Hola! No crean que me olvidé de este fic… lo que pasa es que morí y no pude publicar más, entonces le pedí a un encantador niño de diez años que puede ver a gente muerta que publicara por mi… jajaja! Ya en serio, ya vieron que tardé menos ;) Espero les guste.
Semana dos
Miku miraba atentamente lo que escribió, luego de llegar de la fiesta, en lugar de irse a dormir, escribió todo lo que se le había pasado por su mente, y luego de dos horas de fluirle las ideas, se fue a dormir. Al día siguiente, Rin y Gumi fueron a su casa para el fin de semana de película y pijamada. En la mañana del domingo, sus dos amigas se fueron a sus casas y Miku se dedicó a realizar sus deberes, los cuales no terminó hasta la noche, cuando recordó su escrito, y ahora que lo revisaba, no podía dé la impresión.
—¿Por qué carajos escribí esto? —Se decía así misma. Lo que leía no tenía sentido para ella. —Se supone que Lu… digo la pelirrosa tonta esa es la mala, pero está quedando como la buena… y Le… Rinto es su interés amoroso… — Ella miraba atónita las palabras consignadas en su editor de textos. —Debería borrarlo. —Dijo sus pensamientos en voz alta, pero ver la forma en que lo escribió le impedía hacer tal acto. —Mierda. —Gritó frustrada. —No recuerdo haber escrito algo mejor que eso. —Seguía viendo la pantalla. —Pero, ¿qué tenía en la cabeza para poner a esa tonta de heroína? —La mente de Miku daba vueltas ante lo que había escrito. —De seguro fue todo ese alcohol que me obligaron a ingerir. — Miku sacudió sus pensamientos, decidió olvidarse de esa historia e ir a tomar un baño, para luego irse a dormir. —Quizás mañana ese escrito tenga más sentido.
Un nuevo lunes llegaba, y Miku iba corriendo hacia la escuela, era la segunda vez que llegaría tarde… en toda su vida escolar, la primera según ella era culpa de una pelirrosa tonta. Aunque según ella, el día de hoy también era culpa de la misma pelirrosa. —¿Por qué tenía que trasnocharme pensando en esa idiota… digo en la historia? —En su carrera por su casa, no se dio cuenta que se contradecía.
Llegó al salón de clases, sorprendiendo a todos. —Hatsune-san. —La nombró el docente. —Llega tarde. — Ella se disculpó rápidamente, y debido a su intachable hoja de vida estudiantil su docente le permitió ingresar, con una advertencia.
Aquel lunes pasó tranquilo, o al menos eso pensaron que los demás así lo percibieron. Los docentes estaban desesperados por no poder controlar una banda de delincuentes, es decir, adolescentes. En el grupo de Luka, todo el día giró en torno a jugarle bromas a la pelirrosa acerca de cómo le dio a Miku… un chocolate. Con respecto a Miku, ella estuvo totalmente distraída todo el día, pensando en cómo las cosas habían terminado en aquella fiesta, y por más que sus amigas trataron de hablar con ella, ella no dio muestra de interés por nada.
El lunes llegaba a su fin, Miku se sentó frente a su computadora, leyendo una y otra vez su escrito, no veía como continuarlo, no de una forma en que fuese por dónde ella quería llevar la historia. La confusión en la mente de Miku cada vez fue mayor.
El martes llegó tranquilo, al menos ese día Miku no tuvo que ir corriendo a la escuela, soportar el regaño de un docente y el interrogatorio de sus amigos. Era un tranquilo martes. Lo único que lo arruinó fue la no grata, según ella, noticia de que tendría que hacer un proyecto de química para el final del semestre, lo que implicaba que tendría que reunirse con Luka fuera de clases. La cabeza de Miku daba vueltas, su mente solo plagada de destellos rosados.
Las clases habían acabado y Miku se vio de pronto caminando junto a sus amigas con rumbo hacía su club, al llegar se encontraron con que Meiko y Luka ya estaban allí. ¿Cómo llegaron primero? Ni idea.
—¡Hola chicas, llegan a tiempo! —Saludó amable Meiko, muy amable para la sospecha de Rin y Gumi. Ellas solo devolvieron el saludo levantando cansadamente sus manos.
Miku escaneó el lugar, dándose cuenta que no había más personas. —¿Dónde están los demás? —Preguntó Rin por ella.
—Je. —Bufó Meiko, rascándose el cuello nerviosamente.
—¿No debería haber nuevos integrantes? —Esta vez preguntó Gumi.
—Hoy hablaremos del musical que haremos este año. —Meiko habló, ignorando olímpicamente los interrogantes de sus compañeras, quienes ahora la miraban con los brazos cruzados y ojos entornados, bueno Gumi y Rin, Miku se veía distante mientras observaba distraída hacia la ventana.
—¿No hay interesados verdad? —Preguntó Gumi seriamente.
—Bueno… aún el tiempo para inscribirse en un club no acaba… quizás los estudiantes no se deciden.
—¿Y nos quedaremos con los brazos cruzados esperando que otro club los seduzcan? —Preguntó con una creciente ira Rin.
—N-no es eso, es que…
—¡Actualmente solo somos nosotras cinco! —Expresó histérica Rin. —¿A dónde se fueron las chicas de segundo año?
—Según entendí. —Meiko hablaba vacilante. —Querían unirse a la banda de la escuela.
—¡¿Qué?! —Gumi y Rin se alteraron a la vez.
—Pues, al parecer según palabras de ellas, "este club no era lo que esperaban", así que… se cambiaron.
—¿Te das cuenta de lo que eso implica? —La voz de Gumi tenía un claro tinte de incertidumbre debido a los sucesos que desencadenaría esa situación en el futuro.
Rin la reveló en la explicación de los argumentos. —Todas aquí somos de tercer año… es el fin de este club.
—Calma chicas. —Meiko trataba de tranquilizarlas. —No creo que eso pase, ya algunos chicos de primero se interesaran.
—Lo dudo.
Nuevamente Gumi y Rin comenzaron a batallar con Meiko, mientras eso ocurría, Luka miraba atentamente a Miku sin despegar su vista de sus cabellos aqua, Miku estaba sentada en un pupitre, con un codo sobre la mesa, su palma en su mentón mirando a la nada, como en otro mundo, Luka quería acercarse a ella, preguntarle que la agobiaba y lanzar lejos su dolor y confusión. Pero sabía que Miku no aceptaría tales avances, no de parte de ella.
Luka pasó a ver a su amiga discutir aireadamente con sus compañeras de clases y club. Ella no era tan alarmista como sus compañeras, estaba segura que el siguiente año alguien se interesaría en el club. Y si nadie lo hacía, era porque no había interés en lo musical, y ella pensaba que no se debía forzar de nada a nadie.
Luego de al menos unos quince minutos de discusión, Luka decidió intervenir. —Meiko-san. —Llamó la atención de la presidente del club con una voz suave. —Megpoid-san, Kagamine-san, puede que ustedes tengan razón. —Ella comenzó. —Pero discutiendo de esta forma no lograremos nada.
Rin se cruzó de brazos, y Gumi rodó los ojos. La peliverde le cuestionó. —Entonces, ¿Qué propones tú?
Luka se quedó pensativa. Pero quien respondió por ella fue Miku, asombrando a todas las presentes de que estuviese al tanto de lo que ocurría a su alrededor. —Yo pienso que debemos trabajar en el musical. Todos los años este club hace un musical que se presenta durante el festival escolar.
—No tenemos suficientes personas, ¡solo somos cinco Miku-chan! —Gumi cada vez se veía más desesperada, ella no quería asimilar que su club se estaba yendo por la borda.
—Y si… —Comenzó Luka, pero se apagó cuando todas la miraron de forma penetrante, sobre todo Miku. —¿Y si, nos unimos con otros clubs?
—No creo que eso ayude ni que ellos estén dispuestos. —Rin hablaba amargamente.
—Qué negativa. —Pero a Meiko, la idea de Luka le pareció fantástica. —Me parece una excelente idea.
—¿Cómo puede eso ser una buena idea? —Rebatía Rin.
—Pues, si hacemos un gran espectáculo, quizás muchas personas quieran ser parte de este club.
—Pero, el festival es casi terminando el año escolar, ya para ese momento no importará. —Gumi ya comenzaba a subir el tono de su voz.
—Sí lo hará. —Rebatió Meiko. —Muchos estudiantes de primer y segundo año muy seguramente quedaran encantados, y querrán hacer lo mismo el año próximo.
—No lo creo. —Rin sonaba poco convencida.
—La pregunta es, ¿a quién le podemos pedir ayuda? — Meiko hablaba consigo misma, ignorando a sus compañeras.
—Al club de Música. —Comentó Luka. —Quizás este año podamos tener música en vivo.
—¡Eso sería fantástico!
—Aun así, nos hace falta gente. —En la voz de Gumi se podía identificar fácilmente su agobio.
—El club de teatro. —Comentó Miku, quien al fin mostraba interés por algo. —Tienen experiencia en un escenario.
—Pero no de canto. —Rin recordó.
—Con un poco de practica creo se podría tener un buen resultado. —Aseguraba Meiko.
—No es así de fácil. —Gumi contradecía, otra vez.
—Al menos damos soluciones en lugar de sentarnos a ver los problemas. —Habló con voz de triunfo Meiko. Gumi y Rin suspiraron, aunque no dieron muestras de torcer su brazo.
—¿Y según tú que obra haremos?
—Ya les había dicho, una versión actualizada del Mago de Oz. —La sonrisa en el rostro de Meiko era totalmente arrogante.
—¿Quién? —Preguntó Rin.
—¿Acaso no sabes nada de clásicos? —Meiko la miró asombrada. —El Mago de Oz es una de las grandes obras musicales de todos los tiempos. —Rin seguía sin dar muestras de conocimiento. —¿Ya sabes? ¿Camino amarillo? ¿Robot de hojalata? ¡El León cobarde? ¿Espantapájaros estúpido? —Meiko la miró seriamente. —¿Qué enseñan en las escuelas hoy en día? —Luka le dio un ligero golpe en la cabeza.
—¡Todas vamos en la misma escuela y curso idiota! —La miraba con los ojos entornados. —No hables como si fuese una viejita.— Luka se quedó pensativa un momento, y luego preguntó. —¿Y quién será quién?
—¡Hagamos audiciones! —Meiko saltó alegremente.
—¿Es en serio? Solo somos cinco. —Rin ya daba muestras de estar cansada de todo.
—¡Audiciones dije! —Y así se decidió, por dictadura, que se realizarían audiciones para escoger los participantes de la obra, por lo que se definió que el viernes al terminar las clases la presidente del club estaría en el auditorio de la escuela. Además, de forma voluntaria, debido a que si no aceptaban serían extras, Gumi y Rin fueron las encargadas de los carteles, Luka y Miku de definir los personajes y Meiko sería la que seleccionaría. Vaya club tan democrático.
Aquel miércoles parecía tranquilo, o al menos para la mayoría de los estudiantes. Para Miku, era aún más confuso que los días previos. Ella se encontraba sentada en una banca alejada, tomando su almuerzo, y mientras lo hacía, pensaba en cómo se comportaba. Ella quería ser amable con ella, llamar su atención, quería decirle que la quería. Ella realmente quería ser más honesta. Pero no podía. Miku bufó con fastidio, por más que lo intentara, no podía ser linda y amable con Luka.
Mientras tomaba con sus palillos un pedazo de puerro que su madre puso cariñosamente en su ensalada, vio a Kaito caminar hacia algún lugar acompañado de Lily. En ese momento ella preguntó, ¿Qué es lo que Luka vio en Kaito? Quizás a Luka no le gustaban las chicas; aunque Miku siempre había esperado que sí. Quizás se debía a que él era amable. Quizás se debía a que él era la persona que la llenaba.
Miku se le quitó el apetito de solo pensar en Kaito y Luka siendo más que amigos. Ella se sentía en una batalla sin sentido, le gustaba de la pelirrosa, sí, pero no sabía cómo expresarle su amor. Solo sabía tratarla mal. —¿Por qué no te digo lo que siento? Que idiota soy. —Dijo esto mientras veía fijamente hacia dónde estaba de pie Kaito hablando, aunque parecía más una negociación, con Lily.
Sin saberlo, alguien se había acercado a ella para hablarle. Pero se congeló al escuchar sus palabras, cálidas lágrimas desbordaron por sus ojos azules, bajó la mirada y se fue del lugar. Luka había ido a buscar a Miku para hablar sobre su trabajo en las audiciones. Pero el escuchar a Miku decir aquellas palabras mientras miraba a lo lejos a Kaito, le destrozó el alma.
Ella se fue caminando sin un rumbo fijo por la escuela. Evitando derramar sus lágrimas. Qué tonta había sido. Ella comenzó a correr y llegó a un lugar algo desolado de la escuela. Y dio un pequeño grito. —Ahs ya estoy cansada de esto. —Se dijo, ella ya no toleraba esa situación, por momentos Miku parecía totalmente enamorada de ella, en otros momentos parecía odiarla, y en otros gustarle Len y a veces, Kaito. ¿Qué carajos pasaba por la mente de esa pequeña huraña? Ella no lo sabía, pero ya estaba cansada.
El receso acabó y Luka no tuvo de otra que volver a su salón, allí se topó de frente con Miku cuando fue a entrar, Miku se veía agobiada, como si algo la tuviese muy confundida, observó a Luka con una mirada de desasosiego, parecía que con sus ojos quería decirle algo. Pero Luka sacudió su cabeza e ingresó al salón, tratando de pensar que lo mejor para su salud mental era olvidarse de Miku. Su corazón ya no toleraba más dolor.
Al finalizar las clases Miku se acercó a su pelirrosada compañera. —Megurine-san. —Le habló seria y formal. —Vamos a trabajar en… —Pero Luka no la dejó terminar.
—Lo siento Hatsune-san, ya tengo un compromiso. —Luego de decir aquello se dirigió dónde estaban sus amigas, y sorpresivamente para Miku, Kaito se unió a ellas en lugar de su grupo.
—Eso sí que es raro. —Dijo a un lado de ella Rin, más específicamente, en su hombro derecho.
—Demasiado extraño. —Confirmó Gumi en su hombro derecho.
—¿Qué hace Kaito con las pechugonas? —Rin intercalaba sus comentarios con Gumi.
—Ni idea, pero eso es sospechoso… deberíamos consultar con el experto. —Al decir aquello, todas, menos Miku quien estaba congelada en su lugar, voltearon a ver a Len, quien al verse con toda la atención solo se encogió de hombros.
—No tengo idea. —Dijo antes de ser bombardeado. Se levantó, recogió sus cosas ante la atenta mirada de su hermana y amiga, él continuó en silencio y cuando acabó de guardar todo las miró. —¿Nos vamos?
—¡Que aguafiestas eres! —Fue la respuesta de su hermana, quien se dispuso a también recoger sus cosas.
Todos se dispusieron a salir, y Rin tuvo que jalar de la corbata a Miku, mientras que Gumi recogió las cosas de la peliaqua, esa chica parecía estar en la estratosfera. No quizás allí era muy cercano, en la luna.
El jueves fue un día común y corriente. Incluso para Miku, seguía confundida, pero esa confusión parecía que quería ser parte de su vida. Ella se resignó a que Luka; por alguna razón que desconocía, no quería ni hablar con ella. Así que trabajó sola en lo concerniente a su parte en el club.
Así pronto llegó el viernes. Luka ni se dio cuenta cuando pasó. Ya las clases habían acabado, y las cinco integrantes del club se encontraban sentadas en las cómodas sillas del auditorio.
Y para sorpresa de todas… nadie llegó.
—Se los dije. Esto es perder el tiempo. Mejor abandonemos igual el club, no vamos a ningún lado. —Se quejaba muy sarcásticamente Rin, mientras movía dramáticamente sus manos.
—Cálmate. —Indicaba Meiko.
Esperaron cerca de quince minutos, donde solo se escuchaban los bufidos molestos de Rin. Hasta que alguien entró a la sala. Una rubia de ojos dorados. —Buenas tardes. —Saludó cortes.
—Buenas tardes. —Le regresó el saludo muy amable Meiko. —¿Cómo te llamas y qué papel te interesa?
—Soy Akita Neru, y quiero el papel de Alicia.
Todas la miraron confundida. —¿Eh? No hay ninguna Alicia en esta historia.
—¿Oh no?
—No, si lo que quieres es ser la protagonista, ella se llama Dorothy. —Aclaró Meiko.
—Oh. —Neru mostraba sorpresa total. —¿Qué obra es esta?
—El Mago de Oz.
—¿No era Alicia en el País de las Maravillas la obra que haría el club de teatro? —Preguntó aún más confundida.
—Este es el club de coro. —Especificó Meiko.
—Oh vaya, lo siento, creo que me confundí entonces. Perdonen las molestias. —Ella iba a salir pero Rin le habló.
—Espera. —Neru se detuvo. —¿Por qué creíste que esta era una audición del club de teatro?
—Oh bueno, porque ellos están planeando una obra de teatro, y hoy son las audiciones, pero ahora que recuerdo, son en el salón del club. —Y sin más, Neru salió del lugar.
Las cinco chicas se quedaron en silencio. Pensando en aquellas palabras.
Hasta que Meiko Habló. —Ya saben que tenemos que hacer, ¿no? —Todas la miraron confundidas. —Ir al salón del club de teatro y secuestrar a algún pobre incauto.
—¿Ese es tu plan? —Preguntó estupefacta Gumi, mientras fruncía el ceño muy profundamente.
—¿Tienes uno mejor? —Y sin esperar respuesta Meiko se levantó, jalando a Luka en el acto. Gumi y Rin la siguieron, con el fin de evitar que la castaña hiciera algo sumamente estúpido, jalando a Miku en el proceso.
Llegaron al salón del club de teatro, el cual estaba sorpresivamente lleno, ni siquiera se podía ingresar, ya que había una larga fila. Meiko caminaba analizando su alrededor, hasta que chocó con Kaito, quien le miró confundido.
—¡Oh! Sakine-san, discul… —Pero el chico ni terminó de hablar, cuando Meiko lo tomaba por el cuello de su camisa y lo jalaba de vuelta al auditorio mientras decía "este nos servirá".
Aún impactadas por las acciones de Meiko, las cuatro chicas la siguieron de vuelta.
Mientras iban en el camino de regreso al auditorio, se encontraron con Len, quien llevaba algunos elementos de indumentaria. Kaito lo miró con unos ojos que decían, "sálvame".
—Hey Saki… —Pero ni terminó sus saludo, también fue arrastrado por la castaña. Len miró a Kaito en busca de respuesta, pero el peliazul solo se encogió de hombros. Llegaron al auditorio y Meiko sentó a los dos chicos, muy amablemente, bueno si a eso se le puede decir tirarlos sobre la silla. Luego les indicó a las chicas que tomaran asiento.
—Bueno. —Ella comenzó. —Hatsune-san será Dorothy.
—¿Qué? ¿Por qué? —Refutaba Gumi. —No la has escuchado, no sabes si es apropiada para el papel o no.
—¿Cómo qué no? Nada más mírala, es perfecta, es la que más apariencia de niña que no parte un plato tiene, parece muñeca de porcelana escapada de una exhibición, y su nivel de kawaiismo es impresionante. —Miku hizo un puchero ante esa descripción.
—P-per… —Gumi fue ignorada.
—Kaito será el espantapájaros… eres perfecto. —Él sonrió aún sin saber de qué se hablaba. — Nada más mira la cara de idiota que tiene.
—¡Oye!
—Luka será el Robot de hojalata.
—¿Y eso se debe a qué…? — Interrogaba la aludida.
—Serás un sexy robot.
—What? —Intentó Luka, pero Meiko continuó.
—Rin y Len serán los leones vegetarianos.
La rubia la miró como una niña enojada, incluido puchero y ceño fruncido. —No que era UN León cobarde? —Hizo énfasis en el "un".
—Dos sería más interesante, y le temen a comer carne. Ahora, Gumi será la chica esmeralda.
—¿Debo sentirme ofendida? —Preguntó con cinismo.
—Si quieres. —Meiko se encogió de hombros como si nada. —Ahora, todos verán el clásico de 1939.
—¿No se supone que es un libro? —Preguntó, nuevamente de forma contradictoria, Gumi.
—No me interesa, verán la película. Y no quiero a nadie hablándome de la película de 1985 el Retorno de Oz, ni del anime de 1986, y mucho menos de la película del duende verde. —Todos asentían sin chistar, la castaña había adquirido una actitud dictadora. —Y cada uno escribirá sus letras.
Todos asintieron, pero luego se escuchó un sonoro. —¡¿Qué?! —De parte de todos.
—¿Qué? No me miren así. Cada uno hará sus diálogos.
—¿Qué clase de presidente eres tú? —Preguntó sorprendida Gumi.
—La mejor, obvio.
Siguiente todos fueron libres de irse a sus hogares. Sin embargo, Luka detuvo a Miku y la confrontó. Tragándose sus ganas de preguntarle si estaba feliz por la incorporación de Kaito al elenco de la obra, le habló. —¿En tu casa o en la mía?
—¿Qué?
Luka ignoró el gran sonrojo del rostro de Miku, y el que había malinterpretado sus palabras. —Para reunirnos a hacer el proyecto de química. —Le explicó.
—Oh bueno… no sé…
Luka esperaba una respuesta, pero Miku no parecía poder encontrar las palabras para hablar. —En la tuya me parece que te sentirás más cómoda. —Al decir esto se fue, dejando a una roja Miku sin habla.
Miku se fue pensativa a su hogar. Analizando su semana. En definitiva, a ella le gustaba Luka, sí, pero, ¿sería correcto confesársele? Ah esperen, recordó Miku, a Luka parecía gustarle Kaito, y ella, no se veía compitiendo con ese tonto con cara bonita, ella no era hombre, era una enana, plana y… a quién engañaba, muy huraña persona. Luka merecía algo mejor. Con sus ánimos por los suelos se fue a su hogar, pensó podría escribir algo, y así animarse, aunque fuese un poco.
—Está decidido, ella nos acompañará.
—De ninguna manera. —Lenka está empeñada en hacerle ver a Miku, lo peligrosa que es aquella pelirrosa. —No hay forma de que ella venga con nosotros.
—Entonces. —Habla firme Miku. —Me iré con ella.
Todos la miran asombrados, incluyendo Ruka. Rinto toma la palabra.—M-mira, eso es una locura, ella es peligrosa, no estarás a salvo con ella.
—Dudo que este a salvo con ustedes también. —Miku sigue dolida, no puede creer que Meito cortara la cuerda. Además, a ella se le hace muy sospechoso que todos quisieran ayudarla así no más, y más el hecho de que todos aparezcan de la nada, ¡eso no tenía sentido!
—No veo que pueda aportarnos ella en nuestro recorrido. —Habla Akaito, con un tono nada amistoso en su voz.
Por alguna razón, Ruka sonríe confiadamente. —Creo que te equivocas. —Akaito frunció el ceño en muestra clara de molestia, Miku desconocía los motivos, pero ninguno de ellos parecía apreciar a la pelirrosa, pero ella siente algo diferente, siente que es confiable, más que los demás integrantes del grupo.
Gumiya, quien hasta ahora ha permanecido al margen de la conversación, habla en un tono menos intimidante y grosero que los demás —¿En qué puedes ayudarnos?
—Todos saben, que para llegar al Monte Nevoa, hay varios caminos, pero si se elige el que pasar por el Bosque Sjarmert, implica que también hay que atravesar el muro de piedra.
—Sí lo sabemos. —Responde molesta Lenka, sintiéndose molesta con la conversación.
—Sí, saben que hay que pasar el muro, pero no cómo. —Meito se vio molesto, Lenka y Rinto se miraron con complicidad, Akaito bufo y Gumiya se vio interesado.
—Vaya, eso se oye, más que interesante. —Comenta el peliverde. —¿Acaso tú sabes cómo atravesarlo?
—Claro. —La sonrisa de triunfo de la pelirrosa incomoda a todo el grupo, menos a Miku quien se ve fascinada.
—Y el puente pontem hid. —Akaito sostiene la mirada con la pelirrosa. —No creo que si Miku se va contigo, tú sepas atravesarlo.
A Ruka le tiembla un poco una ceja. —Buscaría la forma.
—En lugar de discutir, creo que deberíamos aprovechar que al parecer, cada uno sabe cómo atravesar casa obstáculo. —Intervino Gumiya.
— No se diga más. —Miku sonríe con triunfo, la verdad ella quiere separarse de aquellas personas en quienes no confía. Pero al menos logró hacer a Ruka parte del equipo. —Ruka-san irá con nosotros.
Luego de aquella discusión, el grupo decide que lo mejor es retomar el camino, sin embargo, Akaito discute con Gumiya acerca de la vía a tomar. Miku, quien por alguna razón toma algo de confianza, le indica que la persona que mejor conoce el bosque es el peliverde, y que muy probablemente y a pesar de que el camino que él indica se vea más fácil o menos peligroso, debe ser una trampa del mismo Bosque Sjarmert para confundirlos.
Todos caminan en silencio, igual a que cómo lo venían haciendo. Miku, trata de acercarse a Ruka, para así entablar una conversación. Pero Lenka se lo impide, dado que no le da paso, Miku bufa algo frustrada cuando se da cuenta que no tiene oportunidad, ya que el camino es muy angosto y no puede sobrepasar a la rubia. Ya esperará la noche.
Pronto llega la noche y con ella, el cansancio, el sueño y el hambre. Todos se encontraban sentados alrededor de una fogata improvisada que Gumiya hizo, mientras esperaban que un conejo, cazado por Ruka, se asara. A Miku le causa gracia que quienes no hacían parte del grupo inicial, son los que más aportan a la aventura.
Todos se encontraban comiendo, a Miku le desagrada profundamente el sabor, pero es lo único que hay. Nadie habla durante esto, todos demasiado cansados para hacerlo, todos demasiado envueltos en sus pensamientos para hacerlo, todos demasiado desconfiados unos de los otros para hacerlo.
Mientras Rinto, Akaito y Meito instalan las carpas y Gumiya le explica a Ruka las propiedades de una planta en particular, el peliverde parece ser la única persona que no desconfía de Ruka. Ella y Lenka iban por leña, o esa fue la excusa que inventó la rubia para que ella no se acercara a Ruka. Este hecho genera más desconcierto en Miku.
Pronto fue hora de dormir. Por razones de "logística" Miku duerme en la misma carpa que Lenka. Y en la otra carpa los chicos intercalados, es decir, se había acordado que por razones de seguridad, dos durmieran y dos montaran guardia, cambiando de turno a media noche. Ruka no tenía espacio en ninguna de las dos carpas; por más que Miku aseguró que podía entrar fácilmente con ella y la rubia, pero ella está preparada para esos casos, y lleva la propia.
De esa forma, Miku no pudo hablar por ningún motivo a solas con la pelirrosa, pero ella pensaba que en algún momento la oportunidad se daría, y no la pensaba dejar ir.
Aquella noche pasa sin percances. Al día siguiente entre todos recogen el campamento. Continúan con el camino, el cual, es más tranquilo que los días anteriores. Demasiado, y a Miku no le agrada esto, menos notar que Gumiya parece caminar de forma tensa, pero segura.
El silencio era todo lo que se escucha en el lugar. Miku estaba bastante asombrada de no escuchar la espada de Gumiya. Ni siquiera sus pasos generan ruido alguno. Y de repente Miku lo ve. No puede evitar que sus ojos se abran y emitir un gran grito de horror.
Frente a ellos se encuentra una criatura, que a los ojos de Miku, solo existen en la mitología, tiene cabeza de águila, con plumas doradas y un pico afilado, además de unas aterradoras garras afiladas, su cuerpo es lo que se podría decir que de un león.
—Un grifo. —Grita Ruka, mientras saca su espada y se pone delante de la criatura.
Akaito trata de salir corriendo, pero Rinto lo detiene. Los dos junto con Meito hacen una especie de barrera que protege a las dos chicas, mientras que Gumiya se posiciona al lado de Ruka con la espada que ha estado usando para hacer el camino, mirando fijamente a ese ser. Quien parece verlos con petulancia, como si fuesen insignificantes a su presencia.
Gumiya se ve firme, valiente, no parece temerle a nada. Ruka simplemente mantenía una fría calma, que hizo recorrerle una corriente eléctrica a Miku. Su expresión es tan seria y serena a la vez, que cautivo a la pequeña.
El primer movimiento fue dado, Ruka bandea su espada, provocando con el movimiento un suave susurro cuando golpea con el viento. Gumiya hace lo mismo, solo que al lado contrario. Ambos se miran, asienten y se dirigen hacia las piernas corriendo, pero no cuentan con que el grifo bandee sus alas, haciéndolos caer lejos.
Miku queda con el aire contenido en alguna parte de sus pulmones. Tiene miedo, mucho miedo. Sin embargo, cuando nota que la criatura va hacia Ruka, quien aún está en el suelo. Decide hacerse un camino entre Rinto y Meito y pasar por sobre ellos, tomar una piedra del suelo y lanzarla lo más certera que puede al animal mitológico, logrando llamar su atención.
Ella se queda congelada cuando nota que el grifo va hacia ella, la respiración ahora se vuelve agitada e irregular, no puede moverse, no sabe qué hacer. Cuando está a centímetros de ella, cae. Y allí ella nota que la pelirrosa está sobre la criatura sonriendo triunfalmente.
Ella le devuelve la sonrisa, y siente que algo dentro de ella se llena, algo que no sabía que estaba vacío.
Todos quedan en silencio. Miku quiso alardear que sin la ayuda de Ruka hubiese muerto, en dos ocasiones. Pero todos simplemente comienzan a caminar en silencio nuevamente, como si nada hubiese pasado.
La noche llega nuevamente, Miku comienza a preguntarse, cuando acabará ese viaje, sin embargo, según lo que ha escuchado, el bosque solo es el comienzo, luego hay un muro mágico y siguiente un puente, además de que el monte se escucha difícil de sortear.
Esta noche, la primera guardia está a cargo de Meito y Akaito, quienes se duermen. Pero siempre existen quienes aprovechan las oportunidades. Y un grupo de bandidos no dejaran pasar esta.
Aquella persona joven sonríe triunfalmente, mientras coloca su daga en el cuello del barman. Cuando ya está dispuesta a darle una muerte rápida y silenciosa, su daga cae al suelo debido a que una kunai se incrusta en su mano, haciendo que suelte un gemido de dolor, que alerta a Akaito, quien saca, aún muy aturdido, una espada.
—¿Quién está ahí? —Pregunta fuerte, de forma que Meito se despierta.
No viendo más el caso de esconderse, tres sombras aparecen de la nada. Al verse rodeados, Meito se apresura a despertar a Gumiya y a Rinto, y debido a la conmoción del muchacho, Miku y Lenka salen de su carpa, aunque no pueden ver mucho debido a que una pelirrosa está al frente de ellas.
—Si no entregan sus pertenencias, les irá peor.
Al escuchar esa voz, Ruka abre sus ojos impresionada. —¿Gakuko?
Miku da un freno a su escrito cuando nota algo. —Esto cada vez es peor… ¿no se suponía que ella iba a ser la mala? —Miku no sabía qué hacer para llevar por otro rumbo aquella historia. —¿Qué diablos me pasa con Luka? ¿Qué debo hacer con respecto a ella? —Miku no tenía idea.
Y cómo yo tengo problemas mentales, decidí escribir una historia que tiene tres historias :v Aunque a ustedes solo les interesa la colegial jajaja! Nos vemos en el siguiente cap. Por cierto, decidí contestar los Reviews por MP.
¡Saludos!
