Hola! Este cap no está lleno de fluff como el anterior, ya me vengué con creces muhahaha(? Ahora una pregunta, ¿están seguros que quieren un lemon mío?
Día doscientos diecisiete
Abrió sus ojos lentamente. Se quedó viendo por un largo momento el techo de su habitación, blanco como siempre. Volteó a su izquierda y observó la hora en su reloj, notando que despertó un poco antes de la alarma, quiso acomodarse, pero algo le impidió jalar la sabana, giró su rostro a la derecha y notó todo el cabello rosado que estaba desparramado por la sabana.
Se quedó en blanco.
¿Luka estaba en su cama? ¿Qué hacía allí? ¿Y por qué estaba desnuda?
Su rostro se puso totalmente rojo al recordar la noche anterior.
Abrió los ojos ampliamente. —¡Oh por dios! ¿En realidad hicimos eso? — Casi gritó, hecho que hizo que Luka comenzara a moverse, dando indicios de estar despertando. Su novia se acomodó un poco más y luego comenzó a voltearse hasta quedar de frente aún con los ojos cerrados.
Luego de un instante en que Miku contenía el aliento y Luka no hacía ninguna acción, la segunda comenzó a abrir los ojos y cuando sus miradas se cruzaron, todo fue silencio.
Ambas se miraron a los ojos un poco confundidas. Cuando Miku notó que Luka abría ampliamente los ojos en reconocimiento y su rostro se tornaba totalmente rojo, no pudo evitar posar sus manos sobre su cara para evitar la vergüenza.
—¡No digas nada! —Gritó Miku, mientras Luka solo la miraba confusa.
—¿Nada de qué?
—De anoche. —Miku estaba totalmente roja.
Luka rio un poco. —Pero si fue la noche más bella de mi vida.
—¡Cállate! —Miku no podía de la vergüenza. Por lo que decidió levantarse para ir a al baño a alistarse, ese día tenía escuela. Cuando estuvo sentada en la cama se dio cuenta de su total desnudez, volteó el rostro hacia Luka que la miraba babeando. — ¡N-no mires!
—Pero si anoche te… —Luka no pudo terminar la frase, debido a que Miku le puso una almohada en la cara.
—¡Que no mires dije! —Gritó totalmente roja, tomó una de las sábanas de su cama y se envolvió en ella, entrando luego al baño de su cuarto.
Luka se quedó allí, riendo feliz debido a la actitud de Miku, a ella no le importaba su vergüenza, al contrario, le era adorable.
Una vez las dos estuvieron con sus uniformes; el de Luka había sido lavado y planchado por la madre de Miku, se encaminaron juntas a la escuela.
Ambas iban en silencio de la mano, Miku estaba muerta de vergüenza, por lo que era incapaz de decir algo o ver a la cara a su novia. Luka por su lado iba sonriente y tatareaba una canción alegre.
—¿Sabes algo? —Luka al fin rompió con el no tan incómodo silencio. — Me pregunto cómo logramos terminar el proyecto de química, si no estábamos discutiendo, estábamos besándonos. —Ella rió con nostalgia.
Miku la miró con los ojos entornados. —Idiota. —Refunfuñó y Luka sonrió aún más. —Eso es tu culpa.
—¿Mi culpa? —Ella se hizo la desentendida. —¿Quién era la que siempre comenzaba a discutir? —A Luka le pareció adorable el puchero de Miku. —Y anoche, ¿quién fue la que dijo "un beso no más"?
Miku volvió a ponerse roja, caminó en silencio el resto del camino, mientras por su mente pasaban memorias del día anterior.
Luego de ensayar por última vez, Meiko dio vía libre a todos. Los miembros del club estaban muy nerviosos, al día siguiente al fin sería la ansiada presentación y ya todo estaba listo, vestuarios, equipos, música, ensayos.
Mientras salían de la escuela, Miku notó que no había practicado absolutamente nada sobre su proyecto de química con Luka. Por lo que le propuso a su novia que fuesen a su casa a estudiar. Luka viendo que aún era temprano aceptó.
Ellas se concentraron tanto en el estudio que no notaron que se les hizo tarde, hasta que la madre de Miku entró en la habitación de esta para comentarle a Luka que, había llamado a su madre para decirle que dormiría en su hogar debido a que tenían mucha tarea. Ambas chicas se asombraron que sus madres tuviesen comunicación, pero no lo vieron como algo malo, por el contrario, podría ser beneficioso.
No habiendo más remedio, Luka se cambió de ropa, usando un pijama de Miku, la cual le quedaba algo ajustada y entregó a la madre de Miku su uniforme, ya que esta se ofreció a lavarlo para que lo reusara al día siguiente.
Habían llegado a la escuela. Miku hacía mucho tiempo había soltado la mano de Luka, quien ni se inmutó ante este acto, por ahora era mejor que solo sus amigos cercanos supieran de su relación.
Ese día no habría clases, ya que estaban en medio de la semana cultural, pero si tenían dos importantes compromisos: el proyecto de química y la obra de teatro.
Luka, le propuso a Miku que primero fuesen al salón del club, para ayudar a organizar todo, Miku estuvo de acuerdo, por lo que se dirigieron allí. Sin embargo, no esperaron encontrar a todos con la mirada hacía el horizonte, como si vinieran de una batalla perdida.
—¿Ocurrió algo? —Se aventuró a interrogar Luka.
Meiko fue quien respondió. —Todo fue por nada.
—¿Eh? —Ni Luka ni Miku comprendían que ocurría.
Len, quien era el más calmado de todos les explicó. —La exposición del proyecto de química es a la misma hora que la presentación de la obra de teatro… y todos los presentes somos de tercer año, sumando que no tenemos suplentes, al parecer todo está perdido.
—¡¿Qué?! —Luka mira absorta a todos los presentes, mientras que Miku se fue a un rincón de la sala y se sentó allí, mirando la lejanía junto a los demás, pensando que tanto trabajo fue en vano.
Luka no comprendía la actitud de sus compañeros, ¿por qué se daban por vencidos antes de dar la batalla? —Chicos. —Les llamó. —¿Y no han pensado en hablar con el docente? —Propuso como si fuese lo más obvio. Todos la miraron desconcertados. —Hay que hablar con él, de forma que lo convencemos de que adelante o pospongo la evaluación.
Todos quedaron mirándose por un momento entre sí, sintiéndose algo tontos.
— Creo que lo que debemos hacer ahora es ir a hablar con el sensei. —Dijo algo apenada Meiko. A lo que los demás le siguieron sin dar una sola réplica.
Mientras caminaba por los pasillos de la escuela para ir al salón de maestros, Miku se quedó mirando a su novia andar, quedando hipnotizada al ver el danzar de sus caderas, y no pudo evitar recordar la pasada noche.
La madre de Miku ya se había ido con el uniforme de Luka, quien ahora estaba vestida con un pijama de Miku, una blusa sin mangas con un puerro estampado en el medio y un pantalón corto aguamarina. Decir que se sentía extraña con esa ropa era poco.
Miku no paraba de reír al ver a su novia con un atuendo más adorable en su vida. —¡Cállate! —Gritó avergonzada Luka… unos instantes después se dio cuenta que estaba actuado como usualmente lo hacía Miku. —Tener tu ropa me hace ser como tú. —Comentó algo desconfiada.
—¡Oye! —A Miku le ofendió eso un poco. —¿Eso acaso es malo?
Luka solo pudo reír, se acercó a ella y le dio un pequeño beso, pero Miku no la dejaba ir y le daba un beso tras otro, ella parecía reacia a separarse de ella.
—Miku… —Le habló con cariño. —Ya debemos dormirnos.
—Solo un beso no más. —Casi suplicó Miku, a lo que Luka no pudo negarse.
Cuando los besos se habían vuelto más necesitados, fogosos y sus cuerpos no podrían detener la inminente erupción de sus hormonas, Luka quiso detener sus acciones. —¿No habíamos acordado que esto era muy pronto? —Preguntó entre besos.
Miku se alejó un poco de ella, analizando sus palabras. —Siempre será pronto. —Y siguiente la volvió a besar.
Miku no podía creer que había sido tan audaz la noche anterior. Pero ya no había vuelta atrás, y las acciones no podían deshacerse, aunque tampoco es que quisiera eso.
—Por favor sensei, permítanos hacer nuestras presentaciones a otra hora. —Solicitaba amablemente Meiko luego de una larga explicación sobre su predicamento.
—No, la hora fue establecida de esa forma, no habrá cambios en el programa, debieron hacer esta solicitud la semana pasada. —Pero el docente se negaba.
Ellos no se dieron cuenta de ese cruce antes debido a que estaban demasiado concentrados en ensayar y terminar todos los detalles de la obra.
—Sensei. —Len intentaba. —Nosotros no notamos ese cruce antes, pero por favor, permítanos presentarnos luego de la obra.
El docente los miró con desdén. — Este problema es enteramente responsabilidad de ustedes, debieron notificar de este inconveniente en su momento, ahora no se puede hacer nada.
—¿Y si lo presentamos antes? —Gumi prácticamente rogaba impaciente.
—No. —Él fue tajante y claro, no iba a ceder.
Los siete integrantes del club de canto de esa escuela se sintieron desfallecer, no había nada que hacer.
Salieron de la sala totalmente decepcionados, volvieron al salón de su club, donde se dispersaron, pensando que todo estaba acabado. Hasta que a Kaito se le ocurrió proponer algo.
—No todos cantamos a la vez, ¿verdad? —Las seis personas que lo acompañaban en la habitación le observaron. —Podemos algunos estar cantando y otros presentándonos… —Pero no terminó su idea.
—¿Estás loco? —Preguntó exaltada Meiko.
—Un poco pero eso no es lo que discutimos aquí. —Rin al parecer estaba en la misma línea que Kaito. —Podemos intentarlo… algunos estar en la obra y otros en la presentación de química.
—¡Es imposible! —Alegó Len.
—No lo es. —Contradecía Rin.
—Miku-chan está durante toda la obra. —Len razonaba.
—No toda. — Rin insistía. —Ella puede ir con Megurine-san mientras Meiko canta su solo.
—No hay forma. —Len se sentía derrotado.
—Esperen. —Luka intervino. —Miku y yo podemos ir a hacer la presentación antes de que empiece la obra, lograremos llegar para Prelude. Siguiente pueden ir Kagamine-san con Shion-san mientras Miku canta One Ordinary Day. Regresan para The Witch of the East is Dead! Ya que la cantamos todos. Después, Megpoid-san con Kagamine-san, van en lo que Shion-san y Miku está con Stupid Clown. Cuando ellos regresen, se va Meiko en lo que yo canto Metallic Heart. Y para cuando les toque a los gemelos estaremos todos.
—Es imposible. —Casi gritó Meiko. —Cada canción no dura más de un minuto y medio.
Gumi de repente se golpeó en la frente. —Que tontos somos, la obra solo dura veinte minutos y nosotros actuando como si fuese de dos horas como una obra musical ordinaria.
Nuevamente se sintieron tontos.
—Entonces, ¿vamos a la obra y luego a lo de química? —Cuestionó Meiko.
—Eso sería pésima idea. —Refuto Luka. —Nos quedaría poco tiempo, mejor vamos primero a lo de química, lo cual durará dos horas, primero nos presentaremos los que iniciamos la obra… cualquier cosa, nos ausentamos durante los veinte minutos que dura la obra y cuando acabe volvemos.
Ellos lograron estar de acuerdo, por lo que decidieron disfrutar de las atracciones que cada salón había preparado. Gumi se fue con Len y Rin en busca de algún salón con la temática de casa embrujada. Kaito y Meiko hacía la zona de comidas. Y Luka le propuso a Miku ir al café que siempre algún salón se inventaba, de modo que fuese una especie de cita.
En lo que esperaban su pedido, Luka quiso burlarse de su novia. —¿Sabes? —Le llamó la atención, por lo que Miku la miraba fijamente. —No me esperabas que fueses una pequeña pervertida. —Luka sonrió triunfal al ver el gran sonrojo de Miku que vino acompañado de un "Cállate".
Miku fue recostando poco a poco a Luka en la cama, ella siempre pensó que Luka era una mujer hermosa y la quería para ella y nada más que para ella. Miku había pasado muchas noches soñando con todo lo que le haría a Luka si fuese suya y ese era el momento de mostrarle todo lo que le hacía sentir.
En las fantasías de Miku, ella siempre había llevado la voz cantante. Esto debido a sus usuales lecturas no actas para menores de edad y el carácter tímido de Luka.
Sin embargo, Algo que ella no se esperaba es que en la realidad, el carácter nada tiene que ver con tus deseos.
Puede que en ese momento Miku estuviese sobre Luka, pero quien estaba realizando cada movimiento era la chica de cabellos rosados. Ya cansada de la posición, Lula decidió voltear las posiciones, pero Miku se lo impedía, por lo que dejó de besarla y la miró a los ojos.
—Acéptalo, no te queda esa posición.
Miku en lugar de responderle, le dio un golpe a su novia, y se acomodó en la cama bocarriba, al lado de ella. Luka la miró extrañada, ya que su novia a veces se contradecía entre acción y acción.
—No me mires así… ¿acaso no te vas a encimar? —Preguntó luego de un minuto de silencio. Luka completamente roja hizo lo dicho, pero ahora no tenía idea de que hacer.
Luka puso sus manos entre la cabeza de Miku y se acercó a ella poco a poco, para reiniciar sus acciones. Cuando ya había tomado confianza con su beso, quiso pasar sus manos por el cuerpo de Miku, pero se dio cuenta que aquella posición no le favorecía.
Luka se separó y le habló. —¿Quieres volver a como estábamos? —Miku solo alzó un hombro en muestra de que no le importaba.
Luka volvió a estar en la posición de abajo, y debido a esto sentía que su ropa quemaba y que la de Miku sobraba, por lo que pasó su mano por debajo de la blusa del pijama de Miku, pero esta saltó de la impresión.
—¡Tus manos están muy frías! —Gritó la chica de cabellos aguamarina, los cuales caían libremente en ese momento.
—L-lo siento. —Ya Luka no podía tener un tono más rojo en su cara, por lo que se quedó allí acostada quieta observando a Miku, quien estaba a horcajadas sobre su abdomen.
Para evitar que la situación se tornara extraña e incómoda, Miku se acomodó nuevamente sobre Luka, quien estaba frotando sus manos una contra la otra para calentarlas un poco.
En lugar de retomar con los besos, decidió besar el cuello de Luka, ya que había leído que esa era una parte sensible de las mujeres, sin embargo, Luka en lugar de soltar gemidos de placer, daba grititos de incomodidad. —P-para. —Luka no soportaba la risa, ya que los besos de Miku le provocaban cosquillas.
Miku se sintió algo ofendida, por lo que se detuvo sus acciones, Luka sintiéndose algo mal la abrazó por la cintura. —Ya Miku, lo siento… sigamos donde quedamos. —Pasaron al menos unos cinco minutos para que Miku cediera.
Aprovechando la posición y notando las intenciones anteriores de Luka, desplazó sus manos hacia abajo y comenzó a sacarle la camisa a Luka. Pero, esta era muy ajustada para Luka, por lo que no le pasaba del torso.
—Tú y tus pechos. —Se quejaba Miku.
—No es mi culpa que tu camisa sea diminuta. —Hablaba Luka debajo de la tela, con las manos hacia arriba.
—¿Tratas de decir algo? —El tono de Miku le indicaba a Luka que debía ser cuidadosa.
—Nada amor… —Silencio. —En dado caso… —Silencio. —Tú metiste el tema de los pechos.
Y el silencio fue roto por el sonido de un golpe certero en la sien de Luka, que Miku logró a pesar de que lo único que veía de su novia era el pijama blanco.
Luka, luego de muchos intentos, al fin fue libre de su blusa, pero en ese momento se cubría con sus manos, ya que no soportaba la mirada hambrienta de su novia, quien parecía que en cualquier momento se lanzaría sobre ella.
—Déjame verte. —Hablaba entre dientes debido a que se mordía el labio inferior en muestras claras de deseo.
— E-espera Miku…. quizás si es muy pronto esto. —Luka no podía de la vergüenza, para ella la mirada de Miku era algo con lo que solo había soñado, pero en lugar de excitarla, la acongojaba, debido a que todas esas extrañas descargas que le provocaban en su cuerpo eran totalmente nuevas.
—Nada de eso, siempre he querido tocar a esas dos. —Miku señalaba la zona que Luka trataba de ocultar y luego de algo de resistencia, Luka al fin la dejó acariciar aquel lugar soñado. —¡Se siente mejor de lo que pensaba! —Gritó Miku, a lo que Luka soltó un pequeño grito, Miku no estaba segura si era una queja o un gemido.
Luka, con la mente nublada y totalmente hormonal, tiró a Miku sobre el colchón y trató de quitarle su blusa para hacerle lo mismo, el problema es que no podía con la vergüenza, por lo que lo hacía con los ojos cerrados, de forma que en realidad no estaba muy segura de que hacía. Miku ya al final cansada de los intentos de Luka, hizo el trabajo por ella. Quedando algo decepcionada de que Luka solo se la quedara viendo como tonta, dando muestras claras de no tener idea de que se hacía.
Miku tomó por los hombros a Luka y la tiró sobre ella, de forma que Luka al fin entendió que debía hacer.
Luego de algunos minutos de nuevas caricias y sensaciones nuevas. Luka levantó el rostro y miró a su novia con algo de incertidumbre. Ella sabía que se hacía, pero no tenía idea de que pasos o acciones seguir para llegar hasta allí sin quedar como una apresurada.
Miku, tampoco es que supiera mucho que venía, pero esperaba una acción de parte de Luka, que al no venir le sugirió que hacer. —¿No tenemos que quitarnos el resto de la ropa?
A Luka se le iluminó el rostro y procedió con esa labor. Ella bajó poco a poco el pantalón del pijama de Miku, encontrando algo que la dejó algo desconcertada.
La ropa interior de Miku tenía el mismo detalle que el pijama que le había prestado, unas lindas, adorables y nada excitantes bragas aguamarina con un puerro dibujado en el medio.
Luego de un instante de silencio, donde Luka no sabía que hacer o decir y Miku maldecía su suerte, la primera rompió el silencio. —Siento que estoy violando a una niña. —Comentó Luka en un estado menos entusiasta.
—¡Idiota! —Le gritó de vuelta Miku. —Yo soy mayor que tú.
Luka hizo un puchero. —Solo por unos meses.
—Aun así, yo nací primero. —Afirmaba con vehemencia Miku, quien no hallaba como salir de su vergüenza.
—Pero no por mucho. —Se defendía Luka.
—Cinco meses Luka, cinco meses, yo nací en agosto y tú en enero… digas lo que digas, soy mayor que tú.
Luka hizo una mueca de descontento, decidió ignorar la ropa interior de su novia y seguir con lo que iba. —Sabes, mejor continuamos donde quedamos. —La mirada de Luka era el de una predadora total.
—¡Dios! Verdad lo que dicen: las calladas y tímidas son peligrosas… y para este caso, pelirrosas. —Luka la ignoro por completo y se abalanzó sobre ella, besándola de lleno.
Miku sintió que alguien le agitaba los hombros, por lo que volvió a la realidad, aunque su rostro estaba totalmente rojo.
—Miku, vamos, ya es hora de la presentación de nuestro proyecto de química. —Luka notó en otro mundo a Miku y la dejó ser debido a la sonrisa idiota que tenía, pero cuando vio el reloj no tuvo de otra que llamarle la atención para que fuesen al salón de química.
Debido a la premura del tiempo, ellos decidieron primero maquillarse y alistarse, de forma que durante sus exposiciones estarían vestido con la indumentaria de la obra.
Kaito como un espantapájaros, Rin y Len como leones, aunque Rin insistía que ella al ser mujer no debía tener melena, pero ni quien contradijera a Meiko. La propia Meiko con un traje muy elegante. Gumi con un espléndido, elegante y sofisticado traje verde que evocaba a la época victoriana. Miku se sentía muy a gusto con su traje azul de campesina y Luka, ella quería hacer un hueco y esconderse en el, su traje de robot "sexy", según Meiko, tenía su abdomen descubierto y dejaba a la vista sus piernas, ella quería desmayarse de la vergüenza.
Luka y Miku estaban sobre una tarima, tenían una mesa al frente, el docente sentado en una silla mirándolas fijamente, detrás de él todos sus compañeros de clases. Todos y cada uno esperando a que en medio de la presentación ellas dos comenzaran a insultarse, además de no comprender a que venían los trajes y maquillaje que tenían puestos.
—B-buenos días. —Comenzó Luka con algo de nervios, ella misma a veces se preguntaba cómo hacía parte de un club donde tenía que bailar, cantar y actuar frente a tanta gente. —Nosotras hablaremos sobre las reacciones endotérmicas y exotérmicas….
Mientras Luka explicaba la teoría, Miku pesaba y agregaba productos cotidianos, medía el tiempo y la temperatura de las mezclas realizadas, unos tenían temperatura baja y los otros explotaban.
Ya casi acababa su presentación y ellas seguían corteses entre sí. No había gritos, insultos, miradas cortantes, nada de eso. Solo sonrisas sinceras, miradas cómplices y palabras amables.
Incluso el docente estaba anonadado… primero pensó que ellas querían pasar la materia, siguiente que estaban madurando, finalmente creyó que su plan había funcionado y poner a las dos juntas era la solución a las interminables interrupciones en clases.
—Entonces, esa es la diferencia entre reacciones exotérmicas y endotérmicas. —Finalizaba Luka con una sonrisa, mientras que Miku mostraba dos Erlenmeyer con una sonrisa, que lejos de ser adorable, a la mayoría le causaba escalofríos.
Todos aplaudieron la intervención de las chicas algo confundidos. El docente no tuvo de otra que darles una buena nota, a pesar de ser bastante consciente del mediocre desarrollo y poco interés de ellas dos en ese trabajo.
Mientras regresaban a sus lugares, Miku solo podía rememorar cada caricia, cada beso, cada palabra susurrada en su oído de parte de Luka, sintió como su cuerpo reaccionaba de nuevo tan solo por el recuerdo de lo que habían hecho. Esto le asombró, por lo que le comentó a Luka en forma cómplice. —Siento que algo despertó en mí. — Luka la miró confusa, pero al ver el rostro rojo de Miku comprendió a que se refería.
—Eres exotérmica. —Se burló Luka. A lo que Miku la golpeo en el hombro mientras que fruncía el ceño y hacía un puchero.
Sin embargo ellas frenaron sus acciones al notar un ruido a sus espaldas, al voltear vieron a sus compañeros de clases pasándose dinero… Luka se quedó en blanco y Miku frunció el ceño. Al parecer sus compañeros de clases habían hecho apuestas con respecto a ellas dos como siempre… si supieran a que se debía el golpe, quizás el dinero fuese recibido por quienes lo daban.
Pasaron uno a uno los integrantes del club, ya que le rogaron al docente presentarse primero, cuando Meiko estaba en la plataforma junto a Lily, todos notaron la hora, por lo que, sin que el profesor lo notara; o al menos eso pensaban ellos, los integrantes del club del coro salieron corriendo hacía el auditorio de la escuela.
—¿Creen que si alcanzaremos y todo saldrá bien? —Preguntó Gumi en medio de la carrera.
—Cállate y no llames a la mala suerte. —Expresó Miku.
—¿Es que acaso tu solo sabes mandar a callar a la gente? —Interrogó Rin mientras sobrepasaba a Miku.
Miku iba a decirle aquella palabra, pero se contuvo. —Lo siento…. Trataré de ser más amable.
Miku siguió corriendo, pero notó que iba sola. Se detuvo y miró hacia atrás, en el pasillo estaban sus amigos y novia mirándola con los ojos abiertos.
—¿Pasa algo?
—¿Quién eres y que hiciste con nuestra Miku? —Kaito preguntó asombrado.
Miku giró los ojos. —No estamos para juegos ahora, así que vamos. —Movió su cabeza hacia un lado, en muestra de avance.
Llegaron al auditorio, donde aún se estaba presentando la obra del club de teatro: Alicia en el País de las Maravillas. Ellos se tomaron un momento para tomar aire y siguiente fueron a los camerinos a terminar de colocarse los detalles de sus trajes, además de retocar el maquillaje de cada uno.
Siguiente, Len y Kaito ubicaron los diferentes fondos y le entregaron a los ayudantes de backstage las indicaciones de cuando debía aparecer cada uno. Gumi y Rin le entregaron a los encargados del sonido y luces un cd con las melodías, cuando iba cada una y como debía ser la iluminación en cada canción. Luka y Miku explicaban a algunos estudiantes de primer año que consiguieron convencer de ayudarlos cuando entrar disfrazados de aquellos seres que aparentaban ser conejos y eran los pobladores del lugar que Meiko quería en la obra.
La obra de Alicia terminó, ellos tenían todo preparado. Aún con nervios, aún con el temor de que todo salga mal, aún con sus problemas, ellos dieron comienzo a la obra.
El telón estaba cerrado, tal como lo habían practicado. Lily comenzó con las palabras iniciales. Siguiente se subió el telón y Miku comenzó con Prelude y One Ordinary Day, dejando sorprendidos a todos con sus coletas que cobraban vida. Miku continuó sola sobre la tarima, mientras que los niños disfrazados entraron y detrás de backstage, todos cantaban junto a ella The Witch of the East is Dead.
Kaito entró como el espantapájaros tal como se había practicado, cantando Stupid Clown. Sorprendiendo al público con sus dotes bailando sobre un balón. Luka logró dar la impresión de ser un Robot de Hojalata que quería un corazón, además de bailar muy bien en Metallic Heart. Los gemelos no dieron miedo, pero sí estuvieron adorables en lo que entonaban las letras de Vegetarian Twins. Todos cantaron con sentimiento la realización de la noticia de haber llegado a la Ciudad Esmeralda.
Gumi se sentía genial siendo la Chica Esmeralda, por eso lo dejó todo mientras cantaba y bailaba Emerald Girl. Meiko hizo su entrada como la antagonista de la historia, aunque logró tocar el corazón de más de uno con su relato triste.
Y ahora, venía el mayor reto, las canciones que habían practicado poco, todos se acomodaron, dispuestos a cantar las últimas tres canciones, además de dejar a todos con un buen sabor de boca.
La bruja del Oeste le entregará la Guitarra Esmeralda a la Chica Esmeralda, mientras que los otros cinco personajes cantan a la vez. —Ahora la magia de la guitarra podrá conceder los deseos.
Una suave melodía se hará escuchar y la Chica Esmeralda comenzará a cantar mientras todos los demás la ven. —Vamos, cumple ahora nuestros deseos con la guitarra mágica. Mira, si agudizas tus oídos podrás escuchar seguramente. La magia que se esconde dentro de todos. La alegría con la que todos nacen. Vamos, despiértala; la respuesta está ahí. —Los demás personajes, quienes estaban de espalda darán la vuelta.
El espantapájaros caminará al frente y tomará la palabra. —El que podamos poner sentimientos en una canción es debido a que poseemos sabiduría.
Ahora el Robot de Hojalata con los ojos cerrados es quien seguirá con la melodía con su suave voz. — El que nos emocionemos al tararear nuestra canción favorita es debido a que poseemos un corazón.
Los leones cantarán a coro mientras levanta sus brazos. —El que entonemos una canción a viva voz es debido a que tenemos valor.
Al final, la Bruja del Oeste dejará de estar sola al fondo del escenario, para unirse con su voz al relato. —Finalmente, los que sincronizan sus voces y comparten la alegría; eso son amigos.
Dorothy, quien los ha estado viendo, decide cantar con ellos. —La verdad está dentro de mí.
La Chica Esmeralda, quien es la que llevará la música con su guitarra mágica, continúa. —Lo importante es que estemos vivos.
—Haznos consiente, —Pedirá la Leona, — de ello. —Terminará la idea el Robot de Hojalata.
—Eso es un milagro, — Asegurará el Espantapájaros, —eso es la música. —Terminan en coro juntos.
Al terminar la canción, y con una suave melodía de fondo, la Chica Esmeralda se acercará a Dorothy y le consultará su deseo.—Por último, déjame escuchar tu deseo, pinta tus sueños como tú quieras. —Comenzando así la siguiente canción.
Dorothy quedará sola en el escenario, una única luz la iluminará mientras canta su deseo. —Oigan, me di cuenta de que, más que emocionantes aventuras, más que cualquier sueño maravilloso, hay algo que es irreemplazable. Aunque hayan momentos en que son odiosos, mi deseo es uno sólo: quiero ver a mi familia.
Se iluminará el salón de la Chica Esmeralda, y esta entrará a consolar a Dorothy. — Esa canción que amas.
El Robot de hojalata también tratará de darle coraje. —Además de las personas que quieres.
Del otro lado llegará la Bruja del Oeste, continuando con los ánimos. —Seguro la cantara en algún lugar
—Puedo escucharlos. —Asegurara la leona.
El espantapájaros y el león se unirán a Dorothy y entre los siete cantaran a coro. —Esta es mi amada canción. Estas son las personas que amo. En algún momento se conectaran a mí. Es un lazo mágico.
En ese momento todos darán la espalda al público, se verá de fondo el telón inicial, de los molinos, evocando la idea de que Dorothy ha regresado a su hogar y se escuchará la melodía inicial. Esta vez cantarán la misma melodía que dio comienzo, pero con todos presente en la plataforma.
Bajo este eterno cielo
Guíenos aquella melodía
Conectándolas a través del tiempo distante
A cada momento mi corazón lo recuerda
La Música Milagrosa.
Al final de la obra se cerrará el telón y mientras se escucha una nueva canción en ingles cantada por los siete chicos, se podrán apreciar pegado al telón "fotos instantáneas" en gran escala de cada personaje, cada una con un mensaje.
Dorothy estará con sus tíos, sonriente y una nota que reza: Mi tía, mi tío y yo. El espantapájaros estará leyendo sobre una pila de libros. El Robot de Hojalata estará bailando feliz de tener un corazón metálico. Los leones saldrán sonrientes comiendo carne. La Chica Esmeralda Tocando su guitarra y la Bruja del Oeste estará junto a sus amigos.
La obra acabó, todos estaban exhaustos, pero felices, entre los siete se abrazaron y casi lloraban de felicidad. El telón se subió otra vez y mientras recibían aplausos del público ellos se tomaron de las manos y dieron una reverencia. Se despidieron con las manos del público y fueron corriendo hacia él salón de la prueba de química, descubriendo allí que no había nadie, ya que sus compañeros habían ido a verlos y el profesor no teniendo de otra, también fue a verlos.
Estando allí recibieron las felicitaciones de todos. En medio de tanta jocosidad y alegría, un chico del salón, Hiyama Kiyoteru, se acercó a Luka, y con el rostro algo sonrojado pero decidido, aprovechándose de la confusión, se le confesó a la chica de cabellos rosados.
Miku, quien estaba siempre al lado de Luka no pudo evitar sentir celos, pero tampoco fue capaz de declarar a Luka como suya, no delante de todo el salón, ella se sentía incapaz de resistir que la señalaran, por lo que decidió alejarse del lugar.
Una vez fuera de aquella sofocante sensación que emanaba el salón, recordó las cosas que conversó con su novia luego de que la llama de la pasión que las envolvía fuese consumida.
Miku estaba acostada de lado en la cama, mirando directamente los ojos de Luka, quien estaba en la misma posición que ella, la única diferencia, es que ella apoyaba su cabeza sobre su brazo izquierdo y no sobre la almohada como Miku. —Sabes, —Comenzó Miku luego de un largo silencio donde esperaron que sus respiraciones regresaran a la normalidad mientras se contemplaban una a la otra. —Me es odioso pensar que dos personas "hetero" pueden casi comerse en un parque y a nadie le molesta… pero si dos chicas van de la mano se escandalizan.
Luka frunció el ceño. —¿Eso a que viene?
Miku se acomodó en la cama, de forma que miraba al techo. — Sabes, mientras estemos juntas muchos nos señalarán, nos dirán que es incorrecto, nos aconsejarán que debemos salir con un chico, que es solo una etapa… No nos comprenderán —Miku se veía molesta.
Luka comenzaba a asustarse y pensar que Miku estaba hablando entre líneas. —M-Miku… —Habló en un hilo de voz en lo que se levantaba de la cama y se apoyaba sobre su brazo izquierdo, sobre el que antes reposaba su cabeza. — ¿Me estas cortando?
La aludida volteo a ver a su novia, viendo claramente el miedo en los ojos de ella, por esto cambió su expresión enojada y pasó a mirarla con dulzura a los ojos. — Yo jamás haría eso, es más, ¿de dónde sacas eso? Solo me es molesto pensar que algo tan lindo como lo que tenemos es mal visto, que nadie notará todos estos hermosos sentimientos que provocas en mí, que muchos tratarán de conquistarte y yo no podré hacer nada.
Luka sonrió con cariño y posó una de sus manos sobre la mejilla de Miku. —No debes estar celosa, si los rechacé antes que ni siquiera tenía la esperanza de que me mirarás, ¿qué te hace creer que los aceptaré ahora que eres mía?
Miku tomó la mano de Luka y la llevó hasta su boca, dándole un pequeño beso. —Te amo, ¿lo sabes? —La mirada de Miku expresaba, aparte de cariño, miedo, miedo de que Luka no la quisiera con la misma intensidad con la cual ella lo hacía.
Luka abrió los ojos en muestra de sorpresa, y varias lágrimas salieron de sus ojos. —Ahora lo sé. —Luka se sentía dichosa. —Yo también te amo Miku. —Le aseguró, aunque ella pensaba que esas palabras jamás podrían describir del todo, todo lo que Miku le hacía sentir... Y sobre todo, nunca penso que Miku le diría aquellas palabras primero.
Miku creía que su corazón estallaría a causa de todo lo que estaba viviendo con Luka, sentía que todo era un sueño, que todo acabaría una vez revelaran su relación al mundo. —¿Crees… crees que debamos decirle a nuestros padres? —Se aventuró Miku.
Luka le dio una doble toma, además de que su expresión relajada y dichosa, pasó a ser preocupada y oscura. —No creo que sea buena idea Miku.
Miku frunció el ceño inmediatamente, se incorporó en la cama de forma que estaba sentada y apoyada en el cabezal. —Pensé que esto sería al revés. —Comentó entre burlona y nerviosa Miku, en busca de relajar el tensó ambiente que había creado su pregunta.
—Miku, no sé cómo lo tomarán tus padres… —Ella miraba el vació y oscuridad de la habitación de su novia. —Creo que lo tomarán bien, pero los míos no… —Luka se mordió el labio inferior y pasó a ver a la otra persona en la cama. —Mis padres son homofóbicos… creo que me matarían, además de desheredarme…
Miku abrió los ojos, lo que menos quería era causarle problemas a Luka. —¿Y aun así… estás conmigo?
Luka sonrió. —Sí Miku, estaría contigo aunque todo se torne en mi contra, aunque el mundo se caiga a pedazos. —Le daba una sonrisa confiada y cariñosa. —Además tengo todo planeado. —Ahora hablaba con mucha confianza.
—¿Ah sí? —Miku rió por la bajo. —A ver, ¿cuál es tu plan genio?
—Tú quieres estudiar letras. —Miku la miró asombrada. —No hay que ser mago para saber qué quieres dedicarte a escribir. —Miku sonrió con vergüenza. — eres la mejor en la clase de literatura, ganaste varios concursos en la secundaria, en la elemental y hasta en la primaria, y estas escribiendo una historia...
—De acuerdo, ¿Eso que tiene que ver?
—Podemos irnos a otra ciudad a estudiar juntas, cada una en lo suyo claro… mientras mis padres no tienen por qué saber nada, no hasta que me gradué y pueda sostenerme por mí misma, tu puedes ser escritora dónde sea, por lo que luego de recibirnos podemos irnos a otro país y casarnos e ir por la calle agarradas de la mano sin que nos diga nada.
Miku la miró conmovida, pero no pudo evitar darle un golpe en la cabeza. —¡Ay! ¿Eso a que se debe? —Preguntó mientras se sobaba la parte afectada.
—A que suenas como una adolescente ilusa.
—Soy una adolescente ilusa.
—Deja los sueños e ilusiones para Morfeo y mantén tu mente y metas en la tierra. —Le aconsejó Miku. —Y hablando de Morfeo, mejor nos dormimos. —Luka le hizo un pequeño puchero, pero le hizo caso, por lo que se acomodó junto a ella, mientras que Miku tomaba una sábana y cubría a ambas.
Miku se dio cuenta que sus temores eran infundados. Luka jamás la dejaría por un chico, o al menos no por Hiyama. Por lo que ingresó nuevamente al salón. Encontrándose con algo que no le agradó, Kiyoteru trataba de abrazar a Luka, en lo que esta tenía una expresión totalmente incomoda.
—Mmm, sabes, eso es lo correcto. —Miku sintió a alguien hablarle a su lado, al voltear a ver notó que era Yuuma, quien tenía una pose "pensativa", debido a que su vista "seria" estaba sobre Luka y Kiyoteru, mientras una de sus manos estaba en su mentón. —Ella debería aceptar a Hiyama-san, y tú a mí, así todo sería como lo dicta la naturaleza.
Miku empuño sus manos, frunció el ceño y susurró con ira. —A la mierda la naturaleza… al fin y al cabo arrasará con nosotros sin piedad hagamos lo que ella quiere o no.
Miku caminó directo hacía donde estaba Luka quien no sabía que hacer o decir, ella le gustaba ser amable y debido a su carácter reservado, usualmente no sabía decir no.
Luka sintió que alguien la jalaba y abrazaba posesivamente, al bajar la vista notó que era Miku, a ella le parecía muy adorable que Miku fuese quien le diera el abrazo posesivo mientras ella era la protegida, teniendo en cuenta sus diferencias de altura, además de la expresión seria en el rostro de Miku, el cual a ella se le hacía el de una chica adorable.
—A. Le. Ja. Tus. Ma. Nos. De. Mi. No. Vi. A. —Miku remarcó silaba por silaba, lenta pero de forma segura.
Todos en el salón observaron la escena en silencio.
El primero en reaccionar fue Kiyoteru . —Espera, ¡¿Qué?!
—Lo que escuchaste. —Miku se mostraba firme, en ese momento ya no le importaba si la rechazaban, señalaban o lo que sea, quería demostrarle a Yuuma que lo que tenía con Luka era en serio… además de alejar a todos de su Luka. —Que alejes tus manos de MI novia. —Remarcó el adjetivo posesivo.
Ni siquiera el docente presente en la sala asimilaba tales palabras dichas con tanta vehemencia.
—¡Oh! —Fue lo poco que pudo soltar un apenado Kiyoteru, quien quería morir de vergüenza al darse cuenta que estaba coqueteando con una chica comprometida… ¡con otra chica!
—Esto está mal. —De repente irrumpió el silencio de la sala Yuuma. —Date cuenta de una buena vez.
—¡No me importa lo que tú digas! —Expresó Miku con desprecio a Yuuma.
—Calma. —El docente intervino antes de que la réplica de Yuuma llegara y aquello se convirtiera en una guerra sin sentido ni ganador. —Por un lado, Hatsune-san, este no es lugar para espectáculos, así que suelte a Megurine-san. —Miku, algo apenada y dándose cuenta que todos la miraban, soltó a Luka.
—Bien, ahora usted jovencito. —Miró severo a Yuuma.—Usted no es quien para juzgar o criticar las acciones de las personas, así que respetará las decisiones de su compañera y se disculpará con ella por cualquier cosa que les haya dicho, puede que usted no comparta su accionar, pero eso no es razón para darle insultos. —Yuuma miró enojado al docente, pero no tuvo de otra que darle una disculpa a Miku y a Luka.
—Ahora, continuaremos con las presentaciones del proyecto. —Manifestó con firmeza. —Aunque, —se volteó a ver a Miku y Luka, quienes simplemente estaban de pie una al lado de la otra. —El que ustedes se gusten explica muchas cosas… —Y con eso el ambiente se relajó.
Luego de aquella reprimenda de parte del docente, nadie fue capaz de decir cualquier cosa acerca de Luka y Miku. Por lo que todo siguió "normal". Pero, aunque Luka no lo dijera, se sentía orgullosa y demasiado feliz de la actitud que tomó Miku. Y Yuuma se sentía ofendido y dolido de que todo el salón supiera que Miku lo había rechazado por una chica.
El día al fin finalizó. Al parecer ahora todos eran vistos como pop star debido al rendimiento de su obra de teatro y más de un alumno estaba interesado en ser parte de su club y hacer algo por lo menos parecido a tal grandiosa obra.
Todos fueron juntos a celebrar aquel grandioso día a un café cercano. Meiko no cabía de la dicha y le decía a Gumi y a Rin reiteradamente: "¡Se los dije!". Kaito y Len solo reían de las expresiones de las chicas y les hacían bromas. Y Luka y Miku estaban en su mundo, solo hablaban bajito una a la otra, dándose palabras de cariño y afecto, como si el resto del mundo no existiera.
Miku llegó a casa. Aquel día no había sido como lo esperaba, sin embargo, salió mejor de lo que pensaba. Estaba cansada, pero aun así quería escribir. Quiso subir corriendo las escaleras para llegar lo más rápido posible a su cuarto y por extensión a su computadora, pero su madre la detuvo.
—¿A dónde cree que va señorita? —Le preguntó con cariño.
—A mi cuarto. —Respondió con simpleza.
—¿A qué? —Interrogó seria, mucho para el gusto de Miku. —Miku. —Le habló cariñosa, pero severamente. —Pasas mucho tiempo encerrada en tu cuarto. —La aludida inmediatamente hizo una mueca de descontento, ya sabía a qué iba su madre. —Así que, ahora me ayudarás en algunos quehaceres de la casa y hablamos un poco… debes ser más sociable mi niña.
Miku no tuvo otra opción.
Mientras la madre de Miku lavaba los platos dónde habían comido, Miku los secaba y ponía en su lugar. Hasta el momento habían hablado sobre lo que a Miku hacía en su computadora; escribir, lo que quería estudiar, dónde lo estudiaría, cómo le iba en la escuela, la obra de teatro; donde la madre reprendió a Miku por no decirle que era la protagonista, ya que le hubiese encantado verla, y en ese momento hablaba sobre sus amigos.
—Kaito-kun siempre ha sido un niño encantador. —Su madre se refería a lo que le contaba Miku sobre la discusión sobre qué hacer con el cruce de sus dos compromisos. —Y muy guapo. —Dijo su madre para ver la reacción de su hija, quien solo asintió distraída. —Aunque sabes, me alegra que estés haciendo nuevos amigos, esa chica… Megurine, me parece muy amable y educada, aunque algo reservada y tímida. —Para la madre de Miku no pasó desapercibido que Miku se tensara al momento de nombrar a su nueva "amiga".
—Ah, esto… sí, Lu-Megurine-san es… muy encantadora, sí… —Su madre sonrió ante el hecho de que a su hija le brillaran los ojos al nombrar a la chica.
—Miku… ¿Cuándo nos vas a presentar a tu novia? —Soltó al fin la verdadera razón de todo, y aunque su madre estaba algo feliz de poder aprender mucho más sobre su hija, en realidad aquella "tarde de madre/hija", tenía la finalidad de confirmar si su hija salía o no con esa chica.
Miku se atragantó y como pudo expresó un "¡¿que?!"
Su madre rió de buena gana. —No lo niegues, la forma en que la miras, en que suspiras, en que te brilla la mirada, es evidente que estas enamorada.
Miku solo miró en silencio a su madre con los ojos muy abiertos.
—A menos que aún no le hayas dicho o no te hayas dado cuenta. —Se aventuraba su madre.
Miku se dio cuenta que su madre no estaba enojada, por lo que decidió arriesgarse, era peor negar todo en ese momento que tenía la oportunidad, para luego salir con que si salía con Luka. —S-si somos algo… ¿te molestaría?
—Sólo a tu padre. —Miku agachó la cabeza totalmente decepcionada de escuchar eso, pero la risa de su madre la hizo alzar la mirada. —Pero sólo porque perdió la apuesta.
—¿Eh?
Y en ese momento Miku se enteró de la apuesta que sus padres habían tenido por años a causa de una pregunta que no recordaba haber hecho. Aunque se alegró en gran medida de que su madre, e incluso su padre, se lo tomarán tan bien… aunque nunca olvidará la pregunta que su padre le hizo con tal de no pagar aquella suma a su esposa.
—¿Estas segura que te gusta para el desayuno las tortillas y no los huevos? —Con el rostro totalmente rojo tuvo que decirle a su padre que a ella no le atraían para nada los chicos. A pesar de la extraña situación, ella se alegraba que sus padres se tomaran bien su orientación, aunque se sintió terrible al recordar a los de Luka.
—Mejor me voy a dormir. —Dijo exhausta. Aquel día había sido especialmente largo, agotador y extraño.
Miku se acostó en su cama, pero antes de dormirse, aspiró profundamente la almohada, sintiendo aun el aroma de Luka en ella, pensando en su novia decidió irse al mundo de los sueños con una sonrisa adornando su rostro
Bueno, yo no vi ningin lenon :v pueden reírse u odiarme :v eso ya depende de ustedes.
La obra de teatro es Music Wizard of OZ, la cual esta compuesta por las siguientes canciones y sus interpretes: Prelude: Hatsune Miku, Kagamine Rin y Len, Megurine Luka, GUMI, KAITO y MEIKO. One Ordinary Day: Hatsune Miku. The Witch of the East is Dead!: Hatsune Miku, Kagamine Rin, Kagamine Len, Megurine Luka, GUMI y MEIKO. Stupid Clown: Hatsune Miku, KAITO y Megurine Luka. Metallic Heart: Hatsune Miku, KAITO y Megurine Luka. Vegetarian Twins: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin, Kagamine Len. Emerald Girl: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin y Len, GUMI. Lonely Witch: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin y Len y MEIKO. Our Music: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin y Len, GUMI y MEIKO. Dear my Family: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin y Len, GUMI y MEIKO. Finale: Hatsune Miku, KAITO, Megurine Luka, Kagamine Rin y Len, GUMI y MEIKO. Music Wizard of OZ no me pertenece.
Sin más que decir me despido, esperó les hayan agradado el cap. El proxmio es el último ;)
