Hola! Lo sé, están estupefactos, ohhhh seis capítulos en menos de tres meses, el tiempo que tardaba entre cap y cap :v. Eso se debe a que al fin hallé la inspiración, lo cual es bueno porque tienen actualizaciones rápidas, pero malo porque se acerca el final... Lo siento niños, el capítulo 15 es el ultimo, por ahora disfruten este kilometrico cap :v

Nota: Selt Cunnighan, todo el fluff de este capítulo es con odio para ti y solo para ti, 12k de puro fluff... malditos spoilers ¬¬ ¡Te odio!

Mes siete

A medida que movía sus pies por el duro pavimento, Luka no sentía que caminaba, en su mente ella flotaba al compás de un melódico coro celestial. Es que ir al lado de una sonrojada Hatsune Miku, su novia, no tenía precio. Aquello era un sueño, sí, debía ser eso, no había otra explicación. Hasta dónde ella podía recordar, sus noches se habían llenado de dolor y lágrimas y solo en el mundo onírico encontraba paz, pero ahora, ella acompañaba hasta a su casa a su novia, ¡su novia! Podía repetirse ese sustantivo en su mente una y otra vez y aún le parecía irreal.

Ambas caminaban en silencio, sin saber que decir o sobre que hablar, la vergüenza y los nervios de hacer o decir una estupidez les impedía comunicarse, aun así, se sentía bien, especialmente Miku, quien no pensó que hacer algo tan sencillo le daría tanta alegría, tanta tranquilidad, que se sentiría tan correcto y acertado.

—Ya llegamos a mi casa. —Dijo algo nerviosa la pequeña. Lamentando no vivir más lejos de la escuela.

—Sí… —Dijo a lo bajo Luka. Ambas quedaron en silencio mirándose, sin saber que hacer o decir… era obvia la respuesta: solo era un "adiós" y entrar en la casa de parte de Miku e irse a la suya de Luka. Pero ellas no querían separarse.

—Hasta mañana… Luka. —Miku se sonrojó un poco al llamar así a la chica.

La aludida sintió algo moverse dentro suyo, ver a Miku comportarse así la tenía encandilada. —Hasta mañana…. —Luka se acercó al oído de Miku y terminó su despedida. —Mi amor. — Le dio un beso en las mejillas y se volteó para irse, dejando a un tomate tras suyo.

Miku entro a su casa, abrazó efusivamente a su madre, alzó a su hermano por los aires mientras bailaba sin música con él y, a su padre le dio un beso cuando llego a la sala donde estaba sentado leyendo. Miku parecía brillar, como si se hubiese comido un candelabro, aquella noche tampoco durmió… pero esta vez era debido a la emoción y la felicidad que le embargaba.

Al día siguiente tenía clases, pero a diferencia de los días anteriores, fue a la escuela sin una pizca de miedo o duda… ahora moría por estar entre sus paredes, ya el lugar no le parecía terrorífico, ahora era un templo de alegría debido a que en él podría verla todos los días.

Por su lado, Luka se encontraba nerviosa, muy nerviosa. La noche anterior no durmió, pero no por la emoción de que Miku la aceptara, sino por el miedo a que todo saliera mal, que ella hiciera o dijera algo estúpido que molestara a Miku, desencadenando en una posible ruptura que la dejaría solo con la ilusión de lo que pudo ser.

Cómo tratar y de qué hablar con Hatsune Miku había sido todo lo que le rondaba la mente… ahora entendía a Miki; la novia de Lily, quien lo que único que hacía era hacerle miles de preguntas sobre Lily sobre cómo comportarse, que decirle, que no decirle… ahora le parecía irónico lo que ella misma le había dicho a la pelirroja.

"No deberías apenarte, suéltate y sé tú misma, eso es lo mejor para una relación"... já, ahora ni yo me lo creo… El amor es tan complicado. —Se decía a sí misma en medio de la noche, creyendo que el sueño jamás llegaría a ella. Cosa que si obtuvo de hecho, pero no durante el tiempo que a ella le hubiese gustado, ya que la hora para levantarse y alistarse había llegado más pronto de lo que pensó.

A pesar de sus ansias, Luka pensó que lo mejor era relajarse y tratar de estar tranquila, lo que menos quería era que Miku se inquietara y comenzara a dudar… otra vez. —Valiente forma de empezar una relación. —Le decía a la chica que veía reflejada en el espejo. —Si seguimos con estos temores a flor de piel no pasaremos de una semana. —Luka agachó la mirada y llevó sus manos a su cara. —Miku… —Pronunció en un hila de voz. —¿Por qué contigo todo es tan complicado?

Luka salió de casa con vías a la escuela, cuando estaba llegando a un cruce, donde ella recordaba era el punto donde su camino se separaba del de Miku, notó que ella estaba allí esperándola, la chica miraba al suelo, movía con impaciencia sus manos en su blusa y daba un punta pie al suelo con insistencia… pero a pesar de aquello, en su rostro se podía ver una sonrisa, además de un grácil sonrojo.

—¿Miku? —Fue la forma en que la saludó aquella mañana. —¿Qué haces aquí? —La verdad Luka no se creía que Hatsune Miku la estuviera esperando para ir juntas a la escuela.

Miku saltó de la impresión, sonrojándose más en el proceso. —Yo esto… yo… te esperaba para ir a la e-escuela… pero no porque quiera pasar tiempo contigo… o porque siempre quisiera eso…. O porque me gusta caminar a tu lado. —Luka sonreía un tanto disimulada al ver las excusas de Miku, para Luka era bastante obvio que esas eran las razones. —Si no porque Gumi y Rin hoy… —Miku buscaba que decir. —Tomaron otro camino…

Luka sonrió ampliamente y abrazó al tomate que tenía por novia—¡A-Aquí no! —Gritaba Miku mientras la golpeaba, pero Luka apretaba más el abrazo.

—Yo también quiero caminar junto a ti hasta la escuela. —Le dijo bajo, luego la soltó y le ofreció su mano.

—¡¿Estás Loca?! —Exclamó con los ojos muy abiertos Miku. Luka inclinó su cabeza a un lado, como diciendo: "sí" y la tomó de la mano, jalándola hacía el instituto. Aunque para decepción de Miku, Luka la soltó a unas cuadras cuando ya había divisado muchos adolescentes con su mismo uniforme a su alrededor.

Llegaron a la escuela y se encaminaron hacia los casilleros. Miku ya se había hecho con sus libros y al notar la demora de Luka, se acercó donde estaba el de Luka, encontrándose con una pelirrosa debajo de muchos sobres, Luka analizaba uno a uno al menos veinte sobres que tenía en su mano, mirando quien era el remitente, Miku la miró extrañada.

—¿Qué son esos? —Preguntó señalando lo que tenía en sus manos.

Luka levantó la vista y le explicó a Miku. —¡Oh! Son solo "cartas de amor", ya sabes, confesiones, poemas, citas en lugares alejados de la escuela… —Para Luka aquello parecía algo muy normal.

—¿Qué? —Miku estaba confundida.

Luka frunció el ceño mientras volvía a analizar las cartas. —¿No recibes de estas?

—No… —Respondió a secas Miku, odiaba pensar que cada una de esas personas quería para sí a Luka. —¿Por qué las lees? —Preguntó algo dolida Miku al notar que Luka buscaba algo.

Ella respondió distraídamente. —Buscaba si alguna era tuya. —Aquello lo dijo como si nada. Luego se dio cuenta de lo que dijo y detuvo sus acciones.

Miku la miró en silencio, con el ceño muy fruncido y confusa. —¡¿Qué?!

Luka reía nerviosamente, poniendo las cartas nuevamente en el casillero, dándose cuenta de lo que había confesado. —Supongo que es más costumbre que otra cosa. —Se rascaba con nerviosismo su nuca, pensando que ya había metido la pata, por lo que decidió terminar de decir la verdad. —Verás, siempre he recibido cartas… y siempre esperé que alguna fuese de tu parte.

Luka en ese momento se sintió algo estúpida, mientras que Miku estaba impresionada, ella pensaba que Luka las analizaba por ego o quizás cavilando si salir con alguna de esas personas, jamás pensó que el interés de Luka por ella fuese tan grande.

—Ya veo. —Miku no sabía que hacer ahora, Luka menos. —V-vamos al salón. —Decidió hacerse la desentendida y a Luka pareció estar de acuerdo.

Llegaron al salón de clases, Miku analizó su horario, recordando algo. —No hemos hecho nada del informe de Química. —Dijo tétricamente, no era un secreto para nadie que ella y Luka eran las "nerds, sabelotodo y aplicadas" del salón.

Luka le brindó una sonrisa de arrogancia. —No te preocupes, yo lo hice. —Y era cierto, pero eso no solo se debía a su carácter responsable, si no al hecho de que al no poder dormir buscó algo que hacer.

—¡Déjame revisarlo! —Exclamó con aires de presunción Miku, en ese momento había regresado su espíritu competitivo y le molestaba el hecho de que Luka se había adelantado a ella, y más aún, que hiciera un buen trabajo en solitario. Luka sacó una carpeta blanca y se la tendió a su compañera de clases. Miku con un puchero y el ceño-adorablemente para Luka-fruncido revisaba las hojas. —Mmmm hay algunos errores y párrafos que se pueden redactar mejor… hoy en la tarde me dedicaré a las mejoras. —Dijo con ínfulas de asesor de tesis de doctorado. Alzó la mirada y notó que Luka la miraba con una tenue sonrisa y los ojos brillantes como una constelación. —¿Qué? —Preguntó confundida.

—Nada, solo que eres adorable cuando adoptas esa actitud. —Miku se sonrojó fuertemente y no dijo nada.

El timbre se escuchó, haciendo que todos los alumnos se movilizaran como zombies hacia sus salones.

Gumi, Rin y Len ya estaban asimilando el hecho de que al parecer Miku ya no quería ir con ellos a la escuela, vale, eso lo podían entender, quizás la chica quería espacio, pero en sus mentes no concebían la idea de ver a su amiga llegando con Luka a la escuela, pasar de ellos y luego encontrársela sentada ya en su silla muy sonriente viendo a Luka como si de una ensalada de puerros se tratara. Eso era muy extraño.

Meiko, SeeU y Lily por su lado tomaron la imagen de otra forma. Lily pensó que Miku al fin había cedido, mientras que la castaña y la rubia pensaban que Miku había sido sometida a la técnica Ludovico y por eso veía a la razón de su odio como si fuese la única persona presente en el universo.

En el receso sabrían que había pasado.

La clase dio comienzo, entre Miku y Luka había una especie de aura diferente a la que siempre se había percibido… quizás no verlas discutir fuese solo un signo de que estaban madurando, o eso pensaba uno de los docentes que dicto clase en esa jornada, pero no respirar esa sensación de incomodidad entre las dos sí que era extraño. Por alguna extraña razón, todo el salón parecía atento a la forma excesivamente cordial en que se estaban tratando. Quizás sus compañeros fuesen algo entrometidos, sí, pero la situación era demasiado extraña como para ignorarla. Y entre la masa de alumnos, hubo uno que tenía una idea de que ocurría, un chico pelirrosa solo atinó a mirar su cuaderno algo decepcionado, al parecer Miku si se refería a Luka cuando dijo "ella".

El descanso llegó y con él las preguntas. Meiko, SeeU, Lily, Gumi y Rin rodearon a las dos chicas que se encontraban recogiendo las pertenencias usadas para ir en busca del almuerzo.

—¿Ocurre algo? —Preguntó confundida la pelirrosa.

—Eso es lo que queremos saber nosotras. —Reparó Lily.

—Nada que yo sepa. —Se hizo la desentendida Miku.

—¿Por qué será que no te creo? —Gumi la miraba desafiantemente. Miku se alzó de hombros.

—¿Y bien? —Presionó Meiko, sin resultado alguno.

El silencio de ambas era debido a que Miku no se sentía preparada para salir del closet; como si todas allí ya no supieran sus gusto, y Luka por su parte tenía el mínimo interés en generar un ataque de histeria de parte de Miku, que desencadenaría en quedar soltera más rápido de lo que tarda un fosforo en quemarse.

—Nada. —Afirmó Miku mientras se levantaba y se iba con sus amigas, no sin antes de voltearse a ver con una mirada anhelante a Luka, quien le sonrió en muestra de comprensión. Luka estaba segura eso solo sería una etapa en Miku y pronto sería capaz de admitir que amaba a otra mujer, ella sabía que solo debía ser paciente.

Lily viendo que ni Luka ni Miku decían nada e incluso todo parecía igual que siempre decidió irse al encuentro con Miki, sus tres amigas no dijeron nada, ya acostumbradas a la ausencia de la rubia.

Una vez Luka quedó solo en presencia de SeeU y Meiko, ambas la miraron con intriga. —Ahora, tú nos dirás la verdad. —Expresó Meiko.

—La verdad… —Luka dudaba en que decir.

Por otra parte, cuando Miku llegó a la cafetería en compañía de sus dos amigas, se dio cuenta que negar su relación con Luka ante sus dos mejores amigas era totalmente estúpido. Por lo que, una vez sentadas en sus sillas con sus almuerzos llamó su atención.

—C-chicas… hay algo que debo decirles. —Comentó apenada. Gumi y Rin dejaron de hacer lo que estaban haciendo para ver a su amiga atentamente. —Megurine-san…. No, Luka…

Pero no pudo terminar de hablar, ya que sus amigas arremetieron contra ella, en una secuencia de insultos/consejos sobre su situación, que iban desde un "eres cobarde" y "no lo niegues más" hasta un "te arrepentirás toda tu vida si no le dices lo que sientes", pasando por "si sigues así te quedarás sola viviendo con diez gatos". Miku, no tolerando más terminó explotando.

—¡Pero si ya le dije!

Toda la cafetería volteó a verla y ella se alegró enormemente de que no especificó que dijo y a quien, aunque eso no evitó que quisiera que la tierra se la tragara. Se calmó y cuando se aseguró que todos estaban en sus asuntos nuevamente pasó a explicarse.

—Ya le dije… —Sus amigas la miraban expectantes y con los ojos muy abiertos. —Y ella… —Silencio de muerte. —Dijo que sí. —Dijo con una sonrisa, que no coordinaban con sus ojos, de los cuales salían lágrimas. —Bueno, no fue así, pero… —Miku sentía que se quedaba sin voz. —Ella me ama. —Sus amigas comprendiendo el estado emocional de su amiga corrieron a darle un abrazo y asegurarle que tenía su total apoyo.

Por el lado de Luka todo fue más tranquilo.

—¿QUÉ ACABAS DE DECIR? —Gritó SeeU, decir que estaba sorprendida de que Miku haya aceptado a Luka era poco, ella siempre pensó que Luka era muy tímida para declararse y Miku muy huraña para aceptarla, aquello le era una situación excepcional.

—¿Era necesario gritar? —Preguntó Luka algo incomoda, por suerte en el salón de clases habían unas cuantas personas… entre ellas, Yuuma, quien la miraba fijamente, aunque ella decidió ignorar al chico.

—¿Cuáles eran las posibilidades? —Continuaba hablando SeeU en su tono sobreexcitado. —Era más probable que apareciera un agujero negro en medio del salón de clases a que tú te le confesaras y ella te aceptara. —SeeU recibió un duro golpe.

Meiko observaba todo en silencio. — Bueno, al menos no fue Hatsune la que se le confesó, en ese caso todo sería aún más extraño. —Meiko reía, hasta que notó la expresión un poco incomoda de Luka y recordó lo que les había contado Lily, por lo que paró paulatinamente de reír. —¿Ella se te confesó otra vez, pero esta vez no te rechazó luego, verdad? —Luka solo asintió, ignorando el porqué sus amigas sabían de la primera confesión de Miku, era obvio que Lily les había contado. —¿En qué mundo era eso posible?

—Estas segura que es Hatsune y no fue que ella murió en un accidente de tránsito y sus padres al no poder tolerarlo la reemplazaron con alguien que se le parece mucho? —Luka y Meiko miraron a SeeU confundidas. Ella solo se alzó de hombros. —Esa teoría tiene convencidos a muchos fans de Paul… a mí me parece creíble. —Meiko y Luka decidieron ignorar a SeeU.

—Entonces sales con Hatsune…. —Continuó Meiko. —Vaya, no sé qué decir… Felicitaciones.

Luka se sonrojó un poco pero sonrió agradecida. —Gracias Mei-chan.

—Sigo preguntándome que le ves a esa chiquilla inestable. —SeeU y sus comentarios fuera de tema.

—¿A quién llamas chiquilla inestable? — La rubia se congeló en su lugar al escuchar claramente la voz de Miku. Se volteó con cuidado y su rostro pasó de pálido a morado al notar la forma en que Miku la miraba. Luka reía al ver ese acto.

—Ehhh…. —Seuu no pudo decir nada más.

—¿Qué haces aquí? —Preguntó causal Luka, ignorando a la estatua de mármol blanco frente a ella.

—Oh. —La ira pareció drenarse de cuerpo de Miku, siendo reemplazada por vergüenza. —Esto… pensé que como aún hay tiempo del receso… nosotras… —Miku no pudo seguir debido a la vergüenza, aunque por suerte su novia comprendió que trataba de decir, se levantó de su asiento y despidió de amigas, mientras tomaba del brazo a Miku… sin notar que un chico pelirrosa las observaba fijamente.

—Ahora nos vemos chicas.

Meiko y SeeU estaban impresionadas con lo que acababan de presenciar. —Sabes… —Comenzó Meiko. —Tu teoría de que Hatsune murió y fue reemplazada por otra persona ya no me suena tan descabellada…

Miku caminaba al lado de Luka, no tenía idea hacia donde iba, pero no le importaba. Al final el resto del receso lo pasó sentada en una banca del jardín junto a Luka, hablando de la reacción de sus amigas ante la revelación de su relación. Aquella conversación la pasaron entre risas, cada una imitaba las caras que hacían sus amigas, y para Luka era todo un poema la de SeeU cuando notó que Miku estaba a sus espaldas, ella lamentaba no haber tenido una cámara consigo.

El día siguió su curso y pronto llegó la hora de ensayar la obra de teatro, o eso pensarían los integrantes del club, pero Meiko no dio instrucciones para comenzar los ensayos, ella caminaba frenéticamente de un lado a otro en el salón.

—¿Ocurre algo Mei-chan? —Luka estaba algo preocupada… hasta hace unos momentos, Meiko estaba bien.

Meiko se detuvo, miró a su amiga con aprensión y luego respondió. —Me acabo de dar cuenta que faltan siete semanas para el festival escolar. —Soltó derrotada. Los demás la miraron sin expresión alguna, ellos ya sabían eso.

—¿Y? —Preguntó Kaito confundido.

—Que… —Meiko dudaba en hablar. —Aún falta hacer los fondos y escenarios, los de teatro no nos ayudarán porque ellos también tendrán una obra… el mismo día. Faltan los vestuarios y los de costura no nos ayudarán debido a que tienen demasiados pedidos para la semana cultural. Falta la banda sonora, debido a que los integrantes de la banda de la escuela no han practicado lo suficiente y por esto no se sienten confiados de dar un buen resultado… —Meiko ahora se veía aterrada. —Y lo peor aún, no hemos practicado lo suficiente las tres últimas canciones, Our Music, Dear my Family y Finale…. ¡Y solo tenemos siete semanas!

Silencio.

Saliendo de su estado de estupefacción, Gumi fue la primera en expresar algo. —¡Lo sabía! —Gumi iba a comenzar una diatriba contra Meiko, pero fue abruptamente interrumpida.

—¡Cállate Gumi! —Miku expresó inesperadamente, dejando a todos sorprendidos… ella rara vez daba su opinión sobre cualquier cosa y menos aún, interrumpía a alguien. —Los problemas no se arreglan señalando culpables, sino buscando soluciones.

Silencio nuevamente en la sala.

Miku no solo era alguien que rara vez expresaba su opinión, era más extraordinario aún que defendiera a alguien… su comportamiento desconcertó a todos en la sala, incluso a Luka, quien comenzaba a pensar que Miku de alguna forma estaba cambiando y creciendo interiormente.

—Ahora, lo que vamos a hacer es repartir el trabajo… aún tenemos tiempo. —Continuó Miku.

—¿Cómo vamos a preparar los escenarios, los vestuarios y la música, además de practicar las líneas en tan poco tiempo? —Rin le refutaba.

—Pues de la forma más básica de todas. —Comentó como si fuese obvia la solución, pero nadie parecía seguirle. —Nos repartiremos el trabajo y cada quien hará una sola cosa… sin intervenir en el trabajo y decisiones de otros. —Acotó. —La verdad si tú y Gumi no estuvieran todo el rato criticando en cada ensayo, ya estuviéramos listos.

Rin se sintió ofendida. —¿Tratas de decir que esta situación es nuestra culpa y no por la mala dirección de nuestra presidenta?

—No, ya te dije que el culpable no importa… además, en ese caso, sería culpa de todos. —Miku aclaraba. —Pero te diré algo, en lugar de estar aquí discutiendo sobre esto, deberíamos estar buscando los materiales para preparar el escenario.

—Yo estoy de acuerdo. —Acotó Meiko, pero decidió quedarse callada al sentir la mirada acusadora de todos en ella.

—¿Y qué propones que haga cada uno, genio? —El sarcasmo era bastante detectable en el tono de Gumi.

Miku se quedó pensativa un momento. —Bueno, tenemos siete semanas, podemos dedicar, mmm. —Ella parecía calcular tiempos en su mente. — Cinco exclusivamente a alistar todo y dos a los ensayos… aunque creo que sería mejor que dedicar dos días a preparar todo, un día para ensayar y los otros dos para descansar, si trabajamos a toda máquina seguramente estaremos agotados el día de la presentación.

Todos en la sala continuaron en silencio.

Miku no parecía darse cuenta de ello. —Analizando las aptitudes de cada uno, pienso que Sakine-san y Gumi podrían dedicarse a la confección de los trajes. Shion-san, Rin-chan y Len-kun a grabar y editar la banda sonora, incluso con las habilidades de Len-kun pueden hacer buenas mezclas usando la banda sonora de la película original. Y… —Ella dudó un poco, pero vio aquello como una oportunidad. —Lu… Megurine-san, —se corrigió, — y yo podemos dedicarnos a hacer los fondos…

Silencio.

—¿Qué? —Preguntó ella confundida al no obtener respuesta alguna.

—Nada, es solo que… no te conocíamos esa faceta. —Expresó seria Meiko. —No me esperaba que propusieras un plan que suene coherente con el tiempo que disponemos y nuestras capacidades y menos que hablaras más de dos líneas… —Meiko le dio una sonrisa de disculpa. —Pero a mí me agrada…a mí me encantaría confeccionar los trajes y sé que Megpoid-san es una chica laboriosa, los gemelos son muy buenos con casi cualquier instrumento junto a Shion-san lo cual ayudara a obtener un buen trabajo, por ultimo… no sé tú, pero sé que Luka es muy buena con lo manual y el arte de la pintura no es una excepción.

Miku se sonrojo un poco al escuchar el último comentario, cosa que no pasó desapercibida para su novia, quien cada día estaba más convencida de que Miku era una pequeña pervertida.

Meiko se giró hacia sus dos principales detractoras y las enfrentó. — ¿Están de acuerdo con el plan de Hatsune-san o se les ocurre uno mejor?

Al no hallar negativa, cada uno se dispuso de inmediato a ir en busca de lo que necesitaban. Gumi y Meiko decidieron comenzar a hacer bocetos de la ropa y hacer una lista de los tipos de telas a comprar y cuantos metros de cada una. Kaito, Rin y Len decidieron ir al salón de música de la escuela, donde sabían había una gran variedad de instrumentos, para preguntar por sus horarios, esperando encontrar un hueco en la agenda del salón para poder apartarlo y e iniciar el proceso de ensayo y posterior grabación, por suerte tenían las partituras de cada canción. Finalmente Miku y Luka decidieron revisar el almacén del club, analizando que materiales tenían y cuáles no, hicieron un inventario rápido y pronto se vieron saliendo de la escuela en miras a una papelería para comprar pinturas, varios telares y madera para soportar la tela del fondo.

Mientras caminaban entre estantes escogiendo los colores adecuados, aunque Miku insistía en que primero dibujaran en una hoja cada escenario antes de hacer nada, Luka se acercó por detrás a ella y le dio un abrazo inesperado, pasando sus manos por su estómago y colocando su mentón en su hombro.

—Sabes, me pareció muy buena tu propuesta. —Miku tembló un poco al sentir el cálido aliento de Luka en su oído, ella pensó en decirle a su novia que aquel no era el lugar para brindar semejante espectáculo, pero el aroma de Luka la tenía completamente abrumada.

—Ya veo. —Miku se hizo la desentendida… Luka sonrió.

—No creas que no me di cuenta de tu plan. —Expuso Luka con una sonrisa soñadora.

—¿De qué hablas? —Preguntó Miku, mientras sostenía dos tonos de rosado en sus manos, preguntándose cual debía tomar.

—Tú eres mala para dibujar, aunque supongo que planeas que yo haga los trazos y tú echarás la pintura. —Soltó como si nada, Miku se congeló, ella no pensó que Luka se daría cuenta y más que estuviese enterada de su falta de habilidades en las artes plásticas. —Sé que hubieses preferido irte con tus amigos a componer la banda sonora.

Luka ahora se sentía muy, pero muy halagada de que Miku usara aquel problema a su favor, de forma que ahora pasarían mucho tiempo juntas y sin interrupciones, esto debido a dos cosas; la primera a que Miku especificó que cada grupo sería libre de tomar decisiones y la segunda a que a excepción de los viernes, día en el que todos practicarían la coreografía, cada grupo trabajaría en los tiempos que le parecieran pertinentes para lograr cumplir con el objetivo.

—Y-yo… yo no… —Miku se sonrojó fuertemente.

—Oh vamos Miku, no te apenes por ello… me halaga. —Luka aun sin soltar a Miku y solo despegándose lo necesario, se dio la vuelta de forma que quedó frente a ella. —Me gusta pasar mi tiempo contigo… más ahora que eres mi… —Ella acercó sus labios a su oreja y pronunció muy sensualmente, tanto que le generó escalofríos a Miku. —Novia.

Miku no dijo nada, ella solo quedó observando la sonrisa de satisfacción de Luka, ella miró a ambos lados, buscando si había alguien cerca y al comprobar que estaban solas le dio un beso corto pero audaz a su novia, de paso trasladando la sonrisa confiada de Luka a los labios de Miku.

—Sí, tienes razón, es una excusa para pasar tiempo contigo. —Miku decidió ser sincera una vez en su vida, y le fascinó la reacción de Luka, como su rostro pasó a un furioso rojo, sus labios quedaron entre abiertos y sus ojos parecían a punto de salir de sus orbes. —Eso y que moría por estar a solas contigo para poder besarte. —Luka se derritió de amor.

Ellas realizaron el resto de las compras si tener mucho contacto físico, aunque la sonrisa de satisfacción no se fue de sus labios en lo que quedaba de la tarde. Al final decidieron llevar los materiales de regreso a la escuela y luego Luka acompañó hasta su casa a Miku, la primera insistía en quedarse para hacer los deberes juntas, a la segunda aquello le parecía una mala idea, ya que estaba segura que Luka solo la distraería.

—Luka, ni siquiera tienes aquí tus apuntes y cuadernos.

—No me importa. —Trataba de convencerla.

—Pero quiero dedicarme al informe de química, aún está muy crudo… sé que me distraerás. — La señaló y Luka se rió.

La pelirrosa al final terminó cediendo proponiéndole otra cosa. —De acuerdo Miku, pero, ¿qué te parece si el fin de semana vengo a tu casa y hacemos todos los deberes juntas?

Miku se lo pensó un momento y luego respondió. —Solo si traes el refrigerio. —Terminó cediendo.

Se despidieron con un movimiento de sus manos, Miku se dispuso ir a su cuarto y Luka saltaba de felicidad mientras caminaba a casa.

Al día siguiente, Miku esperó a Luka en el mismo lugar y llegaron juntas a la escuela. Una vez allí las clases dieron inicio, ellas tenían química a primera hora y fue sorprendente que Miku tuviera listas las "correcciones" del informe a tiempo. Ambas se sentían aliviadas y realizadas al entregar la carpeta blanca que contenía el trabajo, el cómo lo lograron, lo adjudicaban a que cuando trabajaban en equipo podían lograr grandes cosas… aunque el docente les reprendió, debido a que la calidad del mismo era inferior a lo esperado de las dos mejores alumnas de la clase.

El resto del día pasó tranquilo. Luka pasaba el receso con sus amigas; menos Lily la cual en realidad nunca estaba y Miku con las suyas. Sin embargo, la peliaqua se pensaba seriamente que aquello era absurdo, ella quería pasar la hora de almuerzo con su novia, por lo que se dirigió al salón de clases a buscarla, sin embardo, cuando estaba a metros de la puerta de su salón de clases se cruzó con un pelirrosa que no era precisamente a quien ella buscaba.

—Hatsune. —Le saludó fríamente.

Miku lo miró confundida, ella pensaba seguir su camino, pero el chico parecía interesado en hablar con ella, por lo que se detuvo y le saludó. —¿Yuuma-san? —Ella no sabía cómo tratarlo, debido a que lo había rechazado.

—¿Por qué una mujer? —Comenzó él.

—¿Perdón? —Preguntó ella confundida.

—No te hagas la desentendida, aquel día dijiste "ella"… y no creo que lo dijeras por referirte a "una" persona —Comentó el abatido. —Y es obvio que "ella" es Megurine-san. —Soltó con una combinación de aversión y enfado.

Miku abrió los ojos de la impresión, pero no fue capaz de decir nada. Tenía ante ella la principal razón por la cual se negaba a tener una relación con Luka: el rechazo y repudio de las personas a su alrededor.

—¿No dirás nada? —Interrogó él, hablando entre dientes y mirándola con desprecio. —¿No me dirás que te negaste a una relación normal por ser una… Indecente? —Soltó con veneno.

Miku siguió en silencio, sintiendo que la respiración le fallaba.

Yuuma notó que Miku no diría nada, además de que aquel lugar no era el indicado para tener esa conversación, por lo que decidió seguir su camino, no sin antes agregar. —Espero te des el tiempo para pensar en mi propuesta… —La cual a pesar de hacerla entre líneas, Miku la comprendió. —Y te des cuenta que en este momento estas siendo alguien irracional y necia… una mujer no debe ver de esa forma a otra.

Miku quedó totalmente en blanco, ¿qué hacer o decir para refutar aquello? Pues ella no lo hallaba, ya que ella era la primera en dar esos argumentos. En ese instante sintió ganas de llorar y deseo que allí mismo estuviese Luka a su lado y le dijera que lo que tenían no era algo malo mientras le daba un reconfortante abrazo.

Decidió ir a otro lugar a lugar a pasar el receso, pensando que si Luka la miraba en ese estado tendría que dar explicaciones, ella no tenía interés en preocupar a Luka y menos que ella pensara que sus temores habían regresado, en sus planes no estaban los de terminar su relación con Luka.

La jornada escolar de ese viernes prosiguió sin cambios hasta finalizar. Aunque ese día fuese el escogido para realizar los ensayos de la obra, los integrantes del club de canto de la escuela decidieron pasar de ello y dedicarse a recolectar todo lo necesario para la tarea encomendada a cada uno y tener todo listo para la obra de teatro.

Luka le propuso a Miku ir a la casa de la segunda en lugar de quedarse en la escuela, para realizar los bocetos de cada escenario. A ella le pareció en su momento buena idea, pero cuando se dio cuenta que era entrada en la noche y que lo único que había hecho era besarse y hablar de nada con Luka pensó que de ahora en adelante trabajarían en sus compromisos del club en la escuela.

Luka se fue a su casa casi echada por Miku, quien le aseguraba que era muy tarde y no la dejaría quedarse en su casa, Miku temía de sí misma y que podría hacer si dormía en la misma cama que Luka, por lo que la pelirrosa no tuvo más que despedirse; para su gusto, fríamente de Miku y su familia, esperando que el día siguiente sea más productivo.

Transcurría la tarde del domingo, Miku estaba sentada frente a su ordenador, había tenido varias ideas súbitas durante la semana y quería aprovechar el hecho de tener tiempo libre para escribir, debido a que entre los deberes y Luka no había tenido tiempo de sentarse para continuar su historia. Aunque sería más correcto decir que por culpa de Luka.

El sábado Luka había llegado a su casa luego del almuerzo y no se fue hasta bien entrada la noche. A Miku eso no le hubiese parecido tan molesto si no fuese por el hecho de que en lugar de hacer los deberes, ellas se dedicaron adorarse mutuamente; aunque ella debía aceptar que gustosa recibía las caricias y besos de Luka. Y ese día parecía que ocurriría lo mismo.

Miku, quien tenía su cabello recogido en una sola cola, dejó de observar a su ordenador para posar su vista en su novia, Luka estaba echada tranquilamente en su cama y no parecía dar muestras de querer irse.

—¿A qué hora te vas? —Preguntó finalmente luego de un largo momento de silencio, Luka no quería interrumpir a Miku en lo que sea que estuviese haciendo.

Luka le dirigió la mirada e interrogó con calma. —¿Quieres que me vaya?

Miku hizo una mueca al no saber cómo responder eso. —No… no es eso, es que… —Ella vaciló. Luka la miró fijamente. —Quiero escribir.

—¡Oh! —Exclamó Luka, al tiempo de que se formaba una "o" en su boca. Luego de pensarlo, le propuso. — Hazlo, así sea en silencio, me gusta tu compañía.

Miku se sonrojó fuertemente, pero también se sintió feliz de escuchar eso, le dio una sonrisa de disculpa a Luka y se volteó nuevamente hacia su ordenador. —Si no te molesta….

—En lo absoluto. —Miku se sentía satisfecha de saber que contaba con alguien que la comprendía y apoyaba… eso la hizo tener una sonrisa todo el tiempo mientras tecleaba en su computador.

I1

La sensación en su piel es fría y algo viscosa, mueve sus pies para darse impulso y con las manos tantea el terreno. La visión es casi nula, pero ella continua con su búsqueda por el tiempo que sus pulmones se lo permiten.

Decide que ya es necesario algo de oxígeno, por lo que sale a la superficie. Primero toma una gran bocanada de aire, siguiente abre sus ojos, y se quita los rastros de cabellos pegados a sus ojos con las manos, mientras se mantiene a flote. Observa a lo lejos a aquella chica misteriosa que ha captado toda su atención hablar con aquel trent que las ha ayudado, al parecer le ha tomado cariño.

Decidió darse un descanso en su búsqueda e ir nadando hasta la orilla. Al llegar saluda a su amiga, quien se encuentra preparando algo de comida.

—¡Oh Ruka-chan, llegas a tiempo! —Miku le observa con una sonrisa alegre. —Trevor-kun me cuenta cómo sobrevivió a un incendio. —Ruka le da una pequeña sonrisa y se une a la conversación. Sus temores sobre Trevor desaparecieron en cuanto se dio cuenta de lo dulce y encantador que es, hablar con él es casi como tratar con un lindo y tierno niño. Además de que le permite pasar tiempo junto a Miku sin que Lillianne interrumpa, ya que aquella rubia aún le teme al trent.

—¡Y por eso llevamos dos semanas y aún no encontramos nada! —Lillianne se ve molesta. —Mientras yo estoy en esas heladas y oscuras aguas, tú estás aquí sentada sin hacer nada. —Ruka y Miku saltan ante la sorpresiva intervención de la rubia.

—No llevo más de dos minutos. —Se explica Ruka. —Además, ya casi es hora del almuerzo.

Lillianne hace una mueca de molestia, gira su cabeza a un lado y tira su mojado cabello hacia atrás. —Sabes, yo al menos pertenezco a este mundo, no soy yo la que necesita desesperadamente ese objeto.

Miku se da cuenta de lo que se desatará si no detiene inmediatamente a esas dos. —Calma. Lillianne-san, la verdad Ruka-chan no lleva mucho tiempo aquí, ¿cierto Trevor-kun? —Miku se gira a ver al trent, que asiente. —Y creo que tú también saliste porque es hora de comer… además Ruka-chan llevaba sus cuatro horas, tu solo dos y ya es hora de que haga el relevo.

Lillianne solo hizo una mueca de molestia al escuchar aquello. Miku siempre defiende a Ruka y nunca a ella. Ella suspira y espera paciente el almuerzo.

Ya han pasado dos semanas desde que arribaron al Lago Forloyd y desde ese día han buscado sin descanso. Cada una hace un turno de cuatro horas intercalado, es decir, dos están bajo el agua y a la mitad del turno de la otra, una sale y hace relevo con la que está fuera, quien descansa cuatro horas mientras cuida las partencias. Y durante ese tiempo se convierte en costumbre que Trevor llegue hasta ellas, usualmente en la hora de la comida, pues sabe que Miku estará afuera del agua.

—¿Por qué a Trevor le das ese apellido… kun? —Lillianne pregunta en medio del silencio mientras cada quien tomaba su almuerzo, ella pudo decir palabra alguna debido a que el gigantesco árbol ya no se encontraba con ellas. —Mi apellido no es San y no sabía que ella. —Señala a Ruka. —Poseía uno tan ridículo como Chan.

Miku sonríe tímidamente y pasa a aclararle. —Oh Lillianne-san, eso no es así… lo que sucede es que de dónde yo vengo se emplean honoríficos… y bueno, kun y chan son para personas cercanas, solo el primero se usa con hombres y el segundo con mujeres… y san es más formal.

Lillianne siente un golpe bajo, a Ruka la trataba de forma más cercana que a ella. —¿Y por qué a mí no me tratas de "chan"?

—Oh… bueno… —Miku se rasca la nuca de forma incomoda. —Es que no te he tratado mucho y… —Ella mira a la pelirrosa al lado suyo, que le devuelve la mirada expectante por lo que va a decir. —Ruka-chan, ella me ha ayudado mucho, creo que somos amigas muy cercanas.

Otro golpe bajo para la rubia, quien no soporta la mirada arrogante de la pelirrosada.

Ellas deciden continuar su almuerzo sin mediar más palabras.

Debido a que Ruka tiene derecho a su descanso, Miku se introduce en las heladas aguas. Ella relaciona nadar en el Lago Forloyd con la sensación que sentiría sumergirse en el Océano Ártico. Y busca por largas horas de infructuosos resultados. Ella no sabe cómo es el Vinet y teme haberlo dejado pasar, sin embargo todas están trabajando fuertemente.

Tras horas y horas de trabajo, las tres deciden tomar un descanso comunal. Mientras toman una cena ligera conversan acerca del hecho de que ninguno de los cuatro chicos ha llegado a su encuentro. Cada una aporta una teoría: Quizás se perdieron, esperan a que ellas encuentren el Vinet, las esperan en el puente, decidieron buscar el Vinet por su lado.

A la mañana siguiente de su noche de descanso bajo el cuidado de Trevor. Ruka y Miku deciden ser las primeras en adentrarse en el agua. Al fin y al cabo el Vinet las beneficiará a ellas.

Ruka va hacia su izquierda, mientras que Miku a su derecha. Ruka decide ir un poco más lejos que de costumbre. Pronto llega a una zona donde extrañamente la luz del sol logra filtrarse, permitiendo poder tener una vista de lo que tiene al frente. Ella ronda con mucho cuidado la zona, notando que al fondo hay una luz roja que parece llamarla. Ella nada más y más profundo cada vez, no notando que ha pasado demasiado tiempo bajo el agua y el aire aún no le falta.

Pronto llega a una especie de puerta de cristal, la cual no se ve ni antigua ni gastada, la abre y cae dentro de una habitación. Ruka se sorprende al descubrir que no hay agua dentro de la sala. Ella observa atentamente el misterioso lugar, este parece ser totalmente de ventanales de cristal con marcos blancos. El exterior se ve totalmente azul, ella presume es el agua del lago. A su alrededor todo es de un blanco y pulcro blanco, incluyendo los pisos. Hay varias cortinas corridas las cuales también son blancas. En el techo cuelga un hermoso y labrado candelabro, el cual parece ser de cristal e ilumina totalmente todo el lugar. En todo el centro ve una escalera en forma de espiral que rodea una columna sobre la que se ve una almohadilla roja de satén y sobre la cual está posicionada una caja blanca.

—El Vinet. —Dice casi sin aliento.

Corre por la enorme sala hasta llegar a la base de las escalres, las cuales sube a toda prisa y una vez llega hasta arriba duda un poco, ya que no sabe que pasará una vez tome la caja, pero es mejor arriesgarse.

Ruka toma la caja.

Una vez en sus manos la contempla por unos instantes, antes de sentir que la sala tiembla. Ella decidiendo no perder tiempo salta desde lo alto de la columna, cae sobre el suelo y corre hacía la puerta mientras esconde el Vinet en su chaqueta.

Sale al agua, la cual aunque aún clara, es más turbia que antes. Nada con todas sus fuerzas, pero siente que algo la jala hacia abajo, una especie de remolino se estaba formando, además de que ve lo que parece un gran tentáculo que la toma por el tobillo.

Ella trata de dar un grito de auxilio, pero solo salen burbujas.

A lo lejos Lillianne nota que algo se está moviendo en el tranquilo lago, por lo que sin dudar se echa a nadar.

Miku siente de repente una corriente de agua en el calmado lago, por lo que pensando que quizás Ruka esté en peligro, decide nadar en favor de la corriente.

Ruka lucha contra aquella cosa babosa que se aferraba a su tobillo, al parecer sus tentáculos tiene ventosas con las que succionaba y se aferraba a ella. En un intento desesperado, saca de uno de los bolsillos aquel colmillo que guardaba y lo clava directo en la piel babosa, al fin sintiéndose libre nada lo más rápido que puede a la superficie.

Una vez fuera siente que algo la jala de nuevo hacia abajo, pero esta vez no puede ver que es debido a la oscuridad. Aunque algo o alguien le jala de la mano y pronto está nuevaente afuera en brazos de Lillianne.

—¿Qué ha pasado? —Pregunta alterada la rubia.

—No hay tiempo de explicaciones, mejor salimos de aquí. —Habla sin aliento Ruka.

Las dos comienzan a mover sus manos y pies lo más rápido que pueden, tratando de avanzar lo más rápido posible. Pronto llegan a la orilla y Ruka nota que no hay rastro de Miku.

—¿Y Miku? —Pregunta exhausta.

Lillianne mira a todos lados. —L-la dejé aquí… la saqué del agua cuando un extraño… no sé qué era, un calamar gigante o yo que sé… total que tuve que matarlo y la traje aquí. —Ella señalaba al piso. —Aquí, la dejé aquí inconsciente. —Ella se veía desesperada.

—¿Buscan a esta pequeña? —Un rubio sostiene a una inconsciente Miku entre sus brazos, mientras que su gemela habla fríamente. —Sabemos que encontraron el Vitnet, por eso el lago despertó.

Ruka y Lillianne los miran con desprecio.

—No intenten nada. —Rinto explica. —Meito y Akaito están en posiciones de ataque.

—No tenemos nada. —Ruka miente lo más descarada que puede.

—No nos puedes engañar. —Afirma Lenka. —Sabemos muy bien cuando el Vinet ha sido sacado del lago, y eso. —Ella señalaba al cuerpo de agua revuelto y que parecía ser un animal despertando de la hibernación. —Es prueba de ello.

Ruka no sabe qué hacer en ese momento: mentir, dejar a Miku en manos de ellos e irse con el Vinet. Tratar de rescatar a Miku y quedarse con la llave o entregar el único medio para volver a su mundo pero recuperar a Miku.

Ruka mete su mano en la chaqueta y extiende la caja. —Toma. —Dice algo cabizbaja, esa es la única forma de regresar a su hogar… si es que aún existía. Pero todo lo hace por Miku.

Lenka lo toma y sonríe siniestramente.

—Ups. —Exclama Rinto para luego tirar a una Miku aun inconsciente al agua y luego irse corriendo de allí con su hermana.

—¿Qué mierda? —La pelirrosa no sabe si ir detrás de ellos o rescatar a Miku.

—Más tarde vamos por ellos… —Grita desesperada la elfo. —Sabemos a dónde van, ahora la prioridad es Miku. —Ruka asiente y ambas se echan al agua en busca de Miku, quien fue arrastrada al lago, como si de un manjar se tratara para aquel cuerpo de agua.

F1

Miku terminaba de teclear sus últimas ideas cuando sintió la presencia de Luka en su espalda, volteó a verla y se encontró con la mirada azul de su novia fija en lo que estaba escribiendo, por puro impulso y vergüenza, ella bajó la tapa de su portátil, impidiéndole así seguir con la lectura.

—Oye, esta interesante… déjame seguir leyendo. —Expresó Luka abatida.

—N-no… me da pena. —Casi gritó Miku.

Luka la miró divertida. —¿Por qué? Ya leí una parte y se me hace muy interesante.

La mirada serena, pero sería de Luka provocó en Miku suficiente confianza para alzar la tapa de su portátil.

Luka leyó el último párrafo y pasó a ver a Miku. —¿Me dejarías leerlo desde el primer capítulo? —Le preguntó con un tono lastimero, que no convencía en lo absoluto a Miku.

—Eh… no sé.

—Oh vamos, me gusta leer y esta interesante, quiero entender de qué va… aunque creo que me tragué un buen spoiler. —Luka reía divertida, mientras que Miku quería desaparecer de su asiento.

—N-no sé.

—Oh vamos, no comiences con tus "no sé". —Expresó entre frustrada y divertida. —Eres muy insegura Miku. —Luka la miró fijamente a los ojos, con cariño pero seriedad. —Debes confiar más en ti misma… siempre dudas de todo…

Miku bajó la mirada. —D-de acuerdo… —Dijo en voz baja, luego alzó la mirada y la sostuvo con la de Luka. —Te lo mandaré a tu mail… lo que llevo… —Luka sonrió y Miku le correspondió, ella guardó y cerró el documento, abrió el navegador, accedió a su cuenta de correo y cuando iba a mandar el archivo adjunto cayó en la cuenta de algo. —¿Me darías tu correo electrónico? —Luka asintió. —Y teléfono… —Luka volvió a asentir. —Y decirme dónde vives…

Luka se la quedó mirando. —Creo que aún nos falta conocer algunas cosas de nosotras. —Comentó con un aire incómodo, pero algo divertida.

—Así parece.

Ellas quedaron en silencio, darse cuenta que aún debían conocerse del todo las hizo sentir muy incomodas.

Para acabar con aquella tensión, Luka pasó su vista otra vez a la lectura. —Sabes, hay algo que no me quedó claro. —Miku la miró con interés. —¿Cómo se llama el personaje que basaste en Lily?

—Y-yo no he basado a ningún personaje en nadie. —Miku estaba roja de vergüenza.

Luka la miró con una expresión que decía claramente "¿En serio?". —Aja claro. —Luka se rió un poco y continuó con su pregunta. —Es que, en lo que leí se llama Liana, Lianne, Lillianne… No sé, me parece confuso. —Luka se quedó pensativa. —¿No encontrabas nombre para Lily verdad? —Interrogó finalmente. Miku solo pudo sonrojarse fuertemente. —Eso es adorable. —En vista del silencio de Miku, Luka continuó con sus interrogantes. —¿Ruka pertenece al mismo universo de Miku? —Preguntó.

—No te puedo decir eso. —Contestó Miku.

—Oh vamos… ya sé que los gemelos son los malos.

—No te diré… —Ahora reía al no darle respuesta.

—Bueno, entonces dime, ¿Lilianne es mala?

—Lo descubrirás. —Miku se estaba divirtiendo dándole respuesta vagas a Luka.

—¿Regresarán a su mundo? —Luka se iba acercando a Miku, puso sus manos entre los reposabrazos de la silla de Miku para tener comodidad.

—Quizás. —Respondió entre burlona, por ser tan ambigua en sus respuesta e inquieta al sentir a Luka tan cerca.

—¿Se enamorarán? —Finalizó ya muy cerca de sus labios.

—Lo más probable. —Dijo sin aire Miku, para luego recibir gustosamente el beso que Luka le daba.

Luego de aquel largo beso, Miku quedó un poco lívida, por lo que le confesó a Luka. —¿R-recuerdas cuando me preguntaste porque eras una ladrona en mi historia? —Preguntó algo nerviosa Miku, a lo que Luka solo asintió con una expresión estúpida en su cara. —Porque robaste mi corazón... —Luka se rió y Miku se puso más roja aún. —Dios, eso es tan estúpidamente cursi. —Ella puso sus manos en su cara y Luka sonrió de forma radiante, mientras abrazaba a Miku fuertemente.

—Entonces, ¿tú llegaste a mi vida para recatarme? —Luka se sentó en una silla que Miku había llevado para ella a su cuarto.

—¿Qué?

—Así como Miku a Ruka… es obvio que ella fue a ese mundo a rescatarla, ¿no?

—Algo así había pensado… pero no tiene sentido… —Expresó Miku un poco ida. — La verdad no he pensado en la razón por la que Miku va a ese mundo.

—A mí me agrada esa… para rescatar a Ruka. —Luka le sonrió.

Miku se alzó de hombros. —No suena tan mal… igual… —Ella miró hacia abajo y comenzó a jugar con su blusa. —Tampoco creo que sea una historia que valga la pena y un editor la tenga en cuenta. —Ella había dejado ver sus miedos y nervios a flor de piel.

Luka la miró comprensiva. —Miku. —Le llamó mientras le alzaba la cara, para mirarla directamente. —Ya te dije que tengas más confianza en ti… quizás no es la mejor historia del mundo. —Miku hizo una mueca de inconformidad. —Pero tampoco es mala… solo debes seguir escribiendo y mejorar… ya verás que lograrás publicar algo en una editorial reconocida algún día. —La sonrisa amable y confiada de Luka le hizo sentirse un poco más segura.

—G-gracias Luka. —Miku se abalanzó a ella y la abrazó.

Ellas se quedaron un tiempo más hablando amenamente, tratando de conocerse mejor y entenderse, contando situaciones de su vida, niñez, lo que les gusta u odian, hablaron de todo y nada a la vez. La noche llegó y Luka tuvo que despedirse de su novia.

Una vez Luka se había ido, Miku cerró la puerta y se recostó contra ella, pensando que el tiempo que había pasado con Luka era tanto mágico como agotador… esa chica parecía ser otra cuando estaban asolas, era audaz, divertida, risueña y algo fastidiosa, pero no de una mala manera… no era en lo absoluto la típica Luka cohibida y tímida que ella conocía… pensó, ella era ese tipo de personas que no se muestra como son hasta estar en confianza.

Con un suspiro soñador se retiró de la puerta y luego de dar las buenas noches a sus padres se fue a su habitación. La actitud soñadora que Miku tenía últimamente no pasó desapercibida para sus padres, quienes una vez Miku no estuvo en la sala se miraron, ambos con arrogancia, como esperando que diría el otro para refutarle.

—Nuestra hija está enamorada. —Comenzó la madre de Miku.

—Evidentemente. —Contestó su esposo.

—De esa chica. —Afirmó segura.

—No estaría seguro… puede ser solo una amiga… quizás es su confidente.

—Por favor, ¿no has notado como la mira?

—Es tu imaginación mujer. —El hombre expresó antes de seguir leyendo.

—No sé porque lo sigues negando. —Dijo ella muy bajo, para sí misma, segura que su esposo no la escucharía. Ella aún recordaba cómo habían llegado a aquella extraña apuesta.

Todo se debía a un hecho, único y específico. Miku no tendría más de diez años, cuando se acercó a ella y con una mirada totalmente inocente le preguntó si su muñeca podía salir con otra en lugar del muñeco que se dictaba como compañero… Su madre quedó atónita y confusa, no quería pensar que significaba aquella inocente pregunta, la cual nunca respondió.

Su madre aún en su estado estupefacto se dirigió a su esposo, comentándole lo ocurrido, él inmediatamente negó cualquier posible teoría acerca de que significaba aquello, "es una pregunta inocente", fue lo que dijo. Al final de la discusión no pudieron ponerse de acuerdo, y por azares de la vida él frustrado le aseguró a su esposa que le daría una gran suma de dinero en caso de que ella tuviera razón, ella aceptó asegurando que si su hija llevaba un novio, ella le daría la misma cantidad a él, sellando así su "apuesta".

Ella estaba segura su hija le haría ganar una buena cantidad de yenes, eso y el paso del tiempo consiguieron que sus padres de alguna forma asimilaran que su hija quizás nunca les llevaría un chico a casa.

Otra semana escolar estaba rodando, dentro de las obligaciones académicas se encuentran las actividades dentro de los clubes, por eso Luka y Miku; luego de un largo día escolar, se hallaban adelantando las labores del club, aunque ellas realmente disfrutaban de este, debido a que tenían la sala solo para ellas, esto causado por el hecho de que los demás integrantes requerían de otros instrumentos y materiales para culminar con sus tareas. Gumi y Meiko se la pasaban en el club de costura usando los materiales e insumos de esta, además de que no contaban con una máquina de coser en sus casas. Len, Rin y Kaito requerían de instrumentos, además de un salón insonoro para que la calidad de la grabación fuese la máxima o por lo menos adecuada.

Luka usualmente extendía un gran lienzo en el suelo y se dedicaba a dibujar cada escenario, esto usando como referencia los bocetos hechos de cada escena, inspirados a su vez en lo descrito por Meiko durante los ensayos. Una vez terminado de dibujar el lienzo, Miku se dedicaba a aplicar la pintura, aunque Luka por lo general le ayudaba con los detalles, ella sabía muy bien que esta parte tomaba más tiempo.

—¿No se ve muy verde? —Miku le consultaba a Luka a cerca del fondo que se usaría para Emerald Girl. El cual consistía en un salón real donde estaría la Chica Esmeralda y los instrumentos para hacer la magia.

—Mmm, quizás. —Respondió Luka. —Pero según Meiko, todo debe ser verde… —Luka se quedó analizando el telar en el suelo. —Quizás si haces más contraste entre el verde oscuro y el claro.

—Sí, creo que sí. —Miku estuvo de acuerdo. Ella también veía el gran pedazo de tela tirado en el piso. Para poder trabajar, ellas habían corrido todas las mesas y sillas dentro del salón, además de los instrumentos musicales. En ese momento en el suelo había dos pedazos de tela, el que ella pintaba y el que Luka dibujaba. —¿Cómo vas con los molinos? —Interrogó Miku, según le había entendido a Luka, Meiko había solicitado demasiados detalles en el fondo del inicio.

—Mmm puedo manejarlo, pero los dos primeros tienen demasiadas cosas… al menos el de mi canción y el de los gemelos son más simples y el de Gumi se reutiliza… —Ella hizo una mueca de molestia que le pareció algo graciosa a Miku. —Aún estoy pensando los de Shion, ¿por qué deben ser dos? —Luka hablaba en un tono cansado.

—Piensa que será un gran espectáculo. —Le reconfortaba Miku.

—Eso espero… y que la música y los vestuarios sean bonitos.

—Gumi es muy detallista, de seguro hará buenos acabados y Rin es perfeccionista, además de que Len es muy talentoso con los instrumentos… algo bueno saldrá de allí.

—Yo sé eso, lo que me preocupa es Meiko y sus peleas con Megpoid, además de lo distraído de Shion…

Miku se reía suavemente. —Vamos no seas así… mira que ellos confían en nuestro trabajo.

Luka la miró un poco desconfiada. —Quizás ellos no deberían confiar en el tuyo.

—¡Oye! —Se quejó Miku. —Hago lo que puedo.

Luka se reía de la reacción de su novia, luego la tomó en sus brazos y la abrazó. —Yo sé… —Ella pasó a mirar los telares. —Pero se ve muy plano… hay que darle sombras no solo echar el color. —Le explicaba.

—¿Eso lo harás tú verdad? —Miku la miraba tratando de darle "lastima".

—No sé, hacer los bosquejos no es tan fácil y toma su tiempo, además ten en cuenta que esta cosa mide al menos cuatro metros, los dibujos son muy grande y hay que cuidar la escala… creo que merezco un descanso.

—Bueno, tú haces el dibujo, yo doy la capa de pintura y tú los detalles y sombras. —Proponía Miku.

—¿Y sí te enseño? —Contrapropuso Luka.

—Sabes, creo que el arte se me da bien, pero solo la música y la literatura… la pintura no es lo mío. —Aclaraba Miku.

—No seas tan dura contigo misma, lo poco que llevas lo veo bien.

—¿Aún sin sombra? —Consultó Miku.

—Aún sin sombra. —Le confirmó Luka. —Pintas bien, quizás solo requieres de tiempo y dedicación.

—No gracias, prefiero hacer otras cosas.

—¿Cómo qué? —Luka le preguntó muy cerca de sus labios, peligrosamente cerca, Miku seguía entre sus brazos y ella moría por besarla hasta quedar sin aire.

Y eso iba a hacer si no hubiese sido por un comentario que llegó a sus oídos.

—Vaya creo que todo va muy bien por aquí. —Miku y Luka se separaron más por instinto que otra cosa, ambas miraron al intruso en el salón, encontrándose con la mirada asombrada de Kaito.

—S-shion… —Ellas no sabía que decir. Luka trató de hablar. —¿Qué q-querías?

Kaito tenía la cara completamente roja, además de una expresión que combinaba muy bien el asombro y la vergüenza. —M-Meiko-san me pidió que comprobara como iban… pero me parece que todo está… muy bien. —Él estaba muy incómodo y solo quería desaparecer. Kaito nunca imaginó en ningún instante que existiera algún tipo de atracción entre Miku y Luka y mucho menos que ellas fuesen una pareja. En su mente las dos chicas estaban interesadas en él.

—Ah si… esto… —Luka buscaba que decir. —Sí vamos bien, ya tenemos dibujado cinco de los nueve fondos, además Miku va muy bien con la capa de pintura, creemos que para la otra semana a estarán todos los bocetos y que para la otra semana más arriba estén todos con la pintura base, yo luego me encargaré de las sombras y detalles…creo que lo tendremos a tiempo. —Luka hablaba atropelladamente, tratando de superar el hecho de saber que Kaito las había encontrado en una posición muy comprometedora.

—Ya veo… —Soltó Kaito a lo bajo, miró los telares y luego preguntó. —¿Y… y como lo sostendremos.

—Oh al principio pensamos en usar varios maderos y clavar los lienzos en el mismo auditorio, para poder transportar los lienzos. —Explicaba con calma Miku. —Pero pensamos que era muy difícil. —Kaito la miraba confundido. — Debido a que se supone que un fondo superpone a otro. Pensamos que era mejor ponerlos tipo cortina, así se enrollan o desenrollan a medida que los necesitamos… son muchos fondos.

A pesar de que la conversación había fluido, Kaito seguía incomodo en el lugar, además, sentía que iba a perder el conocimiento en algún momento debido a un derrame nasal, imaginarse a Luka y a Miku en una situación más comprometedora que con la que las había encontrado lo tenía con su cabeza a punto de estallar.

—Bueno, —Kaito se aclaró la garganta para llamar la atención, — viendo que todo va bien… yo me voy.

Las chicas quedaron nuevamente solas y luego de unos minutos en silencio, se echaron a reír, la verdad no les preocupaba que Kaito supiera la realidad de su relación, él era un amigo de toda la vida y de confianza. Él jamás iría con chismes y rumores.

Ellas dejaron las muestras de cariño, al no querer ser atrapadas por alguien ajeno a su círculo social, además de que debían dedicarse a su trabajo si querían tener todo listo para la fecha.

Las semanas siguieron pasando y ya solo faltaba una semana para la presentación. Ese día todo parecía igual que los demás, aquel día era un jueves común y corriente.

Gumi y Rin ya se habían resignado a que Miku no iría más con ellas a la escuela y menos pasarían juntas el receso, tal parecía que Miku solo pensaba pasar su tiempo con su novia. En las mañanas la esperaba en el cruce de caminos, en el receso comían juntas en el jardín de la escuela, casi siempre tiradas en el pasto o sentadas en alguna banca, en el tiempo del club Luka hacía trazos en el lienzo mientras que Miku se encargaba de echar la pintura y a la salida de la escuela caminaban juntas hasta el lugar que dividía sus caminos, aunque a veces Luka iba a casa de Miku a "hacer los deberes"… Miku, sabía que solo eran excusas, ya que hacían de todo menos estudiar, pero dejaba ser feliz a Luka, quien parecía no tener la capacidad para despegarse de ella.

Miku casi había olvidado la advertencia de Yuuma, que casi parecía una amenaza. Sin embargo, él no lo había hecho. Aprovechando que Miku se encontraba sola en el amplio jardín, esto debido a que Luka le buscaba unos dulces que ella dijo querer comer, Yuuma se le acercó.

—¿Ya tienes una respuesta Hatsune? —Fue su frío saludo. Miku dio un gran salto debido al susto, pero no le respondió. —¿Y bien?

—¿De qué hablas? —Preguntó ella a la defensiva.

—No te hagas la tonta… hablo de que si reconsideraste tus gustos y has decidido dejar de jugar con Megurine… seamos sinceros, ella no puede darte lo que un hombre sí, lo que yo sí.

Miku apretó sus dientes al igual que sus puños. Ella realmente nunca había admitido salir con Luka frente a Yuuma, pero pensó que no veía al caso negar lo evidente. —Tú no eres quien para reprochar o amonestar mi conducta, yo decido con quien salir.

—No es correcto, date cuenta. —Él insistía.

Miku dudó un momento, pero le respondió. —No me importa si lo es o no… yo estoy bien con Luka, no me interesa si eso te molesta o hace feliz. —Agregó.

Yuuma chistó fuertemente y la observó con desagrado. —¿Quién te asegura que no es solamente una calentura por ella? —Interrogó molesto. —¿Qué sólo es ganas de experimentar?

Miku se sintió ofendida, él le quería dar a entender que lo que tenía con Luka era un juego, producto de sus hormonas y ganas de experimentar, aquello le fue muy molesto, ella quería de verdad a Luka y no solo para pasar un rato… para ella Luka era alguien demasiado especial y valiosa y no estaba dispuesta a dejarla ir solo porque a alguien le molestaba su relación.

—Entonces sería lo mismo en tu caso. —Miku le expuso con ira contenida. — Tú ni siquiera me conoces... —Siguió explicando, mientras lo observaba fijamente a los ojos, el dio un paso hacia atrás y ella uno hacia adelante. — Ni siquiera sé porque o desde cuando te gusto, nunca antes habíamos hablado, no somos amigos… creo que el que solo quiere pasar un rato es otro… Te lo repetiré para que lo entiendas, no dejaré a Luka por ti. —Finalizó con voz firma.

Luka regresaba con una sonrisa en su rostro debido a que había conseguido aquellos chocolates que sabía a Miku le encantaban, sin embargo esta se borró cuando notó a Miku con una pose algo tensa hablar con Yuuma, quien parecía enojado. Aunque Miku fuese su novia y haya rechazado a aquel muchacho, ella no podía evitar sentirse algo insegura ante la cercanía de ellos, sobre todo porque Miku aún conservaba algunos temores y él podía valerse de ellos.

Luka caminó a una velocidad constante y llegó hasta ellos, escuchando lo último dicho por Miku, Luka no se sorprendió de que Yuuma insistiera en salir con Miku, sino debido a que Miku aceptara que salía con ella y que no la pensaba dejar.

—¿Pasa algo? —Preguntó cuándo llegó a su encuentro.

El chico solo observó a la persona que había arribado al lugar, soltó un bufido de molestia y se fue refunfuñando, entre todo lo que expresó en susurros el chico ellas alcanzaron a escuchar algo que les pareció molesto, él las había llamado "repugnantes" e "inmorales".

Miku agachó la vista y Luka no dijo nada. El aire entre ellas había cambiado. La pelirrosa no sabía que decir.

—Yo… no creo que esto sea algo malo. —Soltó al final Miku, luego de un largo silencio. —Supongo que tenemos que acostumbrarnos a este tipo de situaciones y trato. —Ella alzó la vista y Luka notó unas cuantas lágrimas. —Pero no me importa. —Aclaró. —Yo no te dejaré. —Miku le sonrió y Luka la envolvió en sus brazos, besando su frente.

—Yo tampoco Miku.

El receso acabó pronto y ellas tuvieron que regresar al salón de clases. Al ingresar al aula notaron la mirada fija y acusadora de Yuuma, Miku trataba de evitarlo, mientras que Luka lo miraba duramente, tratándole de decir que no se dejaría intimidar y mucho menos perdería ante él, Miku claramente ya la había elegido a ella y él tenía que entender eso.

La jornada escolar pasó sin más percances. Ya se había hecho algo tarde cuando salieron del instituto, luego de adelantar parte del trabajo del club. Miku le recordó a Luka que debían preparar la presentación de su proyecto de química, el cual incluía un cuarto y último informe, aunque ninguna de las dos estaba muy segura del porque siempre olvidaban ese trabajo. Por lo que decidieron ir a la casa de Luka a hacer dicho informe. Solo les quedaba una semana.

—¿Por qué siempre olvidamos hacer ese trabajo? —Inquiría Luka mientras caminaban a su hogar.

—No tengo idea, pero al menos ya saldremos de el. —Miku se veía algo cansada.

—Espero que no sea para mucho problema que el día de la presentación de nuestra obra musical sea el mismo que el del proyecto de química. —Anhelaba Luka.

—Cállate y no llames a la mala suerte. —Miku la miró con un poco de terror en sus orbes.

—¿Crees en la suerte? —Luka estaba impresionada de la reacción de Miku.

—¿Tú no?

—No.

—Pues… de todas formas, no llames la mala suerte y la desgracia. —Miku le pedía a su novia.

Miku y Luka estaban sentadas alrededor de una mesa en el suelo de la habitación de Luka, ellas habían pasado al menos una hora trabajando seriamente en el informe de química y acordando como harían la presentación y que ejemplos usarían, cuando el hermano de Luka ingresó al cuarto de ella con unos cuantos bocadillos y bebidas.

—Toma Tako-Luka, aquí manda mamá. —Dijo él desinteresado, para luego salir de la habitación.

—¡Idiota! —Gritó desde la puerta Luka, mientras su mano estaba en la manija y mitad de su cuerpo en el pasillo. —¡Te he dicho que no me llames así!

Miku podía escuchar la risa de su "cuñado" a lo lejos. —Pero si te queda perfecto… cuando comes atún pareces un pulpo hambriento. —Se explicaba él.

Luka estaba sumamente roja de que su hermano haya dicho eso delante de su novia. —E-eso no es así. —Aseveró mientras tiraba la puerta de su cuarto, pensando que mejor dejaba así esa discusión, no quería ser aún más avergonzada frente a Miku.

Miku miraba con una sonrisa maliciosa a Luka. —Así que… ¿Tako-Luka eh?

Luka hizo un mohín y gritó. —¡Cállate! —Miku reía muy divertida. —Ese idiota. —Refunfuñó.

—Me dijiste que ya va en la universidad, ¿no? —Preguntaba por molestar Miku, quien luego tuvo una idea. —A mí no me parece un idiota, al contrario, parece que es muy inteligente… además, es muy guapo.

—¡¿Qué acabas de decir?! —Preguntó alterada Luka, mientras que Miku reía a carcajadas en el suelo. Se compuso en su lugar sentada en el suelo, mirando a Luka quien tenía un puchero. —¿P-preferirías a mi hermano? —Preguntó molesta.

Miku alzó una ceja, puso un codo sobre su mano y con la otra mano se tocaba el mentón en pose pensativa. —Mmm, quizás. —Dijo con una sonrisa maliciosa, Luka acrecentó su puchero, ella comenzó a gatear por la habitación hasta llegar a Miku, quien estaba sonrojada debido a la vista que tenía de Luka.

Luka comenzó a pasar sus manos por las piernas de Miku. — ¿Acaso… Te gustaría que otro te tocara así? —Preguntó en un tono seductor, luego se acercó más a la chica frente a ella y besó su cuello. —¿Preferirías que otro te bese de esta forma? —Interrogó mientras que una de sus manos la pasaba por su cintura y la acariciaba. —¿Quieres que otro te haga esto? — Luka mordió suavemente el cuello de Miku, quien no pudo evitar soltar un gemido.

Pronto no solo fue Luka la que pasaba sus manos por el cuerpo de su novia, Miku se unió a sus caricias. Luka pasó su mano por la espalda de Miku, la apretó contra sí y le dio un profundo y largo beso que ahogó sus gemidos y Miku correspondía con vehemencia.

Luka no podía parar, los besos fogosos de Miku, su cuerpo irresistible, el estar solas en una habitación, ella estaba abrumada. Pasó sus manos por el abdomen de la peliacua y fue subiéndolas hasta llegar a sus pechos, acariciándolos sobre la blusa y la ropa interior, pero ella quería sentir más, por lo que comenzó a desatar los botones del uniforme de Miku.

Miku se sentía extraña, algo nuevo se había despertado en ella, los besos de Luka la tenían mareada, sus caricias abrumada, sentía que algo dentro de ella estallaría si Luka no continuaba con su toque… sin embargo, cuando se dio cuenta que Luka comenzaba a desabotonarle su camisa, regresó a la tierra.

Tomando las manos de Luka, Miku le preguntó. —¿N-no crees que es muy pronto para esto?

Luka aun con la mirada perdida detuvo sus acciones y quedó mirando a Miku. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo se sonrojó profundamente. —Eh… sí… creo que sí. —Dijo suavemente, lamentando haberse sobrepasado con Miku con su pequeña broma.

Miku malinterpretó su mirada triste, ella pensaba que se debía a haberse negado, pero Luka lo que sentía Luka era vergüenza por haberse sobrepasado. —A esto… no es que no quiera. —Aseguró Miku totalmente roja y sin mirarla.

Luka la miró confundida. —Oh sí, yo sé…

—Sí… sí lo que quieres es seguir… —Intentó Miku, pero Luka puso uno de sus dedos sobre sus labios.

—Tienes razón, es muy pronto… no estoy molesta ni nada. —Le aclaraba Luka.

Miku se sintió algo cohibida. —¿En serio? —Preguntó con temor.

—Sí Miku, en serio. —Le aseguraba Luka, mientras besaba su frente.

—P-pensé que estabas molesta…

—¿Por qué lo estaría?

Miku miraba a Luka, dudando en contestar. —B-bueno… sé que esto es lo que hacen las parejas… y he notado que en más de una ocasión me miras con lujuria. —Luka se enrojeció totalmente al escuchar eso, pensó que Miku nunca había notado que en más de una oportunidad sus besos la habían calentado. —P-pero, yo realmente no sé qué se hace, o he hecho eso… nunca he tenido una relación con alguien… no quiero decepcionarte. —Lo último lo dijo insegura y tímida.

Luka arrugó su frente al escuchar esto. —¿Acaso crees que yo sí?

—¿No?

Luka la miró asombrada. —¡No! —Aclaraba mientras extendía la última letra de su negación. Ella la tomó de las manos y la miró fijamente. — Miku, yo soy igual que tú. —Su pareja ahora parecía asombrada. —Nunca he estado en una relación con nadie antes, nunca había besado a alguien antes, yo nunca he tenido relaciones sexuales con alguien… somos iguales, yo tampoco es que tenga tanta idea de que se hace.

Miku la miró algo confundida, asimilando las palabras. —Vaya, creí que alguien cómo tú habría tenido un puñado de parejas antes…

Luka le sonrió. —¿Qué parte de "solo tengo ojos para ti" no has entendido? —Luka miró hacia otro lado avergonzado. —A mí solo me has gustado tú… por eso he rechazado a cada persona que se me ha confesado en la vida. —Volvió a mirarla. —Estaba esperando por ti… yo siempre he estado enamorada de ti, yo solo quiero una relación contigo, hacer "eso" contigo. —Luka rió apenada al decir eso. —Pero tienes razón, es muy pronto, yo no quiero apresurar las cosas.

Luego de aquello ambas quedaron en silencio sin saber que decir.

Luka tomó lo que su hermano le había traído, le ofreció a Miku y ella misma comió en silencio. Siguiente terminaron el informe de química, aunque Miku quedó en digitalizar todo lo que estaba hecho a mano.

Cuando Miku se despedía de su novia la mamá de Luka se ofreció a llevarla a su casa, Miku quiso negarse pero fue imposible. Al llegar a casa, la madre de Luka habló un poco con la de Miku, ellas habían comenzado a tratar desde que Luka se iba tan tarde de la casa de su novia, y su madre debía ir a buscarla. A Miku aquello le parecía algo extraño, pero quizás sería bueno, ella no tenía idea de cómo le diría a su familia que salía con una chica, y menos se imaginaba como lo haría Luka. Pero ya pensaría en eso después.

Las semanas habían pasado rápidamente y solo quedaba una para el día de la presentación de la obra de teatro. Aquel viernes sería uno de los últimos días para practicar, debido a esto, en el salón del club se encontraban todos sus integrantes, menos una, la presidenta.

—¿Alguien sabe dónde está Sakine? —Preguntó casual Gumi. Todos negaron con la cabeza. —Creo que todo será un desastre. —Comentó despreciablemente.

—Quejándonos no lograremos nada. —Miku le reprocha.

Gumi iba a rebatirle cuando una castaña ingresó al salón. —¿Qué hacen aquí? —Preguntó algo perdida.

—¿Eh? —Todos estaban confundidos. —Practicar, ¿qué más? —Luka decía lo obvio.

—¿Para qué? —Meiko se veía algo afectada. —Igual todo será un desastre… nada está listo, no hemos practicado lo suficiente… —Ella se apoyaba en la mesa. —Todo es un desastre.

Todos se miraron confusos, Kaito tomó la palabra. —Perdón Meiko-san, pero hasta donde recuerde, ya tenemos los siete trajes confeccionados, los nueve fondos ya están dibujados y pintados, la música ya ha sido grabada y hemos practicado las once canciones… ¿por qué saldría mal?

—Todo, todo es un desastre.

Los integrantes del club se miraron entre ellos y luego hablaron en susurros, llegando a la conclusión de que Gumi solo tenía un ataque de pánico.

—Sakine-san. —Llamó su atención Rin. —¿Qué te parece si practicamos toda la obra de nuevo, con todo y trajes, fondos y música, así verás que todo saldrá bien.

Meiko pareció pensárselo. Gumi agregó. —Ya verás que todo saldrá bien… es más practicaremos sin tu dirección, así notarás que nos sabemos todas las canciones. —Meiko sonrió, luego soltó unas cuantas lágrimas mientras asentía en acuerdo con sus compañeros de clases. Nunca estuvo más agradecida de que todos sus amigos fuesen parte del club.


En fin, el siguiente capítulo será al fin la presentación de la obra y la entrega del proyecto de química :v *Silencio incomodo... No sabe que más decir*

Respondiendo el review de Just a lesb guest oh wow, debo decir que tu review me impresionó, puedes escribir en inglés, no tengo problema xD espero tu no con mi español lol En fin, me alegra muchisismo que me hayas dejado un review y no te apenes si escribieras supieras lo lindo que es recibir uno xD Bueno, dejando las excepciones me despido.

¡Saludos!