Capítulo 3: El Túnel.
…
-Señor, según el plan, la chica llegará a Zirce en cuestión de días… -Dijo la voz demoníaca.-
-Prepara el ataque a Zirce cuanto antes, Magul –Respondió otra.- El acto final se acerca… la elegida y el cristal tienen que ser destruidos cuanto antes.
-Si señor…
…
Habían pasado dos días desde que el grupo abandonó los colosales muros de Sacral, por lo que ya únicamente podían depender de ellos mismos y de lo que les deparara el destino.
-Cónrad, cariño, ¿Me darías algo para comer? –Dijo la guerrera con su tono viril- Vengaaa…
Anna puso un dedo sobre el cuello del guerrero y lo deslizó suavemente hacia abajo. Mientras, un escalofrío recorría la espalda de Cónrad.
-No hagas eso más, por favor…
Taz empezó a reir con solo ver la cara de asco que tenía el guerrero.
-Anna, si tuviese algo de comer te lo daría.
-Gracias Taz, eres todo un amor –La guerrera respondió con una voz dulce, algo impropio de ella.-
-Lo se.
Mientras, Edgar y Amanda encabezaban la marcha del grupo.
-¿Te has enterado?
-Claro Amy.
-Pues repíteme lo que te acabo de decir.
Edgar siguió caminando en silencio.
-Edgar… a ver como te lo explico para que te enteres… –Amanda suspiró, cansada por tener que repetir la misma historia al ladrón por décima vez.-
-No tienes porqué explicarme nada rubia, yo iré a donde tu vayas y ya está –El ladrón se llevó las manos al cuello, con la mirada puesta en el horizonte.- Por cierto, está anocheciendo.
-Oh… -Intentó contener el rubor tras oir sus palabras.- G-gracias Edgar… -La joven miró al frente y avistó una barrera de montañas que estaba a escasos metros del grupo- ¿Tras esa montaña tenemos que pasar para llegar a Zirce?
El ladrón sacó el mapa que le robó tiempo atrás al guerrero y se lo entregó a la maga en mano.
-A ver… -La joven paró en seco y empezó a mirar minuciosamente las vías de entrada de Zirce, su próximo destino- Podríamos tomar el paso rocoso, pero tendríamos que bordear la cordillera entera… o podemos pasar por un camino subterráneo que lleva directamente a Zirce.
-Pues vayamos por el camino subterráneo ese, ¿No?
-Por mi genial, si el camino no está bloqueado tardaremos pocas horas en atravesarlo –Se giró hacia el resto del grupo.- ¿Qué os parece?
-Bien –Dijo Anna.-
-Lo que tu desees será siempre de mi agrado –Dijo Cónrad.-
-Claro que si… "Mi Lady" –Dijo el arquero imitando la voz del guerrero.-
-El Paso Rocoso es mas seguro –Respondió con un tono seco y apagado el Oscuro- El camino subterráneo lleva muchos años sin ser atravesado, podría haber tr…
El Guerrero miró al Mago con una mirada intimidante y fría. El comentario no fue de su agrado.
-Tu opinión no nos importa, Oscuro.
Todos menos el Mago se sorprendieron ante la reacción de Cónrad, parecía que el odio que sentía Nathan por él era recíproco.
Anna puso una mano sobre el hombro del Guerrero para intentar calmarle, pero este respondió quitándose su mano de encima.
-¡Déjame Anna, no te interpongas en una discusión entre hombres!
-¡Eh, relájate, que no te ha hecho nada! –Respondió violentamente Taz- ¡Y déjale a Nathan también, solo ha dado su opinión!
-¡La opinión de alguien que no trata con el respeto que se merece a la Doncella y al resto no se merece nada!
La maga miró al Mago, el cual se mostraba impasible. Si Nathan era experto en algo, a parte del uso de la Magia Negra y de la Magia de Destrucción, era en aguantar los cabreos infantiles.
-Como mi opinión no es bien recibida… -Dejó escapar un suspiro mientras se recolocaba el gorro en su cabeza- …me callaré.
-Mejor, así no serás mas una molestia.
Nadie se atrevió a decir nada, pues temían que el guerrero reaccionase como antes.
Desde que el grupo partió de Sacral, el Mago a penas respondía a las preguntas de sus compañeros. Se limitaba a andar y, en ocasiones, mirar a los alrededores con sus siniestros ojos. Con ese pretexto, Cónrad podía tener una excusa lógica para poder odiarle.
El grupo avanzó unos metros hasta encontrarse con la entrada al camino subterráneo, donde decidieron acampar.
Al no disponer de comida, todos menos los magos y el ladrón decidieron ir a cazar algo.
Debido al intenso frío, hicieron una hoguera y los tres se quedaron cerca de ella.
-Edgar… -Susurró Amanda al ladrón- deberías decirle algo para animarle, lo de Cónrad no le ha sentado muy bien…
El ladrón miró al Mago y éste le devolvió la mirada.
-No digas nada, Edgar –Las palabras del Mago fueron claras.-
-Pero tío, deberías responderle mal al tío ese, ¿No ves que solo quiere fastidiarte?
-Edgar tiene razón, Nathan, Cónrad lo hace solo para molestar, y además… -Forzó una sonrisa para intentar cautivar al Mago- no eres una molestia, es más, me gusta de que haya uno de los tuyos con nosotros.
-¿Uno de los tuyos…? –El mago se levantó, molesto por el comentario- Soy un humano normal y corriente y… "…Nathan, tu actitud y tu… ser… me repelen…" –Intentó imitar la voz de la Maga- …No te contradigas mas.
Amanda frunció el ceño al ver que el Mago no quería aceptar sus palabras.
-¡Encima que me molesto en animarte…!
-¡PUES NO TE MOLESTES MAS! –Nathan, rápidamente, se fue hacía donde estaba su bolsa y su bastón y los cogió- ¡Mas me molesta a mi que me tratéis como a alguien distinto! ¡¿Creéis que me gusta aguantar al imbécil ese de Cónrad?! –El mago se iba acercando lentamente a la Maga- ¡¿Crees que me gusta ver como cada uno habla de lo maravillosa que es su vida cuando yo no he tenido nada nunca?! ¡¿Crees que me gusta haber nacido así…?! ¡PUES NO…! –Se quedó a escasos centímetros del rostro de la joven. Fue tal la cercanía que ella pudo ver el contorno de los ojos de Nathan- …Cónrad tiene razón, aquí solo soy un estorbo. –Se giró hacía el camino que llevaba al Paso Rocoso y empezó a andar hacía él.-
El ladrón y la maga se quedaron viendo como el Mago desaparecía en la oscuridad del bosque, dando por entendido de que dejaba al grupo. Edgar miró a Amanda, sorprendido.
-¿Qu-qué ha pasado…?
-… -La maga se fue a la dirección opuesta a Nathan, abandonando la hoguera y dejando solo al ladrón.
-Genial, los frikis mágicos estos me dejan solo, toma ya… -Se tumbó sobre el suelo y apoyó la cabeza sobre sus brazos- Espero que ambos arreglen sus problemas…
Al cabo de varios minutos, Cónrad, Taz y Anna volvieron al lugar de la hoguera con 3 conejos.
-Edgar –Dijo el arquero- Mira lo que he pillado con mi arco –Le mostró los conejos al ladrón, pero este parecía que estaba dormido.-
-Se ha dormido –Añadió la guerrera.-
-Pues entonces preparemos la cena –Tras decir aquellas palabras, el guerrero miró los alrededores, en busca de la joven- ¿Y Mi Lady?
-Se ha ido cabreada –Respondió el ladrón.-
-¿Tu no estabas dormido?
-No Taz, no estaba dormido… estaba pensando…
-¿Y de que se ha cabreado la hermosa Doncella?
-De Nathan. Podría decir que el Mago se ha ido porque está hasta la poll* de todos nosotros –Edgar abrió los ojos y miró fríamente al guerrero, por el cual sentía un odio que ocultaba a la perfección- sobretodo de ti.
Todos se percataron de la ausencia del Mago después de oir al ladrón. No comprendían porque se había ido. "¿Qué habremos hecho para que esté así?" pensó Taz.
El guerrero ignoró lo que dijo Edgar y se sentó al lado de la hoguera junto a él. Anna hizo lo mismo pero Taz se quedó de pie, preocupado por Nathan.
Las horas pasaron y todos menos Taz, que estaba tumbado mirando el cielo, estaban durmiendo junto al fuego cuando, entre las sombras, apareció una persona. Taz se refregó los ojos para ver con claridad y la reconoció.
-¿Qué ha pasado Amanda?
La joven se sentó al lado del fuego, completamente hundida. Su rostro parecía el de un alma en pena y su tez estaba húmeda. Había llorado.
-¿Me vas a decir algo o te vas a quedar ahí lo que queda de noche?
-…-La maga miró con sus cristalinos ojos al arquero- Se ha ido por… por mi culpa…
-No se ha ido por tu culpa, se ha ido por la de todos.
-Pero yo podría haberle tratado… mejor…
-Deja de pensar en eso… -Suspiró y cerró lentamente los ojos- Descansa y ya verás como mañana el está aquí con nosotros.
Amanda asintió un tanto confusa, no quería dormir, pero el cuerpo se lo pedía, por lo que se tumbó en el suelo y cerró los ojos hasta conciliar el sueño.
…
-¡Será hijo de puta! –Gritó el guerrero.-
El grito de este hizo que la joven se despertase. Ya había amanecido.
-¿Mmm? –Se desperezó mientras se levantaba del suelo, con la túnica manchada de tierra y de hierbajos- ¿Q-qué pasa…?
-¡MIRA ESTO! –El guerrero le puso una nota en su cara-
Amanda retrocedió al ver la hoja tan cerca de ella.
-¿C-Cónrad… que pasa…? –Cogió la nota y la leyó en voz alta- "Como vuestro trato hacía mi ha sido tan bueno, he decidido compensar vuestra actitud tomando unas cosas prestadas… os he cogido el mapa, el conejo que no os comisteis, la provisión de agua y la brújula. Por cierto, el conejo con especias está bastante bueno, por lo que he cogido también las especias, ah, y que no se me olvide, el dinero también lo tengo yo. Besitos a todos. Nathan…" –La maga arqueó una ceja con la cara horrorizada- Será broma…
El ladrón, que ya estaba despierto, empezó a reírse a carcajadas.
-¡Se lo ha llevado todo! ¡JAJAJAJA! –Se llevó la mano a la barriga para intentar aguantar la rias. Tras unos minutos, pudo recomponerse- Estamos jodidos.
Taz, que estaba al lado de Anna, señaló la entrada a la cueva.
-Zirce está tras esa cueva, ¿No? –Dijo el Arquero- si la atravesamos rápido podremos llegar a la ciudad y abastecernos.
-Taz tiene razón, debemos partir cuanto antes –Añadió Anna mientras empuñaba su gigantesco mandoble.-
Cónrad resopló con cierto enojo y asintió. Todos recogieron lo que quedaba de sus equipos y entraron en la cueva.
Mientras, tras haber atravesado un pequeño tramo del Paso Rocoso, Nathan estaba parado en frente de una cabaña que obstruía el camino.
-(Voy a llamar, a lo mejor pueden darme información sobre este lugar y eso…) –El mago golpeó varias veces la puerta con la punta de su Báculo hasta que esta se abrió.-
De ella apareció una señora mayor, de unos 60 años de pelo blanco, de baja estatura y con una siniestra sonrisa que hizo que Nathan se estremeciera.
-¡Hola jov… Maguillo! –Al decir aquellas palabras, Nathan pudo ver que la señora tenía los dientes completamente deformes y afilados, le pareció extraño- ¿Quieres entrar? No suelen pasar jóvenes como tú, así que algo de compañía no estaría mal.
-Vale.
Nathan entró en la cabaña y miró como era su interior. Había una mesa con 4 sillas de madera, una de ellas ocupadas por un anciano que mantenía una conversación consigo mismo. También había un trapo en el suelo que envolvía varias armas.
-¿Qué te trae por aquí, joven? –Entonó la mujer.-
-Quiero llegar a Zirce.
-Has hecho bien en venir aquí, porque el tunel subterráneo está plagado de trasgos y, dicen los viajeros, que hay algún ogro, pero tampoco le hagas mucho caso a una vieja como yo, jijiji…
Las pupilas del Mago se dilataron mientras que sus vellos se erizaban a gran velocidad.
-¿U-UN OGRO? –Su voz temblaba, entonces recordó a sus ex compañeros.-
-Solo es un rumor… -La voz de la mujer se volvió siniestra.-
La puerta se cerró de golpe y la mujer, que estaba de espaldas al Mago, sacó un cuchillo lentamente de la parte trasera de la puerta. El anciano se levantó y miró al Mago con su vieja y cansada mirada mientras jugueteaba con una daga.
-No pasa mucha gente por aquí, ¿Sabes? –Dijo el anciano.-
Nathan ya se había percatado del arma que poseía la mujer y sus temores se confirmaron al ver el viejo armado. Todo cobraba sentido.
-Y nosotros tenemos que comer…
-¡HYA! –La anciana, aprovechando que estaba a espaldas del Mago, intentó apuñalarlo con su cuchillo.-
Nathan la golpeó con su báculo en el costado y, en cuestión de segundos, sacó su cuchillo de Mitrilo y lo clavó en la cabeza de la vieja.
-¡LINA! –Gritó el viejo, histérico.-
-No voy a morir a manos de dos asquerosos y patéticos caníbales –La voz de Nathan era fría y sin la mas mínima muestra de compasión.-
-¡AAAGHH!
El anciano, dominado por la ira, se lanzó hacía Nathan con su daga en mano, pero este le golpeó en la cara con el báculo, tirándolo al suelo del golpe.
-Dame las armas que tengas en ese trapo y me iré sin hacerte daño.
El viejo negó agitando la cabeza.
-Bueno… tu lo has querido… -El Mago chasqueó los dedos y los pantalones del viejo empezaron a arder.-
-¡AAAAAH, AAAAAAAAAHH, AAAAAAAAAGHHHH! –El viejo empezó a retorcerse en el suelo mientras las llamas consumían rápidamente su cuerpo.-
Ignorando al anciano, Nathan se fue hacia el trapo y quitó el nudo para ver lo que contenía este. Había un arco de Mitrilo, un carcaj y varias flechas en él. El Mago cogió todo lo que había en el trapo y lo metió en su bolsa junto a su cuchillo, llegando ésta al tope.
Salió de la cabaña dejándola atrás mientras se consumía en las llamas. "Ya sé porqué nadie llegaba a Zirce con vida… A lo mejor ella nunca llegó…" Pensó a la vez que una mueca de tristeza se dibujaba en su rostro.
Llegó a la entrada del túnel y empezó a mirar a sus alrededores, no había nadie, todo indicaba que el grupo había entrado.
-Como no los alcance… -En su mente visualizó a la Maga siendo golpeada brutalmente por el ogro, cosa que hizo que se palideciese- … ¡Tengo que alcanzarlos!
Nathan, agobiado al oir sus pensamientos, empezó a correr lo más rápido que pudo hacia el interior del túnel.
Mientras, en el interior de este, el resto del grupo avanzaba a paso lento y con los ojos puestos en el frente y en el techo. Pues desde que entraron, sintieron la presencia de que alguien o algo los estaba siguiendo.
Cónrad, el cual encabezaba el grupo, paró en seco al ver que unas pequeñas luces se filtraban desde el techo.
-Ya debemos estar llegando –Dijo este a la vez que suspiraba aliviado- Un último esfuerzo, Guardianes.
Taz, que andaba distraído, tropezó con algo provocando que cayese de boca al suelo.
-¿Estás bien Taz? –Exclamó Anna.-
Taz cogió el objeto con el que se tropezó y lo puso sobre una luz del techo para poder identificarlo.
-Un yelmo de hierro oxidado… -De repente, Taz tuvo un mal presentimiento- Chicos, creo que… que estamos en problemas.
Cuando los ojos del resto se adaptaron a la oscuridad del lugar, pudieron ver una cantidad ingente de cadáveres en el suelo.
Amanda, horrorizada, retrocedió.
-¡¿Q-qué es este lugar?!
Un agudo grito rompió el silencio del momento, no era el grito de un ser humano.
-No puede ser… -Cónrad empuñó con su mano derecha su espada y con la izquierda su escudo, colocándose delante de Amanda- ...tenemos compañía Mi Lady.
Edgar se colocó de espaldas a la Maga, Taz a su izquierda y Anna a su derecha, creando una formación que pudiese protegerla de "cualquier" ataque. Durante unos segundos, el silencio se hizo en el lugar, hasta que se escuchó los pasos de un pequeño ser.
El ser avanzó hacia un haz de luz dejando verse.
-Un Trasgo… -Susurró el arquero.-
Sin pensárselo dos veces, el astuto arquero colocó una flecha sobre la cuerda del arco y empezó a estirarla lentamente hasta que, en un abrir y cerrar de ojos, la disparó con tal fuerza que atravesó la cabeza del trasgo.
-…Buen disparo –Dijo la Maga, aterrada.-
Sin que se diesen cuenta, eso provocó que cientos de trasgos aparecieran del suelo de la cueva. En cuestión de segundos se vieron rodeados por ellos.
-¡KAAAAJJJJ! –Todos los trasgos avanzaron hacia los Guardianes con sus hojas de hierro oxidadas y sus escudos de madera.-
-¡Atacad! –Gritó Cónrad mientras avanzaba hacia los trasgos.-
El guerrero empezó a asestar potentes tajos a los humanoides, cortándolos por la mitad y destrozando sus cuerpos de la manera más violenta posible. Mientras, el Arquero eliminaba a todo trasgo que se acercaba a él y a las espaldas del guerrero. A pesar de tener cientos de objetivos, no falló ni un disparo.
-¡V-vamos a morir! –Dijo la maga mientras caía al suelo del terror.-
Un trasgo avanzó hacía ella y se relamió sus carcomidos labios al ver su rostro.
-¡Ni lo sueñes hermana! –Anna, en un arrebato de ira, golpeó con su mandoble al trasgo, destrozándolo- ¡No puedes rendirte, tienes que salvarnos a…! –De un sablazo eliminó a una fila de trasgos que se iba acercando a ella por el flanco- ¡…nosotros y al resto del mundo!
Edgar, camuflado entre las sombras, golpeaba a los bichos con sus dos dagas a diestro y siniestro, causando un número considerable de bajas.
Pero por muchos trasgos que muriesen, seguían saliendo más y más de ellos por los mini túneles que había en las paredes de la cueva, parecía que aquella masacre no tuviese fin.
Cuando se vieron rodeados de nuevo, el grupo volvió a la formación original. Mientras ellos retrocedían, los trasgos iban acercándose mas a ellos.
De repente, el suelo empezó a temblar, creando el caos entre los humanoides, "¿Qué es eso?" pensaron todos a la vez mientras el suelo temblaba.
El techo del túnel se iba deshaciendo poco a poco por las vibraciones producidas por el temblor. Tras deshacerse casi por completo, la luz dejó ver un ser de unos 9 metros, gordo, grisáceo, con la piel llena de tumores que portaba un pilar de piedra en una de sus grotescas manos.
El horror se dibujó en las caras de los Guardianes al ver aquella figura monstruosa ante ellos. Todos intentaron decir algo, pero el miedo y los nervios lo impidieron.
-E…Es….Ta…Est… -Anna dejó caer su mandoble al suelo y se tiró sobre el suelo, aquella criatura había creado el pánico en ella- ¡VAMOS A MORIR TODOS, TODOOOOS!
El guerrero soltó sus armas y se quedó inmóvil frente al Ogro. El ladrón dio varios pasos atrás con la intención de huir, pero sus piernas no respondían.
Amanda, apoyada sobre su báculo, dejó escapar unas lágrimas mientras se iba dejando caer sobre el suelo.
-Vamos a morir, vamos a morir… -Se llevó las manos a la cabeza y empezó a agitarlas- (No voy a salvar a nadie, ¡Moriré a manos de un Ogro…! ¡NO QUIERO MORIR!)
El Ogro rugió con furia y se acercó a los Guardianes mientras arrastraba el pilar por el suelo. Cogió la gigantesca piedra con sus manos y la levantó.
Todos vieron como su muerte se hacía inminente.
-¡GAAAAAGGGGHHH!
-¡FIRAGA!
En el instante en el que iba a dejar caer el pilar sobre ellos, una colosal bola de fuego apareció de la oscuridad impactando sobre el ogro y tumbándolo en el suelo. Cónrad no se creía lo que había pasado.
El resto del grupo miró hacia atrás. Vieron dos puntos amarillos en la oscuridad, que lentamente se iba acercando a ellos hasta poder identificar al sujeto que lanzó el hechizo.
-Llegué… a… tiempo… -Dijo el Mago, exhausto.-
-¡NATHAN! –Gritó la Maga, completamente emocionada.-
-Gracias tio… -Dijo Taz, algo más relajado- Gracias…
-¡ESE ES MI NATHAN! –Anna salió corriendo hacia él y apretó su cara entre sus pechos.-
-Annnnnna, dejjjammmmeee –El Mago se deshizo de la guerrera y desvió la mirada al Ogro, que permanecía inmóvil en el suelo. Parecía que el ataque había acabado con él.-
El arquero se fue corriendo hacia el mago y chocó con él su mano, pues Nathan seguía siendo su amigo a pesar de lo ocurrido.
La Maga fue corriendo hacia él y lo abrazó con tal fuerza que uno de los huesos del Mago crujió. Pero esta vez, el Mago no se deshizo de ella.
-Gracias Nathan… -Dejó escapar unas lágrimas de alegría mientras abrazaba con más fuerza al Mago.-
-Amy… Amanda, esto es emb… -Estaba tan ruborizado que no pudo ni terminar lo que quiso decir.-
El ladrón empezó a reir a carcajadas mientras avanzaba hacia el Mago.
-Nos has librado de una buena tio –Dijo algo emocionado.-
La Maga se separó del mago y se secó las lágrimas, aunque estas no pararan de brotar de sus cristalinos ojos. Todos miraron al frente y observaron cómo Cónrad daba toquecitos con su espada a la cabeza del Ogro.
-Chicos, una fuerza misteriosa ha mat… -Entonces vio a Nathan-…esto no es posible…
Nathan avanzó hacia él y tiró su mochila, la cual estaba bastante cargada, en frente suya.
-Si te la llevas por mí, le digo a los de Zirce que tu mataste al Ogro –Dijo con el mismo tono chulesco que usaba Edgar.-
Todos se acercaron al Mago y al Guerrero y tomaron sus cosas del suelo, sin creerse de que aun siguiesen vivos. Los trasgos habían huido con solo ver al Ogro, así que tenían un corto margen de tiempo para escapar antes de que estos apareciesen.
-Debemos salir de aquí cuanto antes –Dijo Nathan- La salida está a escasos metr…
La Maga lo agarró con fuerza del brazo, haciendo que este se volteara hacia ella.
-¿Vas a quedarte con nosotros?
Nathan los miró a todos y, de una manera u otra, todos esperaban un sí como respuesta.
-Amanda… si no voy con vosotros no cobro, así que… no me queda mas remedio –Dijo entre risas- Claro.
Todos sonrieron al escucharle. Tras aquello, decidieron seguir el camino del túnel hasta avistar una luz en la lejanía.
Nota del autor: Este capítulo no está completamente revisado en lo referido a las faltas de expresión, ya que lo he subido… "Bajo presión", por así decirlo. Además, el final lo he hecho rápido, por lo que no me ha quedado muy bien y eso… Cuando pueda lo corregiré y ante todo espero que lo hayáis disfrutado.
