Hola! Lo sé, más pronto de lo que esperaban, pero como les dije, ya tengo escrito casi todo QO, espero les guste el capítulo... ahs que mierda, sé que lo amaran~~~
Día ciento cuarenta y siete
El sol desaparece en el firmamento, pero su muerte no es triste, es en medio de una fiesta de colores, amarillo, naranja, rojo, morado y azul danzan en una combinación única que aunque parezca todos los días la misma, jamás será vista otra igual.
—Y entonces, ¿me dirán para que quieren llegar al núcleo del Monte Nevoa? —Una elfo mira fijamente a dos chicas que están sentada frente a ella mientras toman la cena.
Ruka mira a Miku, en una especie de conversación mental, debatiendo si pueden confiar o no en aquella extraña. —No sabemos si podemos confiar en ti… ya nos han traicionado más de una vez. —Responde la pelirrosa mientras que Miku asiente en forma de apoyo.
—¿Lo dices por el Vinet? —Consulta, ante el silencio de sus nuevas compañeras de viaje, sonríe un poco y luego pasa a aclarar. —Te diré la verdad, sé todo sobre el Vinet, sus propiedades y las consecuencias de usarlo; cosas que muchos desconocen… sé cómo se forma uno en nuestro mundo, sé que hay uno y, sé dónde está. —Se toma una pausa al notar que una incómoda Ruka observa a una pasmada Miku. —Créeme, si quisiera hacerme de él, ya sería mío… ahora, dejando eso claro… — Liana sonríe con suficiencia. —¿Me dirán cómo llegaron aquí? —Ante el silencio de las dos chicas, la elfo suspira y termina por aclarar. — Sé que ustedes no son de este universo…
Luego de una pausa, dónde Miku y Ruka sostuvieron una pequeña discusión en voz baja, Ruka terminó contándole todo, incluyendo lo que los hermanos Kagane le hicieron, cuando acaban Liana pasaba sus ojos de la una a la otra.
—No sé si darles un sermón por haber confiado en esos muchachos, o comprenderlas debido a que se encontraban solas y confundidas en un mundo que no conocían.
—Lo segundo es lo que suena más lógico… ¿no? —Miku apunta algo tímida.
—Aun así…. De todos modos, no creo que esos cuatro hayan desistido de la idea de hacerse con el Vinet, por lo que tenemos ante nosotras una carrera por llegar primero, si es que quieren regresar a su mundo claro.
— ¿Por qué nos ayudas? —Ruka sigue desconfiada.
—Porque no tengo nada que hacer. —Responde con un puchero infantil. Ruka y Miku la miran desconcertadas. Liana al darse cuenta de lo impreciso de su respuesta agrega. —Pues, la vida en un bosque encantado a veces puede ser aburrida. —Miku y Ruka se preguntan en que universo tendría lógica. —Y rara vez ocurre algo realmente inesperado. —Sus receptoras preguntan con la mirada. —Eso de que solo xxxx se trona demasiado común con el tiempo. —Las dos chicas frente a ella la mira aún más asombradas que antes, en su rostro se manifiesta un desconcierto total. —Cuando vives mucho tiempo hasta lo extraordinario se convierte en ordinario. —Apunta.
—¿No deberíamos discutir algún plan de acción? —Consulta Miku.
—Nah, mejor dejamos todo a la suerte. —Responde con una sonrisa confiada Liana, al notar la seriedad en sus compañeras de viaje y que no comprendieron su chiste, decide dejar de lado su sarcasmo. —Sí, es lo ideal… aunque es simple, vamos hasta el lago forloyd, nos introducimos en el, obtenemos el Vinet y luego vamos al núcleo del Monte Nevoa… ¿ven? No tiene ciencia.
—Lo haces sonar tan fácil. —Ruka comenta con una sonrisa sin una pizca de humor.
—Las cosas solo son difíciles si tú piensas que lo son.
—Claro.
—¿Ahora eres tú la sarcástica?
—No es sarcasmo, es…
—Sarcasmo… — Liana sonríe triunfal. —Como sea, lo mejor será partir en este momento.
—¿Estás loca?¡Viajar de noche por un bosque elfico sería suicida! —Ruka habla alterada.
—Eso es cierto, pero, creo que olvidas que viajas con un elfo y, en cualquier caso, el verdadero suicido sería atravesarlo de día. —La mirada desconcertada de sus acompañantes la hace explicarse. Aunque primero suelta un suspiro. —Ustedes me hacen hablar demasiado… sucede que el verdadero camino es señalado por la luz de la luna, caminar este bosque de día es como andar a ciegas en un laberinto… —Luego agrega totalmente divertida. —Lo sé, son afortunadas de haberse topado conmigo.
—Me sorprende tu humildad y modestia. —Ruka habla con un tono serio.
—Y luego niega ser sarcástica. —Le comenta a lo bajo Lianne a Miku, quien solo sonríe. Ella por primera vez en esta aventura siente que está en el camino correcto con las personas adecuadas.
Luego de la cena, Lilianne las guía por un sendero entre maleza seca y arboles viejos, ellas suben poco a poco más aquel monte, siguiente sienten el aire frío de la noche golpear sus caras y se dan cuenta que están en lo alto de un risco, al mirar hacia abajo quedan atónitas con la vista. Desde su perspectiva notan como lo que de día debe verse como un bosque de maleza, de noche se convierte en una imagen sin precedentes.
—¿Qué carajos? —Pregunta Ruka confusa.
Lillianne sonríe. —Lo que ves es el camino… la luna ilumina el sendero adecuado.
Miku está atónita. —Parece más un complicado laberinto. —Lilianne vuelve a reír.
Lo que las chicas observan es un sendero iluminado por una brillante luz azul que parece ser despedida por los árboles que están a cada lado del sendero.
—¿Y cómo bajaremos? —Pregunta intrigada Ruka, ella solo veía un gran valle rodear al bosque, aquella montaña no parecía tener fin.
Lillianne la mira con arrogancia, para luego saltar. —Así…
Miku y Ruka dan un gran grito debido a lo inesperado de la acción de la rubia, e intentan ayudarla, sin embargo ante sus atónitos ojos ocurre algo aún más fantástico que el sendero iluminado, la elfo parece flotar en el aire y va cayendo lentamente.
—Salten ustedes también. —Les habla con calma, al notar que las dos chicas no se mueven de sus lugares en lo alto de la montaña.
Miku y Ruka se miran entre sí, sin saber que acción tomar a continuación. —¿Saltamos? —Pregunta la chica de coletas negras.
—No estoy muy segura… ¿y si es una trampa?
—Ella parece estar bien. —Miku señala a la rubia que ya ha llegado al suelo.
—No sé… es una elfo, tienen poderes y habilidades.
—Mmm… pues, creo que es eso o resignarnos a quedarnos en este mundo, no veo otro camino. —Apunta Miku.
Ruka lo piensa un poco más y luego le responde. —De acuerdo… —Toma una gran respiración, toma de la mano a Miku y le instruye. —A la cuenta de tres nos lanzamos a la vez… una… dos… tres…
Ambas saltan a la vez.
Miku estaba impresionada de lo que siente, es como si el tiempo se hubiese detenido, todo a su alrededor se mueve más lentamente de lo normal, el movimiento de los árboles, las aves volando a lo lejos, la velocidad con la que el viento golpeaba su cara…
Ella se gira a ver a Ruka, movimiento que siente eterno y se asombra de ver a la chica valiente cerrar fuertemente los ojos en una expresión de miedo.
Poco a poco se acercan al suelo, cuando lo hacen, sienten todo el peso de sus cuerpos, además de una fuerte ráfaga de viento…
—¿No fue divertido? —Pregunta con una sonrisa confiada, a una asombrada Miku y una pálida Ruka.
—No, no lo fue. —Susurra Ruka.
Luego de pasado el susto de parte de la pelirrosada, ellas emprendieron el camino. Miku está muy asombrada de lo que ve, los arboles a cada lado del camino están extrañamente iluminados, casi parecen como bombillas de navidad azules.
—¡Wow! —Expresó asombrada Miku. —Cuando creí que este mundo no podía ser mas fantástico. —Dijo casi sin aliento. Ante sus palabras, Lillianne sonrié divertida y Ruka la mira con ojos soñadores, adorando la imagen adorable que emite Miku, ya que a sus ojos parece una niña ante un árbol de navidad.
Luego de un largo momento de caminata en total silencio, Ruka decide consultar varias cosas sobre el viaje. —Entonces, ¿Caminaremos toda la noche?
Lillianne, quien iba a la cabeza del camino volteo a verla. —Pues sería lo ideal, no perder mucho tiempo, ya que el camino es largo.
—Y, ¿en el día que haremos? ¿Solo dormir?
—Pues no es recomendable intentar caminar de día. —La elfo señaló una especie de camino entre la maleza azulada. —Hay muchas vértices, es muy difícil saber cuál es el correcto, ustedes sienten el camino lineal porque están dentro del sendero, pero en realidad está lleno de curvas y cambios de rumbo.
Miku se sorprende de notar que así es, en el camino habían muchos "agujeros" que llevaban por otros caminos.
—¿No hay otra forma de ir más rápido?¿Alguna máquina o correr? —Ruka continua con su interrogatorio.
—¿Correr? ¿Estás loca? Este camino es demasiado largo… maquinas, ¿eso qué es?
Ruka sonríe sin gracia y recuerda que pertenece a otro universo. —Nada… ¿Este camino a donde nos lleva exactamente?
Lillianne vuelve a sonreír con arrogancia. —A nuestro destino… el Lago Forloyd.
—Que conveniente. —El sarcasmo en la voz de Ruka era evidente, ella estaba preguntándose si seguir a la elfo fue buena idea.
Miku por su lado parece una niña exploradora y ni siquiera atiende a la conversación de las dos chicas. Lillianne la mira con interés y luego le pregunta. —¿Cuántos años tienes?
—¿Eh? —Ella parece confundida, no sabe si se refería a ella. —¿Yo? —Se señala a sí misma, lo que hace que Lillianne sonría y Ruka la mira algo molesta. —Tengo quince.
Tanto Ruka como Lilianne se detienen. —¿Es en serio? —Pregunta la pelirrosada, quien parece verse algo morada.
—Sí, ¿por qué?
—No sé la rosadita. —Ruka la mira con el ceño fruncido. —Pero yo tengo ciento dieciséis. — Lillianne sonríe como si nada al decir aquello.
Ruka ahora parece más morada que antes y la mira con la boca abierta. —¡Yo parezco mayor que tú!
—¿Cuál es tu edad? —Pregunta, aunque con menos interés que al hablarle a Miku.
—Veinte… —Dijo sin más. Luego de un silencio algo incómodo, las tres decidieron seguir caminando toda la noche.
—¡Diablos! —Exclamaba un chico rubio algo alterado. —¿De dónde mierda salieron esas cosas? —Su hermana fue en su ayuda.
—Ya Rinto, ya se fueron. —Hablaba algo preocupada.
Ellos no sabían que había ocurrido, los cuatro caminaban cerca de la ribera del rio cuando escucharon una melodiosa voz. Los tres hombres fueron inmediata e irremediablemente atraídos hacia el agua. Lenka trataba de traerlos de vuelta, pero era casi imposible, ella sujetaba con fuerza a su hermano, el cual parecía estar bajo un encanto. Entonces, cuando ellos se encontraban en el agua fueron atacados por sirenas, quienes parecían querer devorarlos. Akaito, Meito y Rinto seguían sin ser capaces de salir del encanto. Lenka atacaba a las sirenas que se acercaban a su hermano, pero parecía imposible… hasta que notó que solo una de ellas cantaba, por lo que yendo hasta ella la atacó para que dejara de entonar aquella melodía. Una vez interrumpida la sirena mayor, los tres chicos regresaron en sí, por lo que cuando se dieron cuenta del peligro sacaron sus espadas y atacaron a las sirenas, quienes huyeron.
—Sirenas. —Aclaraba Lenka. —Ya se fueron…
Akaito está muy confundido mientras sigue atacando a la nada con su espada. Meito se le acerca con cuidado. —Ya Akaito, calma… ya se fueron… —Los cuatro se encontran totalmente mojados, en medio de la nada durante una oscura noche.
—Creo que fue mala idea tratar de avanzar en las noches. —Lenka habla con calma. —Mejor descansamos, igual, ellas tampoco avanzarán tan rápido tampoco. —Los tres chicos están de acuerdo.
El sol está haciendo su entrada en el firmamento, Miku parece desilusionada mientras el brillo de las hojas desaparece paulatinamente los rayos del son los alcanzaba.
—Será mejor detenernos. —Comenta preventivamente la elfo.
—¿Qué? ¿Aquí? —Ruka frunce el ceño, no está de acuerdo con ella.
—Eso es mejor que caminar a ciegas por este bosque… podemos encontrar cosas nada agradables. —Explica Lillianne.
—¿Más? —Pregunta con algo de temor Miku. —¿Es posible encontrar cosas peores? —En su tono se puede percibir miedo, por lo que sus dos compañeras de viaje intentan calmarla.
—No te preocupes Miku, yo te protegeré de lo que sea que nos ataque. —Se apresura a decir Ruka.
—Como de una banda de gárgolas, ¿no? —Lillianne trata de dejar mal a Ruka ante Miku, dando ejemplo de su incapacidad para proteger a la chica de coletas.
—¿Perdón?
—Oh vamos, ante esos bichos quedaste de piedra, no tenías idea de que hacer.
—Claro que la tenía. —Ruka se defiende, ella no quiere quedar como una inútil frente a Miku. —Además, no sabes de todas las cosas que de las que la he protegido. —Dice hinchando su pecho de orgullo.
—Por favor. —Lillianne se burla de Ruka en su rostro. —Lo que está al otro lado del muro es nada comparado con este bosque o incluso, el Monte Nevoa.
Ruka no halla como refutar aquello, sin embargo, es Miku quien interviene. —Mou, soy una inútil. —Expresa agobiada con un puchero. —Siempre me tienen que salcar. —Habla con un tono infantil. —Debo aprender a defenderme yo sola.
La elfo mueve su cabello en forma que se lo echa hacía atrás mientras habla. — No te preocupes cariño, para eso estamos nosotras. —Le da una sonrisa radiante y un guiño. Ruka gruñe a lo bajo.
—¿No es mejor descansar? —Pregunta para desviar el tema Ruka, Lillianne le da una sonrisa arrogante, en muestra de que sabe que ganó la batalla, o al menos eso piensa ella.
—Sí, es lo ideal~ —Habla en tono cantarín.
—¿Qué es lo ideal? —Escuchan una voz profunda a su espalda, las tres chicas quedan congeladas en su sitio al notar que ninguna dijo eso.
La primera en voltearse es Lillianne, quien da un gritito de terror, luego Ruka quien queda pálida y finalmente Miku, quien sonríe como niña. —¡Qué lindo!
—¿Estás loca? —Ruka está fuera de sí. —¿Cómo puede ser un árbol gigante y parlante lindo?
Miku la mira tiernamente. —Siendo lindo.
Lillianne por su parte se encuentra sin mover un músculo, temiendo la reacción de aquel Trent que parece estar agachado para poder mirarlas detenidamente.
—¡Oh! —Miku parece recordar algo. —Lo ideal es que debemos dormir. —Aclaraba Miku al Trent.
—¿Dormir de día? —El trent parecía interesado en sostener una conversación con Miku y ella encantada continua hablando con él.
—Es que no podemos caminar de día porque no conocemos el camino, así que caminamos de noche y dormimos de día. —Explica con calma.
—Miku. —Susurra aterrorizada Ruka. —¿Crees que es buena idea seguir hablando con él?
—Cállate Ruka-chan… —Le regaña, luego sonríe hacia el Trent. —Disculpa a mis amigas, son algo groseras, pero eso se debe a que mucha gente mala las ha tratado de engañar. —Miku y su encantadora sonrisa hace que el Trent también sonría. —Oh por cierto, ¿cuál es tú nombre?Yo soy Miku, ella es Ruka-chan —Señala a la pelirrosa. —Y ella Lillianne-san. —Señala a la elfo.
—Mucho gusto. —Dice él alegre de que alguien no le tema sino que lo trate educadamente. —Mi nombre es… —Se queda pensativo. —No recuerdo mi nombre.
—Oh es una pena. —Miku comenta en un tono afligido. —Mmmm. —Miku tiene una pose algo adorable a los ojos de Lillianne y Ruka, o lo hubiese sido si no estuviesen algo atemorizadas por la idea de ser aplastadas por un árbol parlante de unos cinco metros de alto. —Creo que Trevol te queda… ¿te puedo llamar Trevor?
—¿Trevor? —El Trent lo piensa. —Sí, me gusta.
Miku aplaude de alegría y cierra los ojos de dicha. —¡Que bien!— Ella luego pone una expresión entrañable. —Trevor-kun, ¿No te molesta si dormirnos? —Pregunta. —Verás, hemos caminado toda la noche y estamos agotadas, además debemos continuar esta noche y el camino es muy largo.
—¿A dónde quieren ir? —Pregunta comprensivo.
—Al Lago Forloyd.
—Oh. —Él se asombra. —Yo te puedo llevar. —Le propone alegre, al saber que puede ayudar a alguien que ha sido amable con él.
—¡¿En serio?! —Miku se anima, Lillianne y Ruka por el contrario no están muy seguras de aquello.
—Miku, no creo que eso sea buena idea. —La elfo le expone en un tono bajo.
—Oh vamos, así llegaremos más rápido, además, Trevor no nos hará nada. —Miku pasa su vista de la elfo al Trent. —¿Cierto Trevor-kun?
El hace un gesto que parece una sonrisa y asiente, haciendo de paso que los varios de los árboles a su alrededor pierdan algunas de sus ramas. Él extiende una de sus largas ramas que simulan ser uno en sus brazos. —Sube. —Le indica. Miku gustosa y sin una pisca de miedo camina hacia él.
—¡Espera Miku! —Ruka la detiene. —¿Estas segura de esto?
—Claro, ¿no ves lo amigable que es?
Ruka duda, sin embargo nota que Lillianne también lo hace, por lo que pensando que quizás si apoya a Miku esta le dará más atención decide darle una oportunidad a esa cosa. —De acuerdo… Hola Trevor. —Saluda al árbol amigablemente. —Espero no estarte incomodando. —Le brinda una sonrisa, que él le corresponde.
—Para nada. —Trevor se siente sumamente feliz de no solo agradar a unos cuantos seres, sino también ayudarlos. —Sube. —Le indica que se posicione en lo más alto que pueda de su "brazo" y que se sujete con fuerza.
—¿No vienes Lillianne? —Pregunta Ruka con una sonrisa de arrogancia y aires de superioridad.
—Claro. —La rubia decide seguir a las dos chicas.
Cuando el trent se alza para estar de pie Miku no puede evitar dar un gran grito de euforia y asombro, mientras que Ruka está algo palida, ella odia las alturas y Lillianne permanece tranquila.
Miku está fascinada con el paisaje, ella no creyó posible que estaría a tal altura, queda más impresionada cuando nota que desde esa altura puede ver todo, el muro, el puente Pontem Hid, parte del Bosque Sjarmert, todo el esplendor del bosque elfico por el que caminaban, al dar la vuelta hacia el frente hacia donde se dirige el árbol ve por completo su destino, el Monte Nevoa y en su falda un lago con aguas muy negras, que asume es el Lago Forloyd.
—Desde aquí no se ve tan lejos. —Comenta fascinada.
—Pero lo está. —Aclara Ruka, quien parece tomar una expresión nostálgica.
Trascurre todo el día. Ellas incluso aprovechan para dormir y comer mientras que el gran árbol camina hacia su destino. Ya llegada la noche, aunque ellas no están muy seguras de que tan tarde es, el árbol se detiene, luego se agacha suave y lentamente, extiende su mano y dice con voz grave y fuerte.
—Llegamos. —Lillianne se estira y es la primera en bajar, luego le siguen Ruka y Miku, quien le da una reverencia a Trevor y luego se dirige a él con mucho respeto.
—Gracias Trevor-kun, sin tu ayuda hubiésemos tardado edades. —Ella le dedica una dulce sonrisa.
—Gracias a ti por brindarme tu amabilidad, amistad y compañía. —Le responde.
—¿Ahora que harás? —Pregunta con melancolía.
—Oh seguiré mi camino errante. —Le responde en el mismo tono que siempre ha usado. —Hasta luego Miku, fue un gusto…
Luego de que él se ha ido y ya no se divisa debido a la oscuridad Lillianne al fin pronuncia palabra. —Creí que nos comería…
—A mí me pareció muy amable. —Le contradice Ruka.
Lillianne entorna los ojos. —No me engañas, estabas tan asustada como yo.
—¡Oye! No estaba asustada, ¿de acuerdo? —Ruka parece ofendida. —Y en dado caso, ¿cómo no estarlo si la que se supone que conoce el bosque y sus criaturas estaba muerta de miedo?
—No estaba muerta de miedo.
—Si lo estabas.
—¿Será que ustedes dos pueden comportarse? —Miku detiene la discusión de las dos chicas. —Gracias… ahora, ¿qué hay que hacer?
Ruka pasa a explicar. —El Vinet debe encontrarse en alguna parte de este lago. —Ella señala, a lo que Miku pasa a analizarlo.
—Se ve muy grande….
—Lo es, además de profundo. —Continua Ruka. —Pero estoy segura que podremos encontrarlo.
—¿Y qué hay que hacer? —Pregunta Lillianne para introducirse en la conversación.
Ruka, quien se está quitando la ropa responde lo obvio. —Entrar en el y nadar.
—¿No piensas entrar ahora verdad? —Miku se ve preocupada. —Es de noche y hace frío.
—El lago será igual de oscuro y frío en el día como en la noche… no podemos perder tiempo, el lago es muy ancho y los gemelos pueden encontrarlo primero… pienso que debemos turnarnos, dos nadan y uno cuida nuestras pertenencias… ¿quién viene conmigo primero? —A Ruka no le sorprendió que la elfo quisiera pasar por valiente y se ofreciera con ella. —Bien, vamos.
Miku se sentía libre y ligera al pensar que fue sincera con sus sentimientos, tanta era su felicidad que cuando llegó a casa no solo saludó efusivamente a su familia, también tuvo los ánimos para escribir un poco, debido a que aquello era lo que más le apasionaba, lo que le gustaba hacer en su tiempo libre.
Ella releyó lo que escribió y cuando hizo las correcciones que le parecieron pertinentes, guardó el documento y fue a dormir, sintiéndose extrañamente bien, como no se sentía en mucho tiempo.
Al día siguiente mientras Miku ingresaba a la escuela divisó a Luka a lo lejos y pensó que ya era momento de dejar las cosas en claro con ella, por lo que reuniendo toda la energía dentro de ella, caminó hasta ella y le habló.
—Buenos días Megurine-san.
Lily, Meiko y SeeU miraron asombradas a Miku, como si ante ellas se hubiese aparecido un alienígena ofreciéndole caramelos. Por su lado, Luka simplemente le sonrió sin ganas, como presintiendo que la felicidad que emanaba Miku se debía a que le diría que ahora tenía novio.
—Buenos días Miku, dime. —Sus tres amigas dejaron de ver a Miku, para posar su mirada en Luka, ¿Ella acababa de llamarla por su nombre? Pero lo más sorprendente, Luka miraba a Miku fijamente, sin miedo, sin mover sus dedos entre sus manos, sin cohibirse… ¿Qué había pasado con su amiga? Ella nunca había enmendado tanta confianza en toda su vida.
—¿P-podemos hablar en privado? —Ahora se preguntaban qué había pasado con Miku, ella se veía algo inquietada, tímida y abrumada. Esa no era la chica con carácter y algo soberbia que ellas conocían. Lily se daba una idea, pero Meiko y SeeU se encontraban en un limbo de razones posibles.
—Claro. —Respondió Luka con una sonrisa triste en sus labios y una mirada confiada. Ella aceptaría su derrota con orgullo y dignidad, ya no se arrastraría ante Miku para rogarle cariño.
Ambas caminaron juntas hasta una zona algo apartada. Miku en el camino pensaba que tenía pocos minutos antes de que sonara el timbre, por lo que debía ser directa en su disculpa a Luka, además de aclararle que quería regresar sus sentimientos.
Mientras ellas se instalaban a solas detrás de un árbol de los jardines de la escuela, Gumi, Len y Rin entraban por la reja que daba acceso a la escuela, quedando impactados al observar a Miku caminando con la cabeza baja y en apariencia pensativa junto con Luka, quien se veía segura de sí, aunque algo triste. Gumi y Rin, abandonaron a Len a su suerte y fueron corriendo inmediatamente hacía las amigas de Luka, quienes estaban aún más confundidas que ellas.
—¿Alguien me puede explicar que pasa aquí? —SeeU preguntaba en un tono de desconcierto absoluto. —¿Ayer la ignoraba y hoy quiere hablar con ella? —La rubia paso su atención a las dos recién llegadas. —No lo tomen a mal, ¿pero no han pensado llevar a Hatsune-san con un psicólogo? Quizás sufre de un grave trastorno de la personalidad.
—A veces pienso lo mismo. —Comentó algo molesta Gumi.
—Espero que Miku no haga otra estupidez… —Habló con algo de frustración Rin. —Y sobre todo, que lo que sea que quiera hablar con Megurine-san no tenga que ver con Yuuma-san… dónde haya lo aceptado, la golpearé.
Lily frunció el ceño ante ese comentario. —La verdad Hatsune-san debería dejar las tonterías y el miedo y aceptar las consecuencias de sus palabras y acciones.
—¿De qué hablas? —Preguntó Meiko con el ceño fruncido.
Lily miró a la castaña por un momento, luego dónde se encontraba Luka mirando a Miku hablar.— Hay algo que ustedes no saben… Aunque supongo que ustedes sí. —Observó a Gumi y a Rin, quienes asintieron en aceptación. —Creo que es hora de aclaraciones, ¿Por qué no vamos caminando al salón en lo que esas dos hablan? —Propuso totalmente tranquila.
Miku sentía que se desmayaría debido a los nervios, no solo su corazón latía como loco, sentía que sus piernas temblaban y no podía ver a Luka fijamente, aquello le suponía un duro golpe a su orgullo, algo a lo que pocas veces se había enfrentado, sumando a que no sabía si Luka aún estaba interesada en ser algo de ella.
—M-Megurine-san, me preguntaba sí… me preguntaba sí… —La voz de Miku estaba totalmente temblorosa, sin mencionar su postura reprimida.
—¿Qué es lo que me quieres decir Miku? —Luka misma no sabía de dónde sacaba tanta confianza, solo esperaba no soltar las lágrimas una vez Miku le dijese que salía con Yuuma.
Miku apretaba fuertemente los puños, cerraba sus ojos y apretaba los labios, toda su cara se encontraba roja y no hallaba como sacar aquello que su mente le gritaba era lo correcto.—Me preguntaba sí… —El timbre que daba inicio a las clases sonó, y ella sintió perder la poca fuerza que había reunido. Miró a Luka y solo pudo preguntar. —¿podemos reunirnos nuevamente para terminar nuestro proyecto de química?… la última vez no avanzamos nada y el viernes hay que entregar un adelanto.
—C-claro. —Fue lo que dijo en lo que regresaba su usual aura de chica cohibida y tímida. —Puede ser hoy al finalizar las clases. —Terminó su respuesta con un tono de voz sin vida… aunque Luka se sintió algo tranquila al no ver que Miku la torturaría con la horrible noticia de que ahora salía con un chico.
Miku sonrió de medio lado, aunque en su cara no se podía ver alegría. Ella estaba igualmente decepcionada, pensó que podría al fin darle vía libre a sus sentimientos, pero al parecer su orgullo era más fuerte que todo lo que sentía por Luka.
—Debemos ir a clases. —Dijo Luka en lo que se giraba para encaminarse al salón de clases.
Cuando ellas dos entraron al salón notaron que sus amigas las miraban con demasiado interés. Luka solo giró los ojos y se echó sin ánimos en su asiento y Miku tenía una mueca en su rostro en lo que tomaba asiento con delicadeza.
—Creo que eso responde nuestra pregunta. —Dijo algo decepcionada Lily.
La clase dio inicio, y con ello una lluvia de miradas entre Miku y Luka. La primera observaba a la Luka disimuladamente, pero con intriga e interés, en su mente maquinaba la forma correcta de confesarse… otra vez, pero sin gritos, insultos y lágrimas de por medio. Mientras que la segunda la observaba extrañada, preguntándose qué pasaba por la cabeza de esa chica.
El receso llegó Miku quiso proponerle a Luka que almorzaran juntas, pero Gumi y Rin la abordaron y llevaron hacia la cafetería de la escuela, en dónde le dieron una larga reprimenda por ilusionar a Luka, si darle tiempo de explicarse… Miku pasó al menos media hora tratando de exponer a sus amigas que iba a hacer exactamente lo que ellas les estaban mandando a hacer cuando la secuestraron.
Gumi le repetía por tercera vez que no tenía nada de malo amar a una mujer cuando una histérica Miku gritó en medio de la cafetería. —¿Será que me dejaran hablar? —Todos a su alrededor voltearon a ver, Miku no pudo evitar sonrojarse un poco por su arrebato y Gumi y Rin al fin habían encontrado la habilidad para callarse. —Eso es lo que iba a hacer esta mañana, pero… cuando sonó el timbre pensé que no era el mejor momento… —Aclaraba Miku, con una expresión de agobio, debido a que pensaba que Luka quizás se cansaría de tanta indecisión de ella. —Mientras estaba en clases pensé que quizás podría hacerlo durante el receso, pero ustedes me sacaron del salón antes de que pudiera preguntarle a Megurine-san si quería comer conmigo.
En ese instante sus dos amigas se sintieron algo tontas, pero también alegres de que Miku lograra dejar de lado su orgullo y temores. —Entonces, ve ahora. —Sugirió Gumi.
—¿A-ahora? —Preguntó algo desconcertada, ella ya no se sentía capaz.
—Sí, ahora. —Reafirmó la peliverde. —Creo que vi a Luka ser abordada por sus amigas en el salón mientras salíamos, quizás aún están allá… ve por ella y dile lo que sientes, así se acabará tu tortura y hasta creo que la harás feliz.
Miku lo pensó un poco, y luego de al menos unos cinco minutos en silencio, donde observaba fijamente su ensalada a medio comer, se dio cuenta que quizás Gumi tenía razón.
—De acuerdo, nos vemos en el salón. —Respondió con una gran sonrisa Miku, mientras se levantaba de la silla e iba corriendo hacía el salón de clases… aunque se ganó una amonestación por correr por los pasillos.
Sin embargo, cuando estaba acercándose al salón de clases, notó que Luka hablaba a solas y muy animadamente con la pelirroja misteriosa. Por alguna razón, Miku decidió observarlas desde la distancia, tratando de ser prudente, es decir, esconderse detrás de un muro.
Miku notó que Lily, quien tenía algo en la mano, salía del salón a una dirección desconocida y siguiente a ese hecho la conversación entre Luka y la chica terminó, lo cual le extrañó a Miku ya que la plática duró menos de lo que esperaba. La pelirrosa volvió a entrar en el salón en lo que la pelirroja se iba por el mismo camino que había tomado Lily anteriormente.
Miku caminó a paso decidido hasta la entrada de su salón de clases, ella se detuvo un instante y observó a Luka, quien se encontraba comiendo mientras hablaba con Meiko y SeeU.
Ella en lugar de entrar al salón de clases y pedirle a Luka hablar en privado, decidió seguir a la pelirroja. Esto la llevó a andar por algunos pasillos que nunca había recorrido y con pocos alumnos en ellos. Luego notó que la misteriosa chica subía unas escaleras que parecían abandonadas y nunca usadas, ya que el polvo prevalecía en las escalas. Ella bajo su propio riesgo decidió también subirlas, notando que estaban totalmente a oscuras, menos por una pequeña luz que se filtraba a través de lo que parecía una puerta. La pelirroja la abrió, dejando entrar una gran luz, por lo que Miku detuvo su andar esperando que la chica no la notara. Cuando la puerta había sido cerrada nuevamente, Miku terminó de subir los escalones que le hacían falta y observó a través de varios orificios que tenía la destartalada y oxidada puerta de metal.
Lo que vio la dejó asombrada, al otro lado de lo que parecía ser la azotea de la escuela se encontraba Lily, la mejor amiga de Luka, recibiendo en un calido abrazo a la misteriosa pelirroja, a quien luego besó en sus labios, siguiente le entregó la caja en sus manos, lo que resultó ser un par de obentos.
Miku no sabía si quedarse o no, ella era bastante consciente de que estaba invadiendo la privacidad de las dos chicas, pero al parecer su curiosidad era mayor que la posible vergüenza de ser descubierta haciendo algo que no se debe.
Ella dejó de observar al par para posar sus oídos en la puerta y tratar de escuchar algo de lo que hablaban.
—¿… ha estado tú día? —Preguntó interesada la que ella creía era Lily.
—Normal supongo. —Respondía la chica entre risas. —Pero sigo sin comprender porque quieres que todos los días hable con tu amiga.
Lily se echó a reír fuertemente en ese momento. —Oh mi pequeña Miki, eso tiene varias razones. —La rubia se tomó una pequeña pausa. —La primera y más importante, quiero que mis amigas te conozcan y Luka es mi mejor amiga, nos conocemos desde siempre y quiero que mi novia se lleve bien con ella.
Miku casi suelta un grito de sorpresa al escuchar aquello… aunque, luego se dio cuenta del hecho de que ya sabía el nombre de la extraña chica, además de la razón por la cual Lily parecía desaparecer en los recesos.
—Mou Lily. —Escuchó Miku, por la forma en que habló la tal Miki, parecía imitar a una niña consentida, ella no dudaba que había hecho un puchero. —A veces pienso que te apenas de lo nuestro.
Miku inmediatamente se sonrojó al escuchar aquello, ya que se sentía algo identificada con eso… ahora ella quería saber la justificación de Lily.
—No me apeno, jamás lo haría, es solo que… por un lado, no quiero que pases mal tu último año de escuela… a veces las personas pueden ser crueles, más con las personas como nosotras. —Miku hizo una mueca en sus labios, en muestra de que estaba de acuerdo con aquel argumento. —Y por otro lado, ya te conoce Luka, mi mejor amiga… y si te preguntas porque no mis otras dos amigas, es porque ellas son algo… —Lily daba la impresión de buscar una palabra poco ofensiva para describir a SeeU y a Meiko. —Algo excéntricas… y pues, viendo cómo actúan con el hecho de que a Luka le gusta Hatsune-san, pues no quiero saber que planes locos inventarían conmigo.
—¿Luka-san gusta de alguien? —Preguntó desconcertada la otra chica.
Lily volvió a reír. —Je, je, je, sí… Luka gusta de alguien, solo que esa persona es una chiquilla sin control emocional, algo inestable y muy temperamental, además de explosiva. —Miku en ese momento sintió unas enormes ganas de abrir la puerta y golpear a Lily por describirla de esa forma. —Lo cual nos lleva a la principal razón por la que te piso que hables con Luka…
—Darle celos. —Terminó por Lily la chica pelirroja. —Espera, ¿también gusta de niñas? —Ahora sonaba asombrada.
En ese instante Miku se sintió tonta por pensar que Luka ya le había buscado reemplazo, cuando todo parecía ser una loca idea de Lily, cosa que no le extrañó ya que sus amigas también tenían cada idea. Y por otro lado, reforzó en ella la idea de que Luka si estaba sufriendo por su causa… pero, ¿cómo superar su orgullo y entregarse a lo que quería?
Miku no tenía idea.
Ella pensó que ya todo estaba más que claro, aunque tampoco esperó tener tantas respuestas al seguir a la pelirroja, por lo que pensó que lo mejor era regresar al salón de clases y ver si contaba con tiempo para hablar con Luka, pero para su mala suerte, una vez pisó el salón sonó el timbre que daba por acabado el receso.
Estando de pie frente a su escritorio y prácticamente frente a Luka, Miku pudo notar algo cuando Yuuma ingresó al salón: el joven pelirrosa la observó con una combinación de asco y decepción, luego pasó a ver a Luka, con quien tuvo una aireada guerra de miradas, Yuuma observaba a Luka con expresión clara de celos y resentimiento, mientras que los ojos de Luka le daban una expresión llena de ira y dolor.
Esto hizo a Miku darse cuenta de dos cosas, una que Yuuma había descifrado el significado de sus palabras y la otra que quizás Luka pensaba que ella había aceptado a aquel chico, lo cual le daba una vía de escape... —"No, eso no sería correcto". —Se recordó a sí misma.
Miku suspiró en derrota y se sentó en su silla, para ella aquel día parecía que iba ser largo, muy largo. La clase de química dio inicio, y el docente decidió usar la mitad del tiempo de clases para resumir lo dado antes de las vacaciones y la otra mitad para que los estudiantes avanzaran en su informe del proyecto.
Evidentemente, Miku y Luka tenían que trabajar juntas. Miku hablaba con normalidad sobre las reacciones exotérmicas y endotérmicas, cuando Luka hizo una extraña comparación.
—Creo que el mejor ejemplo de reacciones exotérmicas eres tú. —Afirmó con una sonrisa burlona adornando sus finos labios.
—¿Perdón? —Miku estaba desconcertada.
—Sí, ya sabes, para generar una reacción exotérmica a veces se requiere de un pequeño catalizador el cual produce una gran liberación de energía… nuestro catalizador lo llamaré: "leer una historia de fantasía", a la reacción: "Estoy enamorada de ti". —Luka parecía haber recuperado el ánimo de alguna forma… quizás fue el hecho de no ver una interacción directa entre Miku y Yuuma… aunque aún tenía sus dudas sobre ese tema.
Miku parecía un animal ante las farolas en medio de la noche, ella miraba a Luka con los ojos abiertos, la boca semicerrada y la cara roja de la vergüenza. —¿T-te estas burlando de mí?
—No, en lo absoluto… señorita, te odio porque te amo… —Luka pasó a imitar la voz de Miku y luego se echó a reír. Ella se lo estaba pasando en bomba fastidiando a Miku.
Miku por su lado no sabía si golpearla o llenarla de besos al poner esa sonrisa tan enigmática y divertida. —¡Idiota!
Luka dejó de reírse, pero no quitó la sonrisa de su rostro, sus ojos brillaron con diversión. —Sí, soy una idiota… tu idiota. —Le aclaró.
El rostro de Miku pasó a estar completamente rojo y de su boca fue imposible que saliera alguna palabra. Luka por su lado continuaba riéndose de los gestos y reacciones de Miku.
—Ustedes dos, dejen el desorden y concéntrense. —El docente las regañó, por lo que todo el salón pasó a observarlas, Luka no tuvo de otra que parar sus juegos y continuar con el avance en el informe, del cual en realidad no tenían nada.
Para alivio de Miku, no pasado mucho tiempo desde que el docente las regañara hasta que terminó la clase, y con ello la jornada escolar. Aunque, ella tenía que seguir "soportando" la presencia de aquella chica durante el ensayo de la obra de teatro.
Mientras iban de camino al salón del club, Miku notó que Luka estaba muy feliz, tarareaba una canción y caminaba de forma que pareciera que en realidad bailaba. Era una Luka totalmente diferente a la que conocía, sería, reservada, misteriosa y un poco tímida, aunque últimamente le parecía de todo menos tímida… ella parecía pensar en algo, como cuando se tiene la firma convicción de que un plan resultará.
—Miku, ¿pasa algo? —Preguntaba Rin. La aludida observó a su amiga y negó con la cabeza. Ella últimamente estaba muy ida y solo pensaba y analizaba cada detalle de lo que hacía Luka... tratando de dejar de pensar en Luka, llegaron al salón del club.
—Hoy al fin practicaremos la mejor canción que un malo pueda cantar. —Meiko se encontraba muy emocionada. —¡Hoy la Bruja del Oeste hará su entrada triunfal! —Hablaba con exceso de dramatización, mientras miraba hacia el horizonte con una mano extendida vertical y la otra horizontalmente.
—No engañas a nadie, todos sabemos que tu emoción se debe a que tú eres la Bruja del Oeste. —Gumi apuntaba. —Y la verdad ese personaje no es tan genial como el mío… soy casi la protagonista. —Hablaba con soberbia y presunción.
—Oh por favor, la Bruja del Oeste es la enemiga clásica… en cambio tu mago es un mentiroso que solo usa ilusiones. —Meiko le refutaba.
—Por favor, ella ni siquiera es mala, el nombre de la canción lo dice, es una bruja solitaria, en cambio, la Chica Esmeralda, hace magia con música.
—Eso no quita que la Bruja del Oeste no sea más grandiosa que la Chica Esmeralda.
—Será que ya podemos empezar, quiero irme a casa. —Se quejaba Kaito, para él esas discusiones tenían la menor de las importancias, incluso la obra musical en sí, él había sido obligado junto a Len a participar de ella.
—Bueno, comencemos con Lonely Witch, todos a sus lugares. —Gritó Meiko.
Se escuchará un ritmo constante, mientras el telón se subirá nuevamente. Se observará sobre el escenario una escalera circular que llegará hasta un balcón solitario, a los lados se verán calaveras gigantes sobre huesos, los cuales tendrán una luz roja que saldrá de sus ojos. Todo estará tenuemente iluminado de morado.
Los cinco protagonistas llegarán, ellos cantará al unísono, mientras se posicionarán de derecha a izquierda en una fila, comenzando con Dorothy, seguidos estarán el León y la Leona Vegetarianos, el Robot de Hojalata y finalmente el Espantapájaros estúpido. —La música que resuena en la fortaleza del oeste, es de una guitarra solitaria que reproduce lamentos.
—Estoy sola sin ti. —Se iluminará a una chica castaña, con un vestido negro con rojo y un cintillo en forma de mariposa negra, quien estará en el balcón antes mencionado con la guitarra esmeralda en las manos y un micrófono al frente. — Una solitaria sala de conciertos.
Se iluminará todo el escenario de un rojo intenso, y la Bruja del Oeste notará que tiene público, quien coreará mientras ella canta. —Vamos, alza tus manos
—Nadie va a escucharlo. —Continuará ella su canto.
—Escucha mis sonidos. —Contestarán los cinco chicos.
—Un hermoso tono está lamentándose. —Ella insistirá.
—Escucha mi deseo. —Ellos le darán ánimos.
—Algo que no se comparte no tiene sentido. —Ella seguirá negándose.
—Dame algo de amistad. —Ellos pedirán.
—Alguien, por favor, que escuche mis sonidos. —Al final ella cederá.
Habrá un solo de guitarra, tocado por la Bruja del Oeste, mientras que los cinco personajes que fueron en búsqueda de la guitarra esmeralda, cabecean con el ritmo.
—En ese caso, — corearán, — ven con nosotros…—Cantará el Espantapájaros, —a buscar amigos, —continuará el Robot de Hojalata, —a donde está el Mago de la Música. Terminarán a dúo los Leones Vegetarianos.
—Debido a que solos no podemos provocar un milagro. —Aceptará ir con ellos la Bruja del Oeste.
—Vamos todos juntos a la ciudad de Esmeralda. —Exclamarán todos a la vez.
El fondo cambiará, de forma que ahora se encontrarán en el castillo de la Chica Esmeralda. La bruja del Oeste le entregará la Guitarra Esmeralda a la Chica Esmeralda, mientras que los otros cinco personajes cantan a la vez. —Ahora la magia de la guitarra podrá conceder los deseos.
El ensayo se dio por finalizado, todos salían del salón del club, en lo que Meiko y Gumi seguían discutiendo sobre qué personaje era mejor, si la Bruja del Oeste o la Chica Esmeralda.
Miku a veces pensaba que una de sus mejores amigas gustaba de la castaña… pero, ahora que recordaba, Meiko se quedaba viendo embobaba a Kaito durante los ensayos, sobre todo cuando él tenía que cantar y Gumi parecía interesada en Len… bueno, quien sabe que pasaba por la cabeza de esas dos.
—Miku… —Luka llamó la atención de la peliaqua. A ella el corazón se le aceleró de la nada, pensando en que quería la pelirrosa — ¿Siempre nos reuniremos para adelantar el trabajo de química? —Preguntó Luka, quien sonrió por dentro al notar la mirada decepcionada de Miku… a decir verdad, ellas tenían un extraño juego del gato y el ratón, pero de alguna forma, a ella le divertía.
—Oh, sí… sí. —Dijo algo decaída Miku.
—¿Vamos a tu casa? —Preguntó en un tono neutral Luka, sin embargo, Miku se sonrojó fuertemente, mientras que pensaba que su casa era un mal lugar para hablar con Luka.
—¿Por qué no mejor en algún salón?
Luka la miró extrañada, pero terminó estando de acuerdo. Se despidieron de los demás y volvieron a entrar al aula del club, pensaron que allí nadie las molestaría y de igual forma, estaba permitido usar aquel lugar en horarios extracurriculares.
Ambas se dirigieron en silencio hacia una de las mesas que había en el salón, Miku se sentó en la silla que correspondía, mientras que Luka tomó otra silla y la posicionó al frente de dónde se había sentado Miku.
—Bien, comencemos. —Dijo algo exacerbada Miku, el estar sola con Luka en un salón le había alterado los nervios.
—¿Por qué sigues sin querer salir conmigo? —Preguntó Luka, como si ese fuese el tema a discutir y no el proyecto de química.
Miku quedó sin palabras y solo balbuceaba incoherencias, en lo que Luka reía suavemente. —E-eso no es lo que vamos a tratar nosotras.
—Quizás, pero deberíamos, es un tema importante. —Luka le daba una mirada entre sensual y burlona, mientras alzaba una rosada ceja y hacia un gesto con su boca.
—Perdóname Megurine-san, pero hasta donde yo recuerde, ya discutimos sobre este tema… —Ella se levantó de su silla y tomó su bolsa.
—Oh no Miku… —Luka también se levantó y tomo de sus manos su bolso. —Tú de aquí no te vas hasta que aceptes salir conmigo.
—¿S-salir contigo? —Miku casi se hallaba sin respiración, debido a que Luka estaba cerca de ella, demasiado para su gusto.
—Sí señorita, salir conmigo. — Luka cada vez estaba más cerca de sus labios.
—N-no le veo fundamento a eso… —Miku seguía en su negación... ni ella misma se entendía, esa misma mañana iba a pedirle aquello a Luka y ahora que la misma chica se lo proponía ella se negaba.
—¿Cómo qué no? —Luka sonrió con burla. —Tú mueres por salir conmigo…
—No lo hago. —Afirmó poco convencida.
—Oh si lo haces… por eso no aceptaste a Yuuma-san… ¿o me equivoco? —Luka la miró con un tono acusador.
Miku frunció su ceño profundamente y se soltó del agarre de la pelirrosa. —¿Me estabas espiando? —Preguntó ofendida. Luka alzó una ceja en confusión. —No puedo creerlo, me estabas espiando… ¿qué carajos pasaba por tu cabeza? —A Miku en realidad no le molestaba tanto la idea. Además, ella no era quien para criticar a Luka, cuando ella misma había espiado a la mejor amiga de la acusada mientras conversaba con su pareja. Miku a veces pensaba que era un poco descarada.
—No te he espiado… solo es obvio que quería él… y pues, al ver cómo te comportabas con él hoy era bastante evidente que le dijiste que no. —Aclaraba Luka.
Miku no halló como refutar eso, se quedó en silencio y luego dijo seriamente. —Quizás si lo acepte y solo decidimos tratarnos formalmente en clases…
—Aja claro… —Luka estaba con los brazos cruzados y su expresión mostraba que no le creía nada a Miku.
—¿Por qué no te rindes de una buena vez?
—¿En realidad quieres eso? —Contraataco la pelirrosa. Miku solo bajó la mirada sin decir nada. — Mira Miku, ayer cuando Yuuma-san pidió hablar contigo sentí que te había perdido… me carcomía el alma del dolor y celos pensar que él se te confesaría y tú lo aceptarías… —Luka se veía cansada de aquello, Miku en ese instante se dio cuenta que quizás, esa sería la última vez que Luka le rogaría salir con ella. —Pero, hoy cuando noté como lo tratabas, o más bien que no lo hacías en absoluto, sentí que aún tenía oportunidad contigo, que a pesar de todo y tu negación, terminarías cediendo… pero eres tan orgullosa, tan terca, tan exasperante… —Luka soltó un suspiro de derrota. —Y lo peor, así me gustas. —Finalizó con una sonrisa que no tenía la menor gracia.
Miku observó el agobio en Luka, su desespero y cansancio… pensó que ya era hora de terminar con aquello, ella también estaba cansada… pero tenía tanto miedo. — No sé si funcionará, no sé si esto que siento por ti solo es porque eres bonita, si es un capricho, si en verdad es amor, ¡no sé qué es!
—¿Y si simplemente lo intentamos? ¿Si averiguamos qué es? —Aportó Luka. —Vamos Miku, sé que tienes miedo de esto… pero no te preocupes, yo lucharé por las dos.
Luka despedía un aura de confianza y amabilidad que dejó algo fascinada a Miku, sin embargo, Miku tenía demasiado miedo.—No Luka… — Dijo en un tono abatido, diciendo por primera vez su nombre. Para luego tomar sus cosas y salir del salón. —No puedo…
Luka quedó de pie en el mismo lugar, sin poder moverse, totalmente pasmada por el comportamiento de Miku, ella a veces daba un paso hacia sus brazos, pero luego dos hacia atrás… Luka agachó la cabeza en muestra de derrota, ya se había cansado de eso, y no le rogaría más a Miku, para ella estaba bastante claro que el miedo y orgullo de Miku era más fuerte que lo que sentía por ella.
Mientras caminaba por el que ahora le parecía un largo pasillo hasta las escaleras, Miku dejó correr muchas lágrimas, se sentía abatida, derrotada, triste, agobiada, tantas cosas que no hallaba palabras para describir su dolor. Lo peor fue pensar que era su culpa, el dolor que sentía solo era producto de su orgullo y temores. En ese momento ella se detuvo a pensar que, lo que quería estaba a unos pasos de sus manos, solo era regresar a aquel salón y decir "sí", así de simple, tendría una de las dos cosas que siempre deseo: a Luka.
Miku se quedó quieta en el lugar, en su mente pasaban miles de pensamientos, todos gritándole que sería un gran error rechazar a Luka, una voz en su mente le decía una y otra vez que lo correcto era correr hasta los brazos de Luka, que allí entraría paz y calma, que todos sus agobios y miedos acabarían una vez que Luka le envolviera en sus brazos y le diera un beso, que era estúpido seguir intentando negarse lo evidente, ella estaba locamente enamorada de Luka y ella le correspondía, ¿qué más podía pedir ella?
Olvidando su soberbia y miedo, regresó corriendo al salón, como si aquella chica que había dejado atrás fuese a desaparecer… o más bien su fuerza para decir lo que sentía era lo indicado.
A Miku se le encogió el corazón al entrar al salón y ver a Luka con la cabeza gacha y muchas lágrimas recorriendo sus mejillas. Aquello la hizo sentir la peor persona del mundo, aquella chica era demasiado para ella, pensó, pero luego desechó aquello, el desasosiego y las inseguridades era lo que menos necesitaba en ese momento.
—Creo que podríamos intentarlo. —Soltó en apenas un susurro.
Luka escuchó un susurro apenas audible, creyendo que era una ilusión o que había escuchado mal, levantó la mirada con el ceño fruncido sin entender que pasaba, sin embargo no recibió una respuesta verbal, sino una acción muy significativa, Miku se colgó de su cuello, haciendo que su mirada de asombro y confusión incrementara.
—Podemos intentar salir en citas. —Miku aclaraba. Luka la miraba con los ojos abiertos. —Ya sabes, conocernos y eso… —Especificó la peliaqua.
Luka observó por un instante lo dicho por Miku, pensando que eso no sonaba como lo que ella quería pero si como una señal de que Miku al fin estaba cediendo le "corrigió". —¿Salir en citas? No… —Miku sintió temor dentro de ella, especulando que Luka se había cansado de ella y se vengaría. —Tú serás mi novia, quieras o no. —Aseveró la pelirrosa y siguiente a sus palabras… pasó sus manos por la cintura de Miku, la atrajo hacía sí y la besó.
Miku quiso empujarla, pero no pudo, su mente se derritió cuando sintió los labios de Luka en su boca, por lo que no pudo más que abrirla y acariciar su lengua con la de Luka, mientras que cerraba fuertemente sus ojos e incrementaba su agarre en su cuello.
Cuando se separaron, Luka tenía una sonrisa radiante a pesar de las manchas de lágrimas en sus mejillas y Miku el rostro totalmente rojo. —De acuerdo… seremos novias. —Terminó aceptando toda lívida aunque con una sonrisa de satisfacción debido al intenso beso.
Ahhh que gay, digo que lindo... ¿cómo serán las cosas ahora? Gracias a Selkinijan, lleno de fluff! Aunque creo que ustedes no les molestará mi venganza xD Ahora, aclarando con respecto a la historia de fantasía, Miku es amable y adorable con todos porque así quiere ser ella, sobre todo con Luka, la historia es reflejo de lo que ella piensa y siente. Por último, por si se lo preguntan (yo sé que no), sí, el fic pronto acabará :v
*Se retira lentamente luego de tirar esa bomba* Saludos!
