Buenas otra vez. Mas pronto que la ultima vez pero tuve un pequeño descansito, no se cuando pueda actualizar nuevamente. Gracias otra vez por su espera y paciencia. Espero estar a la altura. Un gran abrazo y beso.

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Dinastía Li

Capitulo 18

La masa tomó consistencia una vez aplicó la medida correcta de polvo para hornear. Hacer pasta no era un trabajo fácil y quería que esa en especial saliera bien dado que era la primera que preparaba en mucho tiempo.

El olor que despedía llenaba el ambiente y la hacia sentirse un poco mas relajada, como si estuviera en su verdadero hogar.

Sakura enfocó sus ojos en sus manos, untadas de harina hasta los antebrazos concentrándose en los movimientos precisos que hacia. Intentaba centrarse en la masa pero su mente parecía evadir ese pedido y le traía al presente memorias de lo sucedido horas antes. Volvía a sentir los labios de Shaoran rozando su cuerpo, sus manos tocándola, escuchaba los sonidos ahogados que escapaban de su garganta…

Abrió los ojos recordando como hacia poco los había abierto de la misma manera y se había encontrado sola en la habitación. Su cuerpo estaba cubierto por la gruesa sabana pero bajo ella estaba completamente desnuda. Había sabido que Shaoran ya no estaba en la habitación por el simple hecho de que podía percibir la presencia de él de una manera especial y no había sentido nada de eso cuando se había despertado. El otro lado de la cama estaba desordenado pero no había señas aparte de esa de que Shaoran hubiera dormido en la cama con ella. Sintió un doloroso pinchazo de decepción pero se dijo que no significaba nada… quizá no le había dado sueño como a ella y se había puesto a trabajar.

Se había envuelto en la sabana y había ido al baño a darse una ducha. No había querido mirarse en el espejo y ver cómo había cambiado. Simplemente eligió la ropa al azar de su closet, se tomó las "vitaminas" empacadas en un frasco diferente del que sabía en que venían. Tomoyo ya no se las administraba y era mejor así, pero había sido clara en indicarle cuales eran las que debía tomar y a que horas. Cepillo sus cabellos y se hidrato la piel con una crema especial. Luego salió de la habitación y caminó lentamente hacia la cocina para espabilar sus alocados recuerdos. Decidió mientras caminaba que seguiría el ejemplo de Tomoyo y se entretendría preparando comida.

Ahora estaba terminando de preparar una masilla que asemejaba a las pastas. Kajo había entrado silenciosamente minutos antes y no había mencionado palabra. Solamente había abierto algunos cajones y le había facilitado el conseguir ingredientes en la cocina. Ambas se habían mirado y Sakura había sonreído tenuemente.,

– Es para el almuerzo – comentó la joven señalando la masilla algo sonrojada.

– Entonces yo prepararé el desayuno –

Ambas siguieron trabajando silenciosamente y Sakura hizo su mejor empeño. Se preguntó en donde estaría Tomoyo pero luego pensó que tal vez debía estar en el jardín. Decidió dejar de imaginarse las múltiples razones por las cuales Shaoran no había dormido con ella cuando se suponia que los esposos dormían juntos. Seguiría con su preparación y vería que pasaba.

/././

Tomoyo estaba en su habitación aun. No había abandonado su sitio de frente al espejo desde que se había levantado. Había estado ahí aproximadamente una hora mirándose, evaluándose sin poder encontrar cual era la razón por la que Eriol Hiragizawa quería estar cerca de ella. Ni siquiera podía imaginarse actuando como hombre e intentar verse con otros ojos diferentes a los que ahora la miraban. Ojos que se dejaban influenciar por la falta de autoestima que le impedían ver el tipo de belleza que poseía. Sencillamente se veía como una campesina vestida de ciudad, con los largos cabellos trenzados y la piel demasiado blanca. No veía el brillo de su cabello ni veía la nívea limpieza y hermosura de su piel.

Suspirando decidió abandonar esos pensamientos, podría intentar quedarse todo el día mirándose y no encontraría la razón así que pensó que lo mejor seria esperar a que él se lo mostrara. Tenía tenues ojeras bajo sus ojos por que no había podido conciliar el sueño debido a la emoción que le oprimía el pecho desde que Eriol se había ido. Ese día la visitaría como había hecho el día anterior y ella quería ignorar, sin éxito, la patente emoción que le hacia latir el corazón rápidamente y que teñía su cansado rostro de un rubor hermoso.

Debía ir a la cocina a ayudar a Kajo con las preparaciones como se había propuesto hacer y mirando el reloj de la repisa de la sala cuando salió de la habitación se dio cuenta de que se había retrasado. En el momento en que entró a la cocina vio a Kajo y a Sakura trabajando codo a codo en el mesón del centro. Se sintió alegre al ver a su señora preparando la masilla que sabia hacer tan bien. Parecía que ambas estaban trabajando en equipo y temió por un momento incomodar. La idea había sido de ella pero... ¿Y si ya no era necesaria?

Sakura levantó la mirada y la posó en Tomoyo sonriendo de lado. La doncella la miró sorprendida por el grácil brillo verdoso de los ojos de su señora, un brillo que la noche anterior no había estado allí. Se preguntó que había pasado. Se preocupó la noche anterior cuando ella y el señor Li se retiraron tan abruptamente de la mesa pero había temido ir tras su señora y hacer enfadar al esposo. Pero sin duda algo había sucedido. Y a juzgar por ese brillo y la ligera contracción de la mejilla derecha de Sakura había sido algo bueno. Sabia que tenia que hablar con ella y contarle lo que había acontecido con Eriol, pero en ese momento parecía tan ensimismada en sus propios pensamientos como lo estaba la misma Tomoyo.

– Por favor, pásame el aceite – dijo Sakura volviéndola a la realidad. Cuando así lo hizo Sakura le pidió más y mas cosas y juntas comenzaron a dar cara a lo que seria el almuerzo.

Apenas tuvieron tiempo de desayunar lo que les preparó Kajo antes de ponerse manos a la obra nuevamente. Cuando acabaron tenían ante si el delicioso preparado de rollos de verdura y okonomiyaki.

Cuando los escoltas fueron llamados al almuerzo no pudieron sino admirar la obra y esperar internamente que el almuerzo se repitiera mas seguido.

Luego ambas Sakura y Tomoyo se concentraron en el jardín.

/././

– El negocio va viento en popa, el incremento de capital esta siendo notorio y pronto se creara la otra patente y se aumentaran los activos – dijo Eriol cerrando la carpeta de informe. Él y Shaoran habían estado trabajando arduamente por la patente y al conseguirla se habían hecho con uno de los negocios más lucrativos del mercado Chino.

Shaoran se Sintio eufórico por la noticia, pero sabia que su bienestar se debía a los sucesos de tiempo antes.

Durante horas había observado dormir a la joven que permanecia tan quieta que por un segundo se asustó parecía que hasta en el sueño era pasiva…pero solo ahí. Aun tenía en la mente la pasión desatada que ella le había mostrado, pasión de virgen pero pasión al fin y al cabo, una que había equiparado la propia y eso lo había sorprendido. Y lo había incitado. El sabor suave de la piel parecía estarse filtrando a la suya propia, casi podía oler sobre él el aroma de ella, como si lo hubiera marcado y no al revés. Había pensado en los posibles escenarios cuando se despertara pero o estaba cansada por la pasión o simplemente su enfermedad la hacia dormir mas. No se había levantado a pesar de que en dos ocasiones él había hecho un par de sonidos algo fuertes para propiciar el despertar, pero había seguido ahí quieta como un perrito.

Verla dormir era aun mas intoxicante que hacerlo despierta aunque le gustara desde ambas perspectivas. Debía aceptar que acostarse con ella había sido de lo mejor que le había pasado y si iba a seguir haciéndolo se iba a encargar de disfrutarlo mientras durara. Quizá le hubiese hecho un hijo y esa era una posibilidad que no había contemplado pero en la mañana, camino al trabajo cuando había rememorado nuevamente todo cayo en cuenta de que la había tomado sin protegerse, algo que no había hecho nunca con ninguna mujer. Le había resultado una experiencia completamente estimulante y lo había disfrutado más que cualquier otra relación sexual que hubiera tenido previamente. Podía hacerlo con ella, al fin y al cabo era su esposa, estaba para eso, para complacerlo y para tener hijos…

Sonrió.

Jamás se le había pasado por la cabeza tener hijos hasta la noche anterior, pero si las cosas seguían así y ella no era estéril iban a tenerlos muy pronto. Ignoró los llantos que escuchó en su cabeza e intento concentrarse nuevamente en lo que importaba. Los negocios y el dinero pero su mente se negó a cooperar por muchos momentos, por que su cuerpo quería volver con ella y a ella. Tal vez esa noche también se la llevara a la cama. Volvió a sonreír estúpidamente ante la perspectiva. Si 24 horas antes le hubieran dicho que se sentiría así después hubiera iniciado su vida sexual con su esposa desde mucho tiempo atrás. Pero ahora no había tiempo que perder, ahora comenzaba la verdadera vida matrimonial.

/././

Hank apuntó a la moneda de 1 yen que había puesta a trescientos metros de distancia. Tenía la culata del rifle apoyada en el hombro y respiraba acompasadamente mientras sus ojos parecidos a los de un lince enfocaban su lejano objetivo. El escenario de prácticas había entrenado a los mejores francotiradores de china y ahora lo estaba entrenando a él. Echado del ejército por prácticas malhadadas. Hank Shin había abandonado al ejército para servir de mercenario y ahora había sido contratado para una misión especial. Estaba siendo probado y también su puntería. Cuando estuvo seguro de tener a su objetivo completamente en la mira disparo con el silenciador y el mismo silencio fue remanente cuando apartó su mirada del apuntador.

Al otro lado del campo el supervisor observó desintegrado el lugar donde la moneda había estado minutos antes. 100/100 era la puntuación y supo que había dado con el hombre indicado. El señor se iba a poner contento. Los últimos retoques del plan estaban siendo dados y el tiempo se estaba acabando, el plan era sencillo y si lograban llevarlo a cabo el señor estaría más que orgulloso.

Hank movió el cuello de un lado para otro para liberar la ligera tensión que se presentaba momentos después de haber estado tan quieto y concentrado en dar al blanco exacto como sabia que haría, siempre había tenido una especial puntería y en ese momento estaba probando su valía, aun no sabia cual era el objetivo del nuevo trabajo que le iban a asignar pero el dinero que estaban ofreciendo bien valía la pena cualquier trabajo que la asignaran. Una vez se hubo aseado le pidieron que esperara en la sala vip de el edificio. Le dijeron que esperara quince minutos y eso fue lo que hizo. Exactamente pasados los minutos un hombre vestido de negro le pidió que pasara por la puerta contigua que estaba disimulada por una planta de nombre desconocido.

Cuando Hank entró a la estancia pensó por el mismo ambiente que respiraba que estaba en el lugar equivocado, pero necesitaba dinero así que si aquí se lo iban a proveer por su trabajo no podía objetar nada.

Fue cacheado por un tipo de cara dura que hizo un gesto al hombre que estaba sentado en el escritorio haciéndole saber con el que estaba limpio de cualquier arma. Fue empujado educadamente por el que le había cacheado hasta que estuvo en la silla y se sentó.

El hombre en el escritorio observaba atentamente una carpeta que tenía el nombre de Hank impreso en la portada, parecía que había investigado todos sus antecedentes y casi creía que sabía en que tipo de situación económica se encontraba.

– Así que… necesita dinero – no fue una pregunta y eso le dio a Hank la afirmación de lo que había pensado anteriormente.

– Creo que lo sabe bien – dijo Hank haciendo un gesto hacia la carpeta que el hombre aun sostenía entre sus dedos.

– ¿Y estaría dispuesto a hacer lo que sea que le pidiera que hiciera? – había un profundo matiz de tranquilidad en su tono, como si ya estuviera seguro de que Hank iba a afirmar. – ¿Inclusive participar en el secuestro de una mujer? –

– Depende de la mujer – contesto automáticamente Hank, no quería meterse con esposas de presidentes ni magnates a riesgo de ser reconocido de su corta estadía como guardaespaldas.

– Pues de hecho es la esposa de un empresario chino bastante poderoso – El hombre acerco su mano al cajón del escritorio y lo abrió sacando de él una fotografía, se la lanzo sin rozarle la mano. Hank la cogió y la observó detenidamente. Era o parecía ser una pequeña jovenzuela vestida con un kimono cortando flores. Era muy hermosa pero supuso que si una persona con dinero no podía comprarse una esposa hermosa ¿que seria de los demás asalariados como él mismo?

– ¿Que quiere que haga? –

El hombre sonrió lentamente aunque seguía en las sombras y no podía enfocar bien su rostro la sonrisa perversa que brillaba en la boca iluminaba lo suficiente para ver la maldad y los deseos de venganza en el resto de la cara. Cuando le expuso el plan Hank pensó en el número de hombres que tendria que deshacerse para ayudar al grupo de secuestradores a hacerse con la mujer. El hombre no le explicó los motivos para hacerlo, simplemente le dijo lo que tenia planeada hacer, con planos cuadriláteros y también le dijo que solo tenían esa oportunidad. Cuando la mujer saliera de la casa y estuviera desprotegida.

/././

La cena les llevó mas tiempo, pensaba Sakura mientras frente al tocador de su habitación se daba un ligero retoque de apariencia. No parecía ser consiente de estar intentando arreglarse para impresionar a su esposo, pero se había esmerado bastante en ello y en la misma cena, esa que probarían los dos hombres, Shaoran y el señor Hiragizawa. Tomoyo había estado abyecta durante la mayor parte del día pero no iba a presionarla, Sabia que la confianza para la doncella era un paso demasiado difícil, y que podía confiar plenamente en ella había algo que Tomoyo seguía guardando para si. Aunque tenia la ligera sospecha de que tenia que ver con el señor Eriol decidió que Tomoyo fuera quien tomara la iniciativa algún día para contarle en que consistían tantos silencios y tantas miradas perdidas. Miro el cepillo que había dejado sobre la mesa del comedor después de acicalar su pelo. El aperitivo de la comida era un plato que habían preparado entre las tres. La cocina había quedado hecha un desastre pero Kajo les había dicho que no se preocuparan. Ahora los alimentos necesitaban la aprobación de… de los hombres. Los escoltas aunque serios verdaderamente dejaron traslucir que habían disfrutado la cena y eso fue un aliciente para continuar. Así lo seguiría haciendo, quizá de esa manera proclamara un poco su papel de ama de casa.

Se pasó los dedos distraídamente por los labios ahora un poco menos inflamados que cuando los había sentido bajo sus dedos en la ducha mientras se bañaba. Parecían llenos de vida pero al mismo tiempo ansiaban la fricción de los besos como si de una extraña pócima o droga se tratara. Pensó en si tendria que pedirle a Shaoran que la besara o que hiciera con ella lo mismo que había hecho la noche anterior pero al recordar esa intimidad solo pudo pensar en si seria capaz de tal atrevimiento, y si él se negaba se preguntaba si ella misma podría soportar la humillación y la decepción. Esa noche lo vería después de todo y tal vez podría hacerse una idea…

Dejó la habitación dándose cuenta de que había oscurecido rápidamente y fue a la cocina a ultimar detalles con Tomoyo.

Cuando entró a la estancia una imagen de una Tomoyo cosmopolita le devolvió la mirada. Parecía que había aprendido la lección de como usar las prendas que habían comprado semanas atrás y ahora estaba ataviada con un precioso conjunto de pantalón negro y blusa azul. Parecía dispuesta a impresionar lo quisiera o no y eso le daba a Sakura nuevas señales sobre lo que Tomoyo tenia con Eriol. No hizo ningún comentario a pesar de que sabia que Tomoyo si lo esperaba. Comprendía que cualquier cosa que le dijera a Tomoyo de si se veía bien o mal seria malinterpretada por ella, así que solamente sonrió y le preguntó por los retoques. Tomoyo pareció agradecer que no dijera nada y Sakura se Sintio aliviada de haber acertado.

Escucharon ruidos procedentes de la sala, señal de que los señores habían arribado. Se escuchaban hablando quedamente y parecía ser de negocios, al estar la cocina al lado de la sala se podía escuchar las conversaciones y que se iban a quedar un rato en la sala antes de cenar.

Sakura miró a Tomoyo y vio que retorcía sus dedos una y otra vez en un claro símbolo de nerviosismo. Se acercó lentamente a ella con la intención de calmarla.

– No te preocupes – dijo quedamente en el oído de la doncella acariciándole maternalmente los hombros. – Estoy segura de que el señor Hiragizawa disfrutará cualquier cosa que haya venido de tus manos –

Pareció haber leído el pensamiento, Tomoyo miro hacia el frente completamente quieta y respiro más despacio. Que inocentes eran ambas… que consuelo podían darse una a la otra. Solamente se tenían a ellas mismas para lidiar con toda la cantidad de acontecimientos fuera de lo común que estaban sucediéndoles. Tomoyo se volvió y la miró seriamente.

– Eso espero… y también para el señor Li –

Sakura Sintio un pinchazo de desilusión cuando recordó que él no había dormido con ella. No sabia que hacer para quitarse la incomoda sensación que ese sentimiento le provocaba de encima.

Kajo entro interrumpiendo la conversación diciendo que la presencia de ambas era requerida en la mesa. También llamó a una de las auxiliares para que le ayudara a servir y les indico que debían salir nuevamente. Parecía que ambas jóvenes hubiesen estado contentas con volverse estatuas en la cocina.

Se tomaron de la mano y caminaron hacia el comedor cada una esparcida con sus propios pensamientos. Resultaba impropio lo que vagaba por la mente de Sakura y decidió silenciarlo hasta que pudiera estar a solas nuevamente.

Tan solo bastó una mirada de los ojos de su esposo para que el impacto la dejara sin aliento. Al menos mentalmente, físicamente se obligó a caminar hacia él tal como la noche anterior sin pensar en qué terminaría la noche. Él la taladraba con sus ojos ambarinos como si quisiera perforar su piel. Ella creía que se había acostumbrado a la fijeza de su mirada especialmente después de la noche anterior pero nuevamente quedaba patente cuan inocente podía ser. Sintio las mejillas coloreársele y se preguntó si él lo estaba viendo también y si tenia algo que opinar al respecto. Antes de llegar al lado de la mesa en el que le correspondía sentarse él se puso abruptamente de pie. Sakura hizo lo posible por no retroceder ante la impetuosidad de sus movimientos y esperó a que el hiciera el siguiente antes de quebrase por la tensión a la que estaba siendo sometido su cuerpo.

El caminó lentamente, como un lobo al acecho hasta hacerse detrás de ella, Sakura percibió que la respiracion de Shaoran se hacia mas sonora, como si estuviera inhalando suavemente. Luego vio como las manos de él apartaban la silla educadamente para que ella se sentara. No podía estar mas sorprendida y tuvo la tentación de quedarse quieta en el lugar, pero no iba a desairarlo frente a su amigo ni tampoco iba a rechazar el caballeroso gesto que hacia que le cosquilleara el corazón de una manera agradable.

Se sentó educadamente pero se calló el "gracias" que iba a salir de su boca. Parecía que su lengua se había convertido en un nudo sin desatar que no podía maniobrar. Se preguntó brevemente como iba a hacer para tragar con esa sensación en la boca.

Cuando Shaoran se sentó en su propia silla ya se estaba arrepintiendo de lo que había hecho. Había bastado mirarla una vez para desearla ardientemente de nuevo y mil veces mas. Ella había caminado hacia él, acercándose con esa elegancia innata y hechizándolo poderosamente, la misma presencia de ella hacia que todo lo demás a su alrededor se hiciera pequeño. Los ojos de ambos habían estado en íntimo contacto y Shaoran sabia que ella recordaba tan bien como él mismo todas las caricias, besos y actos que habían llevado a cabo la noche anterior. Cuando su majestuoso caminar se había acercado lo bastante no había podido evitar saltar de la silla como un crio, como si ella mereciera algún gesto educado que equiparara toda su elegancia y candor. Y lo único que se la había ocurrido era haber saltado como un perro asustado de su silla y haber dispuesto la de ella para que se sentara.

En el momento en que había estado en su espalda no había podido evitar olerla caninamente intentando encontrar, entre el delicioso olor que manaba de la cocina y el de las demás cosas rodeándolos, el olor característico de ella y lo había hecho, allí entre sus cabellos y su cuello. El olor que lo ponía a cien.

Ella se sentó dándole un atisbo del reflejo castaño claro de su cabello. Shaoran había levantado la vista de su esposa paran fijarla en Eriol que lo miraba a su vez con in silencioso interrogante. "¿Que estas haciendo?" Parecía repetirle Eriol la pregunta que él mismo se hacia. Pero no iba a cuestionar sus propios actos mucho menos en ese momento en que su cuerpo llamaba a gritos al de ella. La evidencia física de su deseo parecía llamarla también y no podía dejar de verla frente a sus ojos pero desnuda de artificios, con el cabello despeinado y despidiendo una fogosidad que parecía querer arrastrarlo a él también. Y estaba dispuesto… tan dispuesto…

Tomoyo volvía a mirar esa intensidad en los ojos del señor Li. Pero no quería ver al señor Hiragizawa por que sabía, presentía y percibía que él la estaba mirando de la misma manera en que el dueño de la casa miraba a su señora. No tenia que envidiar nada al ansia que percibía en los ojos del señor Li por que Hiragizawa la tenia él mismo pero dirigida hacia ella como Li la dirigía hacia la señora. Cuando lo había mirado él había irradiado una felicidad conexa a la mirada intensa que la hizo sentirse de alguna extraña manera poderosa sobre él. Como si estuviera orgullosa de despertar un sentir así en alguien más.

"¿Lo ves? Si puedes despertar pasión en un hombre" se dijo a si misma y a todos los demonios de baja autoestima que la perseguían. En un acto de valentía del que unos meses antes no se hubiera creído capaz levanto sus ojos amatista para mirarlo directamente a él. En su inocencia no podía saber lo que una mirada de ese calibre hacia en un hombre hecho y derecho como Eriol pero él si lo comprendía y aunque sabia que debía esperar no podía dejar de disfrutar de el juego de miradas mas sensual que había tenido con una mujer en su vida.

La cena llegó momentos después y el delicioso aroma floto en el aire espantando un poco el olor a pasión que parecía emanar de los cuerpos de las cuatro personas allí sentadas. La tensión sexual y de cualquier otro tipo era tan palpable en el ambiente que inclusive Kajo la sintió indicó a la doncella como servir los platos y en la cocina permanecia la comida de reserva para los escoltas.

Una vez la cena estuvo servida el juego de miradas se detuvo el tiempo suficiente para alimentar a los cuatro cuerpos involucrados. Sakura seguía picoteando entre su comida consiente como nunca del hombre a su lado y de lo que estaba haciéndole a su cuerpo, lo que le haría… Shaoran por su parte se alimentaba mecánicamente por que al igual que ella no podía esperar para llevarla a la cama mas próxima, sonaba burdo y todo lo demás pero no podía esconder un sentimiento así tras paños de algodón, estaba sobrexcitado pensando en como terminaría la noche y ya podía saborear a su esposa por encima de la comida que cenaba ahora. Cuando se terminó el silencio fue ruidoso por unos momentos luego Eriol lentamente se puso de pie y ofreció su mano a Tomoyo.

–Le gustaría caminar un momento conmigo – Evidentemente quería llevar a la sala de estar y caminar ahí en esa gran estancia por que por razones de seguridad no podían salir a pasear al jardín en la noche. Ella accedió pensando en ignorar la mano y levantarse por sus propios medios pero su propia temeridad la hicieron entregarle su mano y dejar que la llevara a donde quiera. Quiso disculparse con Sakura por la retirada pero algo le decía que ella iba a estar bien…

Sakura quiso gritarle a Tomoyo que no la dejara sola pero la doncella ni siquiera la miro, estaba completa y totalmente concentrada en el señor Hiragizawa y aunque una parte de ella se alegraba la otra se preguntaba que demonios haría ahora sin la presencia de ambos. Aunque hubiesen estado juntos Sakura no podía evitar sentir aprensión por Shaoran, habían estado tan cerca como pueden estarlo dos cuerpos pero ella no sabia en que pensaba Shaoran en ese momento. Había dado todo de si pero él se veía tan contenido como siempre a pesar del fuego de sus ojos y eso la hacia dudar. Quería ser parte de él de una manera tan abrumadora que se sentía asustada de sus propios sentimientos y deseos, pero supuso que tendria que tomar las riendas de sus sentimientos antes de humillarse.

Cuando volvió su mirada la de él la estaba esperando. Evaluaba su rostro palmo a palmo como si no la conociera y lo estuviera haciendo de esa manera. La hacia sentir incómoda y a la vez cálida. Como si derramara cada gota de ese ardor lentamente por el estomago y vientre de Sakura.

Shaoran veía cada movimiento nervioso de su cuerpo, cada duda reflejada en su cara. Ella, si la estaba leyendo bien, se estaba preguntando que pasaría y también seguramente se preguntaba por qué no había dormido con ella en la noche cuando había asegurado que iban a empezar vida de casados. Si, ahora que la veía de cerca debía aceptarlo, tenía miedo. Shaoran Li temía al poder que ella inconscientemente estaba ejerciendo en él. Parecía inocente pero podía desatar su pasión de un modo casi siniestro. Durante toda la cena lo único en lo que había pensado era en tenerla desnuda bajo él y podía hacerlo en ese momento solo que… Control… debía funcionar. No podía dejar que ella lo convirtiera en un animal llevado por sus instintos, aunque le estaba costando un esfuerzo enorme. Quería llevársela a la cama tranquilamente pero los ojos de ella transmitían una pasión tan húmeda que le era difícil controlarse. Extendió su mano hacia ella y esperó en silencio. Sabía que ella comprendería que él a diferencia de Eriol no quería ir a dar un paseo por ahí. Sus ojos se lo decían, ella quería más de ellos dos juntos…. Tanto como él mismo.

Sus dedos se cerraron y las palmas de ambos hicieron contacto, recordaba esa piel suave trazando círculos inconexos en su espalda, en su baja espalda, en sus…. Había sido victima voluntaria de la inocente exploración de la virgen pero en medio de ese toque se había desatado el lado oscuro de si mismo. Él también la había tocado pero con la ligera diferencia de saber lo que hacia, sabia como tocar a una mujer, como encontrar sus puntos erógenos. Había ido directamente a ello mientras que ella lo había tocado por todas partes descubriendo sus puntos sensibles en ocasiones por accidente.

Ahora levantaba la mirada y cuando sus ojos hicieron otra vez conexión sus buenas intenciones se fueron a garete. Haló con fuerza del delgado brazo y la empujó hacia si mismo sintiendo como las suaves curvas chocaban con su cuerpo. Una de sus manos abarco su mejilla derecha y parte de la barbilla para mantenerla arriba y sus labios buscaron afanosamente a los de su esposa. Tan suaves y cálidas y tan dispuestos a recibirlo.

Se apoderó del labio inferior y lo succiono con fuerza tal que le arrancó un gemido a Sakura. Luego lo revolvió entre sus propios labios dándole el tipo de beso lascivo que había usado en sus amantes cuando rara vez decidía besarlas. Sakura trataba de seguirle el paso y lo estaba logrando maravillosamente, pensó al sentir que la lengua de ella le exploraba la boca suavemente. Enterró la mano en la sinuosa cintura para ceñirla aun mas a él casi hasta el punto de dejarla sin aire, pero a ella no le importó, era como si su cuerpo estuviera adaptado al de Shaoran y ambos se compenetraran de una manera demasiado encajante. Llevo sus manos al cuello de su esposo y las apresó ahí para que él no se apartara, luego las enredó en su cabello casi con desesperación como si algo la alentara a tirar de ese cabello pero se contuviera. Sus pies dejaron el centro de gravedad cuando ambos brazos de Shaoran la abrazaron hasta hacerla llegar a la misma estatura de él. Las respiraciones agitadas de ambos se mezclaban con frenesí como si no pudieran obtener suficiente del otro.

Sakura solo era consiente de Shaoran no se daba cuenta de que el la llevaba en brazos lentamente hacia la habitación, sus movimientos estaban un poco descoordinados por la concentración de besarla pero no la soltó en ningún momento. Lo cual era bueno. Sakura dudaba mucho que pudiera mantenerse en píe si el la soltaba.

Cuando entraron él volvió a cerrar la puerta con llave. No mencionaba palabra, no le explicaba las razones que había tenido para dejarla la noche anterior, solamente volvía a ella como un perro que vuelve por comida. Sintio un ligero malestar al sentirse usada pero luego lo acalló pensando en que para eso había sido casada, para servir. Empezaba tarde, justo un año después de haber jurado sus votos, pero lo estaba haciendo… siendo de utilidad.

Unas no deseadas lágrimas inundaron sus ojos y no pudo hacer nada para evitar que se deslizaran por sus mejillas y mojaran los rostros de ambos. El beso perdió intensidad en el momento en que Shaoran se percató de ellas. Se apartó lentamente abandonando los labios inflamados después del pasional trato. No la soltó pero el interrogante en su mirada era casi cruel. Parecía que la pregunta que hizo se la hubieran arrancado de lo más profundo del alma.

– ¿Qué pasa? – estaba listo para explotar, para decirle que no era momento de llorar, de comportarse como una chiquilla y de atacarla con crueldad por sus lagrimas pero había tal desolación en su mirada que se Sintio… no quería decirlo.

Ella negó con la cabeza y se seco con fuerza las lágrimas quitando un momento sus manos del cuello de Shaoran que no la soltó en esa ocasión tampoco. Dejó el rastro rojo de sus manos en la blanca piel y siguió frotándola hasta que quedo seca, pero los ojos seguían húmedos.

– ¿No… quieres? – le volvió a preguntar pesadamente pensando en que nunca había sido rechazado de manera tan no–verbal. Iba a tener que recurrir a toda su fuerza de voluntad para apartarse pero por primera vez no iba a aceptar nada que no le fuera ofrecido y ella se veía tan desolada que sabia que seria como tener relaciones con una sabana.

Las manos de ella volaron a su nuca y lo empujaron hacia su boca que lo esperaba ansiosa. La duda se disipó nuevamente incendiada por la pasión.

Sakura salió de su lapsus, ese en el que los pensamientos habían decidido asumir el control de su pasión, pero no los iba va dejar, la hicieron débil por unos momentos pero no podía dejar que arruinaran la única manera en la podría estar cerca de su esposo. Secó las voluntariosas lágrimas con las manos mientras que con las extremidades de su conciencia limpiaba cualquier cosa negativa, al menos por ese momento. Él le preguntaba que pasaba pero no podía decirle que dentro de si se libraba la batalla entre querer saber que exactamente significaba ella en su vida y no querer ser humillada mas al conocer la respuesta. Quizá él la viera solo como el cuerpo donde depositar sus necesidades pero ella deseaba más. Sin embargo sabia de antemano que no lo iba a conseguir, como había dicho antes, sentía que esta era y seria la única manera de estar cerca de Shaoran Li. Veía su futuro venir con el resto de actos, iban a tener hijos pero nunca hablarían, nunca podría preguntarle como había ido el trabajo ni podría decirle que lo extrañan a por que nunca había sido ni seria un matrimonio normal.

Él le preguntaba si no quería, como si en verdad no deseara que ella dijera que no. Y no lo hizo, no podía hacerlo por que si esto era lo único que iba a conseguir de él se aseguraría de que todo fura bien. El parecía disfrutar de los besos que se daban. Bien, le daría besos. Dejo que sus manos empujaran el rostro de Shaoran hacia ella y lo beso poniendo en ese beso todo lo que él le inspiraba y lo que siempre viviría alojado en su corazón.

Ella era feroz, pensó Shaoran cerrando los ojos con fuerza y mordisqueando, lamiendo, apretando la boca de ella contra la suya. Como si la estuviera determinando un ente desconocido y se iba a aprovechar. Sintio el primer botón del vestido y cuando lo desato sintió que sus manos no tenían tiempo suficiente para desatar todos los botones antes de tocarla libremente, así que haciendo las dos puntas tiro hasta que la tela se rompió pudiendo posar todas sus palmas en la cálida y suave extensión de la espalda. Ella se estremeció y él se percató de que su piel estaba más cálida que la de sus manos. Froto suavemente par que ella lo contagiara de su calor y luego tiro con suavidad de lo que quedaba del vestido hasta que este se arremolinó en su cintura. Abandono a esa boca que aprecia querer tragárselo entero para besarle con fuerza el cuello succionando ávidamente, algo que no se había permitido hacer la noche anterior pero que ahora le parecía lo mas adecuado dada la voracidad del beso anterior. Ella hizo la cabeza a un lado ofreciéndole mas de la apetitosa piel, mas terreno para marcar, pero se veía irremediablemente atraído hacia las cumbres que se descubrían ante su mirada y que llamaban su atención de manera particular, en ese momento todas las luces estaban encendidas a diferencia de la noche anterior y podía ver cada peca y cada surco de piel desnuda al descubierto, al menos hasta ese momento. Acunó su pecho sintiendo bajo su palma cada forma, y luego el otro. En ese momento deseo poder tener ocho manos mas para poder tocarla como su instinto le ordenaba, pero parecía que aun sintiéndose impedido por tener solo dos extremidades superiores podía manejarlo. Después de todo tenia mucho tiempo...

Las caricias de Shaoran eran mas sosegadas que su beso, solo pudo pensar eso antes de que el decidiera besarla ferozmente en el pecho… no... No la besaba… mamaba de su pecho como si fuera un niño solo que con fuerza desmedida pero no para hacerle daño sino para despertar de su pecho a su vientre una sensación cosquilleante que la hizo soltar otro gemido incontenible.

Dulce… era todo en lo que podía pensar Shaoran mientras su lengua cataba una vez más el sabor de esa piel. Incluso más dulce que la noche anterior. Otra vez esos gemidos de virgen que hacia poner su mundo de cabeza. Su otra mano acunaba el otro pecho y tenia que contenerse para no arrojarla cual fardo a la cama y poseerla como su cuerpo le exigía en ese momento pero por otra parte la espera hacia el momento final mas placentero y quería el placer para ambos. La parte egoísta de si mismo, en la que no reparaba desde la noche anterior, le hubiera dicho que tomara el placer del cuerpo de ella sin importarle si ella lo disfrutaba o no, pero la acalló cuando ella respondió a sus demandas. Ahora el placer era de ambos.

Y así lo fue. Una vez en la cama, despojados de la ropa y de las inhibiciones ambos sin saberlo entregaron una parte de si mismos al otro. En medio de las caricias desenfrenadas, atrevidas, pasionales y desconocidas Shaoran supo que lo de la noche anterior estaba condenado a repetirse, mientras desataba su autocontrol y se entregaba al instinto básico supo que tenia que decirle la verdad. No podía darle nada, nada de lo que las mujeres como ella, tan castas, estaban deseosas de recibir. Ella aun era el bache de su destino impuesta contra su voluntad y aunque fuera la tigresa que el deseaba en la cama no podía quererla de otra forma. Cuando llegó el devastador, demoledor y a la vez tierno orgasmo de ambos Shaoran Li se vio en la encrucijada nuevamente de decidir si se quedaba o se iba…

Y decidió… pensó mirando el rostro hermoso perlado de sudor y la expresión de relajada felicidad antes del sueño de ella…

Decidió que no podía quedarse…

Aunque la duermevela llego tan rápido como esa vez Sakura volvió a percibir el cambio de Shaoran y estuvo a punto de pedirle que nos se marchara, que no la dejara, pero ya había pedido por muchas cosas en su vida y esto era de esas cosas que no se cumplirían. Sintio frio apenas él la dejó y ese odioso contraste la llevó a querer llorar otra vez. Por su pérdida… por que sabía que en medio de esa felicidad transitoria que le daba el encuentro de sus cuerpos la ausencia de Shaoran estaba ahí.

Cuando la puerta se cerró ella se arrebujó sobre si misma, hecha un nudo. Y volvió a llorar, por su inocencia perdida, por haber conocido la pasión y no poder disfrutarla en la medida en que quería hacerlo… por desear… más…

Y por saber que no podría conseguirlo… al menos no en esa vida.

Su corazón saltó con su llanto fuerte así que se obligo a tranquilizarse por el bien de su salud. De nada valió su pasión, su entrega si al final de todo él se iba. Había dormido sola toda su vida y aun así al sentir que él se iba fue como si arrancaran una parte de su cuerpo.

"¿Por qué? ¿Por qué no puede ser de otra manera?" ¿Porque no había podido conocerlo en otras circunstancias?

El cansancio la venció y se quedó dormida en medio del fragor de sus lágrimas. Y también de las no derramadas.

/././

Eriol sostenía la mano de Tomoyo en su brazo mientras caminaban lentamente hacia la gran sala de estar. Ella permanecia silenciosa y parecía disfrutar de ese estado y aunque él quería decirle tantas cosas prefirió tal como ella ese silencio. Tal vez si ella era la primera en romperlo podía confiar un poco más en él.

Ella suspiró abiertamente y se detuvo repentina y suavemente.

– ¿Le pasa algo? – Tomoyo negó con la cabeza y se apartó un poco. El la dejo ir pensando en que no podía agobiarla con sus sentimientos tan prontamente.

– Solo… estaba pensando…mucho – dijo ella retorciéndose los dedos de las manos.

– ¿Es algo que me pueda contar? –

– Es sobre usted – comento ella mirándolo gravemente – mis pensamientos son sobre usted… y lo que me dijo ayer… –

– Le dije muchas cosas… y las recuerdo todas… pero tendrá que ser un poco mas especifica – dijo el sonriendo bondadosamente.

– Usted… cree… es decir, le parezco… usted me ve… – Evidentemente no tenia idea de como preguntarle pero Eriol no la presionó dejo que siguiera tartamudeando por que sus balbuceos le parecían de lo mas adorable. – Quiere… ¿Le parezco una mujer… bonita? –

¿Esa era la pregunta? Interiormente se rio de su candor… exteriormente solo la miro seriamente mientras ella elevaba ese adorable mentón suyo esperando la respuesta y preparándose para lidiar con ella. Los ojos amatista estaban unos cinco centímetros de su cabeza. Ojos tan profundos y azules como un estanque, la piel brillaba hermosura, esplendor, la figura era mortalmente elegante y le parecía contemplar a una princesa cada vez que ella caminaba… ¿Y ella le preguntaba si le parecía una mujer bonita?

–No – respondió con sinceridad. Ella se volvió inmediatamente a él con un gran interrogante en su respingada nariz y antes de que pudiera malinterpretar sus palabras él se acercó suavemente hasta que pudo estar dentro del distorsionado campo de visión de ella – Bonita no es una palabra lo suficientemente amplia para describirla, señorita Daidoji… Hermosa, majestuosa…regia… esplendorosa y muchas otras palabras mas es lo que usted es, creo que si me dedicara a describirla no me alcanzaría el tiempo ni las palabras para hacerlo en esta vida – Ella finalmente lo miró a los ojos.

– Lo dice por que le gusto… – pareció arrepentirse de decirlo pero tuvo valor para continuar – Pero no es lo que pensaría si no sintiera… eso… por mi –

– ¿Eso cree? ¿Me cree tan mentiroso y superficial? – dijo Eriol mirando por encima del hombro y después a ella. La tomó de los hombros e hizo que se diera vuelta hasta que ambos quedaron reflejados en el espejo de cuerpo entero que había frente a ellos. Tomoyo Sintio un momento de dejavú con lo que estaba haciendo en la mañana solamente que ahora él estaba detrás de ella mirándola ávidamente desde atrás. – Si me parece bonita, hermosa, fuera de lo terrenal pero hay algo más… algo en usted que pasa por encima de la belleza y es lo que mas me "gusta" – hizo énfasis en la palabra. –Y esta aquí… – sus labios rozaron muy levemente las sienes de Tomoyo que se quedo petrificada en su sitio mirándolo a través del espejo sintiendo la caricia de la respiración de Eriol en todo su cuello. Señalaba con sus labios su cerebro o eso entendió ella. Sintio la mano de él viajar lentamente de su hombro hasta la parte superior del pecho izquierdo y se detuvo ahí. Ella estaba lista para aptarle la mano de un manotón y llamarlo traidor por querer… pero él no se movió y tampoco permitió que ella se moviera, solamente presionó ligeramente hasta que el latido rápido de su corazón fue palpable para ambos – y aquí… Lo que tiene en su corazón es lo que me hace sentir lo que siento… "eso" como usted lo llama –

No se aprovechó, y sus palabras estaban teñidas de tanta verdad que ella hizo lo único que se le ocurrió, se dio la vuelta y lo abrazó por la cintura ceñidamente agradeciéndole por haberle hecho ver en ele espejo lo que ella no había podido ver en un ejercicio similar. En ese momento se dio cuenta de cuan necesario era Eriol Hiragizawa en su vida.

Bueno, otro más, fue como parir un hijo pero espero que les haya gustado. Nos leemos en el próximo