Hola, antes que nada quiero disculparme con los que leen esta historia por haberla abandonado más de un mes, pero fueron días difíciles y duros en el trabajo, anexando el luto que tengo por Harry Potter y su película final, pero de vuelta y esperando poder continuar tan pronto como mi trabajo me deje.

Muchas gracias por seguir ahí.

CCS pertenece a CLAMP.

Aeropuerto internacional de Japón.

Sakura miró a su alrededor, el aeropuerto se dibujaba enorme desde dentro, nunca había visitado un sitio de semejante envergadura, parecía casi imposible, al pensar en las estructuras de su propio sitio de vivienda, que algo de ese tamaño pudiera sostenerse con tan poco.

Tal como había sido educada, su rostro no dejo traslucir emoción, pero su corazón saltaba en su pecho copiosamente y por la exclamación de Tomoyo a su lado, ella se hallaba en el mismo estado de sorpresa que la propia Sakura.

Miró hacia la figura de su nuevo esposo el cual la ignoró olímpicamente a lo lejos, se había cambiado la ropa y caminaba sin mirarlas hacia donde ella suponía, era el sitio que debía llegar para subir al avión.

Cuando escuchó el sonido de estos pensó que era una chica con mucha suerte, finalmente conocería esas cositas que se veían tan pequeñas desde la villa y que surcaban con frecuencia los vastos cielos azules cuando se escapaba a correr sola o con Yuki.

Solo que cuando los veía en el cielo estos no eran tan grandes como esto que estaba viendo en ese momento cuando cruzo su mirada por uno de los grandes ventanales por donde se trasparentaban todas las tres pistas de aterrizaje que tenía el monstruoso edificio.

Eran gigantes, los aviones, pensó ella en medio de su sorpresa, parecía imposible que eso fuera capaz de elevarse en los aires y llegar tan lejos que se vieran tan pequeños en el cielo.

Intento controlar su infantil miedo a lo desconocido.

Aunque alcanzaba a considerarse intrépida, casi intrépida, aun tenía mucho a lo que enfrentarse y como todo humano, temía a lo que le era desconocido.

Inconscientemente se acerco mas a Tomoyo mientras seguían siendo conducidas hacia más cerca de los aviones. El acercamiento le valió tropezón que casi la hace caer al piso, ambas intentaron disimular, pero la risa de Sakura alcanzo la suficiente resonancia para que su nuevo marido, que se encontraba a muchos metros de distancia que ellas, se percatara del cristalino sonido que resonó a pesar del sonido de las demás personas.

Shaoran escucho esa risa y sin pensarlo, sin siquiera intentar evocarlo, se volvió desde donde entraba para mirar otra vez a la chiquilla cuya belleza, aportada por esa sonrisa, la hacía parecer casi irreal, miraba con esa luminosidad a la chica a su lado que le devolvía la sonrisa como si ambas fueran portadoras de hermosos secretos.

Las miró por mucho tiempo, aun en contra de su admisión, hasta que su pétreo rostro sintió el loco impulso de reír con ellas, parecía que se estaban riendo por algo que le había pasado a ella, su "esposa".

Hizo lo posible por no dejarse conmover y lo logro a pesar del breve segundo de debilidad, si algo había aprendido de su tío había sido volverse completamente insensible a las emociones que pudieran siquiera intentar rebasar sus barreras.

Intento dirigirle una mirada despectiva y fingió que lo había logrado, miro a su alrededor, habían llegado más hombres, eran los encargados de todo, los conocía a todos, o al menos a la gran mayoría, eran hombres de Wei.

Siguió intentando no mirar a su esposa, no debía ablandarse.

Se volvió nuevamente hacia el trámite que estaba realizando, la actualización de pasaportes y la firma de salida de la ciudad. También estaba gestionando la salida de ambas mujeres, aunque dejo que del resto de ese trámite se encargara alguien más. Al ser su esposa, ella no tenía inconveniente para salir del país, la complicación era al mujer de cabello largo.

Intentó seguir adelante, ignorándolas.

Cuando la risa se acabó y Sakura pudo dejar de imaginarse la cara que habría puesto al casi caerse, una y otra vez, ambas caminaron hacia donde Shaoran estaba dirigiéndose, él y sus hombres parecían una sombra negra que se movía con majestuosidad y finura.

Iba a cruzar el umbral cuando una extraña sensación la recorrió, una especie de silbido que solo una persona que sabe que la están observando detenidamente, puede sentir, ella sentía que la persona que la miraba, sea quien fuere, lo hacía de una manera fuera de lo normal.

Se volvió inconsciente y rápidamente solamente para captar a una figura se movió rápidamente como ocultándose en el momento exacto en que estuvo en el campo de visión de la joven. Era como si ella hubiera descubierto infraganti a alguien. Esa persona que, involuntariamente, hizo que el vello de sus brazos se erizara.

Sabía que de nada serviría decir que había visto a alguien sospechoso, tenía la impresión de que nadie le creería y que estaba menospreciado el trabajo de esos hombres que estaban ahí precisamente para su protección, ellos no parecían alterados y Sakura pensó que de nada valdría decirles que le había parecido que un desconocido estaba vigilando sus movimientos.

Intento olvidarse de ello, pero inexplicablemente veía a la figura desaparecer rápidamente, exactamente como lo haría una rata cuando se cruzaba con un humano.

Decidió no mencionárselo a Tomoyo, no quería que se pusiera nerviosa ni nada por el estilo.

Cuando terminaron de hacer el resto del papeleo Shaoran entro por el pasillo del abordaje que estaba contiguo a donde estaba haciendo los tramites, la persona que lo había estado recibiendo se hizo a un lado cuando Shaoran y los hombres pasaron, ambas caminaron en la misma dirección sin ser detenidas por nadie.

Sakura intentó hacer caso omiso de Shaoran pensando nuevamente en la falta de educación que todo esto implicaba, la miraba y la trataba como si ella y Tomoyo no fueran más que meras partes de su propio equipaje, y sospechaba que así las veía él, como unas cargas indeseables.

Miró nuevamente a Tomoyo que seguía mirando hacia los hombres que cerraban la marcha.

Los guardaespaldas…

La razón de que ellos estuvieran allí seguía siendo un misterio, pero al relacionarlos con el desconocido bien podía sentirse más segura.

El final del pasillo por donde habían estado caminando estaba coronado por la entrada al avión, aun a distancia Sakura pudo darse cuenta de que era bastante lujoso, y debía tratarse de un avión privado.

Se lo comentó a Tomoyo quien asintió a su vez pensando exactamente lo mismo que su señora.

Cruzaron el umbral para abordar el avión y al ver el interior confirmaron lo que habían sospechado, no se podía ser más lujoso, era tan amplio e iluminado que costaba creer que se tratara de un avión, más bien parecía la muy elegante sala de una casa pequeña.

Sakura miro hacia el frente y vio a su "esposo" hablando en lo que parecía ser la cabina del piloto.

- Señora, si es tan amable…- dijo una voz detrás de ellas. Cuando se volvió vio que se trataba del hombre que las había conducido en auto hacia el aeropuerto.

Lo siguieron por el interior de la sala personalizada hacia el pasillo del avión donde había sillas a cada lado, cada silla estaba como amoblada con cojineria esplendida y abullonada.

Sakura se sentó donde el hombre le indico, hundiéndose de lo mullida que era la cojineria de la silla. El hombre acomodo a Tomoyo a su lado. Ambas se miraron y soltaron expresiones de sorpresa.

- Qué elegante es todo – comento Tomoyo – si le contara esto a mis hermanas no me creerían – miraba a su alrededor, al lado, todo rápidamente, como si mirando más despacio fuese a perderse algún detalle.

- Recuerda que no las vas a volver a ver…aun estas a tiempo – pensó en que estaba siendo un poco dura con Tomoyo al recordarle nuevamente ese aspecto de la nueva situación de ambas, le parecía justo volver a ofrecerle indirectamente la opción de arrepentirse de haberla acompañado y que regresara a casa pero la joven volvió a negar con la cabeza.

- Prefiero esto con deferencia, señora. Además hice una promesa, estaría con usted pasara lo que pasara y es una que pienso cumplir – dijo con decisión que rayaba en su propia lucha personal con sus demonios.

Sakura guardo silencio cuando Tomoyo dijo esto.

Tomoyo, era, seguiría siendo todo el apoyo que tendría. En cuanto el avión echara a volar las puertas de su libertad quedarían firmemente cerradas.

/ . /

Shaoran hablo con el piloto sobre la ruta aérea que tomaría de camino a China, ambos escogieron la que se ajustaba más al tiempo, aunque eran varias horas de distancia.

Una vez el plan de vuelo estuvo listo Shaoran salió de la cabina esperando haber sido claro.

/ . /

Sakura volvió a acomodar su cuerpo de manera automática en la silla, el hombre que las condujo allí dio media vuelta y salió de la estancia silenciosamente dejándola con Tomoyo que seguía pareciendo igual de consternada que ella.

El silencio reino de una manera agobiante, era tan poderoso que incluso podía escucharse el sonido del motor aunque seguramente la cojineria y todo lo demás que tenía el avión debía estar diseñado para que no se escuchara ningún sonido incomodo.

Sakura volvió a pensar en ese hombre que había visto y lo que había sentido entonces, esa aprensión mezclada con miedo, sabía que no tenía nada de qué preocuparse, ¿o sí?

Volvió a cancelar el impulso de querer contárselo a Tomoyo, ya parecía bastante más nerviosa.

Cerró los ojos y dejo que ese silencio procurara tranquilizarla a ella.

Cuando el avión comenzó a moverse ambas muchachas se tomaron de la mano por encima de sus cómodas sillas. Sakura miro hacia la ventana a su lado que en ese momento estaba cerrada.

No quería causar ningún problema pero sentía una curiosidad basta por ver a qué velocidad y como era que tomarían vuelo, aparto su mano del brazo de la silla y acciono una especie de elegante perilla que hizo que la ventaba se abriera, recogiendo una especie de persiana lisa y llana.

Miro hacia el cielo inicialmente, azul que no tenía casi ninguna nube encima, luego hacia el medio, al sitio donde el avión había estado estacionado y el que estaban dejando atrás cada vez más rápido.

Tomoyo se inclino hacia ella contritamente, quizá con la misma curiosidad de Sakura.

Así las miró Shaoran en la distancia apoyado en la entrada de el pasillo en donde habían sido ubicadas las dos, otras sillas se manifestaban frente a ellas pero no tenía intención de acercarse ni mucho menos hablar, tan solo quería verlas e intentar no sucumbir al precioso impulso de sacarlas de ese avión y regresar solo a China, pero no, ahora estaban ahí, como dos niñas pequeñas mirando asombradas y pálidas la ventaba por donde comenzaba a verse el movimiento del avión, parecía que nunca habían viajado en uno y sospechaba que esa era la razón por la que estuvieran tan fascinadas, a ambas mujeres les brillaban los ojos y parecían entre contentas y aprehensivas.

Se dio la vuelta y camino hasta llegar a su correspondiente sala personal en ese equipo, el avión pertenecía a las empresas Li, y su tío se había encargado de proveerlo de todas las comodidades que se pudiera imaginar alguien, Shaoran admitía que costaba imaginar que desde afuera ese avión tuviera todo lo que tenia adentro, pero sabía que el dinero podía hacer muchas cosas, vaya si lo sabía. Se sentó en su silla en la otra parte del avión, que parecía ser la sala probada que su tío había diseñado, seguramente cuando el anciano muriera haría alguna que otra modificación respecto a colores y tal vez mas.

Se aseguro a la silla con el cinturón esperando el momento en que despegarían.

/ . /

El hombre que las había ayudado a subir irrumpió las fantasías de las dos jóvenes sobre vuelo cuando volvió a presentarse en la estancia, parecía que hacía dos segundos se había ido, las miro con una expresión extrañada.

- Deben ponerse el cinturón de seguridad – dijo con voz amable.

- Perdón, señor, ¿el qué? – dijo Tomoyo mirándolo desconcertada.

El hombre le devolvió la mirada como si no pudiera creer que Tomoyo le hiciera esa pregunta.

- Es… ¿es la primera vez que sube a un avión? – preguntó pensando de sí mismo como un estúpido. Desde que trabajaba para Li no había escuchado de nadie que nunca hubiera montado en un avión.

-Si – dijo Tomoyo sin pena de ningún tipo, más bien con curiosidad – y mi señora tampoco.

Bueno, de la mujer de pelo negro casi podía creer que tenía derecho a esperar que no hubiera subido nunca un avión, pero de la nueva esposa del señor Li, eso sí le costaba creerlo.

Los ojos verdes de la joven se posaron en él que se sintió francamente fascinado por la forma y el color de ojos de esa muchacha, nunca había conocido a alguien con fisonomía similar que tuviera una tonalidad ocular parecida, era increíblemente hermosa, por no decir más, la chica a su lado también era muy bella pero era evidente que la mujer a la que llamaba señora era mucho más hermosa.

- Mi padre nunca considero llevarme en ninguno de sus viajes, es por eso que nunca había tenido oportunidad de subir a algo como esto.- explico la muchacha interpretando correctamente la expresión de el hombre, hablando casi con humildad, una que no iba para nada con la riqueza del vestido que portaba.

- Lo siento, debí haberle preguntado, señora.- dijo el hombre pensando en que le pasaría si alguien se enteraba de la impertinencia cometida con la nueva esposa del señor - Mire debe…- dijo el hombre acercándose lentamente.

Les explicó los pormenores de ponerse un cinturón de seguridad a las dos muchachas, ambas lo captaron a la primera y cuando estuvieron bien aseguradas, uso su walkie talkie para hablarle al piloto y demás anunciando que en cinco minutos podían empezar el despegue sin problemas.

Se dio la vuelta despidiéndose por el momento y camino hasta la parte del avión que precedía la cabina, en donde se sentó en la silla al lado de todo el personal de seguridad y asegurando su propio cinturón, se dedico a esperar el momento en que el piloto considerara seguro despegar.

El avión comenzó a tomar velocidad lentamente, el piloto parecía querer asegurarse de que todos los controles estaban en buen estado, una vez aseguro todo movió sus controles y comenzaron a avanzar a más velocidad hacia la pista de despegue.

Sakura seguía mirando a la ventana en tanto el avión tomaba mas y mas velocidad, ante ella se abría un campo de pasto inmenso que comenzó a pasar a mas y mas velocidad al mismo tiempo que sentía como si su estomago se estuviera fundiendo con su columna vertebral.

Tomo nuevamente la mano de Tomoyo que estaba fría y a pesar de querer seguir con los ojos abiertos el cerro con fuerza para atenuar la sensación de vacío.

Y luego, tan lentamente como empezó, todo termino, cuando volvió a mirar hacia la ventaba el cielo ya no estaba arriba de ella, ahora era ella que se acercaba mas a él. Miro a Tomoyo que observaba al igual que ella todo lo azul que se extendía ante los ojos de ambas.

/ . /

- Todo está en orden – dijo el piloto cuando puso el automático y se volvió al copiloto quien por radio índico a todo el equipo de seguridad que las condiciones eran optimas. Les esperaban varias horas de vuelo.

Uno de los hombres de seguridad se acerco a la sala personal de Shaoran para informarle que todo había salido sin problemas.

- Si – dijo sencillamente, Shaoran comprendió y cuando el otro volvió a salir se desato el cinturón pero se quedo en la silla, mirando hacia el frente, pensando en muchas cosas, la mayoría de ellas negativas para todo.

Estaba a unos pasos de la mujer con la que se había casado y ni siquiera había hablado con ella, tan solo se había dado cuenta de que tenía unos ojos asombrosos y que seguramente en unos años seria una belleza consumada, que no sentía por ella nada más que un miserable odio y que ella tampoco parecía tener interés en fomentar una relación con él.

En ese momento entro otro de los integrantes del equipo de seguridad que lo había recibido en el aeropuerto, uno de en los que podía confiar.

- ¿Qué pasa ahora? – le pregunto irritado de que hubiera interrumpido sus nada productivas cavilaciones.

- Pensábamos que no se presentarían anomalías en el aeropuerto pero nos percatamos por las cámaras de vigilancia, cuya fibra óptica está conectada a una de nuestras computadoras, que hubo indicios de vigilancia dentro del aeropuerto, y parece que alguien siguió los autos. – dijo el hombre acercándose un poco más, se llamaba Liu, si no se equivocaba, por las referencias que había recibido de Wei, sabía que podía confiar en sus conceptos.

- ¿Tal vez personal de mi tío? – pregunto, algo inquieto.

- Lo dudo señor, el hombre que su tío contrato se quedo en Japón, como usted indico, pero había más hombres aparte de él que no tenían nada que hacer ahí, en el aeropuerto, hemos investigado el entorno en el que se mueve ese hombre que su tío envió a vigilarlo, sabemos que es un mala muerte que siempre trabaja de incognito y la mayoría de veces hace su trabajo por su cuenta, pero estos no, estos hombres que vigilaron su salida de Japón, eran una organización, no pudimos esclarecer cual, nos preocupaba mas ponerlo a usted a seguro, al parecer son bastante buenos en ocultamiento, pero sabemos que estaban ahí, no tenemos idea de con que motivo. – dijo como si el hecho de no saberlo le produjera enfado.

Shaoran se pregunto si su tío estaría metido en algún lio extrajudicial que pudiera perjudicarlo al, y planeo preguntarle a la mayor brevedad, no quería cargar con problemas ajenos, bastante había tenido con cargar con el mismo.

- O puede ser que el objetivo no fuera usted. – dijo el hombre después de un momento.

- ¿Que quieres decir con eso? – pregunto Shaoran sin comprender.

- Usted acaba de casarse con la hija de el jefe de las montañas, posiblemente ellos estuvieran buscándola a ella, o rastreándola. – dijo el Liu reflexionando ante una situación bastante probable.

Shaoran soltó una carcajada, lo cual obligo a Liu a dejar su búsqueda de probabilidades.

- ¿Detrás de ella, dices? ¿De esa campesina que nunca había visto la luz del día? – Preguntó con desprecio - me parece que no – dijo Shaoran descartando esa posibilidad estúpida, seguramente las personas que conocían de la existencia de esa joven, por como su padre la había encerrado, podían contarse con los dedos de la mano. - Hablare con mi tío probablemente se trate de alguien contratado por él.

El hombre de seguridad sabia cuando era prudente callar y lo intuyo perfectamente en ese momento. Se dio la vuelta despidiéndose elegantemente y se fue a buscar a sus otros compañeros quienes probablemente estarían haciendo la ronda por el avión.

/. /

Sakura desato el cinturón cuando pudo hacer que dejaran de temblarle las manos, si, le había gustado, pero seguramente la experiencia del despegue era lo único que no le gustaría de montar en avión, sospechaba que no era algo que fuera a hacer muy seguido y pensó consolarse con ese razonamiento.

Se puso de pie aun temblorosa y cuando comprobó que podía caminar sin problemas, comenzó a emocionarse por lo que estaba viviendo. Si, bien podía estar cambiando en su propia habitación pero el conocimiento de saber que bajo ella había miles de kilómetros de nada más que aire, le daba una sensación casi de júbilo.

Dio otros pasos más hasta llegar a la ventaba del toro lado del avión en donde había otras dos sillas.

Miro hacia abajo y vio azul, un poco más oscuro que el mismo cielo pero el mismo azul, se sintió un poco mareada y aparto la vista.

- ¿Crees que pueda ir a caminar un poco? – pregunto a Tomoyo en voz baja.

- No sé, señora, tal vez… - dijo Tomoyo con un tono que Sakura identifico como desgana, ella iba a decir algo mas cuando el mismo hombre que había sido amable con ellas entro en la estancia.

- Veo que ya está bien, la primera vez suele ser un poco extraño -

- Dígamelo a mí –dijo Tomoyo hablando con algo parecido al sarcasmo – aun tengo el estomago en la espalda – dijo ella confirmando así que la sensación de vacío no había sido solo de Sakura. El hombre rio entre dientes.

- Cualquier cosa que necesite no dude en pedirla.- dijo señalando el teléfono que había al lado de cada silla – comunicara directamente con la cabina del equipo de seguridad, estarán listos para satisfacer cualquier necesidad que se le presente.

- ¿Podría decirme su nombre? – pregunto Sakura volviéndolo a mirar con esos ojos que inquietaban al hombre.

- Puede llamarme Ken, señora.- dijo haciendo algo parecido a una reverencia que Sakura pensó que no merecía en absoluto.

- Ken…- dijo Sakura memorizándolo – ¿cree que pueda dar un… paseo por el avión? – pregunto ella rápidamente

Ken pensó en el señor y en la aversión que parecía sentir a la muchacha, muchos de ellos ya sabían que había sido un matrimonio arreglado y que la situación no era del agrado del señor, no sabía qué hacer ya que sentía respeto a su señor y por consiguiente debía tenerlo con su esposa, pero al saber que no habían intercambiado nada más que los votos del templo, se le hacía difícil llegar a una conclusión acertada sobre cómo tratar a cada uno de ellos, y más sobre si el señor se enfadaría al encontrar a la jovencita caminando en el avión.

- No creo que haya ningún inconveniente. – dijo Ken asintiendo, pensando en que la muchacha debía tener instintos que posiblemente la obligarían a actuar en caso de toparse con su esposo.

Sakura se volvió a Tomoyo que en ese momento parecía estar presentando un súbito color verdoso en su rostro.

- ¿Qué sucede?- le pregunto acercándose y aferrando la mano fría de Tomoyo.

- Me siento un poco mareada…estaba mirando la ventaba y el mar fijamente…creo que voy a vomitar - dijo poniéndose aun mas verde.

-Le traeré una bolsa y algo de hielo – dijo Ken comprendiendo la sintomatología de Tomoyo. Se dio la vuelta y salió de la estancia mientras Sakura volvía a sentarse.

Cuando Ken volvió no lo hizo solo, mas hombres entraron y de cada frente a las sillas pared sacaron algo parecido a una mesilla en donde más adelante acomodaron lo que parecían ser pantallas de ordenador, televisiones.

Sakura recibió de manos de uno de ellos una toalla húmeda y fría que inmediatamente poso en la frente de Tomoyo, parecía bastante enferma, y cuando se lo formulo a Liu el simplemente negó con la cabeza y dijo que tenía los mismos síntomas que si hubieran viajado en barco y que pronto se le pasaría.

Extendió la bolsa de papel hacia Tomoyo quien gimoteaba disculpas una y otra vez.

- Ni hablar - le dijo, susurrándole mientras apoya la cabeza de cabellos largos en su hombro e intentaba hacer que dejara de sentirse mareada.

Sakura no quería que Tomoyo se enfermara mas, era un motivo egoísta y sabia que no debía tenerlo, pero creía que no podría afrontar sola el otro matrimonio, la otra ceremonia tradicional que se le avecinaba, así que le convenía que esta se recuperara, era el único vinculo que mantendría con su verdadera esencia en un mundo que no conocía y que evidentemente no era el de ella, estaría lleno de personas que la verían como una desconocida y que posiblemente la discriminarían por ello, seguramente el propio Shaoran se había sentido de una manera similar en su tierra, en su villa, como el único diferente.

Miró hacia la ventaba y sus pensamientos se perdieron en el color azul que inundaba todo, después de unos momentos Tomoyo respiraba acompasadamente en su hombro, no había vomitado y se quedo con la toalla en la frente.

No sabía cuántas horas más de vuelo tendría frente a ella, así que presiono uno de los botones de las pantallas que el equipo de seguridad había dejado allí y se dedico a ver las imágenes que pasaban, comprendiéndolas pero en realidad sin prestarles la mas mínima atención.

Escucho un movimiento en la entrada del pasillo y casi deja caer la cabeza de Tomoyo cuando vio a su marido en la entrada de la estancia del avión, le pareció aun más atractivo que antes, solo que seguía con la misma expresión fría y desalmada que había captado cuando lo había visto por primera vez.

El miro alternativamente a Tomoyo que estaba dormida sobre su hombro y a las demás cosas que las rodeaban, negando con la cabeza sonrió despreciativamente y se sentó frente ellas en las sillas. La miro a los ojos con desgana, aunque con cierta inquietud, Volvía a sentirse impaciente por que esos orbes verdes brillaban sin cesar.

- ¿Había viajado antes en avión? – pregunto señalando con un gesto de la cabeza a Tomoyo.

- No – contesto Sakura simplemente, no sabía que otra palabra podía decir o que otra frase usar con ese hombre que a todas luces parecía odiarla profundamente y a quien no conocía, ni quería sentir el impulso de conocer, aunque tal vez no le quedara mas remedio.

-¿Y tú? – le pregunto mirándola nuevamente.

- Yo… ¿qué? – pregunto ella sin comprender, su joven rostro se contrajo un poco con incomodidad cuando el hombre la miro con una superioridad que raya en la preponderancia.

- ¿Habías viajado antes en un avión? – le pregunto contrariado por tener que repetir una pregunta, o eso le parecía a ella, parecía un barón elitista y se sintió más incomoda que antes si es que era posible.

- Mi padre nunca me llevaba en sus viajes, nunca salía de la villa porque él creía que era peligroso para mi seguridad.

Se preguntó si él se enfadaría ante la crítica a su padre, pero él salió con la pregunta que ella menos esperaba que le hiciera.

-¿Por qué aceptaste casarte conmigo? – Sakura sabía que la pregunta estaba cargada de desprecio, intento no sentirse intimidada y no lo logro.

El silencio prevaleció como única respuesta a la pregunta, Sakura intentaba por todos los medios encontrar las palabras a responderle intentando también no pensar en las consecuencias de una respuesta que al no le pareciera.

- Yo…- dijo tragando saliva – mi padre me dijo que debía contraer matrimonio con el heredero de la dinastía Li, que debía considerarme afortunada y que nuestra unión sería beneficiosa para ambas partes – repitió más o menos las frías palabras que su padre había reproducido para ella cuando ella cuestiono las razones por las cuales el la casaba.

- Beneficios – dijo el casi escupiendo la palabra – ¿acaso ves algo beneficioso por aquí? –le pregunto taladrándola con esos ojos que a Sakura le parecieron de lobo.

- No – contesto sinceramente – no veo nada…

- Eres muy lista – dijo sarcásticamente – aun no puedo creer que una mujer se rebaje de esa manera a las decisiones de su padre-.

- No me rebajo – respondió ella sintiendo un desconocido acceso de ira. – Solamente hago lo que me enseñaron a hacer, obedecer órdenes –

-¿Acaso sabes en qué año vivimos? -dijo Shaoran poniéndose de pie, la cabeza de Tomoyo osciló en el hombro de Sakura cuando esta intento huir involuntariamente de la mirada de el – ¿crees que una mujer de esta época aceptaría lo que acabas de hacer?, casarte por contrato, por ordenes de tu padre, porque así fuiste criada… es patético.

- ¿Y usted? – le preguntó ella sin levantar la voz, pero claramente ofendida. – usted si parece conocer lo que es o no apropiado de "esta época". ¿Por qué se casó conmigo si iba en contra de sus deseos? –

Sakura no sabía de dónde había sacado el temple para preguntarle esa barbaridad, sentía que en cualquier momento el se iba a acercar y la iba a abofetear por su estupidez. La miro de hito en hito, como si no pudiera soportar mirarla fijamente. Y no respondió nada, tal vez porque las razones de él, al fin de cuentas, o las de su tío, ya no sabía bien cual, se limitaban a lo más trascendental del asunto, los beneficios financieros que esa unión aportaría a ambas familias.

- Yo no quería esto – dijo ella después de un momento más de silencio – jamás pedí a mi padre que me vendiera como mercancía de cambio, jamás imagine que se iba a deshacer de mi con la facilidad con que lo hizo, pero la formación que recibí me obliga a aceptarlo porque es mi padre quien lo impone, negarme a sus designios seria como pedir la muerte, según las costumbres bajo las que crecí -

Shaoran se volvió y la miro, otra vez con desprecio, anexando frialdad.

- Vas a desear morir cuando te atengas a la vida que voy a darte. – Dijo lentamente - No me importa si es culpa tuya o de tu padre, pero estas aquí, estamos medio casados y en unas horas lo estaremos del todo. Voy a darte un anticipo de lo que te espera a mi lado, mocosa. No esperes que sea el esposo servil a los que las mujeres de tu "villa" están acostumbradas, yo tenía una vida antes de que mi tío y tu padre vinieran a estropearla y pienso continuar con ella cuando la lacra de mi tío muera. Separarnos no sería beneficioso y si vamos a hacer de esto un trato comercial comenzaremos por dividir nuestros dominios. Yo no te quiero cerca de mí y creo que no me equivoco al pensar que tú tampoco me quieres cerca de ti, me desprecias y yo, por supuesto, te correspondo totalmente -

Sakura no podía decir si lo despreciaba o no, solamente escuchaba todo lo que le decía intentando sacar valor de donde no tenia y ponerse a llorar como una niña y pedirle que dejara de hablarle y mirarla como lo estaba haciendo pero soporto estoicamente cada palabra que él pronuncio sintiendo nuevamente resentimiento hacia su padre por haberla condenado a esto.

Ahí estaban sus sospechas, las puertas del infierno apneas estaban haciéndole guiños hacia su pronta apertura.

- Vas a vivir aislada, en una casa que comprare para ti, para tenerte en ella, ahí pasaras tus días hasta que mueras, creo que estas acostumbrada a estar encerrada como un mueble así que la diferencia no será mucha. Yo por mi parte dirigiré todos los bienes a los que me veré acreedor cuando terminemos de cerrar todo el trato que implica nuestro matrimonio. Ella, - dijo señalando despectivamente a Tomoyo – vivirá contigo y tendrás algunas personas a tu disposición. No vas a ser mi esposa en el real sentido de la palabra, no vas a darme hijos porque no quiero tenerlos y posiblemente nos veremos muy de vez en vez. La gente no va a decir nada porque saben de dónde vienes y que pareces casi una nativa por la manera en que te criaron, así que nadie se extrañara de que te tenga viviendo en una casa apartada mientras continuo con mi vida como si no hubiera venido tu maldita familia para alterarla.

Sakura pensó que todo lo que le estaba diciendo no tenia fin, seguía hablando y hablando de lo que le esperaba y ella no podía verlo de otra manera más sino positiva. Por lo que contaba, y esperaba que él estuviera siendo sincero, lo que le esperaba era más o menos lo mismo que había tenido en su propia casa, encierro, pero con la diferencia tal vez de que podría hacer lo que quisiera, podría tener su jardín, tal vez podría salir sin peligro de que su padre sulfurara por pensar que algo malo podía pasarle.

Un abanico de posibilidades se abrían ante ella, intento que no se le notara en la cara por si el interpretaba mal su gesto. No tendría que recibirlo en su cama por que el no la deseaba y tampoco tendría hijos de él.

Siempre había pensado en los hijos como parte importante de la vida de una mujer, sabía que no sería joven siempre y aunque no le molestaba pensó que tal vez mas adelante, podía irse o separarse de él e intentar formar una verdadera familia, tal vez llevara a Tomoyo con ella, seria la madrina de su bebe…

Pero debía pasar más tiempo…debían pasar más cosas.

- ¿…Te ha quedado claro? – dijo Shaoran haciendo que Sakura volviera a ponerle atención.

- Muy claro – contesto esperando que esa fuera la respuesta que él deseaba escuchar.

Shaoran observo la actitud sumisa de la joven. Parecía impasible y estaba aceptando sus condiciones sin hacer ningún tipo de escándalo o amenaza con contarle a su padre.

Debía odiarlo mucho, pensó en un arrebato de comprensión, tal vez más que como el odiaba a su tío por haberlo forzado a esto. Cuando ella le había respondió se había quedado brevemente sin palabras, a la primera no se le habría ocurrido que contestarle para que ella no notara que la respuesta que él iba a dar era muy similar a la de ella. Aun no podía creer que no se hubiera revelado contra los designios de su tío y se hubiera dejado manipular por sus motivos frívolos. Iba a dar la vuelta para irse cuando Sakura lo llamo sin poder evitarlo.

- Espere…- dijo con la voz tan tensionada y apagada que se pregunto cómo había hecho él para escucharla, porque se había dado la vuelta lentamente, como una bestia al acecho.

- ¿Que quieres? – le preguntó con odio.

Sakura retrocedió imperceptiblemente ante ese4 tono de voz, parecía que odiaba el siempre hecho de que ella existiera.

- ¿Podría…dar caminar un poco por el avión…? nunca había visto algo semejante y no puedo negar que la curiosidad me…inunda – dijo sin saber cómo interpretar la mirada que él le lanzo en ese momento.

- ¿Eso es lo que querías pedirme? – Shaoran pensaba que ella se echaría a sus rodillas y le rogaría que terminaran con esa farsa en el mismo momento en que dejo de hablar de cómo iba a proceder en el matrimonio, pero no esperaba que después de todo ella solamente le dijera lo que acababa de decirle. Cuando menos lo pensó o analizo le dijo si con la cabeza y no pudo alejarse a tiempo para evitar ver esa sonrisa que no tenía nada de felicidad en ella pero que, sin embargo, embellecía el rostro joven de una manera alarmante.

- Gracias – escuchó cansinamente detrás de él. La ignoro y se devolvió a su propia estancia aun preguntándose qué demonios acababa de hacer y por qué había confrontado a la chica de esa manera cuando se había jurado que haría lo posible por ignorarla.

Decidió descansar lo que quedaba del viaje, sentía que habían sido demasiadas emociones para un ser como él, acostumbrado por su tío a ser un ente monocorde que aprendió a nunca sentir nada mas allá de su propio y profundo odio.

Gracias por leer nos vemos en el próximo.