Amourshipping. - Especial de Día de Muetos.
Hola de nuevo queridos lectores de fanciction, Aqui Sato Vampire con nueva noticias el especial de octubre ha terminado, ahora festejamos a grandiosa celebración a la muerte, bueno, por costumbre de mi patria, se suele festejar el tradicional todos santos o el típico día de muertos (1 y 2 de Noviembre) Seguramente mucha gente incluso de ente mis compatriotas desconocen mucho conceptos culturales de estas celebraciones, unos de estos que considero mucho más ricos y admirables por sobre los festejos de Halloween, son los típicos cuentos tradicionales, o las leyendas que suelen ser recordados en estas fechas tan agraciadas, en vista de lo anterior y entremezclándolo con mi pasión por los fics, las buenas historias y mi predilección po el amourshipping, les traigo esta serie de escritos que pueden bien ser one shots o drabbles, ustedes dirán si son uno o el otro.
Lo segundo a tratar es la adaptación de muchos de nuestro protagonistas del anime, dichas historias que seguramente algunos podrán reconocer más que bien, algo que si resulta contraparte por no decir incomodo o que simplemente no cuadra es la utilización de los nombres propios de dichos personajes dado su naturaleza sea nipona o anglosajona así que intentare compensarlo en unas notas antes de cada uno de los escritos. Por último y no menos importante, lo que puedo comentar es que a pesar de la sencilla trama que tiene estos escritos, no significa que las historias originales donde se inspiraron no sean grandes historias, mejor aún; son clásicos dentro de la literatura de nuestra lengua así que si no las conocen, invito a que las busquen en internet y desgaten de esas grandiosas lecturas.
En fin, como nota final añadiré un boceto rápido que pondré de portada unas horas después de publicado el prime escrito. Asi que suplico un poco de paciencia para esto último. Bien sin más que poder añadir, sugiero ponerse cómodos y disfrutar de la lectura. Las siguientes canciones o corridos típicos hacen alusión a cada una de las historias, disfrútenlas. ^_^
.
.
.
/
.
.
.
Serena y la muerte.
(Adaptación del cuento del escritor Cubano; Onelio Jorge Cardoso)
Reparto de personajes:
Ash (La Muerte/Parka)
Serena (Serena)
Grace (Mama)
Bonnie (Hemana)
Rose (Rose)
.
.
-Santos Buenos días –Dijo la muerte, ninguno de los presentes le reconoció. ¡Perfecto! Venia la parca con su cadena al cuello y bajo su sombrero a fin de ocultar parcialmente su rostro, el disfraz funcionaba a la perfección; nadie había visto su huesuda mano libre mientras que la otra sostenía su reloj de cadena, miro las agujas marcar la hora; apenas eran las 8 menos 15 minutos y la frescura matinal era hasta cierto punto tolerable, mejor el frio matinal que el calor del medio día.
-Si no le molesto, quisiera saber donde vive la señorita Serena. –Manteniendo su capa de larga caída atajaba el calor que comenzaba a sentir, sin embargo bien podría soportarlo pues ese día el no tenía más encargos que hacer aparte del único por el que había venido a este poblado: Vaneville. El asunto era venir a este rincón de Kalos, encontrarse con la jovencita de nombre Serena, decirle que su hora había llegado y traérsela de las greñas de ser necesario. Era un trabajo duro y complicado pero era su mandato, Arceus se lo había encomendado desde hace milenios, así que ya era una rutina que cumplir.
-Pues mire usted buen señor. –Dijo Meyer apuntando con su mano tosca y digna de un labrador. –Allá por los setos que bate el viento. ¿Lo ve usted? Hay un camino que sube la colina. Arriba hallara la casa donde vive con su madre y hermana.
-Está hecho. –Dijo la muerte dando las gracias y echando a andar por el camino soleado, pues pocas nubes en el cielo y todo era azul con un resplandeciente sol. –Andando pues. –Miro la muerte su reloj para checar la hora, vio que eran las 8 de la mañana. Para las doce en punto de ese mismo día, en su lista estaría ya la joven serena, le hubiese gustado venir un poco más temprano pero hace apenas unas horas había estado en Hoen para llevarse a una castaña de ojos azules. Personalmente le resulto una chiquilla carismática y había sentido mucho pues esa jovencita era aun más pequeña que la chica por quien había venido, mas lo sintió cuando le vio venir, la joven no pudo hacer más que soltar unas lágrimas mientras aceptaba con renuencia su destino. Para la muerte aquella joven no era el primer caso que tuvo que afrontar de esta forma, si bien no se acostumbraba del todo, ya tenía por costumbre en este negocio. Ni hablar, tenía un trabajo que hacer.
En efecto el mes de Noviembre recién comenzaba, el otoño ya tenía más de un mes de haber comenzado y el clima si bien era benigno y airoso, sucedían los casos de haber días con mucho sol y mucho calor, hoy era uno de esos días, y para la Parka esto no le era del todo ameno, fue natural que se tapase con su capucha por arriba de la nariz, la muerte no reinaba aquí, estaba del lado equivoco del rio la vida, aquí todo era antinatural para él. Este no era su reino; siempre en penumbras, nublado y frio. Así pues echo a andar la muerte por los camino hasta llegar a casa de la joven Serena.
-Por favor con la más joven de la casa. –dijo con adulación la muerte mientras se aseguraba que su capucha le cubría por completo, lo último que quería, era llevarse a alguien de colado por el susto que le provocaría verlo tan de cerca.
-Yo soy la más joven de la casa. –Dijo una pequeña rubia de ojos azules con sonrisa agraciada. –Mi nombre es Bonnie. –Para la muerte que tuvo que agachar la mirada hacia el suelo para encontrarse con la chiquilla. Tuvo una ligera vacilación –Me parece que eres un poco joven para estar en mi lista el día de hoy. –Se dijo a sí mismo la muerte quien luego de sacar su lista miro que el único encargo del día era claramente la joven Serena de 17 años, esta niña era muy menor además de no llamarse Serena.
-¿Está tu hermana mayor en casa? –Pregunto la huesuda.
-No mi hermana serena Salir temprano a hacer sus deberes cuidando los Rindhonds de mama. –La joven rubia confeso. –Mama tuvo que moverla de su cama porque es un poco holgazana para madrugar. –Se rio entre dientes la chiquilla.
-¿Y a qué hora regresara? –pregunto con supuesta inocencia.
-No estoy segura. –Dijo la madre de ambas niñas que había hecho acto de presencia ante el encapuchado. –Dependerá de su rutina diaria, suele cambiarla con mucha regularidad, pero si mal no recuerdo estaría en el campo con los Rindhonds. –La muerte se mordió el labio. No era para menos seguir dando vuelcos por tanto mundo bonito y ajeno.
-Hace mucho sol. ¿Puedo esperarla acá? –Pregunto con humildad esperando posada y aceptación de la dueña de la casa.
-Acá quien viene tiene su casa. Pero puede que hoy no regrese a casa sino hasta después de la seis.
-¡Las seis! –Pensó la muerte Tengo que tomar la barca ante de las cinco. No, mejor ir a buscarla. –En donde dijo que podría encontrarla en este momento.
-Como le digo, estará en el campo de los Rindhonds.
-¿Y dónde queda dicho campo? –Pregunto la muerte.
-Cruzando el campo arado que hay detrás de la arbolada.
-Gracias. –dijo la muerte para echar a andar nuevamente sin embargo miro el extenso campo arado sin ver alma alguna en el. Mas allá se veía el claro que le llevaría hacia donde pastaban los Rindhonds. –Vieja andariega ¿En dónde te habrás metido? –siseo la muerte mientras continuaba su sendero sin tino. Una hora después de andar por los campos arados mismo que pudo pasar con ayuda de su guadaña disfrazada de bastón, y del claro que fue aun mas difícil al notar su esencia madura pero jovial, los animales no le dijeron gran cosa, solo que la joven Serena había estado ahí hace media hora y que se había marchado en la dirección donde ahora él iba; un camino menos soleado por la vegetación pero aun así poco soportable. En ese camino no tuvo que llegar muy lejos cuando encontró a un caminante.
-Señor. Disculpe usted, ¿No sabría donde puedo encontrar a la joven Serena?
-Tiene suerte. –Dijo el caminante. –Media hora lleva en casa de la joven Rose, tengo entendido que estaban trabajando en equipo para hacer un gran pedido de pastelillos para la cooperativa del poblado, ya sabe, la celebración de otoño no pudo hacerse en los días anteriores.
-Muchas gracias. –Dijo la muerte que como disparo salió a toda marcha hacia donde le habían indicado. Duro y fatigoso era el camino. Además ahora tenía que hacerlo sobre un nuevo terreno arado sin trillo. Nuevamente la muerte tuvo que hacerse de su bastón para poder andar por tan irregulares terrenos, con dificultad y más molestias que al principio. Consiguió llegar a la cooperativa de la aldea, seguramente la jovencilla serena estaría muy ocupada horneado sus pastelitos y no tendría oportunidad una vez le sorprendiese.
-Vengo a ver a la oven serena. I no es tan amable. –Pregunto manteniendo el aliento y la figura, la joven Rose le respondió saludándole con gentileza.
-Ya se marcho. –Respondió sencillamente la pelirroja
-¿Cómo? ¿Así de pronto? –Pregunto sorprendida la muerte.
-Así es. Solo vino a asistirnos con unos consejos para poder hacer más deliciosos los pastelillos y panqueques, ya lo hizo y se ha ido. ¿A qué viene su visita? –pregunto con curiosidad la jovencita.
-Tengo asuntos pendientes que trata con la jovencita. –Dijo la muerte sin más ni más. –Es un poco informal
-Y de donde conoce usted a Serena. –Pregunto Rose aun curiosa.
-La conozco lo suficiente. –Dijo la muerte.
-Conoce de verdad a Serena. –Insistió nuevamente Rose.
-Tengo sus señas. –Dijo la parka.
-A ver dígalas. –Inquirió.
-Estatura considerable, piel sonrosada, ojos azul celeste, entre unos 18 a 20 años más o menos.
-Mmm si es ella pero dudo que la encuentre por estos lados a esta hora. –confeso Roe con suma honestidad.
Así fue que anduvo la muerte por todo Vaneville, en la búsqueda de la joven Serena, la descripción que había dado era acertada, pues todos en le comunidad le habían acertado la descripción de la chica pero todos habían coincidido también en que una vez la joven había llegado donde debía cumplir con su labor y se había desplazado hacia una nueva ubicación. Para la muerte que ya tuvo que llevarse hasta bien entrada la tarde bajo el ardiente sol, se encontraba ya con mucha sed, y mucho cansancio así como el calor había mellado su resistencia a lo largo de su recorrido. Desde la casa de la joven Kornia y sus abuelos, hasta el taller del joven Clem donde solo estuvo de paso.
Finalmente después de todo el día de caminar y caminar, la muerte termino con los pies bien hinchados dentro de sus botas con espuelas, mismas que ya estaban empolvadas tanto que habían cambiado de color, su camisa negra mas sudada por la capucha que le cubría y su sobrero totalmente insoportable de llevar, finalmente se detuvo bajo la sombra de un árbol, saco su reloj y consulto la hora.
-¡Arceus! ¡Las cuatro y media! Es imposible, tengo que tomar la barca. –Y así hecho la muerte su camino de regreso a sus dominios, no sin maldecir una y mil veces su mala suerte. Un solo trabajo en este día, y fue quizá más ajetreado que haber hecho mil viajes por aquí y por allá cada uno con una vida más que llevarse. Para peor asunto; ni siquiera había dado con la jovencilla escurridiza.
-Bien. Por esta ocasión te dejare ir. –Se dijo a sí mismo, como si sus palabras las enviase por el viento hacia donde aquella joven terca había estado. –Pero ya nos veremos en algún otro día Serena. –Y sin más ni más, la muerte emprendió su camino por donde el alba comenzaba a pintar, así que acomodando su capucha y ajustando su sombreo, emprendió la vuelta de regreso por donde vino mientras en la lejanía su bastón tomaba de nueva forma su aspecto verdadero.
Mientas lejos de ahí y en la cima de un huerto de frutales un árbol de manzano sostenía un columpio en una de sus ramas y en ella, una joven vigorosa esbelta y de gran belleza, se columpiaba tranquilamente tomando un descanso mientras dejaba colgar sus pies descalzos. Su cabello tono amuelado se hondeaba libre con el viento fresco de la tarde mientras sus ojos celestes radiaban vida con mucha energía.
-Serena. –Grace; la madre de Serena junto con la paquea Bonnie habían arribado a donde se encontraba
-¡Hola mama! ¿Qué tal les fue este día? –La joven contesto felizmente al llamado de su madre.
-Normal hija, muy movido por los preparativos para los festejos de inicio de mes. –Ella le comentaba sobre las labores que realizaban en conjunto a la comunidad para el venidero festejo.
-Sí. –Contesto Bonnie. –Pero un señor muy extraño vino en la mañana preguntando por ti.
-¿Un señor dices? –Pregunto Serena.
-Así es, parecía bastante bonachón, pero se notaba incomodo con el lugar, como si le fuese del todo ajeno. ¿De causalidad no te parece familiar? –Grace le pregunto con interés propio de una madre.
-La verdad no. Últimamente he estado haciendo tantas cosas, que bueno no tengo tiempo de detenerme por nada. Ni siquiera por la muerte. –Dichas palabras las dijo con tono tan indiferente e inocente que bien pudo ser la ironía del asunto. –Siempre hay algo que hacer. –Serena cerros los ojos en una sonrisa infantil.
.
.
.
FIN
