Capítulo 4- Un nuevo comienzo.
By Bill
Los días pasaron y cada día éramos mejores, empezó a acudir más gente a vernos tocar y una noche, se nos acercaron Gustav y Georg, los chicos de la otra banda que habíamos visto tocar anteriormente y a la que no le fue tan bien como a nosotros.
- Hola, soy Gustav y él es Georg- hizo un gesto a su amigo que lo acompañaba- les hemos visto ahí arriba y pienso que son geniales – se removía un poco nervioso- y bueno queríamos saber si no les gustaría unirse a nosotros, bueno no a la banda, porque de hecho ya se acabó.
-Sí, es que éramos patéticos de verdad –dijo Georg- y ustedes dos son muy buenos, y pues no sé qué piensan, de formar una nueva banda con nosotros 2.
Tom y yo nos miramos y asentimos al mismo tiempo, sin mediar palabra alguna, no había razón para hacerlo, pensábamos igual, queríamos cosas similares, eras muy parecidos, al cabo de dos semanas ya éramos una banda en toda regla he incluso teníamos un nombre éramos "devilish".
Nos la pasábamos de las mil maravillas, los nuevos chicos compartían nuestro amor y dedicación a la música y compaginamos de una manera tan perfecta, pero una noche paso algo que nos cambiaría y nos marcaría para siempre. Recuerdo esa noche como si hubiera sido ayer, después de la tocada, decidimos celebrar que ya teníamos dos meses juntos y que las cosas mejoraban, habíamos grabado un demo y lo llevamos a varías disqueras y nos habían contestado de una, dijeron que nos visitarían pronto así que estábamos muy eufóricos.
Bebí demasiado, al igual que Tom, llegamos casi arrastrándonos a casa.
- Por fin llegamos, joder estarás muy flaco pero como pesas – me gruño Tom que prácticamente me cargo todo el camino, el aguantaba más el alcohol y a diferencia de mi casi no se le notaba lo borracho que estaba.
Lo mire y me di cuenta que ya no podía aguantar más, ya no podía ocultar que lo deseaba, y con tanto alcohol en las venas me dio el valor para hacer lo que tanto llevaba deseando en meses, me acerque a el que estaba recostado en el mismo mueble que yo y lo bese, el abrió los ojos como platos y de un empujón me boto al piso.
-¿Pero qué coño crees que estás haciendo? - me gruño furioso.
-Yo….na..na..nada- me puse tan rojo como un tomate y no sabía que hacer o decir, y cuando me di cuenta estaba llorando ¿Por qué estaba llorando?, si ni siquiera cuando era niño solía llorar, pero en ese momento las lágrimas salían a borbotones y no podía detenerme, quizá era efecto de alcohol. Entonces Tom me miro algo alterado y pasó lo más insólito de esa noche.
Se levantó del sofá y se acuclillo a mi lado, y con una caricia tierna, me aparto el cabello del rostro, yo me quede quieto, entonces el acerco su rostro al mío y unió nuestros labios, al principio en una simple caricia, pero después empezó a morderme los labios a lamerlos y yo, solo puede entre abrir los labios y dejar pasar a su lengua húmeda, que jugueteo dentro de mi boca con la mía.
-Ahhh –comencé a jadear en su boca y me estremecí de placer y casi sin darme cuenta mis manos por voluntad propia volaron hasta su pecho y lo acariciaron y masajearon, estaba ansioso de sentirlo, de tenerlo tan cerca de mí.
Él se separó de mi boca y me miro con una sonrisa de niño malo que me derritió al momento – ansioso? – yo solo pude soltar un jadeo y mirarlo con el deseo pintado en mi rostro, él se relamió los labios y reanudo los besos, sus manos se colaron por debajo de mi camisa, eran frías y callosas, pero con cada rose me desasía en espasmos de placer, sentía el cuerpo arder.
Nunca había sentido algo igual con nadie, ni tampoco había deseado tanto a alguien, rompió el beso y se alejó de mí, yo gimoteé en respuesta, el solo sonrío y me quito la camisa, me beso el cuello, yo ladee la cabeza para darle un mayor acceso, mientras le acariciaba el pecho metiendo las manos por debajo de su camisa.
Llegó hasta mis pezones y comenzó a lamer el derecho y a morderlo, yo me desasía en jadeos por el placer, me abrazo por la cintura y me subió al sofá, se quitó la camisa y el pantalón, mientras lo miraba embobado.
-¿Y no piensas quitarte eso? – estaba aturdido, pero mis manos se movieron como con vida propia, quitándome no solo los pantalones sino hasta los bóxer, y ahí estaba yo totalmente excitado y desnudo frente a su mirada. Se acercó y me acaricio el bajo vientre delineando el tatuaje de estrella que tenía ahí, bajo hasta llegar a mi miembro que estaba más que duro a causa de la excitación, comenzó a acariciarlo y sobarlo.
-Ohhhh – se apodero de mi boca nuevamente, me beso salvajemente con ansias, con deseo desenfrenado, yo ya no pensaba, solo sentía cada una de sus caricias y entonces, se detuvo cuando estaba a punto de correrme, de un empujón me giro quedando boca abajo.
-Abre las piernas y levanta el culo – me ordeno y yo lo hice de inmediato, me acaricio la espalda – así me gusta.
Sentí su pene totalmente duro rosar mis nalgas y en ese momento sentí pánico al pensar en lo que tenía planeado hacerme, me iba a meter su polla por el culo y yo estaba ahí abierto esperando a que lo hiciera. Me mordí el labio y me trague mi miedo ¿no era esto lo que venía deseando desde hace meses?, ¿ ahora de que me quejaba?. Sentí la humedad del presemen mojando mi agujero de salida y trague saliva notablemente nervioso.
Él se deslizo dentro de mí de una fuerte embestida – Ohhhhhhhh- grite cuando sentí el dolor que su enorme erección me provocaba al entrar en mí.
- Joder que estás muy apretado –se quedó quieto por un momento y después de un momento poso una mano en mi cintura y la otra la bajo a mi pene y comenzó a embestir y a sobarme la polla, todo fue tan excitante que solo pude deshacerme en jadeos.
- Tom…ohhhh Tom…ohhh… ohhhhh
Continuo con las embestidas, consiguiendo un ritmo salvaje y brutal, sentía que me iba a romper pero no quería pedirle que se detuviera, al contrario, quería más y más, lo quería todo, dentro de mí, salvaje y duro.
El placer era insoportable y de repente estalle, pero él no paro, no se detuvo, continuo hasta que ya mi pene quedo flácido en su mano, y entonces sentí algo pegajoso escurriéndose por entre mis nalgas y bajándome por las piernas, pero ya no aguante más y me desplome en el sofá con el recostado sobre mi espalda, así nos quedamos tumbado.
By Tom.
La luz que entraba por la ventana me molestaba ya que me daba directo a los ojos, los abrí lentamente, me dolía la cabeza, había tomado mucho anoche y luego ese sueño loco en el que yo me follaba a Bill, pero que tonterías estaba pensado, mire a mí alrededor ¿Qué hacía en la sala en lugar de mi cuarto?, sentí algo removerse debajo y baje la mirada.
La realidad me golpeo tan fuerte que casi caigo del sofá, estaba Bill debajo de mi completamente desnudo y manchado de…o dios de semen, pero ¿Qué paso anoche?, ¿Qué hice?, me levante de un salto, cogí mi ropa y me metí al baño, afortunadamente hoy era nuestro día de descanso porque no tenía ánimos para nada.
Me metí bajo la regadera, tenía la mente llena de cosas y poco a poco los recuerdos de la noche anterior fueron llegando a mí, el beso de Bill, sus lágrimas, sobre todo eso, es que por algún motivo no soportaba verlo llorar, y cuando lo hiso anoche por culpa de mi rechazó, yo solo quería consolarlo, y lo bese, pero al sentir esa sedosa piel, esos carnosos y húmedos labios, ya no pude parar, le deseaba con todas las fuerzas, como jamás había deseado algo.
Y él me correspondió, y me pidió, me exigió más, dios pero que me estaba ocurriendo, porque Bill me volvía loco si yo soy hetero, no soy gay, o ¿me estaba volviendo gay?, mierda esto no podía estarme pasando, no a mí.
Salí del baño y el aún seguía dormido así que decidí salir a tomar algo y alejarme un poco, no sabía lo que me ocurría, pero esa noche no la olvidaría jamás, nunca antes había disfrutado tanto del sexo como esa noche, las chicas casi nunca me seguían el ritmo y se quejaban que era muy tosco y las lastimaba, pero Bill nunca se quejó, me seguía, me respondía y aun pedía más, y eso me gustaba, pero joder no era gay, esto no llegaría a ninguna parte.
Camine hasta un bar y me senté en la barra, pedí una cerveza y la bebí a pequeños sorbos mientras mi mente divagaba por los últimos acontecimientos, y al final llegue a la conclusión de que lo mejor era alejarme de Bill, entre él y yo no podía haber nada. Cerca de las 3 me encamine a casa de Georg, para el ensayo de la banda.
By Bill.
Me despertó el sonido de la puerta al cerrarse, me levante lentamente, joder como me dolía el trasero y estaba todo pegajoso, manchado de semen mezclado con mi sangre, me dolía la cabeza y el cuerpo entero y Tom no estaba, se había ido y me sentí como una puta barata, a la que usan y después botan porque ya no sirve de nada, lentamente me fui al baño.
Sentía las gotas de agua lamiendo mi piel, me sentía tan sucio, tan ruin, pero acaso no era esto lo que llevaba meses deseando, no, definitivamente no, lo que yo quería no era solo sexo con Tom, era a él al que quería, lo necesitaba junto a mí, pero obviamente él no pensaba lo mismo de mí, solo me uso y después paso de mí.
A las tres de la tarde estaba en la puerta de casa de Georg tocando a la puerta.
-Hola Bill – era Georg muy sonriente- pasa ya solo faltabas tú.
-Hola - Le sonreí esforzándome un poco en parecer contento, sobre todo si Tom estaba ahí, no quería que supiera que estaba deprimido porque lo de anoche no le importo en absoluto.
-Vamos a mi cuarto ahí están los demás – Lo seguí escaleras arriba, hasta una habitación
Hola a todos –musite al entrar, por un momento nuestras miradas se cruzaron pero el desvió la mirada.
Hola Bill- me contesto Gustav, camine y me senté junto a él en la cama, Georg se sentó detrás de la batería, yo los mire uno a uno.
-Tengo una nueva canción
-A verla – dijo Gus y le tendí la libreta, después de unos minutos me volteo a ver con los ojos muy abiertos.
- Coño Bill esta es la mejor canción que he visto eres un genio, quien lo hubiera pensado.
- A verla –corrió Georg hasta arrebatar la libreta a Gus- Definitivo, con esta nos daremos a conocer, joder si es increíble, mírala Tom – le tendió la libreta, él la tomo y se quedó en silencio por un momento,
-Bueno hay que ponerle música a la letra o de nada valdrá el hecho de que sea genial - dijo al fin.
Sonreí un poco al escuchar las opiniones de mis compañeros de la banda, pero el saber que Tom pensaba que mi canción era genial, eso me alegro más, durante el resto de la tarde nos la pasamos poniéndole música a la letra y ensayando como locos, hasta ya no poder más. Alrededor de las 10 de la noche Gus se despidió, así que yo hice lo mismo y Tom detrás de mí, pues ya no tenía caso que se quedara, si los demás ya no estábamos para practicar y Georg, tendría clases mañana por lo que tenía que descansar.
Caminamos en silencio hasta llegar a casa, entre yo primero y me fui directo a mi habitación, no me sentía cómodo con Tom cerca de mí, no después de lo de anoche, estaba hecho polvo, así que nada más pegar la cabeza a la almohada me quede dormido.
By Tom.
De camino a casa me sentí como un idiota, quería hablar con Bill de lo sucedido anoche, aun no sabía porque paso todo, y no quería que pensara que yo le quería como pareja, porque no era así, pero tenía un enorme nudo en la garganta que me impedía hablar, así que caminamos en silencio, y nada más llegar él se encerró en su habitación.
Intente dormir pero estaba muy inquieto, no me gustaba dejar las cosas inconclusas y sentía que debía hablar con Bill, poner las cosas en claro, así que después de mucho comerme el coco me arme de valor y fui hasta su cuarto y apenas entre me congele al verle tendido en la cama cuan largo era, su cabello desparramado sobre la almohada, sus largas piernas, toda esa hermosa piel blanca tan expuesta.
Era como un sueño, nunca había visto algo más hermoso que lo que tenía en frente de mí en ese momento, tenía tantas ganas de tocarlo, de besarlo, de tenerlo entre mis brazos y ese deseo me sobre salto y me hizo reaccionar, que coño me pasaba con Bill, salí de su cuarto y me fui al mío, casi no dormí esa noche.
Al día siguiente, cuando me levante Bill ya no estaba en el departamento, lo cual era extraño ya que él solía esperarme para ir juntos al trabajo, durante el día se la paso evadiéndome a cada momento y solo me hablo lo necesario y de forma costes pero muy formal.
Cuando dio la hora del almuerzo despareció, así que me fui al departamento dispuesto a hablar con él porque esta situación me enfadaba mucho, pero lo que más me molestaba era el no tenerlo revoloteando a mi alrededor, llegue y tal y cómo me imagine, él ya estaba en casa, estaba en la cocina preparando algo, camine hasta ahí y lo mire –Hola.
Hola – me contesto sin levantar la mirada – creo que necesitamos hablar, de lo ocurrido la otra noche.
-Si yo también pienso igual, creo que lo que pasó no…
-¿No debió de suceder?, ¿fue un error? – Suspiro- lo sé, nos dejamos llevar, estábamos muy borrachos, además, no es por ofender, pero prefiero las mujeres – y continúo con lo que hacía.
Trague saliva, la verdad me dio en el orgullo que el pensara así, pero aun así esto facilitaba las cosas, así que sonreí – si es justo lo que te quería decir – vi como hizo una mueca de dolor, pero en un segundo esta desapareció para dar paso a una sonrisa falsa, lo sabía, esto le afecto más de lo que él quiere hacerme saber.
En el poco tiempo que llevamos juntos, lo he llegado a conocer muy bien, he incluso en algunos momentos he llegado a compartir sus sentimientos, porque cuando esta triste yo también me siento así y no sé por qué.
-¿Quieres que te ayude?
-hu
-¿Que si quieres que te ayude?
-Ah..esto.. no, yo puedo solo, porque no te vas a mirar la tele mientras termino – asentí y salí de la cocina obediente.
Me senté en el sofá y encendí la TV, comencé a cambiar los canales una y otra vez, realmente no me concentraba en nada, solo podía pensar en su hermosa carita triste por mi estupidez, es que no debí haberlo follado, esto solo lo está haciéndose sentir como una mierda.
Después del almuerzo Bill se encerró en su cuarto con el pretexto de estar cansado, yo hice lo mismo y quedé frito de inmediato, el resto de la tarde paso igual que siempre, Natascha tratando de ligar con Bill y con migo, para ver quien cae de los dos. El resto de los días trascurrieron prácticamente igual, Bill evadiéndome y yo cada noche yendo a escondidas a mirarlo dormir.
El viernes por la noche estaba un poco nervioso, era la presentación en la que estrenaríamos la nueva canción, las cosas entre Bill y yo empezaban a mejorar y esa noche fuimos juntos al bar, él se veía genial con esa chaqueta de cuero, esos pantalones ajustados que le hacían lucir ese pequeño pero inquieto trasero, Su cabello negro con mechones blancos estaba alborotado, el de verdad parecía toda una estrella de rock.
Todos estábamos muy nerviosos, pero al momento de estar en el escenario ese miedo desapareció y dimos el mejor concierto que hubiéramos dado hasta ese momento, la gente enloqueció, fue tan espectacular que no me lo creía.
Cuando bajamos aun estábamos eufóricos por la respuesta de la gente y un hombre de traje se nos acercó.
-Hola chicos, soy el sr. Jost, David Jost, y lo que vi esta noche me fascino, lo cual no es muy fácil de conseguir, pero ustedes lo han logrado- nos miró con una sonrisa agradable.
-Gracias por su comentario- le contesto Bill.
-Miren chicos, voy a ir al grano –nos miró muy serio- yo trabajo para una importante disquera y me interesa que se unan a nosotros, ¿Qué les parece?
-¿Es en serio?- no me lo podía creer.
- Muy en serio, miren, mi hija ha venido un par de veces a verlos y ella ha insistido hasta el cansancio que son una buena banda, y de verdad que tenía razón, así que ¿Cuál es su respuesta?.
-Pero por supuesto que nos interesa ¿no es así muchachos?- dijo Gus.
-Si- contestamos todos al unísono- Nos entregó una tarjeta.
- Los espero mañana a las doce del día para la firma del contrato y de ahí directo a la fama- y se fue, nos miramos y comenzamos a gritar y brincar de felicidad.
-No me lo creo, no me lo creo – repetía Bill.
-¿Porque no?, si siempre has sido tan genial, era obvio que algún día se fijaran en ti- todos volteamos a ver a la persona que había pronunciado esas palabras y ahí estaba un chico de más o menos mi edad, rubio de ojos color marrón, mirándonos, no mirando a Bill con una sonrisa en los labios, y mi compañero, cuando le miro, le brillaron los ojos, como nunca antes había visto, y corrió a abrazarlo, ese momento, deseaba estrangular a ese rubio de mierda y ni siquiera sabía por qué.
- ¡Andy! ¿Pero cómo?,¿cuándo llegaste?- le disparo Bill mirando al chico
-Hoy en la mañana, estaba preocupado por ti – le revolvió el cabello de manera juguetona, se veía que ambos se tenían mucho cariño y confianza- Así que decidí venir a verte, eres un egoísta Bill no me has hecho ninguna llamada - le reclamó y el hizo un puchero como un niño peleando por un dulce.
-Lo siento Andy es que he estado muy ocupado entre el trabajo y la música, pero dime ¿sabes cómo están mis padres?
-Por el momento están tranquilos, ya que enviaron un investigador y saben dónde estás y que haces, por eso supe dónde encontrarte –sonrío con superioridad, mientras Bill le miraba con esos ojitos llenos de alegría, le miraba como a mí no me había visto nunca y eso me enfado.
Me aclare la garganta para que recordara que estábamos ahí y las mejillas de Bill se tiñeron de rojo de una forma tan adorable –perdón chico, les presento a Andreas un viejo amigo. Andy ellos son Tom, Georg y Gustav.
Todos lo saludamos, pero al menos a mí no me agrado el chico, nos sentamos en una mesa y tomamos algunos tragos, durante todo ese tiempo Bill no tenía ojos más que para Andy y yo estaba molesto cada vez más, ¿pero por qué?, si Bill no era nada mío, solo compartíamos apartamento y bueno él era hombre y yo también, y por supuesto que yo no era gay, pero lo de la otra noche, aun no sé cómo es que ocurrido.
Pasadas las 3 de la mañana me levante y les dije que me iría a casa –¿bienes Bill? – él ya estaba muy tomado pero no tanto como la otra noche.
-Creo que yo también me voy- dijo Georg y Gus le secundo
-Quédate un rato más con migo Bill, luego te llevo a tu casa –le dijo Andreas, Bill se lo pensó un momento y asintió.
-Yo iré después Tom.
-Como quieras – salí del bar más que cabreado por dejarlo con ese tipo, llegue a casa y no pude pegar los ojos solo de pensar en que estarían haciendo esos dos solos. No tardo ni media hora y escuche ruidos, me asome con cuidado y vi a Bill entrar en su habitación, se veía tomado pero normal, lo cual quería decir que el tipo este no se propaso con él, ahora si podía dormir.
Cuando sonó el despertador me sobresalte, era muy temprano y yo aún tenía sueño, pero tenía que ir al trabajo, así que me levante y me fui directo al baño y justo cuando me disponía a abrir la puerta salió el y quedamos uno frente al otro, tan cerca que podía sentir su aliento en mi cara.
Él se sobresaltó por un momento, nos miramos fijamente y nos acercamos poco a poco hasta rosar nuestros labios en una tierna caricia, no sé qué pasaba por mi mente, pero mi cuerpo se movía a voluntad propia, lo abrace por la cintura pegándolo más a mí cuerpo, el soltó un pequeño suspiro pero no se resistió.
Comencé a comerle la boca como un desesperado, como un animal y el poco a poco comenzó a responderme y se colgó de mi cuello para poder encajar mejor y profundizar el beso, comencé a jugar con su lengua, a morder sus labios, a lamerlos.
Cole mis manos debajo de su camisa y comencé a quitársela, el levanto las manos dócilmente, se la quite. Mordisquee su barbilla hasta llegar a su cuello donde deje un rastro de besos y mordidas por todo lo largo, mientras lo escuchaba soltar pequeños suspiros, lo cual me excitaba sobre manera.
El me quito la playera y comenzó a acariciarme el pecho, los brazos mientras se pegaba más a mí, baje mis manos hasta su trasero y lo jale para que chocaran nuestras pelvis, el bajo su mano hasta colarla por mis pantalones y acaricio mi pene por encima de los bóxer, yo ya estaba más que duro y deseoso de estar dentro de él.
Le abrí los pantalones y se los baje de un tirón junto con el bóxer, el jadeo por la sorpresa pero continuo acariciándome, volví por su boca, era fantástica y ese piercing en que tenía en la lengua me hacía derretirme más de deseo.
Le solté para poder quitarme los pantalones y los boxers en tiempo récor, lo miré, tenía los labios rojos, las mejillas coloradas y le corrían gotitas de sudor, me quedé embobado mirándolo, se veía tan sensual, estire mi mano y acaricié su mejilla, bajando por su pecho, su piel era blanca y suave, estaba hipnotizado.
Sus labios estaban entre abiertos y su respiración era agitada, volví por su boca más ansioso que antes, lo abracé y pegue a mi cuerpo buscando más contacto. Quería sentirlo, tenerlo, poseerlo de una forma tan irracional.
-Tom pa..ra – logro decirme entre jadeos. Pero yo no pensaba solo actuaba y no deseaba parar. Hasta que sentí como de un empujón nos separamos- Tom yo no soy tu juguete sexual, al que puedes tener cuando quieras y después ignorarme como si no hubiera pasado nada. La…la primera vez –estaba bastante excitado al igual que yo pero trataba de contenerse, se notaba en lo tenso de sus músculos- estábamos borrachos y sí, yo lo provoque pero- bajo la cara y pude ver una pequeña lagrima recorrer su hermoso rostro- pero yo no quiero solo sexo ocasional, yo quiero algo más y sé que tu no.
El verlo y escucharlo de esa manera me partía el corazón y solo deseaba consolarlo besar cada lagrima y borrarla de su rostro, camine hasta él y sin mucho en que pensar tome la decisión, no había nada que pensar, sin el ya no podría seguir. Así que tome su rostro entre mis manos y empecé a depositar pequeños besos – Te necesito Bill, no sé qué es lo que esperas de mí, pero una cosa si tengo clara, no puedo estar un día más sin ti, te necesito – y lo bese en la boca tiernamente y el poco a poco me correspondió y se abrazó de mi cuello, dejándose llevar nuevamente.
Baje mis manos a su entrepierna y empecé a masajearle, disfrutaba escuchando como gemía a causa del placer que sentía con mis caricias- Ahhhh Tomm Ahhhh – era la mejor melodía que podía escuchar, estaba más que duro, así que lo abrace y lleve al sofá, donde lo recosté boca arriba, me coloque entre sus piernas, las cuales el abrió para mí, le acaricie el pecho, bajando hasta sus piernas y me coloque en posición, ya no resistía más solo deseaba estar dentro de él, sentir el calor de su cuerpo recibiéndome.
Sin más me introduje de una firme estocada el grito – Ahhhhh
-¿Te duele?- le susurre al oído mientras mordía y besaba su oreja.
-No, ahhh sigue Tom, dame más ya no aguanto- me suplicaba con las mejillas coloradas y los ojos brillando de pación. Y lo hice, empecé las embestidas rápidas y con fuerza una y otra vez, sentí el placer recorrer mi cuerpo y lo sentí a él retorciéndose entre mis brazos jadeando mi nombre, hasta que no aguante más y me corrí dentro de él, pero él seguía duro y había que hacer algo al respecto, aunque estaba cansado me incline y lo tome en mis manos, él tenía los ojos cerrados, los cuales abrió al sentir mis manos en su pene.
Sin pensármelo comencé a lamerlo y lo introduje en mi boca, a pesar de que nunca había hecho algo como esto, no me causo asco, porque aunque Bill fuera un hombre, no me daba asco en absoluto, al contrarío disfrutaba cada rose con el cada contacto, en pocos minutos él se deshacía en gemidos, que estoy seguro escuchaban muy bien los vecinos, pero no me importaba, todo mundo podría enterarse y no me avergonzaría el hecho de que me gusta Bill.
Tocarlo, tenerlo era lo que más disfrutaba, lo lamí y succiones mientras miraba a su rostro, hasta que sentí el presemen saliendo por su polla y lo saque de mi boca y lo masajee con fuerza hasta que se corrió hasta que su semilla nos bañó a ambos, ya agotados nos dejamos caer en el sofá uno sobre otro, sentía una paz tan grande, hasta que de repente reacciono Bill.
-Mierda, ya es tarde no llegaremos al trabajo y estoy todo pegajoso- salto del sofá más que sobresaltado, pero a mí no me importaba el trabajo, solo estar con él, aun así me levante con mucha pereza y vi cómo se metió al baño.
-Hey pero tienes que darme lugar en la ducha si quieres que lleguemos a tiempo- asomo por la puerta y me sonrío juguetonamente. Me disponía a unirme a él en el baño cuando sonó ni móvil.
- Hola
-Tom, solo hablaba para recordarles lo de la cita hoy a las doce y pues para saber en dónde nos encontraremos.
-Mierda Georg lo había olvidado, mmm no sé qué te parece en la cafetería que está cerca de la disquera
-Me parece perfecto, bien te dejo- Bueno eso quiere decir que todavía hay tiempo, así que llame al trabajo y dije que Bill y yo tuvimos un problema y no podríamos asistir hoy al trabajo y colgué sin dar mayores explicaciones.
-Si sigues tardando ya no me encontraras aquí y además llegaremos muy tarde al trabajo- Me grito Bill desde el baño.
-De eso nada –entre al baño y rodee su cintura con mis brazos mientras le besaba el cuello –no recuerdas que hoy por fin firmamos contrato con la disquera.
-ah sí, se me había olvidado, que bueno que te tengo a ti ¿verdad?
-Definitivamente –lo gire para poder comerle la boca a gusto, pegándolo todo lo posible a mi cuerpo- dios, ¿qué me has hecho?, siento que ya no puedo continuar sin ti.
-Bueno, estamos iguales Tom, yo también te necesito, te .. te amo- dijo esto último en un susurro casi inaudible, pero lo escuche y me hizo sentir muy feliz. Terminamos de bañarnos y preparamos el desayuno. A las once con cuarenta ya estábamos en el café con Georg y Gustav, listos para este nuevo comienzo.
-Buenas tardes, tenemos cita con el señor David Jost- le indique a la secretaría.
-Si permítanme un momento, por favor tomen asiento – y se introdujo a una oficina.
-Estoy muy nervioso- Comento Gus
-Si yo también- le secundo Georg.
-Creo que todos estamos así – comento Bill y me miro con una sonrisa enorme.
-Adelante por favor, es señor Jost los espera- entramos más que nerviosos y después de un buen rato de pláticas y arreglar los términos firmamos un contrato, un nuevo futuro, un nuevo sueño y lo mejor de todo es que lo tenía a él a mi lado.
Las siguientes semanas pasaron de forma tan vertiginosa entre ensayos, juntas para hacer correcciones a las canciones y elegir cuales van y cuales no que casi no teníamos tiempo para nosotros, pero desde ese día dormíamos juntos en la misma cama, cada mañana despertaba a su lado, siendo su rostro lo último que veía al acostarme y lo primero al levantarme por las mañanas y eso me bastaba para ser feliz.
