Capítulo 3 Juntos, por ahora.
By Bill
-Creo que es la mejor elección que pudimos tomar, no lo piensas Bill.
-Si tienes razón – mire el interior de nuestro nuevo apartamento.
-Sabes ahora que lo pienso realmente no te conozco.
- ¿Cómo dices? –Le mire mientras caminaba para sentarse en el sofá.
-Bueno, no sé cómo eres y ni tu como soy yo, por ejemplo yo soy un poco, mmm ¿cómo decirlo? ... desordenado y no sé cómo eres tú, no sé si eres un maniático de la limpieza y el orden o algo por él estilo.
-Jajajajajajajaja, no soy un enfermo mental, pero si, no me gusta el desorden, aunque no lo sé, en casa Anke, se encargaba de mantener todo en su lugar y pues ahora eso de tener que limpiar la casa no me hace mucha gracia.
-No lo entiendo - me miro mientras se rascaba la cabeza.
-¿Qué? ¿Qué es lo que no entiendes?
-Bueno – recostó su espalda y me miro tratando de analizarme o al menos eso me lo pareció a mí- por lo que entiendo, tus padres están forrados
-Si –Me encogí de hombros, realmente no sabía a qué venía esto.
-¿Cómo es que dejaste esa vida de niño consentido para venir a joderte aquí? – Me senté junto a él en el sofá y solté un bufido.
-Mi mayor sueño es ser un cantante famoso, mis padres querían que fuera a la universidad y me convirtiera en un abogado, y no es que esté en contra de esa profesión, pero definitivamente no es lo mío.
- Ya, hiciste una rabieta porque tus padres no apoyaron tus ideas.
-Más que un berrinche.
-Bill deja ese sueño tonto de la estrella de Rock y pon los pies en la tierra, tienes que prepararte para la vida, ya no eres un niño y necesitas responsabilizarte, madurar.
-Tu padre tiene razón cariño, tienes que hacerte responsable y madurar.
-No pienso dejar mis sueños, y si no les gusta, no me importa, ya tome mi decisión – me cruce de brazos- y no me harán cambiar de opinión.
-Pues entonces tienes dos opciones, o vas a la universidad o te retiramos el apoyo, ya no tendrás dinero para tus ropas y gustos caros, así que decide – me dijo mi padre, esperando que le siguiera el juego y bajara la cabeza en obediencia absoluta, pero ese no era yo, no, Bill era más que eso y sería más que un niño consentido.
-Pues me voy de esta casa y les demostrare de lo que soy capaz – los encare, mamá empezó a llorar y papa la abrazo, mientras ambos me miraban como si me hubiera quedado loco de momento- no me miren así, ustedes pusieron las condiciones no yo- les espete y me dirigí a la puerta totalmente molesto, pero más que nada seguro de mi decisión.
Antes de salir mi padre me grito _ un año Bill, un año y si en ese tiempo no logras tu sueño- escupió la palabra "sueño" como si fuera algo repúgnate y vomitivo- volverás a casa he iras a la universidad y seguirás nuestras reglas.
-Está bien – me fui directo a mi cuarto, empaque lo que pude y tome toda el dinero que tenía ahorrado he inicie mi aventura.
- Mis padres querían controlar mi vida, convertirme en alguien que no soy yo, así que decidí luchar por mis sueños - suspire melancólico- así que bueno estoy aquí, sin dinero, solo y con la más férrea convicción de lograr mis metas -le mire- y tú, ¿porque estás aquí?
-Por estúpido
-No entiendo – le mire alzando una ceja.
Suspiro y se tensó un poco, como si le molestara hablar del tema – En el lugar de donde vengo para poder sobrevivir uno tenía que estar en una pandilla – se quedó en silencio por un momento como recordando algo no muy agradable por la expresión es su rostro, su hermoso rostro – esa tarde tendríamos un encuentro con una pandilla rival, las cosas se salieron de control, bueno más concretamente yo perdí el control y por mostrarme débil lo perdí todo, no tuve otra opción más que salir de ahí.
-Entonces hiciste algo que no debias – dije en un susurro
-En realidad intente hacer lo correcto, pero resulto no ser lo mejor – suspiro y miro por toda la habitación- y por esa debilidad me vi obligado a dejarlo todo atrás, incluso mis sueños.
Sentí un poco de lastima por él, yo salí para perseguir mis sueños y el los perdió, no se me paso por alto la ironía de la situación.- y ¿Cuál era tu sueño, si puedo preguntar?
Sonrió y me miró- ser el líder de la mejor pandilla.
Fruncí el ceño- ¿en verdad querías eso?
- Como no tienes una idea, de donde yo vengo lo más importante es el poder, quien controla lo tiene todo. Mi familia no tiene mucho dinero, mis padres dejaron la universidad por mí.
Lo note algo tenso por la conversación, así que opte por cambiar el tema - ¿qué habitación escoges?
- La del final del pasillo
- Ese es el baño – le dije de forma juguetona para aliviar la tensión del momento.
-Ja ja ja muy gracioso, la que está junto al baño
- Bien, me iré a mi cuarto - me sentía nervioso solo de pensar que desdé ahora viviríamos juntos, y es que cada día le deseaba más.
By Tom
Ya llevamos algunas semanas viviendo juntos en ese nuevo apartamento, los días se han ido volando entre el trabajo, algunas charlas tontas con Bill al regresar del trabajo y una que otra fiesta con los compañeros, era una mañana como cualquier otra, pero por alguna razón nos quedamos dormidos, ambos, y eso que Bill siempre está muy al pendiente del horario, detesta llegar tarde al trabajo, es lago maniático con eso, cada mañana me apresura para llegar temprano, pero hoy creo que le ha ganado el cansancio.
-Buenos días – entre bostezando a la salita, él estaba a punto de entrar al baño, por lo que le hice un ademan con las manos para que me permitiera entrar –hey necesito entrar primero, me urge mear.
Me miro de reojo – lo siento pero yo me levante primero y yo voy primero
-Vale, pero tú te vas a duchar y vas a tardar mucho y a mí me urge entrar – me quede pensativo un momento mientras él me miro con mala cara y se disponía a encerarse en el baño, cuando lo detuve- ya se, tú te duchas con la cortina corrida mientras yo entro, a hacer lo mío, total somos tíos y no pasara nada –me encogí de hombros, el me miro y asintió
Entro primero, espere un momento y luego entre, estaba desnudo bajo la regadera pero podía ver su figura perfilada por la cortina del baño, intente ignorarlo concentrándome en mis asuntos, cuando termine salí de ahí con la intención de arreglarme para ir al trabajo, pero por alguna extraña razón solo podía pensar en esa esbelta y perfecta figura, pero que me pasaba, si yo siempre había sido muy hombre, mujeriego a decir verdad, sin dar mucha importancia a eso decidí continuar mi día.
By Bill
Esta mañana fue la más extraña en semanas, para empezar me dormí y llegaría tarde al trabajo, lo mismo que Tom, cada día era como si por alguna extraña razón nos sincronizáramos, incluso en el trabajo empecé a notar que hacíamos cosas muy similares, lo cual me tenía un poco perturbado, pero decidí ignorarlo, lo atribuí al hecho de que ahora vivíamos juntos y pasábamos muchas horas al día juntos, lo peor es que por la misma cercanía me estaba obsesionando más con el, al grado de que por las noches entraba furtivamente a su habitación solo para mirarlo dormir.
Y es que se miraba tan atractivo, como algo prohibido, pero a final de cuentas no lo era o ¿si?, pero ¿Por qué lo sería?, si es cierto que éramos dos hombres, pero era solo eso, acaso no había muchas parejas de gay por todas partes.
Por la falta de tiempo y su necesidad de usar el baño al mismo tiempo que yo, me puse un poco nervioso, pero lo que más me aturdió fue el hecho de que de reojo pude ver cómo me observaba mientras me duchaba, él no se percató de que yo me di cuenta, pero vi como clavo los ojos en mi cuerpo desnudo, o tal vez solo es mi imaginación que me está haciendo una mala pasada.
El día paso volando y ya por la noche al llegar del trabajo sentí mucha necesidad de volver a mi música, lo que más amaba en la vida, así que inmediatamente fui a mi habitación y tome mi guitarra que tenía más de dos meses sin tocar y saque mi cuaderno, donde escribía mis canciones, comencé a tocar y de repente estaba perdido, en otro mundo, anotando las partituras, tocando y cantando, hasta que unos aplausos me sacaron de ese estado de abandono y me aceleraron el corazón al verle parado en el umbral de mi habitación con esa sonrisa seductora que solía dedicar a las chicas guapas que asistían al restaurante.
-Tocas muy bien, y definitivamente tienes una buena voz – camino y se sentó junto a mí en la cama, extendió su mano – me la prestas – y miro significativamente a la guitarra, yo se la tendí y el la tomo y comenzó a tocar, de alguna forma, la melodía que tocaba encajaba mejor que la mía, con la letra de la canción, después de un momento me miro y sonrío.
-Vale que eres genial con la guitarra, ¿sabes que sería bueno?- me miro alzando una ceja
-¿Qué?
- Que nos uniéramos, en un dueto, podríamos buscar alguna oportunidad y ser famosos, y entonces tu tendrías lo que quieres, poder, dinero y fama, y yo tendría mi música, lo que más amo en esta vida- él se quedó pensativo por un momento y volvió a tocar una melodía, después se detuvo, me miro a los ojos.
- Creo que puedes tener razón, eso sería bueno, pero, yo no tengo ni una guitarra, ni nada por el estilo y eso de la cantada a mí no se me da mucho.
-Mmm puedo prestarte la mía y yo sería el cantante- el sonrío y desde ese momento empezamos a buscarle música a mis letras.
Al cabo de una semana ya teníamos cuatro canciones y nos dedicamos a ensayar, dejamos de ir a fiestas y pasábamos mucho tiempo juntos, y las cosas fueron cambiando, incluso alguna que otra noche nos llegamos a quedar dormidos en el mismo cuarto y por ende en la misma cama. Lo cual a mí me gustaba, aunque a Tom le daba lo mismo.
Lo único que me preocupaba era que cada vez más me obsesionaba con él, con tenerle cada vez más cerca y eso me preocupaba mucho, porque si él se enteraba, seguro que me detestaría.
Al cabo de un mes logramos que nos dieran la oportunidad de tocar en un bar, no era la gran cosa pero por algo se empieza, esa noche antes de nosotros toco una pequeña banda, que no se veía muy bien coordinada, pero el bajista y el de la batería se veía que eran muy buenos, al bajar del escenario nos saludaron y se sentaron en la barra a beber un trago.
Cuando subí al escenario estaba muy nervioso, pero Tom me dio un pequeño apretón en el hombro y eso me calmo al instante, había algo en el que me calmaba y me hacía sentir en paz, protegido.
Lo hicimos bastante bien y la poca gente que nos escuchó nos dedicó una ronda de aplausos, y así comenzó nuestra vertiginosa carrera hacía la fama, solos él y yo, juntos, al menos por ahora.
