No tengo excusa. La verdad es que no, pero sí les puedo dar razones para eso! La verdad es que no tenía terminado el capítulo, y sé que dirán: "María! Tienes una semana completa para escribirlo!" pero no lo había terminado! Le faltaba algo, no me gustaba y lo rescribía, y escuchaba música para inspirarme pero no. Realmente la inspiración me nació al terminar el libro: Hija de Humo y Hueso (recomendado), donde salía una amistad bellísima, y ya verán cómo este capítulo trata sobre eso, como lo podrán deducir a partir del título. De todos modos, a mí me gustó esta versión y espero que también a ustedes, y bueno… digo que es un capitulo importante por que va más allá del romance/salvación que había estado teniendo la historia hasta ahora, pero bueno… lamento la tardanza y espero disfruten el capítulo!
No todo es sobre los chicos
Lo último que alcanzó a ver fue un borrón platinado saliendo por la puerta. Después cerró los ojos por acto reflejo, cuando la hoja azotó contra el picaporte. Draco se había ido. Así sin más.
Hermione quería cerrar los ojos frustrada y gruñir por lo bajo, todo a su mejor amiga, la que estaba de pie detrás de ella. ¿Por qué tenía que ser así de inoportuna? ¿Una semana? ¿Qué se supone que iba a hacer por una semana?
Poco a poco se giró a enfrentarla, manteniendo una sonrisa congelada en su rostro, su sonrisa casi pareciendo una mueca torcida y tétrica.
—¿Y a ti qué te pasa? —gruñó Ginny levantando una ceja, al reparar a la mirada acerada muy mal disimulada.
Granger inhaló hondo, sintiendo que el frío aire a su alrededor perforaba sus fosas nasales con fuerza, helando su sangre a su paso. Fue lo que necesitaba para apagar las llamas que comenzaban a encenderse en cada célula de su sangre, que le recorría el cuerpo entero, calentándola. Se calmó de repente. Aflojó su expresión y unió los labios en una tranquila y suave sonrisa condescendiente.
—Nada. No me pasa nada —dio un paso hacia la pelirroja y puso una mano sobre su hombro—. Estoy bien.
—Bien rara, querrás decir —concluyó su mejor amiga, antes de encogerse de hombros y caminar al lado contrario del que se encontraba la castaña, alejándose poco a poco.
Casi como ella lo hacía.
Cada día poniendo un paso invisible entre ellas, hasta que haya un río imposible de cruzar entre ambas. Un mar agitado y feroz.
Alejando los pensamientos tétricos y de mal augurio se encaminó hacia su mejor amiga, la cual estaba a la mitad de las escaleras; se dirigía a la habitación de Hermione.
—¿Y qué se supone que haremos durante una semana? —preguntó subiendo con languidez las escaleras.
—Vaya, ha de ser una tortura para ti eso de pasar una semana sólo con tu mejor amiga, digo, comparándola con la compañía de Malfoy…
—No es eso a lo que me refería, y lo sabes —se defendió la castaña levantando el mentón y adoptando un aire desafiante.
—Ya, lo sé. Pero haremos lo que dije. Tendremos una semana de chicas.
—Y como bien dijo D-Malfoy, eso siempre es cosa de un día.
—Reitero lo de la compañía.
Hermione sonrió y negó con disimulo. Ginny. Ella no cambia por nada. No como ella, que lo hacía día a día… alejándose de quien es en realidad. Bueno, hoy estoy de un humor radiante, pensó, alejando de nuevo aquellos pensamientos.
Llegaron a la modesta habitación de Hermione. Ginny estaba ya echada sobre la cama, ojeando una revista que Granger no tenía ni idea de dónde había sacado, pues ella no tenía revistas en su habitación.
Se sentó al pie de la cama.
—Esta bien, semana de chicas, lo entiendo —dijo sin mucha seguridad.
—No lo haces, Hermione, no lo haces. ¿Sabes siquiera lo que se hace en un día de chicas?
La castaña se encogió de hombros con una amplia sonrisa. Claro que sabía, había tenido noches así con Ginny, en la madriguera y en Hogwarts, pero no una semana. ¿Qué actividad puede extenderse durante siete días completos?
—Esta bien —dijo Weasley interrumpiendo su hilo de pensamientos—. Si te causa tanto pesar, podemos pasar algunos días con Harry y Ron, como antes… Incluso podemos ir a la tienda de George y ver qué cosas nuevas tiene.
Hermione lo pensó un momento, viendo a su mejor amiga pasar las hojas de la revista con falso interés.
La conocía muy bien.
Sabía que lo que en verdad quería era pasar una semana completa con ella. Hacía varios días que no la veía. Y de repente Ginny la vio de soslayo. Y algo brilló en su mirada. Fue como si un manto cubriera su siempre vivaz color miel, volviendo a sus ojos en sombrías esferas a la deriva del olvido. Pero no de olvidar, sino de ser olvidado. Pues no había peor castigo que la muerte en vida. Y un escritor sabiamente dijo una vez, que nadie muere si alguien te recuerda. Bueno, muchos recordarían a Ginny, Hermione estaba segura de eso. ¿Pero qué se sentiría ser olvidada para siempre por tu mejor amiga?
—Una semana se me hace poco tiempo incluso —dijo Granger de repente, viendo la colcha de su cama y frunciendo las cejas—. Se te debió de haber ocurrido antes; el baile es en una semana, y mírame, necesitarás más de una semana para tenerme lista.
Y la manta sombría que velaba las ventanas al alma de la chica de fuego desapareció. Y fue como si el cielo renaciera en su mirada.
—Será una semana para nosotras dos, solas. Una semana increíble —aseguró.
xxXxx
Ouch. El escozor se expandió unos cuantos centímetros a la redonda antes de que sintiera un hormigueo y después nada. El roce de algo frío, metálico, rozó su piel, mandándole una corriente por la espalda, antes de sentir un nuevo jalón. Ouch.
Una increíble semana.
—¿Estás segura de que esto es completamente necesario? —preguntó Hermione, que mantenía los ojos cerrados con fuerza, implorándole a Merlín que Ginny terminara pronto.
La joven de cabello de fuego, dejando los ojos en blanco, tomo la muñeca de su mejor amiga, y cual palanca, la bajó hasta dejarla al costado de su dueña. El torso desnudo de Hermione estaba con la piel de gallina por el frío; lo único que le cubría era un sostén de algodón blanco.
—Claro que es necesario —atajó Ginny por quinta vez. Levantó las pinzas de metal que llevaba utilizando por lo que venían siendo veinte minutos para quitarle los vellos diminutos y rubios de las axilas de Hermione.
—Pero puedes hacerlo con magia, ¡ouch!
Ginny alejó las pinzas y dejó caer al vacío el casi invisible vello.
—Pero no queda igual, lo sabes muy bien. Además, debes de estar perfecta para el baile, no puede haber nada fuera de lugar, o mejor dicho, nada en ningún lugar.
Ouch.
—Ginny, no entiendo por qué no debo de tener ningún vello en las axilas, ni siquiera se ven.
—No me vengas con el mismo cuento, Hermione. Sabes muy bien por qué. Y más te vale que te vayas aguantando, que aún nos faltan otros lugares y aquellos han de ser mucho más dolorosos, te lo digo por experiencia. Y no, no lo haré con magia. No queda igual.
Por instinto, Granger tensó el cuello para levantarse y ver la obscena mirada que le dedicaba Weasley, con aquella sonrisa ladeada. Ésta levantaba las cejas con gesto insinuante, desviando de vez en cuando sus ojos de los de Hermione a su entrepierna.
—Ni lo sueñes —dijo Hermione con voz ronca. El hecho de pensar mover el dolor de las axilas a… ahí, la hacía retorcerse para cubrir lo más que podía… ahí.
—No es que lo sueñe o no, querida, es que va a suceder —se nuevo sus pinzas. Ouch.
Hermione levantó las cejas y abrió los ojos con terror. Estaba hablando con toda la seriedad que la pelirroja podía utilizar.
—¡¿Por qué querría yo depilarme allá abajo?! —chilló escandalizada, haciendo un vano intento por levantarse. Las pinzas. Se detuvo. Se volvió a recostar.
—¿Cómo que por qué? Es obvio, Hermione, por muy santurrona que seas… Es obvio que allá abajo, como dices tú, necesita estar… digamos que… no sé cómo ponerlo —pinzas; ouch— pero podría ser que podado, para cuando tú y Malfoy…
La frase se perdió en el aire, y una sonrisa maliciosa suplantó la mueca de concentración de Ginny. No hacía falta de que terminara la oración. Era más que obvia la insinuación.
—Ah, no… Eso no va a pasar, ni pasado mañana, ni en un millón de años, ¡es Malfoy! —farfulló, sabiendo que era inútil. Sabiendo que Ginny sabía.
—Hermione, para ser la mujer tan madura de la que tanto alardeabas en Hogwarts, a veces eres demasiado terca que llega a ser infantil. ¿Por qué no aprovecharías esa ocasión? Perdona que te lo diga, linda, pero no sabemos cuánto durará esta maravillosa lucidez de tu brillante cabeza, y no puedes negarme que andas bien coladita por aquel hurón, así que… aprovecha. Tú lo olvidarás y Malfoy… —se detuvo un momento, sacando un vello y dejándolo caer al vacío—. Bueno, Malfoy es Malfoy, y por mucho que lo odiara antes, es un caballero, y ya sabes lo que dicen: los caballeros no tienen memoria. No tienes nada de qué preocuparte.
Nada. Claro. Nada de qué preocuparme. Si tan sólo fuera tan fácil.
Pero algo dentro de su interior que lograba escucharse sobra sus maldiciones "cariñosas" dedicadas a su mejor amiga, le decía que no era una mala idea del todo.
De hecho, era una muy buena idea.
Ella lo olvidaría. Él jamás se lo recordaría. Además de que había algo extraño entre los dos, ¡habían estado a punto de besarse! Como si eso no indicara algo, siendo de Malfoy de quien se trataba. Tardó varios segundos en darse cuenta de que Ginny seguía hablando.
—…además es algo que toda chica debería de vivir, lo sabes muy bien… Tienes que hacerlo antes de que, bueno, de que olvides todo, incluso eso, pero al menos lo habrás vivido… aunque no lo recuerdes, pero sabes a lo que me refiero, Hermione.
—Ginny… tienes razón —los ojos miel de su amiga se iluminaron de repente, y una sonrisa emocionada se expandió por su rostro; pero tenía que cortar aquella emoción antes de que pensara que se refería a otra cosa—. Pero no sucederá.
—¿Cómo que no? —detuvo las pinzas un segundo y después… ouch— Claro que va a pasar, Hermione, ya te expliqué las mejores razones que pude inventar.
—Ginny, sabes que te quiero pero la verdad no sé si me atrevería, digo… No somos novios, ni nada.
Y ahí va la excusa más tonta que pudo haber dicho alguien tan racional como ella. ¡Era obvio que no eran novios! Todo el mundo lo sabía. Pero eso no significaba que por eso no pudieran hacerlo.
—Querida, eso suena tonto incluso viniendo de tus labios.
—Bueno, lo sé. Pero no creo que suceda… porque… —era su mejor amiga, ¿qué podía pasar?—. Nunca lo he hecho.
—Créeme, no es noticia —se burló Ginny.
Hermione, a modo de reacción, se zafó del agarre de su mejor amiga y se impulsó para sentarse. Ginny se recargó en la silla en la que había estado sentada en cada proceso de belleza que le había hecho pasar a Granger, y colocó las pinzas sobre el taburete al lado de la cama en la que estaba sentada Hermione.
—¿Cómo fue tu primera vez? —preguntó sin ambages, como pocas veces hacía.
Pero ahora que lo pensaba, cabía la gran posibilidad de que algo —no necesariamente eso— sucediera en tan solo dos noches, y prefería estar preparada para cualquier escenario. Porque así era ella, siempre lista con un plan para cualquier contienda que pueda presentársele en cualquier momento.
—Ya sabes cómo fue —rió Weasley cruzándose de brazos.
—Detalles, Ginny, sé que sabes decirlos, eres experta en los detalles.
—Gracias. Pero, ¿qué quieres que te diga? La primera vez nunca es tan romántica y placentera como todas quieren que sea. Es torpe, y más cuando los dos son vírgenes, eso te lo aseguro. Y perdóname que te lo diga, pero Malfoy no es virgen, él se aseguraría que la pasaras bien. Además es rápido, ellos van a lo que van, pregúntale a Harry lo enojada que estuve con él. Cuando pierdes la virginidad ya quedó, no hay segundas primeras veces. Claro, con el tiempo mejora y ahora sí que las cosas son placenteras y románticas.
Hermione lo caviló unos momentos, asintiendo. Rápido y no romántico. Definitivamente no sonaba muy atractivo, y por desgracia ella no contaba con días para derrochar en práctica. Cada día amanecía preguntándose qué había olvidado esa mañana. A quién había olvidado, qué aspecto de ella no lograría recordar en cada momento. Y no estaba en condiciones de añadir qué se sentirá su primera vez —si es que llega a tenerla—.
—¿Qué diferencia hay entre uno virgen y uno con experiencia? —preguntó, cruzándose de piernas y expectante.
—Eso mismo. Los nuevos van a lo que van, piensan en las consecuencias después de que su amigo se tranquiliza. Los experimentados no, ellos pueden controlarse. Así que tú estate tranquila. Malfoy hará que te la pases increíble.
Hermione no dudaba de eso. Estaba segura que si algo pasara entre ellos, el hurón haría que ella la pasara estupendo, no porque quisiera que ella lo disfrute per se, pero para salir de entre sus sábanas con su reputación de semental intacto.
Dudaba que llegara el día… en que tuviera su primer vez.
xxXxx
Hermione veía su reflejo con cansancio, sus párpados se cerraban al cabo de varios segundos, estaba por quedarse dormida. Ginny estaba de pie detrás de ella cepillando su cabello con delicadeza; llevaba pocos minutos de haberle aplicado una poción que dejaría su cabello controlable y hermoso para la noche del día siguiendo.
Weasley pasaba un cepillo de plata con delicadeza por cada hebra, cada mechón. El cabello castaño estaba brilloso y sedoso, sin rizos ni nudos. Simples ondas cual cascadas o ríos tranquilos, como una laguna en paz.
—Mañana será un gran día… ¿No estás emocionada? —dijo Ginny en un tono de voz un poco más fuerte al de un susurro.
La habitación estaba casi a obscuras, si no fuera por las dos lámparas de aceite a cada lado del tocador, y la luz de la luna, la tercera visitante de su última noche en la semana de chicas.
Claro que sí.
—Podría decirse —dijo después de un rato.
El ambiente se le antojaba un poco tétrico y deprimente, pero a la vez íntimo y lleno de confianza. Casi le recordaba a una noche entre hermanas, en los libros escritos a finales del siglo XIX. Las mujeres cepillándose el cabello y trenzándolo para irse a dormir, y estar radiantes al día siguiente dispuestas a encontrar marido.
Una sonrisa suave y cansada, pero alegre al mismo tiempo, salió silbante de los carnoso labios de la chica de fuego.
—Oh, Malfoy no podrá quitar sus bellos y escalofriantes ojos de ti —aseguró rebosante de confianza.
Hermione levantó los ojos y a través del reflejo los conectó con los de Ginny. Sonrió un poco, un pequeño ladeo de labios.
—No me interesa Malfoy… quiero pasarla contigo. No todo es sobre los chicos, ¿sabes?
Su respuesta había sonado triste. Hermione no entendía por qué, pero por alguna razón no quería que el día siguiente llegara. No quería irse al estúpido baile y tampoco quería usar el vestido que habían confeccionado —ella diseñado y elaborado con magia por Ginny y arreglado por Molly— y tampoco quería arreglarse para ver a Malfoy, vaya, ni siquiera quería la posibilidad de una primera vez.
Simplemente quería congelar aquel momento y vivir para siempre en él. Que no exista la posibilidad de olvidar a nadie. Estar en la tranquilidad, abrasadas por las cálidas y pequeñas llamas de la lámparas, juntas como hermanas, cómplices y amigas. Pues sabía que la próxima noche Ginny se retiraría a dormir a la madriguera y ella regresaría a su habitual soledad nocturna.
No quería estar sola.
Porque se iba a dormir sola, pero nunca sabía cuándo despertaría estando sola de verdad. Cuándo despertaría sin recordar a nadie. Sola.
Por eso quería quedarse en ese momento, detener el reloj y vivir por siempre en un segundo.
El cepillo se detuvo en su tenue recorrido.
—Hermione…
—Es la verdad —trató de sonreír pero los previos pensamientos se reflejaron en la torcida mueca que le dedicó. Intentó arreglarlo—: Tarde o temprano sucederá; olvidaré todo. Prefiero disfrutar mi tiempo contigo.
El cepillo ocasionó un chirrido metálico cuando colisionó contra la madera del tocados. Ginny bajó la mirada y se sentó al pie de la cama, incapaz de levantar la mirada por largos segundos. Cuando por fin lo hizo, sus ojos estaban vidriosos.
—Oh, Hermione… No sé qué es lo que voy a hacer sin ti.
Hermione ladeó la cabeza y sonrió con sinceridad, sintiendo que por dentro su corazón dolía y algo incorpóreo le oprimía el pecho y le dificultaba respirar; le dolía hacerlo.
—Lo mismo que has estado haciendo siempre.
—Pero tú estás en cada cosa que hago. Además, serás mi dama de honor cuando me case… La madrina de mis hijos.
Granger cerró los ojos y se giró en la silla para enfrentarla, sabiendo a la perfección lo que iba a decir. Siempre lo había sabido pero decirlo costaba trabajo. Aún así sus palabras salieron perfectas y claras, como si no le costara ningún esfuerzo pronunciarlas, casi como si hablara de cualquier cosa y no de ella y de su salud mental.
—Pues… tendrás que sacarme de ese panorama… Además, tarde o temprano querrás sacarme del panorama, no podrás tolerarme, te lo aseguro.
Ginny negó y tensó los labios. No derramó ninguna lágrima. Hermione sabía que no lo haría. Tarde o temprano sí, pero no en ese momento. Ese momento era perfecto para ambas.
—Yo nunca te voy a olvidar —gimió, y demudó su rostro a una extraña mueca de dolor y felicidad, que la castaña sabía intentaba ser reconfortante. Sonrió.
—Y por eso eres mi mejor amiga. No me dejarás morir.
Extendió su mano y Ginny la tomó. Se miraron, cómplices. Hermione recordó las sombrías palabras de una antigua profecía. Como el canto de una sirena, la letra se adentró a su sistema y la sinfonía resonó en sus oídos. Tergiversó la letra y la hizo suya. La nueva voz era más dulce, como una mezcla entre la de las dos jóvenes.
No morirá, mientras la otra no la olvide.
Porque para eso eran las amigas. Para mantenerte en pie cuando tú ya no puedes sostenerte. Después de todo, no todo es sobre los chicos.
Gracias por leer ;)
Chlaisa: mi querida Clara, gracias por leerlo! lo sé, tenía que cortarlo pero aceptémoslo, no podía ser así su primer beso! No podía ser así, y punto. Oh pero ya lo verás! será grandioso! muy, muy padre, ya verás! Si él supiera que esto es un Dramione, SABIAS PALABRAS... pero no lo sabe, entonces nosotras como espectadoras, tenemos que ser pacientes! y cuéntame, como está la bride to be? nerviosa? y ese proyecto para la uní está pesado? la mejor de las suertes! besos, gracias por comentar, xoxo
Bliu Liz: Me alegra que te guste la narrativa, haha, y que no sea predecible, eso es bueno! lo siento, todas queremos ese beso, lo sé, pero no podía ser en ese momento, aceptémoslo, no podía! tiene que ser grandioso! Los pensamientos de Draco, siento que son ecos pero a la vez cargados de sentimientos haha Y bueno, me siento súper halagada al saber que los vuelves a leer, me siento, no sé, especial? algo así! y bueno, espero que este capítulo también te haya gustado! gracias por comentar! besos, xoxo
PinknOz95: Harry... Harry... vamos, que tenía que interrumpir! ahí no podía ser su primer beso... sería una desgracia! al menos en la lluvia, pero no como gatos mojados hahaha ya verá cómo será su beso de verdad! oh, sí, lo verás! ay, muero por saber qué pasará cuando lleguen, siento que ninguno podrá disimular muy bien y habrá malentendidos y todo! hahaha y el próximo capítulo será del baile, baile, baile, baile! hahahah gracias por comentar! besos, xoxo
N/A: Lamentablemente yo no inventé esa maravillosa frase de que "nadie muere cuando es recordado" o eso, sino que fue Carlos Ruiz Zafón, en su maravilloso libro: La Sombra del Viento, un libo que… bueno, woow… me quedé sin palabras, me hizo reír, enojarme, sorprenderme y llorar! Es uno de los mejores libros que HE LEÍDO EN MI VIDA! Saben lo que es eso? Y eso que leo mucho, en serio, ese libro fue para mi book club, y lo leí en tres días y no dejo de recomendárselo a cualquier persona que se me cruce! La redacción es preciosa, los personajes son increíbles y la historia es estupenda! En serio, de lo mejor que hay en literatura en español. Una obra de arte, sin exagerar, recomendadísimo!
