Bueno, llegamos al último capítulo de mi más grande dolor de cabeza. Aún me pregunto que pensaba cuando escribí y publiqué el primer cap… ah esperen, ¡no pensaba porque estaba borracha! lol Y es que siendo sincera, ¡ODIO ESTE FIC! Y no es broma. En fin, yo se que la idea daba para al menos 30 caps, pero sufrí escribiendo estos catorce, espero que a pesar de todo, hayan disfrutado de este fic por casi el año y medio que estuvo en emisión (?)
Antes de que empiecen a leer quiero dar un agradecimiento especial a tres personas que de una u otra forma me ayudaron a escribir esta cosa: Himemiya Ryuuko, Kotobuki Meiko y Kihara CJ, gracias por las ideas, frases o sacarme de mis bloqueos.
También agradecer a JS Interval y a Alchemya, por darme ánimos jajaja es poco probable que lean esto, pero gracias por los ánimos c: Ah también gracias a Shades, por amenazarme de muerte por no publicar y hacerme escribir jajaja! y como olvidar a ShannyKittie que siempre me manda al matadero y me hace publicar xD
Además, quiero dar un agradecimiento especial a InfinitySKyght, quien hizo un lindo fanart de esta historia *inserte kokoro gay aquí*, el cual pueden encontrar en el siguiente link: i . imgur tCc9qIL . jpg (ya saben como es FF, solo es unir los espacios y voilà).
Por último, quiero darte gracias a ti, por leerme, por indicar esta historia como favorito, por seguirla y/o por dejarle un review. ¡Gracias! *Inserte otro kokoro gay aquí*
Disclaimer: Ni Vocaloid, ni sus personajes, ni Music Wizard of OZ me pertenece.
Año uno
La tarde muere lentamente y un rayo de luz muy notorio resplandece en el aún claro cielo. Dos hermanos en medio de una plaza dejan de lado sus acciones y observan ese brillo especial atravesar el firmamento y morir en las inmediaciones del Bosque Sjarmert. Sin importarles nada y alegrándose que son los únicos en el lugar que parecen notarlo, dejan de lado la cotidianidad del día y emprenden una carrera por llegar al sitio donde presumen descendió aquel objeto anhelado.
Desde la ventana de un lujoso castillo, un hombre de madura edad, poseedor de un largo cabello morado, duras y rudas características en su rostro, ojos desconfiados y una altura imponente, que está vestido con una fina camisa de lino blanco y pantalones caqui, que en su cinturón tiene una espada de doble filo con mango dorado que en su centro tiene una piedra roja que hasta hace unos minutos despedía un brillo peculiar con intensidad, observa anonadado como su reinado se ve amenazado.
Su vista se mantiene fija en el brillo que atraviesa el cielo y solo cuando este desaparece decide darse la vuelta y llamar a su principal comandante. — Himaya, prepare el ejército y partan de inmediato a la cima del Monte Nevoa. No permitan que nadie se acerque y mate a cualquiera que intente llegar hasta el.
Himaya, un robusto y alto caballero de cabellos y ojos café asiente. —Cómo usted ordene gran Muika. —Una vez dado entendido que sus órdenes serán acatadas, parte hacia el lugar indicado.
En la zona marginal y pobre del pueblo, una mujer madura y experimentada, líder por naturaleza se encuentra contando y repartiendo las ganancias del día, al notar que la más joven y ágil de las chicas que hacen parte de su banda se encuentra totalmente distraída mirando al cielo, aprovecha la oportunidad y deja de colocar un billete por cada dos repartos en su pila y los agrega en la suya propia, de forma que tendrá menos dinero… un ladrón jamás desaprovecha una oportunidad.
—Ruka, esta es tu parte. —Le tiende la mano para entregarle un fajo de billetes menos voluminoso que el de los demás integrantes. Sin embargo, la chica no le hace caso, en lugar de recibir su dinero, se levanta de su lugar y se va corriendo en dirección al bosque. —¡Ruka! Vuelve, no vayas al bosque, es peligroso. —La aludida continua su camino ignorando aquel llamado… ella solo tiene una cosa en mente: volver a su mundo.
Dos hermanos se encuentran algo decepcionados al toparse con una joven de cabellos negros inconsciente en lugar del Vinet. No obstante, piensan que puede usar a la chica a su antojo, por lo que en un acuerdo silencioso, Rinto, el hombre de los dos, levanta en sus brazos a la joven y la lleva hasta su hogar, donde pasa la noche y la joven sigue sin despertar.
A la mañana siguiente ellos deben de trabajar, pero no quieren dejarla sola en su casa, por lo que la llevan dormida sobre la mesa que usan. Lenka, la hermana gemela de Rinto, con el propósito de que la joven pase desapercibida, le cambia de ropa, vistiéndola con uno de sus vestidos. Cuando la joven da muestras de comenzar a reaccionar, deciden dejar sus acciones y actuar como si no entendieran que pasa y ella hubiese caído sobre su mesa.
Ruka siente una gran decepción llenar su cuerpo cuando encuentra solo un cráter en medio de una gran cantidad de árboles caídos. Ella sabe que la persona que ha llegado no tiene en su poder el Vinet, pero sabe que la necesita para activarlo y volver a su mundo.
Ella busca el rastro dejado por la persona, quien al despertar estaba muy seguramente confundida y buscó salir del bosque. Sin embargo, no sabe cómo sentirse al notar que el rastro no es de una sino de dos personas. Pensando que es muy tarde decide ir a su "hogar" a dormir, una pequeña, vieja y sucia carpa que le obsequió Gakuko, la líder de su pandilla, la cual instala dentro de un edificio abandonado del pueblo donde todos los ladrones duermen cuidándose unos a otros.
Al día siguiente camina sigilosamente por el pueblo, esta vez no con el propósito de robar a alguien distraído, sino buscando una cara nueva, diferente. Su alma cae al suelo cuando ve a una joven desconocida y muy bella durmiendo sobre la mesa de los gemelos Kagane. Quiere ir allí y rescatarla, pero recuerda que no tiene la mejor imagen en el pueblo, por lo que decide esperar el momento adecuado para hablar con la joven y alertarla del peligro que atraviesa
Muika sabe que su Vinet ha dejado de brillar al percibir la llegada de uno nuevo y más poderoso. Sin embargo, el no permitirá que se le sea quitado el poder sobre Crypton. Matará a cualquiera que trate de arrebatárselo.
Miku releía lo que había escrito, se sentía feliz, al fin había podido lograr continuar su historia, la cual había dejado prácticamente abandonada. La última vez que había escrito algo en ella fue aquel primer fin de semana de novia de Luka, ahora, habían pasado cuatro meses y no había sumado una sola letra desde donde lo dejó.
Se sentía mal por abandonar algo que amaba, pero según ella tenía buenas excusas: las tareas de la escuela que cada vez eran más en cantidad y dificultad, estudiar para el examen de ingreso a la universidad que había elegido Luka estudiarían ambas… parte de su "plan", su tiempo en el club de la escuela, donde al fin Meiko los había dejado cantar sus propias composiciones como debería ser, pasar tiempo con su novia… ah y con sus amigos, quienes le reclamaron que todo su tiempo libre lo pasaba con Luka, y finalmente, su tiempo se había consumido totalmente en la preparación de su graduación de la escuela.
Miku se disponía a continuar con la narración cuando siente a alguien detrás de ella leyendo.
—Mmmm — Luka tenía una mano en su mentón analizando lo que leía. —Me sorprende tu originalidad. —Miku la mira sin comprender a que se refiere su sarcasmo. Luka la mira y le sonríe. — ¿Muika, Kagane, Himaya? ¿No son acaso esos anagramas de los apellidos de nuestros compañeros de clases? —Miku se muerde el labio, como mecanismo para tragarse un insulto. —Aunque me gusta la narración, has mejorado mucho. —Comenta con una sonrisa y Miku la mira con los ojos abiertos de sorpresa, luego baja la mirada algo apenada y sus mejillas se tornaron algo rosadas.
—G-gracias Luka. —A la pelirrosa le parece adorable la reacción de Miku ante un halago, por lo que no puede evitar acercarse a ella y darle un abrazo, seguido de un pequeño beso.
—Bueno, continúa con tu historia. —Luka se alejó de ella y se echó sobre su cama… Miku se la quedó viendo, pensando que su novia se veía muy sexy con el uniforme desecho, Luka en ese momento tenía puesto únicamente la camisa del uniforme, le hacía falta la corbata, el saco y la falda y estaba vestida con su ropa interior y sus medias.
En contexto, era viernes y como todos los días, Luka fue a casa de Miku; ya que ella pasaba más tiempo en casa de su novia que en la suya propia, cenó con su familia y luego subió a su cuarto a hacer los deberes… pero ellas decidieron que al no haber clases al día siguiente, en lugar de hacer la tarea divertirse un poco… ellas aún eran algo torpes, aunque Luka ya no se reía por los besos en el cuello y Miku había cambiado casi todo su armario de ropa interior.
Sin embargo, a diferencia de otros viernes donde se dormían luego de aquello, Miku tuvo una idea súbita y decidió escribirla… igual, sabía que Luka pasaría la noche en su casa, como todos los viernes y no se enojaría por su ausencia en la cama unas cuantas horas.
—Luka. —Miku la llamó mientras releía donde quedó para continuar con la idea. —¿Tus padres no te dicen nada por estar aquí todo el tiempo?
Luka, quien ahora leía uno de los tantos libros de los estantes de Miku no apartó su vista y solo respondió con un "Nuh-uh" en muestra de negación.
Miku se sentía nerviosa, Luka usualmente cambiaba de tema cuando ella hablaba de sus padres, pero le era inevitable sentirse mal al pensar que Luka posiblemente perdería sus padres a casusa de sus gustos.
—Y… ¿Ellos no han notado lo q…? —Miku no pudo terminar su interrogante.
—Miku. —La llamó seriamente. —Ya te dije, ellos creen que somos las mejores amigas del mundo… y si se enteran, deben responder por mí quieran o no, aún soy menor de edad… —Luka sonrió con confianza. —Ellos sabrán en su momento de mis gustos y quieran o no deberán aceptarlos. —Miku se sorprendió no ver miedo, solo seguridad en los ojos de Luka. —El lunes sabremos si pasamos o no a la universidad y en menos de dos semanas nos graduaremos, iremos a la universidad, luego tendremos un trabajo y todo será fácil.
—Eres tan ilusa… —Miku comentaba en lo que se volteaba en su silla giratoria hacia el escritorio, continuando con lo que ella quería, fuese el último capítulo de su historia. Luego notó algo que no había preguntado. —Exactamente, ¿en qué trabajarás?
Luka había vuelto a su lectura, por lo que respondió —Seré una cantante indie…
Entre lo volátil de la idea y lo despreocupación con la que Luka lo decía, generó en Miku una explosión de ira. —¡¿Qué clase de plan es ese?! —Preguntó/gritó.
Luka le dio una risa serena. —Seremos artistas Miku, tu escritora y yo cantante… a nadie le importa lo que hace un artista porque no logran comprenderlo, por lo que a nadie le importará donde vivimos o quien sea nuestra pareja.
Fue en ese momento que Miku se dio cuenta que su novia estaba loca. Ella solo se golpeó en la frente y decidió mejor seguir con la narración de su historia de fantasía. Luka no tenía remedio y siendo sincera con ella misma, esa era una de las cosas que más amaba de ella.
Ruka nadaba y nadaba sin descanso, sin orden, sin cuidado, sin importarle lo turbio y tormentoso del lago. Lillianne la sostiene con fuerza, con el propósito de evitar que vuelva al lago, ya era la quinta vez que la sacaba de allí semi inconsciente.
—Ruka, desiste, no la encontraremos.
—¡Sueltame! —Grita desesperada.
—Morirás allí si lo hago… no creo poder sacarte una vez más.
—¡No me importa! —Grita, mientras muchas lágrimas corren por sus mojadas mejillas. —No me importa. —Dice bajo. Lillianne le da un abrazo de consuelo. —Ella no puede estar muerta. —Ruka se encuentra sin consuelo, con una mirada vacía y el cuerpo langino —Ella no…
Lillianne por su lado no sabe qué hacer, ¿dejarla que siga buscando? ¿ buscar el vinet y que Ruka vuelva a su mundo? ¿Irse y continuar su vida? ¿Buscar el vinet y gobernar ese mundo? … No ese no, a ella el poder se le hace aburrido.
—Calma Ruka. —Ella en realidad no sabe que decir. Pero esas palabras generan el efecto contrario.
—¡Calmarme! —Grita angustiada. —¡No me puedes pedirme que me calme cuando la única persona en este mundo en quien confiaba y por quien haría lo que sea ha sido arrojada a un lago furioso mientras está inconsciente! —Lillianne la miró en silencio. —No me hubiese importado quedarme aquí si me quedaba con ella... al menos tendría a alguien en quien confiar... a quien querer. —Ruka se mira sus manos, en busca de alguna explicación. — No entiendo, estábamos tan cerca. —Se lleva sus manos a la cara y comienza a llorar desconsoladamente.
Lillianne arruga su frente y se llena de coraje. —Entonces… busquémosla hasta encontrarla… ya veremos cómo conseguir el Vinet.
Ruka la mira fijamente y asiente. Sin esperar indicaciones de la rubia se echó a nadar en las turbulentas, oscuras y frías aguas del Lago Forloyd.
Lenka y Rinto sonríen victoriosos, mientras corren sin parar hacia la cima del Monte Nevoa. Tienen en su poder el Vinet y saben que aquellas chicas no serán un impedimento. Ellos están seguros que Ruka no es capaz de ir tras de ellos dejando abandonada a Miku. Por su lado, Meito y Akaito fueron enviados a otra zona del monte, por lo que no irán a la cima sino al centro. Otro impedimento menos.
La vida nunca les había sonreído tanto.
El agua está a una temperatura casi insoportable, Ruka y Lillianne tiemblan de frío, pero continúan nadando. Algo llama la atención de Ruka, una luz intermitente, deciden seguirla y a medida que se acercan, Ruka se da cuenta que no necesita salir a la superficie en busca de aire, además que el agua se va tornando cálida.
La claridad cada vez es mayor, cuando estuvieron suficientemente cerca miraron con asombro la causa del brillo: ante ellas se encontraba un gran palacio, de un prístino blanco, altas columnas labradas, unas escalinatas llevaban hacia una gran entrada de madera.
Ruka y Lillianne se miran, la rubia hace una seña de salir y Ruka asiente. Ambas suben hacia la superficie y una vez fuera aprovechan para tomar aire.
—¿Qué crees que sea eso? —Comienza la rubia.
—No tengo idea. —Responde con un rostro estoico Ruka. —Pero, en una especie de palacio de cristal algo parecido encontré el Vinet… es posible que allí esté Miku o… —Ella duda. —No tengo idea, pero cualquier cosa es posible.
—Bien… —Lillianne asiente algo desconfiada. —Cualquier cosa… —A la elfo no parecen salirle las palabras. —Si pasa algo… si… fue un gusto conocerte. —Confiesa con una sonrisa calidad. —A ti y a Miku. —Agrega. Ruka le sonríe con simpatía. —Especialmente a Miku. —Ruka frunce el ceño y Lillianne sonríe a modo de disculpa. —No te preocupes, igual ella te quiere es a ti.
Sin decir algo más, Ruka decide que es suficiente y se sumerge una vez más en el lago. Llegan hasta las escaleras, donde extrañamente mientras van "subiéndolas", sienten que el peso del agua disminuye, hasta que de un instante a otro ya no hay agua.
—¿Pero qué carajos? —Lilliannne se nota sorprendida.
—¿Aún te sorprendes por algo de este mundo? —Ruka pregunta fastidiada.
Lillianne se encoge en hombros y le da la razón. —Cierto… ¿tocamos el timbre? —Consulta mientras señala dicho objeto, a lo que Ruka asiente.
Luego de unos segundos una de las puertas de madera se abre lentamente, denotando lo pesadas y antiguas que son. Del lugar emerge un ser particular para ambas chicas, una criatura de no más de un metro de altura, pelaje por todo su cuerpo de color rosa, ojos verde pardo y pequeños, orejas puntiagudas y sobresalientes, parece estar descalzo, aunque viste pantalones negros y una camisa azul de botones, sobre la cual tiene un saco de un solo botón.
—Buenas tardes. —Saluda con una voz profunda.
—¿Es en serio? ¿Un oso de peluche parlante? —Ruka comenta y Lillianne le golpea por el costado. Ruka se compone y carraspea. — Lo siento… buenas tardes, nos preguntábamos si dentro de su hogar se encuentra una amiga nuestra.
Lenka y Rinto sentían cada vez más cerca su arribo a la cima y con ella, la materialización de todos sus sueños y deseos. Sin embargo, nada en esta vida es fácil y sin obstáculos. Akaito y Meito se interpusieron de la nada en su camino.
—¿Creyeron que nos engañarían dos veces? —Preguntó confiado Akaito, quien se interponía junto con Meito en el acceso al único camino que permitía seguir hacia la cima. Ambos suponieron que los gemelos querrían engañarlos nuevamente, por lo que simplemente los esperaron a la entrada de una pequeña hendidura entre dos rocas que daba paso a un puente y de allí al lugar más alto del monte.
Los hermanos quedan callados y quietos en el lugar. Cavilando que hacer. Ambos se miran a los ojos, dándose cuenta que ven la misma solución a su problema.
Rinto se abalanza hacia Akaito y da el primer golpe, un certero puño en la cara del pelirrojo. Los gemelos saben que ya sus mentiras no serán creídas por nadie, por lo que deciden quitar del camino a cualquiera que se interponga.
Meito al notar que Akaito es atacado, decide intentar controlar las cosas, tomando a Lenka como rehén, pero no cuenta con que ella tenga un arma, una pequeña pistola que Rinto ha cargado todo el tiempo.
—¿Qué crees que haces? —Le habla mientras le apunta.
Meito no es capaz de hacer un movimiento. Akaito está llevando las de ganar a Rinto, debido a que es más alto, fuerte y sobre todo, despiadado. Lenka al darse cuenta, dirige la mira de su pistola a los dos chicos dándose golpes. Meito aprovechando su distracción se lanza sobre Lenka con miras a quitarle el arma. Sin embargo, la rubia da la lucha, pero en su distracción presiona el gatillo.
Una detonación única e inesperada se escucha en el silencio del monte.
Meito cae de rodillas, al darse cuenta que el herido es Akaito. Corre en su auxilio, pero se da cuenta que el joven ya no respira y sus ojos miran el vacío eterno de la muerte.
Los hermanos, sin la más mínima muestra de empatía continúan su camino. Lenka ayuda a levantarse a Rinto, quien lleva su mano a su mentón para acomodar su quijada, ambos se introducen por el estrecho camino de rocas, atravesando el puente colgante en su interior.
Ruka y Lillianne son llevadas a través del inmenso castillo. Según Yma; el mayordomo del palacio y quien les abrió, su reina quizás podía ayudarles. Por esto caminaban a través de el. Sin embargo no dejaban de asombrarse de cada ser extraño que veían.
—Eso es… ¿un koala? —Pregunta Ruka mientras señala a una criatura de pelo gris, grandes orejas, que en ese momento está observando lo que parece una foto de un chico castaño. Luego se gira a otro lado y nota dos gatos, uno rubio y otro negro. Al fondo nota también a un topo que las mira recelosa y luego se esconde. —¿Esto es acaso un zoo?
—Vaya, sí que tienen estilo aquí. —Comenta Lillianne al ver sus vestuarios. A pesar de ser animales, tienen rasgos humanos y todos llevan algún tipo de vestimenta. El koala tiene un vestido pastel con flores y tiene un sombrero negro. La gata rubia una camisa a cuadros y la gata negra una blusa blanca con un chaleco café y al topo no alcanzó a analizarlo.
—Oh ellas son algunas de las integrantes de nuestro palacio, son algo excéntricas pero razonables. Todas aman y viven por nuestra dulce reina.
Ellas continúan su caminata por el lugar, en el camino se toparon con lobos, osos, serpientes y hasta algo que parecía un dragón. Pronto llegan ante una gran puerta blanca, la cual es abierta lentamente, revelando ante ellas a la princesa de ese pequeño palacio.
—¡Miku! —Expresan a la vez con sorpresa las dos invitadas, al ver a la chica que estaban buscando sentada en un trono de mármol, quien trae puesto un vestido blanco polar, su cabellos negros suelto y en sobre su cabeza se observa una brillante y resplandeciente corona.
Miku levanta la mirada lentamente, las voces de aquellas chicas le recuerdan algo, pero no sabe que es. — Buenas tardes. —Saluda cortes, su mirada se ve sin emoción alguna y su expresión es totalmente estoica.
Ruka se llena de alegría, desespero y confusión al tiempo. Por un lado se alegra de que Miku esté con vida, además de no tener un solo rasguño, sin embargo, no comprende que pasa y más importante aún, teme tardar mucho en alcanzar a los gemelos y que usen el Vinet y ellas se queden en ese mundo por tiempo indefinido.
Las dos invitadas se acercan con mucha emoción a ella, pero las dos gatas que se han visto con anterioridad se los impiden. —No se acerquen a nuestra reina, llevamos mucho tiempo esperándola.
—¿Reina? ¿Cómo que reina? —Lillianne pregunta confundida.
—Sí, ella es nuestra reina. —Aclara Yma.
—¿Cómo lo saben? —La elfo trata de entender que ocurre allí.
—Lo sabemos porque el lago despertó, ante la ausencia del poderoso Vinet, el más fuerte que haya llegado a estas tierras. —Continúa su explicación Yma.
—El lago al sentir la presencia de la generadora de tal poder trató de llamarla… pero fue sacada de nuestros dominios, por lo que tuvimos que llamarla a nuestro modo… —Ruka cree que aquella criatura provocó la aparición de los gemelos con algún tipo de magia, de forma que regresaran a Miku al agua.
—Una vez dentro del lago nuevamente, descubrimos en sus ropajes la mayor prueba de que ella era nuestra reina prometida: un metal grisáceo con una extraña y pequeña forma, aplanado, redondo en la parte superior y en forma recta y delgada debajo. —Ruka pensó que la descripción se acomodaba a una llave.
— Con este precioso y escaso metal, diseñamos el anillo que le da soberanía sobre todo lo existente en este mundo. —Finalizó Yma.
—¿No es el Vinet quien da ese poder? —Pregunta curiosa Lillianne.
—El Vinet da poder momentáneo, su poder se agota con el tiempo, a medida que sea usado, no importa en qué… en cambio, si quien gobierna es la causante de la existencia de el en nuestro mundo, su poder solo será eclipsado por la llegada de alguien nuevo, quien siempre lo superará en poder.
Ruka se queda de piedra, ¿Todo el tiempo pudo ser la reina y soberana de ese mundo? Ahora se sentía tonta. Ruka se sacudió la cabeza, ella no deseaba poder gobernar ese lugar, de hecho lo odiaba. Ella solo quiere volver a casa y hablar con su madre, caminar por el parque, pasar sus días en compañía de alguien especial… y sin saber porque, se ve así misma caminado de la mano de Miku.
—¡No me importa, nos llevaremos a Miku! —Afirma con vehemencia la pelirrosa.
Todos en el lugar la miran fijamente. Yma es quien habla. —Puede que tengas poder, puede que hayas sido la anterior gobernante, puede que quieras volver a tu hogar… pero eso no te da derecho a mandar por sobre nuestra reina… sí quieres volver, hazlo sola… nuestra reina se queda. —Ruka apreta con fuerza los dientes.
Lenka y Akaito corren incesantemente, al parecer Meito se había sobrepuesto del dolor a causa de la muerte de Akaito, por lo que en ese instante los persigue. Pronto los hermanos divisan la gran cima del monte, en la cual se encuentran cinco muros de piedra en forma circular con unas runas labradas en ellos y en su centro una roca redonda plana. Sin embargo, al bajar un poco la vista notan que hay un soldado al lado del otro a no más de veinte centímetros de otro, de forma que rodean a la cima.
—¡Rayos! —Lenka grita decepcionada. —Tanto esfuerzo para nada. Detiene su andar junto a su hermano. —Es imposible, es imposible. —Repetía una y otra vez.
Debido a su shock, Lenka no nota que Meito le arrebata la caja de sus manos e intenta pasar entre los guardias, sin embargo, recibe dos espadazos en su abdomen. Aquellos hombres tienen órdenes estrictas: matar a toda persona que trate de pasar. No importa quien sea.
Los gemelos no se mueven de su lugar. Aquel simple plan se había vuelto una pesadilla y ahora Akaito y Meito estaban muertos, Miku probablemente también. Estaban delante de un ejército y una pelirrosa enojada muy seguramente quería su cabeza.
—¿Acaso no piensas dormir? —Luka le preguntó desde la cama, ella ya había dejado su libro hace tiempo, incluso, había dormitado al menos dos veces.
—No hasta que acabe. —Miku se veía empeñada en acabar de una vez por todas esa historia, tanto que ni se tomó la molestia de voltearse para responder.
—Pero es muy tarde. —Insistía Luka.
Miku se llevó sus manos a la cara. —No me importa Luka, no pospondré esto más…
—No veo el caso, ni que alguien la esperara. —Comentó Luka, ella en serio ya quería dormir y Miku aún seguía ahí en su computadora, concentrada totalmente en otro mundo.
Ella se desesperó. —Mira Luka, si tanto te molesta, vete o duérmete o no sé… esto es importante para mí. —Miku sabía muy bien que no debía ser grosera con Luka, al fin y al cabo, ella tenía razón. Pero le exasperaba que su novia no comprendiera que era un "ataque de inspiración". Miku pensaba que si Luka quería que esa relación funcionara, tenía que entender que esas cosas pasarían más seguido de lo que pensaba.
Luka prefirió callar, se dio cuenta que Miku estaba llegado a su límite y ella sabía muy bien lo explosiva que podía ser su novia. Si algo había aprendido en su tiempo con Miku, es dejar que su rabia pase y hablar con ella cuando esté tranquila. Decidió voltearse, acomodarse en la cama y dormirse. —De acuerdo Miku… hasta mañana.
La aludida se sintió mal al darse cuenta como le había respondido Luka. —Lo siento… —Dijo suavemente.
—Termina lo tuyo Miku… mañana hablamos. —Luka no quería hablar en ese momento, sabía que le respondería mal a Miku y lo mejor era evitar discusiones por tonterías, ella en verdad apreciaba la relación que tenían y quería mantenerla, no significando que se dejaría tratar mal, sino en el sentido de que buscaría siempre el momento oportuno para hablar las cosas. Sí Miku debía aprender a lidiar con sus emociones, pero aún era una joven de dieciocho años, tenía mucho tiempo aún para madurar.
—Miku, ¿tú no quieres esto verdad? —Ruka gritaba a la que parecía una Miku ensimismada, mientras es arrastrada fuera del gran salón. —Miku, piensa en las cosas que extrañas, las cosas que harás cuando vuelvas… piensa en tu hogar. —Luka casi tiene cerrada la puerta cuando dice algo que al fin logra captar la atención de la reina. —Miku quiero ir a tu mundo, quiero estar contigo… el mío debe ser el mismo tuyo y ya todas las personas que amo deben estar muertas… regresemos juntas Miku, este no es nuestro hogar.
La puerta fue cerrada en sus narices. Ahora estaban afuera del palacio.
Lillianne la ve con los ojos abiertos de la impresión. —No creo que podamos hacer algo. —Pasa a verla con melancolía. —¿Qué piensas hacer? ¿Quedarte a ver si la convencemos? ¿Ir a buscar el Vinet y regresar a casa?... ¿Quedarte en este mundo con ella?
A Ruka le recorren varias lágrimas por sus azules ojos. Se siente tan decepcionada de todo. ¿Por qué cuando al fin encuentra a alguien especial, alguien a quien amar, con quien quieres pasar tu tiempo, se la arrebatan de las manos? Miku era el primer rayo de luz que veía en ese oscuro mundo… no se rendiría así de fácil.
—Pienso que debemos… —Ella comienza a hablar, pero se interrumpe al escuchar un estruendo, dirige su mirada al origen y ve a una Miku enojada ante ella.
—Esos idiotas, me tenían en una especie de hechizo… —Ella se ve agitada y cansada, lo cual es muestra de que ha corrido. —Regresemos juntas Ruka. —La sonrisa radiante que le da Miku la hace sonrojar y borra por completo su capacidad de hablar.
—¡Mi reina, usted no puede irse! —Yma llega al lugar.
—Claro que puedo y mira como lo hago. —Toma de la mano a sus dos amigas y se sumerge en la columna de agua al frente, nadando lo más rápido que sus piernas se lo permiten.
Siente que todos las humanoides criaturas del palacio y las que se encuentran en el lago la siguen, para evitar su escape. No estando segura de cómo, genera a su alrededor una onda expansiva que los detiene, ganando tiempo y velocidad.
Logra salir del agua y ante la mirada asombrada de Ruka y Lillianne hace un movimiento en sus manos, haciendo que un gran viento las envuelva y seque.
—Ya estamos listas, ahora vayamos a buscar nuestro Vinet. —Comenta muy segura de sí.
—¿Eh? —Ambas solo pueden mirar a su amiga, quien al parecer resultó ser más poderosa de lo que se pensaba.
Miku hace un extraño llamado, y pasado unos minuto, de entre los arbustos aparece Trevor, el trent que las había ayudado anteriormente. —¡Hola Trevor-kun! —Saluda amablemente y con una inocente sonrisa. —¿Nos puedes llevar a un lugar?
Miku veía dormir plácidamente a Luka. En ese momento se sentía mal. No quería ser grosera con Luka, pero le era inevitable. Al menos había logrado controlar con el tiempo sus ataques de ira, los cuales eran cada vez menores.
Por su lado, pensaba en el plan de Luka y si este tendría resultado… todo dependía del examen de ingreso a la universidad. Miku pensaba que Luka era muy relajada, Luka solo había aplicado a una sola universidad, mientras que ella a tres, todas en la misma ciudad: Tokyo. Además, no veía como simplemente todo saldría bien, ella estaba segura que a la primera le rechazarían sus manuscritos, eso no significaba que se menospreciara o lo dejaría de intentar, solo que estaba segura que el camino no sería fácil. Debía pensar en varios planes de contingencia, sí eso haría un plan b, un plan c y así hasta la z.
—Dos semanas. —Dijo en voz baja para no perturbar el sueño de su amada. En dos semanas todo cambiaría, ella dejaría de ser una estudiante de secundaria, se iría a otra ciudad a estudiar, además de que muy probablemente no vería seguido a sus amigos, ya que todos tenían sus planes de vida y metas al igual que ella. —¿Cómo será todo de ahora en adelante? —Esa era una pregunta que persistía en su mente desde hace un tiempo. Ella solo estaba segura de que quería para su futuro dos cosas: Luka y escribir.
No recuerda haber sentido más miedo y nostalgia hasta ese momento. Ruka sabe que está cerca, muy cerca… lo que no sabe es si irá a su mundo o al de Miku, o quizás es el mismo y han pasado los años… ella siente que se ha contradicho demasiado en un día.
—¿No sientes un poder envolverte? ¿Cómo si pudieras hacer lo que quieras? —Miku interrumpe el silencio y la tranquilidad que las envuelve, mientras observan desde el alto del hombro de Trevor todo el lugar.
—Algo así he sentido… a veces pensaba que podía hacer lo que sea, que nada me asaría, que…—Ruka se queda pensativa y se da cuenta que esa es la razón por la cual era tan ágil de la nada y sin entrenamiento en ese lugar. Varios pensamientos llegan a su mente y su mirada muestra añoranza y melancolía. —A veces sentía que algo me llamaba, algo que me pertenecía.
—Es el vinet. —Miku dice segura, y Ruka la mira fijamente, cómo si al fin algo tuviera sentido. —El me está llamando… —Miku toca suavemente a Trevor y este cambia la dirección. Ruka se sorprende por la magnitud del poder de Miku.—Vamos a casa Ruka-chan. —Le sonríe con felicidad. —Estoy segura que somos del mismo mundo… —Ella mira la lejanía. —Siento que vine hasta aquí por ti, para regresarte. —La mira fijamente y Ruka siente todo dentro de sí removerse. —Ya vamos a casa. —Le repite.
Trent las deja en una zona específica. Ruka ya ni se sorprende que al bajar ve a los gemelos Kagene. Quienes parecen estar planeando algo. Ellos se alteran al ver a un árbol gigante ante ellos.
Miku baja con elegancia y tranquilidad por el brazo extendido de Trevor, se echa el cabello hacia atrás, pone una mano en su cintura y la otra la extiende al frente. — Me harían el favor de regresarme lo que es mío.
Los hermanos la miran asombrados, es una Miku confiada, segura y sobre todo, imponente.
Ellos no dicen nada, Miku gira su cabeza a un lado. —No quieren que use la fuerza, ¿verdad?
Ellos no saben porque, pero le entregan aquella caja a Miku, quien la toma suavemente, luego se baja totalmente del árbol, le pide a Trevor que lleve a Lillianne a su hogar y le indica a Ruka que la siga. Finalmente, antes de comenzar a caminar por el camino se gira hacia los gemelos. —Les recomiendo que no nos sigan.
Lenka y Rinto se ven ofendidos, pero siguen en silencio. Miku se gira y le da la espalda, al igual que Ruka. Por lo que solo Lillianne ve cuando Lenka alza su pistola, dispuesta a darle un disparo a Miku en la cabeza. Se lanza desde la altura cayendo sobre la rubia, quien alcanza a detonar su arma, generando un sonido fuerte.
Miku y Ruka se voltean ante el sonido del estallido, quedando petrificadas al notar a Lillianne sobre Lenka, forcejeando. Rinto aprovecha la nueva confusión y piensa que así como funcionó con Akaito y Meito, podrá deshacerse de ellas y quedarse con la ansiada caja.
Sin embargo, algo con lo que nadie cuenta es que al estar muy cerca de la cima los soldados escucharon el estropicio, por lo que van hacia el origen. Encontrándose con los rubios anteriores, además de tres chicas más, atendiendo las órdenes dadas lanzan varias granadas.
Una caen cerca de Lillianne y Lenka, pero ambas logra correr antes de que detonen. Por su lado, la segunda pasa desapercibida, generando que el rubio salga volando, Miku con el fin de proteger a Ruka la cubre con su cuerpo por lo que parte de la explosión le afecta su lado derecho, dejándola con un pitido constante en su oído y un dolor en media cara.
Los soldados sacan sus espadas dispuestos a no dejar que nadie salga con vida de allí. Por lo que Ruka toma en sus hombros a Miku y se echa a correr con una elfo yendo detrás de ellas. Lenka por su lado emprende la carrera por otro lado.
—Ve… ve por… —Miku le tratas de señalar el camino a Ruka, pero esta le pide calma y no le hace caso. —Escúchame, Ruka. —Le dice casi sin aliento, pero con vehemencia. — Escúchame y confía en mí, así como yo confié en ti cuando sabías sin razón aparente el camino…. Ve por el pasadizo que aparecerá a tu izquierda.
Ruka piensa que las palabras de Miku se deben al desvarío y el dolor, pero pronto divisa tal pasadizo y decide entrar por el, sin importar lo oscuro y angosto que este se vea.
Lillianne por su lado, aun sabiendo lo peligroso de aquel camino decide seguirlas, pesando en protegerlas de cualquier cosa que haya adentro.
Los soldados al llegar al lugar, piensan que la decisión de esas jóvenes fue suicidad, por lo que dejan a su suerte su supervivencia y regresan a sus puestos de vigilancia.
Ruka corre sin descanso, corre sin tregua, corre sin importarle el cansancio ni el peso extra en su espalda, corre porque sabe que si se detiene morirá… o al menos en su estado de adrenalina eso piensa.
Al final se detiene cuando llega a lo que parece una caverna, iluminada tenuemente por unas antorchas, en el centro hay un pedestal con un espacio donde se nota, encaja algún objeto.
Ruka baja con cuidado a Miku y la deja apoyada sobre una de las paredes lisas de la caverna. Mira todo a su alrededor confundida y luego vuelve a dirigir su mirada a Miku. —¿Y ahora qué? —Pregunta confusa.
—No es obvio… hay que poner el vinet en el centro… —Dice Miku mientras señala hacia el pedestal.
Ruka se siente tonta, pero no dice nada. Toma a Miku y la pone en su espalda nuevo y se acerca al pedestal. Toma la caja que tiene Miku en sus manos, la abre y ve una hermosa gema color aguamarina, la lleva al altura de su cara y se maravilla con su color, forma y misticismo que la envuelve. Decide colocarla en su lugar, pero es detenida por una voz a su espalda.
—¿Acaso no se van a despedir panda de desagradecidas? —Lillianne les sonríe con nostalgia, en el poco tiempo que las trato, les tomó mucho cariño y está feliz de que ambas puedan regresar a su mundo, aunque le da pena saber que no las verá más.
—Lillianne-san… —Miku tiene lágrimas en sus ojos. —Gracias por todo, te extrañaré… creo que a ti y a Gumiya-san serán a los únicos de este lugar que extrañaré.
La elfo se acerca, le da una mirada a Ruka y esta entiende, baja a Miku y la rubia le da un abrazo cálido. —Yo también te extrañaré… Miku-chan. —Miku se echa a reír por el honorifico. —A ti también. —Mira a la pelirrosa. —Cuídala mucho por favor.
—No lo dudes. —Ruka mira la piedra en sus manos y luego a la rubia. —Gracias sin tu ayuda jamás lo hubiésemos logrado.
Lillianne mueve una de sus manos en muestra de despreocupación. —No fue nada… igual sé que sin mí no podías. —Ella se ríe. Ruka le da un zape en la cabeza y ríe junto a ella.
—Adios. —La rubia decide irse, al darse la vuelta se despide con la mano ella quiere que la recuerden con una sonrisa en el rostro y no las lágrimas que brotan ahora por su rostro
Ruka toma a Miku de la mano y vuelve a intentar poner el vinet en su lugar, pero Miku le habla en ese preciso instante.
—¿Es cierto lo que me dijiste en el palacio?
—Sí
—¿Me buscarás?
Ruka sonríe. —Claro.
—Estoy segura vamos al mismo lugar.
Ruka atrae hacia sí a Miku y le da un beso, deja caer la piedra en su lugar y una luz cegadora les quita la vista.
Miku detuvo su narración, no estaba muy segura de cómo cerrar aquella historia vio la hora y pensó que era muy tarde, por lo que decidió irse a dormir.
El fin de semana transcurrió con tranquilidad. Miku se encontraba en el lugar de siempre esperando a Luka, traía su chaqueta negra abierta, la falda algo más alto de lo debido, unas medias negras hasta los muslos y la corbata desatada… en lo absoluto parecía ella, pero se había cansado de ser tan estricta consigo misma, pensó que al ser los últimos días de escuela los aprovecharía a máximo.
—¿Y ese look? —Consultó Luka en cuanto la vio.
—¿No te agrada?
—Sí, y mucho. —Luka le sonrió con cariño, la tomó de la mano y caminaron juntas hasta la escuela.
Miku no pudo evitar pensar en todo lo que había cambiado en ese año. Primero ella, ella ya no era la chica explosiva que no aceptaba lo que era junto a sus sentimientos, Luka le había enseñado lo lindo que era amar y ser correspondida. También había aprendido a ser más amable, a mostrar más sus sentimientos, a ser ella misma y no importarle lo que los demás pensaran de sus tendencias.
También miró a Luka, y se dio cuenta cuanto había cambiado esa chica. Ya no era tímida y distante, ahora era extrovertida y siempre tenía una sonrisa en sus labios, hablaba con fluidez y podía mostrar su voz de ángel al cantar sin importarle quien estaba de público.
A Miku le causó mucha gracia el "odio" y rivalidad que había tenido con su hoy novia, si alguien le hubiese dicho que todo acabaría así, no lo habría pensado… lo hubiese tomado por una broma de mal gusto, aunque sabía que en el fondo le habría emocionado escuchar eso. Pero de todo, lo que más risa le dio fue darse cuenta que su odio a Luka no era otra cosa que celos, celos por no ser el centro de su vida… que ingenua y egoísta podía ser a veces.
Mientras caminaba junto a Luka notó como otros chicos las miraban y recordó que luego del incidente con Yuuma todos en la escuela se enteraron de su relación, al principio hubo problemas, insultos, y rechazo.
Luka dejó de recibir correspondencia en su casillero. Miku ya no tuvo confesiones de chicos desconocidos. Pasados unos días todos las ignoraban y ellas solo hablaban con sus amigos cercanos… pero acorde el tiempo pasó al resto dejó de importarles que fuesen pareja, por lo que volvieron a tratarlas con normalidad.
Pero, otras cosas habían cambiado en esos meses. Meiko al final terminó admitiendo estar enamorada de Kaito, quien no tenía la menor idea, ya que el chico era muy denso, él insistía en salir con Lily, quien al ver la situación decidió presentar a su novia; Miki, rompiendo así el corazón del joven. Len aún no invitaba salir a Gumi, por lo que esta había perdido las esperanzas en tener nada con el rubio. Rin pensaba que iba a morir virgen y sola como una pasa.
Miku rió con simpatía, preguntándose si Kaito al final saldría con Meiko y si Len se atrevería a ir más allá con su amiga peliverde… y pensar que ella decía gustarle el gemelo, que desesperada sonaba.
El día transcurrió con normalidad. Las clases se dieron con calma, aunque no hubo muchas actividades debido a la inminente finalización de las clases. En el receso todos aprovechaban el tiempo para hablar de sus planes una vez se graduaran. En el club todo era diversión y risas, ya nadie cantaba o hacía algo, solo era tiempo para pasar juntos.
La noche llegó, Luka quiso irse a su casa para esperar los resultados de la universidad, ella no podía controlar sus nervios, prácticamente de eso dependía su futuro. Miku por su lado estaba más relajada, mientras esperaba a que la página de la universidad que era su primera opción publicara los resultados, decidió releer el final de su historia y analizarla críticamente.
Abre lentamente los ojos, su vista está nublada, no percibe sonido alguno, su estómago se siente revuelto. Poco a poco todo se va volviendo claro, los sonidos llegan a ella, los olores le dan una idea de donde está. La vista se aclara y se da cuenta que está en una habitación, casi al frente ve una televisión algo antigua en la pared, al lado un reloj que dice que son las diez y treinta y cinco. Luego nota que está acostada en una cama, hace frío, solo tiene una bata y unas cuantas sabanas sobre ella, muchos cables salen de su piel, lo cual da a entender que está canalizada, allí es cuando termina de convencerse: está en un hospital,
Mira alrededor, se da cuenta que no está sola, junto a ella hay otra persona, pero solo ve sus piernas, ya que una cortina la cubre. Trata de levantarse y no puede, se siente cansada y adolorida, por lo que no puede. Se da cuenta que hay un botón a un lado de su cama, por lo que lo presiona, no pasado mucho tiempo entra una enfermera apresurada y con el rostro pálido, le dice que se calme, que esté quieta.
Pasado unos minutos ingresa una doctora, quien le dice a Miku que ha estado a su cargo, además de informarle que ha estado en coma por cerca de un año, luego de haber sido sacada por su hermano de aquel lago, donde se le encontró junto a otra joven. La doctora señala a la otra camilla.
Miku nota algo que le llama la atención: en el gafete de la Doctora se puede leer claramente el nombre de Lillianne, eso le trae recuerdos. De golpe recibe una serie de memorias, trata de levantarse pero se lo impiden, le dicen que debe desnazar. Luego analiza los rasgos de su médico, notando su rubio cabello, ojos azules y finas características.
Ella se calma, la doctora le hace una serie de preguntas y análisis. Le dice que no saben porque estaba en coma y que tampoco entienden que le había ocurrido. Además, de que no saben cómo se llama la chica a su lado, su edad o que hacía en ese lugar. Miku pide verla y llora de felicidad al notar que es Ruka, su amada Ruka.
Ella no sabe cómo explicar cómo conoce a esa joven de cabellos rosados y menos su origen, por lo que decide no decir nada. Luego de unas horas Ruka también despierta, aún más confundida que Miku, quien llama a través del botón en su camilla a la enfermera. A la joven le hacen el mismo procedimiento que a ella, Ruka explica lo poco que sabe o recuerda, los doctores y enfermeras se miran entre sí, pensando que algo afecto a la chica.
Los familiares de Miku van a visitarla y su madre llora desconsolada pero aliviada a la vez, su padre le da una caricia y despeina y su hermano rompe en llanto y la abraza.
Una vez solas en la habitación y aprovechando la oscuridad que las acompaña Miku se dirige a Ruka, con la esperanza que esta la recuerde, cosa que sucede. Miku le explica a Ruka lo que cree que ha sucedido: quizás ella estuvo todo ese tiempo en el lago, en una especie de estado vegetativo, como las bacterias en esporas. Cuando Mikuo va en rescate de su hermana nota a la pelirrosa y es rescatada también, como Miku estuvo cerca de un mes en ese mundo es normal que hayan estado en coma un año, pero Ruka estuvo al menos cinco años, por lo que en este pasaron cerca de cien. Y tal como dijo Miku, ambas pertenecían al mismo.
Ruka estaba triste de no volver a su tiempo, pero feliz de volver. Ambas estuvieron al menos un mes en recuperación, sus cuerpos habían permanecido mucho tiempo en total quietud. Miku logró convencer a sus padres de adoptar a Ruka como parte de su familia, por lo que estos cedieron.
Miku se comprometió con Ruka a reintegrarla es esa nueva sociedad. Lo primero sería la escuela. Debido a que Miku llevaba un año atrasado en los estudios y Ruka no tenía idea de nada, ellas fueron inscritas para el último curso; aunque Ruka no tuviese papeles, y la semana siguiente entrarían a la escuela.
Lo que más generó impacto en Ruka fue la tecnología, ella se encontraba tan aturdida y perdida como cuando llegó a aquel mundo de fantasía, e incluso llegó a pensar que aquel no era su mundo.
Entre los miles de paseos por la ciudad que le hizo Miku para mostrarle todo, fueron al cementerio. Para ella fue duro encontrar las tumbas de sus padres, llenas de polvo, maleza y olvidadas, lloro y sacó su frustración y dolor, Miku le dio su espacio. Una vez recuperada de ese golpe bajo se preparó para ser parte de aquella extraña sociedad y pasar sus días con Miku, de quien no quería separarse nunca más. No pudo evitar sonreír al verla sonreírle cálidamente, al menos allí tenía la certeza de que estarían bien, o al menos eso parecía.
Ella acabó con la lectura y le da risa volver a cometer el mismo error de siempre, escribir descanso con z. Decidió cerrar el documento y revisar de nuevo la página web de la universidad, saltó de alegría y dio un grito y agudo cuando vio que su nombre figuraba entre los que habían pasado a la facultad de humanidades. Tomó su celular emocionada y llamó a su novia.
Luka se encontraba en su cuarto, mirando a la pantalla de su ordenador sin mirarla. No había pasado. Aquella realidad le pegó más fuerte que cualquier golpe que hubiese podido recibir en su vida.
Su teléfono celular sonó. Miró quien la llamaba y con tristeza contestó. Varias lágrimas corrieron por sus mejillas al escuchar a Miku emocionada decirle que sí había pasado. Con un gran dolor en su corazón y la garganta seca le informó que ella no. Miku se desanimó de inmediato e incluso pensó en aplicar a otra universidad o esperar, pero Luka la detuvo y le dijo que esa oportunidad no debía perderla, aquella era una de las mejores universidades del país, si acaso no la mejor. La conversación pasó a ser planes de contingencia posibles, pero Luka no estaba de ánimos, por lo que finalizó la llamada.
La semana escolar continuo su curso, Miku se enteró que muchos de sus amigos no habían ingresado a las universidades o carreras que habían deseado, ese golpe de realidad les había dado duro, pero no significaba ello que se rendirían en la realización de sus metas.
El día de la graduación llegó, muchos estaban triste y nostálgicos de saber que no se verían tan seguido, sobre todo Miku, Rin, Gumi y Lily, quienes irían a estudiar a otras ciudades. Meiko y Kaito estudiarían en la misma universidad en su misma ciudad, SeeU, Len y Luka eran quienes no habían ingresado a alguna. SeeU afirmaba que insistiría y Len planeaba estudiar en otro lugar. Luka no decía nada. Lily era de las más nostálgicas, su novia también iría a otra ciudad, pero eso no le importaba, estaba dispuesta a tener una relación a distancia.
Todo ese día hubiese sido felicidad, si no es por un comentario de parte del padre de Miku a la madre de Luka sobre la relación de sus hijas y como a causa de la universidad tendrían que tener una relación a distancia. Desde allí todo fue caos, la madre de Luka desató su ira, primero contra Luka, preguntándole si esto era cierto, al ella decir que sí, se fue contra Miku, afirmando que esa pequeña había pervertido a su hija, e incluso propinándole una cachetada en el lugar. El hermano de Luka fue quien logró controlar a su madre y llevársela del lugar, El padre de Luka le pidió disculpa a la familia de Miku y se retiró junto a su hija.
Luka no pudo decir ni hacer nada.
La pelirrosa no pudo comunicarse de inmediato con su novia. Aunque luego de tener una fuerte discusión con sus padres les dejó en claro que ella no dejaría a su novia por nada y no le importaba si la apoyaban o no. Su madre fue completamente intransigente, su padre un poco más calmado pero igual de dolido y su hermano algo indiferente, aunque le aseguró que la apoyaba. Al final pudo pasar lo que le quedaba de vacaciones con Miku y cuando esta se fue a estudiar lograron mantener una comunicación fluida por diversos medios; teléfono, mensajes, mails y cualquier forma que la tecnología se los permitiera.
Sin embargo, no odo salió como Luka quería, no pudo presentarse de nuevo a la universidad que planeaba, ni siquiera una en la ciudad donde estaba Miku, a quien visitaba regularmente, sus padres le amenazaron con que buscara estudiar en otra ciudad, incluso la misma o no le pagarían nada. Ella ante la situación, primero opto por buscar una beca, pero al ver lo difícil que era terminó por aceptar el trato de sus padres y buscó la ciudad más cercana a la de Miku.
El plan de sus padres era mantener lejos a una de la otra, con el propósito de que se olvidaran mutuamente, pero a pesar de la distancia, del escaso tiempo, a los celos, discusiones, a los mensajes no leídos, a las llamadas perdidas, a pesar de todo, ellas continuaron juntas.
Y como las cosas no son eternas, ellas finalmente se graduaron, Miku mucho antes que Luka. Ambas entraron en la vida adulta y las responsabilidades que traen ella, vivir solo, pagar tus propios gastos y cumplir horarios de trabajo. Luka una vez consiguió su título se mudó no pasada una semana al apartamento donde ahora Miku vivía en la capital. Miku trabajaba en una pequeña editorial y tenía la esperanza de que uno de sus manuscritos lograra pasar el visto bueno de uno de sus compañeros de edición, Luka por su lado, al no lograr pasar más de un audición decidió ser maestra, algo que ella insistía sería temporal, ella estaba segura ya alguna casa disquera reconocería su talento y la contrataría. Ambas tenían una vida tranquila, pero se sentían a gusto con ella, y sobre todo, estaban felices de seguir juntas, algo que esperaban, fuese por siempre.
