Dedicado a: LobaMayor1810 (Loba-san), Renesmee123, bluefrosty27, Moon y a todos los que comentaron, pusieron favorito y siguieron esta historia. Gracias de todo corazón.
Disc. Los personajes utilizados aquí son propiedad de Dreamworks y William Joyce.
Epílogo
La luz que sobresale en la oscuridad
"Sólo quien ha conocido la tristeza puede reconocer la felicidad. Alguien que es feliz no sabría de la alegría de vivir más de lo que lo haría un maniquí, que sólo la aparenta.
La luz no brilla cuando todo está iluminado, ella sobresale en la oscuridad".
Erich Maria Remarque
Pasó un tiempo en el que todo, poco a poco, comenzó a volver a la normalidad. Afortunadamente, en ocasiones como aquella, lo normal era algo bueno. O al menos eso era lo que pensaba Jack, que estaba sentado en un tejado, girando en sus manos su cayado con nerviosismo, absorto en sus pensamientos.
-Soy un idiota -murmuró-. ¿Cuántos días más...?
De pronto sintió un pinchazo en su mejilla izquierda y saltó del susto, hasta que se dio cuenta de que sólo era Baby Tooth, que lo miraba con los bracitos cruzados.
-¡Baby Tooth! ¿Qué te pasa conmigo?
El hada le reprochó algo con un tono muy acusador. Jack suspiró. No tenía idea de cómo, después de siglos, había terminado recibiendo los regaños de un hada, pero no le molestaba en absoluto. Ella era una gran compañía y confidente.
-Sé que debería hacerlo, pero no sé... Bunny va a matarme.
Baby Tooth arqueó una ceja.
-¡Sabes que es así! Desde que Sophie y él viven juntos en la Madriguera, cada vez que voy a verla me mira como si quisiera sacarme los ojos y hacer un puré con ellos.
Baby Tooth seguía mirándolo del mismo modo. Jack continuó explicando:
-Ya pasó casi una semana, y no he podido hablar bien con ella -El chico bajó la mirada.- Creo que nunca podré hacerlo.
-¿Hablar de qué?
El salto que dio Jack al escuchar esa voz podría haber sido mortal de no ser por su cayado. Lo peor era que había gritado por el susto. La risa de Sophie dio vueltas en su cabeza. Ella había trepado el árbol que llegaba hasta el tejado de la casita donde se encontraban. Baby Tooth también parecía divertida por la reacción del chico al ver a la rubia. Jack frunció el ceño, fulminando con la mirada a ambas.
-Así que soy muy gracioso, ¿no?
Baby Tooth y Soph se miraron un segundo y volvieron a reír con mucha energía.
-Disculpa, pensé que hablaba con el guardián de la Diversión -se excusó ella, remarcando la última palabra.
Jack aceptó que tenía razón, pero no del todo. Sophie no pudo contenerse y corrió a darle un abrazo con la capacidad de romper huesos.
-Me alegra que todo esté bien otra vez -murmuró contra su oído, cerrando los ojos y disfrutando del contacto con él.
Jack le devolvió el abrazo lentamente, al principio porque se estaba quedando sin aire, pero luego porque en verdad había extrañado abrazarla. Apoyando su mentón en el hombro de ella, apreció el camino de flores que había detrás de la chica y recordó a Iris.
Sophie se apartó un momento y Jack vio sus ojos verdes llenos de vida buscando los suyos, en sus iris se reflejaba la primavera que observaba a su alrededor.
-Deberías saber que Bunny no es tan malo como crees -le dijo ella, sin dejar de sonreír-. De hecho, él sabe que te asusta con sus gestos, y se ríe de eso cada vez que te vas.
Jack volvió a fruncir el entrecejo. ¡¿El canguro también se estaba burlando de él?! ¡Maldición! Y Sophie estaba riendo, junto con Baby Tooth, cubriéndose la boca con las manos como si pudiera apagar su risa de ese modo.
-¡No sé qué es lo gracioso! -exclamó irritado él, pero pronto las "chicas" le contagiaron la risa. Era inevitable.
-Lo siento -murmuró Sophie, poniéndose un poco seria-. Bunny nunca te haría daño, Jack.
-Ya lo sé -admitió él-. Pero es que... tú no lo entiendes.
Jack no iba a decirle a Sophie que aquella pequeña guerra entre ellos era por ella. Bunny por fin tenía devuelta a Sophie, y después de casi haberla perdido para siempre, se había vuelto un padre sobreprotector tres mil veces más de lo que antes era. Y todos sabían que él no era para nada inofensivo, sobre todo Jack.
El peliblanco se sentó al borde del tejado y Sophie lo imitó, mirando el cielo nocturno que poco a poco iba cubriéndose de arena dorada. Sandy no debía estar muy lejos. Baby Tooth dio una rápida excusa y se retiró a toda prisa.
-Creo que entiendo bastante -dijo Soph, tomando una pausa antes de continuar-. Y sé por qué no te haría daño.
Jack bajó un poco su cabeza para mirarla directamente.
-¿Por qué?
Sophie tocó con su brazo el de Jack, y después apoyó su mejilla en su hombro.
-Porque eres muy importante para mí -respondió.
Jack sonrió y la envolvió con sus brazos, y ella refugió su rostro en la curva de su cuello.
-Hueles a chocolate -comentó él, sonriendo.
Soph largó una risita y lo abrazó aún más.
-Toda la casa de Bunny huele a chocolate.
Todavía no se acostumbraban del todo a que ahora eran contrarios. Mientras Jack traía el frío y la nieve a cada rincón del mundo, ella estaba aprendiendo a realizar la tarea que antes le correspondía a Iris: traer la primavera.
Cuando Manny le había deseado que le gustara su regalo de cumpleaños, ella nunca imaginó que ese regalo sería la inmortalidad. Al parecer él tenía todo planeado desde hacía tiempo, sólo que nunca se le ocurrió contarle a nadie al respecto. Iris, el espíritu de la Primavera, ya estaba cansada y deseaba renunciar, y el único modo de hacerlo era encontrando un reemplazo. Ahora Sophie se estaba enfrentando al arduo trabajo de aprender a usar sus poderes y Bunny la estaba ayudando bastante, ya que por supuesto, él era el que había inventado la primavera, después de todo.
-Soph... -Jack tomó las manos de ella-. Quería decirte que...
-Espera -lo interrumpió la otra, alzando una mano.
Pero Jack se puso más nervioso.
-No, es que si no te lo digo ahora, ¡algo va a pasar y jamás te lo diré! -le aseguró, con los ojos como platos, por poco sacudiéndola de los hombros.
-Okey... -murmuró ella, un poco extrañada.
-¿Recuerdas lo que me dijiste esa noche en el tejado de tu casa?
Soph se sonrojó y esquivó la mirada de Jack.
-Fue la última vez que nos vimos antes de... que todo esto pasara.
-Sí -Jack asintió lentamente-. Y lamento haberme ido sin dar explicaciones. North y Tooth decían que era lo mejor, pero al final fue la peor decisión que pudimos...
-No -Sophie negó con la cabeza y acarició la fría mejilla de Jack-. Ustedes sólo querían protegerme, y eso es lo importante. Yo... necesitaba que la realidad me golpeara un poco, Jack. He vivido dieciséis años en un sueño, dormida en los brazos de la felicidad y la luz. Ustedes me dieron todo lo que cualquier niño desearía en el mundo, y no creo haberlo merecido. Cuando Pitch empezó a darme pesadillas, comprendí... que el dolor, la oscuridad, el miedo... son necesarios. Nos hacen fuertes.
-¿En serio estás justificando lo que ese tipo nos hizo? Todavía lo estamos buscando...
-Y yo ya le pedí a Bunny que no lo hagan -repuso ella con tranquilidad-. No vale la pena seguir peleando por algo que no tiene fin.
Jack entornó los ojos, pensativo.
-¿Qué?
Nop, no había entendido.
-Me refiero a que este enfrentamiento entre la luz y la oscuridad... no puede terminar. No puede haber uno sin el otro. Por eso él me salvó de sus pesadillas.
-Ah, claro... Espera, ¡¿qué?!
Sophie largó una carcajada al ver la cara de Jack en suma confusión.
-¿Cómo que te salvó? Te golpeaste la cabeza, ¿verdad?
Ella se rió ante aquel comentario, ¡no se había golpeado, estaba hablando en serio!
-Bueno, no importa, aún no puedo decirte lo que quería -continuó el chico.
Sophie asintió y le prestó toda su atención, entonces Jack tomó valor y abrió la boca para hablar y... Sandy los encontró y fue a saludarlos.
-¡Sandy! -exclamó Sophie, llena de alegría al ver a su amigo.
-¡SANDYYY! -gritó Jack con frustración, que no estaba precisamente lleno de alegría.
El hombrecito dorado se acercó a ellos y abrazó a Sophie, mientras Jack esperaba con los brazos cruzados.
-¿Me acompañarás mañana? -le preguntó la chica.
El Amo de los sueños asintió.
-¿Qué? -cuestionó Jack, mirándolos incrédulo-. ¿A dónde?
Pero los dos lo estaban ignorando mientras hablaban, al parecer Sophie entendía todo lo que Sandy decía como para mantener una conversación fluida. Jack decidió que debía hacer algo.
-¡Sandy! ¿Me dejas hablar con Sophie, por favor?
El aludido miró a los dos chicos y comprendió un poco las cosas. Le dirigió una sonrisa pícara a Jack, y con los ojos entornados, se despidió de los dos y continuó su trabajo.
-Emm... ¿Jack? ¿Por qué te sonrojaste?
-¿Ah? -Jack desvió su mirada de la de Soph-. ¡No estoy sonrojado!
Demonios, ¿por qué no podía ir directamente al grano y decirle a Sophie lo que sentía? ¿Por qué estaba tan nervioso?
-Sophie, yo...
-Sabes -lo interrumpió ella, con una sonrisita-, ayer fui a ver a Tooth...
-¡Sophie! -Jack estaba perdiendo la paciencia.
-...Y le pedí que me mostrara mis memorias...
Jack se rindió al escuchar sobre las memorias. ¿Qué podría haber olvidado Sophie?
-Hace tiempo que, en algunas ocasiones, recuerdo cosas que ni siquiera sabía que había vivido. Escuchaba voces, conversaciones... y pensé que mi memoria estaba tratando de decirme algo -le contó con seriedad total.
-¿Y qué viste cuando Tooth te dio tus dientes?
Sophie tomó una ligera pausa.
-Recuperé todas mis memorias de cuando tenía... dos años.
Jack recordó que cuando Soph tenía esa edad había conocido a los Guardianes en la Madriguera. Bueno, al menos a los otros cuatro, porque él era invisible para los niños en ese entonces.
-Y... lo que más me llamó la atención fue que... -continuó la chica entrecortadamente- tú estabas ahí.
Silencio.
¿Ella... ella podía recordarlo? Pero si el primero en creer en Jack... había sido Jamie... Sophie no lo podía ver, porque aún no creía en él. Eso pasó tiempo después.
Pero entonces pensó en que aquella vez, quince años atrás, él la había llevado de vuelta a casa. La había cargado en sus brazos, la había dejado en su cama, e incluso la pequeña Sophie no había querido despegarse de él. Nunca se había detenido a pensar cómo había sido posible todo eso, si ella no creía en él y no podía tocarlo...
-Ese día que ayudaron a Bunny a preparar la Pascua y los conocí... yo los veía a los cinco. Pero claro que... era muy pequeña y lo olvidé.
-Sophie, no puede ser... ¿Tú? Fuiste la primera que creyó en mí...
-Bueno, mi madre siempre decía que tuviéramos cuidado o Jack Frost nos mordería la nariz* y... así empecé a creer en ti -repuso ella, encogiéndose de hombros ligeramente-. Pero mejor no le digas a Jamie.
Jack no podía contener su emoción. ¡Ella era su primera creyente! Abrazó a Sophie repentinamente y con mucha fuerza, como si alguien pudiera arrebatársela, llevársela lejos; rodeó con sus brazos la cintura de ella. Sophie lo abrazó por los hombros y dejó caer sus lágrimas. Vio algunos corazones de arena dorada flotando y supuso que Sandy todavía andaba cerca, pero qué más daba.
-Te amo, Jack -murmuró.
-Yo también te... ¡Espera! -Jack se apartó un momento de ella-. ¡No es justo! ¡Yo debía decírtelo primero! -exclamó haciendo pucheros.
Sophie se rio de él, sin soltarlo.
-¡Te gané!
-No por mucho...
Jack tomó su rostro entre sus manos y unió sus labios a los de ella. Sophie correspondió al mismo tiempo, ajustando sus brazos alrededor del cuello de él, dejando que sus labios se acostumbraran a la temperatura fría de los del chico. Al ser el primero, fue un beso algo torpe, pero no dejó de ser perfecto para ellos dos.
-Permiso para ser el primero en creer en ti -le susurró él, cuando separaron sus labios.
-Jack... tú siempre lo fuiste.
Jack no pudo negarse a acompañar de regreso a casa a Sophie, aunque la situación lo pusiera nervioso. Ella no había soltado su mano en ningún momento, ni tampoco había dejado de bromear con él. Incluso le había sacado su cayado y éste se había cubierto de flores, hasta que volvió a las manos de su dueño. Se detuvieron en un parque cercano y Soph cerró los ojos.
-¿Qué pasa? -preguntó Jack.
-Estoy tratando, pero aún no sé muy bien cómo hacerlo...
-¿Qué cosa?
-Abrir un tún...
No pudo terminar la palabra cuando un túnel se abrió debajo de sus pies y los condujo a toda velocidad hacia la Madriguera. Los dos se echaron a reír después de caer al suelo y rodar torpemente, llamando la atención de los huevos que andaban cerca. Se ayudaron a levantarse y Sophie quiso ir a buscar a Bunny, pero Jack la detuvo. Se veía tan bonita y frágil por fuera, descalza y con un vestido verde holgado. Pero Jack veía más allá de eso, a la chica fuerte y alocada que había dejado todo atrás sólo por ellos.
Ella se dio cuenta de que no dejaba de mirarla.
-¿Todo en orden?
-Sí -respondió Jack, serio.
La atrajo hacia él y... le pellizcó la nariz con sus dedos helados.
-¡Oye! ¿Qué haces? -cuestionó ella.
Pero entonces Jack se le acercó aún más y ahora le mordió la nariz. Sophie se sobresaltó por el repentino frío que invadió su rostro y puso los ojos como platos.
-¡Jack Frost te muerde la nariz! -exclamó él, riendo.
Sophie entendió a qué se refería y se rio también, no sin antes pegarle una pequeña bofetada. Bueno, no tan pequeña.
-¡Auch! -se quejó él.
-¡No vuelvas a hacerlo!
-¡Si te gustó!
-¡No! -dijo ella entre risas.
-Y ten cuidado porque iré por tus pies...
-¡NO!
Corretearon entre carcajadas, él persiguiéndola a ella. En un momento Sophie decidió detenerse y darse vuelta, logrando que Jack se chocara con ella frente a frente. Ella tomó su rostro y sin previo aviso, se besaron otra vez, confundiendo sus alientos en uno, abrazándose tan fuerte que creyeron que no iban a poder despegarse. Él abandonó su boca para besar con suavidad la nariz que antes había mordido, y luego besó esa hermosa sonrisa que tenía, como si pudiera absorber su alegría, hasta que...
-¿Sophie? ¿Eres tú? -Era la voz de Bunny.
¡CHAN! Jack se separó de ella de un salto y salió volando, al parecer quería hacer una competencia con el viento por lo rápido que iba. Sophie se partió de la risa, y Bunny apareció con toda la intención de seguir al otro guardián.
-¡¿A dónde vas, maldito iceberg?! -le gritó Bunny, pero ya era tarde, Jack se había ido-. ¿Esos son tus modales?
-¡Bunny!
Aster miró a su pequeña y ninguno de los dos pudo seguir manteniendo la seriedad. Los dos rieron y ella corrió a abrazar al pooka.
-Sólo te estoy cuidando, cariño -le dijo el conejo, refugiándola entre sus brazos.
Sophie se apegó a él mientras pensaba.
-Estoy nerviosa, ya sabes, por lo de mañana -murmuró.
-Todo saldrá bien, ya lo verás -le aseguró Bunny, con esa voz suave que sólo usaba con ella.
Emily miraba el cielo a través de una de las ventanas de la casa de los Bennett. Tenía mucha ansiedad. Sabía que todo estaba bien, pero aun así... quería ver a su mejor amiga y comprobar que ella estaba bien. Baby Tooth le había dicho -sí, el hada se le había aparecido a ella y a Jamie, una vez más- que ese día podrían ver a Sophie. O bueno, eso era lo que habían entendido. ¿Pero cómo saber que en verdad no le había pasado nada malo? Emily estaba muy preocupada.
-Oye... -Era Jamie, que había aparecido detrás de ella-. Todo estará bien.
Em le sonrió y él le ofreció un abrazo, que ella aceptó. Tenía miedo de confundir sus sentimientos hacia él, pero no podía rechazar un abrazo.
-¿Y tu mamá?
Jamie miró hacia la habitación de su madre, que tenía la puerta entreabierta.
-Aún no quiere hablar. Me preocupa. No sé qué va a pasar si ve a Sophie otra vez. ¿Qué va a pensar de ella...? Ya le explicamos todo, pero no me dijo nada al respecto.
Jamie y Emily le habían contado desde el principio hasta el final la verdadera historia a la señora Bennett. Incluyendo la magia, por supuesto. Pero la mujer no había pronunciado ni una sola palabra desde entonces. Ellos no sabían si ella creía... o no.
-Espero que aparezca o...
Toc, toc.
Ambos miraron hacia la ventana, pero no había nada. Jamie la abrió y miró hacia el patio de la casa, con el corazón latiendo a toda velocidad. Él también quería ver a su hermana.
Lo único que encontraron fue un papel con algo escrito, sobre el alféizar, que Emily leyó en voz alta.
-"La primavera ha vuelto a nacer bajo el dominio de un nuevo espíritu. Sólo quienes crean en ella podrán verla...".
Se miraron un segundo y Jamie volvió a echarle un vistazo al jardín.
-No hay nadie... -murmuró.
-Eeeeh... ¿Jamie? -dijo Emily.
Él se paralizó y se dio vuelta lentamente. Y la vio. Allí estaba, frente a ellos, con las mejillas cubiertas de lágrimas...
-¿Sophie? ¡Sophie!
Jamie se acercó a ella con solo dos zancadas y la atrapó entre sus brazos con fuerza. Sophie le devolvió el abrazo y lo apretó aún más fuerte contra ella. Emily se emocionó al ver ese abrazo tan tierno entre hermanos.
-¡Estás bien! Oh, Dios mío, creo que ya puedo morir en paz...
-¡Jamie! No digas eso...
Cuando se apartó de ella, fue Emily la que se arrojó sobre Sophie. Las dos se largaron a llorar entre risas, llenas de felicidad.
-¡Sabía que lo lograrías! -exclamó la morena, sin soltarla.
-Yo no hice nada, ustedes ayudaron muchísimo.
-Oye, ¿por qué hay flores por todas partes? -preguntó Jamie.
-¡Ahora me vas a contar todo, todoo! -le dijo Emily con su dedo índice en alto.
Sophie miró a esas dos personas tan importantes en su vida y su sonrisa se hizo más amplia. Pero alguien faltaba...
-Esperen... ¿dónde está... mamá?
Emily y Jamie miraron con tristeza a Sophie.
-En su cuarto. Pero, Sophie... no sé cómo va a reaccionar, ni cómo vas a hacer para volver a...
-Ese es el problema, Jamie -lo interrumpió ella, por primera vez expresando la angustia que sentía por el enorme cambio que había sufrido su vida-. Yo no voy a volver.
Jamie agrandó sus ojos.
-¿Por qué? ¿A qué te refieres con eso?
Sophie bajó la mirada.
-Yo ya no pertenezco aquí.
Emily comprendió más rápido y se llevó las manos a su boca.
-¡Eres... un espíritu...!
-¡¿QUÉ?! -Jamie abrió aún más sus ojos, espantado.
-Oigan, cálmense, por favor... -Sophie levantó sus manos ligeramente.
-¿Pero cómo podemos verte? -cuestionó Em con tristeza.
-Porque leyeron el papel que les dejamos en la ventana -respondió-. Bueno, Jack lo hizo.
-Sophie, por favor dime que estás bromeando -suplicó su hermano, con un dolor gigante anidándose en su pecho-. ¿Qué fue lo que pasó?
Sophie ladeó la cabeza a un lado, conteniendo nuevas lágrimas.
-Yo no elegí esto -respondió, casi en voz baja-. Pero les prometo que esta no va a ser la última vez que nos veamos.
-Eso no explica lo que te estamos preguntando -replicó Emily-. ¿Qué pasó?
Soph se decidió a responder:
-Fue un accidente, cuando ya todo estaba terminando... El taller de North se estaba destruyendo y…
Luego terminó de explicarles todo lo que había pasado. Emily la había vuelto a abrazar, como si quisiera comprobar que efectivamente ella estaba bien, que lo peor ya había pasado, y Jamie hizo lo mismo. Pasaron unos minutos en los que ninguno dijo nada. No podían ignorar que las cosas ya no serían como antes.
-Bueno -Jamie rompió el silencio, con una sonrisa triste.- Al menos estoy seguro de que los Guardianes van a cuidarte bien.
Sophie le devolvió la sonrisa y asintió. Ella también estaba segura de eso. Pero aún le preocupaba su madre...
Los tres se voltearon al oír el quejido de una puerta al abrirse.
-No se preocupe, no vamos a hacerle daño -le aseguró con una voz muy dulce, tomando la mano de la mujer con delicadeza-. Hemos cuidado de sus hijos todos estos años...
Lentamente, la condujo fuera de la habitación, sin soltarla. Notó que la mujer sujetaba su mano con fuerza, a pesar del frío que pudiera transmitirle. De repente, Jack supo que todo iba a salir bien.
Sophie no pronunció ni una palabra cuando vio a su madre salir de su cuarto... de la mano de Jack. Parecía un extraño sueño... Uno de esos que se rompen al llegar a la parte más emocionante y te arrojan a la realidad otra vez. Su corazón iba muy rápido, ese centro que aún tenía... No quería ser invisible, tenía tanto miedo de serlo para ella... ¿Qué pasaría si no lograba verla? Sophie sintió que moriría de dolor si su madre, que era tan importante en su vida y era su verdadera guardiana... no la veía.
Pero cuando sus miradas se encontraron, descartó aquello.
-¿Sophie?
-Mamá...
Las dos se acercaron lentamente. La señora Bennett, por primera vez en muchos días, volvió a sonreír cuando miró directamente a los ojos de su hija. Sophie no aguantó más y la abrazó. Jack dio un salto victorioso, y Jamie y Em se abrazaron por la emoción.
-Lo siento, mamá... -balbuceó Sophie-. Yo...
-No hace falta que le expliques nada -la interrumpió Jack-. Ya le conté toooodo -agregó, resaltando con un gesto la última palabra.
Sophie miró a su novio y después volvió a ver a su mamá, que con esa expresión tan dulce le transmitió toda la comprensión que una madre puede transmitir. Su mamá besó sus mejillas y volvió a abrazarla con fuerza. Jack miraba la escena con una sonrisa triste. Ojalá él también hubiera podido volver a ver a su familia de esa forma, o al menos despedirse apropiadamente... Pero bien, se sentía muy feliz por Sophie. Cuando él había nacido como Jack Frost, había perdido sus recuerdos, en cambio Soph los conservaba intactos. Si ella no hubiera podido ser vista por sus seres queridos, habría sido mucho más doloroso.
A pesar de que esperaba lo contrario, no había sido muy difícil hacer que la madre de Sophie creyera en su hija. Jack se le había aparecido en su cuarto y ella lo había visto, por primera vez en todos esos años. Por supuesto que aquello fue resultado de las memorias que habían despertado las hadas. Muchos adultos ahora creían, a otros simplemente no les afectaba. Pues la señora Bennett sí le había dado significado a sus recuerdos, y ahora entendía todo. Había sentido tanto dolor, que el ver a Jack Frost no la perturbó. Dentro de ella, incluso mucho antes de que sus recuerdos infantiles despertaran, ya creía que algo más allá de cualquier explicación lógica le estaba pasando a su hija menor.
Y ahora que la tenía frente a ella, entre sus brazos, ahora que sabía quién era y qué había hecho, no podía estar más orgullosa.
-¿Jack Frost?
El mencionado clavó sus ojos en la chica bajita que lo miraba con admiración impresa en su semblante. Era Emily, la mejor amiga de Sophie.
-Hola, Em -la saludó él-. Por fin nos vemos, ¿eh? -bromeó, sonriendo de costado.
Emily casi se desmayó de la emoción, y empezó a brincar y gritar. Jack la miró con los ojos bien abiertos, sin comprenderla...
-¡Jack Frost sabe mi nombre! -exclamó ella con un puño en alto, gritando como una alocada fangirl.
-Eeehh... claro... -Jack se rascó la nuca algo extrañado, antes de recibir un abrazo por parte de la morena.
Luego recibió una palmada en la espalda, era Jamie, que le dio un breve abrazo y después le entregó cierta cajita de terciopelo azul.
-Tendrás que dársela tú mismo -comentó el mayor.
Jack sonrió y guardó la cajita en el bolsillo de su sudadera. Jamie se inclinó a su oído.
-Espero que la cuides bien -le susurró con un ligero tono amenazante y burlón.
-Ya me amenazaron bastante -replicó Jack, apenado.
Sophie condujo a su madre hasta el sillón más cercano, para que se sentara cómoda y tranquilamente.
-Mamá, tengo que presentarte a... unos amigos -le dijo, dubitativa.
-Oh, muy bien, ya me imagino quiénes pueden ser -repuso la mujer, dándole seguridad a su querida hija con una suave sonrisa.
Sophie asintió en dirección a Jack, quien voló hasta la puerta trasera de la casa.
-¡Ya pueden entrar! -exclamó poniendo sus manos a los costados de su boca.
Entonces... cuatro personas entraron a la casita de los Bennett. La mamá de Soph no pudo quedarse sentada cuando los vio. Jamie arrugó la frente... ¿estaban...? ¿Vestidos como personas normales?
-Oh, por fin, ya no soporto esto -se quejó uno de ellos, que dejó al descubierto dos largas orejas de conejo cuando se quitó el sombrero que llevaba.
Los demás, menos Soph y Jack, los miraban boquiabiertos. Bueno, North y Tooth se veían bien, él sólo se había puesto un vestuario normal y ella tenía un vestido estampado que cubría su plumaje y sus alas, junto con una linda capelina que sólo dejaba ver su rostro. Pero Sandy y Bunny... Al primero se le notaba el brillo dorado a pesar de su ropa, y Bunny se había tapado completamente, todo para pasar desapercibidos en la calle, donde algunos adultos podían verlos. Jack se partió de la risa cuando los vio. Claro, qué fácil era para él, que no le costaba usar ropa actual.
-Aah... -La mamá de los Bennett no sabía qué decir.
-Bueno, ellos son los Guardianes -los presentó Sophie, con una sonrisita.
-Sí, ya veo... -repuso su madre con un hilo de voz, impresionada, o más bien shockeada.
-Buenos días, señora Bennett -la saludó Tooth, sonriendo nerviosamente-. Es un gusto conocerla, nosotros...
"...somos los que le robaron su hija", pensó, sonriendo nerviosa.
-¡Vinimos a festejar el cumpleaños de Sophie! -exclamó North, totalmente alegre.
-¿Qué? -preguntó Sophie, estupefacta.
-Así es -dijo Jack, rodeando la cintura de ella con un brazo-. ¿En verdad creíste que sólo vendríamos a conocer a tu madre?
-Después de una larga semana de trabajo para reparar el Taller, no hemos podido festejar tus diecisiete eternos años -continuó North.
-¡Todos los que estamos aquí te amamos! -exclamó Emily.
-¿Em? -Sophie la miró con los ojos como platos-. ¿Tú también sabías esto?
-Jack me lo dijo hace cinco minutos -respondió, encogiéndose de hombros.
Soph no sabía qué decir, se había quedado sin voz. No se esperaba ninguna fiesta de cumpleaños, con todas, absolutamente todas las personas que amaba. ¿Qué podría superar eso?
-Oh, ¡iré a preparar algo! -exclamó su mamá con alegría, dirigiéndose a la cocina.
-Sophie -la llamó Tooth, y ella se acercó inmediatamente al hada-. Tus hermanas quieren saludarte.
Jack abrió una ventana y de pronto cientos de hadas entraron volando directamente hacia Sophie. La chica rompió a reír cuando la hicieron caer al piso y le hicieron cosquillas.
-¿Hermanas? -preguntó Jamie, arrugando la frente.
-Sí, ya sabes -dijo Jack, cruzado de brazos-. Como ahora Tooth y Bunny son novios, y las haditas son como las hijas de Tooth y Sophie es como la hija de Bunny... entonces...
-Espera, ¿qué? -Jamie miró a Bunny y a Tooth, quienes estaban hablando en voz baja entre ellos-. ¿SON NOVIOS?
-Ya sé, tu infancia se arruinó, ¿cierto? -Jack puso un brazo sobre los hombros de Jamie-. Pues yo quedé traumado de por vida.
-Awww, ¡qué tierno! -comentó Emily, fascinada-. ¡Yo los shippeo!
-¿Y qué demonios significa eso?
Pero Emily ya se había ido corriendo a saludar a sus ídolos de la infancia y también a obtener algunas selfies. Jack regresó su vista hacia Jamie cuando notó que él lo miraba con una sonrisa de diversión.
-¿Qué?
-Oh, nada, es sólo que... -Jamie se encogió de hombros e hizo una breve pausa.- ¡Tu suegro es el Conejo de Pascua! ¡JAJAJAJAAAA! -Casi lloraba de la risa, abrazando a su amigo.
Jack se cubrió los ojos con un brazo, mortalmente abatido.
-Lo sé, ni me lo recuerdes.
Algunas cosas sólo pasan una vez en la vida, y eso Soph lo tenía muy en claro. Por eso iba a vivir ese día como si fuera eterno. Tenía mucho que aprender, mucho trabajo que hacer, muchos años que vivir, una gran responsabilidad de la que hacerse cargo... pero no iba a permitir que el sólo pensar todas esas cosas la volvieran loca. Sonrió mientras miraba a los demás reír y conversar alegremente, como una gran familia híbrida. Tooth estaba ayudando a su madre a terminar un hermoso pastel, y Jamie estaba hablando con Sandy, muy emocionado por verlo después de tantos años; Emily había traído también a Paige y Joey, que después de ver a Sophie sin dificultades y saludarla, ahora admiraban a Bunny y North, preguntándoles miles de cosas con inmensa curiosidad.
Sintió dos brazos rodeando su cintura.
-¿Estás feliz?
Sophie asintió y dio media vuelta para mirarlo. Jack estaba buscando algo en sus bolsillos.
-Soph... quería darte esto hace tiempo...
Ella bajó su mirada hacia las manos de Jack, donde había una pequeña cajita azul. Jack tomó la mano de Sophie y puso la cajita entre sus dedos. Soph levantó la vista hacia él antes de abrirla.
-No te había agradecido por tu regalo de cumpleaños -Señaló el dije de hielo que colgaba de su cuello, en forma de copo de nieve-. Gracias.
-Sí, bueno, no iba a regalarte una espada como North -bromeó él-. En fin, esto es... un poco diferente.
Cuando Soph abrió la cajita, al principio no vio nada, entonces Jack sopló sobre la caja y se materializó una perfecta esfera de nieve, como las que hacía North, sólo que esta era completamente de hielo y estaba adherida a la cajita de terciopelo azul. Los copos de nieve danzaban dentro de ella, alrededor de una bonita mariposa de hielo. Soph quedó boquiabierta.
-Lo sé, a veces me puedo poner un poco cursi -comentó él, encogiéndose de hombros-. Al parecer se había derretido, pero ya no volverá a pasar.
-Jack, es hermosa... -Sophie dejó la esfera en un lugar seguro, hasta que llegara la hora de regresar a la Madriguera. La pondría en el cuarto que Bunny le había hecho.
-Puedes agradecérmelo sólo de una forma -repuso Jack, con una sonrisa coqueta.
Soph lo miró entonces, interesada.
-¿Cómo?
-...
-...
-¡Déjame morder tu nariz otra vez!
-¿Qué? ¡No!
Y ahí estaban, corriendo otra vez como un par de niños por toda la casa. Dejando, a sus pies, patrones de escarcha y flores, atropellando a todo el que pasara por delante de ellos. Paige y Joey se sumaron y el juego se volvió más grande. Los demás los observaban, riendo con ellos. Jamie y Emily no podían dejar de hablar entre sí, robándose todas las sonrisas el uno al otro. Bunny estaba abrazando a Tooth y hablándole al oído, a lo que ella sonreía feliz; y con la ayuda de North, la señora Bennett estaba aprendiendo a hablar con Sandy, agradeciéndole por todos esos hermosos sueños en su niñez, enternecida por ese guardián en especial.
La casa de los Bennett jamás había tenido tanta luz.
Sin olvidar que toda luz sobresale en la oscuridad.
Y que la noche siempre regresa... tarde o temprano.
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*En la película con el doblaje en inglés, la mamá de Jamie y Sophie dice "we don't want Jack Frost nipping at your nose", y la verdad no encontré el significado exacto, pero estoy entre "pellizcar" o "morder" la nariz :D
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No sé qué decir, así que paso directamente a responder reviews!
Cassie Effy: ¡Muchísimas gracias por tu hermoso review! ¡Qué alegría! Espero que el último capítulo y el epílogo te hayan gustado también! :'D
Renesmee123: Gracias por todos los comentarios que dejaste a lo largo del fic, me apoyaste muchísimo, y espero que te haya gustado el final :D
Bluefrosty27: Me alegra, como te dije antes, que la autora de uno de mis fics favoritos haya leído mi historia! Y espero que te guste este final. Tal vez haga un capítulo especial o un fic aparte con los Guardianes humanos :'D ¡Gracias por leer!
Loba-san: No te preocupes, tengo más proyectos en mente para escribir y subir acá, ¡y perdón por tardar tanto! Me costó soltar este fic! ¡Gracias por todos tus reviews!
Les agradezco a TODOS por hacer esto posible, espero muy pronto subir algo nuevo, tengo varias cosas en mente y amo este espacio para poder compartirlo. Quisiera que comenten qué les pareció, todo es un aprendizaje para mí y se los agradecería.
¡Ojalá nos leamos en el próximo fic!
Muchos abrazos :D
Dai Nakadai.
