Meses sin actualizar… agradezco a quién despertó a mis musas vagas.

Gracias nueva lectora, este capítulo te lo dedico Leidenschaft, y sí el sumary no me gusta, pero no logró hacerlo para que no diga mucho, tampoco quiero adelantar cosas ni poner por favor léanlo, todos los que andan agregándome a su lista de historias o de autores creo que lo hacen porque los convencí para que le den una oportunidad.

Creo que la historia es algo extraña, y poco a poco me esta guiando. Lo admito el grupo de los siete ni siquiera estaba planificado desde un principio, pero ahí están.

Haruka me gusta ella… Michiru es un personaje que todavía no puedo abordarlo, me cuesta un poco su forma de ser. Sin embargo este capitulo será un llamado de atención para que desde ahora le de más protagonismo. Ella es la que tiene el anillo de Phill.

Gracias a todos por leerlo. Comentarios, críticas y tomates son bien recibidos.

Capitulo 17: Mi nuevo amor.

Primera Parte: Encontrarse.

Habían sido días tediosos, por cada despertar se sumaba un nuevo problema para combatir. Haruka suspiraba en cada momento, era como sí se hubiese enamorado, los mismos síntomas, sin embargo Tate sabia el porque de esas respiraciones tediosas de su pequeño alumno. Pero, algo había cambiado se levantaba sin tener que despertarla y hasta iba a las clases sin quejas hasta también había cambiado el trato con la tutora que estaba a su cargo. Esta alegaba que el muchacho tenía todavía una oportunidad para cambiar y volverse todo un caballero. En las clases participaba sin protestar y hasta se exigía un poquito más. Aunque no podía llegar a dominar el instrumento, sus dedos eran más rápidos y su enérgico aliento provocaba que su melodía fuera todo amontonada.

Faltaban tan sólo tres meses para el primer encuentro. Y el ánimo ansioso de todos los interesados llegaba a la exaltación general. Logrando una presión en el semblante de uno de los menos elegidos para ser el siguiente Sailor, sí habían hecho una apuesta entre todos los habitantes de Urano y hasta había llegado al instituto. Las maestras se juntaban en el salón de descanso para hablar de los postulantes, todos eran muy conocidos excepto uno de ellos. El protegido de la Dama fue el que según el consenso del público no tenía probabilidades ni siquiera a llegar a pasar la primera prueba.

Los comentarios iban de boca en boca y hasta algunos ya estaban siendo reproducidos en la cabeza rubia. Su maestra la alentaba a tomárselo con más tranquilidad las cosas, pero los dedos viajaban en los agujeros de la flauta de una forma tan rápida que había veces que ella pensaba que tenia más dedos en la mano. Y esos días que su alumno estaba abrumado, le permitía retirarse unos minutos antes. Reconocía que era lo único hasta ahora que provocaba un brillo agradecido de esos hermosos ojos verdes. Mientras el se escapaba del aula que estaba siendo ocupada por ambos, ella se quedaba pensando en el futuro de ese joven, reconoció su belleza y hasta podía preveer un futuro en que él seria un joven que rompería con su encanto natural el corazón de muchas jóvenes. Sí la institutriz de menos edad dentro de la academia podía atreverse a crear un mundo de ensoñación en dónde un Haruka de 17 años, con un traje cuyo pañuelo era del color del estandarte de Urano estuviera colocado en el bolsillo izquierdo de su corazón, lo veía inclinándose e invitando a una dama elegida al centro del salón y con movimientos gráciles la haría ser el centro de las miradas de todos. Para finalmente y de forma cortes, luego de bailar con esa afortunada el último vals se irían al jardín y ahí le recitaría poemas hasta que la misma dama se sonrojara y ahí con una tenue y delicada caricia Haruka le pediría permiso para besarle… La institutriz escondió su sonrojo y para apartar esos pensamientos empezó a tocar la flauta de una forma hermosa. La melodía era la de un baile y sin siquiera saberlo esa canción era bailada en la imaginación de ella por su alumno y no quiso pensarlo tanto pero hubiese deseado ser ella la afortunada, sin embargo la diferencia de edad era una gran imposibilidad. Aparto sus labios bajando el metálico instrumento con cuidado, se toco los labios y sonrió como cuando era una joven de 16.

- Sí hubiese nacido mucho antes… - cerró los ojos con ensoñación y se volvió a permitir un ultimo sueño con el protagonismo de su alumno- Haruka con una camisa semi abierta y combatiendo con tan solo su espada, rescatando a las princesas y enamorándolas con su aspecto gallardo y honorable… Sí, lastima que cuando el tenga 16 yo le doblare la edad-

La maestra apago las luces del salón y se dispuso a cerrarlo, dejando atrás esa predicción imaginada. Quizás soñar no era un pecado, sí no lo decía en voz alta. Además los sueños eran parte del ser humano. Se relamió los labios con un deseo no fingido y suspiro.

Tal y cómo todos decían Haruka sentía que estaba cambiando poco a poco, se encerraba en ese salón en donde estaba en el medio ese magnifico instrumento. Se sentaba frente a las teclas y con cuidado levantaba la tapa para encontrarse con esas hermosas teclas blancas y negras, las acariciaba sintiendo el frío tacto suave como la tela que una vez Felicity la cubrió, intento recordar el nombre y cuando estuvo en la punta de su lengua lo dijo para sí misma:

- Seda… - balbuceo a la vez que recostaba su cara sobre las teclas sin siquiera hundirlas las olfateo y con tan sólo hacer eso logro la paz que tanto necesitaba.

Y por primera vez se animo valientemente a presionar una de las teclas con su dedo índice, el sonido que surgió de ese hermoso instrumento le hizo recordar muchos momentos felices. Siguió tocando tecla por tecla, mientras su cabeza se iba levantando, su espalda se irguió y alentó a su otra mano para que imite a la otra. Cerró los ojos y se fue liberando de todas las cadenas. No siguió una partitura, aborrecía estudiarlas, no siguió el dictamen de alguien más. Sólo acepto el agradable sonido que surgía y siguió sus deseos que le dictaba su corazón. Era como antes… cuando sentía dónde debía de cavar, nunca pudo explicarlo pero era una sensación inexplicable que le hacía saber desde antes que allí iba a surgir el agua tan necesaria.

El piano fue tocado desde el corazón y su melodía en un principio triste luego se volvía esperanzadora.

Y se prometió así misma que ese vínculo no iba a romperse, desde ese momento iba a escaparse para visitarlo. Sea como sea.

Segunda parte: Juegos

- Princesa, despierte ya se está ocultando el sol- una voz tranquila y serena insistía en despertar a una bella niña de cabellos como el mar de Neptuno-

Michiru por su parte, aparentaba seguir en el mundo onírico. Ansiaba que su nuevo amigo insistiera un poco más. Oculto su sonrisa traviesa, y siguió con su inocente juego. Su cuerpo era zarandeado sin ningún cuidado. Ambos se habían quedado dormidos en el césped más verde y placentero, el libro descansaba en un costado de su cuerpo, y las manos de su protector seguían tocando con suavidad el hombro derecho. Hasta que un suspiro de hastió y cansancio llego a los finos oídos de Michiru. El juego ya estaba llegando a su fin. Su protector, que continuaba escondiendo su rostro argumentando que era un ninja en entrenamiento (cosa que hizo reír a una niña que desde siempre podía olfatear las mentiras) mandado a proteger a las personas.

- Una princesa en un sueño eterno… - la voz se escuchaba cerca de su cuerpo hasta podía sentir su aliento sobre su mejilla- cómo habían roto su maldición?-

MIchiru se sorprendió ante la ocurrencia de su amigo y compañero de sombra. Sus mejillas por primera vez se habían puesto sonrojadas, con esas palabras el corazón se desbordo en sentimientos encontrados y completamente opuestos. Deseaba alejarlo, y detener ya mismo el juego pero no podía porque también ansiaba recibir un beso casto y mágico como el qué le fue dado a la princesa del cuento que tanto amaba leer.

- Ya recuerdo…

Sí Michiru hubiese abierto los ojos se habría encontrado con una sonrisa gigantesca que iba de lado a lado de la cara. Habría escapado de los planes astutos de esa persona.

- COSQUILLAS!-

Michiru abrió los ojos al escuchar esa palabra que fue dicha en un grito en su oído mientras que unas manos empezaron a ocasionarle cosquillas en la panza. Una carcajada invadió el silencio que antes había estado reinando. Entre risa y risa Michiru se olvido de su anterior deseo y atinaba a retirar la mano que le hacía pasar tal condena. Un largo tiempo estuvieron así, recibiendo cosquillas y combatiendo para no recibirlas. Hasta que las palabras nacieron de la boca de Michiru para detener el juego:

- Ya me desperté- sus labios hicieron un puchero encantador- aunque las princesas no reciben cosquillas sino besos- comento mientras dirigió sin pensarlo muchas veces su rostro hasta el otro rostro, besando el sector de la mejilla en dónde la máscara terminaba-

La oscuridad estaba llegando, la niña apenas lo noto se levanto con rapidez para correr hasta el instituto. En su escapada, se había olvidado en saludar a su amigo. Este se quedo unos segundos ahí sentado, sí no hubiese tenido la máscara, seguro que se podría dilucidar su ceja levantada en gesto de sorpresa. Sus ojos verdes vieron cómo la princesa se alejaba dejando atrás a su príncipe, extraño cuento sería este sonrió para sí y terminó yéndose en el camino opuesto.

La princesa corrió hasta la entrada del instituto ahí le aguardaba su madre que dialogaba secretamente con una de las institutrices, al principio se acerco a ellas intentando no hacer ningún sonido pero fue vista por Felicity, dando por terminado la conversación y acercándose a su hija con cariño maternal. Le abrazo con amor y empezó con sus preguntas sobre cómo estuvo su día. La niña relato con detalles sus clases, y los halagos que recibió además de la nueva partitura que estaba estudiando, cuando llego al momento de contar la tarde con su amigo, se quedo pensando sí debía decirle a su madre sobre sus horas libres.

Felicity noto el cambio en su hija que hasta ese momento le narraba sus clases con su discurso lento y prosaico de siempre, pero ahora mismo Michiru sonreía de felicidad hasta sus ojos estaban brillantes cómo antes del accidente. La mujer también sonrió y agradeció internamente a la persona que estaba ayudando a su hija. Según se había enterado, mientras estaba ausente, algunos niños de la edad de Michiru le habían hecho un vacio. Y estaba preocupada por ella, hasta el punto de hacerle tomas clases en la mansión de Neptuno. Las manos suaves de la mayor acariciaron los bucles de su hija, verla tan feliz y aparentar la edad que en serio tenía era un medicamente perfecto para las preocupaciones maternales.

- No tienes que contarme sobre tu secreto, hija- dijo y guiño un ojo para lograr acentuar la confianza entre ellas dos-

La niña tomo la mano de su madre sonriendo alegremente, ya que su madre no necesitaba saber su gran secreto. Las reuniones con su amigo, su único amigo.

Tercera Parte: Confianza

Hasta ahora es usted la única maestra que me ha dado alguna esperanza con mi protegido- la Dama Sabia dejo de lado los tecnicismo y se sentó frente a la joven prometedora maestra de flauta- Hasta me han dicho que se ha vuelto más amable y tranquilo.

La maestra se quedaba en silencio, ya no podía ocultar por mucho tiempo la verdad. Y había llegado el momento en confesar que Haruka necesitaba aún más tiempo para tocar el instrumento. Y qué todo ese tiempo lo dejaba marchar más temprano o tapaba sus llegadas tarde e inasistencias.

Dama Sabia debo de admitir- la maestra más joven del instituto se trababa en cada palabra gesto que no paso desapercibido por la anciana-

- No digas nada- Sayuki interrumpió el discurso ya lo había escuchado previamente-

El semblante de la protectora de Haruka se desmoralizo hasta el punto de tener que retirarse de ese salón y dar por terminada la conversación. Aunque antes escucho las palabras que venían de su espalda:

- Haruka no encontró el instrumento que lo apasione, todavía no-

Esas palabras lograron tranquilizar el corazón de la Dama, todavía había tiempo para trabajar, además su protegido tenía más actitudes de Urano que cualquier niñito heredero de la sangre noble. Su mano sostuvo con presión el bastón que la venía acompañando desde hace unos años. Un regalo de su hijo y por eso le tenía afecto. Sus pensamientos empezaron a pasearse hasta el punto de dejar que sus pasos fueran dados con libertad, estos la llevaron a su viejo salón de música. Su oído se percato de una música suave, tocada con libertad sin ninguna partitura, ya que la melodía no la conocía. Sayuki por simple curiosidad, no para retar al arriesgado músico, entró al salón para encontrarse con una imagen de ella misma cuándo era joven… la misma posición, los ojos cerrados y el movimiento de las manos inexperto pero que le nacía de dentro. Ahí estaba su protegido, en comunión con el piano que le había acompañado toda su vida. Las teclas se vencían ante el peso suave del tacto de los dedos que viajaban con presteza por ellas. Una hermosa imagen, que le provocó unas lagrimas de alegría con una combinación de una verdad que ella debía de ocultar. Haruka no sólo era su protegido sino que era su nieto. Cómo no se había dado cuenta antes, los cabellos rebeldes y esa mirada que le embargaba el corazón, sí lo intuía pero no quería acercarse tanto al joven por miedo de que sea una mentira, ahora verlo tocar el intrumento con pasión era la prueba para que ella llorara de alegría. Su propio hijo le había ocultado la verdad, y nunca podría saber bien sus razones. Sayuki se acerco con lentitud, sin hacer ruido, dejando en la puerta su bastón apoyado en la pared, se sentó al lado de Haruka.

Gracias a sus pasos silenciosos y movimientos calmos su protegido no se había dado cuenta hasta que sintió una melodía tocada al lado suyo. Los ojos verdes se abrieron y miraron a la Dama que le había dado su confianza apostando por ella. Casi se detuvo, teniendo miedo a las represalias pero al fijar su mirada en el rostro de la anciana noto que ella sonreía y cerraba sus ojos para compartir también ella una melodía inventada. Haruka sonrió y siguió tocando unos minutos más hasta que por error suyo presiono una tecla que no debía rompiendo el ritmo y la melodía. Ese error hizo que también la Dama Sabia dejará de tocar, se quedaron en silencio sin saber que decir. La anciana quería preguntarle tantas cosas, pero no podía por un miedo de haber visto un espejismo en su protegido, le costaba creer en sus instintos. Por su parte Haruka no sabía si pedir disculpas o dar una explicación del porqué no estaba en sus clases de flauta, tenía miedo de no llegar a ser el mejor dentro de la competencia, por culpa de no desear tocar ese instrumento o cantar como lo había hecho Phill antes. Antes de decir alguna palabra escucho una carcajada estridente y divertida. Miró hacía la causante de esa risa para encontrarse con la Dama Sabia riéndose con ganas y en actitud relajada, era cómo sí se hubiese sacado un gran problema en su espalda.

- Eres de los mios!- dijo para reprimir su risa y guiñarle un ojo a su protegido- desde ahora seré tu maestra.

Haruka se empezó a reír al sentirse relajado, no había hecho nada malo, ni había tocado un instrumento que no debía y que estaba fuera de su alcance todo lo contrario había encontrado una forma de comunicarse con su protectora.

- Estoy a tus cuidados- respondió con educación-

Sayuki cerró los ojos, hace cuanto tiempo no tenía un alumno… respiro algo de oxigeno para luego exhalarlo con una melodía que toco con rapidez. Haruka se quedo escuchándola y disfrutando por vez primera una lección de una maestra.

Lejos de ahí un grupo de guerreros se estaban enterando de dónde se iba a realizar la última prueba… Caspian sintió como su corazón se aceleraba y estuvo a punto de reclamar esa decisión pero ninguno estaba en su derecho de negarlo. Además de los guerreros estaba el más noble hombre de Urano, mirando los papeles y los mapas sobre dicho lugar. En el lado izquierdo de su traje había un prendedor en forma de Dragón que se cernía violentamente sobre su pecho.

- Es el mejor lugar, nuestros guerreros de antaño y hasta nuestra Dama Sabia, se enfrentaron ante ese clima hostil poniendo a prueba su fortaleza y sus decisiones como descendientes de la sangre de Urano.

Todos se mantuvieron en silencio, ese lugar con ese paisaje retorcido, clima que pocos resistían y por supuesto vegetación y fauna que sólo ahí existía. No había registros sólo comentarios de quienes sobrevivían pero se callaban y guardaban sus anécdotas por algún motivo en especial. Hasta La Dama Sabia escondía la verdad de ese lugar, y seguro que el motivo era que ahí los que sobrevivían se convertían en verdaderos líderes de Urano… Era la prueba ideal y perfecta para esta competencia. Sin embargo también significaba mandar a un grupo de niños a una misión suicida, alejados de todos y encerrados durante seis meses sin poder escapar.

- Las puertas de ese sitio se abrían cada tantos años y se cerraban al pasar los seis meses. Durante ese tiempo los sujetos iban a estar incomunicados…

Hasta parece ser que los Dioses están ansiosos por saber quien será nuestro representante de Urano-

La sonrisa de quien llevaba ese broche se ensancho mostrando una gran cantidad de dientes afilados y una sonrisa macabra hizo que todos los presentes empezaran a sudar en frio… Nadie de ahí iba a detener esta proclamación no se podían inmiscuir en las tradiciones del pueblo.