Que significaría enamorarnos? Una vez nos preguntamos a escondidas de la Mirada de los otros. Ambos con nuestros problemas, conociendo que una combinación de nuestras sangres, iba a significar un descendiente directo de la maldición.

El llevaba la sangre de la princesa, yo la sangre de la antagonista.

Capitulo catorceavo: Las últimas horas.

- Por qué tardamos tanto, señor Leonar?- preguntó la dama de Neptuno atándose el cabello y escondiéndolo debajo de un sombrero color turquesa, que hacia juego con el vestido no apropiado para este viaje entre las montañas-

El sirviente leal de la Dama Sabia, miró a la mujer de Neptuno que se le notaba incomoda por la situación. El viento soplaba con mucha más fuerza a medida que se acercaban a la guarida del hombre del clan del fuego. El hombre dejo de prestarle atención a la Dama para visualizar el cambio que se estaba gestando en el cielo. Unas nubes aviolatadas iban poco a poco tapando lo que quedaba del sol. Los preparativos del viaje, y el deseo de la Dama de Urano para posponerlo hasta el último minuto, haciendo que Felicity se mantuviera entretenida con la amena conversación y el té especial de la anciana. La carreta iba entrando en un camino cada vez más sinuoso y complicado. El viento no ayudaba en estos momentos, los animales que empujaban el vehículo sintieron el cambio climático y su nerviosismo hacia que el andar fuera más lento.

- No se preocupe Dama de Neptuno, llegaremos antes del anochecer- Leonar oculto su preocupación con una sonrisa perfecta-

Felicity, le devolvió la sonrisa para luego taparse la boca con la pañoleta. El viento traía consigo tierra que golpeaba ferozmente su sueve piel. La mujer miró al sirviento notando que a el no le parecía molestarle.

- Leonar- aparto la pañoleta aunque luego sintió que algo se había metido entre sus labios y sin querer fue tragado, oculto su espanto con una agil sonrisa estratégica- Cómo es que a usted no le importuna esta situación?

El hombre siguiendo con su actitud sonriente, no entendía al principio la pregunta o se hacia el desantendido hasta que una de las criaturas nerviosas hizo un sonido de alerta. El cambio del clima se avecinaba.

- Su marido, el señor Caspian, seguro que alguna vez menciono una de las cosas más singulares de nosotros- el hombre explicaba sin cambiar el tono de voz para seguir ocultándole a la señora que la situación del viaje se había vuelto inseguro para andar en carreta- Los de Urano tenemos una piel un poco más áspera y dura.

Sonrió poniendo más énfasis en esas cualidades pequeñas, una de las pocas que un Urano podía decir sin mentir.

Felicity escondió su rostro en la tela, y sintió que su sombrero abandonaba sus cabellos para encontrar asi la libertad que el viento le estaba proporcionando. Un grito de ella alerto al cochero, cuando dio vuelta su cabeza para mirar lo que pasaba solo se quedo embobado por el como los cabellos de la Dama de Urano volaban sin separarse de la cabeza.

- "El príncipe despeino los cabellos de la Hechicera, con el único propósito de sacarle una sonrisa a ese rostro que lo llenaba de reclamos"-

Leonar palideció, borrando su sonrisa ya que esas palabras que había mencionado no debían de ser dichas menos frente a una dama tan distinguida.

- Señor Leonar, no sabía que usted era un asiduo lector de grandes cuentos- Felicity con agiles manos en unos par de segundos separo su cabello en tres proporciones y comenzó una labor de trenzado con los mismos- Pero, si usted prefiere podría recomendarle mejores cuentos que el que usted acaba de citar/

El hombre noto la mirada fría de la Dama, y supo que gracias a ese comentario el viaje se iba a volver mucho más silencioso que antes. El frio en la parte trasera del vehículo se estaba agolpando en ese sitio. Hasta el mismo viento tenía miedo de despeinar esos cabellos, lo último era mentira, pero para el parecía que estaba sucediendo eso. Alentó a que las criaturas fueran más rápido y se concentró en el camino dejando a la Dama De Neptuno con sus cavilaciones.

Felicity, en su silencio busco en sus recuerdos una vieja fotografía en dónde estaban tres jóvenes abrazados. Ella de adolescente, Caspian y por supuesto un muchacho de baja estatura que era Phill. Sonró con melancolía y por primera vez en tantos años se puso a pensar en algunas palabras triviales que le había dicho Caspian en esos momentos de juventud.

- Felicity- un joven de cabellos aguamarinos cortos abrazo amistosamente a la chica que llevaba consigo un estuche de violin- consuélame!

El muchacho de 17 años busco palabras alentadoras de su mejor amiga. Mientras ella miraba con recelo los golpes en el rostro que estaban por todos lados. Cuando iba a dirigir su mano a la cabellera corta una voz proveniente de su espalda la interrumpió.

- No lo hagas- un chico más bajo que el anterior demando y se acerco a Caspian para empujarlo y lograra que casi besara el piso- Sí lo haces seguirá llorando…

Caspian se levanto y cerro el puño, era mucho más alto y grande que el joven de cabellos oscuros y ojos verdes.

- Yo iba a ser Lider!- reclamo a la vez que intentaba darle una paliza solo logrando golpear al viento en su acción-

Los golpes se hacían cada vez más torpes y los movimientos del otro eran con más agilidad y destreza aprovechando su tamaño/

- QUEDATE QUIERO MALDITO PHILL- grito impaciente Caspian a la vez que notaba como el puño de su mejor amigo iba directo a su rostro sin embargo algo le detuvo /

Felicity sin tener miedo se puso entre medio de ambos y agarro las orejas de cada uno para tirárselas con fuerza y empujarles para que cada uno vaya a un extremo.

- Felicitaciones Phill- dijo la chica mientras besaba la mejilla del morocho y finalmente se dirigía a un caspian que le miraba con unos celos que no encajaban en el rostro bello del heredero de Neptuno- Y tú deberías de aceptar mejor la derrota- Felicity beso fugazmente los labios del neptuniano bajo la mirada llena de sorpresa de Phill que estuvo a punto de quejarse pero al notar la felicidad de su amigo se guardo la replica para si mismo.

Phill como regalo los dejo a ambos a solas. La pareja de amigos en silencio se sentaron bajo la sombra de un hermoso árbol. La chica por unos minutos espero que el joven hablará, al pasar los diez minutos perdió su paciencia y rompió el silencio.

- Cómo lo hizo?- hizo una pregunta alejada a todo lo que había sucedido sabia que Caspian todavía no era muy sincero con sus sentimientos además que sólo le interesaba competir con el "bajo" de Phill-

Caspian se alivió hasta el punto de tranquilizar sus músculos y su rostro. Las mejillas habían dejado atrás su enrojecimiento molesto. Se peino sus cabellos con la mano y por unos segundos analizo la pregunta.

- Siempre se mantuvo lento, inseguro, y no mostro su verdadera fuerza- fue diciendo como si analizara lo que había pasado hasta el día de hoy- pero, esta tarde cuando el maestro dijo que era hora de elegir el líder de los Sailor, Phill cambió radicalmente hasta el punto de acercarse a mi y decirme lleno de Orgullo: "Intentare no dejarte cicatriz".

Felicity comenzó a reírse, cosa que logro que Caspian la mirada con reclamación y un poco de odio.

- Te lo digo en serio…. Y en el primer combate el se volvió un guerrero verdadero, su madre estaba ahí y la escuche decir: "Hijo dale con todo, sin remordimiento".

La chica intento imaginarse el escenario, pero no podía imaginar a la gran guerrera de Urano, la dama de sociedad que era ejemplo de integridad decir ese tipo palabras. Más en contra del hijo de la madre de Caspian que casi se criaron juntos. Llevo su mano hasta el flequillo de caspian para retirárselo y ver un moretón en la frente.

- Así que … era verdad que los de Urano son unos SALVAJES-

Caspian por primera vez en todo ese rato comenzó a reírse por ese comentario.

- Sí… unas bestias vestidas con piel de oveja!- respondió para luego sin pensarlo romper la distancia entre ambos y regalarle un beso en los labios a la hermosa chica que estaba frente suyo-

- Cómo uno se vuelve guerrero- formulo la pregunta en voz alta logrando que las bestias que tiraban el coche se detuvieran/

La pregunta tomo por sorpresa al cochero. La tranquilidad del cielo que antes gobernaba a penas salieron ahora vaticinaba una tormenta tempestuosa. Con esa pregunta vino acompañada por un relámpago que cruzo de un lado hasta el otro el cielo, leonar sintió miedo pero noto que la cabaña estaba a pocos pasos, ya habían llegado así que quizás el no iba a tener que contestar esa pregunta. Alentó a las bestias que continuaran por el camino, hasta llegar a ver una fogata que estaba sobre alimentada. Apenas las ruedas entraron en el terreno aledaño a la cabaña la tormenta comenzó. Miles de millones, incontables, gotas chocaron por todas las superficies. El Fuego de la fogata seguía intacto y combatía mano con mano con el elemento contrario a el. La Dama ansió bajarse para entrar dentro de la cabaña, sin embargo un grito logro detenerle. Las bestias comenzaron a ponerse más nerviosas, hasta el punto de chocas cascos en el piso como si quisieran matar a una criatura que estaba en la tierra. El Cochero fue el primero en notarlo, en saber lo que estaba pasando. Se saco el Saco para dárselo a la Dama. Un relámpago cruzo el cielo logrando que la tierra se iluminara gracias a su resplandor. Felicity no podía creer lo que sus ojos estaban viendo… La tierra estaba llena de serpientes que en su baile zigzagueante dibujaban en el lodo su andar. Deseaba gritar pero el miedo se había apropiado de sus cuerdas vocales. Una voz logro calmarla.

- Todavía no me ha vencido así que hasta media noche sigue siendo mío-

El hombre de cabellos rojos como el fuego que combatía contra el elemento contrario a el, gritó mientras que con el hacha golpeaba incesantemente el suelo. Corrió hasta la carreta, sin detener sus ataques, teniendo mucho cuidado en donde pisar y por supuesto debía de no dejarse morder.

- Qué Paso, Tate?- Leonar dijo sacando de debajo de su asiento de conductor una espada para también defenderse de esas serpientes- quién las trajo?

Tate, sonrió con orgullo y mucho gusto por la situación. Felicity sin desearlo demostró preocupación, no entendía el porqué ese hombre estaba tranquilo y feliz. Las serpientes mostraban sus colmillos y todas ellas estaban tan enojadas que casi se atacaban entre ellas. Al menor roce ya atacaban sin razonarlo.

- Señora- tate notó a la mujer por primera vez los cabellos de ese color medio que lo hicieron reírse con algarabía- Me tendrá que disculpar pero su bello vestido se le va a ensuciar asquerosamente-

El hombre sin pensarlo la tomo con un brazo y la monto en el. Como si llevará un saco de alimentos, en realidad en esos momentos el saco que estaba llevando era mucho más liviano. ¿Será que le dan de comer?; Pensaba con una risa mientras caminaba tranquilo, matando serpientes como si no supusieran un peligro.

- ¿Son de las mortales?- pregunto y luego grito logrando que Tate riera con una carcajada que competía con la misma intensidad con los truenos-

- No, pero algunas tienen veneno para mantenerte paralizado- contesto con algarabía- El muchacho se esmero…

Felicity palideció hasta el punto de casi desmayarse, lo hubiese hecho si no hubiese sentido que sus pies tocaban el suelo de madera que era alto e impedía que las criaturas llegaran. Leonar en todo el camino también ayudo, y no se sorprendió al escuchar quién era el causante de todo esto.

- Calculo la fecha… no sé cómo imbécilmente junto todas las serpientes o las atrae con algo… encontró la forma, es un desgraciado genial- Tate agarro un tronco de la fogata y se colocó enfrentando el bosque- ¡Es un MOCOSO GENIAL!

La mujer de cabellos trenzados volvió a gritar para alertar al hombre. Las serpientes fueron hasta donde estaba el. En un instante las cosas cambiaron…

Tate sintió la caricia de las gotas de agua, espero hasta el último instante, ya sentía como las serpientes se acercaban a él, las podía sentir entre sus botas.

Cajas de madera que estaban alrededor de la fogata haciendo un círculo alrededor, ardieron luego de que Tate apoyo con suavidad el tronco que ardía con intensidad bajo la lluvia. Una sonrisa cínica se formo en su rostro, sintió adrenalina y su corazón se estremeció nunca había pensado que ese mocoso debilucho iba a lograr esa reacción en él.

Alrededor del fuego estaba el hombre. No le tenía miedo, una combinación de elementos jugaban a chocarse e intentar vencerse. Las Serpientes dejaron de moverse… algunas ciegamente se abalanzaban al fuego creado por el vino que ardía.

- ¡TE QUEDAN DOS HORAS PARA VENCERME!- grito dirigiendo el aviso hacia el bosque-

El cuerpo de Felicity no lograba sostenerle, cayó de rodillas y se abrazo a la prenda del cochero que miraba también la escena de diferente manera el sentía como corría su sangre y muy dentro suyo deseaba ver el cómo iba a finalizar ese combate entre dos adversarios de diferente monta.

Un quejido femenino musicalizo el entorno, que junto con los rayos hacían que solo se escucharan sí estuvieran cerca de la misma mujer que antes llevaba con orgullo el vestido que ahora empapado y lleno de fango ya no se podía visualizar el color verdadero. Unas lágrimas corrieron por sus mejillas que por suerte fueron camufladas por las gotas de esta tormenta sin igual. Los ojos celestes no podían creer lo que estaban viendo, en su mente una idea se le cruzo cuyas palabras terminaban en bestialidad, una verdadera bestialidad humana. Dónde estaba la humanización de ese sujeto que gritaba justo en el medio de la circunferencia de fuego.

Felicity lloró y no supo el por qué… Quizás porque esa mujer no había visto nunca un entrenamiento tan salvaje y sin principios de caballería, como una vez Caspian le confesaba el cómo los soldados de Neptuno se entrenaban diariamente siguiendo una serie de actividades cotidianas y silenciosas: "Un guerrero debe de poder pensar mientras combate" pero aquí veía otra cosa: "Un guerrero sediento de sangre". Una mano descansó en su hombro, asustándola al principio cuando dirigió su vista el dueño sintió algo de tranquilidad que le debía de trasmitir ese gesto.

- Dama de Neptuno, quisiera que viera atentamente… nuestro protegido saldrá airoso.

Leonar recordó con quien estaba tratando, no era su Dama sino la del planeta vecino. Su sonrisa relajo a la mujer, denotándolo con un gesto de relajación. Su cuerpo se fue levantando como una mariposa, con una hermosa gracia que solo el cuerpo femenino podía producir con tal perfección.

Tate desconocía lo que sucedía a sus espaldas, no le interesaba el drama ni los quejidos de una Dama. Estaba en su elemento, bañado con las gotas que remataban sobre su cuerpo, sus ojos en ningún momento se cerraron ni siquiera cuando las gotas caían copiosamente y embestían en su rostro logrando a veces que su visibilidad disminuyera unos segundos. Por cada segundo que pasaba, la tensión crecía. Unos deseos carcomían el interior del guerrero, sí el lo estaba disfrutando y no lo escondía. Su lengua saboreo sus labios, sintiendo que gracias a la lluvia se iba sacando la sensación de sed. Su cuerpo, su mente, hasta su corazón estaban esperando que ese mocoso apareciera. La mano que llevaba el arma acaricio la madera como si estuviera tranquilizándola y diciéndole unas palabras para que tuviera paciencia… "ya iba a llegar el momento de utilizarla". Su mente a veces debía de ordenarle que debiera de respirar porque sus deseos ya habían inutilizado una parte de su cuerpo. Tate era una bestia preparada para matar y por ende su cuerpo respondía a ese deseo destructor.

Una hora había pasado en el tiempo real, pero para los espectadores hubiera parecido mucho más… la tensión crecía con cada respiración. La hoguera amenazaba con agonizar, el circulo de fuego hecho con las botellas de vino que ya no necesitaba tomar se había terminado de consumir. Solo quedaba el sujeto del hacha, la hoguera y por supuesto el bosque. Los demás eran solo espectadores como la misma lluvia.

El fuego se fue apaciguando, el otro elemento su enemigo cobraba mucha más intensidad y sin alimento el no podía combatir y por ende se estaba apagando lentamente y de una forma programada. Una hora quedaba para que se hiciera las doce y terminara la prueba. Si Haruka no la pasaba debería de volverla a hacer… o peor quizás ya no podría hacerla nunca más es decir no la contaría.

Junto con el fuego, estaba el sujeto de alta estatura esperando, anhelando la acción. No se inmuto cuando la fogata perdía lumbre, el estaba acostumbrado a la oscuridad. Su oído anticipo un movimiento, y supo que Haruka iba a atacarle justo en esos instantes. Agarro su arma y salto de un movimiento hasta uno de los matorrales y le asesto un par de golpes directos. El arbusto fue perdiendo hojas y forma, pero no había signos de Haruka. Detuvo sus golpes frenéticos y visualizo lo que ocurrió el sonido lo había escuchado y venia de ese arbusto. Se encontró sorprendido cuando descubrió que entre las hojas había una cuerda imperceptible a la vista rápida. Se dio vuelta apurado porque volvió a sentir un sonido y este venia de su espalda, golpeo con su hacha al viento, se encontró nuevamente solo. Transpiro como respuesta a todo lo ocurrido. Regreso entre sus pasos hasta el moribundo fuego. En su camino escucho el sonido a pasos frenéticos, agarro el hacha y lo tiro sin importarle nada.

El arma fue volando hasta clavarse en el árbol que estaba a la derecha del arbusto destrozado. Sin ninguna arma el hombre se fue agachando lentamente sin dejar de mirar hacia el bosque para agarrar el último tronco que albergaba la ultima ráfaga de vida de la fogata, mientras se iba agachando un perro salvaje salto el arbusto y con sus colmillos amenazó a Tate. El perro lo tomo por sorpresa al hombre de cabellera roja. Intento agarrar el tronco pero con cada movimiento el can ladraba mucho más, tapando con su ladrido cada sonido que podría surgir. El hombre trago saliva cuando sintió en su cuello algo helado…

- Gane-

Tate sintió el cuchillo afilado en su tráquea, estaba a la merced de ese niño que aprovecho que estaba arrodillado para poderle atacar.

- Desde cuando estás ahí?- pregunto soltando el tronco el perro seguía ladrando hasta que el niño silbo para que el can le obedeciera y se colocara a su lado no sin ocultar sus colmillos amenazadores-

Haruka retiro con suavidad el cuchillo guardándolo en el estuche y luego camino dos pasos para ponerse a la vista de su maestro.

- Desde el mediodía…-

Las ropas de Haruka estaban llenas de lodo, y restos de palos y hojas secas. Su piel blanca ahora era oscura.

- ¿Cómo lo hiciste?- preguntó todavía sorprendido del como había perdido-

Haruka se quedo pensando y acaricio a su mascota con suavidad, logrando así que esta dejara de estar en posición de defensa.

- No lo hubiese sin la ayuda de Diosa- miró a la perra que tenía tres meses de edad- la rescate y la crie estos meses sin que lo supieras-

Tate reconoció que la cachorra era de un perro salvaje, y no son fácilmente domesticables sin embargo el mocoso lo había logrado en muy poco tiempo quizás porque habían sentido conexión desde el principio.

- Luego estudie los alrededores…. Sabias que los ratones tienen un sendero definido? Ellos fueron los que provocaron los primeros sonidos… gracias a que ate unas finas hebras en ese arbusto con algo de comida del otro lado.

El hombre levanto su brazo y golpeo el hombro de su alumno en claro gesto de felicitaciones.

- Ahora entremos a comer algo, eres digno de compartir mi mesa-

La fogata se termino apagando justo en esos instantes en donde ambos alumno de y profesor iban caminando juntos en la misma senda. Mientras iba caminando Haruka noto los dos pares de ojos que la estaban viendo en un principio no supo quienes eran por la oscuridad pero luego un abrazo maternal y un perfume que reconoció la hicieron apenarse.

- Haruka- Felicity abrazo a la niña sin importarle el vestido- ¿estas bien?

La chica vestida de chico intento parecer segura para no seguir preocupando a la dueña de ese abrazo lleno de amor y calidez cosas que le habían hecho falta durante esos meses y había olvidado cómo se sentían. Sintió como sus mejillas se acaloraban, por suerte la oscuridad de la noche lograban esconder ese sentimiento. Algo le decía que debía de esconder esa sensación extraña, se aparto con suavidad para no importunar a Felicity y recordó la forma en que siempre salía de este tipo de situaciones embarazosas, sonrió con picardía y contesto:

- Tengo hambre…

Una niña de cabellos ondulados que le llegaban hasta más allá de los hombros descansaba bajo la sombra de un hermoso árbol. Sus cabellos bailaban al son del viento, entre sus manos descansaba un libro cuya encuadernación de cuero estaba grabado bajo el titulo de: Cuentos infantiles. Sus deditos repasaban las letras con cuidado, mientras imaginaba lo que iba a encontrar entre sus hojas, anhelaba a que las princesas terminaran bailando junto con un joven apuesto que terminaría siendo el príncipe de un reino vecino, o imaginaba a los guerreros combatiendo contra brujas, hechiceras, dragones para conseguir el tan ansiado beso de la mujer que amaba. Cerró los ojos ensoñadores y se quedo quieta disfrutando el viento que le soplaba con tal suavidad que casi lograba hacerla dormir sobre ese tronco que la estaba protegiendo del sol y de la mirada de algunos. Sin querer recordó lo que había sucedido en esos días y por su desgracia allí estaba su problema frente a ella haciendo que el viento ya no le acariciara. Abrió los ojos y se encontró con varios pares de miradas llenas de rencor, miedo y una mezcla de sentimientos que ella no las entendía.

- ¡Bruja!- grito el primer niño que pateo el suelo haciendo que una gran cantidad de tierra y pasto se levantara y cayera sobre las piernas de la niña que se abrazaba a su libro-

El grupo que la acosaba eran antes sus amigos, con quienes se juntaba a jugar y hablar sobre sus clases de música. Ellos siempre estaban alagándola y diciéndole lo bella que era y el como era tan talentosa con el violín. Todos ellos estaban detrás de ella regalándole rosas o palabras bonitas para llamar su atención. Y ahora ahí estaban los seis amigos con los que antes le llamaban amiga, tres niñas que la miraban con aborrecimiento y tres niños que usaban la violencia para acosarla. Todo había cambiado, lo sabía, y no podía andar diciéndoselo a un adulto porque ninguno le iba a creer, ya que ellos también le tenían miedo.

- Emanuel- acoto una de las niñas para apartar al niño con ese nombre- No dejes que te mire a los ojos… -

Las manos de la niña un poco más adulta levanto el cuerpo de la niña de cabellos ondulados haciendo que su libro cayera de sus mano hasta golpear el suelo y abrirse en una de las hojas en donde estaba dibujado con hermosura un diestro príncipe con su espada desenvainada.

- ¿O no es así linda Michiru?- la niña llevo una de sus manos al mentón y con poca suavidad ejerció presión hasta el punto de levantar el rostro notando que la niña de ojos azules dirigía su mirada hacia el suelo pasando por encima de ella- ¿Es más interesante el libro, qué mirarnos?-

Michiru concentrada en la imagen noto los cabellos claros del príncipe y la mirada color turquesa, la armadura de color plata y esa sonrisa llena de confianza en sí mismo. Escuchaba las palabras sin embargo no iba a mirarla, porque tenía mucho miedo que vuelva a suceder sin querer.

Los niños gritaron hasta que uno de ellos agarró el libro y empezó a romper algunas hojas sin sacarlas del libro ya que estaban cocidas con fuerza sobre esa encuadernación de cuero. Michiru miraba lo que le sucedía a su objeto preciado y junto las fuerzas para apartarse del agarre de la niña sin embargo volvió a ser agarrada esta vez entre los brazos de dos más.

- ¡No, No!- grito para que se detuviera- ¡no lo hagas!- pidió hasta el punto de derramar un par de lagrimas-

- La pequeña bruja sólo sufre cuando uno de sus libros son lastimados- sonrió la líder- pero, recuerdo que al pobre de Franco casi se muere por tu culpa-

Michiru cerró los ojos le dolía recordar a Franco, su padre le repetía todos los días que no había sido su culpa. Ella no sabía que tenía ese don, y que debía de aprender a vivir con esa habilidad: ojos de hechicera o llamada por el lado de la familia de su madre: el don de la sirena.

- Siguió tus ordenes y pedidos cuando lo veías a los ojos- seguía hablando mientras el otro niño rompía justo la hoja con el dibujo del príncipe- el fue a buscarte ese fruto a la copa del árbol todos nosotros sabíamos que él le tenía miedo a las alturas, pero luego de que lo miraras más de 10 segundos el ya estaba subiendo a ese árbol…

Los recuerdos patentados en su mente surgían a medida que la líder del grupo de sus ex amigos hablaba. Todavía podía ver como Franco caía del árbol culpa de que una rama del mismo árbol no resistió el peso y se rompió haciendo que el niño cayera de esa altura y se golpeara la cabeza cerca de ella. La sangre todavía recordaba la sangre que manchó el verde del césped. Parecía irreal en esos momentos, ella se acerco al niño y tanto sus manos como sus ropas de mancharon del liquido carmesí. Era SU CULPA, y aceptaba ese trato porque era su forma de recibir castigo. Ella no quería ese don…. Ella no deseaba todo eso. Sus ojos azules ya no iban a posarse fijamente sobre otra mirada. Sintió el zarandeo, las manos que la aprisionaban con mucha más fuerza, su piel iba a terminar con marcas de dedos, sabía que le iba a ser difícil luego explicarle a su padre, por suerte últimamente andaba mucho más ocupado desde que el Niño de cabellera ceniza había aparecido en sus vidas.

Justo esa hoja estaba cediendo a la fuerza puesta, poco a poco se fue rasgando lentamente justo en la mitad del diseño el sol que se proyectaba sobre la parte de arriba estaba dividiéndose por la mitad. Michiru sufría más por el libro que por ella misma. Por cada centímetro que ganaba la rasgadura más deseaba llorar, la rotura estaba por llegar al bello rostro del príncipe. Cerró los ojos para aplacar su agonía.

Los demás participantes que estaban solo de espectadores rieron como respuesta…

- Creo que este juego se ha vuelto escabroso-

Una voz desconocida hizo que se detuvieran todos de sus actividades, la única que se mantuvo apacible fue la niña de cabellos aquamarinos que aunque sintiera deseos de ver a la persona que por unos minutos logro que los que la tenían cautiva suavizaran su agarre, ya que estaban asustados por haberse vistos descubiertos.

Los pasos tranquilos pasaron por todos los cuerpos de los espectadores hasta llegar al que agarraba el libro y detuvo su accionar en contra de la ilustración. El octavo sujeto agarró el libro, el niño no hizo nada para detenerle sólo escondió el rostro cohibido, lleno de vergüenza. Apenas el desconocido muchacho tuvo el libro entre sus manos leyó el titulo, una voz de una niña justo la que era la líder de todo este acto lleno de crueldad le hablo.

- ¿Quién rayos eres?-

No respondió, ni quiso hacerlo. La niña se enfureció, sus orejas se tornaron rojas por la rabia y caminó con un vaivén de piernas hasta ponerse frente al extraño. La altura era la misma que la de ella, sin embargo mientras más se acercaba mas extrañeza le producía. Su rostro estaba tapado por una capa oscura, sus ropas eran pocos llamativas sin particularidad alguna. Podría decirse que esa persona pareciera que no existiera. Las ropas negras, el calzado limpio, y la capa escondía su rostro pero lo que más le llamo la atención era que cuando estuvo a pocos centímetros de él se encontró que una máscara ocultaba su identidad.

- Diría que soy… - miró el libro y abrió justo la hoja donde estaba el príncipe- ¿el caballero del sol?-

Todos comenzaron a reírse ante esa respuesta llena de infantilismo. Su voz era como la de una caricia, no llevaba la tonalidad melodiosa de muchas voces que habían escuchado. Uno de los muchachos de acerco al extraño e intento sacarle a la fuerza el libro, su cuerpo se abalanzó sin embargo fue derribado bajo la sorpresa de todos los presentes. El extraño con una mano sostenía el libro y con la otra había golpeado el pecho del niño que había arremetido contra suyo, pero no fue con toda la mano cerrada sino tan solo uso la fuerza de su dedo índice.

- Vuelvo a repetir… este juego no me parece correcto-

Con esas palabras caminó con la misma tranquilidad con la que había llegado hasta llegar hasta la niña que mantenía sus ojos en otro lado. Apenas estuvo a su lado los dos niños que la aprisionaban la soltaron con miedo, pavor que les creció al ver a ese sujeto con la máscara y las ropas extrañas. Corrieron por el prado sin mirar atrás, haciendo que los demás menos la niña que seguía sin tener respuesta a su pregunta. Al verse solos sin tantos espectadores, el sujeto dirigió su mano hasta la chica de cabellos aquamarinos para que la usara para levantarse, pero su gesto de ayuda fue negada con la suavidad de una de las manos que aparto la ayuda sin embargo sin llegar a ser desagradecida.

- ¡Ella es una bruja!- dijo la niña que todavía mantenía el odio en sus ojos- ¡cuando posa su mirada hace que la persona haga cosas que no quisiera!

Comentaba a la vez que cerraba sus manos con violencia logrando dañar la piel bajo la presión de las uñas. Ella quería mucho al chico que había sufrido bajo el hechizo de esa niña que siempre tenía las mejores cosas.

- Entonces- dijo levantando el rostro de la niña con tal suavidad que parecía que el hechizo lo realizaba esa persona que escondía su identidad.

Michiru sintió esa mano y por primera vez en todos esos días levanto su mirada, lo primero que noto fue los labios finos que dibujaban una sonrisa aventurera, luego la nariz y finalmente esos ojos que se ocultaban bajo una máscara negra.

- 1, 2, 3….- el encapuchado comenzó a contar mientras el viento hacia que los cabellos ondulados se levantaran de la nada- 4, 5

La niña que presenciaba lo que estaba pasando quiso detener todo, los segundos contados pasaban sin embargo parecían un largo letargo.

- ¡8!

El encapuchado escucho a sus espaldas el ruido de unos pasos que se alejaban descuidadamente provocando que todas las ramas caídas de los arboles se rompieran con cada paso. Detuvo su mirada y se separo…

- ¿Cómo supiste?- Michiru por primera vez habló con su propia voz sin detener la vista a la espalda de la persona encapuchada-

- ¿Es tú libro?- ahora la persona encapuchada bajaba la vista pero con gesto no de molestia sino de respeto- Mi madre me leía un cuento en que el hechizo para tener efecto se tenía que esperar 10 segundos…-

Michiru sonrió con diversión por esa respuesta llena de satisfacción para ella. Agarró su libro y se dirigió hasta el tronco del árbol para sentarse. La otra persona la siguió y también se sentó pero del otro lado. La niña comenzó a leer el primer capítulo de uno de los tantos cuentos. Su voz fuerte y clara con perfecta dicción le fue llegada hasta el oído de la otra persona que compartía la sombra y la protección de ese árbol. ..

Bueno hasta aquí llega el capitulo, y justo llegue a lo planificado. La historia ha avanzado, y se está tornando muy diferente a lo planificado. Lo admito tengo un par de momentos que tienen que si o si realizarse dentro de la historia. Pero, nunca supe que hacer con el personaje de Michiru, lo admito me cuesta un poco más por eso no le he dado mucho protagonismo. Pero, ahora mismo me dedicaré a darle poco a poco más apariciones. Creo que lo he demostrado en este capitulo.

Quiero conocer o saber que piensan de esta entrega, ahhh sí necesito un nombre para un personaje que va a aparecer dentro de poco

Creo que está un poco más largo y lo he releído, mejorado… jaja primera vez que lo hago!

Un saludo… y bueno quiero saber cómo es la reacción de todos así que comenten!