3.
"Esta parte de mi vida le llamo :recuerdos de la antigüedad, si me pongo sentimental, disculpe, pero es bello"
Cuando hube despertado tras una escandalosa noche, digo asi pues los de arriba son unos caballos, siempre en la mañana se ponen a caminar de aquí a allá, y taladran el piso, que es mi techo y no dejan dormir, gracias al cielo muy pronto se irán.
Otra cosa que me despertó fue un glorioso viento que se coló entre los vidrios de mi ventana. Al no más sentir su frío arrullo en mis orejas, salté fuera de la cama y me dirigí a la ventana a abrirle de par en par.
La brisa matinal perfumada con el olor del jabón que la señora de la par acostumbra a usar cuando lava las cobijas, es algo único que lo guardo hasta la muerte.
Justo frente a la ventana está un jardín que le pertenece a otra señora, hoy sola se ha quedado, al veces suelo ayudarle cuando llega con las compras. No me malinterprete, de vez en cuando me gusta ayudar
Después de darme el gusto de percibir la bendición de la mañana, salí de la habitación y me fuí a bañarme para ir a la escuela.
Y también por otra cosa me encontraba muy motivado.
16 de Abril de 2008.
Llegué a la escuela unos minutos antes de las ocho, cada vez estoy llegando tarde, no es mi culpa, pero por lo menos hoy toca educación física, siempre comenzamos más tarde de lo acostumbrado.
El primero que ví fué a Erick, el cabro del juego de el año pasado, estaba cerca de la orilla de la pequeña cancha, afuera de la escuela. Yo me le acerqué para íntentar una conversación, y lo primero que me dijo fue qué El juego ya no funciona, yo fingi sorpresa, pero claro, cualquier cosa puede fallar con el tiempo.
Empezamos con la clase, nada más que correr alrededor del campo.
En toda la mañana no deje de pensar en aquella coneja de el otro día, me gustaría verla otra vez, no sé qué me pasó realmente, y se me atraviesa el pensamiento de no poder verla de nuevo, quizás te parezca extraño el hecho de que yo piense en alguien que no es de mi especie, sería la primera vez, pero yo creo que nadie puede decirme si amar o no.
Bla, Bla, Bla… no tengo por qué soportar esta vaina, ya me ha pasado varias veces que me prohíben cosas que yo no le veo lo malo. Sigo sin entender el tema de los adultos. Tampoco tengo por qué contarlo, de todos modos no es algo que deban saber.
-¡Ay tio! – me dice Jimmy jadeante – ya no aguanto – y se detuvo a descansar. Yo también me detuve junto a él.
-¿Qué te pasa? - le dije – Apenas llevamos 10 minutos corriendo, faltan otros diez.
-Yo no nací para correr, al menos grandes distancias, además tú no estás corriendo realmente, vas casi caminando. –
(…)
Hicimos otros demás ejercicios que es aburrido describir. Lo que me encanta es jugar fútbol, no como el del otro día o cualquier otro que jugamos allá afuera. Un juego de verdad.
Armamos el equipo, y nos pusimos a jugar. La fría brisa seguía soplando arrastrando las hojas caídas de los árboles. Era un excelente espectáculo digno de apreciar. Sin embargo, seguí pensando en ella.
Se llegó el cambio de hora, la siguiente clase es matemáticas, nada agradable. Y luego venía Sociales, lo mejor de esto es que hoy, viernes, no llega el maestro de la materia, nunca lo hace, es, según escuché por ahí, forma parte de los maestros que hacen reuniones en el ministerio para mejoras en su empleo.
En Matemáticas, las cosas son más tranquilas, pues el maestro salia varias veces del aula, otros días se pone a dar clase de cátedra. Ojalá sea de esos días donde él sale.
Mientras yo escribía la fecha en la primera línea de mi cuaderno, Jimmy me interrumpió antes de escribir el día, me dijo :
-Mira lo que me han comprado – me mostró un móvil casi poniendomelo en el rostro. En los siguientes minutos me presumió todas las características del teléfono, lo único que me llamó la atención fué que tenía televisión. No era la gran cosa en realidad ahora que lo veo hoy, pero me gustó.
Ahora creo que no me podré permitirme una cosa así, casi no he vendido cosas, ya nadie quiere comprar, pronto tendré que buscar otra forma de ganar dinero.
Sonó la campana para recreo, después nos toca la clase libre, y yo me toco los bolsillos, tengo tres dólares y cuarenta centavos, tengo más en el estuche de colores, pero no quiero gastarlos, sé que necesitaré más tarde.
Cuando hube entrado al aula después del recreo, me senté en el sitio de siempre, en la esquina del fondo, ahí me recuesto en la pared a dormir, antes le pertenecía a otro compañero, pero ya no asiste más, ahora se convirtió en mi lugar.
Sólo cerré los ojos unos minutos, cuando oigo un murmullo cerca mío, medio abro un ojo, hay un grupito de tíos, todos reunidos frente a mí, la curiosidad me gana y me levanto a ver.
-Llegas a decir algo, y te matamos –
Todos se voltearon a verme.
-Lo siento, no sabía que era importante, sea lo que sea que estén haciendo – me intenté escapar.
-Oye, párate – me detiene Malik, una cebra muy jodida – ven, no te vayas, quiero que veas esto- me pasa su brazo alrededor de mi nuca, algo así como para disimular amistad. Pone en mi mano un poco de una especie de hoja seca.
-Sé dónde conseguir más, solo dime y te doy-
-No gracias, estoy bien – le respondo, devolviéndole la muestra de marihuana.
Esos son los podridos del grado : Malik es una cebra que dice venir de África, nada que es de barrio, Marlon es un burro muy burro, Christian es una desgracia para la naturaleza, es un caballo que aplazó varias veces el octavo grado, ahora parece un anciano junto a tantos niñatos, pelear es lo único que sabe hacer, y Salinas, una cabra idiota. Y bueno, no hay nada más que decir.
