Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo II
"Bosque"
"Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer"
Antoine de Saint-Exupéry.
La tarde aún no llegaba a ocultarse, cuando Benjamin Tennyson se adentró en ese bosque. El muchacho de quince años, caminó con cautela sobre las hojas secas y raíces sobresalientes del suelo. La noche anterior había llovido durante varias horas, hasta los comienzos del mediodía, por lo que temía resbalar, sobre todo teniendo en cuenta que la zona donde quería dirigiese, estaba cuesta arriba. Daba pasos cuidadosos y se aferraba a los árboles, tan fuerte como le era posible, con tal de evitar caer y golpearse.
Luego de varios minutos, se detuvo detrás del gran árbol que ya conocía. Era uno de los más viejos de esa zona, con un gran y ancho tronco, sólido como roca. El muchacho se ocultó tras este, y lentamente asomó su cabeza. Allí, a varios metros de distancia, se encontraba una joven de aproximadamente su misma edad, sentada. Su cabello era color rojizo, su piel blanca y si bien no había llegado a observar con detenimiento sus ojos, creía que estos eran de un color claro. La muchacha vestía un sweater color azul, sobre una camisa, y un pantalón largo.
Ben solamente la observó, en silencio. Debía admitir que había algo en ella que le llamaba la atención, y mucho. No se debía al hecho de que era claramente hermosa, había algo más.
Se había topado con ella por primera vez, hacía varias semanas. Sobrevolaba su ciudad, en forma de Jetray. Ese día sus padres se habían ido a un viaje romántico y él los fue a despedir. Se encontró con unos amigos y tan pronto tomó noción del tiempo, ya era de noche, por lo que decidió recurrir a su omnitrix para volver a su casa junto a su abuelo, quien estaba ahora a su cargo.
Le pareció extraño el ver a alguien en el bosque, a esas horas. No había ningún tipo de luminosidad, por lo que no distinguía el sexo de la persona en cuestión, o la edad. Finalmente se convenció de que era un cazador, o simplemente una pareja que había ido allí en busca de algún tipo de nueva aventura sexual. Después de todo, no era algo tan inusual y algunos de sus compañeros lo habían hecho, y recomendado.
A la tarde siguiente, sobrevoló nuevamente la zona, por simple curiosidad aunque en verdad no esperaba encontrar nada. Se sorprendió al ver a una joven en medio del bosque. Era un horario habitual, pero no en ese lugar tan recóndito. Estaba demasiado alejado del lago, o de la zona de camping, principal atracción de la Ciudad.
Así que imaginó que tal vez estaba pérdida, pero no. Antes de que pudiera acercarse, ella salió del bosque caminando tranquila, sabiéndose el trayecto de memoria. No era la primera vez que estaba allí, claro estaba.
Durante los siguientes días, se encontró siguiéndola cautelosamente, curioso. Solamente descubrió dos cosas: que pasaba por allí tres veces a la semana, y que sólo se sentaba a leer. Benjamin no comprendía como una persona caminaba varios kilómetros a una zona rocosa, e inclinada, con posibles lagartos o alguna serpiente, solamente para leer un libro. No tenía sentido alguno.
Siguió apareciendo por allí, y un día simplemente se colocó detrás de un árbol, para verla más de cerca. En esa ocasión, las temperaturas eran muy bajas, y traía un abrigo que no le daba el suficiente calor, ya que luego de una hora ella comenzó a temblar y frotar sus manos.
Ben sintió unas extrañas ganas de acercarse a presentarse, tal vez prestarle su abrigo o invitarla a tomar una taza de chocolate caliente. Antes de que pueda tomar el valor de hacer tan sólo una cosa de las tantas que había pensado, ella desapareció, como por arte de magia. Le pareció perturbador. Revisó toda la zona, pero ella ya no estaba allí. Por más que hubiera corrido lejos, no podría haber recorrido tanto como para desaparecer de su vista. Los próximos días a ese suceso, la joven simplemente no apareció más por la zona. Ben estaba completamente confundido, incluso había llegado a pensar que nunca existió, que solamente era una mala jugada de su mente.
Tuvieron que pasar dos días para que vuelva a verla allí, y confirmara que no estaba loco. Todo era tan extraño, y ella tenía un aire tan misterioso, que hipnotizaba.
Así que Ben simplemente, y casi sin darse cuenta, se había dado en la tarea de seguirla. No sabía si ocultaba algo, pero quería descubrir quién era ella.
Antes de que el muchacho pudiera retirarse con cautela, la pelirroja se levantó y sacudió las hojas que se habían pegado a su pantalón. Tomó su libro y caminó de regreso.
Benjamin podía sentir y oír sus pisadas, cómo se acercaba, y eso lo ponía más que nervioso. Con sumo cuidado, fue rodeando el gran árbol donde estaba, para que ella no notara su presencia. Una vez que la pelirroja y él estuvieron en extremos opuestos de nuevo, suspiró aliviado.
Asomó su cabeza y rápidamente volvió a esconderse, al ver cómo ella se detenía, de espaldas.
Sólo escuchó el ruido de los pájaros cantar alegres, hasta que ella habló.
– ¿No piensas preguntarme mi nombre? – la pelirroja habló con suavidad, sin mirar nada en especial, sólo el horizonte.
Ben se quedó totalmente paralizado, en espera de que frente a ella esté otro muchacho, y que no le hable a él.
Escuchó una suave risa y no se atrevió a asomar su cabeza de nuevo.
– ¿Que sucede? – la muchacha volteó y él podía sentir cómo se acercaba. Antes de que pueda salir de si escondite, o simplemente escapar, ella apareció frente a él en cuestión de segundos – ¿De repente te has vuelto alguien tímido?
Ben solamente tragó saliva. Mientras pensaba en que excusa darle, la observó bien. Sus ojos eran verdes, muy parecidos a los suyos, y tenía un par de pecas bajo estos. Su rostro no parecía mostrar signos de miedo, lo cual era extraño considerando la situación en que estaban.
– ¿Y bien? – ella volvió a hablar, viendo que el joven no emitía sonido alguno – ¿Piensas decir algo en tu favor?
– ¿E-En mi favor? – Ben habló nervioso, y sólo cuando terminó su frase compendió que aquella era una pregunta tonta, demasiado.
Ella se había dado cuenta de que la estaba espiando y probablemente estaba pensando en que era algún tipo de acosador sexual, o un psicópata.
–Me has estado siguiendo desde hace dos semanas – la pelirroja habló con total naturalidad, lo cual lo ponía aún más nervioso.
"– ¿Por que ella no tiene miedo? – se preguntaba a sí mismo – ¿Acaso piensa correr y llamar a la policía? ¿O asesinarme aquí mismo?".
Él sacudió su cabeza, calmando sus pensamientos. Si ella corría el podía alcanzarla y explicarle todo, o al menos tratar. Y si trataba de matarlo, bueno, eso era absurdo. Si bien ella se veía en forma, y unos centímetros más alta, no combatía peligrosos villanos y alienígenas. Además, su única arma era el libro que aún sostenía en sus manos.
–Sé que esto se ve muy mal, pero juro que no estoy aquí para hacerte daño – Ben se hace hacia atrás, para darle su espacio y demostrar sus buenas intenciones.
Mientras daba varios pasos, su talón se enredó con una raíz de un árbol y cayó sentado sobre las hojas.
–Lo sé – la chica respondió, y Ben subió su mirada, extrañado.
– ¿Qué? – no pudo evitar preguntar.
–Sé que no eres una mala persona – volvió a decirle ella. La pelirroja reparó en el cielo, el cual comenzaba a oscurecer.
Tan pronto terminó su frase, siguió su camino como si nada hubiese sucedido.
Ben la observó atónito, mientras aún no se había incorporado.
–Y-Yo soy-
–Benjamin Tennyson – la muchacha lo interrumpió, sin dejar de caminar –. El portador del omnitrix.
Y, sin decir una palabra más, ella simplemente siguió su camino, hasta desaparecer en el horizonte, entre los árboles.
El cielo ya estaba oscureciendo cuando regresó a su hogar. Cerró con cuidado la puerta, y dejó a un lado su abrigo, antes de caminar sin hacer demasiado ruido, hacia su cuarto.
–Vaya, vaya – se detiene cuando escucha esa voz detrás suyo, tan irritante –. Mira quien regresa tarde, de nuevo.
Alice sólo se quedó en su lugar, y suspiró suavemente.
– ¿Que quieres, Charmcaster? – preguntó de mala manera.
–Relájate, princesa – la muchacha de cabello platinado sonrió, caminando hasta quedar frente a ella – no pienso delatarte con mi tío... O tal vez sí.
La pelirroja solamente pasó de ella, sin evitar que sus hombros choquen en el proceso.
–Haz lo que quieras – fue lo único que dijo, antes de encerrarse en su habitación.
La muchacha se dejó caer sobre su cama, suspirando. Observó el adorno que estaba en su techo, similar a un atrapa sueños.
Levantó su mano, la cual inmediatamente se cubrió de un brillo color rosa, y comenzó a moverla en círculos, haciendo danzar el colgante.
Se entretuvo así varios minutos, sin nada más interesante que hacer, hasta que alguien llamó a su puerta. Lentamente se levantó y salió de allí, la cena de seguro estaría lista.
Se sentó en silencio. Hex y Charmcaster ya estaban allí, esperándola. Ninguno dijo nada en ese momento, solamente comenzaron a comer.
–Alice, ¿Podrías decirnos donde estuviste toda la tarde? – la chica de cabello platinado preguntó, con una sonrisa de lado.
La pelirroja comió un bocado más de su comida, antes de responder.
–Claro, en el bosque leyendo – habló totalmente tranquila, antes de mirarla – ¿Y tú?
–Trabajando con mi tío, ya sabes, en algo que realmente importa – la muchacha le insinúa con cierta malicia.
–Charmcaster – el hombre allí presente finalmente susurró algo.
–Nosotros no pasamos el día solamente leyendo, sin hacer nada más – continuó la mayor de las jóvenes –. Bueno, supongo que es algo de familia.
–Es suficiente – Hex ordenó, con un tono de voz mucho más severo.
La muchacha de cabello platinado dejó de hablar, mientras rodaba sus ojos y volvía a ingerir un bocado de su comida.
–Alice, puedes ir a donde te plazca, pero debes avisarme donde estarás – el hombre vuelve a hablar –. Sabes que últimamente los plomeros están sobre nosotros.
–No, los plomeros están sobre ti y sobre mi – La muchacha mayor recalca, con el ceño fruncido – ¿Acaso olvidas que ella es la niña buena de la familia?
– ¡¿Cuál es tu problema conmigo?! – la pelirroja alzó la voz, perdiendo la paciencia.
– ¡Precisamente eres tú! – la muchacha se levantó de su asiento y apoyó sus manos sobre la mesa.
– ¡Basta! – Hex se incorporó de su asiento. Golpeó la mesa con su puño, haciendo que los platos se tambalearan suavemente.
–Me iré de aquí – Charmcaster se levanta de su asiento, molesta.
–No, te quedas – Hex levantó su mano, la cual despidió un aura negra, obligándola a sentarse de nuevo –. Vamos a tener una cena, en paz.
Las muchachas se observaron entre sí, cruzando miradas, antes de retomar con su comida.
La pelirroja caminaba por el césped lentamente, mientras su mente recordaba la escena vivida hacía horas, en la cena. Frunció el ceño y suspiró suavemente, sabiendo que nunca lograría tener una relación normal con su prima.
Charmcaster había llegado a vivir allí cuando ella tenía cinco o seis años. En ese entonces su prima tenía diez años, ambas eran unas niñas. Si bien no recordaba mucho esa época, nunca congeniaron demasiado y desde que tiene memoria, su relación siempre estuvo plagada de peleas y discusiones. Incluso una vez estuvieron a punto de llegar al punto de la violencia física, de no ser por Hex que intervino y las separó.
Alice detuvo sus pensamientos cuando accidentalmente chocó con algo. Subió su vista y vio a Hex. Ambos habían ido al bosque, luego de cenar, y estaban caminando bajo la luz de la luna.
–Lo siento – se disculpó mientras se alejaba unos pasos.
–Últimamente estás muy distraída – Hex la miró de reojo, tratando de analizarla.
Ella no dijo nada, solamente se sentó en el suelo con hojas,
– ¿En algún momento mi prima y yo nos llevamos bien? – pregunta, curiosa.
El hombre con tatuaje de calavera suspira, antes de sentarse a su lado.
–Si, pero fue hace mucho tiempo – respondió –, antes de que supiéramos el potencial que tenías.
– ¿Crees que ella esté…Celosa? – la pelirroja susurra por lo bajo.
–No lo sé – Hex suspira, tomando una respiración profunda –. Charmcaster siempre ha sido un misterio para mí.
"Bueno, no ha de ser fácil para ella – Alice pensó –. Perder a su padre cuando era una niña, a manos de un dictador despiadado".
No sabía mucho del tema, pero el padre de Charmcaster era todo un héroe. Murió tratando de derrocar a un gran dictador que se había apoderado de la dimensión donde vivían, Legerdomain. En ese entonces Hex vivía en Bellwood, y logró rescatar a su sobrina y llevarla a vivir con él.
Por supuesto que ella también había perdido a sus padres, pero era diferente. Los suyos habían muerto en un accidente de tránsito, cuando ella era una recién nacida. Hex la adoptó y la cuidó desde entonces. No tenía un recuerdo de sus padres, más que el brujo, pero eso no le molestaba. Sabía que era afortunada, y siempre le estaría agradecida.
–Es hora de comenzar – el brujo habló, sacándola de sus pensamientos.
La muchacha asintió y cerró sus ojos, preparándose para meditar junto a su padre, y maestro.
Hex se quedó observándola unos segundos, mientras recordaba la primera vez que habían meditado.
-Inicio Flashback-
– ¿Por qué estamos aquí? – la niña preguntó, con algo de temor en su voz, mientras caminaba junto a Hex por el bosque.
–Porque vamos a meditar – respondió él –. Ya estás lista para tu entrenamiento, Alice.
El brujo no esperaba que ese día llegara tan pronto. A medida que la niña crecía, él notaba cierto potencial en ella. Cuando tenía siete años, la pelirroja estaba haciendo un berrinche, y sin notarlo logró que un jarrón caiga al suelo, rompiéndose. Él había quedado perplejo, aún era muy joven para mostrar alguna manifestación mágica. El vendedor tenía razón, había heredado los poderes de su abuela, una anodita.
Con cada día que pasaba, sus poderes, al igual que el control que tenía sobre estos, crecía cada vez más. Así que allí estaban, en medio del bosque, listos para su primera meditación.
La niña observó a su alrededor, mientras escuchaba a los búhos del ambiente.
–Tengo miedo – dijo y en un impulso tomó la mano del brujo, apretándola suavemente.
Hex bajó su vista, y una pequeña sonrisa salió de su rostro.
–No deberías tenerlo – susurró mientras ambos caminaban de la mano –. Eres muy poderosa Alice, tal vez ahora no lo notes, pero pronto lo sabrás.
En pocos minutos llegaron a la parte más alta del bosque, donde se podía observar a pleno la luna. El brujo le explicó a la niña, que muchos hechiceros intensificaban sus poderes al meditar bajo la luz de la luna llena, así que no había un escenario mejor para aquello.
Ambos se sentaron y ella cerró sus ojos, tal como le habían indicado.
–Esto no funciona – se rindió luego de estar así diez minutos, sin sentir nada especial.
– ¿En verdad crees eso? – el brujo le preguntó, sonriendo – ¿Por qué no abres los ojos y lo observas por ti misma?
La niña hizo caso y se quedó sorprendida al ver que estaba levitando. Tan sólo estaba a pocos centímetros del suelo, y tan pronto notó eso, perdió su control y equilibrio, cayendo sobre las hojas.
– ¿Lo hice? – preguntó y él asintió con su cabeza. Inmediatamente la niña se levantó y lo abrazó – algún día seré tan poderosa como tú, papá.
Hex solamente se agachó, abrazándola también. Él nunca había permitido que le llamara "papá", pero había pequeños momentos en que simplemente escapaba de su boca. Desde pequeña, él le había hecho saber que sus verdaderos padres habían muerto en un accidente, aunque no era así. Ellos habían sido asesinados, no la habían abandonado o algo por el estilo. Habían perdido la posibilidad de criarla. Seguramente la esperaban con ansias y la hubieran cuidado con mucho cariño. Tal vez le hubieran demostrado más amor que el que le demostraba él, pero trataba de hacer todo lo que estaba a su alcance.
-Fin Flashback-
El brujo cerró sus ojos, y sonrió suavemente, antes de meditar junto a la pelirroja.
¡Hola!
Aquí traigo el segundo capitulo de esta historia. Me quedó mas extenso de lo que esperaba, pero es que hay mucho que contar y la inspiración fluye por si sola.
Muchas cosas que aclarar. He pensado mucho en la relación de Ben y Gwen, y aún no me decido muy bien. Seguiré este fic y dejaré que todo fluya solo, después de todo la temática central es otra.
La relación de Gwen y Charmcaster es pésima, y claramente hay una rivalidad y celos, los cuales se intensificarán a medida que avance.
Como habrán notado, Hex no es un padre muy cariñoso y demostrativo, pero aún así se preocupa por su "hija adoptiva".
He decidido que Gwen tome el nombre de "Alice". No es un nombre elegido al azar, y luego se sabrá su significado.
Bueno, supongo que eso es todo. Asegúrense de dejar un review, contándome si la historia les atrapa, o que cmabios harían.
¡Saludos!
