¡No crean que me he olvidado de esta historia!

Ha pasado mucho desde mi última actualizacion, pero ya estoy de vuelta con este fic. Espero que les guste.

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CAPITULO 3

Eso era aterrador, estaba seguro que iba a terminar traumado. El olor… desagradable. Aunque Draco no podía esperar más al ir en el autobús hasta el colegio; todos los cuerpos apretados, una gran cantidad de colonia barata y quien sabe cuántas cosas más causaba un olor extremadamente desagradable y lo que era aun peor, ¡tenía que ir parado!

Esa era una de las peores mañanas que había tenido en mucho tiempo… mejor dicho para Draco Malfoy esa era la peor mañana que podía existir y por la forma en que iba no sería el mejor de los días tampoco, no tenía ni una esperanza para que mejorara.

Primero le tocó caminar dos cuadras hasta que llegó a la parada de autobús, en el cual ya había muchos estudiantes de otros colegios y Draco no pudo evitar una mueca de desagrado al verlos a todos con uniforme ¿Qué era eso de vestir todos iguales? Nadie lo miró ni saludó, así que imaginaba que la rata de biblioteca tenía que pasar tan desapercibida ahí como en Hogwarts. Tuvo que esperar alrededor de diez minutos (que para él fueron como mínimo dos horas) para que pasara el autobús que a él le servía y gracias al maldito ganado, porque para el rubio eso eran esas personas, casi lo perdió. No era el único que lo estaba esperando y en cuento llegó, ya sean estudiantes de otra escuela o adultos que tenían que ir a su trabajo empezaron a empujarse para subir primero, él estaba casi de los primeros para subir pero gracias a los empujones termino a punto de quedarse abajo. Así que sin importarle nada empezó a empujar y pudo subir a tiempo. Esa fue la razón de que quedara parado y con una maldita pregunta ¿Cómo Granger podía hacer ese recorrido todos los días?

Fulmino con la mirada a todo aquel que se le acercaba demasiado, lo empujaba o simplemente se apoyaba en él. Quería que esa tortura se terminara… ya se había alargado demasiado y cuando creía que al fin tendría un respiro se equivocaba porque se volvía a llenar y cada vez iba quedando más y más atrás. ¡Lo último que le faltaría sería que la puerta trasera no funcionara! Después de casi una hora pudo darse cuenta que al fin estaba llegando. Suspiro de alivio al saber que al fin tendría un respiro de eso.

Tocó el timbre para que le abrieran la puerta trasera y para su suerte funcionaba.

Se dispuso a bajar jurándose internamente que nunca más iba a subirse a un autobús. Fue en ese momento en el que lo sintió.

Alguien le había tocado el culo. ¡Lo estaban manoseando! Estaba acostumbrado a ser tocado por chicas pero cuando miro era un viejo pervertido. Se puso furioso.

– ¡Baja maldito pervertido! –Gritó sin importar armar un escándalo, pero había que entenderlo, él nunca había pasado por semejante situación. Aunque ya nada podía hacer, el autobús había empezado a avanzar una vez más y el "viejo pervertido" se iba.

Miró a su alrededor para ver si había llamado la atención de alguien, pero nadie lo miraba. Eso era un alivio. No quería que creyeran algo que no era de Draco Malfoy… solo… ¡que en ese momento no era Draco Malfoy! ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Y que mejor recuerdo podía tener que ver a su propio cuerpo llegando en ese momento en lo único que el más amaba en su vida… su bebé.

¿En qué pensaba para manejarlo? Ahora en cuento volviera a su bello cuerpo tendría que mandar a su auto a lavarlo completamente para quitarle cualquier rastro de ella.

Aunque eso tampoco podía ser. Después de todo era su cuerpo el que lo tocaba así que tendría que estar bien.

Mejor dicho… ¡sería su cuerpo el que tendría que lavar!

Eso parecía en cada momento aun más mal. Ahora más que nunca quería volver a su cuerpo y olvidar esa completa pesadilla, aun cuando se había pellizcado (unas cuantas veces) fuerte, todavía no podía despertar, porque no importaba nada, para él eso era solo una maldita pesadilla.

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Respirando profundamente trató de calmarse por mientras que se sentaba en el auto y lo encendía.

–Tranquila Hermione. –Se dijo para darse fuerza. Eso no podía ser tan difícil; además su papá algo le había enseñado y si no quería que nadie se diera cuenta del cambio tenía que actuar como lo haría Malfoy normalmente, así que era prácticamente una obligación que tuviera que llegar al colegio conduciendo.

Solo por eso lo hacía.

No tenía nada que ver que todos en Hogwarts supieran que ese auto era la "luz" de sus ojos y más de una vez ella había soñado con destruirlo o por lo mínimo rayarlo. Eso no importaba, lo estaba ocupando por una buena razón y él no podría hacer nada y mucho menos decirle algo. No importaba si se preguntaba cual sería su reacción cuando la viese manejando, eso era algo irrelevante en esos momentos. No tenía que preocuparse por su reacción.

¡Pero era algo que estaba esperando! Quería saber cómo iba a reaccionar y lo más divertido era que no le podría decir nada. Eso sería como un sueño hecho realidad. Manejar el coche frente a Draco Malfoy y él no podría hacer nada.

Calmadamente se dirigió al colegio y no pudo evitar sonreír al tratar de imaginarlo llegar en autobús. ¡Si lo hubiese planeado no le saldría tan bien! La cara de desagrado que tenía que tener en esos momentos, le encantaría estar ahí para poder tomarle una foto y después reírse… no. Eso no serviría, él estaba en su cuerpo y la cara de desagrado sería la de ella. ¡Eso estaba mal!

Y lo confirmo en cuanto lo vio parado afuera del colegio mirándola. Se notaba que estaba furioso y planeaba reclamarle. Estacionó el auto y respiro profundamente. Tenía que mantener la calma; algo que le costaba bastante cuando un particular rubio estaba involucrado… aunque en esos momentos pareciera que era ella la que estaba furiosa. ¿Así se veía cuando se enojaba? Era bastante extraño verse a sí misma…

– ¿Se puede saber porque viniste en mi bebé? –Malfoy le pregunto entre dientes… ¿o era ella? Bueno, él en el cuerpo de ella.

– ¿Por qué no puedo venir en él? Después de todo es "mi bebé". – ¡Trágate esa Malfoy! –. Por mientras que esté en este cuerpo, ese auto es mío.

–Granger… no me hagas enojar…

–Esa no es mi intención Malfoy… solo estoy diciendo la verdad. No queremos que el resto se entere, ¿verdad? ¿Cómo reaccionarían si Draco Malfoy no llegara a Hogwarts en su coche? ¿No sería sospechoso? –Hermione sabía que con eso no podría reclamarle nada. Si había una cosa que a Malfoy le importara casi tanto como su auto eso era su reputación.

Estaban tan metidos en su "conversación" que no se dieron cuenta que empezaban a atraer la atención. Para el resto de los alumnos era algo normal verlos peleando y por lo general se divertían al escucharlos. Se quedaban a una distancia segura, porque no querían arriesgarse a quedar en el medio de algunas de sus discusiones. Así que como en cualquier otra ocasión trataron de escuchar que era lo que hablaban; solo que esta vez no entendían nada de lo que decían.

–Mejor me voy. –Hermione pasó por el lado de Malfoy para a fin entrar al colegio.

– ¡Espera! – ¡Eso si que no! ¿Quién se creía que era esa que lo dejaba con la palabra en la boca? ¡A Draco Malfoy nadie lo dejaba hablando solo!

–No armes escándalo Malfoy… ¿no te das cuenta que todos nos están mirando? –Draco miro a su alrededor y vio que era verdad. Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro. Se le acababa de ocurrir algo bastante divertido. Siempre había imaginado que Granger sufría una humillación en medio de todos los alumnos y en ese momento tenía la oportunidad perfecta. Solo ellos dos sabían que por alguna razón habían cambiado de cuerpo, para el resto solo sería el ratón de biblioteca el que hiciera algo indebido… y que mejor que declararse al más popular del colegio. ¡Sería perfecto!

– ¡Draco! –Qué raro decir su propio nombre para llamar a alguien más– ¡No me dejes hablando sola! –Trató de poner una voz lastimera y llorosa. Vio como Granger se detuvo y lo miro como si lo quisiera matar… ¡eso se estaba poniendo divertido! –. Yo… yo solo quería hablar un poco contigo… nada más… –No podía faltar ese puchero que siempre veía hacer a las chicas cuando lo miraban, o por lo menos intento hacerlo… ¡era la primera vez que estaba en el cuerpo de una chica! Pero parecía que le había funcionada… estaba recibiendo una mirada fulminante desde su cuerpo. Además los murmullos a su alrededor estaban aumentando.

¡Maldito Malfoy! Ella nunca se comportaría de esa forma en su presencia. Estaba segura que lo que planeaba no sería nada bueno para ella; ¿Cómo podía salir de eso sin humillarse?

–Ya no puedo callar esto… mi comportamiento… todo lo he hecho por una sola razón. Draco… tú… – ¡Sonrojo! ¡Sonrojo! ¡Necesitaba sonrojarse! ¡Parecer tímido! ¡Es decir, tímida! Jugar con sus manos, bajar los ojos ¡algo! –. Yo estoy enamorada de ti… completamente.

Hermione no podía creer lo que acababa de hacer ese rucio teñido… ¡acababa de hacer que se humillara por completo! ¿Cómo podría presentarse nuevamente en Hogwarts cuando volviera a su cuerpo?

–Es decir, mírate… –La siguiente parte para Draco sería fácil. Solo tenía que recitar las maravillosas cualidades que tenia, después de todo él era un ser perfecto; pero antes de que pudiera empezar alguien lo interrumpió.

– ¡Draco! –Ambos miraron para ver quien había interrumpido. Uno con alivio y el otro irritado. Blaise Zabini, el mejor amigo de Draco se iba acercando con el ceño fruncido. Sin hacer caso a lo que le rodeaba se acercó al rubio y demandó–. ¿Por qué no me pasaste a buscar hoy? Parecía un idiota esperándote.

–Lo siento… –Hermione le contesto y al mirarlo se le ocurrió la venganza perfecta para hacerle pagar al hurón lo que le acababa de hacer… ¡y lo mejor aún era que tenía un buen público!

Se acerco a Zabini con claras intenciones (solo para ella) y se mentalizo para lo que estaba a punto de hacer. No quería que ningún gesto de su rostro mostrara algo equivocado. Antes de que alguien se diera cuenta de sus intenciones saltó hacia el chico y lo beso en los labios.

Dulce venganza… ¡con eso Malfoy quedaría como gay!

Mirar… eso era lo único que podía hacer Draco, estaba mirando a su cuerpo que se encontraba besando a otro chico… ¿Cómo ese ratón de biblioteca podía hacerle algo tan cruel? ¡Definitivamente ahora sí que tendría que lavar su cuerpo mil veces para que no quedara la saliva de un hombre en su boca!

No pudiendo soportar eso avanzo a separarlos antes de que nadie más pudiera reaccionar. Aunque el daño ya estaba hecho, en ese momento habían muchos estudiantes que habían presenciado la escena y no habría forma que la olvidaran… ni por todo el oro del mundo. ¡Su reputación estaba arruinada!

Era un hecho… se vengaría… ¡eso no quedaría así! Quitaría ese brillo de satisfacción que tenían sus ojos en ese momento

¡Y eso lo juraba por su apellido Malfoy!

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