Bueno, antes que nada perdón por la demora tuve muchos inconvenientes, pero aquí estoy, no sé cuánto tiempo me demore actualizando el otro cap. pero prometo hacerlo pronto. Gracias por tomarse la molestia de leer un abrazo.

Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP.

DINASTIA LI

CAPITULO 5

Sakura cerró los ojos cuando la mujer empezó a toquetearle la cara con los polvos de arroz especiales fabricados a mano. La misma mujer que se había encargado de su tocado de la cabeza y del vestido la estaba ahora maquillando, la misma mujer muda por lo que ni siquiera en esa ocasión pudo hablar con alguien.

Hasta que llego Tomoyo.

Y aunque la presencia de la mujer las intimido no pudieron dejar de comentar cosas sobre lo que le podía esperar.

- Ya tienes todo listo, espero – dijo Sakura intentando sonar severa sin lograrlo ganándose un tirón de cabello por parte de la mujer para que se quedara quieta.

- Si mi señora, lo único que quiero es salir de aquí- confesó y luego se tapó a boca con una mano como si lo que hubiera dicho fuera una gran blasfemia, pero Sakura comprendía, debía ser muy duro para ella y la otra mujer podía tirar de su cabello todo lo que quisiera pero no podía hablar ni quejarse por el comentario jocoso de Tomoyo.

Sintió el peso del tocado sobre su cabeza unos minutos después de que la mujer hubiera terminado de acomodarle el pelo.

Suspiró mientras la mujer comenzaba a acomodar las cintas y las flores artificiales sobre él.

Sentía que Tomoyo y ella estaban condenadas pero no iba a decirlo, intento llenarse de energía positiva, sabía que lo podía lograr.

En medio del revuelo de su vestido se le olvido el tiempo y cuando volvió a mirarse al espejo lo único que vio fue a una chica exageradamente vestida de blanco y con la cara pintada como una máscara blanca con labios demasiado rojos y ojos delineados de negro, que resaltaban su color. Miro Tomoyo que a su vez la contemplo pensando que su señora era una mujer encantadora, era una niña encantadora y se convertiría en una mujer con las mismas características.

Bajo las escaleras con Tomoyo acomodándole la larga cola del obi.

Sakura miro a su padre que la esperaba al pie de la escalera y que abrió demasiado los ojos al contemplarla.

Cuanto se parecía a su madre, pensó Fujitaka sin asomo de duda, la chica se había convertido en una mujer, su amada hija, de la que tendría que separarse y a quien tendría que enviar lejos para su protección y la de ella.

Ofreció su brazo y la chica lo tomo sin mirarlo, sabía que se iba a ganar el rencor de su hija por esta acción pero prefería verla enfadada que muerta.

La boda tendría lugar en el templo de la villa, ya lo había decidido todos u padre y no había nada que pudiera hacer, finalmente el día había llegado.

Sakura camino del brazo de su padre sintiendo que el contacto que tenia con él era casi el que tendría como un desconocido, nunca había sido dada al drama, si exceptuaba su llanto excesivo de las últimas semanas, pero casi sucumbe al incontrolable impulso de echarse a las rodillas de su padre, arruinar su bonito vestido y rogarle que no la obligara a esto.

Si no estuviera ciento por ciento segura de que se negaría siquiera a escucharla lo habría hecho en el mismo momento en que unas campanillas anunciaron que la boda iniciaría en unos momentos.

Bajo la cabeza y miro a sus zapatos de madera pulcramente tallados, pisaban con la lentitud que caminaba el empedrado del piso del hermoso camino al templo.

Resultaba gracioso que le pareciera tener cinco años y haber imaginado este camino en una situación muy diferente, pero la vida no era nunca lo que en verdad se deseaba para ella.

Cuando llegaron a la entrada del templo retiraron sus zapatos y caminaron por el pasillo que lo llevaría a la entrada principal.

Sakura sentía una curiosidad por ver cómo era Shaoran, quizá si era atractivo podría hacer llevadero el matrimonio, se golpeo mentalmente al tener esos pensamientos, pero al haber crecido con los chicos de la villa no podía asociar a ninguno con un desconocido, no tenia con quien comparar, y sus hormonas adolescentes habían empezado a despertar dos años antes.

Si era atractivo y tenía una buena personalidad tal vez la idea de casarse con el no fuera tan mala después de todo.

Su convicción la acompaño hasta la entrada del templo en donde enfoco a quien se encontraba frente al ministro, un hombre vestido de kimono negro, con una espada en el cinto del obi masculino miraba hacia la puerta, aun a esa distancia alcanzo a sentir como su cuerpo se quedaba frio ante la evidente mirada de desdén que el hombre le estaba dirigiendo.

Mientras caminaba hacia el percibió que si no hubiese tenido esa mirada de odio le habría parecido enormemente atractivo y se habría enamorado de él, pero era evidente que él quería ese matrimonio tanto como ella. Tenía el cabello de color castaño oscuro y los ojos, a distancia, eran de color marrón. Si, era muy hermoso, aunque no sabía que esa palabra se le pudiera asociar a alguien con el porte que tenia, tan evidente aun desde la distancia.

Al dar los pasos que seguían faltando la sensación de incomodidad se le hizo más y más potente, sentía frio desde la punta del cabello hasta la punta de los dedos de los pies.

Cuando estuvo a su lado caso pudo sentir que olía el odio que ese hombre desprendía. Cerró los ojos y cuando los abrió lo mantuvo bajos, hasta que al ponerse frente a él como la tradición lo mandaba tuvo que mirarlo a los ojos y ser testigo de primera mano y por primera vez en su vida de lo que se sentía ser traspasado por una mirada demasiado penetrante y enfadada.

Por su parte espero expresar con sus ojos su desconcierto ante la falta de amabilidad y tacto del hombre.

Su padre abandono su brazo y le dio su mano al hombre que en ese momento lo tomo sin ningún tipo de ceremonia, la miro con una expresión de advertencia, apretó su brazo con más fuerza de la necesaria y ambos se volvieron a mirar al ministro quien empezó con todos los predicamentos nupciales tradicionales de la época antigua.

Shaoran había llegado a la villa, y aunque no lo quiso la paz que emanaba del lugar le hizo sentir cierto grado de envidia, la gente que se veía que estaba preparada para la boda de su señorita, parecía alegre, despreocupada, casi feliz. Cosa que no pasaba con él. Había recibido el aviso de la mañana en el que le informaban que su tío e encontraba nuevamente mal y que habían tenido que llevarlo a una institución. No le importaba en lo más mínimo y hasta había pensado en fijarse, pero a cambio le dijeron que enviaría a alguien que supervisaría que la boda se llevara a cabo y que quedara oficialmente casado con Sakura Kinomoto, seguramente el macancan que estaba sentado en el piso en la posición habitual para invitados de boda, era el personaje que su tío había mandado, de cara adusta y de carcelero, bien podía pasar por un pandillero musculoso y reformado, un matón sin oficio que hacia todo por quien pagara mas. Seguramente su tío tenía experiencia en tratar con ese tipo de calaña.

La mujercita aun no llegaba y él había comenzado a impacientarse, resultaba estúpido que su impaciencia tuviera que ver con el deseo de que nada de eso se hiciera realidad y no con ansias de ver a su futura esposa, una niña que se supeditaba a las decisiones absurdas de su padre.

Unas campanillas sonaron y la gente que se encontraba sentada en la sala se irguió con rapidez, entendía por eso que la chica había llegado.

Se volvió para mirarla entrar, intentando sofocar la curiosidad masoquista, también quería ver con quien seria atado, no le parecía justo que fuera solo ahora que pudiera verla cuando pudo haberse ahorrado toda esa incertidumbre con que su padre solamente le hubiera dado una fotografía.

Escucho los pasos, tan silencioso estaba todo que podía identificar los pasos livianos de alguien y los pesados de alguien más.

Cuando en el umbral hizo su aparición la mujer tuvo que admitir que era preciosa.

No se sentía especialmente atraído a ella, después de todo era solo una niña, aunque la mujer que caminaba lentamente hacia el parecía que había dejado de ser niña hace poco tiempo. Era hermosa, no podía negarlo, pero no podía despertarle nada, tenía muchos sentimientos ambivalentes, y sabia que el primero de ellos debía ser el odio, el segundo que entendiera que no iba a era un matrimonio feliz, que era una tonta por pensar que podía resultarle agradable casarse con ella.

Sabía que estaba trasmitiendo todos sus sentimientos negativos hacia ella, y lo estaba dibujando en su rostro, sintió que ella lo sentía a su vez por la expresión atemorizada de sus ojos, ojos que si no estaba mal de la vista, eran de color verde esmeralda profundos.

Intento no dejarse seducir por la forma almendrada de sus ojos ni por la expresión en ellos de resignación, indignación, miedo y algo oculto de fascinación.

La tomo de la mano cuando la tuvo cerca aspirando casi inconscientemente el olor a cerezo que despedía. El tomo del brazo apretando sus dedos pensando que sería un brazo menos angosto pero sus dedos se rozaban casi hasta que su puño se cerraba de lo delgado que era.

El personaje, japonés y tradicional comenzó a desarrollar los pormenores de la ceremonia, el lo escuchaba intentando no caer en la tentación de dar la vuelta o mirar de reojo a la mujer a su lado que volvía a parecer tan acongojada como él.

Sakura no supo de donde saco fuerzas para estar al lado de la potencia que despedía ese hombre, era algo vital, pero inhumano, casi animal, lobuno, irradiaba entre su ira algo que la atraía inexorablemente. Pero ya sabía de ante mano lo que él sentía por ella, si no lo hubiese deducido por su mirada lo habría sabido por instinto.

La ceremonia se alargo todo el tiempo suficiente, cada uno de ellos repitió las líneas que les correspondía, Sakura se había percatado de la presencia de una persona desconocida al lado derecho de Shaoran, una persona que parecía estar vigilando cada uno de los movimientos del hombre. Debía ser alguien contratado por su tío, o bien por la familia del, por lo que había alcanzado a escuchar su familia también lo había obligado a casarse con ella.

Firmaron, hicieron todo el trámite de manera legal.

Sakura al menos esperaba que le dirigiera una mirada, ni siquiera en el momento sagrado en que pronunciaron los voto él la miro de reojo, solamente repetía como una retahíla difícil de aprender las líneas que le correspondían, ella por su parte quiso honrar al creador y pronuncio los suyos propios esperando, tal vez incluso deseando, que las cosas mejoraran por el camino, que pudieran mantener una relación al menos de algo parecido al compañerismo.

Cuando todo termino él le ofreció el brazo lo mas serenamente que pudo, pero sentía nauseas, no por tocarla, sino por toda la farsa que se acababa de montar. Ahora debían partir hacia China, en donde otra ceremonia falsa los esperaba.

Shaoran sentía que todo era una mentira, y hacia lo posible por imaginarse los futuros beneficios, estaba casado ahora, si, pero eso no impediría que siguiera siendo libre, ahora tendría el poder de las empresas Li y se dedicaría a hacer dinero, a ir de juerga y olvidarse de una esposa a la que no quería.

Cuando salieron el sol les dio la bienvenida, a Sakura le parecía injusto que el sol brillara de esa forma y que el día pareciera tan alegre y ella se sintiera tan miserable.

- Si me permite señora – inmediatamente Shaoran soltó el brazo de Sakura fue abordada por un hombre que tenía una gorra, parecía ser el conductor, la persona que los llevaría al aeropuerto para ir hacia China.

Sakura sintió el llanto venir pero se contuvo, se prometió que no mas lagrimas y aunque después de conocer a su esposo y poder incluso ver lo que le esperaba al lado de él, debería estar llorando como una magdalena, implorando morí, pero si lo pensaba más detenidamente, un nuevo mundo de posibilidades se abría ante ella y ante Tomoyo, que nunca habían salido de la villa y que ahora partirían hacia China, no sabía que método de trasporte utilizarían, podía ser tierra o aire y no importaba, podría conocer algo nuevo. Algo que siempre la intrigo.

De repente el día se veía más alegre y animado y a cambio de lo que verdaderamente hubiera querido una sonrisa salió de sus labios pintados de rojo.

Mientras se alejaba Shaoran le dio una mirada a ella y le sorprendió, casi le enfado que ella estuviera sonriendo y que se viera tan encantadora haciéndolo, como si la máscara que la cubría se desvaneciera para dar paso a…a ella.

Que estúpidos pensamientos estaba teniendo… encantadora... mas le valía aterrizar y darse cuenta de la realidad. El se encargaría pronto de bajarla de la nube a la que esa sonrisa sugería que se estaba subiendo.

Camino hacia el otro auto, el que estaba dispuesto solo para él y salió de esa villa maldita para meterse entre el trafico de la ciudad, no le importaba esperarla, ni lo que dijera la gente que lo vio marcharse con tanta rapidez, quería llegar al harapiento y cambiarse el kimono, ponerse su ropa occidental e intentar no pensar en lo que lo aperaba en China.

Sakura acucho cuando uno de los autos que estaban estacionados donde era el comedero de las gallinas rechino contra el polvo del campo y salió disparado hacia la entrada principal. Ese debía ser Shaoran, intento mostrarse serena y no decepcionada de él, esa muestra publica de desprecio era una humillación para ella pero no le preocupo, ya no era parte de esa villa ni de lo que pudieran decir, ahora le pertenecía a Shaoran Li, aunque eso no implicara un cambio, entro rápidamente a la casa mientras el conductor de antes le indicaba que la esperaría fuera.

Con la ayuda de Tomoyo se quito el traje y el maquillaje, e puso un sencillo vestido pensando en que debió dejarse el maquillaje para que en China solamente tuvieran que retocarlo y no tuvieran que cargarla con mas polvos de arroz y carboncito. Pero ya era tarde y se sentía mejor sin esa mascara, seguramente esas serian las únicas dos oportunidades en que tendría que usar algo así, dejo el vestido obre la cama de su habitación, la contemplo por última vez llamándose mil veces tonta por seguir sintiendo nostalgia de ese sitio que se había convertido en su prisión, pero había sido su hogar, su feliz hogar hasta que su padre parecía haber enloquecido.

Se calzo unas baletas y tomo su bolso de mano que tenia algunos implementos de aseo y unas toallitas, por lo que había alcanzado alguna vez a investigar Hong Kong era una ciudad cálida y seguramente comenzaría a sudar apenas llegara ahí.

Sakura llego a la puerta principal y la miro por última vez. Allí, en la salida estaba su hermano, mirándola con una expresión indescifrable.

- Que tengas una vida feliz, hermano – dijo ella haciéndole una reverencia, el parecía querer decir algo pero se contuvo a tiempo, Sakura entendió, no era demasiado dado a las expresiones corporales ni escritas ni habladas de afecto.

No estaba Fujitaka pero Sakura no quería verlo así que no le importo, al menos al exterior, esa última muestra para ella de su padre fue la gota que colmo el vaso, que ni siquiera tuviera el valor de verla a la cara después de todo demostraba una vez mas que había sido movido por motivos puramente comerciales y que estaba vendiendo a su hija al mejor postor.

El conductor estaciono el auto cerca de la entrada de la casa, lanzando una última mirada a ella Sakura espero que el conductor terminara de acomodar su equipaje y cuando termino abrió la puerta del moderno auto y Sakura entro en este seguida por Tomoyo.

Shaoran no había dicho nada acerca de la dama de compañía que tendría, de hecho nadie había dicho nada excepto tal vez su padre, nadie se había impuesto en contra del deseo de Tomoyo de ser la dama de compañía de Sakura y siendo así la joven comprendió que estaba autorizada para tenerla. Le complacía bastante, hubiese sido el infierno si emprendía ese camino que le esperaba sola, no sabía si habría tenido la suficiente entereza para hacerlo.

Tomoyo admiraba las dimensiones del coche, y Sakura debía admitir que era demasiado lujoso, seguramente era la primera vez que dos muchachas como ellas, tan poco acostumbradas a la tecnología, a pesar de que en la villa había ciertas cosas referentes, subían a un auto de ese calibre.

Cuando el conductor abordo el sonido de un teléfono en el auto sobresalto a las dos muchachas, ambas permanecieron en silencio mientras el conductor cerraba la puerta y tomaba el teléfono.

- Estamos saliendo – dijo sencillamente.

El auto acelero rápidamente obligando a ambas mujeres a aferrarse a sus asientos, Sakura pensó que seguramente Shaoran estaba esperando impaciente en el aeropuerto a la carga que ella le suponía en ese momento, miro a Tomoyo que en ese momento miraba las cosas que pasaban ante la ventana como si se tratara de un esperpento, llegaron a las puertas principales de la villa estas se abrieron majestuosamente.

Sakura sentía emociones bastante contradictorias en lo tocante al hecho de salir por primera vez de la villa y en lo que la esperaba fuera de ella, pero tenía que ser positiva, se decía una y otra vez, nada podría salir peor que el hecho de que su esposo la rechazara, después de eso podía soportarlo todo.

El auto se interno en la carretera que llevaba rumbo a la ciudad, a medida que avanzaban a una velocidad de carrera el terreno comenzó a hacerse más urbano, mas casas, mas modernidad, más gente apartándose rápidamente de la trayectoria de el auto. Sakura mío hacia atrás en el momento en que el conductor esquivo por poco a un par de transeúntes, detrás de el auto venían dos motocicletas, se sintió preocupada por que parecían seguirlos, intento hablar con el conductor pero al encontrar su mirada en el espejo retrovisor él respondió su pregunta sin que ella hablara.

- Son guardaespaldas.

No explicó nada más y Sakura, de todas maneras, no pregunto, algo le dijo que no le iba a responder cuando le preguntara para que hubiera guardaespaldas siguiéndoles. Seguramente eran de Shaoran y ahora que estaba casada con el la actividad de protegerla recaía sobre ellos. Tomoyo la miro inquieta también, como si esperar a que el conductor se explicara pero sabiendo que no lo haría.

Cuando llegaron al aeropuerto Sakura vio un edificio magnánimo, el aeropuerto de la ciudad de Tomoeda era una estruendosa construcción, tan monstruosa como para asustarla pero tan magnífica a la vez para inspirarle curiosidad. El conductor se detuvo en un estacionamiento exclusivo, o eso era lo que ponía el pequeño letrero, abrió la puerta y Tomoyo salió primero. Ella la siguió contemplando anonadad que fuera del auto se veía aun más impresionante. Después el conductor fue a estacionar el auto y las entrego a otro hombre vestido de negro que solamente les dijo que lo siguieran.

Shaoran salió rápidamente del templo in importarle nada más y camino hacia el auto. Decidió que lo mejor era regresa pronto a Hong Kong, entre más pronto se casara más fácilmente se acabaría la farsa.

Subió al auto y por orden de él le dijo que si no lo llevaba en diez minutos al aeropuerto se encargaría de hacer que lo despidieran, el hombre pareció entender a la perfección las palabras por qué acelero a tal punto que Shaoran se vio impelido por la fuerza hacia la silla, mejor así, pensó frotándose la espalda. El conductor, debía admitirlo, seguramente vendría de perlas en una huida rápida, esquivaba obstáculos como si estuviera jugando desde un ordenador y no ante el timón de un auto, freno un poco cuando las puertas de la villa aparecieron frente a ellos pero al abrirse este paso por entre ellas y entro en el camino agreste por el que habían llegado y ahora se dirigían rumbo a la ciudad.

La motocicleta del baja-vida que su tío había mandado para vigilarlo seguía sus pasos ciegamente, como una sombra de la cual no se podía escapar, debía estarle dando informes detallados a su tío, por un momento se sintió tentado a decirle al conductor, del cual no sabía el nombre pero que sabía que había mandado Wei, que lo evitara y se perderán en algún camino solamente para sacar a su tío de quicio, pero luego se arrepintió, debía llegar al aeropuerto y cambiarse de ropa, ellos arribaron al aeropuerto exactamente en quince minutos, Shaoran no discutió por cómo estaba el trafico seguramente hubieran tardado más tiempo, pero el buen conductor había seguido su orden al pie de la letra, no podía quejarse. El kimono, aunque cómodo, no era algo que se sintiera orgulloso de portar, y dado que era la ropa tradicional para el matrimonio tampoco quería que nadie supiera nada. A nadie debía importarle.

Cuando todo estuvo listo para que pudiera salir del auto uno de sus hombres lo condujo hacia uno de los baños privados, tenía en su mano uno de sus trajes perfectamente planchados listo para usar. No iba a vestirse con la ropa tradicional de China, se iban a casar con los argumentos y detalles de una boda tradicional pero no iban a volver a vestirse, un traje típico era celebración, y aunque el padre de la chica hubiera regido la boda de Japón por las tradiciones, vestidos incluidos, el no iba a actuar ese teatro para complacerlo, bastante sabia de complacencia como para que ahora su tío quisiera que siguiera las reglas de una tradición que en el fondo de su ser, bien en el fondo, respetaba, al diablo con la boda tradicional, tendría una civil y nada más, se casaría y uniría a los brazo de alguna puta de tuno para que aliviara su desagrado.

Se termino de cambiar, estaba abrochándose la camisa cuando el móvil comenzó a sonar lo ignoro durante un par de timbrazos mientras terminaba de abrochase los botones de la camisa blanca.

- ¿Si?- pregunto irritado abriendo el móvil.

- ¿Con Shaoran Li? ¿Hablo con Li? - pregunto una voz masculina que no reconoció

- Si – dijo contrariado, esperaba que no fuera una llamada equivocada, ya tenía el humor a flor de piel

- Soy Eriol Hiragizawa…- dijo el hombre haciendo que Shaoran dejara los dedo quietos sobre la camisa que había empezado a meter dentro de su pantalón. - yo…solíamos jugar cuando éramos niños en…- comenzó a explicar el hombre pero Shaoran no lo dejo, no necesitaba que lo hiciera porque lo recordaba a la perfección, no podía hablar, hacia tanto tiempo….

-¿Eriol? – pregunto Shaoran incrédulo mientras comenzaba a emocionarse, no había hablado con Eriol desde la última vez que habían jugado juntos, cuando su madre estaba viva, cuando ambos eran unos niños. – Hiragizawa… de la dinastía Reed – dijo en un tono que no fue ni pregunta ni afirmación

- El mismo – comento el hombre al otro lado de la línea – que bueno que pude localizarlo, me estaba preguntando si estaba muerto o algo peor.

- ¡Vaya! – dijo Shaoran solamente, no esperaba recibir esa llamada en ese momento precisamente, su amigo, el único que recordaba y el único que había tenido aparte de Wei, estaba llamándolo después de que habían pasado demasiados años. – es algo… ¿como…esta?- no se le ocurría que mas preguntarle, ¿qué le decía al amigo que no veía desde que era un niño y que de repente le llamaba el día mas funesto de su vida sin avisar y haciéndole preguntare como había conseguido el teléfono?

- Hasta hace poco herede el lugar del liderazgo de la dinastía, y pensé que con mi recién adquirido poder podía volver a contactar con usted su amigo Wei me dio las indicaciones de su móvil.

Shaoran había largado a Wei, en una borrachera lo que recordaba de su alejada niñez, las personas, los empleado de su madre y de su amigo, seguramente al identificarse Wei había sospechado que se trataba del mismo Hiragizawa de sus historias infantiles.

- Pensábamos que había muerto, que le había pasado algo, nos costó mucho trabajo tranquilizar a la señora en los días siguientes a que su tío se lo llevara, jamás había visto a una mujer llorar de esa maneras.

No sabía si Eriol estaba hablando en serio o no, metiéndose de lleno en sus recuerdos, o bien burlándose de ellos. No, si Eriol seguía siendo aquel chico que conoció no podía hacerlo.

- Lamenté mucho su fallecimiento, era una mujer excepcional – ahí se daba cuenta de que no se había equivocado con Eriol

Un sentimiento de esperanza respecto a poder volver a ser amigo de alguien a quien conoció en su devastadora infancia, conmociono a Shaoran pero al mismo tiempo, y aunque era probable que nunca lo admitiera realmente, le alegro sobremanera.

Eriol y todos los demás tenían razón al pensar que había fallecido, su tío había aislado a cualquier persona que se contactara con él y por más esfuerzos que había hecho para evitarlo nunca había podido salir del yugo que él había impuesto.

Ahora que el anciano estaba muriendo podía hacer lo que quisiera y planear un encuentro con Eriol…tal vez hasta con sus hermanas, había mucho que hablar.

Bueno, podía sentirse un poco mejor, que en un día semejante algo así ocurriera seguidamente era algún tipo de consuelo, el único que podía recibir antes de estar completamente casado con la chiquilla de las montañas.

- Me…estoy en un proceso de matrimonio, voy de viaje a Hong Kong…no sé...- dijo intentado explicar la situación en que se encontraba metido, en la que lo había metido su tío comprometiéndolo con esa tonta.

- ¿Se va a casar? – dijo el hombre como si no pudiera creerlo, Bah, ni el mismo Shaoran podía aun asimilarlo.

Aun a riesgo de que alguno de los matones de su tío viniera a molestar Shaoran relato en pocas palabras de relevancia lo que había acontecido desde que era niño. Bien podría tratarse de otra persona a teléfono pero el hombre hablaba tan igual al niño que no tenía dudas. Lo escucho atentamente.

- Eh… ¿enhorabuena? – dijo Eriol no muy seguro

- No realmente – contesto Shaoran lleno de odio – yo no quería casarme, no quería cerrar ese trato estúpido que mi tío hizo hace años, pero por ley y por aumentar las arcas de la empresa me veo obligado a esto.

- Pero siempre está el beneficio monetario…además debe ser una muchacha encantadora.

- Lo dudo, ninguna chica que se precie de serlo puede ser encantadora cuando deja manipular su destino como lo hace ella -

- No debería juzgarla tan duramente, recuerde que tiene una educación diferente a la de las otras mujeres.

Shaoran no quería que la justificara, sentía que debía odiarla y eso era lo que se proponía hacer desde el momento en que pisaran juntos la casa que había adquirido su tío para ella y el.

Una vez ella se instalara ahí se daría cuenta de que había cambiado una prisión por otra, el no se acercaría a esa casa ni para navidades, tendría todo lo necesario para vivir, sirvientes que la atendieran, hasta a esa de cabellos largos para que la viera todos los días, pero no iba a tener contacto con él ni él con ella hasta que alguno de los dos muriera.

- No me importa, debió oponerse con todas sus fuerzas – dijo Shaoran amargamente.

- ¿No cree que usted también debió hacer lo mismo? – dijo Eriol después de unos momentos.

- No…mi tío amenazo con dañar a mi hermanas si me negaba a acceder a sus designios confeso lleno de mas y mas odio –

Eriol se silencio ante esa respuesta, desde su lado de la línea aun le costaba trabajo creer que por fin, después de tanto tiempo había logrado obtener contacto con su amigo de la infancia, al que echo terriblemente de menos y por quien sintió compasión al saber lo que había hecho su tío con él.

Pero parecía que el hombre con quien hablaba había perdido la capacidad de sentir algo, esperaba verlo pronto, tal vez para así constatar, con sus propios ojos, que no quedaba ya nada de su amigo.

- Debo irme Eriol – dijo Shaoran cuando escucho un puño golpear la puerta, seguramente era el chico contratado por Wei – debemos vernos, pero me temo que no será posible sino hasta que el viejo muera – dijo sin ningún tipo de sensibilidad, el anciano no la merecía en absoluto. Por proteger sus intereses había llegado incluso a pensar en matar….la ambición de Shaoran era alta, pero no de la manera en la que su tío lo era, por más que s tío quisiera, Shaoran no era como el….

¿O sí?

Conversando rápidamente Eriol le dijo que cuando tuviera tiempo libre le llamara a ese móvil para contactar una cita, un encuentro entre dos amigos cuya amistad debió perdurar y que por la oscura influencia de Fen, se había separado.

Parecía que para Shaoran las cosas solamente mejorarían cuando su tío se fuera al infierno del que nunca debió salir.

Salió del vestier del baño y camino mirando exasperado a quien había tocado la puerta que retrocedió ante las llamas que desprendía la mirada de Shaoran.

Entro por el pasillo de migración hasta que lo condujeron hacia la pista en donde estaba estacionada la avioneta último modelo en donde partiría sin problemas con...su esposa y la chica que ahora la acompañaba según escucho. Ahora no solo tenía que cargar con la chiquilla sino con otra majadera que servía a los caprichos de la mujer que ahora era su esposa.

Mujer…no, era una niña, aunque su cuerpo dijera lo contrario su mirada trasparente era demasiado inocente, lo suficiente para hacerle rechinar los dientes, el no había tenido inocencia en su vida desde que su madre murió, mucho menos empezaría ahora, eso era una debilidad que solo los tontos podían permitirse, no sabía cómo procedería cuando su tío muriera, pero no iba a ser comportándose como el esposo ideal.

Unas motocicletas que no estaban contratadas por él y seguramente tampoco por Wei, entraron por el campo de visión de Shaoran seguidos por el auto en donde se había trasladado su esposa, no comprendió que estaban haciendo esos motociclistas ahí, aprecia que la habían ido a custodiar hasta el aeropuerto pero que no planeaban hacer nada más que eso.

Observo que por la puerta se deslizaba un tobillo pálido, esbelto y blanco antes de que el vestido callera nuevamente sobre él. Se sobresalto un poco al pensar que tacto tendría la piel suave que ese tobillo había revelado pero retrocedió inmediatamente, mentalmente ante esos pensamientos, definitivamente su lujuria no se media en cuanto a mujeres se tratara, total nunca podría ni tendría oportunidad de tocarla, ella era aquello que él debía odia, y a lo que nunca se acercaría voluntariamente, además de eso no podía engendrar hijos con ella, lo había prometido, el seria el ultimo Li, no se condenaría al lado de una mujer y unos hijos por los que no podría sentir nada dado la procedencia de su origen. De un matrimonio arreglado, pactado que solamente había hecho feliz a su tío y había desgraciado a la vida de muchos, la de Shaoran incluida.

Ahora solo restaba la boda China y podría deshacerse de ella en la casa que le había comprado y en donde permanecería hasta el fin de sus patéticos días.

Seeee youuu