Buenas Noches
El prologo que antecede a cada capítulo siempre es el mismo, yo disculpándome por los retrasos, en mi defensa debo decir que las razones de fuerza mayor me impiden meterle completamente la ficha a esta historia. Eso no me gusta, pero debo poner prioridades y lamentablemente (Y digo lamentable porque no me gusta dejar en espera a mis lectoras, se que las puedo perder), escribir esta en segundo lugar, en primer lugar esta mi madre y lo que ya saben que le pasa. Espero sepan comprenderme y perdonarme, intento dar lo mejor de mí. Gracias a las que dejaron mensajes, a las que no gracias por tomarse la molestia de leer, a las que agregaron la historia a favoritos, alertas y demases, tampoco me cansare nunca de agradecerles.
Otras gracias un poco mas pesonales a mi querida beta Mizuno Otto, te agradezco con toda mi alma otra vez por las nuevas correciones, debo decir que gracias a vos me he vuelto más cuidadosa, y espero seguir contando con tu ayuda, no te aburras de mis recurrentes errores :'(
Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP.
DINASTIA LI
Capitulo 14
Tomoyo tenía la cabeza de Sakura apoyada en su regazo, la mitad del cuerpo de la joven Kinomoto se retorcía lentamente mientras intentaba llenar los pulmones de aire. Nunca había presenciado algo similar a lo que veía en ese momento y jamás imaginó que su señora iba a estar enferma de esa manera.
Eriol hablaba rápidamente por el móvil mientras el conductor del auto se pasaba semáforos en rojo y esquivaba sabiamente a todos los autos que se atravesaban, probablemente Sakura estuviera sufriendo algún ataque de pánico o ansiedad pero no quería arriesgarse a que no la viera un medico especialmente si también existía la alta posibilidad de un evento del corazón en curso, ahora esos casos se presentaban en gente más joven y Sakura bien podría estar siendo víctima de uno. El auto se estacionó levantando polvo por la velocidad en la que frenó. La entrada de la costosa clínica era la misma en donde meses atrás había estado recluida la señorita Daidoji. Eriol la había mirado varias veces mientras velaba por el espejo retrovisor el estado de Sakura, en su rostro dejaba traslucir la preocupación que sentía y el hecho de no poder tranquilizarla como quisiera lo llenaba de coraje, pero debía ordenar sus prioridades así la señorita Daidoji se encontrara entre ellas.
El conductor que también era escolta abrió la puerta rápidamente y tomo el delgado cuerpo de Sakura para sacarla del auto, ella seguía respirando de esa manera impar que hacía que a Tomoyo se le pusieran los cabellos de punta. En el momento en que se disponía a entrar con el escolta, a donde fuera que se dirigiera con su señora, el brazo de Eriol se lo impidió. Esta escena era similar a una que él había escuchado que se había dado un año atrás, la diferencia radicaba entre las personas involucradas en ella y sus roles, ahora la enferma era Sakura y no Tomoyo.
– Debe dejarles que hagan su trabajo – dijo lentamente mirándola a los ojos, intentando hacerle entender que lo mejor era tranquilizarse. Ella miró la mano que la detuvo y luego a él sintiendo de una manera especial el sosiego que parecía querer darle. Bajó la mirada esperando que él no viera sus lágrimas – Venga, vamos a sentarnos en la sala de espera. –
Ella se dejo guiar por él, aunque su mano nunca abandonó su antebrazo el contacto le trasmitía tranquilidad y un calor que no quería o no se atrevía sentir. Cuando llegaron allí Tomoyo se sentó y unió sus manos nerviosamente esperando que Eriol la acompañara en la espera, ella no sabía que decir ni hacer en una situación semejante y el aplomo de él le daba confianza.
El escolta puso el cuerpo de Sakura en la camilla de la sala de reanimación. Allí inmediatamente intervinieron médicos y enfermeras pidiéndole que saliera. Una vez estuvo fuera comenzaron a administrarle líquidos endovenosos, examinaban rápidamente el cuerpo, por lo que el doctor veía se trataba de un ataque de ansiedad, pero por la cianosis (labios morados) en su boca no podía descartar el ataque cardiaco.
Una vez estuvo lista el médico ordenó administrarle oxigeno y un tranquilizantes, las constantes vitales también fueron evaluadas y tal como lo temía estaban bastante alterados, su corazón palpitaba con rapidez debido a la velocidad con que intentaba respirar, pero también captó un sonido irregular que no podía ser nada bueno.
Una vez se hicieron las valoraciones pertinentes el médico ordeno realizar una serie de pruebas que le permitirían descartar si la joven tenía algún trastorno cardiaco, tendría que hablar con los familiares para informarse más sobre sus antecedentes y las razones por las que había tenido esa crisis.
Shaoran se sujetó de la silla mientras el conductor seguía sorteando baches. No podían ir muy lejos ¿o sí?
Sus respuestas se confirmaron cuando reconoció el auto de Eriol .Bajó y le preguntó al conductor en donde se habían metido, él le explico considerablemente serio para ser un simple empleado que el señor había entrado y estaba en la sala de espera con la señorita Daidoji. Cuando entró vio al fondo de la sala lo vio, aun de lejos se notaba que miraba intensamente a la doncella, sus manos se crispaban lentamente, como si quisiera abrazarla y no se animara a hacerlo. Era algo incomodo ser consciente de esas reveladoras emociones especialmente en la posición que se encontraba, pero ahí estaba él, mirando como la devoraba lentamente con los ojos, con la preocupación en ambos rostros. Revelando por ella los sentimientos de los que Shaoran ya era consciente.
Eriol levantó la mirada cuando sintió los pasos de Shaoran acercarse, curiosamente al menos para él, se apresuró a tomar la mano de la señorita Daidoji y ella no la apartó.
– ¿Donde esta? – preguntó Shaoran en voz baja. Eriol lo miró y señalo con la cabeza hacia la sala de reanimación en donde habían ingresado a Sakura.
– Aun no nos pueden dar ninguna información – dijo después de unos momentos.
A Shaoran no se le ocurría que más hacer o decir, aunque la doncella no lo mirara sabia que ella le culpaba por lo que había pasado y en parte eran consiente que tenía razón. Escogió una silla un poco más alejada de la de ellos para sentarse y esperar la razón del médico.
Pasó cerca de una hora antes de que el doctor saliera a darles la información correspondiente.
– ¿Familiares de Sakura Li? – dijo mirando alrededor de la sala. Eriol se puso de pie al mismo tiempo que Tomoyo, pero fue Shaoran quien hablo con toda la autoridad que su porte mostraba.
– Es mi esposa – dijo después de unos momentos.
– ¿Y ustedes? – pregunto cuando vio a las otras dos personas en la sala acercarse lentamente. Tomoyo tiraba con disimulo de la manga de Eriol y él intentaba acercarse sin parecer demasiado curioso.
– Vienen conmigo – dijo Shaoran mirando sin expresión a ambos.
– ¿Quien conoce más a la paciente? – preguntó el médico después de unos momentos mirando exclusivamente a Shaoran quien se quedo en un mortal silencio después de la pregunta. Para cualquiera que no conociera la situación en la que se encontraba era más que evidente que siendo él el esposo fuera quien mejor la conociera, pero no era así. Hizo un gesto hacia Tomoyo que se quedo quieta y miró al médico dando la señal que este necesitaba para saber que era ella la persona indicada para darle la información. – Venga conmigo por favor – dijo mirando especulativamente a Shaoran que se volvió hacia Eriol y lo miro con seriedad.
La amistad de ambos hombres parecía caminar sobre una cuerda muy floja, ninguno daba su mirada a torcer y cada uno estaba esperando que el otro comenzara a hablar, pero al final de ese minuto no dijeron nada. Eriol sabía que había dicho y todo lo que debía haber dicho, desde el principio pudo haberlo evitado pero se calló, ahora se sentía notablemente arrepentido por haber silenciado sus pensamientos ante los actos de Shaoran.
Apartando finalmente su mirada Eriol se volvió a sentar y esperó que Tomoyo volviera. Las palabras pugnaban por salir de la boca de Shaoran, repentinamente se sentía traicionado , siempre había considerado a Eriol como un aliado, el único que tenia, el que siempre había parecido comprender sus razones para despreciar su matrimonio, pero ahí sentado y evidentemente preocupado por Sakura parecía haberse vuelto completamente en contra suya. Luego se reprochó por tener esos pensamientos tan infantiles y sentía, contra todo pronóstico, que estaba siendo injusto con todos.
Tomoyo volvió momentos después, estaba pálida y mas demacrada de como se había ido. Eriol se puso inmediatamente de pie y se acercó a ella.
– ¿Que sucedió? – le preguntó con tanta ansia como ella parecía tener.
– Me pregunto si conocía los antecedentes de salud de ella, teme que haya una posibilidad de que tenga una…– frunció el ceño intentando recordar lo que el médico le había dicho hacia unos momentos – disfunción cardiaca, es una posibilidad pero nunca escuché que su padre tuviera una, no sé de su madre, la señora murió muy joven, cuando mi ama tenía tres años de edad. Cuando era niña sufrió algunas veces de infecciones respiratorias, pero nada fuera de lo normal en la villa…No supe que mas decir – se veía a punto de echarse a llorar, Eriol le pasó un brazo por los hombros y la ayudó a sentarse.
– No se preocupe, hizo lo que pudo –
– Me temo que no será suficiente, no hasta que le realicen todos esos exámenes que el médico mencionó, pero tan solo imaginarme a mi señora…enferma. Nunca lo hubiera… –
Se calló pero Eriol comprendió sus miedos. Suspirando espero a que ella descargara toda su preocupación, finalmente rompiendo a llorar.
Shaoran presencio todo en silencio, parecía que se habían agotado las palabras de su boca, o tal vez en el fondo sentía que no tenía nada que decir, porque ya todo estaba dicho, o porque no había necesidades de poner en palabras lo que se podía decir con los ojos. Se levantó repentinamente de la silla y caminó hacia el estar de enfermería de la sala de urgencias.
– Quisiera hablar con el doctor que esta atendiendo a mi esposa – dijo a la primera enfermera que divisó quien estaba ordenando historias clínicas.
– Es el Dr. Amamia, esta con su señora en este momento, tiene que ordenarle un electrocardiograma* y otras determinantes cardiacas –
–Dígale que necesito verle – repitió claramente mirándola con seriedad.
La enfermera le devolvió la mirada con valentía, no se veía como un esposo devoto ni preocupado por su mujer, pero el tono imperioso de su voz la hizo dudar sobre negar al médico, después de todo antes no había hablado con él sino con la preciosa mujercilla que el otro hombre atractivo sostenía entre sus brazos mientras se deshacía en sollozos. Haciendo un ligero gesto fue en búsqueda del doctor antes de que el señor se saliera de sus casillas, si sereno era así de intimidante no quería imaginárselo enfadado. Entró en la sala de reanimación cuando este estaba terminando de alistar a la paciente para la toma del electrocardiograma, seguramente después de eso vendrían el eco cardiograma* y las pruebas de esfuerzo, tal vez radiografías y muestras de sangre. La muchacha continuaba mortalmente pálida pero al menos ya no tenía cianosis en los labios, eso quería decir que su sangre estaba oxigenándose mejor.
– El esposo de la paciente quiere verlo, de manera inmediata. – dijo en voz baja tosiendo para hacerse notar.
El Dr. Amamia miró a Ling, la enfermera, sus ojos trasmitían cierto temor lo cual le dio una idea del poder que tenía el esposo de esa jovencita para intimidar a la gente, como médico no podía permitirse temer a los familiares de sus pacientes pero lamentablemente conocía el poder que tenía el dinero y el hecho de tener también influencias especiales.
– Por favor, termina de ponerle los electrodos, vigila sus constantes vitales. –
Asintiendo Ling se quedó con la paciente mientras él salía a ver qué era lo que deseaba el marido de la mujer joven
Cuando lo vio parado fuera de la puerta de restricción de la sala pensó que había hecho bien al no equivocarse, el hombre lo taladró con la mirada e hizo lo posible por no sentirse amilanado.
– ¿Que demonios es lo que esta pasando? – preguntó haciendo un gesto hacia la sala. En todos sus años de medico nunca había visto a alguien menos elocuente, sentimental o preocupado, pero no era su problema, sabía que lo que fuera que tuviera la jovencita había sido por un estallido de genio y tenía la ligera sospecha de quien había sido el causante. Pero no era nadie para opinar, solamente estaba ahí para salvar vidas sin importar la condición.
– Su esposa tiene dos posibilidades – dijo sencillamente, Shaoran se preguntó de que estaba hablando y sintió un curioso picor en el pecho cuando pensó en que una de esas opciones era que muriera, la sensación se convirtió en algo mucho más incomodo pero no dejó traslucir nada en su rostro – La principal es haber sufrido un desafortunado ataque de ansiedad que pudo repercutir en su salud, la otra opción es que haya tenido un pequeño ataque al corazón y debemos determinar si tiene alguna patología que pueda afectarla, una enfermedad cardiaca con la que incluso pudo nacer pero hasta ahora se manifestó –
– ¿Puede matarla? – pregunto sin ningún tipo de sutileza.
– De ser la segunda opción la causante de su estado de salud actual, si no se tienen los cuidados necesarios puede incluso incurrir en un caso de muerte súbita, es decir una parada repentina del corazón –
– Pero…– dijo Shaoran sin saber cómo reaccionar – ¿No es demasiado joven para eso? –
– Lamentablemente de tiempos para acá se han visto casos de cardiopatía incluso en recién nacidos, pero estamos esperando que su esposa no sea un caso, ya le dije que un ataque de ansiedad puede ser muy similar al del corazón –
Shaoran permaneció en silencio mientras el médico se retiraba diciéndole que tenía que ir a hacerle todos los exámenes pertinentes a Sakura. Su cabeza era un remolino de pensamientos que no lograban ponerse en orden, unido a aquel picor en su pecho que no podía aliviar con nada, frotó la mano inconscientemente en el corazón, en su propio órgano de vida. Se le había olvidado preguntarle al médico si los actos humanos también podían causar las deficiencias cardiacas, porque de alguna extraña manera y aunque no quería hacerlo, seguía sintiendo ese leve acceso de culpa. Volvió sobre sus pasos a la sala pero Eriol y Tomoyo ya no estaban ahí, seguramente se habían ido a la cafetería a tranquilizarla un poco, la devoción de la doncella por su esposa era más que notable.
Ya había percibido las miradas reprobatorias del médico y la enfermera. Determinó inteligentemente que tenían que ver con su evidente desconocimiento sobre quien era su esposa. Saco el móvil del bolsillo y sin saber cómo, de alguna manera sus dedos tenían voluntad propia, tecleó las palabras que el médico había mencionado antes. Un sinfín de información saltó a sus ojos y mientras el tiempo pasaba tuvo lectura de la mayoría de términos.
Eriol y Tomoyo volvieron momentos después, ella sostenía en una de sus manos una taza de algo caliente y en la otra el pañuelo de Eriol. Se sentaron en silencio. Posteriormente hubo un ligero revuelo en la entrada de la sala de reanimación, se levantó rápidamente para ver a la enfermera y al médico empujando una camilla que incluso se veía demasiado grande para el cuerpo pequeño de Sakura, esta tenía los ojos cerrados y su rostro le pareció del color del papel, las delicadas facciones que había visto en más ocasiones de las que quisiera admitir estaban expresando algo que podía ser interpretado como angustia pero a distancia Shaoran estaba seguro. Tenía sobre su pecho una serie de cables conectados a un monitor móvil que la enfermera acarreaba. Tomoyo se levantó e intentó acercarse, pero la mano y la negativa de Eriol la detuvieron.
– Seguramente le van a practicar los exámenes de los que hablaron. Debemos esperar–
Ella asintió dócilmente y volvió a sentarse con Eriol a su lado. Shaoran no tuvo más remedio que hacer lo mismo, continuo ojeando el móvil, leyendo arteramente cosas referentes a enfermedades cardiacas y preguntándose cuál de ellas, si es que era el caso, estaría padeciendo Sakura. No supo por cuánto tiempo estuvo así, solamente cuando alguien tosió cerca de él levantó la mirada de la casi trágica lectura, vio que se trataba del médico y su expresión facial distaba de ser la más alentadora, escucho los pasos rápidos de Tomoyo detrás de él.
–Los resultados no son buenos – dijo negando con la cabeza y ojeando una serie de documentos en su mano, parecía la historia clínica de Sakura, – llegó el reporte del eco cardiograma y la radiografía. El resultado es el mismo. Ya le expliqué que los síntomas podrían confundirse con un ataque de ansiedad pero hemos descubierto la causa, lamentablemente si es cardiaca. –
Tomoyo se tapó la boca con las manos y se apoyo en lo que tenía más cerca que era Eriol.
– ¿Qué es lo que quiere decir? – preguntó Shaoran formulando la pregunta que ni Eriol ni Tomoyo pudieron hacer.
– Su esposa tiene lo que en el campo de la medicina se denomina Comunicación Interauricular*, es un trastorno considerado congénito, pero en ocasiones la sintomatología se hace presente en diferentes etapas de la vida en el caso de su esposa a esta edad. Podríamos decir que tuvo un pequeño ataque al corazón, hubiera esperado que fuera de pánico pero los marcadores cardiacos y los exámenes tomados arrojaron los resultados preliminares, que no varían mucho del diagnostico definitivo, tiene una disfunción cardiaca de riesgo medio.
– ¿Es mortal? –pregunto Tomoyo sin comprender nada de los términos médicos que el hombre estaba diciendo. Esa incomprensión la hizo sentirse inútil, y eso provoco que los ojos nuevamente se le inundaran de lágrimas.
– Por fortuna no a menos que esté relacionada con otras patologías que ella no tiene, puede tratarse con medicamentos, incluso con cirugía, pero tendría que decidir el tratamiento, después de todo es su corazón, y debe iniciarse pronto, no queremos que lo que pasó se repita con prontitud –
Tomoyo negó con la cabeza y pareciendo no poder sostenerse más de pie se sentó seguida de Eriol. Cuando el médico se retiró después de decirle las últimas explicaciones a Shaoran, este se sintió nuevamente como si no tuviera velas en el entierro. Tan apartado que resultaba casi incomodo.
Eriol se levantó diciéndole a Tomoyo que iba a traerle otro te aromático o relajante. Ella asintió silenciosamente y luego se tomo ambas manos retorciéndose nerviosamente los dedos.
Shaoran permanecía de pie a un lado de la sala intentando asimilar lo que sucedía. Había alcanzado a leer de esa patología en el internet del móvil, el corazón se dividía en cuatro partes, había un tejido que las separaba y el trastorno que describía el médico implicaba que una parte de ese tejido no estaba completamente formado. Este defecto conllevaba a enfermedades respiratorias y cardiacas. Tampoco se percató en ese momento de cuánto tiempo había pasado desde que estaba pensando en eso que había leído y asociarlo a Sakura, solo fue consciente de repente que era observado y al notarlo se dio cuenta de que Tomoyo era quien lo miraba con fijeza, sentía que debía decirle que era de mala educación mirar a la gente tan fijamente e hizo un gesto casi imperceptible con su cabeza para que ella lo notara y dejara de hacerlo, pero la expresión de ella permaneció inamovible.
– ¿Puedo decirle algo? – pregunto ella con la voz tan cargada de miedo y duda. Hizo un gesto que esperaba que ella entendiera como asentimiento.
– Mi señora no se merece esto – dijo después de tomar una respiración profunda, siguió mirándolo tan fijamente y con tanto dolor que Shaoran sintió el irrefrenable impulso de retroceder. – Por favor – se levantó de la silla lentamente y dio los pasos que la separaban de él – Si ella esta enferma, tanto como lo dice el médico, lo último que necesita es el tipo de vida que estamos llevando. Yo se que usted la desprecia, así como a mí, pero por favor – ante Shaoran e inesperadamente Tomoyo cayó de rodillas como una mártir y él más que avergonzado se sintió insoportablemente inquieto ante tal muestra de devoción, pero evidentemente no hacia él, sino hacia la mujer en la sala de reanimación. – La vida de ella tiene que cambiar, ella no merece esto – repetía esa retahíla una y otra vez llorando amargamente.
Se quedó prácticamente petrificado por las acciones de la doncella, y por el cambio que empezó a sentir en él mismo después de verla. No quería permitirse considerarla como lo estaba haciendo, pero se estaba apoderando de él.
Contra todo pronóstico Shaoran levantó lentamente la mano esperando que Tomoyo lo mirara ella la observó y luego a él. La tomo con lentitud, sintió la humedad en esa mano pero no la apartó, sabía que estaba frente a uno de esos momentos importantes, no tenía sentido cuando no le nacía burlarse, despreciarla o hacer caso omiso de lo que le pedía.
Parecía que con ese simple acto ella había hecho algo dentro de él, algo que le impedía ser el mismo Shaoran de siempre. Aun así Tomoyo tiró lentamente de su mano sin levantarse y lo miró suplicante.
– Por favor…debe prometerme… –
– Levántate – dijo él sencillamente, se preguntó bajo cuantos puñetazos de Eriol estaría si veía a la jovencita arrodillada ante él dando ese espectáculo…. No podía decir bochornoso, tenía que llamarlo por lo que era y por lo que estaba haciendo en el, conmovedor.
Tomoyo se levantó finalmente pero tampoco dejo de mirarlo a los ojos.
–Debe hablar con ella, decirle lo que esta pasando, pero sobre todo, debe permitirle vivir una vida medianamente normal, en la villa ella no enfermaba, encerrada un año…ella ha cambiado, no es la misma ama de siempre, no se merece algo así, en ocasiones sufrió la indiferencia de su padre, él ignoro sus peticiones y deseos cuando supo que debía casarse con usted, pero lo aceptó ¿y sabe por qué razón lo hizo? Para cambiar de vida, para evitar seguir siendo lastimada por los seres que consideraba más queridos, luego paso todo esto, vivimos encerradas, a mi no me importa, pero la he visto languidecer en este año… Por favor, señor – dijo secándose las mejillas – déjeme encerrada a mí, por favor permítale tener una vida normal –
Shaoran escuchaba lo que Tomoyo le decía, cada palabra penetraba en el, en sus propias barreras, porque estaban teñida de un sentimiento tan puro y limpio que no se podía ignorar. Surgieron las dudas dentro de él sobre cómo proceder ahora que sabía que ella estaba enferma, y no era cualquier enfermedad.
No respondió nada a Tomoyo, simplemente se alejó hacia la cafetería para tomarse un café bien cargado y pensar cuál sería el paso a seguir después.
Tomoyo observo la ancha espalda del hombre alejarse, tan inmaculado y a la vez con sentimientos tan oscuros, tan bastos. No había dicho ni manifestado nada a su petición, simplemente la miró con la misma expresión amarga que había visto en su rostro desde la primera vez que lo vio. Sentía que todo lo que dijo caía en saco roto, y que no ganaba nada humillándose ante ese imperturbable hombre. Pero ¿Qué podían hacer?, ellas no conocían esa ciudad, de nada serviría intentar huir siendo forajidas. Debía asegurarse de tomar medidas, preguntarle muy bien al médico como se cuidaba a una paciente con esa enfermedad y que se debía evitar para que no recayera.
Cuando el amable señor Hiragizawa volvió con un te relajante ella no pudo menos que darle las gracias, con sus ojos, con sus manos, dentro de ella hubiera querido besarlo pero sabía que eso nunca pasaría.
En ese momento devolvieron a Sakura, que seguía con los ojos cerrados, la enfermera les indico que iba a hospitalización ahora que ya se estabilizaban sus signos vitales. Tendrían que esperar mientras la instalaban en la unidad.
Pasaron varios minutos hasta que Shaoran recibió una llamada al móvil, cuando miro quien era dejo que fuera Eriol quien recibiera el resto de la información.
– ¿Que es lo que pasa, Wei? – pregunto cuando estuvo lo suficientemente lejos de cualquier persona que pudiera escucharlo, siempre que el hombre llamaba no se trataban de buenas noticias.
– Sus líneas personales, excluyendo esta, han sido intervenidas, aun no hemos descubierto el agente, y lo más seguro es que no pueda retornar a su vivienda hasta que no descubramos que es lo que están tramando. –
En medio de todo se encontraba ese problema de seguridad que seguía aquejándolo, por más que investigaban su equipo no había logrado dar con nada resolutorio y eso que dedicaban demasiado tiempo en recabar información útil y no tanto, nada que los ayudara a determinar qué pasaba.
– ¿Que sugieres entonces? –
– Si lograron hacerlo con todas sus propiedades estaremos enfrentando un grave peligro, necesita vivir en la única propiedad que el equipo no ha podido dejar que intervengan –
– ¿Y esa es? –
– La casa donde vive su esposa actualmente –
El estomago de Shaoran se hundió ligeramente, eso no estaba dentro de sus planes. No sabía como todo se había salido de su intrínseco orden, toda su vida parecía ahora patas arriba, y nuevamente todo tenía que ver con esa mujer. Bueno, no todo, debía ser realista, aun tenía que resolver el misterio de quien quería irrumpir en su vida y posiblemente matarlo.
– Bueno, hare como me dices, pero no puedo dejar que también allá me espíen. Tenemos que averiguar lo que esta pasando antes de que suceda algo peor –
– Si señor – la llamada se cortó, seguramente Wei no quería gastar los minutos reglamentarios que una llamada de seguridad acaecía.
De inmediato programo a todo su equipo de seguridad para que fueran y revisaran su estancia, una vez realizado esto ordeno que se trasladaran sus ropas a la casa de la colina. Artefactos electicos y algo que pudiera utilizarse para rastrearlo o para crear un contacto con la casa debía ser abandonado.
Nuevamente el destino se encargaba de que estuviera cerca de su esposa, era como si se empeñara en ello. Decidió no seguir pensando en eso y más bien meditó sobre lo que iba a hacer respecto a la enfermedad de Sakura. Cuando el médico volvió horas más tarde le dijo que ya estaba nuevamente consiente y que podía entrar a verla si quisiera, él lo pensó, y finalmente sus propios pasos, ignorando sus deseos, lo llevaron a donde él indicó que ella estaba.
El olor a químico le envolvió mientras el médico se retiraba lentamente, el cubículo era bastante elegante y sobre la cama estaba ella. Tenía una serie de cables y monitores encima y los ojos cerrados, respiraba ahora acompasadamente, nada comparado con como se había puesto horas antes. Se quedó a los pies de la cama observándola impasible. Jamás se había visto un rostro tan carente de emoción en ese momento, pero dentro del él estas eran un autentico caos. Culpa, había vuelto con refuerzos, recordó las palabras de la doncella "Ella no se merece esto", y meditó sobre la posibilidad de haberse extralimitado. Estaba tan concentrado en sus pensamientos y recuerdos que no se percato sino momentos después que los verdes ojos de Sakura estaban clavados en él, por encima de la cánula de oxigeno lo miraban de una manera perturbadora. Él le devolvió la mirada con el silencio como único complemento del momento, exceptuado por el pitido calmo que monitorizaba la actividad cardiaca de la joven.
Finalmente fue la voz ronca e insalubre de ella la primera en hablar, aunque él debía admitir que la fijeza de su mirada le hablaba de un valor en ella que no conocía antes.
– Lo siento – murmuró ella sin dejar de mirarlo. – No debí comportarme así, no sabía que todo iba a acabar en esta clínica –
No eran disculpas fervientes, estaban pronunciadas con cierto dejo de tranquilidad que le decía o por lo menos le hacía sentir que no le importaba si las aceptaba o no.
Pero por encima del valor, ella estaba muerta de miedo. Temía las consecuencias que sus actos y sus palabras le iban a traer en su ya de por si deshecha vida. Por eso lo miraba, para hacerle ver que iba a aceptar con estoicismo cualquier castigo que impusiera, así a la larga muriera, porque no se sentía con fuerzas para nada, ni siquiera para respirar. El médico no le había dicho que había pasado, tan solo le comunicó que tendría que cuidarse de ese momento en adelante y tomar una serie de medicamentos.
– Tú… ¿sabes que fue lo que te pasó? – dijo Shaoran aun con su mirada fija en ella. No sabía por qué había formulado esa pregunta pero ella se notaba tan tranquila, no parecía alguien que había recibido la noticia, a tan corta edad, de que le fallaba el corazón.
–El médico no me dijo, solamente me pidió que me cuidara más y que iba a tener que empezar a usar medicamentos especiales –
Así que el médico no le dijo lo que tenia, Shaoran pensó en ese momento si eso era bueno o malo, pero para el paisaje que se había dibujado en su mente era mejor que ella permaneciera en la ignorancia. Iba a tener que vivir junto a ella y las vidas de todos tenían que cambiar, no quería ser ningún asesino y si ella requería una vida normal para recuperarse, aunque no supiera que estaba enferma, tendría que dársela.
– Exacto – dijo – lo cual significa que las cosas van a cambiar –
Ella recordó una conversación similar un año atrás en la cocina de su antigua casa, cuando había percibido la mirada extraña de él, y se preguntó ahora que pasaría, en que dependencia de la casa seria confinada y lo que pasaría con Tomoyo.
– He decidido que podrás vivir como tu estado lo requiere – dijo él siendo muy poco elocuente –
– ¿Mi estado? – preguntó ella sin entender.
– Eres mi esposa – dijo constatando ese hecho con evidente esfuerzo – ya es hora de que empieces a comportarte como tal –
Sakura sintió que la sangre comenzaba a tibiársele y que se distribuía lentamente por sus mejillas que hace unos momentos estaban heladas. ¿Él quería que fuera su esposa? ¿En todo el sentido de la palabra? No se atrevía a preguntarle nada de eso, tan solo podía responderle con su mirada esperando que él aclarara todas las dudas que tenia.
– Podrás salir, tener ropa normal… ¿vivir? – dijo no muy seguro de que fuera él mismo quien estuviera hablando. Estaba accediendo lentamente a todo lo que se había propuesto negarle en venganza, pero lo que pensaba palidecía al verla ahí…tan desvalida y tan…no sabía cómo expresarlo, jamás había sentido algo míseramente parecido a la compasión por alguien pero descubría que comenzaba a aprender cómo hacerlo.
– No… – dijo ella quedándose momentáneamente sin aliento, lo que hizo que el ritmo en su corazón aumentara notablemente – No estás bromeando, ¿verdad? – Shaoran miró rápidamente el monitor y la alarma silenciosa que este comenzaba a alertar.
– ¿Acaso ves que me este riendo? – pregunto soberbiamente.
– No – dijo ella menando la cabeza y humedeciéndose los labios con la lengua, gesto que fue demasiado notorio para Shaoran aunque ella no se diera cuenta de lo que hacía – No te estás riendo, pero me odias, bien podrías estar mintiendo – dijo ella, luego casi se lleva la mano a la boca pero recordó su intravenosa con lo que se contento con permanecer en silencio esperando las humillaciones de él, que de hecho no llegaron.
– No bromeo, y no quiero escuchar nada mas al respecto –
La autoridad en la voz la hizo callarse, pero una vez más se preguntó qué pasaría ahora en su ya de por si incierta vida. Asintió despacio.
–Si señor – dijo, a él más que una mujer le recordó la resignación de una niña, pero ya no había nada de niña en la joven acostada
– Hablare con el médico para que nos diga cuales son los medicamentos que tendrás que tomar y… todo lo demás – la doncella tendría que encargarse de los cuidados, pero tenía que hablar con ella para que no revelara nada a Sakura, si había sufrido tanto como Tomoyo decía el hecho de enterarse de su enfermedad no la alentaría y si "no lo merecía" pues prefería que viviera en la ignorancia. Además la seria como la enfermera no podía arriesgarse a contratar más personal del que tenía, al que conocía bien, y en quien confiaba.
Su equipo de seguridad debía estar adecuado todo en ese momento para la completa inspección de la casa, en esta ocasión no iban a fallar, él se encargaría de ello.
Haciendo un gesto de despedida con la cabeza pero sin mencionar palabra salió de la estancia dejando a la perpleja Sakura tan confundida como siempre.
Quise aclararles algunos de los términos vistos en este capítulo que pudieron haber sido digamos que inentendibles, gracias beta mía por hacérmelos ver, y hacerme ver también que el hecho de que sea enfermera no quiere decir que todos los demás están en obligación de entender esos conceptos. Si alguien quiere profundizar en ellos he aquí un poco de guía. Gracias otra vez
*Electrocardiograma: El electrocardiograma (ECG/EKG, del alemán Elektrokardiogramm) es la representación gráfica de la actividad eléctrica del corazón, que se obtiene con un electrocardiógrafo en forma de cinta continua. Es el instrumento principal de la electrofisiología cardíaca y tiene una función relevante en el cribado y diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y la predisposición a una muerte súbita cardiaca. También es útil para saber la duración del ciclo cardíaco.
*Ecocardiograma: Una ecocardiografía es tecnología sanitaria que realiza una sonografía del corazón. También conocido como ultrasonido cardíaco o ecocardiograma, usa técnicas estándares de ultrasonido para producir imágenes en rebanadas de dos dimensiones del corazón. Los últimos sistemas de ultrasonido ahora emplean imágenes en tiempo real en 3D. Además de crear cuadros en dos dimensiones del sistema cardiovascular, un ecocardiograma también puede producir la evaluación exacta de la velocidad de la sangre y del tejido cardíaco en cualquier punto arbitrario usando el ultrasonido Doppler de onda pulsada o continua. Esto permite la evaluación de las áreas y la función de las válvulas cardíacas, cualquier comunicación anormal entre el lado izquierdo y derecho del corazón, cualquier fuga de sangre a través de las válvulas (regurgitación valvular), y el cálculo del volumen cardíaco así como la fracción de eyección.
*Comunicación Interauricular: La comunicación interauricular (CIA) es una deficiencia del septum (en el capitulo tejido) que resulta en una libre comunicación entre el lado derecho e izquierdo de las aurículas (del corazón) . Puede estar situada en cualquier parte del mismo, siendo su localización más frecuente en la región de la fosa oval, se denomina a este tipo de CIA tipo ostium secundum. Normalmente, la sangre pobre en oxígeno regresa a la aurícula derecha desde el cuerpo, avanza al ventrículo derecho y luego es bombeada a los pulmones donde recibe oxígeno. La sangre rica en oxígeno regresa a la aurícula izquierda desde los pulmones, ingresa al ventrículo izquierdo y luego es bombeada al cuerpo a través de la aorta. La presencia de esta comunicación origina un circuito anormal de sangre desde la aurícula izquierda hacia la derecha generando una sobrecarga en esta última, que con el tiempo y dependiendo del tamaño de la comunicación, repercute sobre el pulmón y el corazón, hecho que sucede en la adultez generalmente. Las CIA ocurren cuando el proceso de división no se produce por completo y queda una abertura en el tabique auricular.
