Hola! Qué dijeron? Qué se me acabaron las ideas? Ja en este fic el problema es el exceso de ideas ;A; Pero bueno, gracias a Kihara CJ y Kotobuki Meiko que me sacaron del cóctel de ideas en el que estaba :v
Por otro lado… interesante, si Luka es la Tsundere no pasa nada, pero si es Miku y hace llorar a Luka todos pierden la cabeza… quiero seguir averiguando cuantas cosas más "no puede hacer" Luka xD
Semana uno
Miku no sale de su asombro, aquella información le cae como un bloque de hielo encima. Ella decide quedarse callada y simplemente bajarse de la mesa, deja que los gemelos tomen la mesa y comiencen a caminar, ellas los sigue sin decir palabra alguna. Luego de caminar unos diez metros instalan la mesa en un costado de la calle, colocan un mantel y luego una serie de frutas.
Mientras está sentada al lado de ellos evita hablar de cualquier tema y trata de entender lo que ha ocurrido, recapitulando en su mente piensa en su día, ella estaba en la sala de su casa, llegó un paquete por correspondencia, su perro lo tomó y salió corriendo, terminó en un lago, nadó y luego nada, al instante siguiente estaba sobre una mesa en lo que parecía el año 1876.
— "Quizás viajé en el tiempo… pero ¿cómo? ¿Y por qué?" — Aquella chica de cabellos negros amarrado en dos coletas y de ojos rojos no sabe qué pensar.
Mientras ella sigue perdida en sus pensamientos, Lenka y Rinto la ven fijamente, pensando que esa chica es bastante extraña, además de que claramente no es de ese lugar. El día trascurre normal, llegado el almuerzo los gemelos le ofrecen un poco de su comida a Miku, quien no se da cuenta del hambre que tiene hasta que siente el olor a comida.
— Y… — Rinto quiere iniciar una conversación con aquella chica rara, pero no halla qué decir.
Ella lo mira fijamente, esos ojos azules le parecen muy encantadores, y no puede evitar sonrojarse. — Ah esto… — Ella también quiere iniciar una conversación, pero no sabe cómo.
— ¿Cómo llegaste a nuestra mesa? — Pregunta directamente Lenka.
Miku mira su plato y luego alza la vista. — La verdad no tengo idea. Solo sé que tengo que regresar a casa, mi madre debe estar muy preocupada. — Ella mira a otro lado pensativa, cavilando que debe encontrar la forma de regresar muy pronto y que quizás es muy mala idea quedarse sentada todo el día esperando a que ese par de gemelos se desocupen.
— Usted habló de un perro y algo llamado Tokio… ¿qué hacía exactamente?
La pelinegra queda un momento mirando fijamente a Lenka, aquella rubia es muy directa y por alguna razón no le genera confianza. — Esto… perseguía a wolfy, mi perro, se había llevado una caja. — Por alguna razón al decir eso los gemelos se miran fijamente antes de volver la vista a ella.
— ¿Una caja señorita? — Pegunta con una encantadora sonrisa Rinto, una que hace latir muy fuerte el corazón de Miku.
— S-sí…
— ¿Y qué contenía? — Se aventura a preguntar Lenka.
— Ah esto… no lo sé. — Responde sinceramente, ella no puede evitar sentir que algo en el ambiente no está bien. — Saben, agradezco su ayuda, pero creo que debería buscar la forma de regresar a mi casa en lugar de estar aquí sentada, mi madre en serio debe estar muy enojada en estos momentos.
— Espere señorita. — Dice en tono un tono desesperado Rinto, lo que hace que Miku detenga sus acciones y se vuelva a sentar. — Ya le dijimos que le ayudaremos. — Él le sonríe nuevamente y Miku se sonroja un poco.
— D-de acuerdo. — Responde en un tono bajo de voz, se acomoda en su sitio nuevamente y un silencio incomodo los envuelve a los tres.
Al ver que la chica no hablaba Rinto y Lenka deciden a hablar entre ellos de cosas que Miku no comprende, cuál es el mejor servicio de carruajes, cuál es el mejor momento para recolectar las frutas, caldos de infusión, tatamis y otras palabras extrañas para ella, en un momento de la conversación dicen algo que llama la atención de Miku. — Lenka, ¿viste esta mañana esa extraña luz que apareció en el cielo?
— Sí Rinto, fue muy extraña, creo que la última vez que vimos una así fue cuando apareció en la aldea esa chica rebelde.
— ¿La pelirrosa?
— Sí, que chica más extraña, decía incoherencias… — Ellos continuarían hablando, pero llega un hombre alto con cabellos rojos, gafas y atuendo muy elegante.
— Buenas tardes. — Saluda muy amable, sin embargo los rostros de los gemelos rubios se ensombrecen
— S-señor Akaito. — Habla nervioso Rinto. — ¿Qué le trae por aquí?
– ¿No es obvio? – Dice serio. — Vengo por el pago prometido.
— P-pero, usted quedó en cobrarlo el viernes y hoy es… — Rinto es interrumpido.
— No me vengan con excusas niños, los conozco muy bien, son como su padre… — Comenta lleno de ira y rencor que no pasa desapercibido para Miku. — Solo vine a recordarles y asegurarme de que no huirán.
Lenka se ve algo pálida, pero aun así decide hablar. — No se preocupe señor Akaito, encontramos algo que nos será de mucha utilidad, ya verá que le pagaremos toda la deuda, e incluso nos quedará.
Akaito los mira serio e interesado a la vez, pero en lugar de hablar decide irse. — Eso espero.
El día trascurre normalmente para los gemelos, aunque sumamente aburrido para Miku. A falta de reloj Miku intuye que son las seis de la tarde debido a que el sol comienza a ocultarse… los gemelos comenzaron a recoger todo, tarea en la que ella ayuda y finalmente fueron camino a la taberna de Meito.
Mientras caminan Miku pasa su vista por todo el lugar, donde había permanecido la mayor parte del día al parecer era la plaza principal del pueblo, el cual no es más que un gran espacio con el piso adoquinado, una fuente en la mitad, varias edificaciones a los lados, dentro de las que se encuentra una iglesia, el banco, unas cuantas casas de personas acaudaladas, también se aprecian en el lugar algunas sillas para sentarse y muchos puestos donde se vende de todo, frutas, verduras, pescado, carne, bebidas, textiles, bisutería y demás. En lo que camina nota que todas las calles son derechas y el pueblo algo cuadrado, además de que al parecer la plaza está en todo el centro.
La chica de coletas al ir tan concentrada en el camino no se da cuenta que ya habían llegado a un establecimiento pintado de café y un gran puerta de madera que permanece abierta. Los tres ingresan y se sientan en una mesa para cuatro personas. Miku comienza a mirar todo el sitio, notando en una mesa continua al hombre que había hablado en la tarde, algunos borrachos dormidos sobre las mesas y en una lejana mesa a una persona con una capucha que no dejaba ver su rostro. Rinto alza la mano y llega inmediatamente un mesero, se acerca al oído de ese y le dice algo en susurros, luego de unos minutos llega un hombre alto vestido de rojo, con cabellos cafés algo desordenados.
— Rinto, Lenka, ¿Qué los trae a mi humilde taberna? — Les saluda con una amable sonrisa.
Rinto y Lenka pasan a presentarle a Miku y explicarle la situación. — ¿Así que no sabes cómo llegaste aquí? — Ante la negativa de Miku el recién llegado continúa. — ¿De casualidad sabes que contenía ese paquete? — Pregunta con un extraño brillo en los ojos aquel joven, a la pelinegra se le hace cada vez más extraño que todos estén tan interesados en ese paquete.
— No tengo idea Meito-san.
— Señorita, no sé por qué me llama así. — Comenta debido al honorifico. — Pero, no es la primera vez que algo así ocurre, hace unos años pasó algo similar, y digamos que las cosas no acabaron tan bien como parecían…
— Yo pienso que debemos ir donde está esa caja. — Dice de la nada Rinto. — Quizás así pueda regresar a su casa. — Responde ante la mirada inquieta de Miku.
La pelinegra cada vez comprende menos lo que está ocurriendo. Cuando piensa que nada puede ser más raro se acerca la persona que les había hablado en la plaza. — Pero una misión así requiere de dinero. — Afirma Akaito. — Quizás pueda ayudarlos. — Dice con una mirada socarrona mirando fijamente a Rinto.
— No se diga más. — Comenta el rubio. — Creo que mañana podemos partir.
Miku al sentirse algo aturdida decide levantarse de la mesa y solicitar permiso para ir al baño. En realidad está bastante molesta de que decidan cosas por ella, y más aún, que solo parecen pensar en aquel paquete. — ¿Por qué todos solo saben preguntar por esa caja? — Habla en voz alta, aunque no espera tener respuesta.
— Porque todos quieren engañarte. — Escucha una voz aguda a su espalda.
Al darse la vuelta se encuentra con la persona misteriosa al fondo de la taberna, esta persona se baja la capucha y muestra al fin su identidad, revelando un hermoso rostro de finas facciones, adornado de un cabello rosado, unos intensos ojos azules.
— ¿Quién es usted? — Pregunta, pero la mujer de cabellos rosados no alcanza a hablar, ya que es interrumpida.
— Ruka… aléjate de ella Miku, es peligrosa. — Dice entre nerviosa y enojada Lenka, quien fuea buscar a la pelinegra debido a su demora. La rubia y la pelirrosa se ven fijamente en una ardua batalla mientras que Miku no halla qué decir o pensar.
— Sí, las pelis-rosa son perfectas para ser las malas de las historia. — Hablaba sola en su cuarto al frente de su computador. Volvió a leer lo que escribió y pensó en lo que sus amigas le dijeron en la tarde… además del cero que sacó en química debido a su arranque de ira. —Tontas… cómo se les ocurre decir que me gusta Luka… cómo me va a gustar esa idiota de sedoso cabellos rosados y lindos ojos azules. — Al escucharse a sí misma quiso golpearse. — ¡Miku deja de pensar en ella! — Mientras hablaba se cubría la cara.
— Eso no está bien, no te puede gustar una chica… — La peliaqua dio un grito ahogado y pasó su mano por sus cabellos desordenándolos. — ¡No te gustan las chicas! — Esa era una frase que se repetía casi todos los días. — No. Te. Gustan. Las. Chicas. — Reafirmaba, pero al recordar a su pelirrosa compañera no podía evitar que todo dentro de sí se removiera y más aún, sentirse terriblemente mal por tratarla como lo hacía.
— ¿Y si yo le gusto a Luka? — Se preguntó de repente. — No, ella me odia… me he asegurado que me odie… — Y al decir aquello no pudo evitar dejar correr unas cuantas lágrimas, el pensar que Luka la odiaba le rompía el corazón. El estar cavilando sobre tantas cosas hizo que su cabeza le doliera y el cansancio la ganara, por lo que decidió apagar su computadora e irse a dormir, pensando que al día siguiente tratará mejor a Luka… algo que no veía posible. — Si tan solo pudiera ser sincera con mis sentimientos… si pudiera odiarte…
Miku finalmente pudo conciliar el sueño cuando recreó en su mente varios escenarios entre ella y Luka, en la mayoría ella era amable y simpática con la pelirrosa, quien le dedicaba lindas y radiantes sonrisas debido a su cambio de actitud.
Al día siguiente Miku llegó como siempre a la escuela, saludó a Gumi, Rin, Len y Kaito e ignoró a Luka todo lo que más pudo, aunque no comprendía por qué la pelirrosa la veía con una sonrisa tonta. — "¿Y a ésta qué le pasa?". — Se preguntaba.
Las clases pasaron tranquilamente y por suerte no hubo trabajos en grupo. Miku no comprendía por qué durante todo el día Luka la miró con una sonrisa en lugar de su característico ceño fruncido. La peliaqua no podía evitar sentirse muy incómoda, respiró con tranquilidad cuando al fin sonó la campana del receso.
El tener a Luka mirándola le alegraba y angustiaba en igual medida. Le agradaba saber que su compañera de clases le daba atención, pero temía que Luka se hubiese dado cuenta de sus sentimientos por ella. Mientras miraba y jugaba con un puerro de su almuerzo pensando en Luka, sintió una persona acercarse, cuando alzó la mirada se sorprendió que fuese la misma persona en la que rondaba sus pensamientos.
— Hola Hatsune-san. — Saludó amable. — Toma. — Y en ese instante Luka le tendió una caja de chocolates a Miku, junto a una gran sonrisa. — Espero te gusten.
Por alguna misteriosa razón, Luka le había entregado sus chocolates favoritos. Miku por dentro se sintió la chica más dichosa del universo, pero en lugar de agradecerle y recibir tal detalle, miró fijamente a Luka y le habló. — ¿Qué quieres? —La miraba molesta, aunque por dentro quisiera sonreír. — ¿Crees que trayendo chocolates…. — Se los quedó mirando. — Y de la peor marca, lograrás que me caigas mejor? — La peliaqua se negaba a levantar su mano y recibir el presente. — ¿Por qué no te vas a otro lado a molestar a alguien más? — Para desconcierto de Miku, Luka seguía sonriendo, era como si supiera que mentía. — De seguro esos chocolates tienen quién sabe qué… ve a jugarle una broma a tus amigas…
Luka al ver que Miku se negaba a recibir su detalle decidió irse del lugar, aunque su sonrisa no se borró de su rostro. Ese había sido su primer ensayo, ver las reacciones de Miku ante un regalo. A la pelirrosa le sorprendió que ver en los ojos de la peliaqua sus verdaderos pensamientos, eso fue lo que terminó de comprobarle que en efecto, Miku gustaba de ella tanto como a ella le gustaba Miku… el asunto era, ¿cuál sería ese detonante que haría a Miku admitir sus sentimientos? — "Ya lo averiguaré". — Se prometía a sí misma.
Por su lado, Gumi, Rin y Len miraban anonadados a Miku. No podían creer su reacción. — ¿Qué carajos te pasa? — Preguntó Rin algo alterada. — Ella solo te trajo un regalo, eso no tiene nada de malo, ¿te costaba tanto recibirlo, sonreír y decir gracias?
Miku la miró seria. — Seguramente sería una broma.
— No lo creo. — Respondió Len.
— ¡¿Cómo que no?! — Exclamó conmocionada la peliaqua. — ¿Esa chica cuándo ha hablado? ¿Cuándo ha sonreído? ¿Cuándo se me ha dirigido? No sé ustedes, pero eso fue sumamente extraño.
— Simplemente quiere ser amable contigo. — Afirmó Gumi. — ¡Por dios Miku! Trabajarás con ella todo el año, ella solo quiere llevarse bien contigo.
— No me interesa. — Fue lo último que expresó Miku, antes de enterrar su cabeza de regreso a su almuerzo y jugar con aquel pedazo de puerro. Aquella pelirrosa la tenía más que alterada, y el darse cuenta que Gumi y Rin eran conscientes de su atracción hacia ella la ponía con los nervios de punta. — "No me gustan las chicas". — Se repitió mentalmente.
Aquel día transcurrió bastante normal, el día siguiente llegó y con este una nueva jornada escolar. Aquel día Luka había permanecido seria todo el día y no le dirigió la palabra o siquiera la vista a Miku en todo el día. Según los planes de la pelirrosa, quería averiguar qué pasaba si ignoraba a su compañera. Para asegurarse de tener una observación clara y objetiva le pidió a Lily; la más… seria (si se puede decir así) de sus amigas, que la vigilara… obteniendo cómo resultado que Miku había estado muy impaciente aquel día.
El siguiente día durante el receso Miku se encontraba sentada sola en una banca del patio de la escuela, había decidido estar sola para organizar sus pensamientos. Luka se estaba comportando muy extraño y no sabía cómo reaccionar ante ella. Revolvió sus cabellos al no saber qué pensar y decidió llevar sus pensamientos a su historia, por la cual se sentía sumamente frustrada al ver que no avanzaba nada. En su marea de ideas no se dio cuenta que alguien más se había sentado en la banca.
— Hola Hatsune-san. ¿Cómo vas? — La aludida en lugar de responder solo la quedó mirando totalmente extrañada. — Pareces confundida… ¿qué te tiene tan pensativa? — Ese día la pelirrosa había decidido optar por intentar acercarse a Miku y ver su reacción ante una conversación casual.
La peliaqua primero se sintió algo aturdida por la aparición repentina de Luka, pero luego de asimilar lo que le había dicho se sonrojó al pensar que quizás Luka estaba siendo capaz de leerla como libro. — ¿Qué quieres? — Contra preguntó al no saber cómo reaccionar.
— Nada, solo hablar. — Respondió con una sonrisa, Miku cada día se le hacía más linda.
— No tengo nada. — Dijo al tiempo de mirar a otro lado.
— Sí tú lo dices… — Al decir aquello cayeron en un silencio incomodo, donde Miku no sabía qué hacer o decir y Luka la miraba sonriente. — ¿Qué tal tu día? — Habló Luka en un tono casual. — El mío va muy bien… SeeU cómo siempre salió con un extraño comentario. — Expuso Luka al recordar las situaciones un tanto pervertidas que siempre creaba entre ella y Miku su rubia amiga.
— ¿Y eso en qué me afecta? — Aunque Miku no lo admitiera, sí quería saber más cosas de Luka.
Luka notó la mirada curiosa de Miku que no concordaba con sus palabras, volvió a reír por lo bajo y continuó hablando. — Meiko quiere hacer una fiesta mañana por el comienzo del año escolar… lo curioso es que el viernes pasado hizo una porque acabaron las vacaciones…
Miku no supo qué significaban aquellas palabras… — "¿Me está invitando o qué?"
— Y Lily… bueno, llevo días sin saber dónde se mete a la hora del almuerzo, creo que está saliendo con alguien. — Terminó de explicar Luka, ella esperaba que contándole cosas a Miku, esta cedería un poco y le hablaría de sí misma también.
Sin embargo la peliaqua solo sé quedó callada. Estuvieron en silencio una al lado de la otra durante un largo rato, Luka pensó que Miku no estaba interesada en hablar con ella y cuando estaba a punto de levantarse la peliaqua habló de repente. — ¿Estarás en el club de canto este año también? — Miku no sabía qué la había impulsado a hablar y preguntar algo que no venía al caso y era bastante obvio, pero el hecho de ver que Luka se iba le hizo entrar en pánico. — "¿Por qué no sé manejar mis sentimientos?" — Se reprochaba a sí misma.
Luka quedó más que sorprendida al ver que Miku le dirigía la palabra, y más aún, estaba siendo amable. — Oh bueno… sí… — La pelirrosa no le encontró sentido a aquella pregunta, pero se alegró por haber hecho un avance con Miku, aunque fuese un avance tan pequeño.
— Ya veo… — Respondió Miku, cayendo así en un nuevo silencio.
Luka se dio cuenta que ella tendría que llevar la conversación, la verdad a ella le estaba costando horrores hablar con Miku, pero el saber que le correspondía sus sentimientos, la había hecho tirar su timidez a la basura y tomar la iniciativa, si quería tener una relación con Miku una de las dos tenía que ceder. — ¿Quién crees que sea el presidente del club este año? — Preguntó casual.
La peliaqua la quedó mirando sorprendida. — Creí que querías serlo.
— ¿Eh?… no. — La mirada de Luka ante aquella afirmación era de pánico total, la pelirrosa odiaba tener contacto con otras personas, y no se veía siendo la líder de todo un grupo y teniendo que tratar con el consejo estudiantil, otros presidentes de clubes o peor aún con los presidentes de los clubs de canto de otras escuelas.
Y volvieron a caer en silencio, este debido a que Miku ya no veía interesante postularse para ser la presidente del club. — "Si no compito con Luka no tiene sentido". — Pensaba.
En medio del silencio mortal entre las dos sonó la campana que indicaba que el receso había acabado, ambas en silencio fueron a sus respectivos salones, al entrar sus amigos las miraron extrañados, por un lado estaban juntas y por otro… ¿No estaban peleando?
En ese periodo tenían química, el docente explicó la clase y les asignó un trabajo para hacer en pareja, como Miku estaba obligada a trabajar con Luka no tuvo de otra que comenzar a hacer el trabajo con ella. En esta ocasión el profesor no los dejó salir por lo que tendrían que trabajar en el salón de clases, además prohibió que se comunicaran con otras parejas.
El ambiente en el salón era ameno, todos desarrollaban el trabajo sin percances, incluso Luka logró trabajar con Miku sin pelear, se habían dividido los puntos del trabajo y discutían cuando alguna tenía una duda. El taller consistía en cuatro ejercicios, Luka terminó con su parte y notó que Miku aún estaba haciendo el tercero.
— ¿Vamos al cuarto? — Comentó Luka en referencia a que trabajaran las dos en el ejercicio que le correspondía a Miku.
— ¡¿Qué?! — Gritó alterada Miku al malinterpretar las palabras de Luka.
— Que si vamos al cuarto punto… — Respondió desconcertada la pelirrosa. — ¿Qué pensaste? — Preguntó bastante extrañada por la actitud nerviosa de Miku.
— N-nada… —Respondió con la cara roja de la vergüenza Miku.
Luka la quedó mirando sin comprender su comportamiento, pensando en sus palabras hasta que notó que fue lo que puso así a Miku. En ese momento Luka abrió muchos los ojos y miró asombrada a su compañera. Aquello dejó pensando a Luka un buen rato, tanto que no se dio cuenta que Miku había acabado con el segundo punto y ahora le hablaba para que entre las dos hicieran el cuarto.
— ¿Hacemos el último entre las dos? — Consultó más que apenada Hatsune, a ella le costaba mucho pedir un favor y más aún admitir que necesitaba ayuda, sumando que era a Luka a quién se la pedía le costó bastante decir aquello, por lo que se molestó notar que Luka estaba en las nubes. — ¿Megurine-san?
— ¿Eh? ¿Qué?
— Que si lo hacemos… —Y al Miku notar sus palabras y más la expresión de burla de Luka se corrigió sumamente roja. — Me refiero al ejercicio…. ¡¿Que si hacemos el ejercicio?! — Casi que gritaba, Gumi y Rin, quienes estaban al lado no evitaron reírse fuertemente de la actitud infantil de Miku al tratar de corregir sus palabras.
— Vale, vale hagámoslo. — Luka le dijo más que divertida, ver esa actitud de Miku le divertía de sobremanera.
Cuando la clase terminó Miku no fue capaz de mirar nuevamente a los ojos a Luka, al final del día la pequeña de coletas aguamarinas se dirigía a su casa sola, ya que ella usualmente huía de la compañía de sus amigos para evitar dar explicaciones o pasar vergüenzas debido a sus comentarios sobre Luka.
El siguiente día por suerte era el último de la semana, las clases trascurrieron con un aire de emoción, entre la alegría de que al día siguiente no habrían clases y que Meiko había invitado a todos los del salón a una fiesta en su casa esa noche.
La jornada escolar había terminado, por lo que Miku junto con Gumi y Rin se dirigían al salón donde se encontraba su club, el cual era el de canto, Len y Kaito no las acompañaban debido a que pertenecían al de teatro. Por su parte Meiko y Luka también hacían parte del coro de la escuela, Lily integraba el de baloncesto y SeeU ninguno.
Al entrar al saló se sorprendieron de ver a Meiko regañando a todos, y quedaron aún más sorprendidas al descubrir que Meiko era la nueva presidente del club. Nadie comprendía cómo alguien como Meiko era la nueva presidente, lo cual luego de un exhaustivo interrogatorio por parte de Gumi y Rin a la castaña se debía a que nadie más se postuló.
— Bueno, hoy trataremos diferentes temas. — Explicaba con una sonrisa Meiko.
Gumi la miró seria y se opuso a su punto. — ¿No deberíamos practicar?
Meiko le sonrió, aunque no amablemente. — Quizás, pero debemos tratar ciertas cosas antes.
— ¿Cómo qué?
— Como el horario de este año, como captar nuevos integrantes, el concurso anual con otras escuelas y lo más importante el musical que haremos este año.
— Algo me dice que no tienes ideas… — Dijo con ojos entornados Gumi. — Se supone que eso se planifica interno, no se discute con todos.
— Eh esto… — Meiko se rascaba la cabeza, a decir verdad Gumi tenía la razón, pero ella no pensó que alguien se daría cuenta.
— Quizás Gumi-san tenga razón. — Acotó Rin. — Pero creo que será muy divertido hacer parte de las decisiones del club.
Y así todos los integrantes del club dieron la razón a la rubia, comenzaron a discutir todo lo concerniente al mismo, dejando como último tema a tratar el musical, el cual era uno de los espectáculos principales del festival de la escuela.
— Insisto. — Decía Meiko a Gumi. — Que para atraer más integrantes nos disfracemos.
— Eso es absurdo, simplemente colamos avisos por toda la escuela, todos quieren ser parte del club de canto… incluso deberíamos hacer audiciones. — Acotaba Gumi, esas dos llevaban un buen tiempo discutiendo.
— No, la presidente del club soy yo y se hace lo que yo diga, así que nos disfrazaremos.
— ¿Y qué, luego tocaremos música ligera? — Al decir eso Luka todos la miraron extrañados. — Olvídenlo.
Luego de una media hora más de discusión lograron convencer a Meiko que su idea no era muy buena, que quizás solo lograrían pasar vergüenza y que nadie se uniría a un club de apariencia tan extraña.
—Bueno, pasando al último tema de la agenda. — Dijo ya aburrida y bostezando Meiko. — Tenemos que hacer un musical como todos los años... El año pasado fue una versión musical de Alicia en el país de las maravillas, he pensado para este año El mago de oz. — Al comentar aquello comenzó un pequeño murmullo en toda la sala. — Calma, calma, una vez ingresen los nuevos integrantes definiremos el rol de cada uno.
Una vez finalizado el tiempo en el club Miku, Gumi y Rin iban caminando juntas, Luka iba con Meiko más atrás de ellas, la pelirrosa se encontraba hablando como siempre con Meiko cuando algo le llamó la atención.
—Miku-chan deberíamos hacer un trío en tu casa todo este fin de semana.
—¡Sí! —Exclamó Rin —¡Y hacerlo hasta que caigamos rendidas!
—Vale, vale. —Respondió Miku con desinterés —Lleven las palomitas, yo pondré las películas.
Luka se quedó pensando que aquello dicho por Gumi y Rin era mucho peor que lo que ella dijo, pero Miku no se lo tomó a mal. — "Ella solo reacciona cuando soy yo la que dice algo con doble sentido". — Aunque Meiko continuó hablándole, ella no le hizo caso alguno, en su lugar sonrió burlonamente. — "Ya creo que sé cómo hacer para que admitas que me quieres…"
.
Al fiiiiiiiiiin... creí que este día jamás llegaría :') Este fic me supone un gran reto, ya que tengo que pensar en la trama de dos historias que están escritas en dos tiempos diferentes y contextos muy opuestos. Pero aquí está, espero les haya gustado ^^
.
ReikenNight: Oh me alegro mucho que te guste ^^ Si lo sé es una extraña combinación jijiji! Sí yuri al cuadrado, aunque inicialmente no habrá mucho en la historia que escribe Miku :v Bueno aquí la conti espero te haya gustado! Saludos.
Nefilim: Bueno, aquí la conti y el plan de Luka para conquistar a Miku jajaja! Espero te guste la continuación. Saludos!
RM: Ehhh sé que me tardé, pero espero te haya gustado la continuación y como va la trama jeje! Saludos!
Kuro: Jajajaj veo que te afecto la actitud de Miku y la reacción de Luka jiji En fin, espero te guste la continuación. Saludos!
MoonPotterWeasley: Oh gracias! Me alegro mucho que te guste la continuación jeje y lamento haber tardado tanto, pero este fic de verdad que me cuesta jeje! En fin, aquí el cómo conquistará Luka a Miku... aunque más bien como hará que admita que la quiere jejeje Saludos!
JM Scarlet: Ehhh y supongo que me quieres matar por no publicar el cap tres jeje.. ehhh... y sí, jajaja es divertido cambiar los roles lol sufre con Luka muhahahaha... ok no... aquí como la conquistará(?
Yop: Oh gracias! Me alegro mucho que te haya gustado la historia, y pues perdón por la demora... please no me mates(?
Shinobukun: Ehhhh y por historias como estas es que esperas que hayan más caps antes de comenzar a leer? Ok lamento la demora, jajajaja sep, Miku es una niña de kinder :v La verdad espero te haya gustado el cap y lamento en verdad haberte hecho esperar :(
nagisa-chan: Hola! Creo que de todos tu eres la que más esperaba la continuación, me disculpo por no actualizar... me alegro mucho que te haya gustado el cap anterior, y sí, a Miku le gusta Luka :v que no lo admita es otra cosa jajaja! Sabes, deberías publicar tus historias, no pierdes nada ^^ y pues yo siempre soy feliz viendo nuevas historias y escritoras jejeje Oh me alegro que te gusten mis otros fics jejeje y espero que hayas sacado la nota más alta en aquel examen jajaja! Saludos!
FanRubius: Já solo por mera maldad puse los reviews al revés :v muhahahaha bueno, aunque aquí no tienes que bajar tanto lol Aquí la conti, la verdad lamento haberlos hecho esperar tanto :/ espero me sepan perdonar... y si no? pues jodanse(? ya en serio, espero te haya gustado ^^
SaraSamm: Je al fin publiqué... no me pegueeees por favor! T.T Aquí esta, ahora por favor baja el arma.
Kotobuki Meiko: Gracias por todo... en serio :')
.
Bueno, la verdad llevo unas dos semanas escribiendo este capítulo, incluso dejé de lado "La diva y la princesa" solo para terminarlo, sin embargo siempre pasaba algo cuando abría el documento jajaja... en fin espero me perdonen la demora, que les agrade el cap y no tardar otros tres meses para actualizar.
Saludos!
