Hola! Si lo sé, nadie lo esperaba tan pronto, ni siquiera yo ._. Por cierto, acabo de notar ahora mismo que esta historia ya cumplió un año y solo llevo siete caps D:
Capítulo 7 — Mes uno
Miku se golpeaba su frente una y otra vez contra el escritorio, se sentía fatal. Las dos últimas semanas habían sido infructuosas para ella, debido a que no había podido escribir nada, ¡nada! Cada vez que lo intentaba su mente estaba en blanco, y en lo absoluto tenía que ver cierto suceso de hace trece días, no para nada, tan poca importancia tenía que no había contado los días.
Aunque Miku tratara de engañarse, la verdad es que desde que Kaito había invitado a salir a Luka frente a todos, todo en su "tranquila" vida había dejado de serlo. Ya no había podido escribir, cada vez estaba más irritable e incluso, no había podido idear sus líneas, ¡sus líneas en el musical dónde se supone es la protagonista!
Miku bufó fastidiada, mientras levantaba su cabeza del escritorio, donde una hoja se le quedó pegada a la frente. Ella sentía que no podía seguir así. Maldecía la hora en que Megurine Luka entró en su vida y la hizo dudar hasta de su sexualidad.
—¡Maldita niña de voz madura!
Miku hizo un puchero algo infantil, mientras pensaba en la chica de cabellos rosados.
—¡Maldita niña de cabello perfecto!
Por alguna razón comenzó a pensar en cada defecto; lo que otro llamaría virtud, de la pelirrosa.
—¡Maldita niña de amplio pecho! —Ella se jaló un poco su cabello. —¡Sal de mi mente!
En ese instante su madre entraba al cuarto con el fin de informarle sobre la cena, pero prefirió hacerse la que no escuchó nada e irse a la sala. —Esa niña… — Al llegar a la sala quedó pensativa sobre lo que dijo su hija, luego miró a su esposo, quien estaba sentándose en el comedor. —Creo que gané la apuesta. —El hombre comprendiendo de lo que hablaba, solo quedó inmóvil mirando a su esposa.
—¿Al menos lo confirmaste? —Él la miró serio. —No te daré un peso sin pruebas.
—Digamos que tuve un pequeño atisbo, como sea, ya verás que ganaré. —Ella sonrió triunfal y el hombre no dijo más.
Mientras Miku pensaba en la chica, aunque está realmente nunca dejaba su mente, llegó a su cabeza la imagen de cierto peliazul. —¡Estúpido príncipe azul! —Comentó para sí misma con sarcasmo.
Miku se quedó largo tiempo mirando la nada, hasta que suspiró en derrota. —"La verdad Luka puede estar con quien quiera, si sale con Kaito no me extrañaría, él es amable, yo no". —Aquel pensamiento la hizo sentir terriblemente mal. Pero, algo nuevo llego a su mente y se levantó de su silla, como si hubiese tenido una gran revelación. —¿Y si soy amable con ella? —Una que siempre estuvo allí.
Llevó un puño al aire y lo asestó en la otra, mientras tenía una mirada decidida. —A partir de mañana, Megurine Luka conocerá a una amable Hatsune Miku. —Ella sonrió con suficiencia, aún sin tener un plan de base, pero convencida de que podría acercarse a Luka de la noche a la mañana y ser amable con ella sin que esto no se viese extraño.
Aquel domingo Miku no durmió de la emoción, pensando en que al fin podría poner en orden sus sentimientos con respecto a Megurine Luka. —"Si soy amable con ella quizás podremos ser amigas y así podré demostrar que no me gusta." —Bella ilusión.
Al día siguiente llegó sonriente a la escuela, fue tan extraño que incluso algunas personas la miraban espantada y salían corriendo. Rin la miraba con los ojos abiertos y abría y cerraba la boca sin saber que decir, mientras que Gumi se la pasó tomándole fotos, según ella eso sucedía cada que los planetas se alineaban.
Cuando Luka entró en el salón y Miku le dio una radiante sonrisa además de un efusivo saludo, la situación fue tan sublime que todos en el lugar dejaron de hacer lo que estaban haciendo y miraron al par.
Luka detuvo todo movimiento y quedó congelada viendo a Miku. ¿Era esto una clase de sueño o una mala broma? ¿Hatsune Miku siendo amable? ¡¿Con ella?!
—¿Eh? —Fue lo único que salió de la boca de la chica.
Meiko, SeeU y Lily miraban con la mandíbula en Sudamérica de la impresión. —¿Quién es esa chica que se hace pasar por Hatsune? —Intervino SeeU.
—No lo sé, pero la Hatsune que conocemos no es. —Meiko hablaba sin dejar de mirar a la chica de coletas.
—¿Será que el plan surtió efecto? —Preguntó animada Lily.
—¡Cállate idiota! —Meiko la golpeó. —Tu plan solo logró arruinarlo todo.
—Pero si era genial, y a mí me parece que eso. —Señaló a una amable Miku ofreciendo unos dulces a una escultura de hielo. —Es fruto de mi plan.
—Mandar a tu novio a declararse frente a todos cuando al fin la enana parecía ceder dice lo contrario. —SeeU y sus acertadas Intervenciones.
—No es mi novio. —Refutó la rubia.
—¿No? —Meiko se veía confundida. —Tengo entendido que aceptaste salir en una cita con él a cambio de eso.
—Exacto, una cita, no salir con él. —Aclaraba Lily.
—Trato que ni has cumplido. —SeeU ese día estaba muy asertiva.
—Eventualmente lo haré. —La rubia hablaba con suficiencia.
—Ya van dos semanas. —SeeU, hoy te ganarás un golpe.
—Bueno, él tampoco lo hizo de maravilla.
En ese instante sonó la campana de inicio de clases, y el docente hizo su ingreso al salón. —Megurine-san, por favor tome asiento. — La estatua se negaba a moverse de su lugar, al parecer la impresión fue demasiado grande. —¿Megurine? —En la voz del docente se notaba claramente una amenaza.
Miku se levantó de su asiento, tomó de la mano a Luka y la llevó a su silla, decir que esa imagen fue irreal era poco. Incluso Gumi y Rin no comprendían que pasaba, quizás su amiga fue abducida por alienígenas y ahora una babosa pegada a su cabeza controlaba su mente. Sí, ese era el único argumento que sonaba lógico, o al menos explicaba aquel comportamiento.
—Pss. —Gumi llamó la atención de Rin. —¿No crees que pasó a la fase dere muy rápido y sin problemas? —Rin solo la miró con la cara en blanco, es que todo era tan extraño que ni una respuesta sarcástica halló.
Por su lado, Luka había pasado una serie de sentimientos durante todos esos días. Inicialmente había sentido tristeza al pensar que Miku reaccionó de aquella forma debido a los celos por Kaito. Luego una fase de resignación donde se sintió estúpida por creer en Lily. Siguiente unos días de "depresión", o a lo que los adolescentes llaman depresión, asimilando el hecho de que Miku tenía más razones para odiarla. Siguiente tuvo un poco de luz pensando que Miku gustaba de ella y su comportamiento, se puede decir más huraña hacia ella, se debía a los celos de que Kaito se le confesara antes de que le entregara aquellas flores. Sentimiento que fue desechado no pasadas más de veinticuatro horas por lo iluso que sonaba. Y finalmente, tristeza nuevamente ante la aceptación de que Miku jamás sería suya.
Pero esto, esto que ocurría le hacía encender aquella llama muerta de la ilusión. Le hacía pensar que las cosas con Miku eran posibles y que la peliaqua en realidad la quería tanto como ella.
—"¡Un momento!" — Gritó en su mente Luka. —"¡Ella nunca ha sido amable con nadie! ¿Será que está planeando algo?" — La sangré se le heló de pensarlo. Tragó fuerte saliva y miró nerviosa a Miku, quien seguía sonriendo. —"Su sonrisa da miedo".
Mientras tanto, en las bancas al fondo del salón, un chico "elegante" de largos cabellos morados interrogaba a un "príncipe" azul con la ayuda de un "shota" rubio.
Gakupo le preguntaba amablemente a Kaito sobre su cita con Luka. —Anda Shion, dinos como le hiciste para convencer a Megurine de salir contigo! —Bueno, más bien exigía.
—Ya les dije, todo fue gracias a mi encanto natural.
—No te creo, dinos la verdad. —Len lo amenazaba… con un lápiz.
Kaito sonrió con suficiencia, ignorando aquel recuerdo recurrente, donde se confesó a Lily y está en lugar de aceptarlo, le retó a declárasela a Luka frente a Miku, de forma que la peliqua sintiera celos, el no comprendió de que iba la rubia; según él, Miku y Luka gustaban de él, pero con tal de salir con Lily haría lo que sea… aunque ahora que lo pensaba, esa rubia lo había estafado, ¡aún no cumplía su palabra!
—Ya les dije, todo es gracias a mi encanto. —Sonrió. Los chicos no pudieron seguir con su interrogatorio debido a un llamado de atención del docente, por lo que pospusieron la "conversación".
La hora del almuerzo llegó, Miku se apresuró a levantarse y tomar las cosas de Luka por ella. —Vamos a almorzar. —Su sonrisa seguía siendo algo macabro a la vista. Para Luka, era tan aterradora que prefería imaginar un mundo sin atún que seguirla viendo.
—"¡¿Qué mierda?!" —Luka no alcanzó a sacar sus pensamientos, cuando ya iba caminando de la mano de Miku. —"¡¿Me… me lleva de la mano?!" —Luka se sintió desfallecer.
Rin, Gumi, Meiko, Lily y SeeU se amontonaron en la puerta; y de paso impidiendo el paso de los demás, viendo sin palabras la escena.
—¿Al fin lo admitiría? —Salió de la boca de Lily.
—Mmm, eso, o ella no es Hatsune. —SeeU, hoy te llevarás un premio.
—Yo pienso que algo o alguien le lavó el cerebro. —Rin apuntaba su teoría.
—Quizás se cayó de la cama y se golpeó fuerte. —Meiko era la más aterrizada.
—Yo pienso que mejor se quitan de la mitad. —Gritó Yuuma, un compañero de clases de cabellos rosados, quien miraba a las cinco chicas algo molesto, al igual que muchos compañeros.
Ellas hicieron espacio para que todo el mundo pasara, se miraron entre ellas y se dieron cuenta que hablaban de lo mismo.
—Megurine gusta de Miku. —Dijo Gumi, y simultáneamente, Lily exclamó. —Hatsune gusta de Luka.
—Lo sabía. —Lily sonreía con triunfo. —Par de tontas, y la rosadita sufriendo por nada.
—Oh y si entre todas hacemos un plan para que… —SeeU comenzó, pero Meiko detuvo su tren.
—¿No es mejor dejar a ese par arreglar sus asuntos?
—¿Qué? —Gumi la miraba como si acabara de decir que las zanahorias son malas para la vista. —¿Y dejar todo en manos de ese par de idiotas? —Mientras hablaba señalaba hacia el pasillo por donde se habían ido. —No, está demostrado que ese par de inútiles no llegaran a ningún lado.
—Quizás. —Meiko al parecer ama discutir con Gumi. —Pero, también hay que entender que eso es algo de ellas dos, nosotras no debemos porque intervenir.
—Oww. —SeeU se veía desilusionada. —Le quitas la diversión.
—¿Con diversión te refieres a ver a Luka roja y a Hatsune enojada, no? —El puchero de SeeU respondía por ella.
—Pero, es tan divertido ver las expresiones de las dos.
Meiko llevó su palma a su frente. —Cómo sea, debemos respetar la intimidad de esas dos. —La castaña agarró por el cuello a Lily. —Y con eso me refiero a dejarlas almorzar a solas, quizás al fin avancen.
Mientras tanto, Miku le daba un obento extra a Luka, extra que ella hizo especialmente para Luka, pero nunca lo admitiría. —Toma. —Ella seguía sonriendo.
Luka por su lado no era capaz de mover un dedo, solo miraba a su compañera de clases con los ojos desorbitados. —"Lo más probable es que tenga veneno, sí, es la única explicación". —Ella ya comenzaba a sudar.
Miku frunció el ceño ante la actitud de Luka. —¿Qué pasa? ¿No quieres? —Preguntó en un tono neutro, aunque se podía entre ver algo su decepción.
—¿Qué tramas?
—¿Qué? —La mirada asombrada de Miku solo logró hacer más desconfiada a la pelirrosa.
—Tú nunca has sido amable… ¡con nadie! —Luka comenzaba a salir de su estado de shock para pasar a uno alterado. —¿Qué clase de plan malévolo es este? —Habló enojada Luka, aunque se arrepintió rápidamente cuando notó que Miku pasaba de una expresión asombrada a una enojada.
—¿Quién te entiende? —Gritó a la pelirrosa, alegrándose de haberla llevado a un sitio apartado y no estar en la cafetería o un lugar lleno de estudiantes, de forma que su muy probable berrinche se convirtiera en un escándalo. —Si soy amable te molesta, si no lo soy también. Solo trate de ser cordial y amigable contigo, no planeaba nada extraño como lo piensas. —Ahora la mirada de Miku era una dolida, muy dolida. —Solo quería que nos lleváramos bien, pero eso no es posible por lo visto. —Miku se levantó de donde se había sentado, tomó a la fuerza de las manos de Luka el obento que con tanto cariño le había hecho y se fue del lugar, dejando a una confusa chica sola. —Adios Megurine-san.
—¿Qué fue eso? —Luka se sintió frustrada y enojada consigo misma, ella trató de justificarse asegurándose que Miku nunca había sido amable, pero, eso no quitaba que se sentía fatal por desconfiar de la chica, y más aún, ahora no sabría a que sabía el almuerzo que le había hecho. —Y pensar que incluso tenía atún. —Al llegar eso a su mente, no pudo evitar llevar sus manos a su cara. —Soy una idiota.
Miku caminó sin ningún rumbo, cuando al fin halló un sitio a solas se echó a llorar. —Ni siendo amable logro algo. —Su corazón le dolía al pensar en la reacción de todos ante su amabilidad, tan mal trataba a todos, y en especial a la chica de cabellos rosados, que cuando mostraba algo de cordialidad, todos la miraron como bicho raro. Pero de todos, lo que más le dolió fue la mirada desconfiada de Luka. —¿Cómo demostrarte que te quiero? —Se preguntó entre lágrimas. La campana sonó, pero Miku decidió saltarse las clases, no se sentía dispuesta a darle la cara a Megurine.
Las clases se dieron por finalizadas y la hora del inicio de las actividades de los clubes dio inicio.
—Bien, en vista de que todos son un desastre para componer canciones y líneas de una simple obra de teatro. —Todos miraron a Meiko como diciendo "¿En serio?". —Decidí buscar a un letrista.
—¿De dónde diablos sacaste a un letrista? —Y no ha empezado muy bien las actividades y ya le discuten.
—Megpoid-san, le ruego modere su vocabulario, y no sé por qué dudan de mis capacidades como directora de la obra. —Su sonrisa hizo que todos la miraran aún más desconfiados, quien sabe a qué pobre incauto habrá obligado a componer las canciones. —Como sea, quiero comenzar con la práctica… Hatsune-san, por favor tú empezarás. —Dijo Meiko dirigiendo su vista hacia unos papeles en su mano, pero al no obtener una respuesta miró hacia sus compañeros de club. —¿Y Hatsune?
—Eh… ella no ha aparecido desde que… discutí con ella. —Decir que Luka se sentía fatal y culpable era poco.
—Oh. —La castaña pareció meditar algo. —¿Y por qué carajos la gente no sabe aislar sus problemas personales de sus compromisos? —Ella parecía hablar más consigo misma mientras elevaba sus manos al aire. —Y tú. —Señaló a Luka. —¿Tanto te costaba comer el obento de tu amor?
—E-es que todo fue extraño y salido de la nada…
Meiko parecía a punto de ahorcar a Luka. —Mira idiota. A la próxima aceptas hasta un golpe de esa enana. —La señalaba.
—¿A quién llamas enana? —Miku hizo su entrada en el salón. Rin y Gumi suspiraron de alivio y fueron hacia ella revisando que estuviese completa, aunque Miku se alejó de ellas con el ceño profundamente fruncido.
—A ti enana. —Meiko, muy probablemente será encontrada muerta con un tiro en la frente algún día. Antes de que Miku reclamara, Meiko continuó hablando. —Ahora, no me interesa el porqué de tu pataleta, pero no vuelvas a faltar, eres la estrella de la obra.
—Sigo sin comprender cómo se decidió eso. —Resopló resignada la chica de coletas.
—Eso no importa en este momento. Ahora, comenzaremos el primer ensayo, quiero que cantes las dos primeras canciones, y mientras te iré diciendo que hacer, ¿de acuerdo? —Miku asintió mientras tomaba las partituras y comenzaba a cantar la letra al ritmo que estas indicaban.
Comenzará con la voz de Lily entonando las siguientes palabras:
Había una vez una niña llamada Dorothy.
Ella perdió a sus padres al morir
Cuando era niña.
Y estaba cansada de su vida junto a su tía
y tío, tan ordinaria.
Esta encantadora chica soñando con aventuras,
en un extraordinario País de las Maravillas
El telón se subirá, y Dorothy, quien será una niña huérfana, ataviada con un vestido azul cielo con estampados de cuadros blancos, cubierto en parte por un delantal blanco y una pañoleta blanca con bordados azules en su cabello de la que saldrán su cabello aguamarino que recogerá en dos coletas.
Ella se encontrará en un campo, desde donde se apreciarán cinco molinos, una bodega y una casa. Ella caminará por el lugar, mientras entonará las siguientes palabras al ritmo de una suave melodía tocada por violines y tambores.
Bajo este eterno cielo
Guíenos aquella melodía
Conectándolas a través del tiempo distante
A cada momento mi corazón lo recuerda
En ese instante el lugar se transformará, dando paso al interior de una casa, desde la que se verá una cama, una mesa de noche, una biblioteca con algunos libros, una mesa sobre la que posará una jarra, un banco, un candelabro de cinco velas colgado al techo y una gallina, también se apreciarán dos grandes ventanas con verdes cortinas corridas y una pequeña ventana.
No solo el escenario cambiará, también la melodía de la canción. Dorothy correrá de un lado a otro y se caerá, cuando se levante comenzará a cantar rápidamente.
Despierto como siempre,
Y alimento a los pollos como siempre
Las tostadas quemadas de siempre
Y como siempre mi tía regañando, mi tío reclamando
Ya es suficiente.
Mientras canta tendrá en la mano un pedazo de muslo pollo que tirará y una tostada quemada. Luego el ritmo bajará vertiginosamente como subió y Dorothy cantará con calma.
Ah yo también quiero tener una aventura
Como las de los libros ilustrados algún día
Con cosas como una bruja malvada o un hechicero
El sólo pensarlo me emociona.
Ella estará de espaldas al público y verá hacía la ventana, donde aparecerán una chica castaña vestida de un vestido café, una bruja de cabellos rosados, un conejo de cabellos dorados vestido con un traje, una chica rubia sobre una flor, una peliverde con una caperuza roja y un a lobo.
Ah me gustaría salir volando hacia algún lugar ahora mismo
Con algo como un tornado... ...
Las trompetas resonarán al compás del canto de Dorothy, ella cantará las últimas dos estrofas, caminará y notará un tornado que la hará hasta erizar las coletas. Y saldrá volando por los aires hasta terminar en un sitio desconocido y a oscuras.
—¿Cómo conseguiremos toda una filarmónica completa? —Preguntó Len preocupado.
—Ya les dije que me encargué de eso, lo hará la banda de la escuela.
—¿Y los fondos y sillas, y cama y lámparas y demás? —Esta vez Rin.
—El club de teatro amablemente nos facilitará los diversos escenarios y materiales que requeriremos.
—¿Cómo conseguirás los personajes del fondo? —Gumi, siempre cuestionando a Meiko.
—Serán ustedes con otros disfraces… —Y antes de que le interrogaran. —Que los del club de teatro se ofrecieron a prestarnos, así como los demás elementos como ya les dije.
—¿Y cómo harás que Miku-chan, vuele? —Gumi, otra vez cuestionando a Meiko.
—Arneses.
—¿Y su cabello? —Kaito se veía confundido, parecía pensar en cómo el cabello de Miku tendría vida propia.
—La magia del teatro. —Todos quedaron observando a Meiko, como diciendo "¿A eso le llamas respuesta?". —Meiko miró su reloj y se dio cuenta que era más tarde de lo que pensaba. —Bueno, continuaremos en la siguiente reunión del club.
Todos comenzaron a recoger sus cosas, y se hubiesen ido a sus casas como si nada, si no es porque Luka de repente da un grito ahogado, todos los presentes la miraron extrañados, pero ellas les hizo una seña con las manos de que la ignoraron. Todos salían del salón, pero la pelirrosa llamó la atención de Miku.
—Hatsune-san. —Miku se detuvo en seco, con los ojos muy abiertos y la postura tensa ante el llamado de Luka. —No sé si lo olvidaste, pero hoy nos encontraríamos en tu casa para adelantar el trabajo de química.
Miku se tensó más y seguía sin voltearse a ver a Luka, por lo que le daba la espalda. Ella apretó con fuerza sus puños. Ella no había olvidado aquello, no, de hecho había esperado ansiosa el culminar su día yendo a casa con Luka y siendo muy cortes con ella en casa, pero la reacción de Luka ante su amabilidad no fue lo que esperaba, por lo que ya no estaba segura de llevarla a su hogar.
Luka esperó en silencio la respuesta de Miku, temía que por su reacción a la hora del almuerzo, la chica se negara. —Lamento haberlo olvidado Megurine-san. —Miku se hizo la que el asunto no le importaba. —Pero eso no significa que no tenga palabra.
Aun sin darle la cara comenzó a caminar, asumiendo que Luka comprendería y la seguiría, cosa que Luka en efecto comprendió.
Luka caminó al lado de Miku en total silencio, las dos se encontraban tensas y nerviosas, pero no notaron el efecto que causaron en la otra debido a sus propios nervios. Cuando llegaron a casa de Miku, la madre de esta dio una sonrisa y miró con tanta satisfacción a su esposo, que Miku pensó que debía temer.
—Miku~ —Escuchó y casi de inmediato una bola peliazul se le tiró encima.
—Mikuo. —Habló sin aire la chica. —Te he dicho que no te me tires así.
—Miku. —Saludó muy alegre su madre. —¿Cómo te fue hoy en la escuela?
—Lo normal madre. —Respondió a la vez que despeinaba a su hermano menor.
Luka, quien seguía en la puerta se sorprendió de ver una verdadera muestra de afecto y amabilidad salir de Hatsune Miku. La chica regresó a la tierra cuando escuchó la siguiente pregunta de la madre de su compañera de clases.
—¿No nos presentarás tu a novia?
Cuando Luka pensó que nada podía ser más extraño. El padre de Miku la veía expectante. La madre de Miku con ilusión. El hermano confuso. Miku roja hasta las coletas.
—¿Eh?
—¡MAMÁ! —El grito de Miku de seguro se escuchó en todo el país. —¡Ella es una compañera de clases! —Miku seguía gritando mientras cerraba los ojos y empuñaba las manos. —¿Cómo se te ocurre que saldré con una chica?
La verdad ya a Luka no le dolió el comentario, sería como tirar una piedra sobre una montaña de piedras, uno más, uno menos, ya que, Hatsune Miku lastimarla más no podía.
La madre se vio desilusionada y el padre tranquilo. —¿Ves? Yo voy ganando. —Apuntó.
—Hasta que no traiga un novio no hay nada asegurado. —Refuto la madre.
Miku los miró confundida. —¿De qué hablan? —Su mirada se intercalaba entre su padre y madre.
—Nada cariño. —Le restó importancia su madre. —¿Quién es tu amiga? No la recuerdo.
—Oh ella es Megurine Luka, mi compañera de proyecto en química.
Su madre asintió en aceptación, luego de algunas cordialidades dejó irse a Miku junto con Luka a la habitación de la primera. Una vez en el cuarto la pelirrosa veía todo con sumo interés, jamás pensó que estaría en ese lugar, el cual había imaginado muchas veces… claro, que no en una situación comprometedora, no, Luka no era de ese tipo, ni siquiera cuando vio la cama de sabanas rosadas se sonrojó. Para nada.
Con su excesiva seriedad, aunque por dentro estaba efusiva de felicidad, Miku encendió su computadora, y procedió a buscar en el navegador ideas para un proyecto de química que valiera la pena. Contrario a lo que se pensaría, ella y Luka pudieron mantener una discusión tranquila y al final llegaron a un acuerdo, más rápido de lo que se pensó, acerca de que trataría su proyecto: "Reacciones químicas endotérmicas y exotérmicas" fue el titulo escogido.
Luka se fue de casa de Miku, extrañamente con una sensación de tranquilidad, para ella fue muy grato pasar un tiempo sin gritos y peleas con Miku, y más aún, ver su interacción con su familia, aquella, era una chica muy diferente a la huraña que siempre había visto, y pensar en eso, la hizo sonreír como tonta. —Sabía que dentro de esa "chiquilla insoportablemente inestable" había una linda persona.
Por su lado, una vez Luka se fue, una muy emocionada Miku se fue dando saltitos de felicidad hasta su cuarto, cosa que no pasó desapercibida para sus padres.
—¿Viste eso? —Preguntó la madre de Miku.
—Eso no significa nada. —Refunfuñaba el padre de la peliaqua.
Miku fue corriendo a su cuarto, agradecía no haber apagado su computadora, por alguna extraña razón, tenía inspiración… que extraño, en nada tenía que ver Luka.
Gumiya asiente y hace una señal con sus manos que indica que esperen, mientras él busca un sitio para instalar el campamento. Miku mientras tanto piensa en los sucesos del día y no logra imaginar que puede pasar al día siguiente, ella solo espera poder llegar rápidamente a ese muro, pasar el puente y sortear con éxito el monte, de forma que pueda regresar a casa.
Un ruido la despierta en medio de la noche. Miku abre sus ojos de golpe. —"¿qué es eso?" —Se pregunta, pero aún es incapaz de mover un solo musculo. Agudiza su oído para poder captar cualquier ruido. Lo escucha de nuevo, es un ruido sordo. Se levanta con cuidado y sale de su tienda de campaña, dejando a una Lenka durmiendo profundamente dentro.
Una vez fuera siente el aire frio, que contrasta con el calor de sus mejillas. Entorna los ojos para ver mejor y nota una sombra, se da cuenta que es Ruka sentada en una pose defensiva. Miku frunce el ceño. —¿Qué…? —Comienza, Ruka se voltea muy rápidamente a verla y le indica con un dedo sobre sus propios labios que haga silencio. Miku asiente y solo la mira fijamente.
Ruka parece concentrada, alza una kunai, mira algo atentamente, algo que Miku no logra ver, luego de unos segundos de fría quietud, la pelirrosa lanza aquella arma y un nuevo sonido sordo se escucha, solo que más alto.
Aun en medio de la oscuridad, Miku nota que la chica sonríe con suficiencia, sonrisa que le parece totalmente cautivadora, y se pregunta a que le dio exactamente. Ruka la mira y le sonríe, le hace un gesto con la mano para que se acerque y al hacerlo Miku mira congelada lo que ha caído.
—Era pequeña aún, pero no significa que no fuese mortífera. —Habla en susurros.
—¿Por qué hablamos en susurros? ¿Y qué era esa cosa?
Ante la pregunta de la pequeña, la mayor sonríe con más suficiencia. —Para no despertar a esos dos. —Dice muy bajo mientras señala a un Rinto y Akaito profundos.
Miku no sabe si reírse o sentir miedo al saber que los centinelas de esa noche estaban dormidos, mientras que una cosa parecida a una serpiente gigante, aunque al parecer muy "pequeña", rondaba cerca del lugar que duerme.
—Es un basilisco. —Continua Ruka. — No son muy comunes, menos en los bosques. Este pequeño debía haberse perdido, pero quizás la madre no está muy lejos.
A Miku no le agradan esas palabras, pero no dice nada, mientras ve como Ruka arranca del cuerpo sin vida sus colmillos. —El veneno es mortifero, pero también muy útil. —Le explica.
Miku sigue sin decir palabra alguna, pero la cantidad de conocimiento y habilidades de la chica de cabellos rosados hacen que su admiración y dudas acerca de ella se incrementen más.
—¿De dónde eres? ¿Por qué todos te odian? ¿Por qué me ayudas?
Ruka detiene sus acciones, no dice o hace nada durante unos largos minutos. Pasa a ver a Miku y le responde calmadamente. —Este no es el instante para hablar sobre ello, pero te aseguro que te explicaré todo en su momento.
—¿Entonces cuando? —Miku alza un poco la voz. Luego se calma a sí misma. —Estas personas no me dejan hablar contigo.
—Quizás aún no es el momento. —Responde Luka con un aire de misterio. —Quizás ellos a pesar de todo son necesarios en este viaje. —Ella se toma una pausa. —Quizás tú tenías que vivir esta aventura.
Miku la mira entre decepcionada e insatisfecha. Esas palabras no le ayudan en lo absoluto, solo la confunden más. Pero decide no presionar a la joven. —De acuerdo, hablaremos sobre esto cuando sea el momento. —Ruka le sonríe de nueva cuenta, asiente y continúa con sus acciones.
Después de un instante Miku decide volver a la carpa y dormir, no sabía que sorpresas le traería el día siguiente.
La mañana llega, pero esta no fue como solían serlo, Miku sintió el sol más fuerte, más abrazador, como si estuviese más cerca de él. Quiere ignorarlo, pero le es imposible, su ropa pegada a su cuerpo por el sudor hace la tarea difícil. También quiere darse un baño, pero al parecer todos los ríos y cuerpos de agua tienen algún tipo de encantamiento.
Ruka discute con Akaito y Meito sobre qué camino tomar, pero gracias a la intervención del calmado Gumiya, quien le da la razón a la pelirrosa, deciden ir por una especie de túnel conformado por árboles, los cuales se ven antiguos, como si hubiesen estado allí desde el inicio de los tiempos.
—Hay que tener mucho cuidado con este camino, los árboles tratarán de llamarlos, hacerles ver ilusiones y tragárselos para que sean parte del bosque. —Informa como precaución Gumiya.
Akaito chista. —No comprendo porque vamos por este camino, el otro se veía menos peligroso.
—Exacto. —Asiente Gumiya. —Se veía… —El tono con que habla deja entre ver que quizás, era más peligroso que por el que iban.
—¿Qué tenía aquel camino de flores de peligroso? —Preguntó Miku, refiriéndose a un sendero que se veía muy apacible, calmado, un caminito empedrado rodeado de margaritas, tulipanes, amapolas, lavandas, margaritas y todo tipo de bellas flores.
—Que como todo aquí, solo es una ilusión. —La calma de Gumiya a veces era exasperante para Miku, ella estaba segura que si incluso, el chico estuviese siendo comido por una araña gigante, mantendría la calma y tranquilidad.
—¿Ilusión? —Exclama irritado Akaito. —Apuesto que aquella ilusión es más pasable y menos peligrosa que esto. —Señala todo a su alrededor. Y de la nada, como si los arboles entendieran sus palabras y se hubiesen ofendido, unas cuantas ramas rodean su cuerpo llevándoselo lejos.
—¡Akaito! —Grita exasperado Meito, quien ve a Gumiya en busca de respuesta, este solo sigue caminando tranquilamente.
Todos, incluida Ruka, quien además saca su espada, miran al peliverde sin comprender su comportamiento.
—No se preocupen, el bosque solo le dará una lección, lo veremos al final del camino.
Todos se ven algo asustados, pero siguen al guía, ellos confían en él, no hay nadie que conozca mejor aquel bosque. Debido a lo ocurrido a Akaito, ninguno es capaz de decir algo, por temor a alguna represaría de parte de los árboles milenarios. Miku se lamenta mentalmente por ello, otro día sin poder entablar conversación con la bella chica.
Luego de casi un día entero de caminata, finalmente salieron del túnel natural, encontrando en el suelo a un maltratado Akaito, sus ropas están rasgadas, su piel presenta algunos moretones y rasguños, se ve mareado y confundido. Meito acude en su ayuda, le da un poco de agua y limpia sus heridas con un pañuelo.
Debido al estado del chico, se decide frenar el recorrido. Todos aprovechan para recolectar suministros, bajo la estricta supervisión de Gumiya. Miku trata de ir con Ruka, pero nuevamente los rubios se lo impiden. Y eso, ya la está cansando, ella está segura que muy pronto va a estallar y no sabe qué puede pasar.
Pasan dos largos días antes de que Akaito se encuentre en un estado decente para poder continuar con el camino. Miku está enojada con él, tanto que no puede verlo sin evitar soltarle una y otra vez una retahíla sobre respeto y saber callar, además de escuchar.
Por esta ocasión, todos siguen el camino indicado por Gumiya sin chistar. A Miku le sorprende el que cada vez que salen de algún pasaje o camino se interna en el bosque, y este se ve tal cual como la primera vez que se entró en él, como si no avanzara, como si siempre volviera al mismo lugar. Entonces, es allí donde Miku comienza a tomarle gusto a la aventura, y espera con ansiedad saber cómo será el siguiente escenario que le prepara el bosque.
Esta vez ve un paisaje muy verde, demasiado, pero le resta importancia y camina junto a los demás, poco a poco el pasto va creciendo, de forma que cada hoja es del doble de su tamaño. Miku se detiene un momento, mirando atentamente las hojas gigantes que la rodean.
—Esto es como… como caminar entre mucha maleza, como si nosotros fuesen pequeños.
—Exactamente. —Exclama tranquilo Gumiya. —Exactamente, solo tengan cuidado con los bichos… y las arenas movedizas.
Miku traga duro, ¿bichos? Luego mira el tamaño de las hojas, ¿si ese es el tamaño del pasto, cómo lo será el de los bichos?
Ella camina cuidadosamente, con temor de que en cualquier momento salte ante ella cualquier cosa. Mientras marcha se tropieza con una "roca" y termina en el suelo, y su cabeza sobre un agujero, ella nota lo que parece algo rosado, y cuando se da cuenta que es un gusano dio un grito tan agudo que todos se taparon los oídos como mecanismo para evitar quedar sordos.
Ruka se apresura a levantarla y taparle la boca. —Calma. —Le dice con su voz en un susurro suave que logra calmar a la joven. —No quieres atraer animales, ¿cierto? —Y su calma se fue de ella nuevamente ante aquella aclaración.
Rinto rueda los ojos debido a la desesperación. —¿Podemos seguir el camino? —Habla molesto. —A este paso no llegaremos nunca.
Al terminar de hablar decide caminar sin la guía de Gumiya, y aunque este trató de alertarlo, igualmente cayó dentro de lo que parecían ser arenas movedizas.
—No te muevas. —Advirtió inmediatamente el peliverde. Aunque fue ignorado por el rubio que trataba de salir infructuosamente. —Cálmate hombre, luego te irás del todo.
—¡Rinto! —Gritó alterada Lenka.
—¡Cállate! —Gritó en susurros Ruka. —¿O quieres tener aquí arañas gigantes para completar la situación? —Aunque la chica rubia quiere rebatir lo que dice la chica, no puede, por lo que termina dándole la razón con un sonoro "hmp".
Akaito junto con Meito llegan al encuentro con Gumiya y tiran una cuerda hacia el desesperado Rinto, quien la toma inmediatamente. Luego de varios minutos de demostración de fuerza bruta, los tres chicos logran sacar al rubio, quien suspira de alivio, en lo que su hermana gemela lo revisa en busca de heridas o algún rasguño.
Nuevamente, debido a la imprudencia de un miembro del grupo, el camino transcurre en silencio y sin comentario, solo se escucha la espada de Gumiya cortando el pasto gigante. Miku agradece que al menos el ambiente es fresco y aunque la humedad es algo alta, al menos el sol no es tan abrasador en esta ocasión.
Al final logran salir de la pradera gigante y Miku realmente logra sorprenderse al ver lo que está frente a ella, no es el bosque como ella esperaba, delante del grupo se eleva un gigantesco puente colgante de hierro rojo, posado sobre una base sólida de concreto y que permitía pasar a través de un interminable rio, decir que por allí puede caminar un gigante no es exageración.
—Y ante ustedes, el Puente Pontem Hid. —Exclama con orgullo Gumiya.
—¡Yei! —Exclamó feliz Miku. —Al fin la historia lleva el rumbo que yo quería. —Eso y fastidiar al peliazul en la historia la dejó satisfecha. — O al menos más o menos por donde yo quería. —Pensó en los momentos entre la protagonista y Ruka, eso no estaba en el plan, según ella. —Y ya salieron del bosque ese, ahora pensar en que pasa en ese puente. —Miku se llenó de energía, no sabía de donde salió, pero no se pondría a pensar en eso tampoco.
Mientras tanto, en algún lugar. —¿Te gusto el halado? —Preguntaba emocionado un chico peliazul, mientras dejaba en la puerta de su casa a una rubia.
—"¿Cómo decirle que odio el helado?" —Pensaba Lily, quien solo sonrió algo incomoda. —Sí, estaba… —Lily hacía gestos y muecas. —"vamos dile"… "¿Por qué me cuesta tanto"… "¡No me mires con cara de idiota!"—Al final soltó todo el aire que estaba conteniendo y a regañadientes dijo. —… rico.
Kaito sonrió con suficiencia. —"El helado siempre funciona" —Se felicitó.
Al ver su "éxito" en la cita, decidió cerrarla con broche de oro, se acercó de a poco a Lily, pero contrario a lo que esperaba, no recibió un beso, sino un golpe. —¡Idiota! —Gritó Lily mientras entraba en su casa y cerraba con fuerza la puerta.
—Ay, ¿Quién entiende a las mujeres? —Dijo el chico mientras se sobaba la mejilla. —Bueno, al menos le gustó el helado. —Se fue caminando mientras sonreía por esto.
Y en este cap ya entró la tercera historia... lo sé, estoy loca xD Aun así, espero les haya gustado el cap.
Hay algo que siempre he olvidado decir, la historia está basada en cuatro canciones de Vocaloid. La historia original en "Dere-ization Phenomenon 100%" de Hatsune Miku y "Himitsu no Kakera" de Megurine Luka. La historia dentro de la historia en "Party x Party", aunque me fui por otro lado, muy lejano. Y la obra es "The Music Wizard of Oz".
En fin, los reviews los contesto mañana por MP ;) Nos vemos quien sabe cuando... ¡Saludos!
