Hola!

Nuevo Cap, espero que lo disfruten, les mando un abrazo y nos vemos en el siguiente.

Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, historia de mi cabeza.

Dinastia Li

Capitulo XX

Sakura fue lanzada hacia un lado del auto cuando este dio una bandada salvaje, no tuvo tiempo de gritar antes de que el cinturon de seguridad se le clavara en el pecho y la obligaba a permanecer pegada en su silla mientras el auto se desviaba peligrosamente hacia un lado.

Se sujetó fuertemente al asiento bajo ella mientras veia como inexplicablemente la cabeza de quien estaba conduciendo se desmadejaba mientras un rayo sangrante se dibujaba en el vidrio delantero.

Gritó fuertemente, tanto que el mismo corazón pareció casi pararsele cuando el copiloto que estaba dando ordenes rapidamente por radio corria la misma suerte que el conductor. Lo unico que podia preguntarse era que estaba sucediendo.

El auto ahora se manejaba sin control y fue a estamparse contra una pared de ladrillo, el fuerte chasquido la empujó hacia adelante con tanta fuerza que casi se deja el torso atrás.

El silencio fue el reinante despues del aparatoso movimiento. Lo unico que la llevaba era el institnto que le decia que sin mas dilacion saliera de ese auto lo mas pronto posible.

En su inocencia solo podia decir que ambos, el conductor y el copiloto habian tenido ataques de explosion de cerebros al mismo tiempo, pero no se iba a quedar a averiguar si era otra cosa.

Su mano temblorosa se movió rapidamente hacia el cinturon de seguridad y lo desajustó en medio de movimientos bruscos. Las lagrimas de desesperacion comenzaron a batirse en sus ojos por salir y no pudo hacer nada para contenerlas. Se arrastró penosamente hacia la puerta del auto y empezó a accionar el picaporte para que se abriera.

Estaba atorado.

Comenzó a gritar pidiendo ayuda sin control. Algo le decia que estaba en peligro inminente.

Una motocicleta dejó oir su rugido y despues pasos apresurados.

Un hombre se asomó por el vidrio polarizado y lo reconoció inmediatamente. Era el mismo escolta que le habia pedido mas postre.

Sintiendo alivio hizo caso cuando, a pesar de que sabia que él no podia verla, le hizo un gesto que dio a enteder que iba a romper el vidrio. Sacó la culata de la pistola y la estrelló con fuerza rasgando el cristal.

・ – ¡Venga conmigo, señora, ya! –

・ – Yo... no entiendo... estabamos ahi... – soltó un gemido de dolor cuando una de las esquirlas la cortó en el brazo mientras el hombre la ayudaba a salir de la camioneta por la ventana.

・ – Tenemos que irnos. ¡Ya! – dijo el escolta abrazandola con protección. Caminaban rigidamente por que él miraba al mismo tiempo a todos lados, Sakura se pegó a él mientras sentia que el terror seguia invadiendo su cuerpo.

De repente sintio que un peso era completamente apoyado en ella y se tambaleó hasta caer sin poder sostenerlo.

・ – ¡Maldicion! – gritó el escolta intentando seguir apostado encima de ella. Sakura en su afán de retirarlo de encima para poder respirar rozó sin querer la pierna del escolta. Su mano se sintió humeda y calida. La levantó a la poca luz que el cuerpo del escolta dejaba ver y contempló su mano llena de sangre.

・ – ¡Oh! – dijo antes de que el escolta fuera empujado con fuerza de encima de ella y su brazo fuertemente constreñido para que se pusiera de pie.

Sakura intentó mirar a la fuerza bruta que estaba tirando tan salvajemente de ella y se encontró con un par de ojos crueles mirandola desde un pasamontañas. El hombre haló de ella y levantó su arma para apuntar a la cabeza del escolta que yacia en el piso con una herida en la pierna.

・ – ¡No! No! ¡Por favor, no! – gritaba Sakura desesperada – ¡No lo mate! ¡Por favor haga lo que quiera conmigo pero no lo mate! –

Los ojos la miraron por unos segundos viendo el ruego cronico en ellos. El francotirador que nunca se habia dejado amilanar y que habia acabado de quitarle la vida a dos personas bajó el arma y le apuntó a la sien para que la bala solo lo rozara, el escolta enseguida perdió la conciencia.

El hombre le echó encima otro pasamontañas a ella y un casco de motocicleta. Tiró tan fuertemente que Sakura perdio el equilibrio y el hombre la cargó del brazo practicamente.

・ – Camine si no quiere que le meta un balazo entre los ojos a su amigo – dijo la voz cortada con un patron de atrocidad que la obligó a obedecer, le faltaba el aliento pero no pensaba decirle nada a ese hombre, el corazon le palpitaba dolorosamente en el pecho y parecia que estuviera a punto de explotarle.

Habia una moto estacionada frente al edificio, a lo lejos comenzaban a escucharse los ecos de sirenas y vehiculos motorizados. El hombre le puso el casco asegurandolo y le dijo acercadola a su pasamontañas.

・ – Si se llega a soltar de mi se arrepentira de haber nacido –

La subio a la moto rapidamente y se subio adelante. Luego pisó a fondo el acelerador y dando la vuelta vertiginosamente se escabuyó por el terreno no pavimentado detras del edificio.

Los arboles pasaban tan rapidamente que Sakura se sintio mareada, o tal vez era la falta de oxigeno o el vertigo que le producia la velocidad a la que iban.

Todavia no comprendia que era lo que habia pasado y por que ese hombre se la habia llevado. Queria entender pero le dolia terriblemente la cabeza del tirón que habian dado al frentar antes de que todo lo que paso le inundara la mente.

Lloró amargamente por los dos escoltas que habian perdido la vida protegiendola y deseo enormemente que el otro escolta que habia sido herido en la piernas pudiera caminar de nuevo.

Su mente retrocedio a los ataques de antes y ahora que iba en la moto con este hombre y que la llevaba a hacia quien sabe que parte se dio cuenta de que siempre habian ido detras de ella.

Habian confundido a su esposo y este habia creido que iban tras él.

Pero si todos esos hechos estaban relacionados siempre la habian querido a ella. Solo a ella.

/ . /

Liu salio de la caminoneta rapidamente apuntando con su arma a todas partes estableciendo un perimetro de seguridad, varios de los escoltas hicieron lo mismo y luego se acercaron corriendo a la figura desmadejada de su compañero que se veia palido por la perdida de sangre.

La ambulancia llegó segundos despues y el equipo medico valoró a los otros dos sabiendo que nada se podia hacer por ellos. Procedieron a valorar al hombre herido y se lo llevaron enseguida.

El equipo de seguridad estaba haciendo ya analisis de las trayectorias de las balas y de todo la informacion que la grotesca escena podia proveerles pero faltaba lo mas importante.

¿Donde estaba la señora Li?

Finalmente las predicciones del señor Kinomoto se habian hecho realidad, penso Liu levantando su movil y marcando los numeros que lo comunicarian con este.

・ – Se la llevaron, no llegamos a tiempo –

Solo el silencio le devolvio la llamada, las gruas estaban empezando a llevar para llevarse la moto y el auto lleno de hoyos de balas.

Ahora tendria que avisar al resto del equipo de seguridad.

Y de ellos al señor Li.

/ . /

Fujitaka cortó la linea mientras la desesperacion se apoderaba de su cuerpo. No habia sido suficiente, nada de lo que habia hecho habia logrado proteger a Sakura de la maldad del hombre. De nada habia servido entregarla como esposa del poderoso. La seguridad habia sido volada y ella ya no estaba a salvo.

Despues vino lo peor.

Si no la torturaban y moria por su mas que evidente vulnerabilidad de todas maneras iba a fallecer por su enfermedad. No se habia operado y estaba seguro como el que más que el hombre no tenia idea de que ella portaba la misma enfermedad que Nadeshiko y no tendria los medicamentos ni nada para ayudarla si entraba en crisis.

De todas las maneras en que lo mirara Sakura estaba en peligro mortal.

/ . /

El teléfono timbraba y vibraba intermitentemente mientras Eriol arreglaba unas graficas de consumo, Shaoran estaba en una reunión de junta y lo había dejado a cargo y estaba adelantando más trabajo para que no los cogiera desprevenidos. Eriol dejó la gráfica y pulso el botón de altavoz.

– Empresas Li…–

– Necesito hablar con el señor Li ya mismo – dijo una voz acalorada que Eriol no reconoció.

– No se encuentra disponible pero soy la persona autorizada a tomar todos sus mensajes –

– Necesito hablar con él directamente – Eriol no se inmutó por la frialdad del sujeto simplemente volvió a repetirle la respuesta.

– Me llamo Fujitaka Kinomoto y soy el padre de Sakura – explico rápidamente el hombre al otro lado de la línea – Necesito ver urgentemente al señor Li, él no va a querer verme pero necesito que lo convenza. Esto es grave –

– Le daré su razón –

– Si en algo valora mi cordura le dirá en este mismo momento que mi hija acaba de ser secuestrada y que tengo la plena certeza de que estará muerta en menos de tres meses si su secuestro se prolonga hasta tal –

Eriol se puso de pie inmediatamente y tomó el teléfono.

–¿Qué ha dicho? ¿Qué le paso a Sakura? –

– ¿Usted conoce a mi hija? – preguntó Fujitaka sin entender.

– No tengo tiempo de explicarlo. ¿Qué está usted diciendo? ¿Cómo es que sabe…?–

– Tengo potestad con la mitad del equipo de seguridad que la custodia a ella anexo al del señor Li, hace unos momentos recibí llamada, ella estaba con ellos en el auto especial pero este fue asaltado y ella incautada. Solo hay un escolta sobreviviente pero aun no recupera la conciencia y es el único que nos puede dar información. Y sé mas… pero debo decírselo a Li personalmente –

–¿Dónde se encuentra? –

– Iré en cuanto usted me informe –

– Venga inmediatamente, yo le avisaré a Shaoran –

La línea se cortó y Eriol salió disparado hacia la sala de juntas.

La presentación que estaba haciendo Shaoran fue repentinamente interrumpida por la fuerza de la puerta al estrellarse contra la pared.

Todos los directivos se quedaron en silencio mientras Shaoran miraba a Eriol con irritación.

–Te dije que no a menos que fuera importante –

– Tenemos que hablar… Ahora – dijo enfáticamente Eriol.

– Estoy en la mitad de una disertación –

– ¿No puede esperar? –

– Ya te dije…– iba a replicar Shaoran pero Eriol lo interrumpió.

– Sakura fue secuestrada hace unos momentos – dijo porque sabía que de otra manera Shaoran no saldría de la reunión.

–¡¿Qué?! – ladró Li intentando encontrar algún sentido a las palabras de Eriol. La emanación de energía del castaño fue tal dentro de esa palabra que todos los presentes en ella retrocedieron asustados.

– Tenemos que hablar…–

–. Si me disculpan, caballeros – dijo Shaoran mirando atentamente a Eriol saliendo ambos posteriormente a la sala de frente.

– ¡¿Qué demonios estas diciendo?! –

– Volaron al equipo de seguridad, no saben si fue herida pero fue secuestrada. Su padre acaba de informarme –

–¿Su padre? Le pedí expresamente a ese hombre… –

–| Se ha estado haciendo cargo de la seguridad de Sakura desde que ustedes se casaron. Las dos personas que iban adelante del carro trabajaban para él en conjunto para ti, quiere verte… dice que sabe más cosas –

Shaoran no podía moverse, una y otra vez la sensación de que algo había sido arrancado de si estaba comenzando a invadirlo.

Si, algo había sido arrancado de si… y tenía que recuperarlo a como diera lugar.

–Aplaza la disertación, dile a Kinomoto que venga en este momento –

–Ya viene en camino, lo esperaremos en tu oficina –

Asintiendo Shaoran caminó hacia allá casi tambaleante.

"Secuestrada" la palabra se repetía una y otra vez en su mente e imágenes de ella encerrada en algún lugar terrible comenzaron a asaltarlo también.

Cuando llego a su despacho se dejó caer en la silla y no fue consiente del tiempo solamente hasta que Eriol entro por la puerta.

– Él está aquí –

Asintiendo hizo pasar al hombre. Solo que no se veía para nada como la última vez que lo había visto.

Estaba más delgado, demacrado, la ropa le colgaba alarmantemente del cuerpo y su pelo había escaseado. Tenía los ojos enrojecidos como si hubiera estado llorando.

–¿Qué es lo que sabe? – le dijo, sabía que ninguno de los dos tenía tiempo de andarse con formalismos.

– No es un secuestro común. Se trata de un enemigo que conozco bien – Intentando aparentar calma Shaoran respondió:

– Usted ha estado infiltrado en mi apoyo de seguridad…– De repente todas las imágenes de los atentados comenzaron a llegar a la memoria de Shaoran…– ¿Era por ella?

– Si –dijo Fujitaka asintiendo completamente destrozado como si hubiese leído el pensamiento de castaño. – Todas esas veces estuvo a punto de llevársela pero esta vez no lo pude evitar –

Permanecieron en silencio por muchos minutos. Cada uno de los hombres parecía estar asimilando la perdida de la joven Sakura, su padre estaba más ahogado en la culpa de lo que podía imaginar.

Y Shaoran…

Shaoran sentía que si no la encontraba pronto algo muy grave iba a suceder.

– Dice que conoce a quien la secuestró… ¿sabe dónde está en este momento? – si era así organizaría un rescate inmediatamente pero sabía que las cosas no debían ser tan fáciles.

– Es más complejo que eso. Este desenlace se remonta a muchos años atrás. Antes de que naciera Sakura, esto fue lo que vine a explicarle la última vez. Quería prevenirle pero de nada servirá ahora. Ella ya no está –

– Pues tiene que decírmelo ahora – Exigió Shaoran.

– Conocí a la madre de Sakura en la villa, era una mujer hermosa, hacendosa y terriblemente frágil, quería cuidarla, amarla y valorarla. Le pedí que se hiciera mi esposa. Ella aceptó rompiendo así la promesa que había hecho a otro hombre que también la quería para sí. Ella me amaba y era algo que ese hombre no podía soportar. Por eso escapó de la villa el día antes de nuestro matrimonio y juró que se iba a vengar de mí por haberle arrebatado a Nadeshiko… No siente aprecio por Sakura, ni siquiera la quiere hacer su mujer para vengarse – los puños de Shaoran se apretaron al escuchar eso – Solamente quiere torturarla por haber sido concebida por mí, al tenerla en su poder saber lo que me hará. Y a ella.–

El silencio fue el único que respondió al angustioso relato. Shaoran nunca se había considerado con imaginación desbordante, al menos hasta que conoció a Sakura pero ahora era diferente y pudo notar como su mente comenzó a reproducir imágenes de ella sola, en un cuarto oscuro, encadenada, sufriendo torturas… enferma.

Se puso de pie casi llevándose por delante su escritorio.

– Tenemos que encontrarla, ella está enferma – dijo entre dientes mientras la idea de que ella podía morir poco a poco tomaba forma en su mente llenándolo de un dolor jamás conocido, solamente vivido cuando había perdido a su madre.

– Tiene comunicación interauricular – dijo solemnemente Fujitaka haciendo que Shaoran lo mirara con sorpresa. – Es la misma enfermedad que mató a su madre y Sakura nació con ella. Nadeshiko tenía el corazón frágil y cuando la enfermedad tomó fuerza ni siquiera la cirugía al corazón pudo salvarla –

– Sakura todavía puede… en tanto la encontremos cuanto antes –

– Sé que no soy de su agrado, pero ni siquiera usted me va a impedir que intervenga en cualquier operación que se vaya a hacer para recuperarla, puedo dejarla en sus manos y desaparecer cuando todo esto haya terminado, puede pensar que se la vendí y tal vez en algún momento haya sido así pero conoce mis motivos más a fondo y sabe que no voy a irme sin que me informe que es lo que va a hacer –

Shaoran pensó que esa bravuconería de padre preocupado habría podido servirle antes… pero ya no pensaba en los hechos que habían desencadenado su matrimonio con Sakura como algo grave, imperdonable, por que la había conocido finalmente a ella. Y ahora que empezaba a sentir algo "especial" algo que, a pesar de haberse acostado con ella, iba más allá del sexo. Si, la deseaba, pero también deseaba esa inocencia que no había podido corromper y también deseaba ese amor que ella le había dejado vislumbrar.

Tenía que tenerla de vuelta.

Haciendo un gesto a Eriol convoco a todo su departamento de seguridad. Ahora ni nunca se trató de él y necesitaban inteligencia para encontrar a Sakura, seguir el rastro de su desaparición y salvarla del destino que la estaba esperando.

/ . /

El viento le hacía azotar el pelo en la cara. Estuvo a punto de agujerear con su dedo la espalda del cruel hombre que la llevaba en la motocicleta para que parara y le permitiera tomar aire y no solo viento pero tenía miedo e hacerlo enfadar y que se devolviera a matar a quien habían dejado atrás. El miedo le hacía mal sabor en la boca y a pesar de que sabía que habían recorrido muchos kilómetros le era completamente desconocido hacia donde se dirigían.

Vio caminos y casas que nunca había conocido y sabía que si lograba escapar se perdería instantáneamente.

Volvió a tomar aire lleno de polvo y tosió un poco bajo el casco que le protegía la cabeza.

Durante un momento deseo no llevarlo y deseo que tuvieran un accidente para así poder morir.

Frente a sus ojos cuando los cerraba se repetía una y otra vez la escena del auto y como ese maniaco que la llevaba les había volado al cabeza a los guardias. Se preguntaba si le harían lo mismo a ella y deseo más fervientemente que se accidentaran.

Pero el hombre en la moto sabía perfectamente lo que hacía, aunque tomaba las curvas más cerradas a toda velocidad nunca tuvieron un accidente e iban alejándose más y más de lo poco que ella había llegado a conocer.

La tarde comenzaba a caer cuando la velocidad de la motocicleta bajó. Sakura no sabía por cuantas horas habían viajado, solo que tenía encalambradas las piernas y que le dolía terriblemente la cabeza el pecho.

Debía guardarse su sufrimiento, sentía que el pecho le estaba siendo atravesado por una lanza cada vez que tomaba aire. Se sentía francamente enferma y empezó a añorar su oxígeno.

Finalmente la motocicleta se detuvo,

El hombre la apagó entre sus piernas y apoyó el soporte en el suelo arenoso.

Después se volvió hacia ella y con un gesto nada delicado le sacó el casco de la cabeza.

Se quedó mirándola por largos segundos y Sakura se preguntaba porque lo hacía.

El hombre estaba sorprendido por la belleza en la que no se había fijado antes, belleza que a pesar de los ojos enrojecidos los labios amoratados y las pálidas mejillas era imposible pasar por alto. Se la notaba….

Hermosamente enferma.

–Vámonos – dijo antes de que esa belleza lo nublara.

La haló del brazo y la llevó nuevamente casi a rastras al interior de una casucha que tenía una entrada destartalada y una sola ventaba por lo que Sakura alcanzaba a ver. O lo que la dejaban ver las constantes estrellitas que estaban comenzando a cruzarse por su visión dándole la certeza de que se desmayaría pronto. Permaneció en silencio hasta que cruzaron el umbral del rancho.

Había una sala, si es que a eso se le podía llamar así, o el espacio que debía ser asignado para esa definición. Solamente había un escritorio con una lámpara encendida que brillaba tan fuertemente que Sakura tuvo que cerrar los ojos y dejar que el hombre la condujera a ciegas.

Sintio la madera fría de una silla que fue empujada contra sus rodillas obligándola a sentarse.

– Bienvenida – dijo una burlona voz ronca que no reconoció de ninguna parte. No quería hablar, no quería ser educada pero tampoco quería incitar el mal genio de nadie así que permaneció en silencio mirándose las manos que retorcía entre si intentando aclarar su propia visión borrosa – Estas en mi propiedad para personas díscolas… y creo que debemos presentarnos – Sakura escuchó en medio del casi agudo pitido de sus oídos el correr de la madera en el piso. La silla se había movido y por los movimientos de la sombra tras la lámpara el dueño de la voz se había puesto de pie.– Me llamo Toshiro Mizako y solía ser el prometido de tu madre.–

La cabeza de Sakura se levantó rápidamente a pesar del mareo que sentía.

–Usted… ¿conocía a mi madre? – dijo con la voz temblorosa.

– Oh, mucho más que eso, ella era mi mujer antes de que viniera tu maldito padre y me la arrebatara – dijo expulsando veneno en cada palabra. Sakura no sabía cómo lo sentía pero había maldad exhalando de cada poro de la piel de ese hombre al que no podía ver.

– Mi padre nunca haría eso…–

–¡Cállate! ¡Sabes perfectamente que lo haría! Después de todo… – dijo bajando dos octavas la voz –… si fue capaz de venderte como cualquier trasto… –

Las palabras dieron en el clavo. Sakura bajó la cabeza sabiendo que el hombre tenía razón y preguntándose cómo era que sabía tanto.

– ¿Qué es lo que quiere? – le preguntó sin mirar hacia arriba.

– Venganza, eso es lo que quiero, por más que intenté no pude acercarme a tu padre y a tu madre durante los años que pasaron antes de tu concepción, no me importaba tu hermano ya que Nadeshiko aunque lo quería no manifestaba por el hondo cariño que sentía hacia ti cuando estaba esperándote –

– ¿Cómo es que sabe eso? – dijo Sakura sin poder evitar pensar en las manos de su madre acariciándola cuando aún estaba en su vientre.

– Tenia espías, que no fueron descubiertos sino cuando ella murió – la voz se tiño por segundos de melancolía pero luego volvió a la dureza de antes – Sabia que Fujitaka se esmeraría en protegerte porque ella así se lo pediría, por eso cuando cumpliste tres años y ella murió pensé en hacer mi primer movimiento. Pero uno de mis espías le entró miedo y me traicionó contándole todo a Kinomoto. Maldito Fen Li, ¡como disfruté cuando lo maté! – Sakura tragó en seco pensando en si era el mismo Fen Li, el tío de Shaoran, pero no se detuvo mucho en ello en ese instante. El hombre seguía hablando y quería captar cada verdad que estaba comenzando a descubrirse de su propia vida y la de su padre – A partir de ese momento Kinomoto se volvió un obseso de tu seguridad y siempre te tuvo bajo llave. Hasta que decidió casarte con el sobrino del traidor de Fen Li. Buena estrategia lo admito, y supongo que funcionó mientras saliste viva de los atentados, pero vacua cuando tu propio marido pensó que íbamos tras él. Las cosas se me facilitaron mucho ya que la seguridad de él se incrementó y la tuya se quedó igual, tan igual que pude traspasarla y ahora aquí estas… para servir al propósito de mi venganza contra tu padre –

El silencio siguió al descubrimiento del plan maquiavélico de ese hombre. Todo se entretejía en venganza y ella era el instrumento principal sin tener en realidad la culpa de nada.

Una tristeza sin igual se instaló sobre Sakura rápidamente. Ahí estaba otra vez, era solo una cosa, un medio para conseguir un fin.

Nuevamente iba a ser utilizada cuando lo único que había querido en su vida era ser necesitada.

Amada.

Pero veía sus sueños partir tan rápidamente como el sol cuando caía la tarde y era devorado por la noche. Cualquier esperanza de una vida mejor se marchaba por esa puerta.

– Sácala de aquí y llévala al calabozo –

El hombre la tomó salvajemente del brazo y la hizo avanzar. Una fría y maloliente tela fue puesta sobre sus ojos y después fue alzada contra un hombro con tanta fuerza que el aire fue sacado de su tórax. El hombre se movía con ella en su hombro como si de un costal se tratara y esa posición hizo que toda la sangre viajara al cerebro alterándole más la percepción de la realidad tan distorsionada de su vida.

Por el movimiento de las piernas que se rozaban con sus pies supo que estaban bajando. El aire olía a humedad tierra y podredumbre. Se hacía pesado con cada escalón que el hombre descendía y Sakura sentía que los pulmones le iban a estallar.

Luego el hombre comenzó a caminar recto hasta que escuchó el sonido de una puerta de hierro abrirse. La lanzó sin consideración a un catre con un colchón nada cómodo y cerró la puerta nuevamente. Eso podía decirlo por los sonidos porque estaba tan oscuro que no podía ver nada. Intentó incorporarse y soltó un gemido de dolor cuando el corte que se había hecho en el brazo por la esquirla de vidrio empezó a palpitarle. Hasta ese momento había pensado solo en el miedo que le producía el verse secuestrada pero ahora cada golpe que se había dado y cada dolor que se había escondido por el miedo decidió hacer aparición. Sumado a su dolor en el pecho…

Volvió a intentar incorporarse pero descubrió que no podía hacerlo, su visión, aquella que quería apreciar en ese momento, finalmente se volvió blanca.

/ . /

El auto aceleraba rápidamente llevando al equipo de seguridad y a Shaoran, Eriol y Fujitaka en la parte de atrás. Todos permanecían en silencio a medida que se acercaban al hospital general en donde había sido ingresado el escolta que había sobrevivido al ataque del secuestro. Pero nadie tenía nada que decir, todo estaba tan claro. Sakura Li había sido secuestrada por el líder de las mafias japonesas, según contaba Fujitaka a eso era a lo que ese hombre se había dedicado una vez sufrió la decepción amorosa con la madre de Sakura. El móvil de Eriol sonaba constantemente pero no se había atrevido a contestarlo porque sabía quién era y cuando le diera la terrible noticia quería estar a su lado para sostenerla.

El auto se estacionó y Shaoran saltó de este inmediatamente seguido de los demás hombres. Entraron a recepción rápidamente indagando sobre el ingreso por herida de bala. La enfermera en ese punto les dio las indicaciones para llegar y subieron al quinto piso del hospital hacia los quirófanos.

Cuando llegaron allá e indagaron el médico de guardia les dio toda la información. Herida en sien, fractura superficial del cráneo y herida de bala en las piernas. Estaban extrayéndolas en ese momento y esperando que la herida en la sien pudiera ser suturada y no repercutiera en el estado de salud del escolta. Pero permanecería sin conciencia por varios días lo cual no les seria de ayuda.

Cuando el medico salió Shaoran se dejó caer en el mueble de la sala de espera como si un gran peso hubiese sido puesto en sus hombros. Eriol le tocó brevemente.

– Tengo que ir a la casa. La señorita Daidoji debe saberlo… necesito decírselo –

Shaoran asintió inertemente y volvió a su posición con los hombros hundidos y la mirada en el suelo.

Eriol salió rápidamente apersonándose de dos escoltas y les dijo que lo llevaran a la casa de Li en el menor tiempo posible.

Cuando derraparon en la entrada Eriol salió rápidamente del auto y corrió hacia la entrada, la puerta se abrió apenas él llegó allí.

Una pálida y asustada Tomoyo le lanzó los brazos al cuello suspirando aterrorizada. Lagrimas cálidas humedecieron la piel del cuello de Eriol, quien la abrazó por la cintura pero no sabía por qué estaba así, hasta donde él mismo sabia no había forma de que Tomoyo se hubiera enterado, al menos todavía, de lo que había pasado con Sakura.

– Estaba tan preocupada – dijo ella llorando contra el hombro de Eriol – pensé que le había pasado algo –

Había estado preocupado por él, se dio cuenta Eriol. Ahora mientras la abrazaba vendría la parte difícil.

–Amo que se preocupe por mí, incluso si es infundadamente, pero lamentablemente sí soy portador de malas noticias –

Los brazos dejaron de aferrarlo lentamente. Luego la cara de ella lo miró preocupada.

–¿Sucede algo malo? –

– Será mejor que nos sentemos –

Eriol la condujo a la elegante sala de la casa y una vez allí se sentaron muy cerca uno del otro. Él sabía que ella necesitaría su consuelo y seria quien estaría con ella apoyándola.

– ¿Que sucede?, lo siento pero me está asustando – dijo la joven de ojos azules pensando lo peor, al menos para ello, no se esperaba para nada lo que Eriol dijo a continuación.

– Su señora…Sakura ha sido secuestrada hace unas horas por desconocidos…–

Un gemido ahogado salió de la garganta de Tomoyo.

– ¿C…cómo? –

– Así es, iba a las compras, y parece ser que fueron interceptados, dos de los tres escoltas están muertos y el tercero se debate entre la vida y la muerte… y ella… no está –

Tomoyo negaba lentamente con la cabeza incapaz de poder creer lo que Eriol le estaba diciendo, por unos momentos deseo que solo se tratara de una broma para así poder reprenderlo tiernamente pero tal como cuando le hablaba de sus sentimientos la expresión de profunda sinceridad recorría cada facción de su rostro.

Sus ojos se llenaron de las lágrimas al pensar en todas las penurias que su señora debería estar sufriendo.

– Pero ellos no saben… ella tiene esa enfermedad… necesita medicarse… – comenzó a decir toda clase de invariabilidades mientras Eriol la empujaba suavemente hacia él y la abrazaba, la doncella finalmente estalló en llanto.

Ni que decir que el dolor en Tomoyo era demasiado palpable y lastimaba a Hiragizawa mucho pero sabía que debía ser fuerte por los dos no debía derrumbarse bajo ninguna circunstancia porque estaba seguro de que ella lo necesitaba. Sakura era como una hermana para ella y esta situación era demasiado trágica.

La sostuvo en sus brazos hasta que se quedó sin voz de tanto llorar, luego ella se levantó y vio que Kajo la miraba desde el otro sillón. No se había dado cuenta de en qué momento había llegado allí pero sostenía en sus manos una taza humeante de lo que pudo oler como agua de valeriana.

No podía beber nada pero Eriol comenzó a instarla a que lo hiciera con palabras tiernas hasta que la convencio y la valeriana la relajó de tal manera que se quedó profundamente dormida.

Su móvil sonó en el silencio de la sala, vio en la pantalla que se trataba de Shaoran.

– ¿Se lo dijiste? – pregunto la voz exabrupto de Shaoran.

– Si – respondió Eriol igualmente cortante.

– ¿Cree que fue culpa mía? – preguntó sorpresivamente Shaoran, Eriol miró el dormido cuerpo de Tomoyo que se apoyaba contra sí mismo.

– No ha tenido tiempo de reaccionar – contestó simplemente sin saber que decir en realidad.

– ¿Y tú? – preguntó Shaoran después de unos momentos.

– Yo ¿Qué? –

– ¿Crees que fue mi culpa? ¿Por no poner la protección adecuada? –

– ¿Por qué demonios estos preguntándome eso?– dijo Eriol sin comprender.

– Porque… – un suspiro lleno de dolor lleno el silencio en esos segundos – Porque yo si lo siento así, maldita sea – en esa pequeña frase Shaoran estaba revelando algo que Eriol solamente había alcanzado a sospechar ligeramente.

Se quedó en silencio incapaz de poder asimilar lo que Shaoran estaba diciendo, era normal que sintiera algo de culpa pero la causa de todo eso que había pasado era esencialmente del hombre del que no sabían siquiera el nombre, tan solamente el cargo.

– Kinomoto te contó la verdad detrás de este acto. Aun sabiéndolo ¿Crees que tienes la culpa de algo? –

– Debí proveer más escoltas, debí encerrarla en su habitación e impedir que saliera debí…– despesperacion ahora teñian las palabras del castañ no había nada que pudeiran hacer.

– Shaoran, lo que está escrito a suceder nadie puede impedirlo. Tú no sabías nada…

– Pero puede haberlo sabido – insistió.

–¿Por qué piensas eso?–

–. Ese hombre, el papá de Sakura vino a advertírmelo hace meses y yo no quise… – intentó explicarse Shaoran.

– Estabas enfadado, no era posible que…– fue súbitamente interrumpido.

– Pero…–

– ¡Cállate por un minuto y escúchame! – gritó Eriol, de repente sentía que Shaoran era un niño díscolo que le buscaba excusas a todo. – Lo que importa ahora no es el por qué no se pudieron evitar los sucesos, sino el hecho de recuperar a Sakura… viva. Eso es lo que debe importarte en este momento –

El silencio fue toda la respuesta, pero Eriol sabía que tenía la razón y que Shaoran lo iba a entender.

Y debían actuar pronto, porque si no se daban prisa la muerte de Sakura sería inminente.

/ . /

Gotas… caían una tras otra encima de su frente, frías como el hielo y con olor a mar.

Sakura abrió los ojos lentamente cuando la gota veinticinco que contó cayó en su boca y no en su frente. El sabor salado le dio el indicio de que había mar o algo húmedo encima de donde estaba prisionera. Se pasó la mano por el húmedo rostro y respiró profundamente intentando llenar de aire sus pulmones.

Estos colaboraron hasta cierto punto lo cual fue casi un alivio, sabía lo que era sentirse ahogada y no se sentía nada bien.

Se sentó en su tosca poltrona sintiendo dolor en cada hueso de su cuerpo. La posición en la que había perdido el conocimiento tenía mucho que ver. Se apoyó en la pared y la frialdad de esta la respondió gustosa. Se abrazó las rodillas e intentó que el calor de sus piernas pudiera entibiar un poco la piel de sus manos. No sabía por cuanto tiempo había estado sin conciencia, ni tampoco podía determinar en qué hora del día se encontraba.

De repente escuchó a lo lejos pasos pesados que se dirigían a su calabozo.

Se arrellanó en el catre esperando un imposible deseo de poder fundirse con la pared y que nadie la viera.

Pero la luz de la linterna cortó sus pupilas dolorosamente. El portador la iluminaba a conciencia para que ella no pudiera verlo o reconocerlo. Aunque de poco valdría que le viera la cara de todas maneras ya que sabía de antemano que no lo conocía.

– Buenos Días – dijo la tenebrosa voz. Escuchó las cadenas caer y la rejilla abrirse con un chirrido.– Veo que has dormido bien –

Sakura tragó en seco pensando en si esa agua salada, sin importar cuan especiada supiera podría ayudarla con la sed.

– ¿No me contestas? –

Quería hacerlo, pero principalmente estaba aterida de frio y miedo como para poder intentar dar una respuesta coherente.

– Bueno, no lo necesito de todas formas, aunque estoy segura de que a él le encantará oír tu voz –

Sakura no podía identificar los sonidos y traqueteos hasta que algo cayó sobre su cabeza golpeándola fuerte y después haciendo ruido al caer al suelo apedreado.

– ¿Hola? ¿Hola? – decía la voz masculina al otro lado del teléfono.

Sakura intento gritar pero su cuerpo no le respondía.

Eso no….

Por favor...

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Fujitaka estaba en la casa donde su hija había vivido el último año, era una construcción victoriana actualizada y absolutamente hermosa, hubiera esperando en el fondo de su ser que ella fuera feliz, pero había demasiada soledad en el ambiente para que lo hubiera sido.

Cuando había llegado junto con el señor Li la imagen de Eriol y la doncella le había devuelto la vista. Eriol se la había llevado cargada a la que suponía seria su habitación y el señor Li se había encerrado en el despacho.

Sacó su móvil del bolsillo y marcó los números del de su hijo.

– Padre – contestó Touya.

Fujitaka le estaba contando todos los pormenores de lo sucedido con Sakura cuando otra llamada entró.

– Te llamo luego – dijo colgando la llamada y tomando la que estaba en espera –¿Hola? – el silencio le devolvió la voz. –¿Hola? – intentó otra vez pero nadie respondía hasta que…

– ¿P–p–p–pa–pa–padre? – una voz castañeante y femenina que reconoció inmediatamente fue la que respondió, casi no podía escucharla.

– ¿Sakura? – dijo Fujitaka en un susurro lleno de aprehensión.

– ¿Padre? – la voz era como de tortura, podía saber solo con esa tonalidad que su hija estaba sufriendo demasiado– Lo siento mucho, padre – dijo ella antes de que otra persona sustituyera su voz.

– ¿Lo siente? ¿Tan mal la trataste que ella, sin tener que hacerlo, se disculpa por tu negligencia? Eres tan patético, Kinomoto…– dijo la voz arrastrada de serpiente que conocía bien.

– Pon a mi hija al teléfono, maldito sádico –

– Tsk, tsk, tks… – decía la voz chasqueando la lengua – Así no vamos a llegar a ninguna parte… ¿De verdad crees que porque lo ordenes se va a cumplir tu voluntad? Fue así hace muchos años pero ahora… ahora seré yo quien ponga las reglas – El sonido de un arma cargándose hizo que un relámpago de dolor atravesara el cráneo de Fujitaka.

Un grito casi inhumano reverberó por el oído de Fujitaka haciendo que apartara el teléfono de su oído, luego el sonido de un disparo llenó el ambiente.

–¡No, no! – gritó Kinomoto mientras caía de rodillas y deseaba morir. La había asesinado…como a un perro.

Una carcajada se dejó escuchar al otro lado.

– Ahora ya sabes cómo juego actualmente. – luego el sonido de la línea cortándose llenó el silencio de los sollozos de Fujitaka.

Shaoran entró corriendo a la estancia y encontró a Kinomoto retorciéndose en el piso al lado de su móvil y diciendo la palabra "No" una y otra vez.

– ¿Qué pasó? – dijo intentando no pensar en lo que el hombre le respondió a continuación.

– La ha matado… la ha matado..., –

El mundo se dio de vuelta en la cabeza de Shaoran y perdió completamente la conciencia. A pesar de nunca haberse desmayado en toda la vida. Como un marica… como un hombre al que han asestado un golpe mortal solamente con tres palabras.

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La mano en la boca de Sakura estaba haciendo que viera luces nuevamente a pesar de la oscuridad. El olor a quemado en el ambiente y el hueco de bala que había en la pared al lado de su cabeza era lo de menos, se estaba asfixiando e intentó retirar la mano que la silenciaba. Cosa que unos segundos es pues no fue necesaria.

– Eso le dará a tu papito algo en lo que pensar… – dijo el hombre tomando la linterna que había apoyado en el piso apuntándola a ella pero que no fue suficiente a la hora de ver que la estaba apunando con un arma.

Cuando había visto el arma apuntándola había pensado que había llegado su fin, pero ese hombre era demasiado maquiavélico para matarla teniendo solo unas horas, o al menos eso creía ella, de secuestro. Sabía que queria ver a su padre destruido y aunque dudaba un poco sabía que a su padre le mataría pensarla cautiva y siendo presa de torturas. Lentamente.

Cuando la rejilla se cerró el hombre entregó el móvil a uno de sus secuaces diciéndole que se deshiciera del él lo más pronto que pudiera y lo más retirado que pudiera de la casa antes de que alguien los rastreara, cosa que estaba seguro de que pasaría.

Luego se fue a atender las demás cosas que tenía pendiente.

Hank montó en su motocicleta y comenzó a acelerar alejándose lo más que podía de la casa. Dio vueltas y vueltas perdiéndose en el bosque yendo cada vez más y más lejos, cuando llegó a una costa completamente alejada de donde estaban todos reunidos, lanzó el teléfono al agua esperando que la corriente y el fondo se lo llevara hasta que nadie pudiera encontrar nunca la señal. Luego se devolvió por el camino que había tomado sin mirar atrás y sintiendo por primera vez en mucho tiempo que estaba haciendo algo incorrecto.

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El primer sollozo que emanó de Sakura resonó con fuerza haciendo eco en las paredes húmedas y abovedadas.

El segundo se acompañó de la caída libre de su cuerpo al más incómodo colchón en el que alguna vez la joven hubiera puesto su cuerpo.

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El olor del alcohol perforó la nariz de Shaoran como si una pompa de lo mismo estuviera intentando abrirse paso por sus fosas nasales hasta su cerebro. Levantó la mano y dio una palmada a la que intentaba que oliera esa cosa.

Abrió los ojos completamente en blanco de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

–¿Qué pasó? –

– Tuviste un sincope – dijo la voz de Eriol a su derecha completamente enfadada. Lo enfocó al él y luego al resto de las personas que estaban en la habitación. Kajo Eriol y la doncella a quien había abofeteado la mano cuando le había dado a oler alcohol. La vio que estaba frotándose suavemente esa mano que había sostenido el algodón con la otra. Y esa era la razón del enfado en la voz de Eriol. La otra parte que no entendía era como había llegado allá.

– ¿Porque estoy acá? –

Todos se miraron subrepticiamente antes de volver a mirarlo a él.

– Kinomoto recibió una llamada del secuestrador. Al parecer por lo que se escuchó Sakura fue baleada una vez… –

Shaoran se paró rápidamente sintiéndose ligeramente mareado, ofuscado y sin aire cuando esas palabras penetraron al lado de "La mataron".

– No está muerta – dijo una voz en la entrada de la habitación. Todos se dieron la vuelta para mirar a Liu, el jefe de seguridad quien tenía unos papeles en la mano.

– ¿Cómo sabe eso? – dijo Eriol mirándolo sin comprender.

– Una persona que se ha tomado años en secuestrar a otra no la mata de buenas a primeras… primero tortura al principal implicado de la venganza. El padre de la joven –

– ¿Está queriendo decir que ese hombre no le ha disparado a Sakura a matar? – pregunto Hiragizawa

– No, pero no podemos ignorar que puede haberle dado un disparo en algún órgano no vital. Algo que duela… –

Un sonido ahogado salió de la garganta de Tomoyo y Shaoran estaba seguro de que si hubiera podido moverse o hablar en ese momento un sonido similar habría salido de la suya.

– No podemos quedarnos quietos, el numero fue interceptado pero la ubicion data en algún lugar perdido casi llegando a costa –

El resto de las instrucciones fue registrándose borrosamente en la mente de Shaoran. De repente se sentía muy cansado y lo único que quería hacer era dormir para olvidar algo que nunca le había pasado antes. Sentía que ahora en su vida nada tenía sentido y esa parte que le habían arrancado no volvería a estar igual hasta que no supiera que ella estaba bien, por lo que sabía podían estarla amarrando a cadenas, cortando en pedacitos y muchas cosas más que su vivaz imaginación estaba poniendo en común. No podía creer que se hubiera desmayado cuando las palabras muerta y Sakura habían sido puestas en la misma frase. Había sentido como si un puño hubiera sido asestado en su plexo solar y se había quedado sin aire, sin capacidad de razonar y sin…

Sin ella…

Si seguía así pronto dependería de ella para vivir si es que no lo hacía ya. Y lo peor…

Que ella no lo sabía. Y puede que no se enterara nunca si no se apresuraban a salvarla.

Nuevo propósito insoslayable. No volvería a fallarle a ninguna mujer como lo había hecho con su madre y sus hermanas. A esta mujer tendria que rendirle batalla hasta tenerla de vuelta a su lado.

Por qué así se lo estaba ordenando su corazón. Ese que nunca creyó tener.

Bueno nos leemos en el próximo gracias por leer y por sus mensajes–