Capítulo quinceavo: El conocimiento de La Dama
En el Planeta Urano, hay una gran cantidad de personas que tienen un pensamiento muy distinto al originario de los primeros habitantes. Ellos han creado una forma de ser y del parecer. La moda, los grandes paradigmas del recodo y por supuesto un amplio abanico de conversaciones triviales, que hacen que se origine una aristocracia muy bien dirigida para mostrarse ante el reino de la Luna. Ellos fueron los primeros en bajar la cabeza y aceptar que la civilización debía de avanzar hacia un mejor sitio. La Gran Dama Sabia, antes de serlo fue una de las que más intento combatir ese pensamiento que se creaba en el seno de cada familia que buscaba un cierto confort y estabilidad, para sus hijos que solamente tenían como futuro combatir por una causa que estaba perdida desde hace décadas. La guerrera más fuerte tuvo que aceptar una gran verdad: "la guerra contra la oscuridad que emergía desde lo desconocido no podía ser ganada por un solo planeta." Sumado también a la guerra civil para el control del planeta entre los hijos del volcán y los hijos del viento. Una guerrera como ella firmo el pacto logrando el titulo de Sailor y aceptando por ende la idea de cambio y prosperidad que el reino de cristal daba ante la sumisión del planeta de Urano.
La paz de un planeta es sólo una de los primeros beneficios, lo segundo es que tanto tus hijos como los hijos de tus hermanos podrán adquirir nuevos conocimientos de los otros planetas.
El Rey fallecido y padre de la actual reina de Cristal había dicho en una reunión privada.
Lo único que debes de hacer es combatir a nuestro lado… ya que la oscuridad es tan fuerte que para obtener la victoria se necesita un grupo de guerreros que trabajen en comunión y bajo el estandarte de protección.
Una joven líder que todavía vestía con pieles de animales cazados por ella, analizó las palabras respondiéndole con una sonrisa.
- Entonces… sólo debo aceptar volverme un protector?- la mujer comenzó a reírse frente a la cara de un rey consternado ante los gestos de ese líder- Siempre pensé que un Rey no pediría favores
La mujer camino tambaleante hacia la mesa, buscando un gran vaso y sin pensarlo se sirvió una potente bebida alcohólica que pocos la toleraban.
-Siempre…- se limpio con la manga de su camisa la boca primero antes de continuar con lo que estaba por decir- Pensé que un Rey como usted ya tenía suficientes guardaespaldas, con esos cinco guerreros fieles a usted, pero buscar a los otros planetas alejados de su reino, esos planetas que sólo pueden ver los vestigios del brillo de la Luna… cómo si nosotros perteneciéramos a la oscuridad… O mejor dicho ustedes se ríen de nosotros por nuestro salvajismo.
El hombre acaricio su larga barba, notando que la guerrera más fuerte de Urano todavía seguía siendo una niña a los ojos de él.
-Por eso es que necesito un pacto con ustedes, porque esa misma oscuridad con la que han peleado los hacen ser guerreros mucho más poderosos que los que ahora están esperándome detrás de esta carpa.
La guerrera suspiro y cayó sobre la silla, miró el piso y luego poso sus ojos verdes sobre el Rey que la miraba con tanta seguridad que era admirable. Sin armas, sin guardaespaldas, sin protección un blanco fácil para matar. Llevó su mano al cuchillo que descansaba en su cadera, lo acarició frenéticamente como si lo quisiera apaciguar, y así pacificarse ella misma. Era una decisión sin vuelta atrás, la situación de Urano era negativa. Muchos hombres murieron, sus grandes inversores ahora no querían invertir más en esta carnicería. La provisión de comida y de medicinas bajaba cada día. Del otro lado los hombres del volcán también sufrían lo mismo. Los aristocráticos le habían dado la espalda y hasta han mandado a matarle, como le dijo uno de los espías que ella había encargado a la ciudad "malditos hipócritas" Ellos empezaron esta guerra, total ellos no pierden nada sus hijos están a salvo. La situación estaba muy mal, y este Rey le ofrecía una salida que hacía que todos mantuvieran su orgullo y adquirieran una nueva meta. Sacó el cuchillo y con un movimiento se corto la mano.
-Rey, ante usted- la guerrera se hinco ante él arrodillándose y bajando su cabeza extendiendo su mano y con fuerza la apretó para que de la herida cayeran gotas de su propia sangre- yo Sayuki hija del gran Viento, nieta del gran Anciano, del Pueblo que ha luchado durante generaciones con la oscuridad, y ahora líder por derecho mío y de mis fuerzas.
El Rey sonrió ante tal gesto y supo lo que significaba en un hombre de Urano, el orgullo de ellos les hace hacer que sus juramentos de lealtad sean formales. Aunque sean un pueblo de guerreros sanguinarios su primordial rasgo es la lealtad. Saco su espada y también se hizo una herida mezclando así su sangre con la de Urano.
-Prometo y juro que mi sangre se derramara sólo para su protección de ahora en más mis leales hermanos y mis hijos de mis hijos estarán destinados para cuidarle a usted y a su progenie- cuando terminó de decir esas palabras vio como una gota de la sangre real caía sobre su propia sangre'
- Y yo juro que siempre pensare en el bienestar de Urano, haciendo todo lo que esté a mi alcance para que este reino este iluminado por la luz de la luna. Tu oscuridad ahora es la mía, tu brazo, tu espada y tu lealtad será puesta no para hacer el mal sino para proteger a los demás de la oscuridad que nos acecha a todos por igual.
Un pacto que mantuvo la felicidad de todos basándose en un pequeño intercambio. Aunque algunos salieron más beneficiados que otros.
…..
La Dama Sabia, sin ningún recado bostezo abriendo la boca completamente mostrando los dientes. Abollo un papel que decía "Importante" sin siquiera leerlo, lo tiró haciendo canasta en el tacho de basura que estaba del otro lado del escritorio. Su gesto de aburrimiento fue acompañado por el de somnolencia. Se levanto con parsimonia de la silla lujosa, cómoda y supuestamente como le dijo el decorador de ambientes: "sofisticada como ella", en pocas palabras le quiso decir vieja, casi estuvo a punto de romperle la nariz pero cómo debía aparentar delicadeza le regalo una sonrisa y le contesto con amabilidad: "es hermosa".
-Maldita silla- dijo en voz alta mientras se dirigía a la gran ventana para abrirla y que el viento entrara, se sentó sobre el marco y desato sus cabellos grises para dejarse acariciar por ese elemento que la acompañaba desde su nacimiento- si pudiera la tiraría…
La silla de roble con dibujos hechos a mano sobre la madera, estaba ahí como riéndose de ella. Quieta, estática, sombría, antigua, y llena de lujo y todo eso sería cambiado por el piso alfombrado, sin embargo ahora no era tan joven y por eso sentía como esa silla se burlaba de su edad.
-Desde cuándo este horrible y asfixiante sitio se volvió mi oficina¨?- se pregunto así misma a la vez que colocaba un mechón de su cabello detrás de la oreja- Sí… desde que me volví parte de la nobleza de Urano-
Sus manos llenas de arrugas y callos por el continuo uso de la espada, eran contradictorias, quien se hubiera imaginado que esa mujer llena de prestigio, icono de la belleza de Urano en su época y por supuesto una gran pianista antes se dedicaba a matar. Durante toda su vida, luego del trato, su vida cambio radicalmente tuvo que aprender a sobrevivir y ganar el prestigio que tenía entre sus hombres ahora debía de adquirirla entre los grandes nobles. Sin embargo alguien en ese tiempo la ayudo un poco, pero nunca lo admitiría en voz alta, la madre de Caspian, su vieja enemiga con la cual peleaba y luego se reían como si fueran unas amigas de toda la vida frente a las miradas de la nobleza. "Salvaje" era la palabra más suave que surgía de los lindos labios de esa mujer delicada, aunque también sabía muy bien la razón de su odio, los celos porque ambos protectores compartían mucho tiempo. Pero, el odio se volvió amistad cuando falleció el sailor Neptuno dejando a una joven viuda con un hijo a quien criar.
-Tú vives sola- la mujer de cabellos ondulados hablo frente a una guerrera embarazada sin necesidad de casarse-
Un pequeño niño parecido a la madre se escondía detrás de la pollera de la misma. Sayuki sonrió en esos momentos su carácter se había suavizado gracias al pequeño bebé que crecía dentro suyo.
-Sí….- respondió monosilábicamente sin darle importancia a lo escuchado-
-Necesitas quién te cuide, así que me quedaré en tu palacio- no era un ofrecimiento sino una resolución- No eres buena con los niños, y sé que no sabrás ni como cambiarle los pañales.
Sayuki no negó nada de lo que ella decía, casi la lista de las cosas que ella las enumeraba nunca las había pensado seriamente, hasta ahora sólo sabía que era su hijo y de nadie más. Al principio si quería negarlo, gracias a él dejo de entrenarse… se sentía cansado y además esos cambios de humor le provocaban cosas que nunca había sentido. Hasta el pobre Leonar amenazo en irse.
-Cuándo vas a mudarte?- pregunto-
-a mujer sonrió victoriosa ya había ganado el juego ante la gran guerrera de ojos verdes.
-ya me mude, Leonar está acomodando mis cosas en el cuarto-
Sayuki trago saliva con nerviosismo, a esa mujer Nadie le podía decir que no… nadie ni siquiera la gran guerrera de Urano.
Un golpe de la puerta la hizo reaccionar y regresar a la realidad. Sus Dedos peinaron sus cabellos y con rapidez volvió a atárselos en una coleta con la que luego hizo un rodete que le daba clase. Su semblante de aburrimiento fue sustituido por el de tranquilidad, y con un movimiento rápido su cuerpo cambio de estar cerca de la ventana a reposar nuevamente en la silla frente al escritorio solitario situado justo casi en el medio de la habitación.
-Entré está abierto-
…. …
Michiru asiduamente leía en voz alta el libro que estaba en algunas partes roto y arrugado, pero no le importaba porque las letras estaban legibles. Su suave voz acompañada por la melodía de las aves que pasaban por el sitio en el cual ella reposaba bajo un frondoso árbol, ella leía acunando sin querer a la misma persona que había conocido hace una semana. No necesitaba hablar con esta persona ni siquiera preguntarle el nombre, en realidad supo que quería mantener el anonimato. Su perfecta dicción hasta lograba decir las palabras que podrían complicarle a la mayoría de los niños de su misma edad. Ella agradecía ese recreo durante la siesta, entre clase y clase, la paz del niño se le contagiaba. A veces notaba que algo le preocupaba, cómo sí estuviera pendiente del tiempo que estaba en la rama del escondite de ambos. Sus momentos eran interrumpidos cuando los pies tocaban el suelo y sin despedirse con palabras el niño que la había protegido se retiraba no sin antes regalarle una flor de ese mismo árbol. La lectura concluía de esa manera y la espera para que se hiciera el otro día nacía en ambos.
La niña de cabellos aquamarina, sin querer miraba al niño y lo proyectaba como el príncipe de la ilustración, reconocía que nunca le dijo que le molestaba oírle relatarle los cuentos o interrumpirle, sin embargo algunas veces se escuchaba su respiración relajada como si estuviera durmiendo, pero no era así siempre estaba concentrado en el relato. Una sola vez su protector se había sentado a su lado, fue ese día que un pájaro le había usurpado su sitio en la rama. Por ende debieron de compartir la sombra. Michiru noto las manos finas cuyos dedos eran alargados y finos hasta se podía decir que eran delicados de su protector. Sí así lo llamaba ella, su protector, y sin que el otro lo supiera hasta creía que era su príncipe azul, pero lo negaba ya que era imposible que existieran. Las páginas del libro se iban consumiendo con cada lectura hasta llegar a la de la ilustración que tanto le gustaba a ella. Sin embargo antes de empezar una voz le causo sorpresa.
-Ese me lo sé- confeso mientras bajaba del árbol de un salto- y creo que el príncipe fue un ciego- considero a la vez que se iba alejando del árbol en donde estaba la niñita que le leía-
Michiru miró el nombre del cuento y recordó que ella también lo conocía pero no entendía el porqué de ese comentario. Se abrazo al libro, y por primera vez en esas siestas noto que la sombra de ese frondoso árbol era tan grande para ella sola. Bajo la cabeza y corrió en la misma dirección que había desaparecido su guardián, su único amigo sincero y sin miedos de ella. Su padre le había dicho que su don era un talento, pero ella no lo quería… quién querría la maldición de una bruja?
En su trote choco con alguien conocido, que la sostuvo y la abrazo con el cariño que tanto había necesitado desde lo sucedido con el niño. Unos cabellos parecidos a los de ella pero más largos, le acariciaron la nariz regalándole el perfume marino natural de Felicity.
-Hija- dijo mientras llenaba las mejillas con besos y caricias- Disculpame por no estar antes- se separo de ella un minuto para verle a los ojos notando que había adquirido los ojos tan especiales y a la vez menospreciados- estás bien? –
La niña por segunda vez se desarmo y exteriorizo sus sentimientos, llorando en los brazos de su madre. Lo que no sabía la pequeña es que su llegada había sido hace unos días atrás. Pero, no podía juntarse con ella porque estuvo preparando a Haruka y dejándola en buenas manos.
-Dama De Urano- dijo una de la institutrices de la academia- le quería informar los adelantos del Joven Haruka-
Sayuki, suspiro dejando de lado ese documento que había aparentado leer con interés y seriedad. Una de sus manos señalo el asiento delante de ella y prestó atención al informe de la institutriz que habían pedido que sea la maestra de su protegido. El cual estaba encerrado en el instituto sin posibilidades de salir a la luz del sol.
-La Maestra de Canto, la Señorita Amanda le comunica que el Joven tiene aptitudes para el Coro-
Sayuki sonrió por la buena noticia pero encontró en la mirada de su colega que había un "pero" en las siguientes palabras dirigidas a ella. Suspiro, pensando que lo mejor era también que estudiará lo mismo que su hijo, aunque ella sabía que la decisión por el canto de Phill fue porque era un vago que no quería aprender a tocar un instrumento o dedicarse más de dos horas a ese acto. Además no había heredado ni un ápice de oído musical, los instrumentos para el siempre sonaban igual aunque estaban totalmente fuera de tono. "Dale un instrumento a Phill y sólo logrará que todos se tapen los oídos" una vez escucho decirle a una institutriz a sus espaldas. Por ende tenía miedo que también este niño tuviera cero oído musical.
-Sin embargo, Srita Amanda, me manda a decir que para que Haruka cante perfectamente bastaría dos años…
La Dama de Urano, trago saliva, en realidad las palabras amables de la boca de Amanda significaban que no tenía talento para el canto. Se acomodo en el asiento para pensar un poco más, mientras la institutriz vigilante esperaba la respuesta, pacientemente pero mostrando un poco de incomodidad.
-No tenemos dos años, sólo tres meses para su presentación en la sociedad- argumentó al final- llévalo a la siguiente lección, que no gaste más tiempo en el canto que vaya a tocar algún instrumento de viento.
Sus órdenes fueron rápidamente acatadas, la Srita Vigilante se retiro con rapidez dejando la silla sin acomodar y una mujer suspirando con cansancio. Había apostado por el niño pero nunca pensó que podría llegar a perder todo, en realidad cuando lo vió pensó haberse visto a ella misma de niña, arrogante, rebelde y por supuesto salvaje. Sólo que esos atributos no servirían ante la corte. Se paró y volvió a buscar la calidez del viento, que competía también con un viento juvenil y con sabor a arena.
La Dama Sabia, sonrió al ver cómo una sombra con un manto oscuro entraba al edificio sin ser visto por nadie excepto ella. El viento juvenil dejo de soplar y la Dama cerró la ventana ella tampoco quería dar aviso de esa sombra, porque en esos días era lo más entretenido que sucedía en ese lugar.
Haruka desde el momento que le gano a su maestro su vida se volvió horrible, según Tate, hasta el mismo hombre le había incitado a aceptar su invitación a volverse su aprendiz y que se olvidará de ser Sailor. Según el gigante que había dejado de beber y que ahora era sermoneado por la Mujer más Bella y delicada de Neptuno, y que ahora mismo estaba señalándole con el dedo todo lo que debía de hacer si el quería viajar .
-Aféitate, córtate el pelo!- decía colocando ambas manos en su cintura y siguiendo con la ennumeracion de las cosas que debía de cambiar-
Pero, no quedo ahí cuando escucho la risa de Haruka todo el reproche fue dirigido a ella. La cual trago saliva notando por primera vez que sus cabellos habían crecido y sus uñas estaban con tanta tierra incrustada que parecía el niño de las historias de la selva que su madre les contaba, mejor dicho el único libro que le permitió leerle a su madre.
-Haruka y tú no te quedas atrás, necesitas un baño urgente, limpiar tus uñas y por no decir que debes de cortarlas!-
La dama de la Aristocracia Neptuniana intento ocultar su asco, cuando vió que las ropas que llevaba Haruka estaban llenas de pulgas. Aunque no pudo repeler su grito de terror cuando una las criaturas salto encima de su piel aterciopelada. Leonar que había escuchado el grito entró con rapidez y escucho la risa infantil de ambos, del alumno y del maestro. Sin querer fue contagiado y por primera vez en mucho tiempo se permitió sacar su lado Uraniano, pero fue un segundo, luego recordó su deber con la casa de Neptuno y ayudo a la esposa del Sailor.
-Te imaginas sí ella supiera que ella degusto anteriormente un poco de guiso de rata?- dijo en forma de cuchicheo a su alumna mientras volvieron a reírse en una carcajada estridente-
Mientras Felicity iba a buscar la maleta junto con leonar, ellos dos continuaron con los chistes hasta que Tate se volvió serio.
-Porque utilizaste esa táctica?- pregunto con curiosidad el había pensado que su alumno iba a ser mucho más fuerte y no tanto estratégico-
Haruka se quedo quieto por unos segundos mientras su perro del monte dormitaba en su pié.
-Porque no iba a poderte ganar con la fuerza, lo supe desde nuestros primeros enfrentamientos… no había forma de combatir asi que busca una manera que bajaras la guardia…
Tate sonrió ante la respuesta y acaricio la melena llena de tierra de su alumno.
-Entonces no te vuelvas un Sailor, porque no mereces que te domestiquen esos sanguinarios idiotas que usan su dinero y vanidad para comprar a todos, porque se que ellos te harán ser algo que no me gustaría que seas.
Haruka escucho esas palabras pero no le prestó atención se paró de golpe despertando a su cachorro y sonriendo con rebeldía.
-Yo seré sailor urano! Porque yo nací para serlo y no me doblegaran porque nadie lo ha hecho, siempre haré lo que más me gusta.
-Que los dioses te escuchen pequeño y si no es así… siempre puedes volver con nosotros los hijos del volcán.
Esa invitación siempre quedará en pié, no debía de repetírsela sabía que ese mocoso llevaba una sangre especial, sin embargo nunca pregunto ni intento sacar información. Para qué? Sí uno no necesita de la herencia sino hacerse uno mismo, forjarse con la lava de un volcán.
Ser atendidos por la misma Dama de Neptuno debía de ser agradable, no cualquiera podría recibir tales atenciones. Las manos de una madre, cortaron los cabellos de Haruka después de un baño que pidió, exigió que podía hacerlo sola en el lago sin necesidad de ayuda de nadie. Hasta ese momento seguía ocultando su ser femenino, no era difícil hasta que debía de bañarse. Actuar como un niño le era natural, desde que había decidido regalar las muñecas hechas por su madre por unos soldaditos de madera del carpintero. Sus vestimentas y sus gustos eran diferentes a los de las niñas y por ende también sus cuentos. Felicity mientras que le cortaba los cabellos intento narrarle un cuento para entretenerle como siempre hacia con su hija sin embargo escucho la queja del pequeño salvaje como Michiru le llamaba.
-Odio los cuentos de princesas… porque no se salvan ellas mismas…
Esa crítica hizo que sonriera con amabilidad mientras recortaba con perfección los cabellos en los costados de la cabeza. Los mechones rubios caían al piso juntándose con los demás.
-Mi hija los ama, y creo que cada niña debe de soñar alguna vez con una príncipe que las salve- le dio un beso sin querer en la mejilla- no todas tienen la fuerza para protegerse, algún día tú te volverás un caballero… pero es verdad también las princesas pueden ser ellas mismas sus caballeros andantes, sin embargo… eso lo descubren cuando son más grandes. Mírame a mi… yo logre que mi príncipe se diera cuenta de mi existencia.
Haruka se limpio la mejilla sólo por costumbre, su madre también hacia eso sin embargo pensaba que si le besaban mucho los demás niños se reirían más, y ya estaba cansada de mandarlos con moretones a sus casas. Suspiro y sin saberlo algún día iba a entender lo que significaba que algunas niñas necesitaban creer en príncipes azules.
Volví y no no estaba muerta sino... no tengo un porque :) jajajaja intentare seguir escribiendo. Gracias por los rewiends me encanta leerlos 3 y si el primer capitulo es malo! veré si lo modifico... creo que es el que no atrapa :( por suerte hay lectores que lo siguen leyendo hasta llegar a este capi.
Gracias
Entropia
Cierto que buenos fic que hay de HyM ando siguiendo una escritora que me encanta! :) ya dire quien es... quizas deje un rewiends jaja
Pd gracias a la chica que me dijo sobre mi error :P soy pesima con los nombres, como notaran, para colmo se que es mi primer historia en donde hay tantos personajes... :( ufff
Pd2 En realidad se está acercando lo que más me interesa, no veo la hora del Salto del tiempo de esta edad a una mas adulta :) Cierto tengan en cuenta lo del Principe, la princesa y la bruja , en algun momento tendré que escribir un cuento.
Gracias por leerme :)
