Bueno, nuevamente yo acá, despues de varios meses de ausencia, pero en la nota que alcanzaron a leer se explicaban las razones de la demora y que va a seguir siendo la principal razon de demorarme en las actualizaciones de la historia, espero que el capi sea de su agrado tanto como los anteriores. Probablemente vean algunas faltas en él pero no podia esperar a mi beta para publicarlo, sé que ella sabra perdonarme pero no queria fallarles aun mas. Gracias por seguir ahí.
Card Captor Sakura y sus personajes pertenecen a CLAMP.
Dinastia Li
Capitulo 16
Shaoran cerró la puerta detrás de él mientras Eriol se acomodaba en una de las sillas de su hasta entonces casi inutilizado despacho, al menos en esa casa. Había sobre el escritorio una carpeta que no estaba ahí horas antes.
– Tenemos nuevos indicios – dijo Eriol solemnemente señalando la carpeta – Pruebas de balística, de los explosivos y otras cosas que encontraron en la casa el día del atentado –
Shaoran se acercó al escritorio y se sentó en su propia silla, miró superficialmente el informe por que sabia que en esos momentos no seria capaz de hilvanar dos pensamientos seguidos, no existía concentración para él en esos momentos.
– Ilustrarme – dijo intentando que su amigo no notara su estado.
– Según estos reportes, completamente estudiados y que les llevo un año recopilar, todo el material utilizado para el atentado es de primera categoría. Es decir es sumamente costoso. Solamente hay dos guerrillas en este país que pueden costearse tal calidad de armamento. Ahora resta averiguar de cual de las dos se trata. No queremos llamar la atención, los investigadores están intentando ser lo mas precisos posibles, pero son maestros del ocultamiento –
– Deben apresurarse, contratamos a los mejores investigadores, estoy seguro de que pueden ser mas listos que esos – dijo Shaoran parándose de la silla – Ademas a pesar de todo lo que se ha hecho seguimos sin saber que tan grande es nuestra brecha de seguridad –
– Ajá, ya les di esas indicaciones – dijo Eriol mirando fijamente la espalda de Shaoran. Quería hacer la pregunta pero no sabia como reaccionaria.
Shaoran asintió y un involuntario suspiro escapó de sus labios, pero no fue disimulado lo suficientemente rápido para que Eriol no lo notara.
En realidad su cabeza seguía siendo un lio. No sabia con qué poder lo había amarrado la mirada de ella, pero aún en presencia de Eriol y cuando sabia que tenia tener sus cinco sentidos en lo que le estaba diciendo los ojos de ella seguían torturándolo. Por mas que sacudiera la cabeza, a diferencia de otras ocasiones, ese gesto no sirvió para nada. Tenia que hacer algo.
– Que sigan investigando – dijo sencillamente y salió del despacho hacia su habitación.
Eriol permaneció sentado unos momentos recordando en su cabeza momentos antes, cuando había entrado a la habitación de Sakura y había presenciado como la intensidad del ambiente era mas que palpable. No era nadie para vaticinar nada pero una parte de si le decía que bien podía ser que Shaoran había escuchado sus concejos sobre acercarse y conocer un poco mas a su esposa.
Se levantó de la silla, era hora de irse.
Cuando iba a cruzar el vestíbulo para salir una tocecilla casi imperceptible llamó su atención. Se volvió lentamente y vio a Tomoyo parada mirándolo con fijeza. Ella simplemente se inclinó e hizo una reverencia elegante antes de hablar con las mejillas arreboladas, estaba aun mas hermosa que antes, sentía que cada vez que la veía algo en ella era diferente, algo que lo hacia añorarla mucho mas.
– Espero que tenga buena noche – dijo ella como ultima frase antes de darse la vuelta para retirarse,
– Para usted también, señorita Daidoji – Eriol envolvió el apellido de ella en sus labios como una caricia. Se hizo perceptible que ella se percató de esa entonación especial cuando sus hombros se pusieron tensos en el momento en que se retiraba. Luego cuando a Eriol le pareció que ella había asentido lentamente desapareció de su vista.
Tomó aire lentamente sintiendo que ese pequeño intercambio había hecho algo bueno por él. Abrió la puerta y salio en dirección a su propio auto.
Era ya muy tarde cuando Shaoran subió a su habitación a dormir. En el momento en que abrió la puerta una corriente de aire frio lo envolvió. Por su mente corrió la incongruente pregunta de por qué no había una mujer calentándole la cama y antes de que pudiera evitarlo una imagen de la mujer que estaba en el piso de abajo haciendo esa labor cobró vida en sus ojos. Sacudió la cabeza como acto reflejo para apartar esos pensamientos y comenzó a desvestirse para meterse en la cama.
Solo se puso el pantalón, sabia que entraría en calor apenas se echara la bandada de cobijas que tenia la cama encima. Apagó la lampara de la sala y cerró los ojos intentando tener una noche tranquila.
Pero sus sueños, esos que desde hacia mucho tiempo no tenia vinieron en esa ocasión para atormentarlo.
Jamás desde que era pequeño había vuelto a soñar con su madre, desde que fuera arrancado de su lado, pero esa noche ella decidió aparecer en su inconsciente. Ambos se miraban fijamente, él ya era un adulto, ella era tal y como la tenia grabada en su mente la ultima vez que la vio. Hermosa, pálida y majestuosa.
Ella alargaba su mano lentamente hasta dejarla en perfecto ángulo hacia él. Su propia mano pareció cobrar vida e intentó alcanzarla, pero tal como sucedía cuando era niño nunca podía tocarla, tan solo percibía el viento frio traspasar sus dedos. Sentía que en el sueño su voz se alzaba para llamarla pero el sonido que salia de su boca era mudo como una hache. Su madre le sonreía como si tampoco pudiera escuchar el sonido de su desesperación. Luego se dio la vuelta para irse. Shaoran estaba dispuesto a seguirla, nunca antes había estado tan cerca de ella en su sueño pero al hacer el ademan de moverse no pudo hacerlo. Luchó contra las cadenas invisibles que lo amarraban pero no era lo suficientemente fuerte. Cuando se miró las manos se dio cuenta de por que su fuerza no era suficiente, su tamaño y extremidades eran las de un niño, las del infante que había sido cuando lo separaron de ella.
Sintió algo parecido a la desesperación, en su cabeza las resonancias de sus gritos hacían vibrar sus oídos. La llamaba una y otra vez sin poder alcanzarla.
Sakura abrió velozmente sus ojos cuando los sonidos alteraron el artero silencio que la había sumido en una ligera duermevela, su sentido del oído se agudizó de repente haciendo que los repiqueteos que escuchaba se duplicaran en la noche. Por lo que oía venían del piso de arriba, justamente de la habitación debajo de la que se encontraba.
Apartó sus cobijas y se arrastró al borde de la cama. Tenia un poco de miedo, conocía la casa a la perfección y sabia que la habitación sobre la suya correspondía a la principal de la casa, la que hasta hace unos días ella misma ocupaba y la que en esos momentos, si no se equivocaba estaba ocupando Shaoran.
¿Estaría buscando algo? Puso los pies sobre el piso helado y buscó sus baletas en la oscuridad, las encontró al pie de la cama junto con la bata del camisón. Se inclinó a recogerlos y la cánula de oxigeno haló fuertemente de su nariz. Miró la bala grande de oxigeno para las noches y la que tenia que usar para desplazarse, mas pequeña al lado de esta pero no podía llevarla rodando si no quería alertar a la casa de que estaba haciendo caminatas nocturnas. Resoplando como una niña se retiró el oxigeno y comprobó que entraba el suficiente aire a sus pulmones sin necesidad de este. Respiró profundamente varias veces sintiéndose un poco fatigada. Definitivamente eso de las vitaminas iba a tener que mejorar pronto. Siguió escuchando los sonidos raros. Se levantó y sintió que se mareaba por unos momentos. Esperó a recuperar el equilibrio y volver a regular su respiración. Cuando todo estaba bajo control caminó lentamente hacia la puerta de la habitación. Sentía frustración al tener que hacerlo como en cámara lenta pero no era masoquista y no se iba a arriesgar a caerse desmayada en medio del pasillo para que o la encontraran muerta por hipotermia en la mañana o despertara al todo el mundo cuando se golpeara la cabeza. Cerró la puerta tras de si pensando en que si Tomoyo tenia problemas al dormir al menos pensaría que ella seguía dentro de la habitación.
Siguió caminando hasta salir a la sala, cada paso que daba le producía una angustiante picada en el pecho. Algo dentro de ella le decía que nada de eso se debía a falta de vitaminas, pero no iba a cuestionar nada aunque las dudas la llenaran.
Cuando llegó al inicio de las escaleras le parecieron como una inmensa montaña que escalar. Subió paso a paso deteniéndose para tomar aire. Llegó al final de una pieza pero aferrándose a su pecho y respirando con rapidez. Cuando se estabilizó camino por el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación en donde se escuchaban un poco mas de cerca los sonidos.
Escuchaba algo parecido a la respiración que ella misma ostentó momentos antes.
Rogando para no estar cometiendo un error accionó el picaporte suavemente y empujó la puerta. Intentó enfocar en la oscuridad algo que le diera un aliciente sobre lo que sucedía. Caminó lentamente en dirección a la cama y cuando estuvo allí vio las sabanas agitarse, escuchó los gemidos ahogados, teñidos de lo que parecía ser la mas absoluta desesperación. Lo sabia por que ella misma había despertado de pesadillas emitiendo esos sonidos angustiados. Shaoran estaba sumido en una pesadilla y a juzgar por sus movimientos y demás debía ser una muy vivida. Alargó su mano y encendió la lamparilla de la mesa de noche que iluminó tenuemente el pecho de Shaoran poniendo en evidencia la capa de sudor que lo cubría. No usaba la parte superior del pijama pensó ella ingenuamente y sintiendo para su hondo pesar que comenzaba a sonrojarse ante la vista de tanta piel descubierta.
Apartó su inocencia a un lado y dejándose dominar por el sentido de compasión intentó despertarlo. Sin importar lo que le hubiera hecho no merecía eso, nadie lo hacia, ser atormentado por los sueños no era algo agradable.
– Esposo... – dijo suave pero firmemente esperando que fuera suficiente pero él solamente se agitaba y alargaba las manos intentando alcanzar algo. Sakura suspiró pesadamente y volviendo a rogar por no equivocarse lo llamó mas quedamente.
De repente en su sueño su madre lo llamaba, volvía a ser adulto y levantó la mirada para verla frente a él, distorsionada y llamándolo "esposo". Claro que los sueños siempre estaban plagados de sucesos extraños seguramente quería decirle "hijo" y lo mas importante de todo, estaba de vuelta. La mano blanca se alargó, ella se inclinó sobre él y sonriendole beatíficamente puso esa mano sobre la suya.
Felicidad. Era en lo único en lo que podía pensar Shaoran mientras sus propias extremidades que ahora parecían estar libres de ataduras pugnaban por abrazarla. Levantó velozmente su mano antes de que ella apartara la suya y la aferró fuertemente de la muñeca.
Sakura se contuvo de gritar cuando la mano de Shaoran se movió a velocidad de rayo para cerrarse como un grillete en su brazo, la apretaba con tanta fuerza que seguramente tendría hematomas al día siguiente. Se puso la otra mano en la boca tratando de ahogar con ella cualquier sonido que el dolor, la sorpresa o cualquier gesto inesperado de Shaoran pudiera sacar de su garganta. Pensó que se había despertado pero seguía profundo, sus facciones se habían relajado un tanto. Se preguntó si tendría que quedarse toda la noche ahí parada antes de arriesgarse a intentar liberar su muñeca y en el proceso despertarlo y que le dijera cosas hirientes. No se sentía con la fuerza física ni mental para hacerlo. Intentó sutilmente halar y liberarse usando suavemente su otro brazo pero fue inútil.
Su madre intentaba irse. Aunque la sentía frente a si y fuertemente sujeta ella hacia una ligera fuerza para liberarse. "Esta vez no te dejare" pensó incongruentemente levantando su otra mano y asiendo con rapidez la otra muñeca de ella.
"¡No!" Parecía que el grito pugnaría por salir, sofocó nuevamente el ruido ante la rapidez de los movimientos de Shaoran. Su instinto la hizo finalmente retroceder con mas fuerza . Su corazón golpeaba dolorosamente en su pecho y sentía nauseas y mareo pero todo tenia que ver con la sensación de sentirse atrapada, la espalda le dolía por la incomoda posición en que se encontraba . Él seguía acostado de espaldas y la fuerza con la que la agarraba había hecho que ella se inclinara. Tendría que despertarlo quisiera o no , lo mas probable era que terminara cayéndose sobre él y que pensara que lo acosaba.
"Ahora no podrás irte" pensó Shaoran subiendo las manos lentamente por los brazos de su madre. "¿Por que no me abrazas?" pensaba en sus sueños lleno de resentimiento "Yo quiero abrazarte". Aunque hubiera aprendido a comportarse como hombre de hielo en el fondo siempre había vivido traumatizado por la ausencia de ella, pero era una debilidad que no se permitió ni se permitiría nunca demostrar. La culpa había sido de ambos, de ella y de él por no oponerse con mas fuerza a su tío.
"No me dejes, al menos no en este sueño, te he extrañado tanto" Empujó los hombros de la figura de su madre hacia si enterrando su nariz en su cuello. Ella no olía como recordaba. A su madre le gustaba la esencia del azahar pero ahora, donde fuera que estuviera, parecía gustarle la esencia del árbol de cerezo .
No importaba, pensó cuando apoyó su cabeza en el pecho de ella escuchando el loco palpitar de su corazón. Las manos frías y finas frotaron sus orejas y acariciaron sus cabellos con tanta ternura materna que Shaoran pensó en ponerse a llorar en ese preciso momento.
Nada preparaba a Sakura para los movimientos de Shaoran, de repente ya no estaba inclinada sobre él sino de espaldas, en la misma cama y debajo de su cuerpo, con su cabeza apoyada en su pecho y con la mas absoluta expresión de felicidad en su rostro dormido. Intentó serenar su corazón y respiración. Movió sus manos, que habían quedado atrapadas entre los cuerpos de ambos, hacia una posición mas cómoda, la cabeza de él. Sus dedos rozaron sus oídos hasta que se perdieron en el cabello desordenado y suave. Él abrazaba su cuerpo como si de verdad la quisiera pero la dolorosa realidad que Sakura veía era que podía estar soñando con alguna de las muchas mujeres con las que lo había visto en la T.V.
Un instinto de conservación, por demás poderoso, le decía que lo empujara y gritara hasta que se despertara pero otro le decía que permaneciera así, que disfrutara de ese momento por que presentía que nunca iba a volver a estar tan cerca de él y de las emociones que le hacia sentir. El olor a hombre, a loción para después del afeitado, combinado con el olor a lavanda de las sabanas creaban una poderosa esencia que la envolvía fervientemente como en un capullo. El frio se había ido siendo sustituido por el calor de la piel desnuda. El cuerpo de Sakura estaba tan relajado como ese fuera el lugar en el que quería estar para sentirse del todo bien, sin corazones latiendo dolorosamente ni respiraciones faltas de aire. Cuanto deseo en esos momentos ser su verdadera esposa así podría dormirse sin dolor y sin miedo a lo que la esperaría al día siguiente.
Los minutos pasaron y se convirtieron en horas él sueño de él se profundizo pero ahora permanecía quieto y su respiración obraba curiosas sensaciones al tenerla justo debajo de su cuello, en su pecho. El cuerpo núbil de Sakura desconocía lo que le sucedía. De repente quería abrazarlo, apretarlo contra ella y que la sensación, tan nueva y adictiva no se fuera nunca. Suspiro quedamente sintiéndose ahora somnolienta pero no podía dormirse, debía retirarse.
Intentó soltarse, con suavidad y paciencia pudo salir de debajo de él. Se puso de pie, se dio la vuelva mirando desde su posición una nueva cara de su marido, parecía que se veía vulnerable cuando dormía, el ceño de su frente y su constante gesto de desprecio desaparecía completamente. Antes de que sus escrúpulos u otro pensamiento borde la hiciera arrepentirse se inclinó suavemente y besó la mejilla de Shaoran. Se preguntaba por que todo había tenido que ser así. Por que no podían ser dos personas normales, haberse conocido en otras circunstancias y tal vez haber tenido una vida juntos, sin nada que los atormentara?
"Deja de mirarme"
"No puedo..."
Ahí quedaba mas que comprobado que tan hechizaste resultaba Shaoran para sus ojos y cuan peligroso estaba siendo para su lastimada alma. Retrocedió hasta la puerta sin dejar de mirarlo y cuidadosamente salio dándole una ultima mirada antes de cerrar. Antes de llegar a la escalera sintió que una tenue y nada pedida sonrisa trepaba por su cara.
El sonido de los pájaros trinando alegremente despertó a Shaoran de su cómodo sueño. Se sentía mejor como si algo hubiera pasado en la noche. Orzo a su mente a recordar y su actitud, aquella que había aprendido a adoptar gracias a su tío le impidió sentirse feliz por que lo que paso fuera la razón de su descanso. Aspiró pesadamente siendo súbitamente consiente del olor que invadía su piel y permanecía en las sabanas. Olor a árbol de cerezo. No podía recordar en ese momento donde había olido algo semejante, era demasiado agradable, le hacia desear... acostarse con una mujer. Como si fuera un afrodisíaco. ¿En donde había olido antes esa esencia? Pensó infantilmente en que no quería bañarse para así quedarse con ella hasta que se desvaneciera pero sabia que seria ridículo por no decir impropio ir a la oficina sin bañarse, sintiéndose un poco mas animado salio hacia el baño a prepararse para un nuevo día.
Alguien sacudía su hombro incomodandola persistentemente.
– Mi señora, el oxigeno – decía la preocupada voz de Tomoyo penetrando por la somnolencia de Sakura, levantó la mano para negar, se había olvidado de ponérselo cuando volvió en la noche y no se sentía fatigada.
– No lo necesito – dijo porfiadamente sin levantar la cabeza de la almohada.
– Eso seguramente debe decidirlo el medico, recuerde que le prometió que haría todo lo posible por recuperarse completamente –
No quería torearla, tan solo quería dormir así que dejo que le pusiera la incomoda cánula y le diera los medicamentos de la mañana que bebió con agua fresca. Volvió a apoyar la cabeza en la almohada ante la preocupada mirada de Tomoyo.
– ¿Se siente bien? – le preguntó con ansiedad.
– Si, solo tengo sueño. No dormí bien anoche – dijo recordando en su mente los motivos de su insomnio, seria un hermoso momento que nunca olvidaría.
– ¡Ah! – suspiró Tomoyo,el alivio en su voz era palpable.
Sakura tranquilizó a Tomoyo lo suficiente como para volverse y seguir durmiendo sin que esta se preocupara más. La doncella la miró extrañada, a excepción de los días en que había estado enferma era extraño que remoloneara entre las sabanas, pero ya le había dicho que estaba bien y aunque su semblante era somnoliento por lo demás se veía en perfecto estado de salud.
Cuando Shaoran bajó encontró la mesa del comedor lista con el desayuno de ese día. Kajo estaba terminando de poner las servilletas cuando él entro y la saludó con su habitual y marcada frialdad.
– Buenos días, señor – respondió ella de igual manera.
Se sentó en la silla y comenzó a prepararse el té como le gustaba. Automáticamente miró a su derecha donde tendría que haber una persona acompañándola. Pensó en esa persona y miro a Kajo.
– ¿Ya desayunó ella? – preguntó esperando no tener que mencionar su nombre para que Kajo supiera de quien le hablaba. Al parecer le comprendió por que negó con la cabeza.
– Su doncella me explicó que aun seguía durmiendo, parece que aun se fatiga demasiado –
Shaoran asintió pensando en si ella aun continuaría enferma y si esos síntomas ameritaban que llamara a un medico. Nunca había convivido realmente con una persona enferma, su tío no contaba ya que mientras vivió con él no estaba enfermo, el maldito había tenido toda su salud y fuerzas para hacerle la vida imposible.
– Dile a la doncella que recuerde que debe alimentarla bien, los medicamentos que toma son fuertes – dijo mecánica y cortantemente esperando no haber dejado traslucir alguna emoción distinta a la indiferencia.
– Si, señor –
Kajo se retiró y Shaoran terminó de servirse el resto del desayuno. Una vez acabó caminó hacia el vestíbulo de la casa, hizo las correspondientes llamadas por el móvil y en menos de diez minutos todo el equipo de seguridad estaba listo para partir.
Cuando llegó a la empresa se puso a trabajar asiduamente para tener al día los reportes de gastos y demás. Estaba concentrado cuando sonó el teléfono interno.
– ¿Si? – preguntó por el altavoz.
– Un señor pide hablar con usted, de carácter urgente – contestó su secretaria.
No sabía que tenía algo importante que atender ese día, al menos no desde la última vez que consultó su agenda.
– ¿Pasó por todos los controles de seguridad? – preguntó abandonando su informe e indagando en su agenda digital para darse cuenta de que no había nada señalado.
– Si, señor. Uno de los hombres me dijo que estaba "limpio de todo" –
– Está bien, que pase – dijo serenamente. Cuando cortó la comunicación abrió el cajón que estaba la derecha de su escritorio y tomó de este una beretta x4 (arma de fuego italiana) cargada. Comprobó que estuviera lista y la dejó en un sitio estratégico, un espacio sobresaliente en su parte del escritorio que le permitiría tomarla rápidamente si se presentaba alguna situación con el hombre. Sabía manejarla perfectamente y sus profesores siempre habían aludido su puntería, al menos podría defenderse.
Alguien tocó suavemente la puerta y cuando murmuró que pasaran un pie revestido con ropajes que solo había visto el día de su boda dio paso a la figura alta de alguien que recordaba bien. Se trataba de Fujitaka Kinomoto, aunque vestía igual que antes su rostro se veía demacrado y enfermo. Se miraron uno a otro sin pestañear hasta que por fin Shaoran habló.
– ¿A que debo su visita? – no quería ser cortes pero debía saber cual era la razón que lo había impulsado a ir allí. No lo invito a sentarse, no quería que la visita de él se prolongara demasiado. Aun no superaba el hecho de que gracias a las maquinaciones de ese hombre y su tío había acabado… así. Luego la parte de si que había empezado a salir a flote días atrás le hizo preguntarse si el hombre no estaría allí para reclamar a su hija. Bien, si era por eso perdía completamente el tiempo, no renunciara a su esposa no por que la quisiera o eso se decía, simplemente por que parecía que la ausencia de ella era la causante de su enfermedad, pero era demasiado tarde, él había movidos sus fichas en propio beneficio y la había entregado como mercancía de cambio.
– Necesito hablarle de algo muy importante pero no sé que tan seguro sea acá en su oficina. – Fujitaka tomó aire para hablar nuevamente, el constante dolor de cabeza hacia que sus funciones motoras se ralentizaran un poco – me enteré de lo que pasó con Sakura, eso junto con otros factores me ha forzado a venir a advertirle sobre algunos eventos que… –
– Hace mas de un año que la vendió – dijo Shaoran duramente preguntándose al mismo tiempo cómo demonios pudo enterarse, ya pensaré en eso mas adelante. Tuvo la satisfacción de ver como la rigidez en el cuerpo de Fujitaka se hacia evidente. – ¿Por qué venir hasta ahora, mostrando una preocupación que, perdóneme que se lo diga, llega con mucho retraso? –
– Usted no sabe cuales fueron las circunstancias que me orillaron a hacer lo que hice y es por eso que he venido para exponerlas y poner un común acuerdo, ella corre mucho…. –
– No me interesa. Lo que hicieron hecho está – habló rápida y concisamente como su conciencia se lo exigía. Si ese hombre hubiera sido mas fuerte de carácter nada de eso habría pasado. – Ella pasó a ser de mi propiedad en el momento en que decidieron concretar el matrimonio, lo que pasara y pase con ella aparte de ser mi responsabilidad no es asunto suyo, ella ya no es su hija –
Fujitaka aun se encontraba en tensión parecía un lobo a la defensiva como si albergara aun sentimiento para con Sakura pero eso no tenia por que importarle ya era tarde.
– Está bien, pero necesito… –
– Usted necesita salir de mi oficina y de mi vida de una sola vez. Verlo solamente me recuerda a mi tío arruinándome la vida, y creo que ya tuve suficiente de ello desde pequeño, haga el favor de largarse por donde vino –
– Se va a arrepentir, esto es muy serio, Sakura esta en r…. –
– Váyase – cortó Shaoran sin estar dispuesto a escuchar nada mas. No quería saber nada de ese hombre, ahora tenia que concentrarse en su vida, en averiguar lo que pasaba, no necesitaba la tardía preocupación de un hombre así.
Fujitaka ardía de ira por dentro, tal vez el joven tenia razón, tal vez debió haber encontrado otra manera de solucionar las cosas para la seguridad de su hija pero en ese momento no había pensado sino en salvarla, fuera con quien fuere, pero alejada del peligro que corría si se quedaba con él. Había venido a advertirle a Shaoran Li que los atentados todo lo había planeado ese hombre buscando la venganza por haber perdido el amor de Nadeshiko. Tenia la intención de decirle que las tensiones y las cosas que alteraran a Sakura serian desencadenantes para una crisis cardíaca, que Nadeshiko había padecido de lo mismo y que le descubrieron la enfermedad cuando estaba embarazada y era tarde para interrumpir el crecimiento del bebe en su vientre… que al desembarazarla la situación de su corazón se había empeorado y a pesar de haberla operado y de haber seguido todas las indicaciones medicas había muerto, tal como moriría Sakura si no se operaba pronto.
Liu le había dicho que eso el señor ya lo sabia, pero lo que no sabia es que estaba en el punto de mira de uno de los mas poderosos asesinos del mundo que quería acabar con Sakura por creerla culpable de la muerte de Nadeshiko.
Tendría que hablar nuevamente con el doble agente. Si Shaoran Li se había negado a escucharlo no podía hacer nada más que seguir a la sombra como un espectro protector y rogar a Dios por que ese hombre no encontrara a su hija y la matara.
Cuando Fujitaka salió Shaoran se sentó pesadamente en la silla. Que caradura, pensaba en sus adentros mientras intentaba concentrarse en su informe. Pero parecía que ahora los números bailaban ante sus ojos y no podía reunirlos de la manera correcta. Maldito hombre. Hasta en eso tenia que afectarlo.
Levantó la bocina con rapidez y aporreó el numero de la casa en el teclado de números, se hizo silencio mientras la línea se auto escaneaba y se aseguraba de no estar pinchada. Luego sonó el timbre del otro lado.
– ¿Casa de Li? – preguntó la voz de Kajo.
– ¿Ya desayunó? – una vena nada conocida de Kajo le quiso responder que si, que ella misma había desayunado pensando que no sabia a quien hacia referencia, pero dado lo grosero de su tono pensó que era mejor no torearlo.
– Si señor la doncella insistió en llevárselo a la cama pero la señora se levantó y con el oxigeno portátil llegó hasta el comedor sin que le pasara nada –
– Muy bien – dijo y volvió a colgar, curiosamente después de oír que ella se había alimentado correctamente los números volvieron a ponerse en su lugar en el informe y pudo trabajar.
La cánula pegada a la nariz de Sakura le impidió que el polen de las flores entrara por la nariz, sentía sus fosas nasales como un desierto y una picada en su pecho. Tomoyo le había dicho que era normal y que le prepararía una pomada de lanolina para que no se le resecara aun mas la nariz, pero había ignorado olímpicamente su dolor en el pecho. Sakura sentía las mentiras rodeándola como un manto delicado pero poderoso que hacia las veces de coraza protectora, una debajo de la cual no quería seguir viviendo. Pero tenia que saber que era realmente lo que le sucedía y sabia con certeza que Tomoyo tenia esa información. Lo difícil era hacer que se lo dijera, parecía empeñada en cuidarla y mantenerse en silencio que se preguntó como lo haría.
– ¿Hasta cuando dijo el medico que tengo que usarlo? – pregunto Sakura cortando una hierva mala y echándola a la bolsa que tenia Tomoyo en las manos.
– Hasta que este completamente restablecida – contesto monótonamente ella, como cuando se aprende un libreto.
– Siéntate acá – dijo Sakura llamándola a su lado. Tomoyo dudó unos momentos mientras la penetrante y verde mirada de Sakura perforaba sus propios ojos. – Sabes que no debes mentirme, ¿cierto? – dijo la señora tomando entre las suyas, frías, las cálidas de Tomoyo. La doncella asintió lentamente intentando no apartar la mirada, si lo hacia sabia que la señora se daría cuenta de que le mentían.
– Claro que lo sé – dijo Tomoyo asintiendo con la cabeza. Sakura asintió y levanto lentamente las manos para quitarse el oxigeno de la cara. Había llegado la hora de jugar las cartas, quería arriesgarse a saber si le estaban mintiendo o no. Tomoyo apretó las de ella fuertemente pero no dijo nada.
Apartándose de Tomoyo caminó lentamente de un lado a otro. La serenidad de la doncella estaba a punto de abandonarla cuando la tez de su señora comenzó a teñirse de pálido y casi azulado. Sakura se volvió a Tomoyo con una mano en el pecho.
– Tu sabes que esto no tiene nada que ver con vitaminas – le dijo agitadamente. Se sentó lentamente en el pasto en el sitio donde se había detenido de caminar y cruzando las piernas miro fijamente a Tomoyo. – ¿Qué es lo que me pasa? – le preguntó de una sola vez y mirándola con una intensidad que inconscientemente la obligaba a obedecer.
La doncella agitó las manos nerviosa. Así no conseguía sino delatarse más y el mundo de Sakura cayó unos pies mas abajo. Así que era algo más y todos querían ocultárselo para no herirla, después de todo había tenido razón en sus sospechas.
– Esta bien, no me lo digas, tan solo no creas que soy tonta –
– Nunca creería eso, señora yo…– finalmente bajó la mirada quebrándose completamente – Prometí no decir nada para protegerla – sollozos callados manaban de su boca.
Sakura gateó como una chiquilla hasta encontrarse nuevamente con Tomoyo quien inocentemente levantó su mano con la cánula ofreciéndosela nuevamente con una expresión compungida en el rostro.
– No puedo decírselo, pero por favor póngasela, no se arriesgue mas – Sakura levantó la cánula y se la puso.
– No quiero que me mientas, Tomoyo, pero no ocultes cosas como estas de mi –
– Yo solo… – Pero se calló lo que iba a decir, no podía ser mas tonta de lo que ya había sido, finalmente su señora se había dado cuenta de que le había fallado.
Quería consuelo, no se sentía bien diciéndole mentiras pero la promesa había sido por su bienestar, ahora había traicionado al señor y al señor Eriol… Al recordarlo a él sintió un súbito calor inundando sus mejillas, esperaba que no fuera notorio y que su señora creyera que se debía al sol. Cuando se enterara de que no había sido capaz de sostener la mentira se burlaría de ella y la odiaría, quería decírselo quería que él le ofreciera una palabra que la hiciera sentirse menos mal. Ayudó a Sakura a ponerse de pie y con el oxigeno de transporte la tez siguió pálida pero no azul como antes.
Ambas entraron a la casa y caminaron lentamente a las habitaciones de Sakura. Una vez allí la instaló en la cama y la acomodó.
–Perdóneme… yo no puedo – dijo Tomoyo intentando que su señora entendiera.
– Lo entiendo, pero quiero estar sola – dijo Sakura lo mas amablemente que pudo. La doncella abandonó la habitación reticentemente.
Cuando se hubo ido la cabeza de Sakura estalló en miles de pensamientos que le hicieron doler levemente. Se esperaba de Shaoran e incluso de su amigo que le ocultaran que pasaba algo malo con ella, pero no entendía como habían logrado convencer a Tomoyo que siempre le había dicho la verdad. Pero no podía juzgarla, no cuando caía en cuenta de que si Tomoyo se hubiera hallado en una situación semejante su instinto principal había sido protegerla. Lo que no sabia quera qué tenia y eso la llenaba de dudas sobre lo que podía, debía hacer o no. Cerró los ojos. Por favor, rogaba para si, no quiero sufrir más. Se dio la vuelta en la almohada y cerró los ojos esperando que el sueño viniera a tranquilizarla.
Terminar el informe le llevo casi toda la mañana, y a excepción de la interrupción terminó todo bien, tenia el resto de la tarde libre para holgazanear, tal vez.
Pensó en un arrebato de adrenalina, que podría llamar a alguna de las mujeres con las que no se había citado hacia tiempo, tal vez ellas podrían aliviarle el tedio que sentía en ese momento, pero cuando miraba la bocina no sentía el verdadero impulso de hacerlo, ese que llegaba rápidamente cuando tenia alguna necesidad que rascarse, miraba el teléfono fijamente casi prediciendo lo que pasaría si hablaba con alguna de ellas. Invitación a cenar, charla intransigente, bebida en alguna habitación lujosa de hotel, sexo desenfrenado y despedida rápida. Como una rutina vio pasar todos esos eventos delante de sus ojos sin el entusiasmo que antes mostraba.
Se pasó las manos por la cara recordando el olor con el que se había despertado esa mañana, ahora que tenia tiempo forzó a su memoria a recordar en donde había tenido ese olor en su nariz antes, en quien y las razones por las que se había despertado oliendo así. Kajo nunca lavaba sino con aroma de lavandas, tampoco usaba perfume de cerezo y se sintió extrañamente risueño al imaginar a la seria ama regándolo con su perfume mientras dormía. No se le ocurría en quien mas pensar. Cerró los ojos y de repente se sintió muy cansado.
La visita del padre de su esposa lo había dejado tensionado, lo suficiente para agarrarse todas las energías, sintió que la duermevela se apoderaba de él rápidamente y volvía a vivir el sueño de la noche anterior. Solamente que parecía contemplarlo todo a pesar de tener los ojos cerrados.
Ahí estaba el olor, parecía que su sentido del olfato lo había grabado como algún recuerdo agradable que valía la pena traer a colación siempre que quisiera. Como en ese momento cuando parecía estar nuevamente tirado en la cama de su habitación esperando por que su añorada madre viniera a verlo como en la noche. Solo que no fue su madre quien apareció. Había sido ella… en medio de su sueño había sentido sus pasos suaves y había pensado que era su madre pero en realidad no lo había sido, las muñecas de su madre eran un poco menos esbeltas, aunque realmente eso podría decirlo por que cuando se había aferrado a esos brazos había sido un niño, pero el olor no era el mismo, había sido ella, pensó abriendo los ojos rápidamente. Sakura era quien había atado en su habitación esa noche y la esencia que ya usaba era la misma a la que se había despertado oliendo.
Se levantó de su escritorio como si lo hubieran pinchado, parecía que su memoria había decidido volver y le traía como si estuviera viendo una película imágenes que no recordaba haber presenciado. Su voz suave llamándolo para despertar, sus muñecas atrapadas por sus propias manos, su cuerpo debajo del suyo. Un cuerpo que, tal como había previsto antes, había dejado atrás la niñez.
De repente el fuego que había esperado sentir al hacer la llamada a alguna mujer ilícita volvió a dispararse en sus venas cuando pensó en su esposa para sustituir a la cualquiera. Era loco, enfermo, pero las emociones de su cuerpo parecían haberse salido de control. ¿Por qué ella había ido a verlo? No se le ocurría alguna razón para que ella hiciera eso si sabia cuanto miedo le tenia. Pero ella... se pasó las manos estúpidamente por el cabello que desordenó en el camino, en el sueño había pensado que la ternura de los dedos de su madre había sido la que había acariciado su cabello, ahora veía que no había sido así. El olor la delató, su tímida y enferma esposita lo había visitado en sus habitaciones en la noche como una pequeña putilla. La profunda convicción que sintió en ese momento de que no debía llamarla así y menos en su inconsciente lo atropelló de lleno. Quería verla, y quería verla en ese momento, tendría que explicarle algunas cosas.
Tomó la chaqueta del traje detrás de la silla y se la puso rápidamente. Mientras bajaba las escaleras llamó a todo el equipo de seguridad y aunque no estuvieron listos cuando él salió le importó solo irse con el que podía seguirlo en la moto, ya daría explicaciones a Liu luego.
Pisó a fondo el acelerador tanto que el escolta de la moto se veía en dificultades para seguirlo. Cuando llegó a la casa Kajo le dio la fría bienvenida a la que se estaba acostumbrando, la mandó a retirarse y caminó dando grandes zancadas a la habitación de Sakura. Abrió la puerta con violencia y vio para placer que estaba sola. Y estaba dormida. Tan profundamente que el portazo que había dado y el que dio para cerrarla en ese momento no la hicieron inmutarse. Se acercó con la cara alfombra amortiguando sus pasos y miró de cerca como su rostro relajado parecía hechizarlo aun en ese estado inerte. Ya lo sabía pero eso no le impidió pensar que la maldita se había convertido en una adorable mujercilla. De cerca y gracias a la luz de las lámparas podía ver la nívea piel, las largas pestañas castañas y la nariz voluntariosa. Incluso de color pálido sus labios le llamaron terriblemente la atención. ¿Que sentiría una mujer que no había besado nunca a nadie en el momento en que daba ese beso por primera vez?
Era un pensamiento estúpido, enderezó el corto trecho que había hecho al agacharse hacia ella y por su nariz penetró el olor a cerezo, provenía de ella, de la ropa que usaba.
Si, había sido ella.
¿En que clase de situación lo había encontrado la noche anterior para meterse a su habitación y a su cama? Una curiosidad nada propia de un hombre se apoderó de él, acercó lentamente la mano al hombro y sus dedos rozaron la redonda forma.
¿Qué estoy haciendo? Pensó mirándola dormir como un pervertido. Nunca se había parado a admirar como dormían sus conquistas y no quería hacerlo con ella que era incluso menos que eso, pero era magnética y el olor que lo envolvía estaba comenzando a atizarlo sexualmente.
Sakura sentía una presencia sobre ella y eso la obligó a abrir los ojos lentamente apartándola del sueño sin sueños que tenia. Al principio no pudo enfocar claramente la forma que la asediaba pero parpadeo suavemente dos veces para aclarar su visión. Su marido la miraba desde arriba como si estuviera juzgándola. Se sintió terriblemente incomoda al estar tan cerca de él y en pijama y mas cuando el ceño no estaba presente en su cara, había sido sustituido por la mirada mas extraña y desconocida que había visto en alguien. Solamente recordaba haberla visto en las gallinas del corral de la villa cuando se les acercaba con la comida. Era una mirada de…. Hambre.
–¿Qué hacías en mi habitación anoche? – atacó Shaoran de frente. Sakura sintió que se ahogaba con su propio temor, no tenia idea de como él había sabido la verdad, a menos que la noche anterior no hubiera estado verdaderamente dormido, pero no… la profundidad de su sueño había sido real, por que si no lo hubiera sido él la habría reñido y humillado en la noche.
– Yo… – no quería sentir temor, ni tampoco esa sensación desconocida y a la vez agradable en el pecho – Yo… escuché ruidos y temí que... han pasado tantas cosas que pensé que alguien había entrado… – lo dijo rápidamente intentando controlar el latido de su corazón que golpeaba con rapidez en su pecho. Lo sentía débil, pero no tenia que ver con algo físico, era como si quisiera salir corriendo dejando atrás el cuerpo.
– No respondes a mi pregunta – dijo él con la voz ronca. Los verdes ojos estaban abiertos y brillantes algo en lo que nunca se había fijado antes, los ojos de una mujer no le llamaban la atención, lo único que importaba era la belleza y que pudieran complacerlo en la cama pero ahora los veía, los de ella que aun en el miedo que dejaban traslucir lo estaban perforando con una fuerza arrebatadora.
Ella intentó sentarse pero él fue mas rápido, se inclinó sobre ella y poniendo los dos puños al lado de su cabeza acercó su rostro, los ojos se abrieron aun mas brillando como lumbres y Shaoran casi pudo jurar que sintió calor atravesándolo. Cuando se inclinó sobre ella el olor se acentuó despertando en su cuerpo algo que no había sentido antes con la esencia de una mujer. Lujuria, si, podía ser eso, pero algo en lo que no quería pensar le decía que había más.
Ella era una bruja.
– Algo parecido a esto – dijo haciendo un gesto con la cabeza hacia la posición de ambos – sucedió anoche y vas a decirme que fue lo que pasó –
Shaoran sabia que estaba siendo irracional, de hecho no tenia idea de que demonios estaba haciendo, que lo estaba impulsando a actuar de la manera en que lo estaba haciendo, en su oficina no se había sentido así, pero cuando estaba en el auto había recordado el tacto de los dedos, la ternura y la parte escondida en él, esa que solo le pertenecía a su madre, estaba comenzando a controlar a la otra parte de él, la que perteneció a su tío y que ahora era suya, la controlaba a tal grado que parecía querer salir a buscar ese toque que lo había tranquilizado tanto.
Sakura estaba paralizada, ni siquiera cuando él la había llevado en brazos había sentido algo similar ni habían estado tan cerca, o quizá no se había dado cuenta antes. Sentirlo sobre ella, casi ahogándola con su forma hacia que quisiera reaccionar pero no para apartarlo, sentía un ardor en los dedos por tocarlo, por aferrarlo contra ella, era el mismo sentimiento que había experimentado la noche anterior cuando se había acercado a apartarlo de la pesadilla.
– Gemías – dijo ella llenándose de valor suficiente para mirarlo a los ojos – estabas desesperado por tus sueños. Lo sabia por que lo he vivido, he tenido pesadillas muchas veces y conozco los sonidos, la sensación de impotencia, el dolor….– suspiró cuando recordó sus propias pesadillas – tu estabas teniendo un mal sueño, quería que despertaras, había tanta desesperación en tu voz… – respiro profundamente y la sequedad en su nariz le dio ganas de estornudar, las contuvo lo cual añadió lagrimas a sus ojos, unas que hicieron que estos brillaran mas y que la determinación de Shaoran por averiguar lo que pasó retrocediera un milímetro para dar paso a todo lo demás. – me acerqué, pero era un sueño profundo, por un momento decidí alejarme, temía… – no quiso decir que temía que la humillara o maltratara verbalmente – iba a irme pero tu me sujetaste y yo…no pude soltarme me dolía el pecho y no podía hacer fuerza…– volvió a respirar profundamente, el corazón aun quería salirsele de travesía. – Te moviste rápido y quedé atrapada en la cama, pero ya no soñaste mas y yo… me fui – dijo finalmente suspirando con pesadez, ahora la dejaría en paz. No quería que la siguiera atormentando con su cercanía.
Shaoran sonrió para si ante lo inocente que parecía, levantó una de sus manos de uno de los lados de su cabeza y le dijo pesadamente.
– Dame tu mano –
Sakura ardía en deseos de preguntarle que estaba haciendo, que pasaba, por que le pedía eso pero el hechizo de los ojos del lobo le impidió hacer otra cosa que obedecer. Levantó la mano y él, que había rehuido a su contacto hasta hace poco la tomó entre las suyas.
Lentamente Shaoran paso la suave mano por su rostro hasta su cabello.
– No me contaste esta parte – dijo cuando los dedos de ella se enredaron suavemente en su cuerpo cabelludo, miró los suaves antebrazos con marcas de dedos en ellos, del tamaño de su propia mano.
No entendía por que la sensualidad se había apoderado de él, seguía preguntándose que hacia pero parecía que su libido se había levantado sin importa finalmente de que mujer se tratara.
–Yo… – Sakura no sabia que responder, volvía a tener ese indomable cabello entre sus manos algo que creyó que no pasaría nunca estando el consiente, pero ahora él estaba ahí aunque se obligó a si misma a preguntarse si él estaba en completo uso de sus cabales. – Parecía que ese toque te sosegaba y seguí…– ya no sabia que decir para no avergonzarse mas, estaba esperando que él se apartara y la reprendiera por tomarse esas atribuciones. Pero seguía así, cernido sobre ella como si no le importaba su propio peso en su brazo.
– ¿Y crees que necesito sosegarme ahora? – la voz de Shaoran se hizo mas profunda si es que eso era posible.
– No… sé – respondió ella finalmente. Shaoran miró sus ojos húmedos y sintió esa nueva piquiña de compasión por ella, pero ese sentir estaba lejos de hacer a un lado lo que no podía seguir negando. Deseaba a su esposa, y era la única mujer que no debía tener. La odiaba pero era evidente en ese monumento que cuando la razón decidía abandonar el control del cuerpo no había más sentimiento que no fuera el primario.
Se acercó más a ella y descubrió que el olor manaba más intensamente de sus cabellos. Los ojos de ella estaban paralizados en los suyos abiertos por la sorpresa y mas cuando su nariz finalmente rozó la de ella, ahora la resequedad estaba instalada en la garganta de Sakura y no solo en su nariz, él no podía estarle haciendo esto, no podía estar así de cerca de ella cuando había hecho su vida un infierno por algo que no era su culpa, intentó quitar su mano de su cabello pero fue difícil e inútil, sentía el aliento cálido de su esposo sobre su propio rostro, respirando casi como ella pero algo le decía que no era precisamente por la falta de oxigeno. Deseaba ardientemente que la besase, que finalmente acabara con esa tortura que ahora le infringía. Parecía que el desencadenante había sido lo de la noche anterior, se dijo a si misma idiota por pensar que de haber podido saber como iba a reaccionar lo habría hecho antes. Sabia que sus ojos hablaban y debían estarle gritando a él en ese momento que la besara, que dejara de burlarse de ella si esa era su intención, pero solamente lo miró, ahora que tenia la oportunidad pudo fijarse en cada rastro, cada pestaña, cada curva de sus labios, cada detalle del rostro sobre ella.
Se acercó mas, era un hecho lo que iba a pasar pero nunca había besado a una mujer que no hubiera besado antes y eso le hacia preguntarse como reaccionaria, lo empujaría, sentiría asco. Sintió el primer roce de los labios pálidos contra los suyos y contrario a lo que haría con una amante dejó sus ojos fijos en ella como ella con los de él y se dedico a frotar lentamente su boca contra la de ella que estaba entreabierta y temblaban perceptiblemente. El capullo de sus labios se había convertido en una rosa, podría no tener el mismo color pero la suavidad era igual que los pétalos.
Sakura sentía una caricia de fuego sobre sus labios y el mismo fuego desatándose donde en ese momento corría su corazón, no le dolía aunque sabia que debería hacerlo, parecía que podía controlar ese dolor para que el ansia que se apoderaba de su cuerpo no la consumiera. Sentía cada roce de los labios de Shaoran como un hiero bailando frente a sus labios. Lo podía ver en sus ojos, aun a la corta luz veía como las pupilas de los ojos castaños se agrandaban lentamente. Se preguntó nuevamente que vería él en sus ojos pero temía cerrarlos y que la sensación exquisita la avasallara por completo. Los labios de su esposo subieron lentamente y atraparon entre ellos el superior de ella.
Lagrimas de verdad ahora brotaban de sus ojos, pero Shaoran sabia que no eran de dolor o de angustia, seguramente era hormonal, pero la mujer bajo el temblaba como lo que seguramente era, una virgen completa. Eso no le impidió seguir con su investigación y con su ahora repentino deseo de que ella respondiera besando su propio a boca también, permanecía quieta, dejaba que él hiciera todos los movimientos, cataba el sabor dulce de la boca mientras lentamente iba adentrándose mas entre los labios fríos.
Sakura gimió suavemente y se sintió idiota por ello tanto así que quiso cerrar los dientes sobre los labios de Shaoran de pura frustración. No sabía a donde mover su otra mano, la que no estaba en el pelo de él. No sabía como mover la boca, no sabía nada, él se aburriría pronto y la dejaría y sabía que ese dolor, después de lo que estaba sucediendo en ese momento, la aniquilaría.
– – Abre la boca – dijo él susurrando contra sus labios. "¿Para que?" quiso preguntar estúpidamente y antes de lo planeado hizo lo que él le dijo. Finalmente los labios se cerraron uno sobre otro y otra vez. Sakura pensaba en que no sabia que los labios de Shaoran podían ser tan carnosos, que es boca que podía mandarla al infierno con una sola palabra podía darle ese momento que en la vida de cualquier mujer debía ser como lo estaba siendo el de ella ahora. No importaba que pasara después, podía vivir con ellos siempre que tuviera el hermoso recuerdo.
Ella movía su boca lentamente contra la de él, al fin estaba respondiendo. Quería que lo siguiera, de repente tenia el súbito impulso de corromper lo que ella era, de hacerla finalmente suya, pero sabia también que aun no era tiempo. En ese momento había tomado la decisión que antes le parecía un poco esquiva y tal vez estúpida, si podía aprovechar eso que ella despertaba en él podría ser verdaderamente su esposo, y ahora si hablaba con todo lo que eso implicaba, en palabras mas consumaría su matrimonio si las cosas seguían pasando de esa manera. Y después de lo que estaba viviendo en ese momento dudaba mucho que fuera desagradable en absoluto. Finalmente tuvo que apartarse, no por aire ni nada sin sentido, simplemente no podía quedarse e ahí besándola por que acabaría sobre ella en todas las maneras posibles. No quería tener compasión pero hasta un frio como él sabia que para una mujer su primera vez era importante. "Tómala y déjate de estupideces" decía una voz en su cabeza muy parecida a la de su tío. "Merece algo mejor, ha pasado por demasiadas cosas, paciencia" decía otra voz parecida a la de su madre.
Finalmente había enloquecido.
Se enderezó suavemente y la mano de Sakura calló a la colcha cuando ya no pudo estar enterrada en sus cabellos. Lo miraba desde la cama como una vestal a punto de ser sacrificada y por lo que podía vislumbrar seria un sacrificio que valía la pena. No iba a disculparse, no iba a decir nada. Pero su boca habló antes que él pensara en que decir.
– Haré que Kajo traslade mis cosas en la mañana. A partir de este momento serás mi esposa y puede que lo haya dicho antes pero lo serás en todos los sentidos. –
Sakura se llevó la mano inconscientemente a los labios y los tocó suavemente. El movimiento delicado hizo que Shaoran sintiera como se apretaba su cuerpo en un impulso erótico. No podía hablar ni emitir palabra, pero estaba de acuerdo, ella tenía sentimientos por él y aunque la odiara él también parecía sentir algo por ella. La había besado ¿no?
Ella no lo negó, parecía aceptarlo. Sabia que tenia carácter, le bastaba para recordar lo que había pasado antes de que le diera la crisis cardíaca, podía decir que no, pero no lo hacia, solo lo miraba como si él mismo se hubiera comido su lengua.
Shaoran dio media vuelta salió, sin ver que la cara de Sakura sonreía de una manera casi beatifica.
Se sentó en la silla de la sala. Se pasó las manos por el cabello y recordó todo con lujo de detalles, antes había dicho algo similar, pero nunca fue tan cierto como esa noche, después de probar a su casta esposa en la boca quería hacer algo mas, no tenia sentido negar lo evidente y ocultarlo, de nada le había servido ocultar emociones ante su tío y sabia que ahora ya no le serviría.
La iba a hacer su esposa contra todo sentido, hasta ese momento reconocio que el instinto de posecion le habia hecho hablarle asi a Fujitaka por que no queria apartarla de su lado, nunca imaginó que su inconsiente habia sabido que acabaria ahi. Y justo en ese momento la curiosidad por saber lo que ese hombre habia ido a decirle lo atacó, pero no volveria a verlo, habia dejado clara su posicion y esperaba que se cumpliera. Sin bajar a comer dio indicaciones a Kajo por telefono para que a dia siguiente su habitacion fuera trasladada a la de su esposa. No le importaba lo que pensara ella, de todas maneras era oficialmente su esposo y podia convivir con Sakura como tal.
La bala se movia lentamente entre los dedos largos y masculinos, la habia diseñado especialmente para el momento en que esta encontrara su destino en el corazon o en alguna parte vital del cuerpo de la chica. Era una bala que perforaba como las otras pero a diferencia de las demas esta contenia un mecanismo especial, se esquirlaba y los pedazos podian ser tan letales como si fueran muchas balas. Ella debia morir dolorosamente, tal como Nadeshiko. Nunca debio haber venido al mundo y se encargaria de vengar la muerte de la mujer que amó tan pronto como se diera la oportunidad. Y por lo que arrojaban los datos en su escritorio no tomaria tanto tiempo. Tal vez un mes o dos. Todo hombre era corruptible y finalmente encontraria el bache en la seguridad.
Su risa desinhibida y a la vez falta de toda emocion hizo estremecer hasta a los que en esos momentos estaban cerca, trabajando para él.
