Número uno
El doctor David Brooks estaba sacando con una desquiciante lentitud los resultados de los exámenes que le había hecho la consulta anterior. Sorprendentemente vestía la misma bata blanca que caracterizaba a los de su profesión. Debajo de sus ojos habían dos medias lunas de un morado tenue que dejaba conocer a las personas lo poco que ha dormido últimamente, no que Hermione comentara algo acerca de eso.
El de ojos café analizaba los resultados silenciosamente y con los ojos entrecerrando, moviendo sus pupilas a una velocidad impresionante. Hermione estaba un poco nerviosa. Cada que iba a una revisión, salía de un muy mal humor o muy decepcionada o muy deprimida. Siempre opción C. No había puerta número cuatro.
—Bueno, al parecer los ganglios están ligeramente dañados… por el momento has de haber olvidado un ocho o diez porciento del total de tus recuerdos.
Hermione estaba impactada. Diez era un gran porcentaje. Simplemente era terrible porque no podía recordar qué se supone que olvidó. Tensó la quijada y miró fijamente el piso simplemente pensando. Intentaba con todas sus fuerzas buscar algún espacio en blanco como había dicho en la primera consulta del doctor Brooks. Buscaba algún momento de su vida que ni pudiera llenar y así saber qué es lo que falta en su cabeza pero no podía hallar nada.
—No los encontrarás, Hermione… — ¿cómo lo supo? Granger abrió la boca para preguntar pero simplemente la cerró. No tenía nada que decir— normalmente lo primero que se nos olvida son las cosas con las que menos hemos tenido contacto últimamente o que simplemente no fueron de gran importancia, aunque no siempre es así. Por el momento has de haber olvidado del día en el que cumple años tu tía abuela o tal vez cuál es el color favorito de tu madre. Son cosas irrelevantes por el momento pero no dudes que las cosas se van a intensificar en poco tiempo.
Definitivamente se llevaba el premio al doctor con mayor tacto del años.
—¿Qué es lo que voy a hacer?— preguntó en voz alta—¿cómo serán las cosas?
Brooks asintió con parsimonia y nostalgia entendiendo completamente cómo se sentía.
—Los casos similares que hemos tenido, han sido muy variados— Granger escuchaba atentamente—. Hay veces en que la pérdida de memoria incrementaba considerablemente, sabiendo un día que el niño frente a ellos es su hijo pero al día siguiente les es imposible saber quién es… simplemente se vuelven extraños en sus vidas. Hay otros casos, en los que se olvidan las cosas insignificantes, pero de un día a otro olvidan todo. Simplemente sucede.
La castaña levantó una mano y la pasó por sus cejas, cerrando los ojos con fuerza. Realmente no sabía qué prefería, si olvidarlo poco a poco teniendo tiempo para disfrutar de lo que conoce o simplemente desaparecer de un día otro. Aunque si le dieran una tercera opción elegiría no olvidar nada, nunca.
—¿Y seré capaz… de volver a aprender, a rehacer mi vida?
Esa era una pregunta que llevaba bastante tiempo rondado su cabeza. Entendía que habría un día en que no sabría nada de nada, pero habría una posibilidad de volver a crear su vida, hacer nuevos recuerdos.
David Brooks apretó los labios en una fuerte línea y se mostró ensombrecido.
—Me temo que no. Cuando la pérdida de memoria sea total, los ganglios basales estarán completamente dañados, imposibilitándote la habilidad de crear nuevos recuerdos. Podrás conocer cosas y personas tal vez por una semana pero después… se volverá a borrar todo.
Los ojos chocolates fueron cubiertos por el familiar ardor del llanto pero se negaba rotundamente a derramar cualquiera. Ella no iba a llorar. Iba a ser fuerte y mostrar la mejor cara que tenga para afrontar el problema como era debido. Nadie la vería derramar siquiera una gota… nadie.
Asintió lentamente comprendiendo las palabras y sintiendo cómo su ánimo caía a los pies cada segundo.
—Sé que esto es duro… y lo será aún más— nuevamente el tacto, alguien debía de darle una buen lección al joven doctor—. ¿Ya has pensando acerca de quién puede estar contigo todo el tiempo?
—No, la verdad es que no.
Siendo sincera, suponía que aún era pronto para pensar en alguien que esté cada segundo de cada día junto a ella, muchas veces perdiendo el tiempo o simplemente estorbando. Prefería estar sola y ser autosuficiente hasta que ya no pueda.
—Hermione, debes de prever eso a tiempo. Si sales un día de casa, puede ser que ya no sepas cómo regresar.
Lo odiaba. Simplemente odiaba la realidad de las cosas. Odiaba el hecho de que no sabría cómo regresar a su casa, maldita sea.
—¡Lo sé!— explotó poniéndose de pie y mostrándose irritada— lo sé… pero aún no pienso en eso… por favor, deme un poco más de tiempo.
—No te estoy obligando a nada, es por tu propio bien— aclaró él sin alterarse por la súbita explosión por parte de la bruja.
—Lo siento es sólo que… es muy difícil de sobrellevar— se disculpó con toda la sinceridad de la que era capaz.
—Debes de estar tranquila, el estrés es mejor evitarlo en estos casos…
Bueno, le decía eso a la persona correcta. Hermione conocía perfectamente los estados de ánimo de su persona, y realmente podía decir que estrés se añadía a la lista, a pesar de lo que pueda decir la gente al respecto. Inhaló hondo intentando tranquilizarse hasta que finalmente lo logró.
Tenía que ser fuerte, no por ella pero por sus amigos. Se los debía. A Harry, a Ginny, a Ron y al resto de los chicos. Ellos siempre fueron fuertes, siempre mantuvieron la mirada en alto enfrentando los pormenores que se les presentaban. Y ella siempre fue así. Cuando las cosas se ponían difíciles, era la voz de la razón que ayudaba a que nadie se rindiera, que todos siguieran luchando. Era momento de ser su propia voz de razón, la que se saque a flote.
Después de unas indicaciones de cuidado, acerca de alimentos que han sido catalogados como suplementos enriquecedores para la memoria y de cómo actuar ante momentos de pánico, la dejó irse, haciendo cita para la próxima semana, siempre una semana de diferencia… Hermione recordaba que la primera vez que lo vio, le dijo que odiaba visitar los doctores, y pensar que ahora esa visita era parte de su rutina.
—Hasta luego doctor— se despidió la castaña en la puerta—, adiós Natalie.
—Nos vemos en una semana, Hermione— se despidió Brooks con un ademán de cabeza antes de volverse a encerrar en su consultorio.
Granger salió con la cabeza en alto más su mirada estaba por los suelos. Definitivamente eso no era sencillo, ¿estar con alguien todo el día? Siempre había sido independiente, jamás tuvo que apoyarse en alguien más para salir adelante. Ella sola se formó y se creció como mujer, no puede creer que los últimos días de su existencia vayan a ser todo lo contrario a sus ideales.
Ahora venía la pregunta seria… ¿a quién le pedía que la cuidara cual bebé?
El primer pensamiento que tuvo fue Harry. Naturalmente, él era su mejor amigo. Siempre había estado ella ahí para él, sin cuestionamientos ni miramientos, pero simplemente sería demasiado egoísta pedirle que deje a un lado su vida recién formada como auror, por fin está con Ginny y está relativamente en paz como para que llegue ella a hacerlo luchar de nuevo. No, jamás podría pedirle eso. Ya había sufrido demasiado y por mucho tiempo, merece un merecido descanso.
Después pensó en Ginny, esa pelirroja que siempre estaba a su lado prácticamente como una hermana. Era un alma libre, salvaje hasta la raíz de su médula, sabía que pedirle que estuviera a su lado, sería como atar a un caballo salvaje y encerrarlo en un establo. Simplemente no era natural. Jamás vería a la pelirroja pasando horas con ella en la biblioteca o yendo a las consultas con el doctor Brooks, y tampoco creía poder mantener discusiones profundas y trascendentales con su mejor amiga, por mucho que la quiera.
Ronald fue una tercera opción. Era uno de sus mejores amigos, lo quería demasiado. Sabía que él también tenía sentimiento hacia ella pero simplemente él no se había acercado a aclarar las cosas y lo conocía tan bien que sabía que no lo haría debido a que no podía estar con ella ahora que perdería la memoria. Ron siempre estaría ahí para ella y estaría dispuesto a dejarlo todo para ayudarla, pero dejaría a un lado la vida que estaba haciendo además de que Hermione pensaba que él era incluso más despistado que ella. Simplemente no era opción.
Tampoco quería tener a un cualquiera a su lado, vigilándola eternamente. Sería como tener a un acosador detrás de ti las veinticuatro horas del día. Una enfermera… no estaba enferma, técnicamente. Simplemente se negaba rotundamente a tener a una persona desconocida a su lado, podría sacar los miles de argumentos que la gente quisiera pero no aceptaría eso jamás.
Esto simplemente era muy difícil.
Levantó la mirada al sentir unos fríos ojos sobre ella y se encontró cara a cara con Draco Malfoy. Venía perfecto como siempre, y con sus ojos grises duros e inexpresivos. Antes de que siquiera pudiera pronunciar palabra alguna, sintió la mano fría del Slytherin en su codo y la obscuridad la rodeó por completo. Su cuerpo despareció de la blanca estancia del hospital y se encontró en un parque conocido, con estanques y altos árboles. Era el parque en el que habían conversado la semana anterior.
—¡Malfoy!— Hermione se separó rápidamente del mago, alejándose unos pasos y mostrándose indignada— avisa antes de desaparecerme.
—No grites Granger, me provocarás dolor de cabeza— él se talló una ceja y cerró los ojos haciendo un gesto de profundo desagrado, ganándose un resoplido por parte de Granger—. Solamente no quería que nadie me viera hablando con una insufrible sabelotodo como tú.
Bueno, vamos de ganancia… al menos no la llamó sangre sucia como solía hacerlo. Pero aún así se sintió completa y totalmente indignada por las palabras del rubio oxigenado, y por eso se cruzó de brazos y lo miró desafiantemente.
—Eso no impide que al menos me digas que haremos una aparición conjunta— hablaba con la sabiduría que tanto poseía, alardeando de su razón incuestionable—; además, pude haber tenido una despartición.
El simple pensamiento le mandó escalofríos por toda la espalda a la bruja en cuestión. Jamás había sufrido una, gracias a merlín, pero tanto Harry y más Ronald saben lo feo que es ver una o peor, curar una. Al no haber estado preparada, la concentración pudo haber causado el desmembramiento de sus músculos y tendones, y ahí sí definitivamente no respondería a sus actos contra el hurón.
—¿Tuviste alguna?— inquirió serio como siempre, levantando una ceja suavemente, viéndola de arriba abajo con desdén.
—No…— aclaró la obviedad arrastrando las letras.
—Entonces no merece mi tiempo hablar de esto— concluyó arrogantemente, girando la cabeza y viendo a la nada en particular.
La castaña enfureció. ¿Cómo osaba esta… esta… esta odiosa cucaracha a hablar así? Sus manos se hicieron puños y sus labios se convirtieron en una fina línea, comenzando a respirar agitadamente y poniéndose roja por la furia. Realmente no entendía cómo Malfoy estaría con ella un día a la semana hasta que sus recuerdos desaparezcan y no matarlo en el transcurso del tiempo. Creía que jamás había usado tanta fuerza de voluntad para no tomar su varita excelentemente guardada en su bolsa de mano. Aunque claro… hay otro metros que no sean la magia, gracias mundo muggle… los golpes tienden a ser muy efectivos, lo comprobó con ese desquiciante hombre en tercer año.
—Como sea— rodó los ojos y lo miró fijamente.
Así se quedaron, viéndose fijamente por unos minutos silenciosos. Ella, retándolo a desafiarla como siempre lo hacía pero para desesperación de la bruja, él simplemente la miraba… no habían segundas intenciones en su mirada, sólo era hielo puro, frío como la nieve.
—¿Y cómo se supone que será esto?— preguntó desviando la mirada, sonando como que no quiere la cosa— ¿te digo uno de mis sueños y lo haces realidad o cómo?
Malfoy endureció sus expresiones, mostrándose mucho más que irritado, estaba iracundo.
—No soy un genio Granger, yo no cumplo deseos— aclaró con desgana, enseñando los dientes en una mueca y viéndola con superioridad—. ¿Hiciste la lista que te dije?
Hermione asintió mientras abría su bolsa y comenzaba a buscar entre todas sus cosas, estaba segura de que la había echado doblada muchas veces para que no estorbara, pero ahora que lo pensaba se daba cuenta de que no fue una gran idea.
Simplemente se quedó doblándola cada vez más mientras le explicaba a Harry el trato que tenía con Malfoy, donde éste le ayudaría a hacer lo que siempre ha querido más nunca lo había hecho y probablemente no haría porque se olvidaría, merlín hasta pensarlo le causaba un mareo. Todo fue causa de un nerviosismo. finalmente la encontró y la sacó sintiéndose nerviosa al entregársela al rubio.
Malfoy tomó un extremo de la lista pero ella no la dejaba ir. Con un poco más de fuerza tiró y por fina quedo en su dominio total. Bajó los atentos y nerviosos ojos chocolates, comenzó a desdoblar el pergamino, estirándolo mientras hacía gruñidos de molestia.
Finalmente movió sus ojos de izquierda a derecha, sólo una vez.
Después bajó los ojos y la observó incrédulo.
—Alimentar a los patos del parque… simplemente patético Granger… suponía que lo primero que quisieras hacer sería encontrar la cura para todos los males o algo por el estilo.
Se encogió de hombros y comenzó a caminar a paso decidido por entre los árboles, acercándose al área a la que habían ido la última vez. Hermione no tardó en reaccionar y a moverse detrás de él.
—Nadie pidió tu opinión en mis sueños, Malfoy…—fruncía el ceño y su voz era acusadora— ¿a dónde vamos?
—A cumplir el sueño número uno, obviamente— explicó.
Merlín, Granger podía a veces hacer las preguntas más tontas…
Hermione se sorprendió pero no dijo nada, simplemente continuó caminando hasta que llegaron al estanque frente al que se habían sentado hace exactamente una semana. Malfoy puso su mano en el hombro de la castaña y con fuerza la hizo sentarse a la orilla del lago.
Con un sutil movimiento de varita, Malfoy invocó a una bolsa de par, que literalmente se la lanzó a una muda castaña. Ella no tuvo que pedir permiso a nada. Instintivamente sonrió como una niña pequeña, ignorando olímpicamente al hurón oxigenado que la observaba con confusión, y se quitó los zapatos para finalmente meter los pies en el agua. Como lo pensaba, estaba fría pero perfecta con el caluroso clima que la rodeaba. Abrió la bolsa de pan, y sacó una rebanada y comenzó a hacer bolitas pequeñas. Lanzó una y sin saber de dónde aparecieron, tres patos de colores marrones salieron nadando a toda velocidad hasta ese lugar.
Así comenzó a sacar rebanada a rebanada, alimentando a los patos. Era algo tan relajante, sentir que los pies estaban cubiertos por el frío líquido, que instantáneamente relajaba su cuerpo, y sentir el rozar del viento en su piel, escuchando los graznidos de los pequeños animales. Fue un sutil movimiento a su izquierda lo que le hizo recordar que no estaba solo.
—Deberías intentarlo… a ver si así quitas esa cara de muerto que te cargas— comentó reprimiendo las risitas que definitivamente quería sacar.
Escuchó un fuerte gruñido a su lado pero para su sorpresa, Malfoy se sentó junto a ella, sin tocarla en lo más mínimo, aunque claro que él no metería los pies, ya bastante había hecho con sentarse en el césped, no se vaya a manchar su carísimo traje.
—¿Realmente nunca habías hecho esto?— preguntó entrecerrando los ojos, intentando descifrar la realidad que hay detrás del sueño, sólo esperaba que no hiciera esa pregunta con el patinaje sobre hielo, no se podría aguantas las risas que seguramente saldrían de su garganta.
—Nunca… siempre quise hacerlo pero cuando venía no tenía tiempo para quedarme y lo dejaba para otro día…— explicó— si no es ahora, cuándo.
Malfoy no contestó. Había tomado una bolita de pan y la había lanzado, observando con escrutinio cómo los animalejos esos se aceleraban para llegar al lugar exacto que prometía alimentarlos. Tenía que admitirse, jamás en voz alta, que esto era bastante relajante… simplemente los problemas desaparecen de la cabeza. Alarmándose mentalmente por tener esos pensamientos, se deshizo del pedazo de pan y sacó la lista de Granger que había guardado en el bolsillo interior de su traje.
—Bien… veamos qué más hay en la lista y planear cuándo haremos qué cosas— hablaba como una maquina, casi podría decirse que había practicado el discurso y Hermione sospechaba que así era.
Bajo el escrutinio de la castaña, Malfoy extendió la lista y la puso en sus piernas extendidas, preparándose para leer las cosas que Hermione quería hacer antes de olvidar que deseaba hacerlo.
—Muy bien, punto número uno está fuera de la lista… sigue ir al London Eye, sea lo que sea eso… — hablaba para sí solo, leyendo en voz alta cada punto— ir a un… ¿club de jazz, Granger me estás diciendo que realmente nunca has ido a uno de esos?
Hermione se sentía intimidada por tener esa mirada de acero sobre ella pero jamás lo iba a demostrar. Se cruzó de brazos y levantó el mentón, viéndolo con toda la desgana que le era posible.
—Pues fíjate que ir no ha sido muy posible que digamos… Ginny dice que no le gusta el jazz, Harry dice que es aburrido y Ron dice que es estúpido…
—Lo único estúpido es esa comadreja— Malfoy sonrió de lado con arrogancia, viendo al horizonte seguramente imaginándose al pelirrojo en cuestión, en una situación desalentadora.
—¡Malfoy!— le dio un empujón con mucha fuerza aunque no provocó muchos estragos, claramente ofendida por lo que dijo de Ronald, pero entonces cayó en la cuenta de algo— espera… ¿entonces lo harás?
Sus ojos chocolates se habían abierto de par en par, con la esperanza marcada en cada centímetro de su rostro y Malfoy no pudo evitar verla como a una niña pequeña e ilusa, simplemente desesperante.
—¿A caso no dije que lo haría?— rodó los ojos, tomando la lista entre sus dedos— Ahora sigamos… merlín Granger, cada vez te veo más patética, ¿trébol de cuatro hojas? ¿a caso no tienes sueños, no sé, más normales?
Hermione se hincó con una velocidad sorprendente, empujándolo con fuerza y causando que solamente de destanteara un poco pero nada pasó a mayores. Malfoy la veía con una mirada asesina, capaz de petrificar a cualquier persona pero no a una leona enfurecida.
—¡Dame eso Malfoy! Simplemente si te vas a burlar, mejor voy a hacerlo sola— chilló con voz aguda, estirándose para tomar la lista pero Malfoy fue demasiado rápido y la alejó antes de que pudiera alcanzarla, colocando su otra mano en la cara de la castaña, alejándola por completo— ¡suéltame!
—Mira Granger, hago esto de buena gana, y continuaré haciéndolo, pero eso no le quita que todo esto sea ridículo…
Hermione estaba enfurruñada, cruzando los brazos y mordiendo su labio inferior. Claro que sabía que todo eso era ridículo, pero finalmente eran sus sueños incumplidos y nadie debería de juzgar qué quería hacer.
Malfoy ignoró completamente el desplante infantil de la castaña y siguió leyendo. Bueno, eso de nombrar una estrella no estaba tan mal, y tampoco el ver un atardecer y amanecer en la misma noche aunque sabía que odiaría ese día con toda su alma, simplemente odiaba no tener sus horas de sueños, pero qué se le iba hacer, ya estaba dentro del problema, qué mejor que terminarlo. Continuó que leyendo, merlín que Granger era ridícula, ¿un mensaje en una botella?
Puso los ojos en blanco y volteó a verla, ella continuaba con su enojo juvenil, viendo a los patos que estaban demasiado cerca para ser sano, tratando de sacar de la bolsa de plástico un pedazo de pan. Rodando los ojos, cruzo el cuerpo de la castaña y alejó la basura, ahuyentando a los animales.
—Granger… yo pensaba que tendrías cosas de chica, ya sabes, teñirse el cabello de un color completamente diferente, comprar un collar de diamantes… todo esto es ridículo— comentó, agitando la lista frente a los ojos de la bruja, más ella simplemente lo veía a él con todo el odio que podía profesar.
No lo hagas, no lo hagas, no lo hagas… se decía una y otra vez, para no golpearlo, pero él la estaba provocando de manera única.
Malfoy la miró con desagrado, captando una mirada distinta y simplemente continuó leyendo, hasta que leyó el último punto y se quedó estático. Granger entendió el porqué de ese movimiento y se puso muy nerviosa, tratando de ocultarlo al mantener ese semblante de dureza y firmeza.
—Bueno— Malfoy parpadeaba ligeramente sorprendido—, al menos sí tienes cosas de chicas en esta lista después de todo, pero naturalmente, no puedo ayudarte en este departamento— sin más dobló la lista y la guardó en su bolsillo.
—No te preocupes que realmente no esperaba que tú me ayudaras con eso… simplemente lo escribí para saber que quería eso…
Cada uno se embarcó en un mar de pensamientos que se dirigían a océanos opuestos. Hermione pensaba en la cita que había tenido con el doctor Brooks y de cómo simplemente su vida iba a terminar de un momento a otro, sin tener la oportunidad de rehacerla. Lo bueno de todo y lo único que la ayudaba a no volverse loca de la desesperación, es pensar que técnicamente olvidará todo y dejará de importar.
Lo único que no podía sacarse de la cabeza era que ella sería la responsable del nuevo sufrimiento de sus amigos. Escuchaba dentro de su cabeza la voz de David diciendo que tal vez algún día salga de casa pero olvidará por completo cómo regresar; podía imaginarse perfecto la desesperación de Harry cuando ella no llegue puntualmente a las diez como siempre, y después a Ginny a Ronald buscándola y ella, ausente haciendo quién sabe qué cosa.
Aceptaba a regañadientes que no podía estar sola por ahí como siempre había sido, pero tampoco estaba dispuesta a quedarse encerrada en su casa y simplemente nunca salir hasta que Harry decida qué hacer con la otra ella. No, ni pensarlo.
Entonces algo… completamente ilógico y sabía que sería un gran error pero… volteó a su izquierda a ver al silencioso hombre a su lado.
Seguro que no aceptaría…
No perdía nada en intentarlo.
Inhaló muy, muy hondo.
Se armó de valor y coraje.
—Malfoy, sé que cuando pediste ayudarme en algo, te referías a algo sencillo y sé que lo que estoy a punto de pedirte es una exageración y definitivamente estaré cruzando límites, además de que tú me dijiste que no querías ser la niñera de nadie y sé que no quisieras que tú y yo- — Hermione hablaba con extrema rapidez, moviendo las manos en ademanes extraños y cada segundo y cada palabra que salía de su boca, fruncía más las cejas.
Los ojos de Malfoy estaban fijos en ella desde el comienzo de aquel arrebato, pero poco a poco su rostro impasible se fue transfigurando a algo que no tiene nombre, hasta que la poca paciencia que merlín le daba con Granger desapareció.
—¡Granger! —gritó haciendo algo extraño: colocando una manos sobre los labios de la castaña. Sus ojos perforaban la relativa paz de la bruja y simplemente la hacía sentirse pequeña— si no dices de una vez lo que sea que estás tratando de decir, haré algo que te molestará demasiado con tal de que te calles.
Lentamente Malfoy retiró su mano. Era lo más cerca que habían estado en todas sus vidas. Hermione inhaló aire en un intento de cobrar coraje y finalmente habló.
—¿Estarías dispuesto a ser mi compañía durante todo el día… hasta que pierda por completo la memoria?
Gracias por leer ;)
Clara: bueno, creo que es el comentario más largo que me has dejado! ahahahaa pues veamos, ahhahhahaahh qué te puedo decir, me han matado de risa las reacciones que supones para Draco! han sido simplemente geniales, todo era cuestión de beso! te puedo decir que entre tus palabras d elo que sucede en el club de Jazz y el trébol de cuatro hojas, hay cosas que sí sucederán, no del todo de cómo lo has dicho pero pues algo por el estilo! sí, opino igual que tú! el compromiso te ha hecho muy romántica, pero hey, es algo bueno! y qué te digo, tengo mis planes para lo de la estrella muajajaja bueno mujer, tu verdaderamente estás loca! definitivamente las suposiciones de la botella han sido geniales, ya se te pegó el lado cursi y todo rosa de la vida! ahahahaha en serio me estoy riendo muchísimo mientras leo el comentario! ahahahha dibujo sobre el hielo, príncipe del hielo, simplemente excelente! bueno, el baile suena interesante como tu lo pintas, pero vamos que ya tengo la idea de cómo será hahhaha y de los finales felices, ya sabes que no soy muy partidaria de ellos! y bueno, el beso será un shock para Malfoy ya veremos su reacción! gracias por comentar! besos, xoxox
pinknOz: Hahahah sí, super inocente por parte de Hermione poner esos deseos pero ya veremos cuál será la reacción del frívolo de Malfoy! será… divertido, espero! bueno a estas alturas ya sabrás ahhaha gracias por comentar! besos, xoxoox
clara kuchikiii: gracias por el comentario! y efectivamente, ya viste, Draco la quería matar! besos, xoxox
