2 capítulo: El digno sucesor?
Primera Parte: Los rasgos y actitudes son heredados.
- Señor Caspian, debe de permanecer en cama hasta que logré reponerse completamente- una de las mujeres que ejercía la medicina le explicaba con una voz dulce llena de paciencia y entendimiento ya que era la tercera vez que lo veía queriendo levantarse- No puedo darle el permiso de retirarse hasta que yo no note mejorías en su salud.
Caspian carraspeo un poco, en esos momentos parecía un niño caprichoso y aburrido por estar tanto tiempo bajo vigilancia. Ni siquiera en su reino lograban mantenerlo tanto tiempo en cuidados médicos, suspiro y nuevamente asintió con la cabeza en gesto de resignación, mientras pensaba que esa doctora era casi como un sabueso, y no lo iba a dejar libre hasta que ella no lo quisiera. Miró la hora del reloj que anunciaba que habían pasado seis horas desde la visita de Lizbeth, se reacomodo en la cama y miró hacía la ventana, descubriendo que la brisa fresca entraba por ella y el sonido de algunas aves le llenaron de alegría. No podía aún creer que había recorrido un desierto hace unas horas atrás. Algunos gritos juguetones asustaron a las aves y en el lugar del trino de ellas le llegaron las melodías de varios instrumentos, cerró los ojos para disfrutar esa música que logró lo que la doctora no había podido hacer, calmarlo. Respiró con tranquilidad, mientras pensaba en su hija y sus momentos que lo pasaba con ella, casi siempre un instrumento los acompañaba en sus instantes de calidad de padre e hija. Ella tocando un violin, y él un violenchelo. Pudo sentir que acariciaba ese recuerdo con la palma de su mano, pero de la nada se despertó al escuchar el hermoso canto de un pequeño niño que había logrado ganarle a los intrumentos con su delicada voz. Caspian abrió los ojos y por acto reflejo se levantó de la cama, para pasar a sentarse en la silla que daba a la ventana, recordando que la doctora le había permitido sólo recorrer esa distancia, sus ojos no lo podían creer porque una parte de su cabeza recordaba a Phill, su amigo, cantar con la misma pasión que ahora veía (sin poderlo creer) al pequeño Saske hacer, con su voz infantil que todavía no había madurado. Su corazón le latió a mil por hora….sin poder aún creerlo, estaba mirando al futuro sucesor de Urano, y se sintió orgulloso en el lugar de su amigo.
Sus memorias seguian reapareciendo, una seguida de otra, mientras comparaba a Saske con su "hermano", los cabellos negros, los gestos, la sonrisa y por supuesto el cómo la voz de ambos le llegaban a su corazón.
- Precioso…- dijo en voz baja apoyando su cabeza en el brazo que estaba descansando sobre la ventana- Parece como sí tuviera un par de alas-
Caspian, sabía que esa acotación le había traído problemas cuando se lo dijo por primera vez al orgulloso Phill del Planeta Urano, se lo menciono sin medir sus palabras, y por ende le trajo como consecuencia que su amigo por un tiempo no le dirigiera palabra alguna. Los hombres de Urano siempre debían de llevar su estandarte con orgullo y todas sus reacciones son sin humildad. Ellos son fuertes, capaces y algo desenfrenados, pero cuando Caspian de Neptune, dijo esas palabras, supo que fue como si le hubiesen dicho algo malo. "La debilidad no puede existir en nuestra sangre… por eso ese nombre que me pusiste mantelo para cuando estemos solos" le dijo una noche mientras hacían la guardia.
Ahora mismo luego de tantos años, sentía sin poderlo creer las mismas sensaciones que Phill le había despertado.
- Saske…. Eres idóneo.
Una sonrisa victoriosa surgió en su rostro, y como si nada siguió recordando todo lo que había hecho junto con su mejor amigo.
Segunda parte: La anciana
Caspean siguió al pié de la letra lo que decía la doctora, obedeciendo y hasta tomando la medicina que le sabía tremenda mente asquerosa. Todo eso hizo para que le dieran de alta lo más pronto posible. No entendía el porque lo mantenían controlado, hasta que una de las ancianas se acerco hasta su cama, la doctora y todas las personas que estaban en esos momentos en la habitación bajaron su vista y la fueron saludando de forma respetuosa. Caspean leyó en las miradas de todos una admiración que anteriormente sólo había visto en el palacio de la Luna, supo inmediatamente de que se trataba de alguien con un gran poder dentro de la comunidad. Se acomodo, apoyando sus pies sobre el suelo, colocándose erguido y con la mano en su corazón, la otra detrás suyo, y con la cabeza algo cabizbaja fue esperando a la figura que se iba acercando lentamente a él.
- No tienes que rendirme respeto, sailor Neptune- dijó con una voz llena de sabiduría´-
La mujer apoyó la mano llena de arrugas, sobre el hombro del hombre que inmediatamente levanto con tranquilidad la cabeza para mirarle.
- Le recuerdo, sigue pareciéndome un buen gobernante y guerrero- la anciana le acaricio la mejilla con el mismo cariño que una abuela mima a sus nietos- No entiendo muy bien el por qué de su visita, pero hoy he venido para escuchar el motivo, aunque debo de pedirle perdón iba a acercarme mucho antes, sin embargo estos viejos huesos no me responden tan bien como antes- la mujer sonrió llenando de felicidad a todos los que estaban en ese lugar que al notar que ella estaba bien siguieron con sus actividades, aunque no un grupo de mujeres que la esperaban todas ellas vestidas con túnicas blancas y espadas guardadas recelosamente en cinturones de cuero que descansaban en sus caderas
El guerrero supo que todas ellas eran las que protegían a la anciana, cada una tenía una mirada centrada sólo en ellas y sus cuerpos estaban moldeados para proteger y anticiparse a todo. No supo como actuar hasta que la anciana noble sentó en la silla.
- No quiero incomodarle, pero ellas no aceptaron un no como respuesta, quería que se quedaran prosiguiendo sus labores- una de las mujeres la que estaba más cerca de ella también se acomodo en una silla-
Caspian se sentó en uno de los extremos del colchón y esperó con un poco de ansiedad las preguntas que iban a surgir en esa conversación.
- Primero que nada, usted debe de haber imaginado desde un principio que nuestra pequeña comunidad es uno se los grandes secretos que no deben de ser revelados.
- Sí… ustedes pueden confiar en mi no diré ni una palabra de ustedes- respondió apresuradamente-
- Puedo ver en sus ojos que sigue siendo un noble ser que respeta su palabra- la anciana lo miro- y que no ha venido con finalidad para cumplir un deber real, sino que es por su propia decisión la de su viaje a este sector del universo.
Por un par de minutos hablaron sobre lo que sucedía fuera del planeta de la arena, luego le explicaron el porque lo mantenían cautivo en esa ala del hospital.
- Primero queríamos saber si usted no es una amenaza para nuestra comunidad, segundo el asunto que lo tiene en esta senda y tercero que su salud ya estuviese completamente recompuesta- la jefa de la seguridad una mujer de cabellera marrón explicó- tampoco quisimos provocar una guerra con el reino, por eso en vez de usar cadenas lo convencimos para que se mantuviera en cama gracias al gran poder de convencimiento de nuestra doctora.
- Ya estoy sano?
La médica que había aceptado el rol en esa pequeña mentira asintió con la cabeza, acomodando cerca de el, las ropas limpias de su propiedad para que se vistiera y no saliera con la ropa del hospital.
- Debo aconsejarle- dijo la anciana mientras se levantaba ayudada por una de las guardianas- Nadie puede dejar este sitio sin su consentimiento…. No puede llevarse a nadie sin el permiso de esa persona. La Dama Lizbeth nos contó lo sucedido cuando ella nos pidió ayuda hace diez años, nosotras sabemos su historia y por eso no podemos darle ningún tipo de ayuda, aunque lo quisiéramos.
- No entiendo… por qué lo guardan en secreto?- se reparo de lo imposible que le sería seguir ese consejo- Ella le negó su hijo a mi amigo… y porque no puedo pedirle la tenencia?
La anciana no respondió a ningún interrogante sino que se alejo con una media sonrisa, seguida de su consorte que a medida que caminaban con el mismo ritmo se podía llegar a escuchar el roce de la tela con el cuero de la vaina de la espada.
Caspian dudo por un momento, pero luego asegurándose que tenía permitido irse de la habitación que le había protegido durante dos días, se vistió con la misma calma mirándose al terminar, en el espejo notando que una pequeña barba le estaba creciendo, saco su equipo de afeitar y antes de disponerse a salir de la habitación se dedico así mismo un par de minutos.
Tercera Parte: El salvaje.
No logró caer a la realidad cuando vio por sus propios ojos lo que pasaba fuera del hospital, casi necesito una silla porque su cuerpo iba a caerse de la sorpresa.
Un enorme patio con innumerables flores invadían el terreno del hospital, y fuera de este siguiendo un camino con escaleras a{un era más sorprendente. La vegetación crecía a diestro y siniestro, sus ojos no podían acostumbrarse a ver tanta belleza junta en un lugar solo. Tuvo que pensar por un instante si había antes recorrido un siniestro y largo desierto, se fijo en su piel y pudo notar los rastros del sol abrazador en sus brazos. Cerro la boca cuando un niñito paso por su lado corriendo con una cometa, seguido por una criatura aún más extraña que la que le había llevado, por primera vez su pensamiento se había dirigido a esa criatura en especial. Pregunto un hombre que estaba arreglando el jardín si podía decirle sobre el estado de esa criatura, notando con pena que no podía describirla perfectamente y lo peor de todo es que ni siquiera recordaba el nombre o de que especie era. La describió intentando no usar los adjetivos referidos a su aroma, por lo cual solo le quedaba aportar el dato de su tamaño. El hombre comenzó a reírse, provocando que más vergüenza le naciera en su rostro-
- Sí es de ese tamaño debe de estar en el granero junto con los otros- el hombre le respondió y luego prosiguió con su labor no sin antes apuntarle con el dedo la dirección que debía de tomar para llegar al lugar-
En el trayecto siguió disfrutando del paisaje, deleitándose a tal punto que no veía por donde caminaba.
- VIEJO MUEVASE!- un grito lo hizo despertarse y notar que frente suyo venia una carretilla llena de arena con tal rapidez que solo pudo al último momento moverse a un costado- NO DEBERIA DE PONERSE EN MEDIO DEL CAMINO!
La misma voz, la misma actitud prepotente venía de un pequeño delincuente que llevaba sin detenerse la carretilla con tal fuerza que parecía que no pesará nada. Caspian deseo ponerlo en su lugar pero cuando se dio la vuelta para gritarle noto que ya había desaparecido. Cerro el puño y anoto en su mente que no todos eran respetuosos como el había creído. Respiro intentando aplacar su lado paterno para proseguir con más calma por el camino que antes había recorrido la carretilla, podría visualizarlo ya que el rastro de la rueda había quedado sobre el terreno.
- VIEJOOOO QUE LE DIJE!-
Esta vez la carretilla venía vaciá, y había tomado más velocidad. Caspian siguió su camino haciéndose el que no escuchaba. Escucho el grito del delincuente que lo seguía llamando Viejo, de forma cada vez menos respetuosa. Pero, el sailor sabía que esta vez el iba a ganar, en el último momento la carretilla se detuvo a una pequeña distancia de su cuerpo. El jovenzuelo lo miro pretendiendo que se diera vuelta pero en vez de eso vio como el anciano seguía caminando sin el mero gesto de moverse del camino.
- Viejo tengo prisa… – la carretilla seguía en movimiento ya que se había adaptado a los pasos lentos del hombre que iba adelante-
- No soy ningún viejo, primero, segundo que si no lo pides adecuadamente no te daré paso…
Caspian escucho el susurro del joven que lo empezó a maldecir justo en el instante que escucho su postura. Por unos largos minutos pelearon silenciosamente esperando quien de los dos iba a cambiar de opinión. Durante el camino la carretilla fue llevada con una sola mano, mientras que con la otra se fue secando la frente. Caspian hizo lo mismo pero en vez de que con la manga de su ropa se seco con un pañuelo con las iniciales de su nombre, hecho por su hija.
- Muy bien, muy bien me rindo- dijo el chico- Lo siento no debí de llamarlo viejo… se que mi madre me ha dicho que no debo "irrespetuosar" a las personas mayores, que debo de ser amable…
Caspian comenzó a reírse al escuchar el pedido de disculpas, con la palabra mal dicha, al darse la vuelta y ver con más atención al joven noto que en realidad no era un jovenzuelo sino que era un niño de unos nueve años, ahora podía explicar el porqué no supo decir esa palabra correctamente.
- Querrás decir: "no debo de ser irrespetuoso"- le corrigió de la misma forma que lo haría un maestro y por ende recibió la mirada confundida de ese niño que se quedo pensando por unos minutos si estaba bien esa corrección-
- Mi madre me dijo que también debo de ser humilde y aceptar las correcciones de los adultos, porque es así de la única forma que seré un buen adulto- comento a la vez que extendía su mano para saludar de la forma que una vez vio que lo había hecho su padre- Me llaman Ruka, mucho gusto-
Caspian intento ocultar que nuevamente quería reírse del niño, porque la reacción imitada del niño le hacía sentir un poco de ternura. Siempre le pareció que los niños aprenden de las imitaciones de los adultos y no porque quieran. Acepto el saludo y sin molestarse apretó con suavidad la mano llena de tierra y arena del niño. Este sonrió lleno de seguridad porque había sido saludado de forma adulta por primera vez, y no como siempre que lo acariciaban en la cabeza despeinándolo aún más.
- Mucho gusto Ruka, yo soy Caspian- se presento omitiendo su cargo y su linaje- Ahora dime qué hacías que estabas tan apurado?
Ruka recordó su labor y volvió a levantar la carretilla.
- Estoy cavando un nuevo pozo…. Se dónde hay una nueva vertiente pero esta vez está muy profunda.
- Y por qué lo haces…?. Pregunto sin poderse imaginar el porque un niño hacia el trabajo de un adulto
- Me retaron…. Por qué me fui a pasear fuera de los limites, perooo lo mas feo es que si no hubiese sido por ese viejo sediento no me habrían atrapado
Caspian por primera vez vio al niño a los ojos y pudo notar en ellos que eran los mismos que lo habían salvado del desierto.
- Entonces este viejo sediento te lo agradece…- dijo acentuando con algo de ironía la note que la había puesto-.
El niño como respuesta sonrió e inflo el pecho con orgullo, su cabellera rubia se movió gracias al soplo del viento, provocando que un par de hojas se levantaran del suelo y se pegaran en el cabello, sin que el dueño se molestara en ello.
- No hay de qué… Aunque Lasti es la que debería de agradecer, si no fuese porque ella comenzó a gritar, usted no hubiese vuelto a ver la luz del sol- comento recordando que esa frase la había dicho la médica-
- Lasti?
- Si la criatura que lo trajo…ahora mismo está bajo nuestro cuidado… mi hermanito la adora, le regala golosinas,
El guerrero por primera vez escucho el nombre de la criatura, le había dicho el vendedor pero como era que el niño lo sabía. Puede ser que estaba grabado en alguna parte de su montura o quizás lo llevaba tatuado en una de las orejas. NO quiso preguntarle al niño porque noto que este ya se estaba aburriendo porque había comenzado a jugar con la carretilla. Se aparto con lentitud del camino y sin decirle nada vio como el niño siguió su camino.
- Es un salvaje…
Caspian negó con la cabeza, si su hija lo hubiese visto seguro que se espantaría, ya que estaba acostumbrada a los niños hijos de los nobles y a las otras princesas que tenían modales, con sus pocos años. El estaba orgulloso de su hija y el como la estaban criando, pero algo en ese niño le hizo desear tener la compañía de ese pequeño terremoto.
