Capítulo 6: Sanctus.

Lo único que se podía escuchar en aquel momento eran los desesperantes llantos del Oscuro, pues no concebía que su amiga hubiese muerto… y menos de aquella manera. Solo sabía darse cabezazos contra el suelo y golpear este una y otra vez, furioso.

Tras unos instantes de confusión, el Gigante Rojo miró a los Guardianes, centrándose en buscar lo que era su objetivo desde un principio.

-ALLÍ ESTÁS… -El Demonio clavó su mirada sobre Amanda- …AMANDA.

La rubia retrocedió unos pasos, horrorizada. La muerte de Katherine le había afectado bastante, por lo que no se encontraba en condiciones de luchar.

El Demonio, ignorando al alicaído Mago, comenzó a correr a gran velocidad hacia la posición de la Doncella.

Mientras el ser rojo avanzaba hacia ella, Cónrad, Taz y Edgar se interpusieron en su camino, con sus armas desenfundadas y listos para defenderla.

-¡Eh! ¡¿A dónde coño te crees que vas?! –El ladrón lanzó una de sus dagas al aire y, antes de que esta cayese, la tomó por el mango, llevándosela a la altura de la cara- Antes de siquiera mirarla, tendrás que pasar por encima de nuestro cadáver.

El guerrero apuntó al demonio con su espada, mostrando frialdad y conservando la poca cordura que le quedaba ante su oponente.

-¡Edgar, por una vez en mi vida, estoy de acuerdo contigo…! –Empezó a agitar la espada lentamente a la vez que pronunciaba unas palabras incomprensibles.- ¡…Nilj'or, ilumínate! –Pero la espada no se iluminó.-

Taz y Edgar se quedaron mirándolo.

-¿Qué haces, Cónrad…? –Dijeron el Ladrón y el Arquero al unísono.-

Sin echarles mucha cuenta, el Demonio siguió avanzando, pero a un ritmo más lento.

-¡Parece que vamos a tener que pararle como sea! –Gritó el Arquero mientras corría hacia la Maga- ¡Amanda, debes utilizarlo!

Amanda, que ahogaba sus lágrimas mientras arrastraba el cuerpo de Anna a un lugar seguro, miró al Arquero negando con la cabeza. Tenía miedo de realizar aquel hechizo.

-¡P-PERO SI LO USO MORIRÉIS! –Gritó la chica con la voz completamente quebrada.-

El Guerrero y el Ladrón se colocaron justo en la espalda del Demonio, preparados para realizar el ataque que tenían planeado.

-¡No te preocupes…! –Se interpuso en el camino del Demonio, colocando rápidamente una flecha de Mitrilo sobre su arco- ¡…Por nosotros, lo inmovilizaremos y entonces, tu le atacarás!

Aunque el fuese un simple arquero, Taz era un excelente estratega militar.

-¡V-vale!

El Demonio vio como el Arquero se interpuso en su camino, por lo que esbozó una siniestra sonrisa mientras empuñaba su látigo.

-¡MUERE, MUERE MUERE!

En aquel instante, el tiempo se paró para Taz. Ajustó el arco y entrecerró su ojo izquierdo, posando el derecho sobre la flecha de mitrilo. "No me llaman el arquero letal por nada, ¿Sabes?".

Cuando volvió a notar la noción del tiempo, soltó la mano de la cuerda. La flecha impactó en el centro de la pupila del ojo derecho del demonio y, fue tal la velocidad que había tomado en el aire, que atravesó la cabeza de éste.

-¡AAAAAAAAAGGGGHHHHH!

Aquel grito de dolor resonó en todo Zirce.

El demonio se paró de golpe, llevándose las manos a la cara sin conseguir ver nada por uno de sus ojos.

-¡Ahora! –Gritó Taz.-

Tras tomar impulso, Edgar empuñó su sable y asestó un potente tajo sobre los tendones de una de las piernas del Demonio. Cónrad hizo lo mismo. El plan funcionó, el Demonio cayó al suelo instantáneamente, permaneciendo inmóvil en éste. Aprovechando aquel momento de conmoción, el Ladrón, el Arquero y el Guerrero se alejaron todo lo que pudieron del demonio, pero éste aun conservaba un as en la manga.

-¡AÚN NO HABÉIS ACABADO CONMIGO!

Apoyó uno de sus brazos al suelo y, armado con su látigo, asestó un potente golpe al suelo creando una onda expansiva.

-¡CUIDADO! –Exclamó el Ladrón al ver la onda.-

Por mucho que corriesen, la onda impactó contra ellos, dejándolos en el suelo malheridos e incapacitados.

-AHORA NADIE… -El Demonio comenzó a arrastrarse por el suelo yendo hacia la Maga- PODRÁ ENTROMETERSE… EN MI… CAMINO…

La gente comenzó a mirar a través de los huecos de las murallas. Solo veían la desesperación de los supervivientes… Todo estaba acabado.

-No… no… -La Maga empuñó su báculo, furiosa- ¡No me dejaré matar por ti, sucio engendro!

De repente, el cristal del báculo comenzó a brillar con intensidad, pero esto no impidió que el Demonio parase de avanzar hacia ella.

-¡Has hecho cosas terribles en tu vida…! –Un haz de luz partió del cristal hacia el cielo, así atravesando las nubes- ¡…Y YO, AMANDA ALDRICH, VOY A EXTERMINARTE!

Un colosal círculo de luz se dibujó en el suelo, rodeando al demonio y a ella. Había aceptado su destino, pero si no lo hacía morirían más inocentes.

-¡¿SANCTUS?! –El Demonio reconoció al instante el hechizo que había invocado la Maga.-

Rápidamente, el Demonio pensó en parar de alguna manera la invocación pues, si esta se completaba, moriría. Sanctus era el hechizo más poderoso de la Magia Sagrada, invocaba un círculo sagrado sobre una superficie que, al cabo de unos minutos, desintegraba toda la materia que se encontraba en su interior junto al hechicero.

El Demonio empezó a retorcerse en el suelo, intentando huir de aquel círculo, pero el dolor le impedía moverse. Tras eso, miró a la Maga algo atemorizado.

-¡¿SABES QUE SANCTUS ACABARÁ CONTIGO TAMBIÉN, NO?!

Amanda, que estaba canalizando el poco maná que quedaba en su cuerpo, calló.

Mientras el círculo terminaba de invocarse, Cónrad, Edgar y Taz miraban como este iluminaba toda Zirce, creando un aire de tranquilidad y de armonía sobre el lugar.

Tras varios intentos de levantarse, Edgar cayó al suelo, herido del golpe del demonio, cerró el puño y golpeó con fuerza el suelo.

-No puedo morir aquí –Dijo el Ladrón- Tengo… tantas cosas por hacer aun y… -Alzó el brazo hacia el cielo nocturno con cierto aire melancólico- …tengo que cumplir mi promesa…

Taz, tras oir a Edgar, giró la cabeza hacia él.

-Yo… con que Anna esté a salvo, puedo descansar en paz…

-Tio, te comportas como un adulto para tu edad, Taz…

-No te creas… -El Arquero esbozó una leve sonrisa que dejó ver su dentadura ensangrentada- Soy un puto desastre de… -De repente, unas gotas de sangre salieron de su boca- persona…

El Arquero cerró los ojos esbozando una triste sonrisa.

-¿Taz…? ¿TAZ? –El Ladrón zarandeó con uno de sus brazos al Arquero, pero éste ni se inmutaba.

-No me jodas Taz…

-Uno menos…

Aquella voz le resultó familiar, por lo que miró de reojo su izquierda y allí estaba él.

-¿Todavía no has muerto, Cónrad?

-No… quiero ver con mis propios ojos como la Doncella acaba con el Demonio…

En aquel instante, Edgar recordó el porqué de que estuviesen allí. Se había olvidado por completo de la Maga.

-¿Crees que lo conseguirá?

El silencio del Guerrero fue una respuesta más que contundente.

-La aprecio mucho pero… no creo que sea capaz…

Esas palabras enfadaron muchísimo al Ladrón. No podía aguantarlo más.

-¡¿Y si ves que no lo conseguirá, por qué no la ayudas?! ¡Tú eres el único que no está herido!

-¡Plebeyo imbécil, vale que tengamos que defenderla, pero aprecio demasiado mi vida como para sacrificarla en vano… habría que estar loco para ir allí a salvarla o algo! –Gritó- ¡Cualquier ser racional haría lo mismo en mi lugar!

-Pues entonces huye.

-¿Qué…?

-Si muero aquí, no quiero hacerlo junto a una persona como tú…

-Ni yo contigo…

La única razón por la que no había huido fue por cansancio, no tenía ganas de levantarse y huir. Eso fue muy impropio de él.

Aquel momento se le hizo eterno a Edgar, solo sabía mirar de reojo a Taz y mirar al frente para ver si pasaba algo.

-Amy… huye, por favor…

De repente, en medio de la oscuridad de la noche, avistó una figura corriendo hacia el círculo a una velocidad descabellada.

-¿Ese quién es?

Mientras tanto, el maná de la chica se canalizó por completo y, tras eso, el círculo comenzó a brillar con más fuerza. La Maga comenzó a sentir una leve sensación de calor y frío a la vez, era una sensación extraña.

El demonio comenzó a reir de repente.

-BUENO… -Su voz estaba completamente quebrada- YO MORIRÉ, PERO A TI NO TE QUEDA TIEMPO PARA HUIR, MALDITA ZORRA…

La chica temblaba con solo pensar en su inminente destino.

-Yo… s-si mu-muero ser-será salvando a los q-que quiero… -Dijo con un tono quebrado.-

-¡TU NO VAS A MORIR AQUÍ!

Al oir aquello, la Maga miró al frente y vio como un chico de tez gris oscura, pelo negro azabache y ojos amarillos corría hacia ella a una velocidad inhumana.

-¿Eh-?

Sin poder terminar de hablar, el chico agarró a la Maga y siguió corriendo hacia adelante para poder salir del círculo de invocación.

-¡¿Quién eres?! –Dijo la chica mientras golpeaba la espalda de éste.-

-¡¿Quién coño voy a ser?! –Respondió con cierto enojo.-

Su voz no le era familiar, pues la voz de aquel chico era agradable, no muy aguda pero tampoco tan grave como la de Anna… tenia voz de adolescente. Su rostro era algo atractivo pero a la vez repulsivo, era un Oscuro.

El círculo comenzó a iluminarse con más fuerza, haciendo que todo lo que hubiese en su interior empezase a desintegrarse.

-¡Suéltame, por favor! –Gritaba Amanda- ¡No me hagas nada!

Sin hacerle caso, el chico siguió corriendo hasta atravesar el círculo en el último momento.

Nada más salir, el joven derrapó y tiró a la Maga al suelo.

-Lo… conseguí… -Estaba exhausto por la carrera que había realizado.-

Amanda no podía creer lo que había pasado, aquel chico la había salvado. Se sentó en el suelo y lo miró de arriba abajo, con asombro y temor a la vez.

-¿Q-qui-quién e-eres?

El interior del Sanctus se volvió blanco y, de repente, un enorme rayo de luz surgió del suelo desintegrando todo su interior y atravesando el cielo. Fue una escena conmovedora.

-Soy… -El chico respiró profundamente, dolido por la reacción de la chica- soy Nathan.

La Maga abrió ampliamente los ojos, horrorizada. La imagen que tenía de cómo sería el Mago se rompió en pedazos, no era ni rubio ni tenía los ojos azules.

Un extraño ruido surgió del rayo, algo había salido mal. Sin previo aviso, la luz se tornó roja con chispas.

Nathan se giró hacia la luz y la miró con curiosidad.

-¡NO! –Gritó la Maga.-

Finalmente, el círculo estalló y una onda expansiva recorrió Zirce y sus alrededores devastando todo lo que había a su paso.

-¿Estás seguro de lo que vas a hacer, Edgar? –Preguntó el Arquero mientras caminaba hacia el castillo de Zirce, acompañado de su fiel amigo Edgar.-

-Mira a tu alrededor si no…

La gente miraba desde los escombros de sus casas a los jóvenes. Lo habían perdido todo después de la batalla. La gente había perdido sus hogares, familiares, el dinero, la comida… todo, lo único que les quedaba era el recuerdo de una vida que jamás volverían a tener.

-Llevamos ya dos semanas desde que luchamos contra el Demonio ese, y el Rey sigue sin hacer nada por el pueblo, ¿No es patético? –Apretó el puño con cierta ira- Se merece un buen escarmiento.

El Arquero se llevó la mano derecha a la nuca, pues la otra la tenía vendada.

-Creo que hay maneras mejores de vengar al pueblo que robándole la pasta al Rey.

-¡Pero sería la poll*! –Edgar se giró hacia Taz a la par que caminaba hacia delante- ¡Imagínate, ganamos pasta y quedaríamos como los héroes de Zirce!

-Si le robas el dinero al Rey… ¿Con qué dinero pagarán a los trabajadores para que reconstruyan la ciudad?

-Taz, no me jodas, no la van a reconstruir.

-Si no quiere que la gente se subleve, digo yo que tendrá que hacer algo por el pueblo.

Edgar se llevó las manos a los bolsillos pensando en las palabras de su compañero.

-Ahora me haces sentir mal.

-Mejor cambiemos de tema… -Se llevó la mano al mentón, pensativo- ¿Has visto a Anna?

-Tio, tienes una cierta obsesión con la machota.

-¡Pero le ha cambiado la voz, ahora es una dama guerrera! –Sus ojos comenzaron a brillar- Es tan… -Dejó escapar un leve suspiro de satisfacción.-

-Es tan… ¿Mayor? ¡Tio, te saca 7 años, cuando tú seas mayor de edad, ella tendrá las tetas caídas!

-Mmmm…

Edgar se llevó una mano a la cara alucinado por el comportamiento infantil del Arquero.

-Veo que te olvidaste ya de Stacy.

Taz paró en seco su marcha. Parecía haber recordado algo que creía haber reprimido hace ya tiempo.

-No hables de ella.

-Oh… lo siento…

Siguieron caminando durante un tiempo en silencio hacia el castillo. Edgar se sentía resentido por su comentario, pues el tema de Stacy era un Tabú para el Arquero.

-Oye, para cambiar de tema… -Exclamó Edgar forzando una sonrisilla que se desvaneció a los pocos segundos- Lo de Nathan es un poco…

-Extraño…

-Si… yo me lo imaginaba algo mas… humano.

-EL decía que era un humano pero… -Aun conociendo lo que el Mago realmente era desde hace tiempo, su asombro era bastante grande- …No un Oscuro.

-Según los libros de historia y esas cosas, los Oscuros se extinguieron después de la Guerra de Ogán, no sé qué pinta uno vivo, ¿No?

-Lo dices como si te molestase, a mi me da igual, Nathan me cae bien y punto… -Se llevó la mano al mentón al igual que Edgar.- Lo que nos hace humanos no es nuestro físico, si no nuestra forma de ser…

Edgar comenzó a reír a carcajadas al oír a Taz.

-¡JAJAJAJA! ¡Taz en modo filosófico!

El Arquero se ruborizó levemente.

-Ni que fuese algo malo decir lo que uno piensa… -Tras eso, desvió la mirada.-

Cuando se dieron cuenta, estaban en frente del portón del Castillo.

-Bueno, vamos allá –Dijo el Ladrón.-

El Arquero actuaría de cebo para que el Ladrón pudiese robar todo el dinero que pudiese a escondidas. Tenían el tiempo justo para robar, salir, volver a la posada en la que se hospedaban y salir de Zirce "por patas".

Habían pasado varias horas desde que Taz y Edgar salieran a "hacer labores humanitarias" (o eso fue lo que les dijo el Ladrón a sus compañeros).

Nathan estaba en la última habitación de la primera planta de la posada "Mc' Henry e hijos". No era nada del otro mundo, pero tenían que quedarse en algún lugar para descansar.

La habitación era pequeña, muy parecida a la que le asignaron en el castillo de Sacral: Una cama, un escritorio con espejo, una mesilla y una ventana que era de todo menos luminosa.

Nathan se miró por última vez en el espejo antes de salir del cuarto. En el veía un Oscuro con vendas por todo el tronco, brazos y cuello, de rostro caucásico, sin barba, ojos amarillos en casi toda su totalidad (Excepto el iris, que lo tenía gris y la pupila), pelo negro azabache alborotado, tez gris oscura casi negra y con enormes ojeras.

Tras eso, se puso su camisa marrón, sus pantalones de tela verdiblanca, sus botas de cuero y una capa que había encontrado en el mueble de la cama.

"Si no hubiese perdido mi gorro en la batalla, los demás no me odiarían… si le hubiese plantado cara al Demonio ahora Katherine estaría conmigo…". El Mago se sentó en la cama para atarse los cordones de las botas.

"Hasta Amanda me mira mal ahora…" Pensó mientras aguantaba las lágrimas, "Yo nunca quise nacer como un Oscuro, yo… yo quiero ser un humano, o que me traten como tal…". Terminó de atarse los cordones y se puso en pie, se fue hacia el espejo y se miró por última vez. "Intenta dibujar una sonrisa, Nathan, al menos así no te apartarán tanto". El chico esbozó una tierna sonrisa y con ella salió de su habitación.

Mientras avanzaba hacia las escaleras del pasillo, unos murmullos se escuchaban en la planta baja.

-¿Estás bien, Amy? –Preguntó Anna.-

-Sí, bueno… no mucho… -Dijo con un tono deprimente.-

-Pues mira, la voz se me ha quedado más bonita después de todo –Entonó la Guerrera mientras se deleitaba con su voz dulce y armónica.-

-Al menos la herida que te hiciste en la garganta te ha cambiado a mejor –Respondió la Maga.-

-¡Sí! –Respondió- ¡Estoy segura que así atraeré a más chicos, o incluso a Cónrad!

Amanda rio levemente.

-Tú nunca cambias, ¿Eh?

-Pues claro que no, ¡Las cosas buenas nunca cambian!

Ambas se echaron a reír. Anna estaba realmente feliz, estaba viva y tras recuperarse de las heridas su voz había cambiado por completo. Aunque no se podía decir lo mismo de la Maga.

Las chicas pararon de reír al oír el sonido de alguien bajando las escaleras.

La Maga desvió la mirada a la ventana al ver la persona que bajaba.

-Buenos días.

-¡Hola Nathan! –Dijo Anna con un tono alegre- Tienes mala cara, ¿No?

-Creo que sí… llevo varios días sin pegar… -Bostezó- …ojo… -Apartó la mirada de la guerrera y miró a la Rubia- Ay…

El ambiente se volvió tenso por culpa de los magos, ambos querían hablar el uno con el otro, pero si lo hacían, alguno saldría malparado.

Cónrad bajó de las escaleras y miró a las chicas y a Nathan.

-Buenos días Mi Lady, buenos días Lady Anna…

-¡Buenos di-!

La Guerrera fue interrumpida de repente por el Oscuro.

-Hola Cónrad…–Dijo con un tono seco.-

-Yo solo hablo con humanos.

Aquello cortó al Mago por completo. Si ya estaba deprimido de por sí, aquello lo hundió más. La Guerrera y la Maga lo miraron y sintieron pena por él, pero la Maga desvió la mirada de nuevo.

-Bueno… -La guerrera juntó sus manos y alzó la voz para alegrar el ambiente- ¿Cuándo van a venir los otros dos?

-Edgar dijo que iban a hacer "labores humanitarias"… -Respondió el Mago, forzando un tono alegre y despreocupado- O sea…

-Robar –Dijeron los 4 al unísono.-

De repente, la puerta de la posada se abrió de golpe y de ella aparecieron el Ladrón, con una bolsa gigante cargada de monedas, y el Arquero, con la cara blanca. Ambos parecían exhaustos y nerviosos.

-¡Hola Ed-!

La Guerrera fue interrumpida de nuevo, pero esta vez por el Ladrón.

-¡TENEMOS QUE SALIR CAGANDO LECHES DE ZIRCE!

-¿Qué pasa? –Preguntó la Maga.-

-¡PUES QUE VA A PASAR, QUE NOS HAN CATAO'! –Dijeron ambos al unísono.-

-¿¡QUÉEEEEEEEEEEEEEEE!? –Dijeron los otros 4 a la vez.-

Sin tiempo para reaccionar, salieron de la posada por la puerta trasera y empezaron a correr hasta la salida de Zirce.

Nada más salir de los alrededores de la ciudad, todos se sentaron en el suelo para descansar de la carrera.

-Estoy muerta… -Dijo la Maga, exhausta- ¡¿Cómo te han podido pillar, Edgar?!

-¡Fue culpa del niñato éste!

-¡Pero si fuiste tú el que entró en ese cuarto! –Protestó Taz.-

Edgar miró de repente a Nathan, con la expresión completamente cambiada. Parecía… asustado.

-Ahora que lo mencionas… Nathan... En ese cuarto cogí algo que deberías de ver…

-¿Y-yo?

El resto del grupo miró al Mago, con curiosidad.

-Si, parece que… -Edgar se tomó una pausa para pensar lo que iba a decir- encontré unos manuscritos y un diario en una caja fuerte y… bueno… todos hablan de ti.

Fin del 6º capítulo.

NOTA DEL AUTOR: ¡Bueeeeeeeeeeno, al fin subí el puñetero capítulo! Es la primera vez que me siento satisfecho con algo que escribo, así que espero que os guste a todos. Como no sé cuando voy a subir el siguiente (En Diciembre tendréis dos capítulos por ahí…), os dejo mi Twitter para que, si a alguien le interesa, que me pregunte en él y le diré sobre cuando lo subiré o cualquier otra cosa relacionada con el Fic. ¡Dejad review si os ha gustado y… hasta pronto!