Capítulo 1 El inicio
Por Tom
Era una mañana como cualquier otra en Stuttgart, cuando me levante para ir a la universidad sin muchos ánimos, en serio detestaba la escuela, si fuera por mí no asistiría, pasaría la mañana durmiendo para entrenar por las tardes y salir a las calles con la pandilla por las noches. Pero como siempre mamá se pondría histérica si faltaba, por lo que haciendo un gran esfuerzo me levante de la cama fui al baño para lavarme y prepárame para enfrentar el día, posteriormente fui a la cocina donde me esperaba el desayuno ya servido.
-Buenos días cielo –Me saludo mamá.
-Buenos días – conteste con desgano y tome asiento para poder desayunar en silencio, cuando mi padre entro, hacía una semana que se había marchado a uno de sus viajes.
-Buenos días – tomo asiento frente a mí, me miró fijamente y comenzó con su perorata habitual – me conto tu madre que te estas juntando con esos vagos de las pandillas, sabes lo que tu madre y yo pensamos de eso.
-Sabes me tocas las bolas con ese tipo de comentarios, para tu información ya no soy un niño y puedo hacer con mi vida lo que quiera, y si, ya soy parte de los ángeles del infierno –conteste molesto y le fulmine con una mirada, retándolo a contestarme a debatirme, me importaba poco lo que dijese o pensara, nadie me dominaría.
-Debería romperte la boca a golpes por el modo en que me contestas, si es cierto que ya no eres un niño pero vives en mi casa y seguirás nuestras reglas te guste o no, me escuchaste?- me espeto con furia, le mire con una sonrisa burlona en el rostro, cosa que como siempre no le hizo gracia.
-No te preocupes ya pronto me iré de aquí
- ¿Enserio?, y a donde, porque si mas no recuerdas nosotros te mantenemos y tú no trabajas eres un..
-Un ¿mantenido?, ¿eso quieres decir?, no te preocupes tengo formas de conseguir dinero- hable resaltando la palabra "formas"- pronto seré el líder de la pandilla y todos en este podrido lugar me obedecerán- Papá hizo ademan de golpearme, pero como siempre mi madre se interpuso.
-Ya basta, por favor, hace varios días que no estamos juntos y ustedes discutiendo, Tom debes controlarte, sabes que lo que te decimos es por tu bien- ¿por mi bien? Y una mierda, pero no quería hacer más grande esto, estaba harto de sus cantaleta de siempre, así que lo deje pasar como tantas otras veces, pero pronto, pronto tendría mi oportunidad, solo el pensar en ello me hizo sonreír de pura felicidad.
-Saben, en este viaje me encontré con mi viejo amigo Bastian, Bastian Moritz, ¿lo recuerdas cariño?- sin esperar que mamá respondiera continuo con si historia -me ha comentado que tiene un conocido restaurante en Frankfurt, dice que le ha ido genial desde que termino la universidad-suspiro por un momento- sabes un día de estos deberíamos hacer un viaje como cuando éramos jóvenes, antes de que Tom naciera –por un momento todos quedamos en silencio, aunque mis padres no lo dijeran sé que truncaron sus vidas gracias a mi nacimiento, de no ser por mi ahora papá sería un abogado y mamá una Psicóloga, pero en su lugar papá era un camionero que recorría todo Alemania en su camión y mamá una ama de casa, una ama de casa frustrada.
Pero para ser sincero me importaba un comino, en realidad eran patéticos, yo en su lugar, habría abandonado a ese bebe o ni siquiera lo hubiera dejado nacer. Pero ellos eran unos jodidos sentimentales, joder para empezar yo no hubiera sido tan estúpido de embarazar a mi novia.
-Si tal vez, algún día Jorg, pero por ahora no contamos con los medios ni el tiempo – contesto Simone, mientras continuaba lavando los platos en el fregadero.
-Nos vemos más tarde, ya debo irme o llegare tarde - Salí de la cocina, estaba harto de que me hicieran sentir mal por lo que perdieron al tenerme, yo no sé los pedí, ellos cometieron el error y ahora yo tenía que cargar con la culpa, tome mi mochila y me dirigí a la escuela, harto de todo.
Apenas había caminado una cuadra cuando me topé con Dieter- Ya era hora, llevo rato esperándote Tom –me miro con el ceño un fruncido, parecía molesto, pero cuando no, sentí un escalofrío cuando me recorrió con esa mirada llena de odio, pero como siempre no se lo deje notar mirándolo incluso con desdén, él no me controlara por siempre, yo seré el jefe, me dije a mi mismo.
Dieter era el líder de la pandilla que dominaba media ciudad y se hacían llamar "ángeles del infierno"
-Hola Dieter, no sabía que me esperabas, de haberlo sabido, no te hubiera hecho esperar –dije en un tono lleno de sarcasmo y me encogí de hombros como si no me importara su presencia o el hecho de que era más grande y fuerte que yo, o el hecho de que fácilmente podría partirme una pierna con un solo golpe.
-ja ja ja ja muy listo Kaulitz, no te hagas al gracioso con migo, sabes que eso de las bromas no se me da mucho, y si no quieres que te arranque la cabeza mejor mantén la boca cerrada –me gruño y yo solo pude mirarle a los ojos haciéndole ver que no me importaba lo que dijera, ya que algún día yo sería el líder y él tendría que obedecerme, así como yo él también lo sabía, solo era cuestión de tiempo y por eso me respetaba, porque era el único con los huevos para enfrentármele sin importarme nada.
-Ok, jefe no te pongas así, ¿bueno y a que debo el honor? – pregunte tratando de quitar un poco de la tensión que ya se sentía flotar en el ambiente.
-Esta noche tendremos un encuentro con los Bandidos MC, por lo que hemos hecho planes y esta tarde iremos tras la cabeza de Klaus, y tu estas en la operación, así que si quieres continuar con vida te espero a las 2 de la tarde en los cuarteles –y se marchó sin más como siempre, me purgaba tener que seguir sus órdenes, pero de no hacerlo sería mi fin, una vez que entras a la pandilla solo sales muerto y me preocupaba un poco lo de la cita de esta tarde, ya que lo mas que había hecho hasta ese momento era vigilar mientras cometían los atracos, y no estaba preparado para un golpe tan fuerte, no sé si sabría cómo reaccionar o que hacer, pero bueno tenía la oportunidad y la tomaría.
La escuela fue tan jodidamente aburrida como siempre, lo único que valió la pena fue el polvo con esta putita, la que llevaba días detrás de mí, no fue impresionante, pero sexo es sexo, y mejor si es gratis.
Cuando llegue a casa estaba tan tenso y de mal humor por estar a la expectativa de lo que ocurriría esta tarde, mamá lo noto en seguida, pero no me pregunto que me ocurría, sabía que la respuesta no sería amable debido a mi estado de ánimo y puesto que ya había aprendido a cómo tratarme cuando esta irritado lo dejo pasar.
Por la tarde me encamine hasta la vieja casa abandonada donde se encontraba el cuartel general de los ángeles del infierno y entre, había estado en este sitio tantas veces, aquí fume mi primer porro y me uní a la pandilla, por lo que de cierto modo me sentía como en casa. Ya se encontraban reunidos varios de los miembros junto con Dieter- muy bien creo que ya estamos todos, es hora de partir – todos salimos detrás de nuestro líder, estaba algo nervioso ya que en realidad no conocía el plan de acción y eso me ponía algo ansioso, subimos a la ban de Mike en silencio total. Después de 20 minutos estábamos frente a una casa, que se miraba tan común como las demás, pero no lo era, era el hogar de Klaus, el líder de los Bandidos MC, nuestro blanco de ataque.
-Bien esto será una operación rápida, tú y tu –apunto a dos chicos a los que apenas conocía- irán por detrás mientras Dan, Tom y yo iremos por el frente, Mike se quedara en el auto para vigilar y listo para pirarnos de ser necesario.
Vi como caminaron pasando por atrás de la casa, Dieter se encamino mientras Dan y yo le seguimos muy de cerca con paso firme, al llegar a la puesta la abrió de una patada, lo primero que pude ver fue a dos pequeños correr hasta su madre, quien los abrazo y comenzó a sollozar algo histérica por la no grata visita que les hacíamos, mientras la socarrona carcajada de Dieter lleno el espació, disfrutando del dolor ajeno como siempre, era un jodido psicópata.
-Donde esta ese jodido hijo de puta de Klaus?- le gruño a la mujer, quien solo pudo apuntar al sofá que estaba frente a una TV, camino con paso firme y decidido, no sin antes mirarnos- Tom cuida la puerta, nadie sale, nadie entra, entendido?.
Asentí y mire como llegaba hasta el sofá y sacaba una pistola de su chaqueta apuntando directo a la cabeza de Klaus quien yacía en silencio, muy probablemente colocadísimo al grado de no notar su presencia ni escuchar el escándalo con la puerta.
La adrenalina se adueñó de mí lo veía todo en cámara lenta, como sin más jalo del gatillo, el proyectil se estampo directo en la frente, la sangre emergió a borbotones, roja, espesa pero sobre todo hermosa, era hipnotizaste.
Por un momento todos nos quedamos en silenció mientras los otros chicos entraban por la puesta trasera y miraban con desdén lo ocurrido, caminaron hasta la mujer, quien aún sollozaba y sostenía a sus hijos aturdida por lo ocurrido, al llegar junto a ella el primero, creo que se llamaba Nick de un movimiento limpio y certero le corto la garganta, sin siquiera pestañar y luego fueron a por los chicos, en ese momento se me nublo la mente y solo pensaba en que eran niños, niños inocentes.
Matar a gente podrida como sus padres, no me suponía un gran problema, pero los niños, eso sí me pego profundo, en la escasa parte de humanidad que aun albergaba mi alma podrida.
Corrí hasta empujar a Nick haciéndole perder el equilibrio, y al caer le clavo la navaja a su compañero en el brazo, grite a los chicos que corrieran, pero estaban tas aturdidos por lo ocurrido que solo pude ver como Dieter les disparo uno a uno en la cabeza, los vi caer a cámara lenta. No reaccione hasta que sentí un golpe seco en la cara y mire, encontrándome con la turbia mirada de Dieter, me había pegado un puñetazo, mi labio sangraba debido al golpe, estaba furioso y sabía que me arrancaría los huevos y me descuartizaría en cuanto me pusiera las manos en sima.
-Qué coño crees que haces Kaulitz? –gruño he hizo amago de volver a golpearme pero me aparte con rapidez y corrí empujando a todos a mi paso, siempre había sido más rápido que los demás y en ese momento eso me valió para salvarme el pellejo. No sé como pero llegue a casa temblando de ira, sabía que después de lo sucedido era hombre muerto y todo por una maldita estupidez.
Subí a mi cuarto y comencé a meter mi ropa en una maleta, no sabía a donde pero tenía que largarme de ahí y cuanto antes mejor, tenía que ganarle al tiempo, estaba histérico, nervioso y a la vez furioso por lo estúpido que había sido.
-Que pasa Tom? –pegue un bote por el susto y mire a mamá en el umbral de mi cuarto con la cara desencajada reflejando mi miedo.
-Yo…. Este …. Mierda, tengo que irme- solo alcance a contestarle con la cabeza confusa.
-Pero porque?, es por esa maldita pandilla en la que te has metido?- comenzó a gritar histérica llamando así la atención de papá, quien vino y nos miró un tanto confuso, era lo que menos necesitaba en este momento, joder no podían ya mejor morir y dejar de joderme la vida.
-¿Que ocurre Simone?- pregunto y ella solo sollozo en respuesta - ¿qué coño pasa Tom? – me inquirió
-Nada que a ustedes les importe, simplemente llego la hora de partir, es todo, deberían estar felices, se van a deshacer por fin de mi – los mire desafiándolos a detenerme, mamás solo lloro más.
Pero dónde vas a vivir?
-Mira viejo no lo sé aún pero ese es mi jodido problema no el tuyo, así que será mejor que dejen de fastidiarme.
Ambos me miraron confundidos sin saber que hacer o decir por varios minutos en lo que terminaba de empacar y tomaba el dinero que había juntado, producto de mis negocios.
Después de calmarnos un poco y platicar sobre lo ocurrido sin ahondar mucho en el asunto, por fin estuvimos de acuerdo en algo, yo tenía que irme, lo que definitivamente suponía un gran golpe a mí ya lastimado ego, ya no sería el líder de la pandilla, había desafiado a Dieter en el peor momento, pero lo peor había provocado que otro miembro de la pandilla resultara herido, que clase de líder sería, si aún no había matado a mí conciencia definitivamente, porque la conciencia te hacía débil y vulnerable y yo lo acababa de comprobar.
Ahora la pregunta era "a donde irme", entonces papá tuvo una idea y llamo a su amigo Bastian, después de arreglarlo todo metió mi maleta en el auto y me introduje en los asientos traseros para que nadie me vea. Papá condujo hasta Ludwigsburg, sin siquiera detenerse a descansar, teníamos que aprovechar cada valioso minuto si quería continuar con vida, me dio algo de dinero, ya que como dije no teníamos en abundancia y me dejo en el paradero de autobuses.
Irónico después de 19 años por fin estaban libres de la peste que les arruino la vida y era demasiado tarde para componerlo, lo peor era que lo perdieron todo por mí y yo ahora era un cómplice de asesinato, bonita joya criaron mis padres, ese era su castigo por ser tan estúpidos.
Aún estaba en Shock por lo ocurrido, y pensé en muchas cosas mientras viajaba en el autobús desde Ludwigsburg hasta Mannheim, al bajar solo me encontré con un pequeño poblado, rodeado de nada más que arena y desolación, pero bueno quien coño me mando a mí a meterme en esta clase de líos, camine hacia la carretera decidido a conseguir que alguien me hiciera una dejada lo más cerca posible de Frankfurt.
No tarde mucho y un grupo de chicos que estaban rumbo a Darmstadt se ofrecieron a llevarme, fue hasta cierto punto divertido ya que eran unos chicos muy reventados, me invitaron a unas cervezas, pero lo mejor de todo es que no preguntaron el porqué de viaje, lo cual me resulto fresco y agradable, por fin me relajaba un poco. Llegamos a Darmstadt, donde tome un tren hasta Frankfurt, mi destino final.
Cuando llegue a la ciudad no sabía ni para dónde ir, me sentía perdido, solo y confundido, por lo que para no pensar en tonterías me di a la tarea de encontrar una posada más o menos decente donde pasar la noche por lo pronto, tome un cuarto.
Me di un baño y me acosté a dormir, estaba sumamente cansado por el viaje, casi no había dormido la noche anterior, esa noche tuve pesadillas, repitiéndose en mi mente todo lo sucedido en casa de Klaus, pero yo era quien disparaba no Dieter, desperté sudoroso y más cansado que cuando me acosté.
A la mañana siguiente me levante para dirigirme al trabajo, tenía que enfrentar mi primer día de trabajo en el Weinsinn, era uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad, propiedad del amigo de mi padre, gracias al cual tenía un trabajo asegurado, no me hacía mucha ilusión pero caramba Tom Kaulitz no se daba por vencido con tanta facilidad, para romperme se necesitaba más que esto.
Después de ducharme, me encamine a mi nuevo trabajo, la ciudad era muy activa pese a que aún eran las primeras horas del día había mucha gente en las calles yendo a sus trabajos, escuelas o yo que sé.
Por fin, después de caminar varías cuadras estaba frente a la entrada del Weinsinn, se veía que pura gente de dinero acudía a este lugar, debía de ser de esos sitios exclusivo, después de varios minutos mirando ,me decidí a entrar.
-Buen día – salude a la chica que estaba en la puesta cuyo tarjeta prendida en su uniforme decía " Evelyn"- mmm Evelyn, soy Tom Kaulitz y estoy buscando al señor Moritz, Bastian Moritz, debe estar esperándome.
-Buenos días Tom, permite un momento le aviso al señor Moritz – me respondió con una enorme sonrisa dibujada en su rostro y desapareció por una puerta a su derecha, después de unos minutos apareció con un hombre alto de tez clara, ojos cafés claros y cabello rubio, casi cenizo y vestido a traje formal, quien esbozo una sonrisa y me tendió la mano.
Es un placer conocerte Tom, tu padre me ha platicado mucho de ti –tome su mano y le di un ligero apretón a modo de saludo, no sé porque su sonrisa me ponía algo nervioso y a la defensiva. Luego voltio a Evelyn – gracias por avisarme, Tom sígueme.
Le seguí pasando por la misma puerta por donde había aparecido unos minutos antes, llegando a una moderna oficina decorado con estilo minimalista- toma asiento Tom- me indico la silla frente al escritorio mientras él ocupaba su lugar y cruzaba sus largos y cuidados dedos y me miraba escudriñándome, lo cual me hiso sentir un poco incómodo.
-Mi padre me dijo que hablo con usted para ver si podría darme un empleo es por lo que estoy aquí – dije sin rodeos, al toro por los cuernos, ya no era un niño y tenía que responder por mi estupidez.
El hombre me miro un minuto y luego hablo con una voz clara y ronca – En efecto, ayer hable con mi viejo amigo, y si trabajaras aquí- giro un poco su silla y dirigió la mirada a la ventana apoyando sus dedos aun cruzados en su barbilla- tienes buena pinta, eres un chico apuesto, así que estarás bien de mesero, por ese puesto estoy pagando un total de $ 50.00 euros por día, de las propinas que recibas dejaras en la caja un 30% y el resto es tuyo, no puedes beber en horario de trabajo y debes de ser muy puntual y cortés con los clientes, nosotros te proporcionaremos el uniforme, el cual deberás portar en horario laboral. Descansaras los martes y tendrás un horario de 9:00 de la mañana a 2:00 de la tarde y de 5:00 a 11:00 de la noche, estás de acuerdo?
-Sí, solo que yo nunca había trabajado – y aunque no me pareciera, que otra opción tenía en ese momento.
-Lo sé, por ese motivo Heiner te mostrara el trabajo y te entregara tus uniformes – tomo el teléfono y marco un numero –Natascha dile a Heiner que venga a mi oficina un momento- después de un momento colgó y en menos de 2 minutos alguien toco a la puerta –adelante – gruño y un chico unos centímetros más bajo que yo y algo delgaducho entro.
- Me mandó a llamar señor Moritz?
-Sí, Heiner, este es Tom y desde hoy estará trabajando con nosotros, tiene el mismo horario que el otro chico nuevo, como se llama?- hizo un ademan con las manos.
-Bill Bill Ienz - contexto.
-Si como sea, le ensañaras también a Tom todo lo referente al trabajo y entrégale un juego de uniformes – el chico asintió y me hizo un movimiento con la cabeza para que lo siguiera.
Con su permiso señor Moritz – se giró y camino hasta la puerta. Me levante en automático.
-Con su permiso y gracias por la oportunidad – sonreí más por compromiso que por placer y seguí a Heiner fuera de la oficina.
-Hola, como escuchaste soy Heiner, sígueme te enseñare el lugar.
-Hola soy Tom –camine detrás de él mientras me daba indicaciones
-Este es el vestuario –pasamos por una puerta a una pequeña habitación, camino hasta unos casilleros y lo abrió – mmm que talla usas?
-La 33- al menos eso pienso, ya que en realidad siempre me han gustado las tallas XL. El asintió y revoloteo en el casillero y luego saco una muda de ropas y me las entrego- toma pruébate estas, mm puedes dejar tus cosas en este casillero- me señalo uno que estaba sin uso.
Tome las ropas –gracias-
-Te espero afuera, que tengo que ir a checar a Bill, también es nuevo apenas inicio hoy -y salió de la habitación dejándome solo, me cambie, por fortuna la ropa me quedo que ni mandada a hacer, aunque para ser sinceros me sentía incómodo con ropa bastante ajustada. Una vez que estaba listo con la camisa a mangas largar y pantalón de vestir me sentía como un pingüino, pero bueno que le vamos a hacer, decidí salir de ahí.
