AVISO NO ES CAPÍTULO NUEVO LO HE RESUBiIDO!Gracias por la corrección Kaien Tenoh! Tengo un problema con los nombres lo admito... tengo que empezar a anotarlos... no se porque siempre sin querer escribo Caspian en vez de Phill... creo que se debe a que no apareció tanto y no le tome cariño a Phill.
Capítulo 16: Los siete
- Haruka despierta- la mano torpe zarandeo el cuerpo más pequeño que reposaba sobre el piso alfombrado- deberías de dormir sobre la cama- comentó mientras veía a la suave y mullida cama que estaba intacta, ya que no había recibido el peso de su ocupante- tienes que aprender a descansar como un noble muchacho de ciudad.
Haruka refunfuño en el mismo instante que escucho esa comparación, todos estos días se habían vuelto un suplicio para ella, desde el momento que piso esa academia, desde que miró las ropas de todos los alumnos y peor desde el minuto exacto que noto que existían institutrices, esas mujeres avejentadas, solteras que se ponen esos vestidos negros que les llegaban hasta casi la punta del pié, sí las aborrecía y todas eran iguales hasta las más jóvenes olían a viejo, y lo que menos aguantaba era ese acento y la forma de dirigirse a ella como si hubiesen olfateado algo en mal estado. Ella sabía que significaba esos gestos, no pensó que alguien se los dirigiría, pero era así: soberbia con una mezcla de separatismo, sí así eran cada una de sus maestras, no era una, no eran muchas y cada una tenía su particularidad pero no dejaban de ser esa masa amorfa de prospectos de carceleros. Sí eso se había convertido la academia, en una cárcel y ella en una criminal vigilada casi 24 horas.
Se volvió a tapar con la manta que había traído de su hogar e intento seguir soñando, hoy no tenía ganas de escuchar las quejas, críticas de esa voz aguda que le impartía clases de flauta. Aunque tampoco era tan mala, ya que la anterior había sido una regordeta que cantaba tan fuerte que rompía los cristales y eso era lo que esperaban de ella… Romper cristales con la voz? O era engordar 20 kilos más? Haruka odio esas clases, sumando que debía de quedarse horas y horas afinando su voz para recibir como respuesta de esa comedora de pasteles un gesto de negación. Luego estaba la ropa, sí las prendas que debía de llevar constantemente, una soga en el cuello que apretaba tanto que parecía que le iba a ahorcar, un saco que le transmitía calor, unos pantalones que bueno era lo más aceptable pero también tenía sus dramas ya que a veces le despertaba picor la tela. A veces comparando las situaciones se quedaba con esos meses en la intemperie, entre animales salvajes y noches estrelladas en vez de la compañía de esos seres llenos de repulsión que hacían ver a cada instrumento como si fuesen cosas más importantes que la vida misma. Ellas no sabían que era no tener agua, o a veces reprimir las lágrimas para que nadie la tachara de débil, aquí en este sitio extraño con mas ímpetu a su madre, recordó su voz, su sonrisa y hasta el perfume de ella, quería, necesitaba verla porque el coraje se le estaba acabando en este nido de vanidades. Su fortaleza con la que se había revestido por primera vez en todos estos meses flanqueaba, se sentía más sola que cuando estaba en medio del bosque, todos los objetos que adornaban su cuarto los sentía fríos y sin calidez; en el único momento que se sentía como debía de sentirse era en el recreo de la siesta. Ahí el viento le despeinaba los cabellos, le regalaba sus murmullos y lo alentaba a proseguir adelante.
-Haruka tus lecciones de esgrima comienzan ahora!- Tate apartó la colcha con un solo movimiento logrando que Haruka rodara de un lado a otro hasta casi llegar a la puerta de madera en dónde le esperaba su "vigilante" una institutriz que tenía más arrugas que era imposible contárselas-
La niña se levanto con pesadumbre mientras bostezaba con pocos modales, cosa que obtuvo de parte de la bruja una mirada de desaprobación y una sonrisa por parte de su mentor. No entendía el cómo ellos dos terminaron siendo sus vigilantes, uno tan poco serio y la otra una loca por el orden. Se colocó el saco notando por primera vez que se había quedado dormido con la ropa puesta, esos días terminaba exhausta hasta el punto de no perder el tiempo sacándose alguna prenda.
-Señor Haruka has vuelto a dormir con la camisa puesta, no ves que ahora está toda arrugada?- la bruja habló reclamándole por primera y no ultima vez- Sí supiera la Dama De Urano que usted es un salvaje que ni siquiera cuida las ropas que tanto le fueron regaladas, es usted un mal agradecido y si se vuelve a repetir la misma situación tendré que verme comprometida a avisarle a su tutora.
Haruka asintió con pocas ganas y se dirigió hasta el hombre de cabellos rojos como el fuego, se acomodo su espada en el cinturón e intento dibujar una sonrisa falsa como tanto últimamente le estaba saliendo cada vez más perfectamente.
-Discúlpeme madan, no volverá a suceder nuevamente- sus disculpas sonaron convincentes ya que la bruja se apartaba e iba yendo hacia la puerta sin embargo escucho antes de marcharse- está tarde le prometo que me vestiré decentemente y no escuchara ningún reclamo de la maestra de flauta-
La institutriz sonrió con algarabía ya que cada vez sentía que dentro de ese salvaje niño surgía un caballetiro modesto, obediente y amable solo era cuestión de paciencia como ella había dicho a cada maestra. Hasta el carbón más negro se puede volver en un diamante, como ella siempre citaba al recibir ciertos niños que terminaban sus estudios como hombres diestros y serviles.
Apenas la puerta se cerró y los pasos estridentes dejaron de escucharse Haruka comenzó a reírse por cómo había logrado convencer a su institutriz con una simple sonrisa de niña buena, sin embargo su maestro se aclaro la garganta recordándole que no estaba sola.
-Solo ella te cree- comentó Tate- pero, además de esa sonrisa encantadora tendrás que intentar cambiar algunas cosas como dormir en esa hermosa cama, e intentar aplacar tu rebeldía.
Haruka no contesto nada, sólo atino a peinarse sus cabellos rebeldes con sus manos. Luego Suspiro con aire taciturno, borrándole esa sonrisa de su cara. Su maestro había notado el cambio de actitud, pero era normal en criaturas naturales como lo eran ambos.
-Haruka sí quieres rendirte nadie te dirá nada- menciono sin darse cuenta que esas palabras habían atravesado el corazón de Haruka-
-Hay mucho en juego, esta mi madre, mi padrastro, mi hermanito, Caspian, y La Dama … todos ellos creen y confían en mí- Haruka se sentó en la cama arrugándola por primera vez en toda la semana- no puedo rendirme, no debo… dije que me iba a convertir en Sailor y lo haré-
Tate observo el cambio en el semblante y en la actitud de su alumno, esa semana le había destrozado su espíritu era como si lo hubieran puesto en la mirada crítica de muchas personas al mismo tiempo, y se le sumo que por primera vez sentía el peso en su espalda. "Tan joven y ya carga un mundo de problemas" era como ver el tránsito de alguien inocente con grandes valores a un muchacho que deseaban volverlo frívolo, y eso que todavía era el comienzo de toda la transformación. Tomar una mariposa para encerrarla tras un vidrio.
El hombre suspiró para golpear el hombro de su alumno para así levantarle el ánimo. El no se consideraba un gran hablador sino uno de acción. Un golpe en el hombro fuerte y sonoro para él era como decir Anímate todo estará bien/ Por suerte su alumno le entendió y sonrió ocultando su frustración tras una máscara… una bella mascara de mentira.
…
En un gran salón reposaba una mesa con siete sillas que esperaban ser ocupadas, sobre los platos había una serie de estandartes que decoraban la mesa iluminada por muy pocas velas. No existía un aire de fiesta en ese salón, sólo el silencio musicalizaba el futuro encuentro solemne, serio y ceremonioso. siete estandartes, siete casas, siete lideres que tenían tanto poder que llegarían a elegir el futuro del planeta. Ellos podrían destruir a su antojo, con sólo decir unas palabras. Ellos ordenaban, eran los que pagaban a los asesinos, o leales súbditos para que hicieran lo que ellos requerían. Nadie lo sabía a ciencia cierta quienes eran los grandes apellidos de las casas nobles del planeta Urano. Estos siete fueron llegando al salón y se iban dirigiendo a sus sillas. Nada cambiaba, cada uno tenía un sitio dispuesto hace años atrás, quizás antes de que ellos nacieran. Eran los doce poderosos, y cada silla representaba una jerarquía en esa organización.
La mesa cuadrada fue testigo de un sinfín de reuniones, cambiaban los rostros pero no las casas y los estandartes. Algunos sí se fusionaron pero ahí estaban la pareja como líderes de sus casas. Ellos fueron los que hicieron que los salvajes dejaran de combatir y se rindieran ante el rey de la luna, no lo hicieron frente a frente sino como todos sus trabajos por las sombras y clandestinamente. Las sillas fueron ocupadas paulatinamente, ninguno hablaba ni se miraban esta reunión era muy importante para el destino y futuro del planeta. Cuando el último de los participantes se sentó en la cabecera de la mesa, todos al mismo tiempo levantaron los rostros y se miraron a los ojos. Un sirviente devoto y silencioso, (mudo), iba sirviendo en los vasos un líquido color sangre. El silencio seguía reinando en el salón, sólo se lograba escuchar el sonido de la copa siendo llenada. Los pasos del sirviente eran tan silenciosos que hasta parecería que era una sombra más del salón. Cuando todas las copas fueron llenadas el hombre silencioso fue a buscar el alimento que se iba a servir en la ceremonia.
-Buenas noches queridos hermanos- dijo el hombre sentado en la cabecera levantando su copa para un brindis el cual hizo que todos lo imitaran- que sus casas tengan las mejores bendiciones, y que la prosperidad reine en sus negocios y deseos-
Todos sonrieron ante las palabras de deseo del líder de las casas. El brindis dio comienzo a la reunión, y como era habitual antes de hablar sobre negocios antes debía de cumplirse una serie de formalidades. La conversación de etiqueta, sobre los hijos y futuros descendientes del título, y por supuesto hasta que no terminaran de cenar no se tocaba el tema de negocios. Los platos fueron retirados por el mismo sirviente y sin esperar mucho una persona fue la que rompió la etiqueta de la ceremonia.
-Se acerca la fecha para la elección del Sailor- dijo una mujer cuyos cabellos negros ondulados se encresparon al decir esas palabras-
El hombre anciano de mirada dragona sonrió, porque era sobre ese tema que quería conversar en esa reunión.
-Todos estamos al corriente Lady Elena- la copa de vino volvió a ser llenada por el hombre silencioso que estaba atento a cada copa- y es por eso que he llamado a esta reunión de emergencia.
Los cinco restantes se miraron unos a otros como queriendo anticipar la respuesta de cada uno ante tal conflicto. No se trataba de quien apartar, matar o quizás alentar sino la gran decisión para el futuro de ese rol. Ya no existía el gran obstáculo llamado descendiente de Sayuki, no existía ningún hijo de Phill ni siquiera alguno ilegitimo. Ellos habían previsto todo, hasta el matrimonio con la hija del anterior jefe de la casa de la serpiente.
-Lady Elena, se que usted ha seguido los planes desde el principio tal y como lo hemos planeado, usted se ha sacrificado por la causa más que cualquiera de nosotros- el hombre al costado de ella hablo mientras se limpiaba los lentes con el pañuelo de seda de su bolsillo-
La mujer contemplo por un segundo ese pequeño gesto, a la vez que veía el sello de ese pañuelo un hermoso caballo pintado en relieve.
-Gracias Sr Lian- bajo la cabeza en señal de respeto- pero no yo no deseo sacar a relucir quien ha llevado un labor más importante de está mesa, se que todos hemos tenido algo que ver en las acciones tanto pasadas como las del presente-
Una mujer que estaba comiendo unos caramelos que ella misma había traido sonrió como una niña en una dulcería. La grasa del cuello salía de su apretado cuello del vestido que estaba a la moda. Lo llevaba sin embargo no le relucía como otras bellas cortesanas que la misma Emilia había visto en los bailes, pero ella era la jefa de la casa del jabalí.
-Creo que alguien está preocupada por el destino de su sobrino- comentó una niña de 17 años cuyos ojos brillaban en la oscuridad- será que la vejez le ha hecho ser más débil… o no lindo ratoncito?
Un hombre encorvado empezó a mofar ante el diminutivo que le había puesto esa pequeña felina. Se renovio de su asiento para agarrar su cuchillo lleno de grasa para intentar colocarlo en la garganta de la que se burlaba de el, sin embargo en el ultimo minuto fue detenido por el tenedor de la niña que le regalo una sonrisa de par en par mostrando los dientes carnívoros.
-La ratita quiere jugar con la gatita?- bromeo mientras el cuchillo que le pertenecía se clavaba en la separación de los dedos del hombre que la quería amenazar-
Mientras todo eso sucedía, la mujer glotona seguía comiendo pero está vez eran pastelitos que iba sacando de su amplia y estética cartera. El hombre de los lentes continuaba limpiando los mismos con la misma tranquilidad taciturna que le caracterizaba. Del otro lado de los que peleaban un hombre de barba y cabellos revueltos se carcajeaba de la felicidad por ver esa violencia en la mesa en la que antes reinaba la paz ceremonial y aburrida para él.
Solo dos personas se miraban con seriedad, el hombre que bebía vino y la mujer de cabellos negros que seguía esperando la intervención de su líder.
-Calmaos!- dejó la copa de vino para luego golpear con el puño a la mesa logrando por fin la atención de todos los miembros restantes- Es hora de que hablemos sobre LA ULTIMA PRUEBA!
….
-No, no de nuevo no!- una mujer cuyo vestido negro tapaba la figura femenina reclamaba nuevamente y repetitivamente en esa lección al nuevo alumno el cual ya estaba en blanco por tanta exigencias-
La institutriz notó por primera vez en la semana que el joven de cabellos rubios le temblaban las manos, sus dedos eran muy rápidos ella los había visto danzar sobre el instrumento, sin embargo no tenía el aliento suficiente para sostener una gran cantidad de notas seguidas. Ella era una de las pocas maestras más jóvenes de la academia, por eso se permitía mantener un cierto grado de relación un poco más cercano con su alumno. Comprendía que su misión era enseñarle a tocar la flauta para así presentarse en la prueba de música. Llego a la conclusión desde el momento que Haruka entró en su clase particular que iba a ser su aliada. Y en esos momento supo que el estrés estaba llegando a la cabeza de su pequeño alumno. Se levanto de su silla, para dirigirse hasta las manos que sostenían con fuerza la flauta, aunque estas temblaban. Busco primero agarrar el instrumento, apartándoselo y dejándola a un costado. Los ojos de ella buscaron los verdes de su alumno notando que todavía no se había dado cuenta que ya no sostenía el instrumento, su mirada extraviada la alentaron para sin quererlo abrazarle.
-Tranquilo Haruka- su aliento chocó en la oreja de su alumno- ya puedes descansar…
Haruka al principio se estremeció ante el contacto repentino y sin aviso, a los minutos se empezó a normalizar, no había notado que sus manos estaban temblando hasta que se las vió, la respiración seguía chocando en su oreja haciendo que le diera cosquillas. Cuando fue que se quedo en blanco? Se pregunto, cómo es que había llegado su maestra a abrazarle y en que momento. Su respiración se fue calmando a medida que cerraba los ojos, sentía mucho cansancio… las ropas le molestaban, el corbatín le era odioso todo le parecía horrible hasta el peso de ese instrumento, sin embargo una cosa no le molestaba y era el abrazo sincero de esa mujer que escondía su juventud y hermosura tras un vestido negro.
El abrazo fue interrumpido cuando la misma noto que no era lo correcto abrazar a un alumno, su cuerpo se alejo ocultando su bochornoso sonrojo. Y para volver a su papel de institutriz guardo en el estuche la flauta escondiendo tras un velo de responsabilidad la preocupación que había nacido anteriormente.
-Puedes tomarte la tarde libre, ve a pasear e investigar… - ordeno al niño quien sin esperar mucho corrió feliz por poder tener un descanso-
En su travesía por todo el instituto notó como todos los alumnos tenían sus respectivas clases, en uno de los salones estaba hasta Michiru practicando con el violín, su maestra estaba feliz y no la criticaba en ningún momento, hasta parecería que se embelesaba por tener una alumna tan diligente y perfecta. Haruka gesticulo aborrecimiento en un principio pero luego sintió algo de celos. No entendía el porqué ni siquiera una flauta lograba tocar bien. Sus manos volvieron a temblar de cansancio, horas antes había recibido un golpe sobre una de ellas en la práctica con Tate, y por ser orgullosa no se dejo ver. Le dolía la mano derecha, la sostuvo con la otra sobre el pecho derecho a la vez que se sentaba apoyada en la pared para escuchar la melodía proveniente del salón. Cerró los ojos y como si fuera un cuento de hadas se dedico a escucharle atentamente sin dejar ni un minuto de oírle. Todos sus problemas parecían que se iban en cada nota, una sonrisa sincera nació en su rostro pero desapareció apenas escucho los aplausos molestos que interrumpieron la bella melodía, se levantó de su rincón para correr porque en cualquier minuto la bella princesita mimada iba a salir y no quería cruzarse con ella… y menos admitir que estaba escuchando con atención. En su corrida buscando refugio entró en uno de los salones continuos, por la ventana y ocultándose vio como Michiru salía y se encaminaba hacia la salida del instituto llevando consigo el estuche de cuero que contenía lo más preciado para ella, una sonrisa llena de satisfacción decoraba su rostro junto con esos cabellos aquamarinos que le caían sobre sus mejillas. "Una princesita "pensó Haruka mientras se tapaba la cara ocultando un pequeño rubor ocasionado por la corrida desesperada según ella. Cuando paso la causante de su ocultamiento miró por primera vez el salón que le servía de guarida. Era tan común como los otros, todos ellos olían a encierro pero este tenía algo especial… y eso le atrajo hasta el punto de caminar hasta ese objeto que descansaba paciente, tranquilo, y pacifico en el medio del salón y que era iluminado por el sol que entraba por la ventana. Haruka movió sus pies sin pensarlo, y los dirigió hasta ese hermoso instrumento oscuro. Paso las yemas de sus dedos por la madera, retiro con suavidad la tapa y por primera vez poso sus dedos sobre la tersa, suave y delicada tecla, produciendo ante tal caricia una nota musical.
Haruka sonrió extasiada y enamorada por primera vez en todos esos meses, y había sido un flechazo… ella amaba ese instrumento y sentía que él o ella también le era reciproco.
Bueno como todos los años me auto regalo un capitulo jajaja ya es diez de julio.
Comentarios mios. Les juro que la idea de la ultima prueba se me hizo muy complicada, ya verán por qué…. Cada vez estamos más cerca y tengo mucho miedo.
De la nada, bueno hoy surgió el grupo de los Siete, no se de dónde salieron, sí se que ellos quisieron que los agregará y por como me puse a analizar me vendrán de mucha ayuda para explicar sucesos futuros. Siento que mi historia me está ayudando mucho, creo que las cosas que escribo al azar me sirven para dar explicaciones. Sayuki, los nobles, Tate… todos ellos surgieron de la nada, la idea mia al principio era Haruka hija no legal, Michiru princesita… jajaja esté mundo lo estoy creando dejando que las musas me susurren al oído. Les juro que cómo hoy los capítulos los publico sin leerlos… perdón por los errores prometo que apenas pueda los corrijo. La otra vez lo hice con el nombre, gracias!
Estoy leyendo muchas historias… algunas veces dejo comentario perooo como las leo por el cel :P jajaja
Bueno gracias por seguir leyendo y dándole oportunidad a este escrito, hasta ahora a mi me está gustando. Poco a poco ire poniendo más sobre la pareja, estoy esperando el pasaje de edad... (sí tengo planificado muchas cosas sin embargo tengo que sí o si pasar por estas pruebas… y muchas veces dije porque no puse algo más fácil me contradigo!)
Me despido
Entropia
Pd: Con el error de las doce casas yo la reducí a Siete, porque como dije no soy buena con los personajes :) y ahora se me suman siete grandes problemas, los cuales los tengo que ir bautizando y les juro que escribó el primer nombre que me sale por eso no recuerdo jajaja
Muchas gracias por los comentarios :)
