Nota del autor: Esta actualización es para informarles que lamentablemente no actualizaré más este fic.

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...Por este año, Jajajaja ¡Feliz día de los inocentes! :v Y no, no estaba muerta, andaba de parranda \:v/

Mes cinco

El sol estaba cayendo, un sutil color naranja iluminaba una habitación en la que se encontraban siete personas discutiendo.

—Me sigo preguntando, ¿Qué hacemos aún aquí? —Interrogaba un chico rubio.

—Para practicar obviamente. —Respondía sin más una castaña.

—¿Un día antes de las vacaciones? —Esta vez era una chica rubia muy parecida al otro chico.

—Sigo pensando que podemos hacer esto luego de las vacaciones. —El rubio insistía.

—Kagamine-san uno y Kagamine-san dos, digan lo que digan, hoy practicaremos Vegetarian Twins. —Y todos en aquella la sala soltaron un bufido de fastidio. No solo los hermanos estaban molestos, también los demás integrantes del club, todo debido a que ese era el último día de clases antes de las vacaciones de verano y ellos querían irse a sus casa, es decir, huir a sus hogares y no volver jamás a aquel centro de torturas llamado escuela. Sin embargo, la castaña tenía otros planes. —Así que, todos a sus posiciones. —Instruyó demandante.

Dorothy, el Espantapájaros y el Robot de Hojalata continuarán su camina, llegarán a una sábana y se detendrán al pie de un risco, desde dónde se verán dos sombras.

—¡Son leones! —Expresará Dorothy y el Robot de Hojalata dará un bufido de miedo.

—Están mirando para acá... —Dirá el Espantapájaros. En ese momento las luces se encenderán y las dos sombras gritarán, asustando a los tres caminantes, haciendo que incluso a Dorothy se le alcen las coletas del sobresalto.

La música pasará a ser muy suave y triste, además todo el escenario se oscurecerá y solo iluminará a los dos leones.

—Escuchen, por favor. —Comenzará la leona.

—Nuestra triste historia. —Le seguirá el león.

— Aunque somos leones... —Cantará la chica.

—Aunque somos leones...—Repetirá el joven. —Nos da terror comer carne.

—¿Eh? —Gritarán los tres viajeros, mientras que se iluminará nuevamente todo el escenario.

La música pasará a ser más movida y alegre. —Hoy también iremos a cazar. —Propondrá la leona.

—Coles, zanahorias, brócoli, lechuga y también tomate. —Responderá el león, mientras que se va detrás de la roca y lanzará todo lo que nombrará.

—Aunque tienen espléndidos colmillos. —Retomará la chica.

— Desde que nacieron ellos son vegetarianos. —Aclararán ambos cantando.

—Para desayunar. —Preguntará Dorothy.

—Ensalada de bardana. —Corearán los leones.

—Para el almuerzo. —Ahora interrogará el Espantapájaros.

—Ensalada de patatas. —Responderán los rubios.

—Para cenar. —Por último inquirirá el Robot de Hojalata.

—Hamburguesa. —Dirá el león.

—Hecha de tofu. — Aclarará la joven leona.

Sonará la campana de una bicicleta, mientras que uno de los personajes secundarios perseguirá al Espantapájaros montado en una. La iluminación nuevamente será exclusiva de los dos leones y la música volverá a ser triste y melancólica

—Pero nuestros amigos. —Comenzará la rubia.

—Se burlan de nosotros. —Seguida del león.

—Queremos armarnos de valor para tratar comer carne también. —Cantarán los dos suavemente.

La batería comenzará a sonar nuevamente, haciendo la música alegre. —En ese caso, vamos a buscar valor. —Propondrá Dorothy, siendo coreada por el Espantapájaros y el Robot de Hojalata. — De esa forma seguramente podrán.

Es interrumpida por el León. — Comer carne.

—¡filete — Entonará el espantapájaros.

—Cerdo, —Cantará el León.

— y pollo también! —Corearán todos, mientras que todos se verán felices e incluso el Robot de Hojalata saltará muy alto de alegría.

—Entonces iremos a cazar. —La leona cantará muy emocionada.

— carne asada, shabushabu, oyako-donburi, y también bistec. —El león contestará muy excitado.

—Saldremos de viaje buscando un nuevo menú. —Cantará rápidamente la Leona.

— Siguiendo ese camino. —Señalará el espantapájaros.

— ¡Vamos, a dónde está el Mago de la Música! —Cantarán todos al final muy contentos.

El telón se bajará y ellos se encontrarán nuevamente en el camino verde. —¿Cuáles son nuestros deseos? —Preguntará Dorotyh.

—Un cerebro, —Responderá el espantapájaros, — un corazón, —El robot de Hojalata y, — y valor. —Los dos leones.

Ellos le darán la espalda al público, caminarán hacia el escenario mientras que el telón se sube y se muestra ya la Ciudad de Esmeralda. Todos se voltean y cantan en coro. —Vamos, todos tomados de las manos. Vamos a la ciudad de Esmeralda.

—Ni para que preguntar sobre las cosas que no tienen sentido. —Exclamó Gumi, quien era la única que veía a los demás cantar, esto debido a que su personaje aún no entraba en escena y Meiko estaba de pie indicándole a cada uno que hacer. —Siempre es la misma respuesta. —Dijo derrotada la peliverde.

—La magia del teatro. —Respondió Rin, mientras que pasaba sus manos de forma dramática.

—Veo que al fin me están comprendiendo. —Afirmó Meiko, a lo que todos en la sala le voltearon a ver… al parecer o Meiko no sabía leer el sarcasmo o se hacía la desentendida.

—Ya veo porque tiene el cabello castaño, es debido a que su cerebro está quemado. —Aseguró Gumi, quien comenzó a reír junto con Rin mientras que Meiko les dedicaba una serie de insultos irrepetibles.

Mientras eso ocurría, Miku comenzó a analizar el libreto. —Me pregunto cuando esta Dorothy dejará de recolectar gente rara y llegará a esa Ciudad de Esmeralda. —Comentó.

—¿No que ya llegaron? —Le preguntó/aclaró Luka, quien estaba a su lado.

—Oh sí. —Respondió medio apenada la peliaqua, aunque su sonrojo se debía más la cercanía de la pelirrosa que a su error.

—¡Y ahora… —Comenzó emocionada Gumi cuando dejó de reírse de Meiko, —las vacaciones de verano comenzaron!

—¡Sííí! —Corearon todos menos la castaña.

—Espero todos practiquen durante las vacaciones. —Sugirió la castaña.

—¿¡Estás loca!? —Sorpresivamente fue Luka la que dijo eso. —Olvídate de esa obra por un momento y disfruta de las vacaciones. —Habló con tanta seguridad que todos la miraron extrañados, menos Miku, quien la observó fascinada, si sus ojos se pusieran transformar en estrellas en ese momento, lo harían.

—¿Es que no comprenden la importancia de esta obra? —Meiko preguntó al grupo. —De ella depende que…

—Otros alumnos de primer y segundo año se interesen en el club. —Gumi y Rin continuaron por ella, mientras giraban los ojos, ya habían escuchado eso demasiadas veces.

—Sí, sí ya lo sabemos. —Afirmó la rubia. —¿Ya nos podemos ir? — Meiko las miró un tanto molestas, pero terminó cediendo.

Las personas en aquel salón comenzaron a tomar sus cosas y salir hacia su preciada libertad. Recorriendo los pasillos se dieron cuenta que eran los únicos en toda la escuela. Pronto llegaron a la entrada del instituto y todos comenzaron a despedirse entre sí para tomar sus respectivos caminos a sus hogares.

Miku durante el camino por los pasillos de la escuela se la pasó pensando como acercarse a Luka y proponerle reunirse durante las vacaciones para adelantar su proyecto de química. A ella no le interesaba nada ese trabajo, solo quería una excusa para pasar tiempo con aquella chica sin parecer sospechosa. En su mente, Luka desconocía el gusto que tenía por ella.

Sin embargo, ya era momento de separarse de Luka y la peliaqua se sintió frustrada al no ser capaz de hablarle y proponerle algo tan sencillo. Miku iba con la cabeza baja sin poner atención a la conversación animadas que sus amigos de la infancia a su lado tenían cuando alguien la llamó, al voltearse notó que era Luka, quien estaba al lado de una asombrada Meiko.

—Hatsune-san… —Miku detuvo su andar, incluso los gemelos y la peliverde quedaron viendo lo que tendría que decir una sonrojada Luka. —T-te llamaré… —Ella tragó al decir aquello, y continuó con su excusa. —Para acordar un día para encontrarnos. —A Miku se le iluminó la mirada. —Para adelantar sobre nuestro proyecto. —La expresión alegre de Miku dejó de serlo un poco, aunque se veía feliz de todos modos.

—Estaré esperando, Megurine-san. —Respondió apenada y sonrojada, pero feliz. Ella se volteó para seguir caminando, y una gran sonrisa se hizo en su rostro. Cuando había avanzado unos pasos miró hacia atrás, y vio como Luka caminaba junto a su amiga castaña. Miku regresó la mirada al frente, sin notar que Luka también se volteó solo para verla.

Miku llegó a su casa y soltó un gran suspiro, le esperaba un mes de vacaciones, eso por un lado le alegraba al no tener que levantarse temprano y estar todo el día estudiando, además de que podría dormir, salir, y hasta escribir todo lo que quisiera. Pero por otro, no podría ver a Luka tanto como le gustaría. —¿Debería decirle lo que siento por ella? —Se preguntó a sí misma, pensando en que una vez volvieran de vacaciones solo le quedarían algunos meses donde podría verla a diario. —Una vez nos graduemos no la veré más. —Aquella revelación le había golpeado como un ladrillo.

Esa noche Miku durmió muy poco, pensando en los imprevisto y fortuito del futuro.

Los días pasan lentamente cuando no se tiene que hacer. Miku había adelantado todo el trabajo posible, quedándole solo pendiente el avance para el proyecto de química. Tarea en la que no había hecho nada por esperar la opinión de Luka, ella se preguntaba porque su compañera de proyecto aún no la había llamado, pensando en miles de razones que solo lograban ponerla triste al imaginar que Luka la odiaba. Al no tener ya obligaciones, la peliaqua había pasado sus días de verano sin hacer mucho, había jugado unos cuantos videojuegos, salido con sus padres, escrito algo, aunque dudaba que adelantara algo más en su historia, y otro sin fin de actividades aleatorias.

Por suerte para ella, Gumi y Rin la habían llamado unos días antes para proponerle ir a una playa, y por esto ella se encontraba en la sala de su casa con una blusa holgada azul claro y unos pantalones cortos blancos, en sus manos tenía un bolso blanco dónde guardaba todo lo necesario para aquel día, a la espera de ellas.

—¿Lista para un espléndido día de verano? —Fue el saludo de su amiga peliverde cuando Miku abrió la puerta. Ella solo sonrió.

—Obvio, este día será fantástico. —Secundó una rubia, quien, medio se asomó a la casa de su amiga de cabellos aguamarina. — Hatsune-san, hoy secuestraremos a su hija. —Dijo divertida, a lo que la madre de Miku salió de la sala a su encuentro.

—Espero se diviertan chicos y cuiden de mi pequeña. —Habló con un tono totalmente maternal y sobreprotector.

—Claro Hatsune-san. —Gumi sonaba casi seria. Casi. —Ella queda en buenas manos. —Por alguna razón a Miku no le agradó la sonrisa en el rostro de su amiga… algo planeaba, a Miku no le cabía dudas sobre eso.

—No se preocupe Hatsune-san. —Habló con calma Len. —Cualquier cosa yo controlo a esas dos. —Señaló a Gumi y a Rin, quienes se quejaron con un "¡Oye!".

La madre de Miku sonrió con cariño. — Len-kun siendo serio y responsable como siempre.

Una vez habían salido de la casa de Miku con vías a buscar a Kaito, Gumi y Rin se la pasaron todo el camino molestando al hermano de la segunda por sus palabras.

—Oh Len-kun, ¡eres tan amable! —Gumi imitaba una voz gruesa y madura.

—Y tan responsable. —Le seguía Rin.

—Y valiente.

—Y guapo.

—¡Hazme un hijo! —Ante el grito de Gumi, Rin moría de risa. Miku reía tranquilamente y Len moría de vergüenza con la cara roja.

Una vez fueron por el peliazul del grupo, se encaminaron juntos a una playa cercana que estaba en su mismo distrito. Ya allí se dirigieron a los vestuarios para cambiarse de ropa. Miku había llevado un vestido de baño de dos piezas blanco con rayas azules, Kaito y Len usaban pantalonetas roja y negra respectivamente, Rin un traje azul oscuro de una pieza y Gumi un bikini algo atrevido de color naranja.

Los cinco fueron a buscar un lugar para ubicarse, cuando "sorpresivamente" Gumi vio a lo lejos a Lily, la rubia estaba "casualmente" el mismo día en la misma playa que ellos junto a sus amigas, Luka, Meiko y SeeU. Miku y Luka no cabían del "asombro" de dicha "casualidad".

—Oh miren que trajo el oleaje. —Dijo feliz SeeU, demasiado feliz.

—Que sorpresa de lo más inesperada. —Soltó con total sarcasmo Luka, a lo que únicamente Miku se echó a reír. Las demás las observaban un poco sería, preguntándose si habían sido demasiado obvias. Mientras que Len y Kaito veían todo sin comprender que ocurría, ellos eran los únicos del grupo que nunca habían notado que Luka y Miku se gustaban y mucho menos los planes que armaban sus amigas a su alrededor.

—Bueno, yo creo que entre más, será más divertido. —Comentó Kaito con una sonrisa encantadora, que no generó nada en ninguna de las chicas… bueno, quizás en una de ellas.

—Nosotras ya tenemos lugar. —Habló SeeU ignorando a Kaito.—¿Quieren unírsenos?

—Sí no hay de otra. —Respondió aparentemente derrotada Miku.

—Pero trata de ocultar tu emoción, Miku-chan. —Gumi se le burlaba a su amiga, a lo que esta comenzó a perseguirla por el lugar. Al final terminaron en el mar riendo y tirándose agua, pronto los demás se les sumaron e incluso jugaron un poco con un balón que Len había llevado.

Aunque la mayoría del grupo se encontraba jugando, no todos quisieron echarse al agua, Luka decidió tomar el sol antes de ir a nadar y Lily ir a caminar por el malecón de la playa con SeeU. Debido a esto, Miku fue golpeada en más de una ocasión cuando la pelota era dirigida a ella, ya que la pasó la mayor parte del tiempo observando a Luka en su traje de baño café.

—¡Traigan un balde para Miku, antes de que se ahogue con su propia saliva! —Gritó Gumi la quinta vez que la pelota tocaba la cabeza de su amiga en lugar de sus manos. Debido a aquel chiste la peliverde tuvo que huir del lugar nadando, antes de que Miku la alcanzara y le diera una muerta lenta y dolorosa.

Al final del día se acercaba, todos se encontraban sentados en la arena observando la puesta del sol. Ellos se habían divertido durante aquella jornada y se habían olvidado de todo, simplemente disfrutaron el hecho de ser jóvenes y estar en compañía de sus amigos.

Cuando ya fue de noche se dirigieron a buscar su ropa e irse a casa, mientras todos estaban concentrados tomando una ducha o cambiándose la ropa, Luka se acercó a Miku.

—Hatsune-san. —Llamó su atención, a lo que Miku saltó de la impresión. —Me preguntaba si mañana podríamos encontrarnos. —Ante el silencio de Miku, Luka agregó. —No me había contactado contigo porque mis padres planearon un viaje de última hora… de hecho regresamos ayer.

Miku de repente se sintió feliz, Luka no la había ignorado deliberadamente como siempre. —Claro Megurine-san, mañana no tendré que hacer. —Dijo Miku, quien si incluso tuviese algún plan, lo hubiese cancelado solo por pasar un tiempo con la pelirrosa.

Ellas hubiesen seguido hablando, pero Kaito llegó a su encuentro. —Chicas, ¿Qué harán mañana? —Preguntó con una sonrisa galante, mientras pasaba un brazo sobre el hombre de Luka, quien hizo una mueca de incomodidad por la cercanía. —Pensaba en organizar una fiesta en mi casa, no sé si quieran venir. —Decir que él estaba convencido qué ellas gustaban de él, no sería una ilusión.

—Eh, bueno… —Miku no se le ocurría una rápida excusa, aunque notó que Luka tampoco decía nada.

—¡FIESTA! —Gritó emocionada Meiko, provocando una lluvia de vítores en aquel lugar.

—La verdad yo no… —Comenzó Luka.

—¿No tienes problema? —Habló con demasiada emoción Kaito, tanta que no se dio cuenta de la mueca en el rostro de Luka, mientras se alejaba de ella y la señalaba, tomando una pose "fresca". —Mañana las espero. —Señaló a ambas, quienes no se veían felices.

Luego de un largo silencio de ambas, penando en que decir, Miku soltó.— Bueno, podemos ir luego de avanzar algo… digo… no es que no quiera ir… tampoco es que quiera pasar tiempo contigo… —Miku tenía tanta sangre en su rostro que cualquiera se preguntaría como era posible que el resto de su cuerpo lograra funcionar sin la sangre que le hacía falta. —Lo que trato de decir es que podemos dedicarnos en la tarde al proyecto y en la noche ir a la fiesta. —Dijo al final con una sonrisa de disculpa.

A Luka le pareció totalmente adorable la forma en que Miku se estaba comportando. Estuvo de acuerdo con ella y se lo hizo saber con un asentimiento. Luego salieron del lugar cuando notaron que los demás estaban listos. Se despidieron esperando verse al día siguiente.

Luka miraba todo a su alrededor. Tal y como lo había propuesto, ella fue al día siguiente a la casa de Miku. Allí había sido recibida con un cálido saludo de la madre de Miku y un poco frio "hola" del padre de su compañera de clases. Luego subió con la dueña de la casa hacía su cuarto, donde ahora estaba sola debido a que fue en busca de algo, ¿qué era? Luka no sabía, pero se estaba demorando. Mientras observaba todo, Luka notó que en el computador de Miku había un archivo abierto. Aunque trató de contenerse, la curiosidad le ganó y terminó acercándose para revisar que era.

No obstante, una flecha es lanzada desde algún lugar y da directo en el corazón de la criatura que se veía más grande y con un traje más oscuro que los demás. Miku intuye es el líder. Ella voltea a ver quién ha atacado encontrándose con una chica de cabellos dorados que ondeaban con la brisa, de complexión delgada, ella traía puesto lo que parece una blusa verde claro de manga larga, sobre esta tiene una chaqueta café sin mangas, unos pantalones caqui largos, y unas largas botas de cuero que le llegan a las rodillas. En sus manos tiene lo que parece un arco con el que ha disparado a unas cuantas criaturas que le rodeaban, los demás salen despavoridos al verse siendo atacados.

Sin comprender que pasa, Ruka y Miku quedan solas. Aquella chica salta desde lo alto de la roca y luego de dar una voltereta, queda de rodillas ante ellas, se levanta y las mira fijamente a las dos con sus ojos azules, de un azul frío, que provocan en Miku un escalofrío al no ver rastro alguno de sentimiento o calidez.

—¿Qué hacen dos humanas en el camino hacía el Monte Nevoa? —Pregunta seria.

—"¿Humanas?" —Piensa Miku, en ese instante nota algo más sobre aquella chica, sus orejas no eran como la de cualquier persona, eran puntiagudas.

Mientras que Miku está pensativa, Ruka está totalmente en posición de defensa.—¿Por qué deberíamos confiarle a una elfo la razón de nuestro viaje?

—Quizás porque esa elfo les acaba de salvar la vida. —Responde secamente la rubia.

Ruka queda pensativa en lo dicho por la elfo, mientras que Miku ve todo con total nerviosismo, algo le dice que las cosas aún no están bien. —Bueno, vamos hacía al núcleo del Monte de Nevoa. —Admite la pelirrosa.

—¿Qué? —Grita la rubia y Miku.

—¿No hablas en serio? —Lo frío del tono de la chica logra erizar la piel de Miku, quien no comprende de que hablan. —¡A menos que seas poseedora de un Vitnet!

Ruka la mira fijamente, por alguna razón sus fríos ojos azules le generan confianza. —No, pero presumo dónde puede encontrarse uno.

—¿Qué es un Vitnet? —Interviene Miku.

—Luego te explico todo. —Dice Ruka viendo a todos lados. —Es mejor irnos de aquí antes de que regresen más gárgolas… ellas solo fueron en busca de ayuda.

—Tú amiga tiene razón. —Afirma la elfo. —Y no será agradable estar aquí cuando regresen más gárgolas, no les agrada que su líder sea atacado y mucho menos, que se les escape un manjar. —Miku siente recorrer por su cuerpo otro escalofrío, la idea estaba lejos de agradarle.

Las tres chicas caminan con calma por el largo y estrecho camino de piedras. Cuando llegan a las afueras ya es casi de noche. La elfo toma la posición de líder y las lleva por un sendero empinado, internándose poco a poco en un bosque no muy poblado de árboles. Ella se detiene abruptamente, observa a todos lados y cuando se cerciora que el lugar es seguro le habla a las dos humanas. —Ahora hablaremos. Voy a ir por comida.

—¿Te acompaño? —Ofrece de inmediato Ruka, ella aún no confía del todo en aquella elfo, aunque algo le dice que puede confiar en ella.

—No, puedes confundir fácilmente las vayas venenosas de las que no, esto mejor lo hago yo sola. —Mira a ambas con una mirada soberbia y luego agrega. —Por cierto, soy Lilianne.

—Ruka y ella es Miku.

Luego de la presentación entre ellas, la elfo se abre camino entre los árboles, mirándolos a todos con atención. Ruka da un suspiro, pero no parece estar agotada, se ve más pensativa.

—Supongo que tienes muchas dudas. —La pelinegra la observa fijamente con sus ojos rojos, solo asiente y su compañera de viaje continúa. —¿Por dónde empezar? —Se pregunta.

—¿Quién eres? —Le ayuda la chica.

Por alguna razón Ruka le sonríe. —¿Sabes? Tú y yo no somos tan diferentes. —Ellas solo se observan fijamente en silencio, Ruka pensando cómo explicar todo y Miku expectante. — Yo nací en 1922, en una ciudad llamada Tokyo. —Ruka la mira sonriendo.

—¿Q-qué? —Miku la mira con los ojos totalmente abiertos debido al asombro de sus palabras.

—Un día, mi madre salió a comprar algo. —Hay mucha melancolía en la mirada de la pelirrosa. —Ella me ordenó que no saliera… pero yo desobedeciéndola, salí a pasear, en el medio del parque por el que caminaba había un lago y algo en él me llamó la atención, por lo que me adentré en él. —Ella se toma una pausa. — Cuando me di cuenta estaba siendo jalada por una fuerte corriente y cuando desperté estaba aquí. —Ruka da una pausa a su relato, de forma que da tiempo a Miku que asimile lo que le acaba de decir. — Estaba tan confundida. —Dice con la mirada perdida en el horizonte.

Ruka en ese momento siente la mano de Miku en sus hombros. —Algo así me pasó a mí… —Miku va a comenzar a relatar cómo es que llega a ese mundo, pero Ruka le pide que primero escuche su parte, debido a que a diferencia de Miku, ella se hace una idea de lo que le ha llevado hasta allí.

—Camine por varios día en busca de comida o de ayuda, moría de hambre y tenía mucho miedo… un día llegué a un pueblo. —En ese momento la mirada de Ruka cambia, de una nostálgica a una llena de ira. —Y me topé con dos hermanos que afirmaron querer ayudarme.

—¿Lenka y Rinto? —Pregunta Miku y Ruka asiente.

—Ellos en realidad nunca pensaron en brindarme algún tipo de ayuda, solo querían hacerse de algo llamado el "Vitnet"

—¿Qué es eso? —Miku ahora siente algo de pena por su compañera de viaje, además de algo tonta por haber confiado en ese par de rubios.

Ruka mira a Miku unos instantes, cavilando si confiar en ella o no. — El Vitnet es un "testigo del poder". —Suelta despacio, esperando ver la reacción de la otra chica. — Quien lo tenga, podrá "gobernar" todo este mundo paralelo; como lo llamo yo, y tener poder ilimitado. —Ahora la pelirrosa se ve algo esperanzada. —Pero, no solo sirve para eso… —Mira a Miku con total confianza. —Se dice que en el centro del Monte Nevoa existe un portal que permite viajar a cualquier sitio, incluyendo otros universos, pero que solo es activado por el Vitnet… yo creo que es la única forma de salir de aquí.

Miku mira anonadada a Ruka.—Entonces, ¿por qué sigues aquí? —Pregunta con desasosiego al pensar que ella tampoco podrá volver a su hogar.

—Pues, estos dos hermanos me engañaron. Me llevaron por otro camino, asegurando que al final de este encontraría la vía para regresar a mi mundo. —La voz de Ruka se llena de odio y resentimiento. —Sin embargo, ellos mandaron dos personas por el verdadero camino que llevaría hacia el Vitnet, el cual solo se materializa cuando alguien llega a este mundo de la forma en que tú y yo lo hemos hecho.

Miku frunce el ceño ante esta información. —¿Akaito y Meito? —Ruka asiente. —¿Qué paso con aquel Vitnet? —Interroga.

Ruka ríe ante la pregunta. —El actual gobernador lo encontró primero. Quitándome la oportunidad de volver a casa, así como la de esos malditos de hacerse con el poder.

Miku queda pensativa. —¿Por qué seguiste en aquel pueblo entonces? ¿Por qué no fuiste a otro lugar a buscar un camino de regreso? —Miku parece recordar algo, por lo que pregunta también, — ¿Por qué ellos te llaman ladrona?

Ruka la observa con una sonrisa llena de picardía. —Seguí en aquel lugar a la espera de que llegara otra persona y no solo a la esperara de que otro Vinet se formara, sino también para evitar que esos malditos engañaran a otra persona… —Ruka se queda viendo hacia el horizonte con un aura llena de rencor e ira. Ella parece reaccionar cuando Miku le toma de la mano con cariño, por lo que reacciona y recuerda que no ha respondido todos sus interrogantes. —Oh y lo de ladrona, se debe a que cuando regresé al pueblo, ese par de desgraciados regaron una serie de rumores sobre mí, haciendo imposible conseguir trabajo o tan siguiera comida… por lo que no tuve de otra que integrarme al clan de Gakuko, la ladrona del otro día… aunque no me agradara, era la única forma de sobrevivir… así que en eso, no mentían. —Dice algo nerviosa, mientras se rasca el cuello.

—Ya veo… —Ambas quedan en silencio. Después de unos minutos viendo las estrellas, la cuales de alguna forma las hacía sentir en casa, Miku continuó con sus preguntas. —¿Hace cuánto fue eso?

Ruka medita antes de responder. —Unos cinco años.

—¿Qué? —Miku la mira impresionada. —De donde vengo ya es el siglo XXI, han pasado casi cien años desde que habrás desaparecido.

—Quizás no somos del mismo universo. —Teoriza Ruka.

—Eso o el tiempo no pasa en igual medida en ambos mundos. —Responde la chica. —¿Y… —Miku duda en hacer su pregunta. Ruka le insta a que lo haga con la mirada. —dónde crees que esta el Vitnet?

Ruka medita unos segundos. —Lo más probable, es que sea al fondo del Lago Forloyd. El cual es muy peligroso.

—¿Está muy lejos? O peor aún. —Miku abre los ojos con miedo. —¿Está al otro lado del rio?

Ruka vuelve a sonreírle. —Para nuestra suerte, esta de este lado del rio, de camino hacia el Monte… era por esto que yo insistía en que tomáramos el lado de la derecha cuando pasábamos por el muro.

—Oh.

—Ellos deben estar fuera de sí pensando que nosotras logramos hacernos del Vinet y sobre todo, que lo usaremos para volver y no para gobernar este mundo. —La sonrisa de triunfo de RUka tranquilizaba de alguna forma a Miku.

Miku en ese momento se da cuenta de algo. —¿Y si el rey actual se da cuenta que hay otro VInet, crees que nos ataque? –Pregunta preocupada.

—Mmm. —Ruka se queda algo pensativa. —Agregar un ejército tras de nosotras, además de esos traidores no suena agradable. Pero ya verás que lograremos regresar. —Trata de tranquilizarla.

Miku le sonríe, preguntándose si el portal las llevará de regreso al mismo tiempo o a cada una al suyo, además de pensar que de alguna forma, ella no quiere separarse de esa chica.

—Ya volví chicas. —Anuncia la elfo sacándolas a ambas de sus pensamientos. —Traje algunas frutas como cena, quizás esperaban algún extraño animal, pero los elfos somos pacíficos. —Ruka y Miku la miran con sus ceños fruncidos y con confusión, "¿Pacíficos? ¿No acababa de asesinar a unas cuantas gárgolas? —Oh si me miran así por las gárgolas… ellos no me agradan. —Aclara sonriendo… —"Que chica más rara". —Pasa por la mente de las dos humanas.

Miku regresó a su cuarto sonriente, había escuchado a Meiko y a Lily decir que Luka amaba el atún, por lo que fue corriendo a la tienda más cercana a comprar, además de pasar un largo rato convenciendo a su madre de que lo preparara por ella. Una vez en la habitación notó a Luka concentrada leyendo algo en su ordenador, por lo que ralentizó su andar y al final se detuvo detrás de la pelirrosa.

—¿Qué haces? —Preguntó con un tono frío. Luka al verse descubierta dio un gran salto debido a la inesperada aparición de su compañera de clases. Sin embargo, ella solo miró un poco divertida la peliaqua.

—Nada… solo estaba… —Luka echó un vistazo al computador frente a ella. —Leyendo.

En ese instante Miku se acercó a la pantalla de su ordenador, advirtiendo inmediatamente que estaba leyendo Luka. — ¿Has… —Hablaba en un hilo de voz y casi congelada, — has leído mi historia?

Luka solo sonrió. —Así que admites haberla escrito. —Miku inmediatamente enrojeció ante este comentario. No obstante no dijo nada. — Y analizándola… —Continuó Luka al notar el silencio de muerte de la otra persona presente en la habitación. —¿Por qué soy una ladrona? —En su tono era imposible ocultar su burla.

Miku al fin pareció reaccionar. — ¡E-esa no eres tú! —Prácticamente gritó.

Luka amplió más su sonrisa. —¿Segura? —Se tomó un momento para "meditar", luego volvió su mirada a Miku. —¿Entonces porque se llama Ruka y tiene el cabello rosa? —Luka ahoga una risa al decir aquello.

Miku tragó grueso, en esos momentos lamentaba no habérsele ocurrido un nombre mejor… y color de cabello —Pero no eres tú. —Respondió enojada y sonrojada.

La pelirrosa rió fuertemente ante tal excusa. Ella miró muy divertida y con un inusual brillo en los ojos a Miku, luego miró al ordenador y regresó la vista a aquella semi estatua a causa de los nervios. — Que coincidencia que todos se parecen a nuestros compañeros de clases… ¿Rinto? ¿Lenka? ¿Akaito? —Ella dejaba salir una risilla divertida mientras recordaba los nombres que le puso Miku a cada uno. — ¿Es en serio?

— ¡Deja de leer mi historia! —Gritó fuera de sí Miku.

—Dame una razón. —Luka respondió un poco altanera y con una sonrisa arrogante.

—¡Porque es mía! —Miku tenía los ojos un tanto desorbitados, la mandíbula apretada, y los puños tan tensos que casi se hacía daño en las palmas con sus uñas.

—Pero, se supone que se escribe para los demás. —Aquella frase impresionó a Miku, pero no redujo su enojo.

—Quizás. —Concedió. —Pero no quiero que la lea alguien cómo tú. —Expresó con mucho veneno.

Luka alzó una ceja. —¿Cómo yo? —Consultó.

—Sí, alguien cómo tú. —Miku se mantenía firme. — Una idiota que se cree más que los demás, una arrogante que cree que por su linda cara el mundo es suyo. —Miku ni siquiera se creía sus palabras, sabía muy bien que Luka no era así, pero eso no evitó que quisiera ofenderla como siempre. — Una persona que finge ser amable para conseguir lo que quiere. ¡Alguien a quien no soporto! —Sin embargo, a medida que soltaba palabras ofensivas a Luka, no se dio cuenta que se acercaba a ella lenta pero firmemente.

Luka quedó sin aire y desolada al escucharla hablar, por lo que en un hilo de voz le preguntó. —¿Por qué me odias tanto, Miku? —En su tono se podía distinguir claramente el dolor y angustia que esto le provocaba. Para Luka fue raro llamarla por primera vez por su nombre, pero ella esperaba que de alguna forma, aquella "cercanía" que evocaba usar el nombre de pila de una persona hiciera su trabajo en Miku y ella le explicara porque la odiaba tanto como lo hacía. Luka necesitaba una explicación a aquel sentimiento que su compañera de clases afirmaba sentir por ella.

Miku estaba a pocos centímetros de Luka, casi podía sentir el calor que emanaba el cuerpo de ella. Entre su coctel de emociones terminó saliendo de sí mientras le gritaba. —Te odio porque eres un idiota. Te odio porque una arrogante. Te odio porque…. —Miku sinceramente no hallaba razones para odiar a Luka, por lo que sin darse cuenta terminó soltando todo lo que se estuvo guardando por tanto tiempo.

— … eres la chica más linda que mis ojos han visto. Te odio porque tus ojos me cautivan. Te odio por lo que me haces sentir. —Miku por momentos cerraba fuerte ente los ojos mientras gritaba a la pelirrosa lo que pensaba y sentía por ella.

— Te odio porque eres amable con todos menos conmigo. Te odio porque no me notas y quiero que tus ojos solo me vean a mí, ¡solo a mí! —Luka se sorprendió al escuchar sus palabras, pero más cuando vio tanta angustia en los ojos de la chica al frente suyo.

—Te odio porque me irrita saber que otro te tendrá, ¡y no seré yo! — Cada vez que Miku se refería a sí misma, se apuntaba con las manos a ella misma.

—Te odio por desear con todo mí ser que seas mía. —En su nube de ira no se dio cuenta de lo que decía a una anonadada Luka y mucho menos que estaba admitiendo frente a quién menos deseaba todo lo que un día se negó.

—Te odio porque no te puedo odiar de verdad.—Soltó al final con muchas lágrimas rodando por sus mejillas. —¡Te odio porque estoy enamorada de ti idiota!

Y aún sin saber porque lo hacía, puso sus manos sobre las mejillas de la pelirrosa y la jaló fuertemente hacia ella, direccionando sus labios hacia los de su compañera de clases, quien quedó totalmente congelada al notar que Hatsune Miku, la chica que tanto había deseado y amado en silencio por tanto tiempo, la besaba.

La besaba como si su vida dependiera de ello y no era un simple beso, no, este era totalmente apasionado y desesperado, como si fuese el primero y el último que tendrían. Luka pronto cerró sus ojos y se entregó totalmente al beso, el cual fue interrumpido tan abruptamente como inició.

—Esto no puede ser. —Dijo en un hilo de voz Miku. Mientras miraba con los ojos totalmente abiertos a la chica frente suyo, al parecer ya había caído en cuenta de lo que había dicho y hecho.

—¿M-Miku? —Luka trató acercarse a ella, pero esta se alejó con una mirada llena de terror, que de paso, le lleno tristeza.

—No, olvida lo que dije. —Habló totalmente desesperada. —Esto no puede ser.

Luka sonrió con cariño. —Sí Miku, sí puede ser. —Le aseguró. —Yo también estoy ena…

—¡No lo digas! —Gritó fuera de sí Miku. —No lo digas, porque entonces, ¡yo no sabré que hacer!

Luka estaba totalmente confundida por las acciones de su compañera. —Miku, no digas eso… —El desespero y temor de que todo saldría mal ya se había apoderado de las esperanzas de Luka. —Yo, siento lo mismo que tu sientes por mí.

Las lágrimas en el rostro de Miku se intensificaron. —¡Te pedí que no lo dijeras! —Habló entre su llanto, casi sin voz. —¿No te das cuenta que esto no puede ser?

—Si puede ser. —Luka le respondía mientras trataba de acercarse a ella para abrazarla, pero Miku rehuía de su tacto.

— ¡No Luka, NO! —Insistía la chica.

—¿P-por qué? —A Luka ya le fue imposible seguir conteniendo las lágrimas, por lo que las dejó fluir con libertad.

—¿Es que no te das cuenta? —Miku miraba a todos lados menos a la chica que lastimaba, no quería ver el dolor que le estaba provocando a la persona que más quería en el mundo. —¡Las dos somos mujeres! —Dijo al fin lo obvio.

—¿Y? —Expresó ya con desespero. —¿Qué importa Miku? —Ella no respondió. — ¿dime? —Gritó. Pero Miku incluso se negaba a verla. —¿Qué importa si somos chicas? Lo que lo hace es lo que sentimos, no lo que somos.

—Sí Luka, si lo hace. —No solo tristeza se sentía en el tono de Miku, también amargura. —Mejor olvídate de mí… haz de cuenta que esto no ha pasado… búscate a otra persona…—Las palabras le costaban mucho, pero al final pudo decir aquello que no deseaba. —Enamórate de una persona que valga la pena.

—¡No puedo! —Ya Luka no controlaba el volumen de voz, menos sus emociones. —¿No entiendes? ¡Solo te quiero a ti! No podría sentir esto que siento por ti por otra persona en el mundo. ¡Date cuenta!

Las lágrimas se desbordaban unas tras otras por las mejillas de Miku, escuchar aquello le daba paz y angustia en igual medida. —No Luka, ¡esto no es correcto! —Ella seguía renuente a dejarse tocar de Luka, porque sabía que si ella lo hacía, no podría seguir con su teatro.

—No me importa lo que lo es o y lo que no, yo quiero estar contigo, así como tú conmigo. —Luka ya no hallaba que decir para convencerla. —Por favor Miku, por favor. —Repetía una y otra vez. —Por favor, corresponde a esto que siento por ti.

—¡Yo lo hago Luka! —Gritó con el fin de frenar esa situación, ella no podía soportar ver como Luka le rogara de esa forma.

—Si me quisieras, no te negarías a estar conmigo. — Dijo en su último intento por convencerla.

—No Luka, yo no puedo estar contigo. —Aseveró Miku mientras se ahogaba en su llanto. —Una mujer debe estar con un hombre, eso es lo correcto, no otra chica.

Y en ese momento, Miku vio algo que nunca antes había visto en la mirada de Luka: Ira. —¿Prefieres una vida vacía junto a alguien a quien no vas a querer a estar con quien te llena y te hace feliz? —Espetó sin tacto alguno. —¿Prefieres negar lo que sientes por mí y sufrir sola que aceptar mis sentimientos con tal de complacer a la sociedad? —Luka la miraba como si no la conociera. —Creí que eras una persona más valiente Miku, alguien que luchaba por lo que quería.

Miku solo lloró más fuerte sin poder si quiera decir algo. Luka recogió sus cosas que estaban donde las había dejado, se encaminó a la puerta de la habitación de Miku y antes de salir se volteó a verla. —Te estaré esperando. —Sin más salió de aquel cuarto, bajó las escaleras y salió de aquella casa, sintiéndose más destrozada que nunca.

Esa noche no se sabía quién derramó más lágrimas, quién quería morir para deshacerse de aquel dolor en su pecho, quién sufrió más, la que negaba sus sentimientos o la que había sido rechazada cuando claramente era correspondida.


Lo sé, lo sé, acepto insultos, frases de odio y amenazas de muerte o ya de plano pueden matarme \:v/ Y no, el cap no es de broma, Miku admitió lo que siente por Luka frente a ella y Ruka ha desvelado el misterio, aunque algo me dice que a nadie le importará la reveladora explicación de Ruka. En fin, mejor me voy a mi bunker antes de que me quieran matar otra vez... nos vemos el otro año :v

Pdta: Ya verás mi venganza Selt, ya la verás, ¡nadie me da spoilers del Episodio VII de Star Wars y vive para contarlo!

Felices fiestas y año nuevo ;)