Capitulo décimo: No hay tiempo para llorar.

Hay muchas formas de llegar a ser el mejor guerrero tomando el camino de la dedicación, el del estudio y sino el camino que pocos tomarían, ya que es el que más riesgos tiene, el de sobrevivir. Un guerrero se va haciendo, quizás nazca con una estrella pero para los de Urano un guerrero se construye, mediante el estimulo correcto y una amplia variedad de enseñanzas. Hay maestros que sonríen y acarician la cabeza de sus pupilos cuando hacen las cosas bien, otros practican la severidad de sus palabras sin darles ninguna palabra amable y por supuesto hay maestros capaces de no velar por el bienestar de su pupilo. En el último caso estaba el gran Maestro Tate, que desde el primer momento que miró a Haruka y el tiempo que tenía para hacerlo un HOMBRE supo que debía de ser un verdadero monstruo. Los libros no eran para el, los premios menos y las palabras bonitas y rimbombantes menos, era un hombre de manos pesadas y una estricta enseñanza, él pertenecía a la familía de los hijos del Volcán, crecer y madurar en esas tierras conlleva tener una sangre fría y una piel ennegrecida por el viento caliente, su piel es una armadura y no conoce sobre cremas corporales. Hasta sus mujeres eran como ellos, sí toscas, algo velludas y con un carácter que con una simple mirada podía matarte, no eran damas en apuros ni siquiera podían llamarse DAMAS. El hombre, soltó al niño que llevaba como un costal de patatas al piso sin tener miramiendos que el cuerpo del pequeño había caído cerca de vidrios rotos.

- Elije tu espada- Tate se sentó en un tronco que servía de silla y miró al tosco herrero que afilaba las espadas con una devoción casi sagrada- De ahora en más el arma que elijas será tu amiga, tu amante y hasta tu esposa desgraciada…

El herrero comenzó a reírse por el comentario, a la vez que sacaba de su cinturon una vasija hecha del estomago de un animal que contenía un vino casero, tomo un trago despilfarrando entre sus labios una considerable termino de saciarse lanzó la vasija a manos de Tate que también sorbó, derrocho liquido que viajo entre la barba, Haruka miraba esa situación y casi se imagino que la barba roja también estaba tomando ese vino.

- No me mires muchacho, pierdes el tiempo- señalo las espadas que descansaban en una pared- ahora elije tu nuevo brazo.

- Ese niño es una princesa- comentó el herrero escupiendo a los pocos centímetros de los pies de Haruka- tate, ahorrate el tiempo y matalo….

El herrero levantó el brazo derecho de Haruka para examinarlo, dejando de lado su labor de afilado, lo inspecciono, lo olfateo como un animal y termino empujándolo con una mínima fuerza.

- Viste… es un enclenque, un futuro cadáver…- el hombre volvió a su labor- Pero, hoy quiero vender una buena espada… quizás este pelmazo logre sobrevivir sí tiene una de mis obras de arte.

Tate comenzó a reírse sin medir sus decibles. Se acerco al Herrero y golpeo con la mano cerrada el hombro del hombre que tenía en sus manos las piedras para afilar. El herrero hizo lo mismo y comenzaron una pelea de golpes. Haruka trago saliva porque la piel de ese sector golpeado innumerables veces estaba cobrando un color rojizo.

- Maldito, para ofrecerle una espada que no esté en tu tienda significa que has visto algo en ese mocoso- Tate golpeo por ultima vez el hombro logrando que el hombre sonriera y abiertamente lo miro con sinceridad-

- Tiene ojos decididos, y sus brazos aunque enclencles tienen la capacidad de agarrar con presteza y adoración una de mis hijas- el herrero se dirigio al niño para mimarlo torpemente en la cabeza- creo que me gustaría ver el cómo una de mis hermosas niñas vence a esos idiotas de la capital.

Tate enmudeció ante el comentario, la noticia había volado rapido en el reino, el herrero sabía que ese niño era uno de los candidatos.

- Tate, es hora de que un desgraciado bastardo demuestre que en Urano tenemos los mejores recursos y no esos desgraciados bebitos de mamá que osan llevar el legado de …- el herrero robo el cántaro y sorbió el vino para luego dárselo al niño- nuestro HERMANO PHIll…

Haruka miró al principio con asco la bebida, pero cuando noto que era observado por dos pares de ojos que esperaban que tomará con ellos, no lo dudo busco el pico de la vasija, la inclino y apretó con suavidad logrando que el liquido cayera en su garganta al principio sus papilas gustativas le dieron una clara señal de aborrecimiento, pero luego se acostumbro al sabor y trago como sí fuera agua. Su maestro le golpeo con fuerza la espalda en clara señal de camaderia.

- Bien Mocoso!- Tate empujo a Haruka para ingresar al interior del negocio del herrero- Sigue al maestro de armas…

En el interior del lugar, haruka se quedo boquiabierta, había un montón de armas, escudos, y armaduras. Sin embargo al costado de todo en uno de los rincones un catre y una cocina completamente negra de la mugre de años de acumulación. Quizó tragar saliva y recordó que en su boca seguía el sabor amargo del vino. El herrero se detuvo en un salón completamente limpio, el único sitio del local que estaba reluciente en el había colgado un hermoso retrato de una mujer la cual llevaba dos martillos de herrero y una sonrisa magistralmente aterradora. El herrero de detuvo frente al retrato y prendió una vela, para luego arrodillarse ante ella. Tate bajo la cabeza e hizo lo mismo con la de Haruka en señal de respeto.

- Ven mocoso acercate- el herrero miró al niño que se acercaba a el con lentitud cosa que molesto al hombre que le tomo la mano y lo empujo para que se pusiera frente al retrato- Amor te presento a…. espera que nombre tiene esté mocosito?

- Ha…

- Se llama Haruka- dijo Tate contestando en vez de su alumno que seguía con la boca abierta-

- Entonces, amor este es Haruka y tiene potencial para llevar una de nuestras hijas, se que te prometí que las cuidaría con tal amor que nadie más me las sacaría de las manos.

El hombre prendió un sahumerio con la vela y le dio uno a Haruka para que lo imitará.

- Haruka, quiero que prometas frente a mi esposa, la que le dio vida a tu futura espada en el calor del fuego como una madre da vida a su hijos en el parto, que vas a blandir tu espada siempre que sea correcto y logre salvarte usándola pero nunca para matar injustamente.

- Lo prometo-

El herrero miró con respeto a Haruka mientras la llevaba a la pared que descansaban un grupo de bellas espadas, todas ellas trabajadas de una forma impecable, distintas, no había una parecida a la otra. Tate se quedo atrás de ellos para también presentar sus respetos a la mujer de su amigo. Una gran Herrera, unica de su calaña, feroz y valiente como un guerrero… perfecta artista del metal y genuina en su labor, su compromiso con su trabajo y su terquedad hacía que esa mujer logrará unas bellas armas, pero ella se había cansado de la guerra y con el tiempo se nego a hacer espadas, sin embargo sus últimas hijas fueron un gusto, un deseo para que sirvan para quienes tuvieran el corazón para blandirlas de forma justa y valiente. Su esposo no había encontrado a nadie, pero ahora mismo ese viudo encontró en ese mocoso la luz que su esposa se refería en sus sueños de heroes ideales.

- Mocoso, perdón Haruka- el herrero hablo con seriedad- un guerrero necesita de su espada, es fiel a su espada pero ella no lo es al guerrero-

- NO lo entiendo- se apeno Haruka-

- La espada usada mal puede llegar a matar a lo que el guerrero más ama, pero también protege a los amados…. Así que cuando entiendas la responsabilidad hazte cargo de ser leal a tus convicciones- saco una espada que descansaba en el final de la fila, el estuche estaba trabajado por finos relieves de una montaña y unas lineas caóticas que daban alusión al viento sus manos acariciaron con paternalidad el estuche hasta que alcanzó el mango de la espada retirándola con cuidado de el- Ella me dijo que esta espada es para ti- suspiro con pesades como un padre dejando a su hija en el altar la saco del estuche con habilidad y con un sonido del metal cortando el viento ella esa espada magnifica salió de su escondite-

Haruka por un minuto se quedo embobada deseando tocar ese magnifico metal, pero cuando hizo un ademan de movimiento el Herrero con un movimiento de la espada le corto los cabellos que estaban atados con una cinta. En todo ese tiempo sus cabellos habían crecido un poco y según Felicity le quedaba bien una coleta larga, esta cayo al piso ensuciando el piso.

- Esa coleta es de usanza noble y por ahora eres solo un pequeño bastardo como todos nosotros- el hombre guardo la espada y ato la empuñadura con la funda con una hermosa soga verde el nudo era fuerte y seguro- todavía no estas listo- le paso la espada y en el camino agarró la coleta y la puso en el lugar donde reposaba las cenizas de su esposa- Haruka esa espada volverá a este santuario el día que mueras o seas un completo idiota, si me entero que una de mis hijas es usada in sanamente prometo y juro ante mi esposa que te buscaré y mataré… y nunca descansaras en paz. Porque no podrás entrar al paraíso … tu alma perecerá en la tierra y se volverá un ser oscuro sediento de sangre.

Haruka trago saliva y sintió como su estomago se enfermaba, agarro con firmeza la espada que dormía y se abrazó a ella.

- Su nombre es Ventus– el herrero camino hacia la salida arrastrando sus pies con amargura- cuida a mi más pequeña hija, se que es joven como tu alma pero ambos emprenderán el camino. Cuando estes listo tu maestro dejará que desates ese nudo, te advierto Ventus es caoticamente precisa…

El maestro Tate, agarró una espada de práctica y un cuchillo, el herrero sólo acepto el pago de esos dos objetos, la espada Ventus era un "préstamo/regalo". El alumno y su tutor se retiraron de la herrería, ahí pasaron por el que vendía suministros, compraron un saco de arroz que fue arrojado a Haruka y una enorme caja de botellas de alcohol. Tate hablo con el encargado quedando de acuerdo que en un par de semanas debía de llevar más cosas hacía su cabaña. El hombre acepto el dinero que la dama de Urano le habia dado como parte de pago.

- Ahora pequeño enclenque… vamos a entrenarte-

Caminaron por un camino sinuoso, dónde las ramas de los árboles lograban golpearles en la piel. Haruka llevando el costal a veces se quedaba muy atrás, sus hombros le dolían sin embargo continuo caminando y sin quejarse. Su maestro llevaba dos enormes cajas de madera, una de ellas llevaba alcohol la otra alimentos variados.

- De ahora en más esté es tu hogar…- comentó con tranquilidad respirando el aroma de los árboles y de la naturaleza- Ese es mi hogar… - señalo una vieja cabaña que estaba en ruinas sin embargo todavía se mantenía en pie- y …

Tate empezó a dejar las cajas en la tierra con lentitud y cuidado, no quería que se rompiera alguna botella. No noto cuando el niño empezó a caminar de un lugar a otro, notando que la cabaña estaba encima de una cima pronunciada, se fue acercando para ver mejor el paisaje con tanta tranquilidad y descuido que nunca noto el como su maestro le despojaba de su espada, le daba en su lugar el cuchillo y finalmente la empujaba con su pie para que cayera. Al principio no supo que pasaba pero cuando sintió como su cuerpo rodaba y rodaba entre las rocas lo único que atino a hacer fue llevar sus manos a su cabeza para que esta no saliera lastimada. Cuando sintió que ya no rodaba miró a su maestro que estaba en la cima.

- Sí sobrevives espero que seas inteligente y no vuelvas a subir!- grito a todo pulmon mientras lanzaba una mochila de cuero-

Su maestro se aparto de la mirada de Haruka que poco a poco sentía como sus parpados le pesaban. Recibió tantos golpes que no sabía el cómo seguía respirando. Su ultimo pensamiento fue:

- Tengo que vivir… por mi y por todos que creen en mi- miró el cielo que se estaba tiñendo de anaranjado intento levantarse al principio trastabillo y volvió a besar la tierra sin embargo lo volvió a intentar no quería quedarse en ese lugar durante la noche su instinto le decían que no debía, le había escuchado decir a su maestro que en las montañas habitan seres que se alimentaban de los débiles- Vamos, Vamos Haruka…- se alentó a seguir y entró en el bosque apoyándose de vez en cuando en el tronco de un árbol por lo menos se sentía esperanzado no se había lastimado mucho sólo unos pequeños golpes y arañazos nada de que temer-

En la cabaña el hombre de cabellos de fuego abrió una botella de vino, sacando el corcho con sus dientes, bebió unos sorbos y dirigió su mirada al cielo. Notando que las primeras estrellas aparecían en el escenario.

- Sí en dos días no se aparece, tendré que buscar su cadáver- sonrió con demencia- aunque no creo…. Ese niño es tan testarudo como los descendientes de esa familia-

Tate levanto la botella y brindo con ella.

- Seis meses…. Quizás cuando regrese lo tire más lejos, y cada vez más lejos… y le pida que busque comida, creo que por fin comeremos bien o no Phill?- sonrió con nostalgia- a veces enemigo mio extraño nuestros retos, lastima que te volviste ten débil ante esa mujer, siempre dije debiste casarte con una mujer del volcan y no con una arpía… hasta hubiese aceptado esa niñita delicada que cuidaba el jardín… pero nunca pensé que esa mujer te haría el hazmereír del reino- tate siguió tomando el vino sabía que en dos semanas tendría mucho mas- hasta quizas hubiera aceptado ese estúpido de cabellos delicados y piel peor que el de una mujer… como era… Caspian.

El hombre del Volcán comenzó a lagrimar, el también se sintió abandonado desde el momento que se enteró que su enemigo había muerto. Enemigo, no, amigo de toda su vida.

- Haruka… tendrás que tener más brillo que una estrella, porque no podrás nunca ser como Phill- Tate tiro la botella con fuerza a una de las rocas sentía odio agarro una hacha y se decidió hacer la fogata de ahora en más iba a mantenerla alimentada para que ese enclenque supiera como volver.

…..

Dos días habían pasado, cuando un cuerpo lleno de magulladuras piso el campamento, era de noche y la fogata fue lo que atrajo a ese cuerpo para que se sentara cerca de ella para calentarse. Sus ropas estaban rotas en algunos lugares, su cuerpo lleno de pequeñas cicatrices e innumerables magulladuras que estaban tornándose de un color marrón. Su cuerpo ya no conocía lo que era un baño de agua caliente, ni esas cremas que usaban en el reino de Neptuno, entendió el porque los pertenecientes del planeta Urano sentían asco, el perfume a mar, el sabor salado y el viento de allá no podía competir con el del planeta que la estaba amparando. El cuchillo descansaba en el cinto, la mochila le vino bien, sin embargo para sobrevivir debió de buscar primero un lago, la cantimplora que había venido con la mochila estaba vacia, y el único alimento que le habían dejado fue un pan.

- Veo que has regresado…- dijo su maestro tirándole un balde de agua helada lo cual fue recibido con sorpresa-

Haruka saco el cuchillo y empiezo a esgrimirlo frente a su maestro el cual reía por los pasos torpes y malas estocadas. Agarro el brazo de Haruka, lo apreto con tanta fuerza que ella pensó que se lo partiría a la mitad.

- Bien así me gusta… pero no es suficiente- empujo a Haruka para que estuviera fuera de su perímetro y alejada de la fuente de calor- Ahora prestame atención, estas serán las reglas-

Haruka masajeo su brazo esperando no tener nada roto y mirando el fuego que la continuaba llamando como un bicho a la luz.

- Primero tendrás que cazar tu propio alimento, segundo siempre que te aparezcas y estes en mi presencia deberás de pelear con toda tu fuerza porque sino nunca dejare que compartas mi fogata- el hombre tiro un balde de agua en ella apagandola cosa que enfureció a Haruka- tercero- tate de acerco a ella y con un movimiento la derribo logrando que se desmayara- siempre haré que te sea más difícil volver-

El hombre, lleno la mochila de la chica con algunas cosas, una manta, un pan, la cantimplora, vaciando la previamente, y por supuesto un cuaderno sobre algunas criaturas que habitaban en el territorio pero sin explicar cuales eran las más dañinas, le dejo una nota diciendo que debía de hacer: "Mata o te mataran…" sintió que algo estaba mal… se había debilitado su padre lo había lanzado sin nota alguna;

- Creo que me estoy volviendo viejo- tomo el cuerpo del niño y lo subió en la montura de su criatura, una vieja lagartija enorme que se quejo de un vamos por el peso extra- ya se Betsi… veamos… lo tiramos en el camino y por unos días no lo veremos así que no te quejes-

Con una sonrisa destapo la botella y bebió del contenido mientras cantaba una canción llena de maldiciones y dobles sentidos. En la noche ese lugar daba algo de miedo menos a el que lo conocía tan bien que no podía perderse. Pasaron un par de horas y dejo el cuerpo de Haruka apoyado en un árbol que por ahora lo iba a proteger, le acomodo el cuchillo en su pecho y le acaricio con suavidad los cabellos mugrientos.

- Nos vemos en unos días-

Bueno iba a continuar, le agarré ritmo y por suerte he vuelto a escribir relativamente un toque mejor. Lo siento sí se nota mis cambios de pluma, hace mucho que no escribía una historia y recién ahora siento el gustito y las palabras adecuadas. Se que es como la bicicleta, sin embargo hay una cierta desconfianza sobre sí lo estoy haciendo bien. Gracias a todos lo que lo leen J, por agregarme en sus favoritos (aunque es buena idea así saben cuando actualizo lo he aprendido leyendo otros fics jajaja me han agarrado los de Sailor Moon, Mai Hime y k-On así que comprendo las ansias de pedir continuación!)

Ahora les preguntaré les hago una pequeña reseña de lo que sucede durante el entrenamiento o vamos con Paso seis meses… Estoy pensando en quién puede llegar a buscar a Haruka…

Se acerca uno de los momentos que estoy queriendo escribir, las pruebas formales las cuales no se si estará preparada para todo esto…. Jajajaja creo que el entrenamiento con Tate es más sencillo.

Saludos a todos! J

Entropia.