Hola! Y como dije, año nuevo capítulo nuevo :v ah luego les respondo sus reviews, ando de nuevo enferma Dx *la pendeja es enfermiza* si público tan pronto es porque escribí el capítulo once, doce y trece casi al tiempo que el diez, así que esperen pronto más capítulos c: *se va a esconder en su búnker nuevamente*

Semana veintiuna

Luka caminaba por las calles a toda prisa, sin importarle que muchas personas la quedasen viendo debido a las lágrimas que corrían libremente por sus mejillas y el maquillaje totalmente corrido. Llegó a su destino y tocó fuertemente la puerta.

—Ya va, ya va. —Se escuchó del otro lado. —No es necesario tumbar la puer… —La persona que abrió la puerta se detuvo en cuanto vio el estado de la persona que la tocaba.—¿Qué te paso? —Preguntó alarmada.

Luka no soportando más se abalanzó a los brazos de la persona que tenía al frente en lo que lloraba aún más, aún sin importarle arruinar el vestido de fiesta de su amiga. —¡Lily! —Gritó su nombre una vez su amiga le regresó el abrazo. Luka siempre había encontrado paz y una sensación de protección en los brazos de su mejor amiga.

—Entra. —Sugirió algo desconcertada la rubia, quien estaba con un vestido azul con lentejuelas, unas sandalias de estar en casa y medio rostro maquillado. Ella se estaba arreglando para ir a la fiesta organizada por Kaito.

Lily dirigió a Luka a su habitación, donde la acostó en su cama mientras le preparaba un poco de té. La rubia ingresó a su habitación donde; una desmoronada sentimentalmente hablando, Luka miraba hacia el vacío. —Toma. — Le dijo mientras la hacía levantarse para que tomará un poco de la infusión que le había preparado. Luka tomó un poco y se veía relativamente más calmada. —Ahora, por favor dime, ¿Qué te pasó? —Preguntó con calma y cautela mientras se sentaba a su lado.

—Miku. —Soltó despacio.

—¿Ahora que hizo esa chiquilla sin control emocional? —Preguntó un poco enojada Lily, si bien ella siempre había apoyado a Luka en todo, hasta ella comenzaba a cansarse de aquella forma única que tenía la peliaqua de lastimar a su amiga.

Luka se tomó una pausa, sorbió un poco de té y luego le soltó sin más a su amiga. —Me dijo que le gusto.

—¡¿Q-que?! —El asombro en Lily era más que notorio. —¿Cómo? ¿Cuándo? … ¡¿Qué?!

—Gritando y hace menos de media hora. —Respondió Luka con calma a sus dos preguntas.

—Espera, espera. —Lily se levantó de la cama donde estaba sentada al lado de Luka y comenzó a caminar de un lado a otro hasta que se quedó quieta frente a la pelirrosa. —Si se te confesó, ¿Por qué estás aquí llorando?

Las lágrimas volvieron a los ojos de Luka, quien comenzó a llorar en silencio mientras sorbía suavemente su nariz.

Lily no tenía idea de lo que significaba aquella reacción, pero no le agradaba para nada. —Luka. —La llamó suavemente mientras se sentaba nuevamente a su lado y le daba unas palmadas de consuelo. —¿Qué ocurrió para que estés así?

—Estaba en su cuarto. Íbamos a adelantar el proyecto de química. Leí su historia. Se enojó conmigo y comenzó a gritar y luego me besó y luego me gritó otra vez.

Lily no comprendía nada de lo que decía su amiga, por lo que la instó a calmarse y a contarle todo con más calma y detalles. De esa forma Luka le habló acerca de los hechos ocurridos en la habitación de Hatsune. Cuando finalizó Lily miraba hacia otro lado un poco enojada.

—Esa enana idiota. —Fue lo primero que dijo. —Calma Luka, no todo está perdido. Al menos te quiere. —Expresó con cariño.

—¿Y? Ella no quiere estar conmigo. —Los ánimos de Luka estaban por el suelo.

—Si quiere, solo no quiere admitirlo. —Corrigió la rubia.

—Da igual Lily. —Dijo con lágrimas recorriendo sus mejillas. —De todos modos, ella dejó en claro que prefiere estar con un hombre… yo no supe que más hacer o decir para convencerla de que… se quedara conmigo.

—Quizás. —Concedió Lily. —Pero, ¿no crees que has hecho demasiado por ella ya? —Preguntó con calma. —No es el momento de rendirse Luka, ahora es cuando debes dar la pelea, ahora que ella te ha demostrado su interés… aunque sea de una forma tan violenta y emocional. —Comentó con algo de gracia al imaginarse a aquella chica gritando que está enamorada de Luka.

—¿De qué hablas Lily?

—Oh vamos, no te hagas la tonta, sabes muy bien de que hablo. —Al Lily decir eso con una sonrisa cómplice, Luka no pudo evitar sonrojarse.

—No sé de qué hablas. —Se hizo la desentendida.

—¿Oh tanto perseguir a Hatsune-san ha hecho que se te peguen sus costumbres? —Lily reía divertida, a diferencia de su amiga, ella no veía todo perdido. —Me refiero a todo lo que has hecho desde que la conociste… defenderla de los chicos que le robaron no recuerdo qué, haciéndote la idiota porque eras demasiado tímida para hacerlo directamente cuando estabas en el kínder… — Luka estaba roja de la vergüenza, ahora lamentaba haberle contado todo eso a su mejor amiga. — Me refiero a pedirle año tras año a tu madre que hablara con el rector para que estuvieran en los mismos salones en la primaria… o quizás que actuaste casi como un agente secreto con tal de descubrir a que instituto iría ella cuando pasamos a la escuela media y estudiar día y noche para aprobar aquel examen… —Lily frunció el ceño. —Y de paso obligarme a mí a hacer ese examen. —La rubia sonrió cuando observó cómo Luka se colocaba cada vez más y más roja. — O por si lo olvidas, todos tus intentos para acercarte durante la secundaría, sobre todo aquel día que fue tan bonita, lástima que siempre acababan discutiendo… aunque ahora que lo pienso, —Posicionó una mano en su mentón. — ¡Ahora todo tiene sentido! —Lily tenía una sonrisa nostálgica en su rostro. — Esa enana…

—De acuerdo, ya entendí. —Dijo entre dientes Luka. —¿Pero eso que tiene que ver con nada?

—Que sería tonto rendirte justo ahora que Miku ha admitido quererte y tú has hecho lo mismo… si deciden no estar juntas, es porque las dos son un par de idiotas.

Luka quedó pensativa, las palabras de Lily sonaban bastante acertadas y, le hizo ver de alguna forma que no todo era tan malo como ella creía que era, después de todo, lo que siempre anhelo se había vuelto una realidad, Hatsune Miku la amaba.

—¿Y qué debería hacer? —Preguntó un poco animada y esperanzada, aunque sumamente confundida.

—mmm mañana pensaremos en eso… ahora, ¡vamos de fiesta! —Gritó emocionada Lily.

—Yo no tengo ganas de ir Lily. —Dijo un poco deprimida nuevamente, ella esperaba una respuesta de su amiga, no una invitación para ir a un lugar al que no quería ir.

—Vamos Luka, ¡así te animas! —Insistía Lily.

—Quizás en otra ocasión. —Comentó con una sonrisa que Lily sabía muy bien, hablaba seriamente, por lo que era mejor no presionarla más.

—De acuerdo. —Dijo algo desanimada Lily, ella verdaderamente quería ir a esa fiesta.

—No tienes que quedarte por mi Lily. —Luka había notado su mirada de decepción.

— ¿Qué y dejarte sola cuando me necesitas?

—No te preocupes, ya hiciste demasiado por mí... hacerme ver lo idiota y exagerada que estaba siendo —Luka sonrió mientras se levantaba de la cama de su amiga, colocaba la tasa en la mesa de noche y se disponía a salir. —Por favor excúsame con las demás y sobre todo… no le digas a nadie lo ocurrido.

—¿Qué?

—No quiero que se arme un caos a raíz de esto, quiero que todo lo que hemos hablado se quede entre nosotras... —La mirada de Luka era firme y decidida. — Y sobre todo, no quiero planes locos. —La rubia no tuvo de otra más que estar de acuerdo con su amiga.

Mientras tanto, Miku miraba fijamente su ordenador. No podía creer lo que había hecho.

Ya hacía más de una hora que había dejado de llorar, pero eso no quitaba que se sintiera terriblemente mal. Cuando Luka salió de su cuarto tuvo la imperiosa necesidad de salir corriendo tras de ella y, así lo hizo. Pero cuando llegó a la mitad de la calle no vio rastro de Luka, por lo que no sabía si ir por la derecha o la izquierda, al final desistió y decidió regresar a su casa, dónde su madre le preguntaba qué es lo que había pasado, tras una vaga explicación le dijo que todo estaba bien y que no quería cenar.

—"Ella debe odiarme ahora". —Era lo que pensaba en ese momento Miku. —¿Qué debo hacer? —Se preguntó mientras escondía su rostro entre sus manos. —¿Disculparme o hacerme la que no ha pasado nada? —Pensaba muy bien que decisión tomar, cavilando con cuidado las consecuencias de cada decisión. En la primera, sería admitir lo que se ha negado casi toda su vida, aunque también estaba el hecho de que quizás en ese momento Luka no quiera saber nada de ella. Con la segunda, se encontraba con la probabilidad de jamás interesarse en algún hombre y de paso, era posible que estaba haciendo sufrir a la chica que aseguraba ella amar. —Valiente forma de querer la mía. —Se dijo con la mirada perdida.

Miku se levantó de la silla. Apagó su computador y se echó en su cama hecha un ovillo, simplemente dejó correr lágrimas amargas hasta caer dormida, esperando que en el mundo de los sueños desapareciera aquel dolor que invadía su pecho.

Los días pasaron, ninguna sabría decir si rápido o lentamente, debido a que simplemente se desprendieron totalmente de la conciencia del tiempo. Ellas no sabían si era de día o de noche, si era sábado o lunes. Sí debían cenar o desayunar. Solo eran un par de seres a los que parecían que se les hubiese arrancado el alma.

A Miku le carcomía la culpa. A Luka la ansiedad y la desesperanza. Miku trataba de convencerse de que lo que había hecho era lo mejor. Luka rememoraba las palabras de Miku. Miku deseaba que jamás llegara el día en que acababan sus vacaciones. Luka deseaba como nada que llegara el día en que acababan sus vacaciones.

Sin embargo, el tiempo sigue pasando, se quiera o no, el fluye linealmente, de forma constante y continua, sin que nada logre alterarlo, por lo que el día llegó y cada una estaba muy nerviosa, como nunca lo habían estado.

Miku ya se encontraba lista, sin embargo, ella no fue capaz de moverse de su lugar. Ella miraba fijamente a la persona que reflejaba su espejo. Aquellas ojeras que mostraban que no había dormido en días. Aquellos ojos apagados donde solo brillaba la culpa. Aquella persona que le había hecho daño a su ser más querido.

Suspiró con cansancio cuando dirigió su mirada al reloj de pared de su habitación. No había nada que pudiese hacer. Debía ir a la escuela en ese momento si quería llegar temprano, aunque la idea de faltar la escuela no sonaba tan descabellada como antes.

Ella se fue caminando con calma, incluso buscó un nuevo camino con tal de no encontrarse con sus amigos. Pero inevitablemente llegó a la escuela, aquel lugar nunca le había parecido tan terrorífico. Se adentró entre sus pasillos llenos de estudiantes y maestros, todos retomando la vida, deseando ser una más como ellos.

El timbre sonó, haciendo irremediable el hecho de que tenía que ir al salón de clases y sentarse junto a Luka. Aquello le generaba tantos sentimientos: angustia, alegría, culpa, conmoción, nerviosismo, incertidumbre, miedo… tantas cosas juntas que no sabía que podría pasar una vez sus ojos se crucen con los de ella.

Los pasillos poco a poco fueron quedando vacíos, antes de ganarse una amonestación ella caminó hacia aquel lugar. Su corazón latía con fuerza, tanta que le dolía un poco. Las manos le sudaban. Su garganta estaba seca. Miedo, Miku tenido miedo.

Divisó su salón, quiso detenerse pero el mar de alumnos que caminaban junto a ella se lo impidió. Se paró en la puerta. Dirigió su mirada a todo el lugar, notando que Lily la miraba con una combinación de decepción e intriga.

Al final miró donde sabía que estaba ella. Había sentido su mirada pegada a ella.

Sus ojos se cruzaron.

Miku sintió que su corazón se detenía y no sabía que hacer: ¿tirase sobre ella y besarla allí mismo? ¿Proponerle hablar más tarde sobre el tema? ¿Caminar hasta ella y hacer que no había pasado nada?

Para su propia decepción, hizo lo último. Caminó hasta su silla y se sentó en silencio sin decir nada a nadie. Aunque esto hubiese sido raro en otra persona, no lo era tanto en ella. Sus amigas la consideraban alguien de "luna", una persona que un día podía estar deprimida, al día siguiente feliz, al siguiente indiferente, al siguiente amargada….

Las clases dieron comienzo. Para Miku fueron eternas, así como el paso del tiempo viendo al techo acostada en su cama. A Miku le parecía que habían pasado años desde que había discutido con Luka, cuando en realidad solo había pasado una semana, la semana más larga de su corta existencia.

El ansiado receso llegó y con este la libertad emocional para Miku, quien salió corriendo del salón al toque de la campana, dejando asombrado hasta al docente. Aunque Luka tuvo una impresión diferente, ella se sentía rechazada.

Luka había esperado demasiado aquel día para hablar con Miku, pero esta no parecía tener interés en mantener una conversación con ella, por el contrario, la estaba evitando a toda costa, tanto que Miku incluso evitaba a sus amigas, a quienes aquel comportamiento no parecía llamar su atención.

—"¿Sabrán algo?" —Se preguntó Luka, pero al notar que Rin hablaba demasiado alegre y espontáneamente con Gumi, se dio cuenta que Miku no les había dicho absolutamente nada de lo ocurrido hacia una semana. — "¿Tan poco valgo para ella?"

—Deja esa cara de muerte Luka. —Comentó Lily, quien se había acercado a ella.

—No me ha determinado en todo el día. —Respondió en tono cansado.

—Es normal, se nota que está mal. —Luka se quedó mirando a su amiga con un rostro extrañado. —¿No lo notaste?

—¿Notar qué?

—Su mirada, era completamente perdida… se nota que la está pasando aún más mal que tú… creo que hay que darle un tiempo para que asimile las cosas… —Lily se quedó pensativa, luego pareció tener una idea. —Y quizás darle un pequeño empujón.

—¿De qué hablas? —Ya Luka conocía esa expresión de su amiga. —No seré arrastrada a otro de tus alocados planes.

—Oh vamos Luka, este no es tan malo, tú solo sígueme. —Lily se levantó del asiento donde había estado sentada Miku y le habló a sus amigas. —Me llevo a Luka. —Gritó para llamar su atención e informarles. Meiko le sonrió y SeeU alzó sus pulgares, ellas luego continuaron hablando con Kaito, con quien parecían llevar una agradable charla. —Vamos~

A Luka nunca le agradó cuando sus amigas decían la palabra mágica: "plan"… pero esta vez, tenía la esperanza de que funcionaría.

Miku por su lado, se encontraba escondida en el salón del club del cual hacía parte, pensando que era un idiota y cobarde por no poder ir hasta Luka y aclarar las cosas. El timbre sonó, ella no tenía idea de cómo confrontaría de ahora en adelante la jornada escolar, no podía esconderse de Luka por siempre. Y menos perder clases, sus padres la matarían si comenzaba a decaer en lo académico.

Miku caminaba de regreso con la mirada hacia el piso, levantó la vista cuando llegaba al salón de clases y notó a Luka hablando animadamente con una chica que jamás había visto. Era una joven que por el color de su lazo era de tercer año, seguramente siempre había asistido a otra clase, tenía un largo cabello rojo con un mecho de cabello que daba la ilusión de ser antena, y ya estando más cerca, notó que sus ojos eran de un color entre rojo y café. Cuando pasó al lado de dónde estaban ambas hablando logró escuchar parte de la conversación que sostenían.

—Entonces iremos a un café, me parece buena idea Megurine-san, muchas gracias. —La chica tenía una dulce y suave voz que a los oídos de Miku resultó sumamente molesta… ni idea de la razón.

—Sí, Furukawa-san. —Fue todo lo que dijo Luka.

Miku en ese momento se sintió estúpida. Ella pensaba que Luka estaba sufriendo igual que ella, pero ahora resulta que le buscó reemplazo rápidamente, demasiado para su gusto. Miku apretó con fuerza sus puños y frunció el ceño. Su nerviosismo había desaparecido, ahora estaba enojada, muy enojada.— "Cuanto amor siente por mi Megurine-san"—Pensó de forma sarcástica, mientras prácticamente se tiraba sobre su asiento. —Estúpida. —Refunfuño a lo bajo.

La segunda jornada pasó entre un profundo ceño fruncido de Miku debido al enojo y una mirada serena y tranquila de Luka. Lily reía a lo lejos. Meiko, SeeU, Gumi y Rin era totalmente ajenas a lo que ocurría, tanto que ni siquiera notaron el cambio del comportamiento de sus compañeras de clases.

La jornada escolar finalizó, sin embargo, Meiko como "buena" directora de teatro demandó que todos los integrantes del club debían reunirse para practicar luego de las vacaciones, según ella había pasado mucho tiempo y quizás hayan olvidado las líneas y debían comenzar nuevamente.

Y de hecho, en lugar de practicar las siguientes canciones hizo que todos volvieran a practicar desde la primera canción, sin embargo, todo salió mal. Miku no solo olvidaba sus líneas, cantaba sin brillo en su voz, su actuación se veía forzada, de vez en cuando se desafinaba. Y fue allí, cuando sus amigos notaron su estado, ella no estaba bien.

Gumi y Rin estaban desconcertadas, algo le había ocurrido a Miku, y ella no les había hablado sobre aquello, es más ni siquiera trató de acercarse a ellas desde que habían ido a la playa, desde ese día no tenían noticias sobre ella. Gumi y Rin tenían varias teorías, la principal, que lo que sea que habría pasado, era culpa de ella misma y por ello se negaba a hablar de ello.

—La verdad la práctica de hoy ha sido muy poco productiva. —Comentó lo evidente Meiko. —Creo que mejor continuamos mañana, ¿les parece?

—Espera. —Kaito intervino. —¿Quieres que practiquemos todos los días o qué?

—No, pero eso no sería mala idea… —Ya todos en la habitación querían golpear al peliazul por darle tal "genial" idea a Meiko. —Por esta semana tendremos actividades todos los días en el club con el fin de ponernos al corriente… y Hatsune-san. —La llamó de forma firme. —Espero mañana lo hagas mejor. —Miku solo la miró sin expresión alguna, luego asintió suavemente. —Ya quiero que practiquemos Emerald Girl y hacer mi gran entrada con Lonely Witch. —Eso explicaba su comportamiento, Meiko quería hacer su entrada en la obra.

—Ahora que lo pienso. —Comenzó Gumi. —Sí que te queda eso de ser una bruja. —Y luego de golpear a la peliverde, Meiko les indicó a todos que podían retirarse a sus hogares.

Todos recogieron sus cosas con normalidad, menos Miku, quien metió todo a prisa en su maleta y salió disparada, como si algún ser terrorífico la persiguiera. Rin y Gumi pensaron inmediatamente que Miku quería evadir un interrogatorio de su parte. Luka se dio cuenta que Miku la eludiría hasta el último día de clases, por lo que si quería arreglar las cosas entre las dos, ella debía tomar la iniciativa. Los demás simplemente pensaron que Miku tenía algún asunto que atender.

Sin perder tiempo, Luka salió del salón, primero en aparente calma, pero luego comenzó a correr en la dirección que sabía Miku siempre usaba para ir a casa. Sin embargo, no podía encontrarla.

—¿Dónde se metería? —Se preguntaba mientras veía a todos lados de un parque que Miku cruzaba todos los días.

Sintiéndose derrotada, buscó donde sentarse a descansar, notando a medida que se acercaba a una zona donde se encontraba un lago y muchas bancas y arboles a una figura conocida. Caminó con calma y se sentó al lado, aunque un poco lejos, de una chica que miraba el paisaje sin mirarlo.

—Bonito lugar. —Comentó Luka casual.

—Supongo. —Respondió la chica de coletas a su lado después de un largo silencio.

—Da cierta calma, ¿no crees? —Preguntó, pero su interrogante no fue respondido.

—¿Qué quieres? —Disparó a quema ropa Miku.

—Hablar, aclarar todo.

—No hay nada que aclarar, hasta donde yo sé, todo quedó ya claro. —Miku hablaba secamente, como si no sintiera absolutamente nada por la persona que estaba a su lado.

—Hay mucho de qué hablar Miku. —Luka a veces podía ser terca e insistente.

—No, no lo hay Megurine-san. —Miku puso mucho énfasis en la forma de llamarla, recordándole de alguna forma que entre ellas no había la confianza suficiente para hablarse por sus nombres y sin un honorifico, pero eso a Luka no parecía importarle ya.

—¿Sigues con tu obstinación de negarte a lo que sientes?

—No siento nada.

—Eso no fue lo que me pareció el otro día en tu casa.

—Olvídate de eso. Haz de cuenta que no pasó.

—¿Así como tú lo haces? —Luka ya comenzaba a impacientarse. —Por favor Miku, no me vengas con esas… ¿Por qué no en lugar de estar de terca… —Luka se calmó y continuó su interrogante, —aceptas salir conmigo? —Luka le pidió con tanta dulzura y cariño que Miku casi cede, esta solo la miraba en silencio, uno largo y eterno para la pelirrosa.

—Busca a otra persona Megurine-san… aunque creo que ya lo hiciste…

—¿Qué? —En realidad Luka no sabía de qué le hablaba Miku.

—Esa chica pelirroja, te veías muy feliz con ella. —Expresó con dolor y furia Miku.

Luka la quedó mirando un rato hasta que cayó en la cuenta. —¿Furukawa-san? —Ella no entendía que trataba de decir Miku… hasta que se dio cuenta debido a la forma en que Miku la miraba que, ella estaba celosa. — ¿Esta celosa? —Le preguntó mientras se reía en su cara de ella. —No lo puedo creer, niegas quererme y a estar conmigo, pero estas celosa, y más encima… me reclamas. —Ese hecho a Luka le hizo mucha gracia.

—No estoy celosa. —Aclaró Miku. —Y mucho menos reclamándote, solo te doy una sugerencia. —Miku no soportaba la vergüenza que se combinaba con su ira y sentimiento de culpa, por lo que se levantó dispuesta a irse. —Hasta luego Megurine-san.

No obstante, ella no fue muy lejos, Luka la agarró con firmeza del brazo izquierdo, la jaló hacia ella, y cuando había acomodado su otra mano en la cintura de Miku, se acercó hasta su boca y la besó. Miku no apartó el rostro, ni puso resistencia. Por el contrario le regresó el beso.

Luka la soltó y se dispuso a irse, antes de tomar el camino que la llevaría a su casa le advirtió. —De acuerdo, sigue negando lo que sientes por mí, pero recuerda, yo no me rendiré así tan fácil.

Luka se fue dejando a una confundida chica tras de sí.

Miku llegó a su casa sin saber si quiera cómo, aquel beso sumado a las palabras de Luka le habían causado una especie de corto circuito en su cerebro. Su hermano y madre llegaron a su encuentro como siempre, ella los saludó un poco menos alegre que de costumbre, y se enteró por su madre que Gumi y Rin habían ido a buscarla, dándose cuenta que parte de sus temores se hicieron realidad, ella no quería confrontar a sus dos amigas, sabía muy bien que ellas le sacarían el porqué de su actitud y luego le reprocharían su comportamiento, mandándola directo a los brazos de Luka, quisiera ella o no.

Luego de una cena en familia ella al fin se halló sola en su habitación, pero lejos de traerle paz, le agobiaba más al saber que allí había ocurrido todo. Pensando que quería huir de la realidad y pesar de su bajo ánimo, encendió su computadora y comenzó a escribir… quizás de esa forma podría despejar su mente.

La noche ha llegado y cuatro personas están reunidas alrededor de una fogata.

—¿Qué debemos hacer? —Pregunta Meito. —¿Esperar a que Ruka encuentre el Vitnet y quitárselo? ¿O buscarlo nosotros?

—En cualquiera de los dos casos, debemos ir rápido, no podemos permitir que lleguen antes al núcleo del Monte. —Lenka habla firme y un poco frustrada. —Esa tonta no puede arruinar nuestros planes dos veces.

—No lo hará. —Afirma un poco molesto Akaito.

—A estas alturas Miku ya debe saber la verdad. —Comenta sin interés Rinto.

—¿Importa? —Dice su hermana molesta. —Ella ya no nos sirve… incluso pudimos venir sin ella, no era necesaria, solo nos retrasó e hizo que Ruka nos acompañara.

—Quizás. —Concede Rinto. —Pero, de alguna forma nos sirvió. Ella nos ayudó a pasar el muro sin muchos problemas. —Él sonríe ligeramente. —Recuerda que la otra vez casi morimos comidos por una serpiente gigante… Además, así pudimos tenerla vigilada, tengo el presentimiento de que ella hubiese llegado primero que nosotros al Vinet. —Lenka hace una mueca de molestia.

Todos están en silencio, mientras analizan lo dicho por Rinto, pensando que el rubio tiene la razón, lo cual hace que sientan aún más aversión por la chica de cabellos rosados.

La cena que ha estado preparando Meito está lista, los cuatro comen en silencio. Lenka observa fijamente a su hermano, recuerda las cosas por las que han pasado y que los ha llevado a su situación.

Ellos nacieron en una humilde familia. Pero pronto quedaron huérfanos debido a una terrible peste que cubrió al pueblo donde vivían. Sin embargo, aquello fue más una liberación que una pena, sus padres los maltrataban mientras vivieron. Pasaron a otra familia, pero rápidamente huyeron, debido a que eran tratados como un par de extraños, aunque se les daba comida, ropa y techo.

En un giro inesperado fueron atrapados por comerciantes de esclavos y vendidos a un lord muy importante de una ciudad comercial. Trabajaron para él por un tiempo, pero luego de un elaborado plan, lograron asesinarlo, haciendo pasar su muerte como un evento natural y aislado a su presencia en su gran castillo.

Recorrieron varios pueblos, donde se ganaban la vida haciendo toda clase de peripecias, desde robar hasta actuar y bailar. En su recorrido se adentraron en un bosque encantado, allí escucharon a una bruja hablar de la existencia de algo llamado "vinet" y sus poderes. La existencia de aquel poder oro objeto y más sus utilidad no era algo de conocimiento general.

Se instalaron en un pueblo cercano al bosque, a la espera de que aquel objeto mágico diera muestras de existencia. Pero, debido a una confusión nadie les daba trabajo y decidieron ir con el prestamista de la comunidad, con el propósito que les ayudara, pero este los llenó de deudas e intereses.

Cuando creyeron que serían asesinados debido a sus deudas, y pensaron huir del lugar. Hizo su aparición una extraña chica de cabellos rosados en el pueblo, ella se veía perdida y confundida, ellos sabían que significa la presencia de esa chica en el lugar y se aprovecharon de ella.

El plan es simple, hacieron un trato con su acreedor, Akaito; que a su vez solicitó ayuda a su socio, Meito. Este trato consistía en ir en búsqueda de un objeto a un determinado lugar, mientras que los hermanos distraían a la "dueña" del mismo. Las dos personas que se encargaban de dicha tarea no sabían que es ni su importancia, por esto lo pierden en una batalla de espadas con otra persona que llegó al lugar.

Una vez el poseedor del Vinet se hace rey de todo el país, Akaito y Meito se dieron cuenta de su función y que los hermanos pensaban engañarlos. Estos amenazaron a Lenka y a Rinto con matarlos si no les informaban cómo y dónde obtener dicho objeto. Los hermanos les dan la información que poseen, que el Vinet está relacionado con Ruka, pero no les da la información completa.

AKaito y Meito le perdonan la vida y de paso la deuda a los hermanos con la condición de que les informen cuando tengan otra señal del vinet, y de paso, destruyen entre los cuatro la reputación de la pelirrosa, quien al verse engañada regresa al pueblo y comienza a trabajar en una posada de casera.

Lenka mientras recuerda aquello piensa que la vida siempre los ha tratado con falsa amabilidad a ella y a su hermano, para luego quitarles de una cruel forma lo poco que han logrado.

—No creo que pueda escribir algo más. —Miku siente que no ha avanzado nada en la trama de su historia, pero al menos logró darle sentido y un propósito a los "malos" de su historia.

Ella se giró de forma que logró ver el reloj de pared, era más tarde de lo que pensaba, ese pequeño extracto logró comerse algo de su tiempo y con ello, también darle algo de tranquilidad, debido a que olvidó por un buen rato la razón de su agobio.

Al día siguiente, Miku entraba al salón de clase y esta vez no pudo librarse de sus dos amigas quienes la bombardearon a preguntas, ella señaló con sus ojos a Luka que estaba a su lado, por lo que comprendiendo que era algo privado decidieron posponer el interrogatorio hasta la hora del almuerzo, dónde Miku no podría librarse esta vez.

Lily por su lado, le hacía señales a Luka con sus manos, haciéndole unos pulgares arriba, de forma que trataba de procurarle ánimos a su amiga y darle a entender que todo saldría bien y de acuerdo al plan. Luka solo rodó los ojos, la verdad ella no quería escuchar la palabra "plan" nunca más en su vida, menos si salía de la boca de una de sus amigas.

Las clases dieron inicio, pero la mente de Miku estuvo en todos lados menos en aquellas fórmulas que hablaban de velocidad, espacio y tiempo y que no entendía de dónde salían y menos para que servían, en su mente se recreaba una y otra vez el osado beso que Luka le dio acompañado de una especie de amenaza… Una parte de Miku deseaba fervientemente que Luka no se rindiera ante los obstáculos que ella misma le imponía.

Para maldición de Miku, el receso llegó, ella no sabía que era peor, enfrentarse a sus amigas o seguir allí sentada al lado de Luka…

—"¿A qué hora mi vida se tornó tan complicada?" —Esa pregunta rondaba en más de una ocasión por su mente.

Fue arrastrada en contra de su voluntad hasta un sitio lejano, por suerte sus amigas fueron "condescendientes" y le compraron el almuerzo. Allí fue "torturada" hasta casi desfallecer para que dijese lo que había ocurrido:

—Miku-chan, quieras o no, nos dirás que te ha pasado. —Habló firme Gumi, mientras que Rin asentía.

Miku las miró con sus ojos turquesas, pasaba su vista de una a la otras y luego se soltó a llorar contando; o más bien casi gritando, en el proceso lo idiota que había sido… sus dos amigas estaban sorprendidas de lo rápido que habían quebrado el orgullo de Miku, pero luego se dieron cuenta que ella realmente se sentía mal por comportarse así con Luka y sobre todo, que si había ocultado los hechos era por temor a una reprimenda por su conducta.

—Miku-chan, ¿no crees que debes ya dejar ese juego del gato y el ratón? —Rin le preguntaba en lo que le daba palmaditas, Miku se encontraba en ese momento hipeando en las piernas de Gumi.

—No lo entiendes Rin-chan, esto no es fácil para mí.

—Miku-chan… —Soltó con aprehensión Gumi. —¿Acaso olvidas que nos tienes a nosotras? ¿Acaso crees que Megurine-san te dejará sola en esa batalla? ¿O que incluso las amigas de ella las apoyan? —Gumi hizo que Miku se levantara y la mirara fijamente. —No creo que tus padres se molesten.

—No es eso…

Gumi y Rin miraron atónitas a Miku, si ella le dijo claramente a Luka que se negaba a tener una relación con ella por como la sociedad veía ese tipo de relaciones, además de que eso era lo más obvio, ¿Qué otra razón podía tener ella entonces?

—Por un lado… no creo que las personas realmente comprendan lo que es amar a otra mujer. Y por el otro… —Miku dudaba en decir aquello. —¿Y si no funciona? ¿Y si solo nos gustamos por nuestra imagen o lo que pensamos que es la otra? Yo realmente no conozco a Megurine Luka... Sí, es alguien que he visto desde que tengo uso de razón, pero, ¿eso es suficiente para forjar bases sólidas para una relación? ¿O si… o sí pasa aquello de que deseas tanto algo que cuando lo tienes ya no vale nada? ¿O sí, ella realmente me odia por todo lo que le he hecho y quiere vengarse? ¿Y sí…?

—Ya basta. —Interrumpió Gumi. —Puede que tengas razón en algunas cosas. Pero, eso son solo excusas que tú misma creas… simplemente tienes miedo de salir de tu zona de confort. Miku, tienes que saltar al precipicio. ¿Así esperas vivir la vida? ¿Teniendo miedo a equivocarte? —Gumi la miraba comprensivamente. —Así no vivirás.

Miku solo miró hacia abajo, no sabiendo como refutar aquello. Luego de un largo silencio entre las tres decidieron regresar al salón de clases antes de que la campana sonara. Miku se quedó sumamente pensativa a cerca de lo que sus dos amigas le habían dicho.

—Gracias chicas. —Les dijo cuando ya estaban llegando. Debido a eso, ella al fin levantó su vista y con ello no solo observó a sus dos amigas, también divisó a lo lejos a Luka hablar animadamente con aquella misteriosa pelirroja.

Cuando Miku estuvo más cerca, pudo notar que Luka cambió su expresión y ahora parecía muy seria mientras la chica pelirroja parecía explicar algo. Cuando pasó cerca escuchó una ligera parte de lo que hablaba.

—¿Crees que deberíamos pasar al siguiente nivel? —Le preguntaba la pelirroja a Luka con un rostro lleno de incertidumbre y miedo, además de algo de desasosiego.

Miku no alcanzó a escuchar la respuesta de Luka. Pero esa pequeña estrofa; totalmente fuera de contexto, fue suficiente para hacerla arder en cólera. —"Ja, se nota que me quiere tanto… ya se buscó otra…" —Miku tuvo ganas de llorar debido a la decepción combinada con ira que sentía en ese instante, pero se contuvo al saberse no era el lugar ni momento para aquello... Además de ser la única culpable de ello.

Igual que todos los días, las clases continuaron con normalidad. A los docentes poco les importaba el estado emocional de sus alumnos, por lo que dan sus clases como si cada uno le prestase atención en todo momento, interesados por aprender un poco más de la ciencia o arte que ellos manejan.

Una vez finalizada las clases, Meiko como lo había propuesto el día anterior, casi tuvo que llevar a rastra a todos los integrantes del club, en momentos como esos agradecía que fuesen pocos.

—Bueno, hoy practicaremos nuevamente lo que llevábamos, y por favor, háganlo bien. —Al decir aquello miró únicamente a Miku. —Ya quiero cantar Lonely Witch. —Miku se preguntó si eso era un ruego o una amenaza.

Pero, igual que el día anterior todo salió mal, e incluso peor, ya que Miku había tenido una actitud totalmente hostil con todos, especialmente con Luka. Meiko ya estaba a punto de ir en busca de un arma… si la usaría para suicidarse o matar a Miku era algo que aún se debatía.

Igual que el día anterior, Meiko desistió de la práctica y les dio vía libre para que se fueran a sus casas. Allí solo estaban perdiendo el tiempo.

Y al igual que el día anterior, Miku trató de escribir su historia como mecanismo para evadir su realidad, sus sentimientos, los consejos de sus amigas y el recuerdo de Luka hablando con aquella desconocida.

Akaito se encuentra sumido en sus pensamientos. Pensando en cómo ha llegado ser parte de tan singular grupo y sobre todo, un hombre tan elegante y adinerado como él se encontraba en el suelo en medio de un bosque.

Él siempre había sido un hombre sumamente avaro y codicioso. Desde muy joven supo cómo manejar las palabras para conseguir sus propósitos. Con el tiempo logró consolidar su arsenal de argumentos, de forma que envolvía a personas sumidas en la desesperación para sacar provecho y dinero. Pero no solo se valía de los pobres, también de personas adineradas, a quienes convencía de que requerían su ayuda como un asesor financiero a cambio de una jugosa partida.

De esa forma, en un corto plazo de tiempo baía logrado hacerse una gran fortuna, pero, para él no era suficiente. Él no solo quería ser la persona más acaudalada de un pequeño pueblo, también tener poder, el suficiente para gobernar aquel país. Sin embargo él nunca supo cómo lograrlo, ya que quien lo gobernaba era poseedor de un gran poder mágico.

Akaito pasó parte de su tiempo investigando cual era la fuente de poder del Rey. Pero la respuesta llegó sola hasta su casa, en forma de dos jóvenes rubios que creían ser más listo que él.

Los hermanos Kagane eran uno de sus más nuevos acreedores, sin embargo, le debían más dinero que el más antiguo. Los dos llegaron hasta su casa con el fin de hacer un trato sencillo, pero que según ellos daría muchos frutos. Akaito no dudó en aceptar, pero aquel elegante hombre no pensaba adentrarse el Bosque Sjarmert y mucho menos pasar el puente Pontem Hid, por lo que delegó aquella tarea a su más fiel amigo, Meito.

Ellos habían crecido juntos y era de las pocas personas; si no es la única, por la que AKaito sentía afecto, tanto que cuando había caído en desgracia, no dudó en ayudarlo y darle todo el dinero que necesitase para construir, administrar y poner en funcionamiento una taberna que le aseguraría ingresos constantes, con la única condición de que se asegurara mandarle la mayor cantidad de clientes... alcohólicos desesperados por las deudas o ansias de más alcohol, entre otras personas caídas en desgracia que siempre iban a la taberna de Meito a intentar no pensar en sus penas.

Con lo que estos dos hombres no contaban es que más de una persona iría en busca de lo que los jóvenes Kagane querían. Kaito enardecido de ira cuando todo había fallado pensó en matar a los hermanos, pero se contuvo por la intervención de Meito, quien le dio a entender que los únicos que sabían identificar cuando había un Vinet y donde encontrarlo eran los hermanos. Hicieron un trato con los hermanos, ocultándoles el hecho que una vez lograran hacerse con el poderoso Vinet, los matarían.

Miku se levantó de golpe de su asiento, ya ni escribir estaba funcionando, además de que estaba tomando demasiado tiempo y no avanzaba nada. Ella desesperada se tiró en su cama y comenzó a llorar, debido a lo incierta de su situación. No tenía idea de qué hacer.

Aquella noche tampoco durmió.

Al día siguiente se encontraba en la escuela, parte de la mañana Miku se la había pasado observando por el rabillo del ojo a Luka, en un intento de despejar su mente de dudas y miedos, pero observar a la chica pelirrosa solo le provocaba más.

Para su alivio el receso llegó, sus amigas la llevaron a la cafetería, donde incluso hicieron la fila por ella para obtener algo de comida, ellas no insistieron más en el tema de Luka, debido a que notaron el pésimo estado emocional de Miku. Por esto decidieron hablar de cualquier cosa y para angustia de Miku, el tema escogido fue el proyecto de química. Aquello le trajo aún más recuerdos a Miku, además de una migraña al intentar entender que hablaban, Gumi y Rin discutían sobre su tema, el cual consistía en la diferencia entre la absorción y adsorción.

—"¿No que es lo mismo?" —Se preguntaba Miku en su mente. Ya cansada de no entender, además de que el tema le incomodaba por evocarle cosas que no quería recordar, Miku decidió "irse a caminar por ahí". —Debería ir donde solo la oscuridad y la soledad me vean. —Se dijo a sí misma en un susurro mientras andaba por los pasillos de la escuela. —"¿Es que acaso ella jamás saldrá de mi mente? ¿Su recuerdo me atormentará de por vida? El solo pensar en ella me agobia y alegra a la vez… eso es estúpido, ella es estúpida… no, yo soy la estúpida... ¡iiiii, debo dejar de pensar en ella!".

Mientras pensaba en Luka, terminó en la entrada de su salón de clases sin darse cuenta, allí notó que una alegre pelirroja le preguntaba algo a la que para su molestia, no es su pelirrosa. Luka estaba sentada en su propia banca y la pelirrosa en la de Miku. Ella se acercó con cautela y escuchó lo que le preguntaba haciéndose la que buscaba algo en el asiento de Gumi.

La pelirrosa movía sus dedos con nerviosismo y una voz algo débil. —¿Crees que hoy podríamos ver una película?

—Claro, ¿por qué no?

—Es que… a veces no sé hablarle, o pedirle algo… aún me intimida algo, o pienso que me gritará o se molestará.

Luka sonrió. —No deberías apenarte, suéltate y sé tú misma, eso es lo mejor para una relación.

El timbre sonó, por lo que la conversación se vio interrumpida. Miku que quedó pensativa acerca de lo que había escuchado esos días, preguntándose si la chica se refería con respeto a Luka o hablaba de otra persona.

Mientras se sentaba en su silla, no notó que Yuuma le pedía hablar con ella luego de la escuela, ella al estar en otro mundo aceptó hablar con él una vez terminaran las actividades en los clubes, Yuuma hacía parte del de esgrima y no podía faltar.

La práctica del club llegó con la finalización de la jornada escolar. Miku pensó que lo mejor que podía hacer era concentrarse en el ensayo, no solo le serviría para relajarse y olvidarse de lo que la angustiaba, también podía ahorrarse el sermón de Meiko. Y con eso en mente, Miku hizo todo bien. Por lo que Meiko, sin importarle la hora, decidió practicar la canción de Gumi, Emerald Girl, aunque todos en la sala saben muy bien que ella solo lo hacía para que puedan ensayar luego la suya.

El escenario se oscurecerá. Los cinco personajes caminarán hacía la izquierda, dejando solo al telón que se irá subiendo, que dejará ver un nuevo fondo. Se podrá ver todo con una iluminación totalmente verde, unas delgadas luces verdes se moverán por todo el escenario. Se podrán ver unas banderas colgadas del techo, un trono en una tarima, con alfombrado un tapete verde, unas cortinas verdes al fondo y en tres de las cuatro cajas de cristal que se encontrarán en el salón, se verán varios instrumentos musicales,

Se comenzará a escuchar una música estridente y alegre. Una chica de cabellos verdes que se encontrará de espaldas ataviada con un largo vestido verde estilo victoriano. Comenzará a cantar. — Emerald Girl. —A la vez que estirará sus brazos para después dar la cara al público. —Bienvenidos a Esmeralda, la ciudad de la luz deslumbrante, donde todo da un brillo color esmeralda.

Ella comenzará a bailar por la tarima mientras canta. —Y esto es lo que soy, la música de la esmeralda. Chica Esmeralda creará un milagro.

El ritmo dará un cambio. La chica comenzará a señalar a cada instrumento en la sala. —Piano de esmeralda. Saxofón de esmeralda. Guitarra de esmeralda. Batería de esmeralda. —Luego caminará hacia el frente. —Sí omito una siquiera, no puedo provocar un milagro. —Ella dará la espalda al público. —Si omito una siquiera, no me convertiré en una hechicera. —La música se detendrá, para luego retomar el ritmo inicial.

Ella cantará yendo hacia su derecha. —La melodía de la guitarra robada está gritando. —Se detendrá. —Una incompleta magia milagrosa. —Ahora caminará hacia el otro lado. —Por favor, alguien recupere la guitarra mágica de las manos de la Bruja del Oeste.

En ese momento entran en escena Dorothy, el Espantapájaros, los Leones Vegetarianos y el Robot de Hojalata, cantando al unísono. — En ese caso, nosotros.

—Usando nuestra sabiduría, —comenzará el Espantapájaros, — juntando valor, —Seguirán los Leones Vegetarianos y, — con toda nuestra fuerza. —Terminará el Robot de Hojalata. —Iremos a donde está la Bruja del Oeste para recuperar la guitarra mágica. —Terminarán los cinco cantando a la vez. —¡Vamos donde la Bruja del Oeste! —La música acabará igual que comenzó y se cerrará el telón.

Todos quedaron en silencio luego de entonar la última parte. Sorpresivamente todo salió bien en el primer ensayo, Miku al fin pudo actuar y cantar como se debía. Sin embargo, Meiko tenía un profundo ceño fruncido, esto debido a que esperaba una réplica… pero esta no llegó.

—Eh, ¿hoy no dirán nada? —Preguntó confundida.

Miku estaba ida. Luka peor. Kaito y Len nunca le han prestado atención a nada. Rin al parecer estaba conforme con el resultado y Gumi, ella estaba emocionada debido a que su personaje resultó ser una reina súper genial y poderosa.

—Tal parece que no. —Comentó por lo bajo un poco sorprendida. —Bueno en ese caso, será mejor que nos vayamos antes de que se haga más tarde.

Mientras salían del salón del club notaron a un pelirrosa apoyado en la pared al lado de la puerta.

—Yuuma-kun, ¿esperas a alguien? —Preguntó algo confundida Meiko. Era extraño que alguien aún estuviese en la escuela a esa hora.

—Ah esto, sí… a Hatsune-san. —Respondió algo nervioso.

Todos los presentes voltearon a ver a Miku, quien parecía confundida. Yuuma, le do una sonrisa cuando ella posó sus aguamarinos ojos sobre él. Mientras que Luka frunció el ceño, ella sintió que todo en ella se cayó, sus hombros dejaron de estar firmes y su postura pasó a una que mostraba decepción, sus cejas decayeron y de sus ojos escapó todo el brillo que contenían.

Ella miraba a Miku con desilusión y contrariedad. No le gustaba nada lo que estaba pasando, pero pensando que Miku no era absolutamente nada de ella no podía replicar u oponerse a lo que veía como inminente, Yuuma se le confesaría a Miku y está en su afán de querer ser "normal" lo aceptará con gusto. Soportando las ganas de llorar… además de golpear a aquel chico por atreverse a fijarse en "su" Miku, se retiró del lugar en silencio.

Miku se despidió de todos sus amigos y se dejó dirigir por Yuuma hacia una de las bancas del amplio jardín delantero de la escuela, que estaba cerca de una fuente de agua y debajo de un árbol de cerezo.

—¿Qué me querías decir? —Consultó Miku al notar que había pasado al menos un minuto y el chico se negaba a decir algo, incluso a mirarla.

Él por su lado estaba algo nervioso. Por alguna razón, desde que había bailado con Miku no había podido sacar a la chica de su cabeza. Aunque si bien, él había escuchado de casualidad antes de las vacaciones de verano a las amigas de Miku y Luka hablar de ellas dos y una posible relación amorosa entre ellas, él se negaba a creer que eso fuese posible, qdmeas quería intentar conquistar a la huraña chica

—Yo… —Él dudó un poco, pero luego pensó que una mujer prefiere a un hombre firme y seguro de sí mismo, por lo que sin temblar hizo la pregunto que fue a hacer. —Me preguntaba si tú quisieras salir conmigo.

Miku abrió los ojos un poco, sus labios se separaron un poco, y por instinto se alejó un poco. Tenían ante ella un abanico de oportunidades: la oportunidad de salir con un chico, aunque este no le interesara, la oportunidad de demostrarse a sí misma que realmente no le gustaban las mujeres, la oportunidad de sacarse a Luka de la cabeza… Miku se dio cuenta que tenía que pensarlo muy bien, podría lastimar a muchas personas si tomaba una decisión apresurada.

Yuuma sentía que sudaba frio, Miku no había dicho absolutamente nada, simplemente se había quedado sumida en sus pensamientos. —¿Hatsune-san? —Le llamó su atención, con el propósito de sacarla de aquel estado y obtener su ansiada respuesta.

Miku lo miró fijamente a los ojos, tenía las pupilas algo dilatadas, el ceño fruncido y los labios apretados. Pensaba que se arrepentiría de lo que haría, pero sabía que era lo mejor. —Yo… —Ella miró a otro lado, buscando valor para decir aquellas palabras que en su mente sonaban como las correctas. — Yo… Lo siento, pero no puedo aceptar tus sentimientos… yo… estoy enamorada de otra persona, y no sería justo contigo, con ella o conmigo… lo siento en serio. —Ella se levantó de la banca sintiéndose extrañamente bien, como si por primera vez en su vida hacía y decía lo que era correcto.