conejita.

Nick:

"Todavía recuerdo cada glorioso día antes de la secundaria, era genial aquellos momentos dorados, como cuando compré mi teléfono, lo logré gracias a muchas tranzas. Pero antes es preciso ver antes de eso.

Lo sé, es mucho ruido y pocas nueces, pero lo vale.

Un joven muchachito venía de la escuela con una mochila a cuestas. Cuando cruzando la calle, esa que queda cerca de la panadería y un ciber café, y del otro lado un Kinder garden, justo enfrente hay un camino que lleva a un gimnasio y más allá una cancha de fútbol.

El zorro cruzó la carretera cuando le llamó la atención:

-¡Nick! –

Él se dió la vuelta; otros chicos se dirigían a él

-¿qué? –

-Ven, vamos a jugar – le invitó un leoncillo seguido de un lobo. Nick miró al cielo calculando la hora.

-Vale- dice quitándose la mochila de la espalda.

Así, cuando llegaron a la cancha, que era demasiado grande para ellos, y para cubrir la portería no alcanzaba todos ellos juntos, necesitarían otros más para cubrir por lo menos la mitad del arco.

El león abrió su bolsón y de ahí extrajo una pelota de cuero, bastante desgastada. Acostumbraban venir a jugar aquí los viernes hasta tarde.

El sol ya ha avanzado casi un tercio de lo que estaba cuando comenzaron, en palabras comunes ya eran las dos de la tarde. Cerca de la cancha, a un lado pasaron un grupo de chicas, otra hubiera sido la situación y no hubiera pasado lo que tuvo que pasar, parece que el destino quiso que este fuera el día y la hora.

Nick era un gran observador para muchas cosas, y este don resultó un traicionero qué ayudante:

Una pequeña mirada bastó para que distrajera en alguien en particular, una pequeña conejita entre las demás fue el objetivo de el ojo del zorro. No supo qué sucedió, solo que sin darse cuenta estaba pensando en lo linda que era, todo se volvió lento y extraño, un curioso sentimiento recorrió su cuerpo de arriba a abajo y de nuevo.

-Wow-

Y lo siguiente que sintió fué un duro golpe y luego, las luces se le apagaron…

-vamos, dele espacio – alcanzó a entender entre mareo y figuras borrosa. El ardiente calor le haría el rostro además de el dolor.

-¿Qué ha pasado? – preguntó confundido, poco a poco se le aclaraba la vista.

-lo siento, fue mi culpa – se disculpaba un ciervo a su lado.

-Está bien, Jimmy – dice Nick tocándose la nariz.

-Yo creo que debemos llevarte a casa –

Nick sintió pegajosa su nariz y dedos.

-Levantemoslo – el león le toma de un brazo y el ciervo del otro.

Toda la pandilla escoltó al hombre caído hasta su casa, que no quedaba a más de 3 cuadras de ahí.

Durante todo el camino Nick no lograba mantenerse consciente, seguía aturdido por el golpe.

Ni siquiera sintió cuando llegaron a la casa. Lo demás ya se sabe muy bien : la madre de Nick salio furiosa por lo tarde que ha llegado el chico, luego armó un tal escándalo por cómo venía su hijo, también recuerda que Jimmy y Tomás, nombre del león, le trataban de explicar lo sucedido, pero no fue suficiente para amortiguar la ira de la madre. Lo demás es que todos salieron corriendo antes de enterarse del verdadero carácter de la señora Wilde.

-Mira cómo vienes- ahora se dirigía a Nick, - vete a lavar antes que los demás digan que tu padre te ha golpeado… - Nick se apresuró a ir a la lavandería antes de ser víctima de un ataque nuclear por parte de su madre.

El chico pasó junto a un espejo a cuerpo completo, el cual colgaba en la puerta del baño, repentinamente se detuvo y volvió a ver, nada más para horrorizados con lo que la imagen mostraba: en su camisa blanca, hoy sucia de tierra, tenía una marcha ocre de considerable tamaño, también en su cara las tenia, era toda la sangre que se le escapó por la nariz, de modo que comprendió la angustia de Jimmy.

Este es uno de los momentos que mejor recuerdo, literalmente quedó muy bien grabado en mi mente, pero ahí no muere, mañana te contaré lo que sigue, ya vete a dormir…