Operación Amnesia 101

Hermione jamás creyó escuchar las palabras que salieron de los labios de Malfoy.

—Quiero tu perdón.

Levantó las cejas hasta casi enredarlas con su desarreglado cabello. Sus labios se estiraron y formaron una gran sonrisa de incredulidad. Sus ojos brillaban con diversión y burla. Y Draco Malfoy continuaba serio.

Bueno… tal vez sí lo decía realmente, pensaba Hermione, borrando repentinamente su sonrisa y dejando sólo una ceja levantada. Malfoy continuaba escalofriantemente serio.

Está bien, tal vez lo decía muy en serio, seguía Granger con su monólogo interior.

—Créeme, a mi tampoco me agrada mucho— comentó él de repente.

El silencio era mortal ente ellos. Se miraban retadoramente, pero de una manera distinta a cómo lo hacían en Hogwarts. Él la observaba como sólo él sabía hacerlo, pero resultaba ser una mirada incluso más intimidadora y perturbadora que la del doctor Brooks y Ginny. No la miraba con reproche, ni odio, simplemente la miraba. Fija y escalofriantemente. Ella en cambio, lo observaba con escrutinio, tratando de encontrar la parte en la que él decía: era broma, te pillé o algo por el estilo y mucho más Malfoy. Pero no.

Ella comenzó a negar con desconcierto.

— ¿Por qué?

Malfoy se encogió de hombros pero no dijo nada.

—Necesito respuestas— declaró Hermione dura, sacando a relucir su lado mandón.

Draco rodó los ojos demasiado rápido que por un momento Hermione pensó que se lo imaginaba. Caminó dos pasos hacia ella, que inevitablemente se quedó estática al sentirlo de nuevo tan cerca y aquel gesto no pasó desapercibido por el rubio. No podía culparla, ¿quién quería estar tan cerca de un ex Mortífago?

—Quiero… — explicó lentamente— necesito ganarme el perdón de alguien, a ver si con eso desaparece… la culpa.

Hermione ahora lo comprendía. Sabía que ese sentimiento carcomía a las personas lenta y dolorosamente, jamás le desearía eso ni a su peor enemigo, irónicamente. Sabía que la gente se volvía loca, ahogándose en sus lamentos y haciendo tonterías en intentos desesperados por terminar con la interminable agonía. Sabía que Malfoy no era muy paciente, que digamos. Podía imaginárselo luchando consigo mismo para poder saber qué es lo que le sucedía y podía decir con toda seguridad, que acababa de doblegar su orgullo Malfoy para decirle eso. Eso solamente reforzaba su teoría de que el hombre estaba verdaderamente sufriendo por la culpa, aunque lo dijera con asco.

En cambio, el joven Malfoy pensaba que era una mejor opción saciar su hambre por perdón con la sabelotodo, al menos sería mucho mas entretenido que con los Longbottom. Una semana con ellos consideraba que era lo suficiente como para decir que ya había obtenido el perdón de ellos, aunque no se lo dijeran. Lamentablemente ahí seguía ese horrible y desquiciante sentimiento que podría ser acallado por Granger y lo que le sucedía. Además, nadie debía saberlo. Ella acabaría olvidándolo todo y él habría ganado el perdón y seguiría con su vida como si nada hubiera pasado. Simplemente perfecto.

Había una razón por la que la llamaban defensora de las causas perdidas. Eran esas situaciones que nadie creía que tenían solución y Hermione Granger siempre estuvo ahí para hacerles ver lo erróneos que podían estar. Sin poder evitarlo, Hermione vio a Malfoy como uno de esos casos.

Así que decidió ayudarlo a encontrar el perdón o lo que sea que él esté buscando.

Caminó tranquilamente pasándolo de largo y sintió que él la seguía. Llegaron a una parte más despejada y se sentó en la orilla de una banca. Malfoy se sentó en la otra orilla, lo más alejados posibles.

La imagen que los enfrentaba era tranquilizadora y muy hermosa. Había un puente que cruzaba a un pequeño lago en el que habían varios patos nadando. No se escuchaba nada más que el rozar de viento con las copas de los arboles y el chapoteo de los animales en la superficie del agua.

—Todo empezó después de la guerra…— habló Hermione viendo al frente, sabiendo que él hacía lo mismo— olvidando cosas, simples despistes sin consecuencias graves… y dolores de cabeza, terribles… fue entonces que Ginny me dijo que debía de hacerme una revisión y yo estaba segura de que se debería a mis largas horas de estudio— rió suavemente con nostalgia y melancolía—. Jamás pensé que esto era lo que realmente me sucedía.

Malfoy había escuchado con atención hasta que ella dejó de hablar. Esperó unos segundos para asegurarse de que no continuaría y así pudo comentar.

—¿Cómo ibas a saber?— su voz fue fría y moderada, controlando a la perfección su tono de voz— No te lamentes, no vale le pena, no llegarás a ningún lado.

Hermione estaba con los ojos en blancos. ¿Aquella era su gran respuesta? Locuaz salvador que le mandó merlín, gracias.

—Lamento decepcionarte señor obviedad, es sólo… — comenzó a bajar su tono de voz y su rostro se puso repentinamente triste—simplemente… algún día olvidaré todo.

Dejó caer los hombros hacia delante y se quedó viendo a la nada, volviendo a imaginar cómo sería su vida cuando olvide todo, cómo será la de sus amigos, viéndola sin que supiera quiénes son.

—No tienes idea de lo que yo daría por olvidarme de todo— habló él después de largos minutos en pausa.

Al escuchar la respuesta, Hermione tuvo que preguntarse si lo había escuchado bien. No podía estar hablando en serio. Giró la cabeza para poder enfrentarlo. Sus ojos grises estaban entrecerrados debido al sol que comenzaba a bajar.

—No sabes lo que dices…— comentó indignada frunciendo las cejas. Pero entendía que él se refería a cosas muy distintas a las de ella, aunque no alcanzaba a ver la magnitud de estas cosas. Regresó su vista al lago y se quedó perdida en las ondas que reflejaban los rayos anaranjados del sol— mi vida no es tan patética como has de pensar… tengo muy buenos recuerdos ¿sabes?… pero desparecerán.

Ahora sí, Draco volteó a verla con rostro alarmado. Hermione tenía la cabeza agachada y su mirada nuevamente perdida. Se veía tan frágil y pequeña que verdaderamente lo desubicada. Hermione Granger, siempre la había considerado más como un niño que una niña. Era algo ruda, no dependía de los hombres y siempre hacía lo que quería. Simplemente… era una mujer diferente. Pero la vio de esa manera y simplemente pareció que tenía a otra persona delante de ella.

—No irás a llorar, ¿verdad? — quiso asegurarse, para poder irse a tiempo.

Odiaba ver a las mujeres llorar, y había visto llorar a demasiadas. Es sólo cosa de hombres, no importaba si era un estúpido niño de once o uno de treinta, nunca saben qué hacer con ellas. Siempre intentan consolarlas pero terminan diciendo las cosas que no deben y solamente empeoran las cosas. Pansy Parkinson le había llorado demasiadas veces en Hogwarts que finalmente optó por dejar la habitación en cuando las lágrimas comenzaban a derramarse.

—Claro que no… — ella frunció las cejas como si se sintiera ofendida por la pregunta, pero después se calmó y sonrió ligeramente— solía decir que nunca hay que llorar por las cosas que no tienen solución. Pero si simplemente no hay manera de arreglarlo, entonces ahí puedes llorar…— se encogió de hombros con parsimonia— lo que tengo no tiene cura y aún así… no puedo llorar.

Draco jamás había escuchado algo como eso, pero no comentó nada. Se dedicó a recordar las veces en las que se metía con ella… efectivamente nunca la vio llorar pero sí supo que lloraba en los baños, él se burlaba de este hecho con gozo de saberla torturada por él. ¿Por qué lloraba si se supone que…? Oh bueno, esa es una pregunta estúpida para preguntarse, era obvio porque ambos sabían que las burlas no se iban a detener. Ella pensaba que él jamás dejaría de sentirse superior, y así era. Admitía que Granger era un gran bruja, digna de temer con una varita en mano y en los salones de clase, pero realmente él creía que los sangre pura eran superiores a todos los demás. Jamás cambiaría de opinión acerca de eso, era imposible. Lo criaron de una manera y como se dice, lo que bien se aprende nunca se olvida y él jamás podría desprenderse a las creencias que sus padres lo obligaron a adoptar hasta arraigarse a ellas como si su vida dependiera de eso.

—Sigo sin entender cómo esperas ganarte mi perdón— habló la sabelotodo de repente.

Malfoy volteó a verla y ella seguía igual, con su mirada en el lago y con un semblante triste, pero sin mostrarlo impresionantemente en la voz.

—Yo tampoco— confesó recargándose en la banca y cerrando los ojos—, no sé… estar contigo o ayudarte con lo que necesites— habló casi con asco, o al menos eso intuyó la castaña.

Granger soltó unas risitas que lo incitaron a abrir los ojos. La miró con el ceño fuertemente fruncido y una mirada fría que exigía implícitamente respeto. Ella cubría sus labios pero la risa ya había mermado, seguramente cubría la sonrisa que quedó tatuada en su rostro. Por un momento su cabello se vio aún más revuelto que de costumbre y su mirada deprimida había adquirido de nuevo el brillo que siempre habían tenido.

—No necesito una niñera— aclaró ella, aunque sabía que eso no era verdad.

El doctor Brooks le había dicho que no podía estar sola, que lo mejor es que estuviera acompañada siempre porque en algún momento lo necesitaría. Es sólo que escuchar a Draco Malfoy, el señor "soy mejor que tú", decir algo que podía interpretarse como eso era simplemente perturbador.

—No te preocupes, que no pensaba ser tu niñera— gruñó él, completamente indignado por la suposición.

Una vez más cayeron en silencio. Cada uno estaba absorto en sus pensamientos. Malfoy realmente quisiera poder tener la oportunidad de olvidarse de todo. Olvidarse de todos esos momentos en los que sufría en silencio por su realidad. Vivó siendo un niño mimado al que le daban lo que quería pero nunca tuvo una familia de verdad, excepto por su madre que siempre estuvo ahí para él. Quería olvidar cuando el señor tenebroso regresó y su padre volvió a unírsele. Deseaba desesperadamente olvidar el momento en el que le dijeron que tenía que matar al profesor Dumbledore e imploraba por olvidar el día en el que fue marcado cual ganado, para convertirse en una pieza de ajedrez. Olvidarse para siempre de todas esas veces en las que vio cuando un sangre sucia o un mestizo era torturado o asesinado simplemente por ser quien es. Olvidarse del día en el que dijeron su sentencia demasiado corta y olvidarse simplemente de todo. Que todos sus recuerdos desaparecieran y así no tendría que estar ahí, intentando ridículamente encontrar el perdón en la persona que menos esperaba.

—¿Entonces qué quieres?— espetó la castaña de repente, sacándolo de sus plegarias silenciosas.

Desconcertado e irritado por la forma en que le habló, giró la cabeza con lentitud.

—Ya te lo dije Granger, y odio repetirme… no creo que lo hayas olvidado tan rápido— Hermione entrecerró los ojos luchando con sus instintos de asesinarlo—. Quiero el perdón.

—Pues perfectamente puedo decirte que te perdono, que no te guardo ningún rencor… y honestamente diría que con eso te bastaba, nunca te gustó mucho eso de trabajar por algo ya que todo lo tenías o te lo daban con un tronar de dedos— ahora él quería estrangularla. Hermione se sintió victoriosa por eso pero después cambio su semblante a uno más tranquilo y no de autosuficiencia—. Pero conozco un poco de ti y sé que no querrás eso… sino, con sólo pedirme perdón te hubiera bastado. En cambio… me dijiste que querías ganarte el perdón de alguien. Pedirlo no te bastaba si no te sentías merecedor de ello… me sorprendes Malfoy.

El aludido hinchó el pecho al haber inhalado aire con fuerza en un intento por controlarse y no saltar a la yugular de la insufrible sabelotodo. No necesitaba que le dijera lo que muy en el fondo él ya sabía. Simplemente quería que le dijera que haga algo, lo haría y creía que con eso bastaría para poder seguir con su vida como siempre debió de haber sido. Rodeado de lujos y caprichos dignos de alguien con su apellido y alcurnia, actuando indiferente a las necesidades del mundo y pensando siempre en él. Pero no, claro que no. La prefecta Granger hablaba de todo menos de eso. Verdaderamente era desesperante incluso más que la comadreja o cara rajada.

Sentía que su orgullo estaba verdaderamente pisoteado; era lo más que había hablado desde que salió de Azkaban y tenía que ser con Granger. Pero muy en el fondo entendía que si quería… necesitaba ganarse el perdón de alguien, era de Granger pelo de arbusto. Después de todo, él sabía y aceptaba orgullosamente, que fue el responsable de la mayoría de los sufrimientos de la castaña durante sus años escolares.

—Quiero ayudarte, en serio que sí— se sinceró Hermione, tratando de poner un mechón de cabello detrás de su oreja pero era casi imposible. El sol ya estaba muy abajo y estaba comenzando a refrescar, y la sombra de los arboles había aumentado su tamaño—. Sé que es horrible tener sentimientos así y no poder sacártelos de encima…— confesó, sorprendiendo al rubio con cada palabra aunque no lo demuestre— pero no sé cómo ayudarte, ni yo se cómo ayudarme.

Algo de lo que dijo… alguna palabra en específico, o tal vez fue el tono de voz lo que hizo que Malfoy encontrara algo en qué ayudarla, solamente tal vez.

—¿Qué dijo el doctor?—sorprendió a la bruja por la pregunta espontanea. Ella giró para verlo y Malfoy pudo ver la confusión de la pregunta— ¿cómo será la pérdida de memoria?

Hermione realmente quería decirle que no era asunto suyo, que esta estúpida reunión se había extendido más de lo que hubiera querido jamás y que mejor la dejara en paz, pero algo en su forma de preguntar hizo que se abstuviera a responder de esa manera. Se mostró lo más emocionado que había expuesto durante toda la conversación y eso era decir mucho porque aún mantenía una seriedad perturbadora y unos ojos que te hacen temblar con verlos de reojo. Pero ahí estaba él, esperando pacientemente una respuesta a su pregunta y sabía que tarde o temprano le exigiría que le responda.

—Gradual— respondió después de unos momentos en silencio. Asintió para confirmar lo dicho.

¿Eso era todo? ¿gradual? ¿a qué estaba jugando Granger? recordaba que antes, durante las clases, la bruja simplemente no podía callarse no importaba la pregunta. Habían veces que el profesor o la profesora hacían una pregunta al aire, que se respondía sencillamente con una monosílaba, pero Granger siempre quería dejar en ridículo a todos mostrando lo insufriblemente sabelotodo que era. Hablaba y hablaba sin tener un botón de apagado. Jamás se callaba hasta que ella consideraba que fue suficiente o hasta que el mismo profesor le daba las gracias y continuaba dando la clase, si es que Granger no había dicho todo lo que había por decir del tema.

—Qué comunicadora, Granger— la miró con una mueca en los labios—, ¿algo más específico?

Hermione inhaló honda. ¿Pues qué tan específica quería que se pusiera? ¿Que le contara hasta el ultimo detalle de cómo perdería recuerdo alguno de quien era y lo que hacia en el mundo? ¿decirle que simplemente olvidaría cuando, donde y a qué hora nació? ¿confirmarle que después de todo, se desharía de ella puesto que prácticamente Hermione Granger dejaría de existir?

—No te interesa Malfoy— se cruzó de brazos y miró al horizonte.

El cielo estaba adquiriendo unos matices morados y azules, la noche caería pronto. Las manos de la castaña se aferraban un poco a sus brazos tratando de guardar calor, aunque era un tanto imposible. La brisa era mucho más fresca que en la tarde.

—No hace falta que saques las garras Granger, lo preguntaba de buena manera… ¿ayudarte, recuerdas?

Verdaderamente odiaba la forma en la que él se estaba comunicando con ella. Acentuaba las palabras "memoria", "recordar" y "olvidar". Hablaba como si fuera cualquier cosa, pero no entendía el peso que la realidad cernía sobre Hermione. Simplemente lo tomaba como un juego porque no le pasaba a él. Pero por otro lado tenía razón. Ella ya le había dicho que quería ayudarlo, al ser una causa perdida y todo eso aunque obviamente no se lo diría jamás. Pero él se la ponía difícil con esa actitud arrogante y altiva y comentarios mordaces.

—El doctor Brooks— explicó haciendo un ademán con la mano, satisfaciendo inconscientemente al rubio platinado— me ha dicho que será poco a poco. Iré olvidando las cosas lentamente; fechas, lugares y nombres. Olvidaré lo que me gusta y lo que no, olvidaré mis años en Hogwarts y los de antes de saber que era una bruja hasta que un día amanezca y ya no sabré ni siquiera mi propio nombre.

No se esperaba eso. Malfoy realmente no creía que las cosas fueran a ser una tortura tan lenta como aquella. Sería mil veces mejor despertar de un día para otro sin saber qué fue de tu vida pasada, a ver los días y saber que se te deteriora poco a poco el gran cerebro, que admitía a regañadientes, ella tenía. Y a pesar de eso… él deseaba con todas sus fuerzas olvidar su vida.

—No sé por qué te estoy diciendo estas cosas, pero ¿sabes qué es lo peor de todo?— Hermione pasó ambas manos por su cabello, llevándolo hacia atrás.

Draco no respondió. Honestamente, no podía ver algo peor que eso. Granger jamás le cayó bien, ni le caería bien, pero definitivamente no era una mala persona y no se merecía lo que le estaba pasando.

—Lo peor de todo— continuó Hermione—, es que prácticamente moriré sin haber vivido. Hay muchas cosas que siempre he querido hacer y ahora no podré hacerlo nunca porque simplemente… — se encogió de hombros— me olvidaré de todo.

Malfoy nuevamente se quedó en silencio, no sabiendo muy bien qué se supone que decir en esos casos. No es como que daba el pésame puesto que técnicamente Hermione Granger aún no estaba muerta, pero tampoco podía soltarse en carcajadas por lo estúpida que había sonado. Simplemente se quedó… ahí. Escuchando el viento y el agua moverse. Sintiendo y percibiendo las respiraciones de Granger y escuchando el latido de su propio corazón, tranquilo y ajeno al sufrimiento de la bruja a su lado.

El oji gris recargó sus codos en sus rodillas y observó el piso. Habían varias hormigas y con placer, puso el pie sobre ellas, aplastándolas hasta la muerte. Él no tenía nada que puede clasificase como algo que quiere hacer antes de morir. Desde pequeño, lo que quería hacer lo hacía y lo que quería tener lo tenía. Solamente apuntaba su dedo u ordenaba y las cosas se hacían para complacerlo. No entendía qué era eso de querer hacer algo antes de morir pero podía presentir que no le gustaría vivir eso.

Y entonces ahí lo supo.

—Granger…— Malfoy arrastró el apellido de la castaña, irguiéndose y viéndola fijamente, con una casi imperceptible sonrisa de lado que simplemente demostraba lo arrogante que era— creo que sé en qué te voy a ayudar.

Hermione lo observó con terror claramente marcado en cada una de sus facciones. Esa mirada del ex Mortífago no podía significar nada bueno y honestamente no quería experimentarlo.

—No me gusta cómo suena eso— comentó la bruja, deslizándose en la banca para alejarse un poco más del mago.

Draco puso los ojos en blanco sintiéndose indagando por aquél gesto pero no comentó nada.

—Acabas de decir, que tienes algunas cosas que siempre has querido hacer…— explicaba con fría lógica, mostrándose indiferente a lo que sucedía.

—Sí…

—Pero que no harás porque olvidarás que quieres hacerlas.

Hermione creía, simplemente creía comenzar a entender por dónde iba aquella conversación pero no podía estar segura de eso, después de todo es con Draco Malfoy con quien estaba hablando, no es cualquier persona.

—Exactamente— lo miraba confundida y expectante al mismo tiempo.

—Y yo, te ayudaré a hacer esas cosas antes de que se te olviden— comentó él como si fuera la cosa más obvia del planeta.

Hermione se quedó en blanco.

—¿Que tú qué?— estaba completamente sorprendida.

Ella sabía, entendía que él quería ganarse su perdón pero definitivamente no sabía qué se estaba metiendo al prometer esas cosas.

Pero él solamente sonrió… complacido consigo mismo.

Esto iba a ser muy fácil.


Gracias por leer ;)

The Lady Annabelle: sue bueno que te ha gustado! sí, ya veremos cómo éste Draco muy Malfoy pero con remordimientos ayuda a la pobre de Mione! gracias por comentar! besos, xoxox

Clara: Sabes que adoro que leas entre líneas! así eres, pero acá la verdad no pongo mucho secreto en las cosas! primero que nada LAMENTO NO HABERTE CONTESTADO EL PM AÚN! he estado vuelta loca con unas cosas pero hoy te lo contesto en un rato y te cuento a lujo de detalles! y de los capítulos: como ya te había dicho, Ron no es santo de mi devoción, no es malo, pero pues es su personalidad la que me desespera! por eso todos esos aspectos que mencionas! hahahah bueno, duró tu gusto por el Doctor! ahhaha gracias por la corrección de lo de días / años! ahorita lo arreglo! y bueno, perdón por la tardanza, contesto hoy y gracias por comentar! sabes que te quiero, besos, xoxox

Jackie Sly: bueno, mientras investigaba problemas de memoria para poder escribir la historia (porque obvio me puse a investigar) hahah me encontré con muchísimas cosas y la verdad te fallo al decirte dónde encontré lo de los ganglios basales, pero lo que yo vi era lo que puse, que son lo "encargados" de seleccionar los eventos que se hacen recuerdos, pero yo le añadí más detalles para poder crear la historia, la verdad es que no la estoy haciendo completamente médica la situación de Herms, porque no soy doctora :) hahaha gracias por comentar! besos, oxox.

pinknOz: que bueno que te ha gustado! muchísimas gracias! besos, xoxox