Buenas Noches

Muchas gracias por todos sus mensajes aquí les dejo otro capítulo de la historia, estoy intentando adelantarla lo más que puedo, esperando no dejar nada inconcluso, gracias por leer nuevamente y por sus mensajes de aliento, me animan a continuar.

Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP.

Tomoyo se sentó en la silla del hospital con la ayuda de la enfermera que había venido cuidando de ella desde que había sido consiente, se sentía atendida, y muy bien, no podía negarlo, pero ya quería salir de ahí, no quería pecar de aprovechada pero nadie le había comunicado cuando iba a salir , el hombre corpulento decía que pronto pero había pasado casi una semana y ella aun seguía ahí, solo esperaba que no se alargara mas el tiempo, sino tendría que tomar medidas extremas y sacarle la respuesta a ese hombre a empujones.

Si claro, como si pudiera hacerlo, se sentía tan débil como un gatito, aunque el médico le había dicho que afortunadamente lo que le había pasado no era grave se sentía como si un carrito aplanador le hubiera pasado encima varias veces además del dolor ya casi inconstante del abdomen.

Suspiro mientras la enfermera comenzaba a hacer su cama con premura, la mano le molestaba por la intravenosa y así se lo manifestó a la alegre enfermera quien dijo que el fluido de líquidos quedaría suspendido y que verificarían si podía comer algo para que tolerara la vía oral y le pudieran dar de alta.

Esperaba que fuera pronto, extrañaba a su señora, mucho, y quería darle excusas formalmente por no haber cumplido la misión que había escogido llevar a cabo, ser su compañía.

/. /

- - Es una inversión que te va a traer muchos beneficios. – dijo Eriol Hiragizawa mientras evaluaba un informe administrativo junto con Shaoran, ambos se encontraban en la oficina de este ultimando los detalles para una de las fusiones corporativas a llevar a cabo para subir el precio de la moneda nacional en acciones.

- - Si, eso pensé, definitivamente hay que firmar cuanto antes.

Ambos hombres habían hecho una alianza no legalizada para poner sus empresas a disposición de nuevos proyectos, tanto Empresas Li, como Corporación Hiragizawa estaban obteniendo proyectos bastante prometedores por la alianza ficticia entre sus dos jefes, Shaoran se había cuidado especialmente de que su tío no se enterara de la existencia de Eriol y hasta ese momento no lo había hecho, no había dado gritos de afán y la empresa ya era prácticamente de Shaoran.

Aunque había deslizado ese recuerdo en lo más hondo de su memoria, en donde no podía hacer nada, aun en ocasiones recordaba las palabras que su tío había tenido con su esposa, casi pensó que estaban conspirando pero la trasparencia de la expresión de Sakura le había dicho que ella tampoco comprendía como de pronto su tío estaba hablándole.

Había pasado un día, o dos, ya casi no estaba seguro, desde que había enclaustrado a la mujer, había llamado en un par de oportunidades a Kajo para pedir noticias o novedades pero la mujer no le reportaba nada nuevo, decía que sentía más al viento que a la misma presencia de la chica y que se la pasaba metida en el jardín y siempre volvía manchada de tierra.

Precisamente la parte del jardín que no tenía cámaras era la más grande y era donde Kajo reportaba que Sakura se la pasaba metida.

Pensó en qué tan apto era que ella se la pasara metida entre la tierra, seguramente en su antigua vivienda eso se consideraba un pasamiento, pero no para él, para él no era nada más que una estupidez… jardines…ya le diría.

Se volvió hacia Eriol y en ese momento sonó uno de los tantos teléfonos. Se trataba de Liu notificándole que la doncella, Daidoji, iba a ser dada de alta en unas horas. Corto la llamada indiferentemente, finalmente tendría que dejar de inquietarse por que la doncella no estuviera allá encerrada con su esposa.

- - ¿Sucedió algo? –pregunto Eriol mirando a Shaoran

- -Nada de importancia, la doncella de mi esposa saldrá del hospital. – dijo Shaoran sin siquiera levantar la mirada del informe que estaba evaluando.

- - No sabía que estaba enferma – comento Eriol cerrando el suyo.

- - No lo estaba, al menos no en Japón, pero tuvo que ser intervenida por un apéndice perforada y le darán de alta hoy.

- - Una doncella…creí que eso ya no se…usaba – menciono Eriol levantando un poco las cejas.

- - dímelo a mi, que creía que los matrimonios forzados estaban abolidos desde la época de la esclavitud – exclamo Shaoran exasperado.

- - ¿Y cómo te va con ella? – quiso saber Eriol al hacerse consciente de lo poco, o lo nada que hablaba Shaoran sobre su nuevo estado civil.

- - no me va de ninguna manera, no es mi deseo que nos vaya de ninguna manera, ella era, es y seguirá siendo una desconocida para mí.

- - ¿No crees que…deberías conocerla un poco? Digo, están casados…- dijo Eriol intentando que no sonara…como una imposición, ni siquiera una petición, más bien como una sugerencia.

- - por imposición no por deseo y la verdad no tengo nada de ganas de conocerla, ¿que podría aportarme una niña que ni siquiera tiene cuerpo de mujer? – pregunto Shaoran en tono despreciativo.

- - Y… ¿te molestaría que yo la conociera? – dijo Eriol pausadamente por si Shaoran se ponía a la defensiva, pero poco tardo en darse cuenta de que a Shaoran no le importaba lo mas mínimo cualquier interacción que cualquier persona tuviera con su esposa, o al menos con él, que podría considerarse amigo.

- - Haz lo que quieras mientras terminemos este informe –

- - en ese caso cuando lo terminemos, iré a recoger a la doncella para llevarla a la nueva casa, así tengo la excusa.

- - No quiero que te hagas amiguitos con ella- dijo sin apartar la vista del ordenador – ella no merece la amistad de nadie. Y menos de alguien cercano a mí.

Eriol levanto las manos en señal de rendición

- - Dije que solo quiero conocerla, tengo curiosidad por su apariencia, no dije que fuéramos a ser amiguitos.

Shaoran resoplo y le dijo que debían trabajar en serio, tenía el ceño un poco fruncido pero Eriol no podía decir que se tratara de un gesto de enfado o de concentración. Si era de ser sincero tenia curiosidad morbosa por saber cómo era la nueva esposa de Shaoran, pensaba que tal vez pronto siguiera el ejemplo de este, solamente que el se preocuparía por escoger a su propia esposa, para desgracia de Shaoran había tenido que ser escogida por el, pero Hiragizawa aun gozaba y seguiría gozando de ese tipo de autonomía durante mucho tiempo.

/ . /

Tomoyo termino de trenzarse el cabello mientras la enfermera terminaba de recoger sus sabanas, cuando termino la trenza el extremo final de ella le llegaba casi hasta las nalgas, era tradición en su propia familia tener el cabello largo y a ella le agradaba aunque era bastante incomodo de lavar le daba una apariencia que le gustaba, aunque no debería pensar en eso, se dijo mientras contemplaba su imagen en el espejo, pálida, ojerosa, el rostro un poco menos cansado que la última vez que lo había visto pero con evidencia de lo que había pasado, se contemplo lentamente, como casi un artista pensando solamente cosas negativas, especialmente que esa era la verdadera razón por la que él no había querido casarse con ella y si con su hermana. Su apariencia física.

Tomoyo sacudió la cabeza y decidió que en ese momento se miraría lo mas poco posible en un espejo, se ajusto su kimono blanco de flores rosas y camino hacia fuera del baño, tenía la vista en el suelo por lo que no se percato de la presencia del hombre hasta que llego a su cama y se apoyo en el borde, se volvió a mirarlo lentamente, desde los, evidentemente, caros mocasines subiendo por el pantalón de corte perfectamente planchado hasta el chaleco y buzo que coronaban un pecho amplio y un rostro inteligente, de ojos amatistas, casi como los de ella, y mirada bondadosa escondida tras unas gafas de cristal y montura delgada.

A su pesar sintió que el pecho comenzaba a apretarle incómodamente, especialmente por la manera en que esos ojos la estaban mirando, se deslizaban lentamente por su figura algo encorvada por el miedo y el cansancio al que aun no se acostumbraba. Tomoyo no sabía lo que pensaba de ella pero ella sabía que pensar de él, se veía a leguas que no podía ser alguien de seguridad aunque probablemente alguien no se tomaría la molestia de considerar a ese hombre alguien fácil de intimidar.

- - Buenos Días – salud con voz cordial tendiéndole una mano sin más, Tomoyo lo miro inexpresivamente para luego hacer una salutación inclinando un poco la espalda como le habían enseñado en su tierra, Eriol volvió a poner la mano a un lado de su cuerpo – me llamo Eriol Hiragizawa y la voy a llevar, en el momento en que su salida este lista, a la casa de la señora Li.

Tomoyo sintió un alivio manifiesto cuando menciono esas palabras, tuvo deseos de sonreír pero no sabía qué relación tenía ese hombre con el esposo de su señora y no sabía si podría considerar su sonrisa como un gesto hostil, así que prefirió seguir sin decir nada.

- - ¿No vas a decirme cómo te llamas? – pregunto Eriol después de un momento.

Tomoyo lo miro y tuvo el infantil impulso de quedarse callada y negar con la cabeza como una criatura asustadiza.

- - Tomoyo…Daidoji – dijo entrecortadamente al quedar presa nuevamente de esos ojos, esos que estaban comenzando a inquietarla más de lo normal.

Eriol asintió pues considero que era lo que debía hacer en ese momento, cuando había llegado al hospital le habían indicado donde se encontraba la muchacha que acompañaba a la esposa de Shaoran y el jefe de seguridad le indico donde estaba la habitación había entrado ahí con la intención de saludarla cortésmente, de todas maneras todo su interés estaba fijo en conocer a la esposa de Shaoran y no la a doncella de esta, pero no había podido evitar echarle un vistazo, tenia los brazos torneados hacia arriba, hacia un cabello hermosamente largo y de color del carbón, sus dedos blancos de movían con premura y habilidad mientras tejía una trenza hasta que no le quedo mas cabello para trenzar, estaba de perfil pero podía ver que era un perfil delicado, blanco, y también de perfil podía ver la forma de un cuerpo delgado..Y muy bien formado.

Había quedado literalmente de una pieza cuando ella se había dado la vuelta y había comenzado a caminar lánguidamente sin percatarse de su presencia, pero él era demasiado consiente de la de ella.

Repentinamente había sentido el impulso de entablar conversación y eso había hecho en un santiamén pero ella parecía abstraída y reacia a conversar con él y no pudo sacar otra conclusión que la de que creía, correctamente, que él era amigo de Shaoran y que su señora estaba siendo supeditada por Li.

Sacudió un poco la cabeza y saboreo en su mente el nombre de la chica, aunque lo más probable era que no volviera a verla nunca, sabía que Shaoran no permitiría que visitara su esposa seguido sin saber los verdaderos motivos, creía que lo traicionaría al hablar con esa chica sobre la que ya no tenía tanta curiosidad.

- - Bien, Tomoyo, una de las enfermeras vino y me dijo que están esperando que el médico firme tu acta oficial, después podremos irnos.

El silencio reino por unos momentos.

- - ¿I...irnos? – pregunto dubitativa - usted… ¿usted es...?

- - No, no pertenezco al grupo de seguridad de Shaoran pero te llevare a casa, me gustaría mucho conocer a la mujer a la que sirves.

El semblante de Tomoyo se torno un poco pálido. Ella estaba segura de que no era por lo que acababa de decir que se sentía ligeramente… ¿celosa?

¿Que le importaba a ella que ese distinguido señor quisiera conocer a su señora Sakura? Tomoyo sabía que había mucha gente que sentía curiosidad por ella, muchos decían que era una belleza excelsa y ella así misma lo pensaba, pero no lograba comprender por qué el hecho de que ese hombre tan…apuesto, si debía decirlo, tan apuesto, estuviera interesado en ella…

- - Hare lo que el señor diga, quisiera ir con mi señora lo antes posible – contesto con un deje de frialdad que Eriol noto fácilmente.

- -¿Acaso te trata mal? – le pregunto ignorando la verdadera razón por la que Tomoyo había adoptado esa fría conducta. Conducta que cambio a una de horror en segundos que sorprendieron a Eriol.

- - ¡No! – respondió con vehemencia – mi señora es la más angelical, la más buena, la más compasiva…y yo…le desobedecí.

- - Si estas tan contrariada por haberla…"desobedecido" es un indicio de que su conducta hacia ti no es la más apropiada. – el semblante de Tomoyo se torno a uno de suave indignación.

- - Usted no sabe nada de mi señora ni de todo lo que ella ha tenido que pasar, es un ama buena y me siento feliz de que me haya escogido como su doncella…ahora si es tan amable de llevarme con ella…- cerro los labios con fuerza y Eriol supo que cualquier intento de conversación había terminado, lo cual le contrario bastante ya que la voz clara, casi de niña, con leve acento le había calado mucho más que las orejas.

Se dio la vuelta en el momento en que el médico entraba con toda la documentación de salida de Tomoyo. Eriol se asomo y habló con la gente de seguridad mientras el médico hablaba con Tomoyo.

- - muchas gracias por todo lo que ha hecho por mí, le debo mi vida – dijo Tomoyo tomando una mano del médico y apoyando la frente en ella con una reverencia.

- - No hay problema, criatura, cuídate en tu recuperación y quedaras como nueva.

Tomoyo sonrió tristemente y se volvió hacia la salida cuando el médico termino de despedirla.

Se encontró con Eriol en el pasillo y lo siguió por donde él le indico, salieron al sol de la mañana y entraron enseguida a un coche negro de apariencia atronadora, parecía un tanque de guerra, pensó Tomoyo y aun así exudaba modernidad difícil de pasar por alto. Se sentía sino cohibida, demasiado segura, lo suficiente para creer que viajaba dentro de un acorazado como sobre los que había leído en la limitada biblioteca de la villa.

Empezaron a andar rápidamente por entre lo poco que podía ver de ciudad ya que los vidrios del acorazado con ruedas estaban oscurecidos, sabía que hacia sol por que los rayos de este brillaban sobre algunos capos de otros carros pero no a ella, miro todo cuanto pudo consciente de que ella y su señora no volverían a ver esos exteriores al menos en mucho tiempo.

Eriol, desgraciadamente para su propio autocontrol no pudo ser sino consiente de la callada presencia a su lado. Estaba acostumbrado a charlar con las damas pero no sabía que decirle a esta que estaba casi arrellanada a un lado del coche como si tuviera miedo de él.

Se sentía intrigado y sabia que no tenía derecho a estarlo, pero no podía evitarlo, curioso que ahora sintiera mas curiosidad por la doncella que por la misma esposa de Shaoran.

El conductor los llevo a la entrada de la casa en donde se abrió una de las magnánimas puertas para dar paso a una mujer de más o menos edad que ni Eriol ni Tomoyo conocían.

La mujer miro como los de seguridad abrían la puerta para dar paso a un hombre que reconoció de lejos como el compañero de trabajo del señor Li, y la muchacha que bajo después debía ser la tan renombrada doncella de la señora. La miro ceñuda percatándose de que parecía débil y enclenque, pero seguramente era por lo que, según le contaron, le había pasado.

Kajo seguía sintiendo cierta antipatía hacia la mujer del señor Li, pero lo curioso es que la chica no le había dado ningún motivo de queja, era, contrario a lo que había creído, muy ordenada, callada, nada quejica y le gustaba mucho pasar minutos y minutos en el jardín de la casa, que en esos días iba adquiriendo una apariencia casi acogedora a pesar de que todas las flores que había sembrado apenas si se veían en arriates.

Pero no podía dejarse convencer de nada, las caras se veían, los corazones no se sabía y no se iba a arriesgar con ese par de caritas. Escucho un ruido casi silencioso detrás de ella y vio que la mirada sorprendida de los ojos verdes de la señora se posaba con alegría en la joven recién llegada.

- -¡Tomoyo! – dijo con la sorpresa pintada en cada rasgo de su rostro, también con el aprecio, la comprensión, y la nostalgia-

La recién llegada sonrió y dio un paso al frente, Sakura camino lentamente hacia ella haciendo gala de unos modales excelentes, los únicos que le impedían abalanzarse sobre Tomoyo y abrazarla como la hermana que la consideraba.

La había echado de menos esos días, se había sentido terriblemente sola y mas con la indiferencia del ama de llaves.

Cuando estuvieron frente a frente se abrazaron como dos hermanas que no se veían hace años, Kajo tuvo que admitir, para su pesar, que la escena era en si conmovedora, especialmente porque ambas se echaron a llorar como dos niñas.

Eriol contemplaba la escena también bastante más que conmovido, en cierto modo envidiaba a Shaoran por tener en su poder a esas dos jóvenes, si, su esposa era una chica, casi una niña pero en su rostro se veían rasgos de una madurez floreciente, una que iba a la par con su elegancia de movimientos, pero no encontró nada en ella mas allá de eso, por el contrario veía con ojos muy diferentes a la doncella, la cual limpiaba hacendosamente en ese momento las lagrimas que manaban de los ojos de la esposa de Shaoran.

Cuando ambas mujeres estuvieron lo suficientemente enteras para calmarse se separaron sonriéndose.

- - Me alegra que estés bien, Tomoyo, aunque te ves cansada. – dijo Sakura mirándola de arriba abajo y acariciándole la mejilla.

- - No es que haya podido dormir bien – bajo la voz un cuarto y dijo llena de pena – perdóneme, por favor, por no estar aquí cuando lo necesitó – nuevas lágrimas derramaron de los ojos de Tomoyo, Eriol podía sentir la devoción que parecía manar de la muchacha, un amor fraternal que iba más allá de todo. Debían conocerse desde siempre.

- - No pasa nada – dijo Sakura negando con la cabeza – ahora estas aquí…conmigo, y estaremos juntas por siempre…si así lo quieres-

- - No deseo otra cosa – dijo Tomoyo sonriendo beatíficamente de una manera que hacia relucir su belleza, de una manera que Eriol no pudo apartar la mirada.

Los ojos verdes de Sakura se fijaron en el hombre que había parado en la puerta, tenia apariencia de ser algún juez o abogado, o alguien de negocios, en dos o tres oportunidades en su vida se había topado con hombres vestidos de ese tipo, el hombre la miro también y sonrió de una manera casi alegre.

- - Buenas tardes – dijo acercándose un poco, Sakura sintió como Tomoyo se tensaba un poco a su lado. – me llamo Eriol Hiragizawa…soy compañero de trabajo de su esposo.

Sakura sabía que debía seguir haciendo gala de sus buenos modales, pero que el hombre le recordara su nuevo estado civil no era algo que quisiera mucho, aun así en sus ojos había una bondad como no la tenían los de Shaoran y tal vez por eso no pudo enfadarse demasiado, casi le costaba trabajo concebir que ese hombre fuera compañero de Shaoran en algo.

- - Sakura…Ki...Li – dijo ella aun sin poder acostumbrarse, tampoco, a su nuevo apellido.

- -Es un gusto conocerla – dijo Eriol adelantando una mano, pero tal como había hecho la señorita Daidoji, ella se inclinó ante su mano haciendo una venia, como debía ser tradición.

- - El gusto es mío, señor- -dijo Sakura, dio media vuelta y miro a Kajo quien a su vez la miro en silencio como evaluando que debía hacer a continuación, se volvió nuevamente hacia Eriol y le dijo – ¿desea…tomar algo? –

Había amabilidad en su tono escondida detrás del temor, Kajo hizo un gesto silencioso y en el mismo silencio se retiro hacia la cocina.

- ¡Oh! No, no se moleste, solamente vine a traer a la señorita Daidoji – no revelo sus verdaderas motivaciones pero esa era una excusa pasable, no sabía cómo se tomaría la señora Li la verdad, que había ido a conocerla porque le picaba la curiosidad sobre con quien se había casado su amigo.

- - Es bienvenido siempre que quiera venir - ofreció Sakura esperando no sonar demasiado atrevida - y gracias por traer a Tomoyo.

Sakura miro a Tomoyo que permanecía en silencio.

- - Gracias, señor – contesto casi forzadamente, Sakura sabía que debía darle una explicación pero no pensaba pedírsela delante de ese hombre.

El hizo un gesto casi parecido al de ellas y se dio media vuelta para irse sin más.

Cuando la puerta se hubo cerrado un silencioso hombre llevo la maleta de hospital de Tomoyo escaleras arriba, Sakura le había pedido a Kajo que designara la habitación contigua a la suya para su doncella.

- - Que señor más amable – comento Sakura como quien no quiere la cosa mirando de reojo a Tomoyo que seguía permaneciendo muy callada – ¿te pasa algo?, ¿te sientes mal? – le volvió a preguntar súbitamente preocupada.

- - No, señora – contestó Tomoyo abstraída

- - ¿Te dijo algo…? ¿Algo que te molesto? – pregunto Sakura ahora si un poco preocupada por el estado de Tomoyo.

Tomoyo no sabía que decir, de repente se había puesto en una melancolía nada propia de ella, y sabia, de antemano, que todo había empezado cuando el hombre se comporto tan amablemente con Sakura.¿ por que tenía que sentir de esa manera? Ella no conocía al señor Eriol y si era como el señor Shaoran pues ni ganas tenia de conocerlo, pero se sentía extrañamente molesta que él hubiera sido tan amable, diligente y educado con Sakura, no es que con ella no lo hubiera sido, pero era hombre, y sentía que tenía una aversión desde lo de su hermana.

Decidió no pensar en eso, de todas maneras estaba segura de que no iba a volver a verlo y casi así lo esperaba. No tenía tiempo ni deseos de ahondar en su propia mente y sentimientos justo en ese momento, cuando por fin podría cumplir con la misión para la cual fue asignada. Cuidar de su señora.

En cuanto entraron a la habitación de Tomoyo, esta le conto lo que había pasado, lo que recordaba que le había dicho el médico y se abrió un poco el kimono para mostrarle la minúscula cicatriz, ambas concordaron en que debía ser doloroso, Sakura por su parte le conto todo lo que había pasado cuando las separaron al bajar del avión, incluido aquel extraño interludio entre ella y el que parecía ser el tío de Shaoran.

- - ¿Cree que conocía a su madre? – pregunto Tomoyo extrañada-

- -Parecía que sí, pero no puedo estar segura, te dije que Shaoran interrumpió en ese momento, completamente enfadado y me forzó a cortar con la conversación que todavía parecía no tener pies ni cabeza.

Cuando se hizo suficientemente noche Sakura se marcho a dormir deseando a Tomoyo buenas noches, la chica solamente había tomado para la cena un caldo especial preparado por Kajo, quien sin pronunciar palabra había dejado la bandeja en la habitación cuando las dos chicas estaban hablando. Tomoyo y Sakura intentaron portarse amables, pero Kajo respondió a sus muestras, aunque educadamente, con indiferencia.

- -Mejor te acostumbras – murmuro Sakura cuando la puerta se cerró silenciosamente – creo que no le agrado mucho, aunque no sé por qué ya que no nos conocemos.

- -Seguramente el señor le conto cosas malas de usted – dijo Tomoyo irreflexivamente- parece que la odia bastante…- la frase quedo en el aire cuando Sakura miro sus manos.

Pero no reprendió a Tomoyo porque sabía que tenía mucha, mucha razón.

Shaoran parecía despreciarla y ahora mas, la había encerrado en esa gigantesca casa sin ninguna entretención, no le importaba mirar televisión, había leído un poco en esos días pero más que todo la pasaba en el jardín, la única actividad en la que no parecía sentir a Kajo respirándole en el cuello y en donde podía enfrentarse al silencio que seguía poblando su vida.

- - no hay mucho que hacer en esta casa, aparte de leer, ver tv y salir al jardín – comento Sakura antes de irse – espero que no mueras de aburrimiento a mi lado.

No importaba, pensó Tomoyo, en ese momento no quería tener otra distracción que la de hacer su trabajo.

/. /

- -La casa está completamente protegida por varios escoltas, están apostados en las entradas, en los alrededores, muchos de ellos son casi indetectables, seguramente para salvaguardar la privacidad de las mujeres. – dijo el hombre mientras miraba los documentos que le habían entregado hacia poco tiempo. Se sentía un poco decepcionado, creía que el plan de Fujitaka no iba a ser precisamente la mejor idea, casi había perdido el rastro de la joven si no fuera por la relevancia del matrimonio que habían hecho con ella, los medios se habían enterado y eso había sido una desventaja para Kinomoto y algo beneficioso para él, en algún momento la seguridad se debilitaría, y él estaría ahí para tener a la jovencita. Ese era uno de los reportes de uno de sus agentes quien la había visto en el aeropuerto de Japón.

El hombre dejo los papeles harto de mirarlos una y otra vez, sabía que no iba a encontrar nada que le ayudara, al menos de momento, se concentro en una fotografía de una hermosa mujer que sonreía a la cámara.

Un dedo se deslizo por la superficie del labrado portarretratos.

- - Muy pronto…van a pagar…tu, él… ella… por lo que me hicieron.

/ . /

Sakura abrió los ojos apenas escucho el canto del primer pájaro, resultaba alentador saber que Tomoyo estaba cerca, casi no sentía ese orificio en su pecho, cuando la extrañaba, sabía que en el fondo, aunque ella fuera su doncella no estaba obligada a quedarse con ella, pero aun así esperaba que lo hiciera, lo necesitaba en ese momento, y lo necesitaría luego.

Los pájaros que piaban seguramente estaban buscando un sitio para sus nidos, pensó en construir unas casas para pájaros y palomas, para que siempre estuvieran en el jardín adornándolo todo con sus colores y sonidos.

Aparto las cobijas con lentitud y camino hacia el guardarropa a seleccionar su ropa del día de hoy, decisión difícil ya que aunque toda la ropa era de corte kimono habían allí muchas variedades de colores, diseños, hasta formas, pero le interesaban mas los tradicionalistas, selecciono uno de color azul claro con flores rojizas y entro al baño, ese seria el del día, o al menos el de la tarde, estaría en el jardín por la mañana y el uniforme que había seleccionado, uno hecho por ella misma con unas telas que había encontrado aledañas en su guardarropa, estaba ahora un poco manchado de tierra y de hiervas colgado tras la puerta del baño, lo evaluó dictaminando que no tendría que lavarlo en una o dos posturas más.

Estaba retirándose su camisón cuando un destello casi imperceptible le llamo la atención, como si un rayo de algo, tal vez ultravioleta, hubiera iluminado algo de vidrio, posiblemente se tratara de su imaginación, no podía estar segura, pero termino de quitarse el camisón lentamente mientras miraba en el espejo lo que iba descubriendo.

Ya no era una niña, fue lo único que se le ocurrió pensar, aunque técnicamente no hubiera sido una niña desde que tenía uso de razón, su infancia no era tal y ahora ya era una mujer, una casada… una miserable por los secretos de su padre. Cerró los ojos pensando que de nada valía que se lamentara, su situación… podía seguirla considerando mejor que antes. Al menos podía salir sin que nadie la vigilara, sin que nadie estuviera diciéndole todo el tiempo lo que tenía que hacer.

Se volvió hacia la ducha y sin esperar que el agua tomara temperatura, dejo que el puño de agua fría alejara del todo cualquier rasgo de sueño.

Ese día tenía planes arduos y si Tomoyo la ayudaba probablemente al final del día tuviera lista, aunque fuera una casa para pájaros. Un proyecto que a los ojos de cualquier otra personas resultaría aburrido, pero a los ojos de ella, que no podía hallar distracción en la televisión ni en una casa que ni siquiera parecía pertenecerle, a pesar de haber sido adquirida para ella, estar en el jardín, en un jardín tan amplio, que parecía un bosque, era lo más cercano a la felicidad.

/. /

Shaoran escucho mientras Eriol le relataba lo que había pasado, le comento que había recogido a la doncella y la había llevado con su esposa, lo contemplo en silencio mientras el relataba intentando descifrar cualquier debilidad o cualquier conducta que no le gustara respecto a Eriol y su encuentro con su esposa. No podía entender por qué la curiosidad de este cuando para él era más bien como un karma a cargar, pero no pudo evitar que su voz actuara en ese momento.

- - Y ¿que te pareció? –

Eriol lo miro indistintamente.

- - No creo que te interese en absoluto lo que me pareció.

- - Tienes razón, pero así como tú, puedo tener curiosidad, ¿o no? –

Había una velada amenaza en la voz de Shaoran que hizo que Eriol lo mirara con fijeza casi como si estuviera interesado, o tal vez solo quería cerciorarse de que… ¿de que?

- -Por supuesto – comento aclarándose la garganta, sin pensar realmente en la esposa sino en la doncella, aquella que, por alguna extraña razón se había negado a salir de sus pensamientos. – es una chica…encantadora – dijo a falta de otra palabra, seguía sin confiar en la animosidad de Shaoran. Encantadora serviría como cualquier otro adjetivo y no lo comprometía a nada que no quisiera.

- - ¿Encantadora? – pregunto Shaoran burlón – creo que diferimos en conceptos – Eriol no pudo controlar su voz antes de que hablara

- - En realidad me pareció que su doncella era… - se paro al no poder encontrar el adjetivo para calificarla a ella.

- - ¿Te gusto su doncella? – dijo Shaoran mirándolo de soslayo. – No recuerdo que fuera bella en absoluto.

- - Seguramente por que no le dirigiste una mirada, apuesto a que ni siquiera viste bien a tu propia esposa – no sonaba a discusión, más bien parecía la constatación de un hecho .

- - Puede que tengas razón, de todas maneras no tenia intención ni deseos de mirarla ni evaluarla, a ninguna de las dos, probablemente porque no me interesaban en lo mas mínimo, ni mucho menos para tener su imagen en mi cabeza.

- - ¿No te parece que estas siendo demasiado déspota? –

- - Aprendí del mejor – comento Shaoran con amargura hablando de su tío. – el es, en parte, el culpable de todo.

Eriol pensó que su frase, la de Shaoran, daba a pensar en que en parte quería decir que su mujer tenía la otra parte de la culpa, y el odio en los ojos de Shaoran revelaba que era así. Sintió verdadera compasión por esas dos chiquillas, criadas en montañas y sin idea de lo que les deparaba el futuro, una vida medieval, como si a las puertas de esa casa se dividiera una dimensión del presente y dentro de la misma se retrocediera muchos años al pasado, donde las mujeres no tenían voz, voto…voluntad, y si esposos crueles, voluntariosos y amargados.

Pero pensó en Tomoyo más que en Sakura, por que el rango de Tomoyo la obligaba a obedecer, así le hubieran lavado el cerebro para que se sintiera a gusto siendo…doncella.

Terminaron la pequeña discusión hablando de empresas, dinero y más empresas. Eriol salió de la oficina despidiéndose y prometiendo volver pronto para seguir discutiendo los pormenores.

Shaoran se quedo solo en la oficina, sin poder evitarlo recordando lo que había dicho Eriol, pero sin arrepentirse de ello.

No, no se arrepentía. No creía que fuera a arrepentirse.

Salió de la oficina y se encamino hacia el estacionamiento, donde lo esperaba su camioneta especial de seguridad para llevarlo a su propia casa.

Al llegar allí entro directamente a su habitación y sin desvestirse se tumo pesadamente en su cama y se quedo dormido minutos después.

Sabía que solamente descansaría, hacia demasiado tiempo que no dormía realmente, no se entregaba al sueño completamente, pues un temor arraigado en lo mas profundo de su alma le impedía conciliar el sueño profundamente, las experiencias con su tío en su niñez lo habían, podíamos decir, traumatizado.

Cuando descanso el cuerpo (aunque no la mente) se levanto cuando paso toda la noche, se baño se vistió y bajo hacia su despacho a hacer unos descargos para la empresa.

Entro a la estancia y encendió el computador de última tecnología de inmediato.

Miro unos libros que tenia y se concentro en la pantalla.

Su mano, como si tuviera voluntad propia dirigió el mouse hacia el programa de video que le permitía vigilar a su esposa. En cuanto lo abrió se dedico a mirar cada cámara para investigar en donde estaba en ese momento. Ni siquiera sabía por que estaba haciendo eso, cuando específicamente se prometió que no iba a mirar esas cámaras a menos que fuera absolutamente necesario, pero ahí estaba, en el fondo sabia porque lo hacía, por lo que había dicho Eriol.

Pero seguía pensando que era una inutilidad.

Finalmente la localizo en la propia habitación que habían designado para ella. Había pensado que era algún tipo de larva que se echaba a dormir y no se levantaba hasta muy tarde, no le había pedido ninguna referencia a Kajo sobre los horarios de sueño de ella, pero había asumido lo anterior por como solía vivir en la villa, pero nuevamente se equivocaba, allí estaba ella, de pie, ante el guardarropa seleccionando un kimono del cual, si no estaba mal de vista, era de color azul.

Camino hacia el baño en donde su imagen se perdió momentáneamente…

Para ser enfocada nuevamente en la cámara oculta que había en el baño. No sabía que el equipo de seguridad había intervenido también esa área y sintió el caballeresco impulso de apartar la mirada de ahí, sintiéndose casi irrespetuoso por estar mirándola… sin saber porque tampoco, pensó que debía hacer que quitaran al menos esa cámara del baño de ella.

Cuando empezó a desnudarse para bañarse Shaoran aparto la mirada rápidamente y dio orden cibernética de apagar esa cámara.

Pero en su mente aun podía ver el cremoso hombro que el camisón que estaba siendo retirado había dejado al descubierto.

Eriol no tenía razón, no debía verla y eso era lo que iba a hacer en ese momento.

Decidió concentrarse en el trabajo y dejar de pensar estupideces.

En ese momento sonó el teléfono, se extraño de que las cosas del trabajo hicieran que la gente llamara a esa hora pero contesto en seguida, después de todo se trataba de su línea privada, personal, se trataba de Eriol y no parecía especialmente emocionado

- - Acabo de enterarme, pero quería decírtelo yo – tosió un poco, no muy seguro de que reacción tomaría Shaoran ante la noticia – tu tío falleció anoche.

Buenos mis niñas aquí otro capítulo, espero que les haya gustado intentare no demorarme en el siguiente