Buenas Noches
Les vengo con otro capítulo de la historia. Gracias otra vez por esperar, pero mi trabajo me ha tenido de las trancas y no he podido dedicarle todo el tiempo que quisiera a la historia, quizá encuentren este capítulo muy poco decisivo para la trama pero espero no perderlas por ello, siempre prometo que actualizaré tan pronto como pueda y este es el momento en que he podido, siento mucho haberlas hecho esperar pero saben que no estoy en mi mejor momento. Gracias por todos sus mensajes y las alertas agregadas.
Dinastía Li
CAPITULO XXVI
El silencio era roto solo por ese pitido que tan bien conocía, era el sonido que hacía eco a lo que sentía en su pecho palpitando fuerte y continuamente. Era el sonido que creyó había dejado de escuchar cuando había muerto, pero no, parecía que esa gracia tampoco le había sido concedida. Tuvo miedo de respirar y volver a sentir esa terrible sensación de que una maquina estaba respirando por ella pero su cerebro obligó a los músculos involuntarios a aspirar lo que podía del aire…
Inspiró hasta donde sus pulmones se lo permitieron, este respiro de aire con olor a medicamento que tanto conocía la trajo de vuelta a la conciencia con una rapidez que no esperaba. Como en un parpadeo.
Por lo que podía sentir ya no había nada ahogándola pero a cambio de eso sentía la familiar piquiña de la cánula de oxigeno en sus fosas nasales. Lo que sea que estuviera respirando por ella ya no estaba ahí y eso le traía un poco de alegría. Lucho contra el deseo de despertarse pero su cuerpo parecía querer volver a la vida aun más que el deseo de ella de quedarse dormida para siempre.
El poder de la mente… quien lo hubiera dicho.
Abrió los ojos y parpadeó varias veces para aclarar su visión borrosa hasta que al fin pudo enfocar precariamente lo que había sobre su cuerpo. Un techo blanco, el mismo que le había devuelto la mirada la última vez que había tenido los ojos abiertos. Una habitación, o eso parecía, desconocida, volvió sus verdes ojos hacia la derecha en el momento en que sintió que alguien estaba trabajando sobre ella, estaba manipulando sus monitores, una banda apretaba su brazo y después lo soltaba.
Sintió la garganta seca y tosió para aclarársela y la creyó en carne viva, tosió otra vez y la enfermera que la estaba manipulando la miró con bondad deteniendo su labor por unos momentos, pareció leerle el pensamiento cuando se acercó y movió su cama para semisentarla y le ofreció con una cucharita varios sorbos de agua.
A Sakura estos le supieron a gloria y agradeció con sus ojos mientras la enfermera anotaba sus constantes vitales en una tablilla.
Así que finalmente había acabado en un hospital.
Recordaba a los médicos sobre ella, y tenía una visión borrosa sobre lo que había pasado en su inconsciencia. Había abrazado la muerte esperando encontrar en ella la paz que siempre había buscado pero estaba de vuelta en ese plano, y debía empezar a aceptarlo para así empezar también a vivirlo. Estrechó su mirada y sintió los parpados inflamados, aun así alcanzó a leer el nombre de la placa que portaba en un lado de la blusa del uniforme de la enfermera que la atendía tan comedidamente "Rubymoon".
-Es un hermoso nombre – intentó decir pero la boca le supo amargo y la voz le salió como el croar de una rana e hizo que la garganta le doliera peor. Seguramente debió hacer una mueca que Ruby interpretó correctamente.
- Gracias, pero es mejor que no hable mucho, le sentará mejor a su garganta si permanece en silencio y bebiendo muchos líquidos por un día o dos, mientras se recupera… - sonriendo beatíficamente le señaló la mesa de noche a su derecha donde había una libreta azul y un bolígrafo – Si así lo desea podrá comunicarse con esto, fue idea de su médico y aquí… - Tomó una de sus manos que al mirarla Sakura descubrió llena de moretones que no recordaba como adquirió, unos curados otros en proceso… intentó retirarla de la de la enfermera tan delicadamente como pudo y la mujer la miró condescendientemente y le dijo: - Ha estado muy enferma y hemos tenido que entrar en su cuerpo por medio de sus venas, tiene una piel muy delicada, se marca con mucha facilidad – tomó la tablilla de la mesita móvil y continuo .- Pero nos alegra que este mejor, a su esposo particularmente le alegrará –
"Yo no tengo esposo" pensó rebeldemente Sakura mirando a la enfermera, intentó inclinarse a recoger la libreta y un tirón la hizo soltar un gemido de dolor. Se había originado en su abdomen superior al lado izquierdo. Se levantó delicadamente el pijama encontrando un tubo que entraba a lo que parecía ser su pulmón. Ahí era donde… ahí había entrado el disparo que se suponía que acabaría con la vida de su esposo y la suya de paso. Un solo vistazo a sus recuerdos y a su vida antes de estar ahí postrada le dijo que no se encontraba "mejor" en absoluto.
Shaoran… sintió dolor al recordarlo, en su pecho, pero ese dolor no era tan físico como espiritual, recordaba el secuestro y el encuentro en el sitio donde guardaban los aviones, la obligación con ella que lo había forzado a rescatarla. Seguramente lo había hecho para evitar habladurías aunque ella sabía en el fondo que a él no le importaba dar que hablar, su historial con amantes en cines, cenas y obras y sus propensiones a ser visto lo decían todo.
No sabía por qué su mente le estaba sacando eso a colación y menos teniendo ante si a esa enfermera.
- Va a tener dolor por un tiempo, pero después retiraremos su tubo torácico y podrá movilizarse con más libertad. No debo decirle tanto pero creo que debería descansar, el doctor vendrá mas tarde a hablarle, seguramente él también se alegrará de saber que está bien –
Cuando mencionó la palabra doctor la mente de Sakura la llevo a los primeros ojos celestes que había visto cuando había despertado hacia…
¿Cuanto tiempo había pasado desde esa ultima vez?
La enfermera se dio la vuelta y salió por uno momento. Sakura intentó encontrar una posición cómoda y se recostó del lado derecho, se preguntó si su médico sería él…
Intentó respirar con normalidad ya que el tubo le impedía volverse con la facilidad que hubiera querido. Sentía el cuerpo agarrotado como si no lo hubiera usado en mucho tiempo y se dio cuenta de que se le había olvidado pedirle la fecha a la enfermera o por cuánto tiempo había estado así, había perdido la cuenta de los días y meses durante su cautiverio y se preguntaba…cuanto había pasado…
/*/
Después de tomarse un café con Eriol, Shaoran se dirigió a la sala de espera de la UCI, caminaba mirándose los pies, como si un gran peso estuviera puesto sobre sus hombros, cuando llegó allí se dio cuenta del revuelo que había alrededor y por un momento temió lo peor, hasta que cruzó mirada con una de las enfermeras que estaba en la recepción y su mirada compasiva hablaba de algo diferente a la desgracia, después lo miró piadosamente seguramente sabiendo que era lo primero que iba a preguntar, las puertas de vidrio de la unidad se abrieron y por ella salió uno de los también habituales médicos que veían a los pacientes de ese servicio. Cuando lo vio caminó hacia Shaoran sonriendo beatíficamente.
- Buenas noticias - dijo cuando estuvieron frente a frente poniendo una mano en el hombro de Shaoran – Su esposa acaba de recuperar la conciencia –
Shaoran intentó que sus emociones no lo dominaran más de lo que lo habían hecho, asegurándose de no parecer débil a pesar de pensar muy en el fondo que no le importaba.
- Ella… ella… ¿está bien? – esperaba que el médico entendiera sin palabras lo que quería formular con esa simple pregunta.
- Según la valoración de la enfermera no parece haber ningún tipo de secuela al menos que pueda ser vista a simple distancia, con la evidente excepción del tubo en su pulmón, no parece estar comprometido ningún otro órgano ni tampoco el juicio de realidad, esta desorientada en tiempo pero creo que es muy temprano para sacar alguna conclusión - se adelantó en esto, diciéndolo rápidamente cuando Shaoran, haciendo gala de unos modales deplorables intentó pasarlo sin que terminara de hablar , eso lo detuvo en seco, y se volvió a verlo.
- ¿Qué quiere decir con eso? –
- Ha pasado por muchas cosas, se ha perdido dos meses de conciencia, ha tenido un aborto – Shaoran se estremeció ligeramente al escucharlo hablar así - No son pocos los factores que pueden determinar si psicológicamente estará afectada, las emociones fuertes, las noticias inesperadas, incluso el más leve estimulo puede alterarla –
- ¿Quiere decir que pueden comprometer su salud? –
- Quisiera poder equivocarme pero después de todo lo que hemos hecho, después de todo lo que ella ha logrado no quiero arriesgarme, ni arriesgarla –
El silencio se hizo el rey por largos minutos, Shaoran apretó los puños y después dejó que la sangre circulara en ellos alejándose lentamente del que había sido su objetivo desde que Sakura había sido secuestrada, abrazarla hasta no tener un aliento mas, pero comprendía al menos en parte el temor del médico por ella. Aunque ansiara verla viva, bien y consiente debía contenerse por su bien. Pero ¿Qué sería del bien de sí mismo? Volvió a repetirse que no debía ser egoísta… no debía pero su elucubración casi llega a su fin en el momento en que vio que ese medico joven que había luchado tan salvajemente para salvarla se adelantaba por el pasillo que llevaba a las unidades y saludaba al médico con el que él estaba hablando.
- Dr. Tsukishiro – dijo saludándolo y estrechando las manos – Señor Li, déjeme presentarle al doctor Yue Tsukishiro quien fue asignado por uno de mis colegas como psiquiatra personal de la señora Li –
Shaoran lo miró gravemente, sintiendo sus celos (injustificados, o eso pensaba él) y vio con disgusto que el muchacho no parecía intimidado por él, solo extendió la mano para saludarlo y la leve cortesía que poseía impidió que Shaoran ignorara esa mano tendida hacia él. La estrechó con fuerza y le sorprendió encontrar que el Dr. Tsukishiro le devolvía todo el apretón como si de alguna inconsciente manera estuviera retándolo.
Shaoran no quiso hacer juicios apresurados ya que seguía pagando por ello, pero nada le impedía pensar que el Dr. Tsukishiro parecía estar midiéndolo como un rival y su instinto masculino parecía querer responder a la afrenta, pero volvió a pensar y se dijo que estaba siendo un idiota ridículo. O tal vez no.
-¿Cómo esta? – preguntó Shaoran como si le estuvieran arrancando la voz.
- Bien, gracias – respondió Tsukishiro con una gracia desafiante.
- Me refería a mi esposa – acentuó cada letra de ese subjetivo y la sonrisa de Tsukishiro se pronunció aun más.
- Empezare a tratarla en unos días pero por su historian clínico y la información que pude recopilar me parece que será una paciente fascinante de tratar-
El acceso de ira y celos volvió a invadirlo con la misma facilidad que la lluvia mojaba en el momento en que escuchó esa definición de labios de ese medicucho, aunque en el fondo de su ser sabía que tenía razón Sakura Kinomoto (corrección: Sakura Li) era una mujer fascinante pero solo él, como su esposo, tenía derecho a llamarla así o de cualquier manera agradable. Tsukishiro hizo una ligera reverencia y excusándose se retiró de la charla para ir a pedir historiales a la recepción de la UCI.
- Quiero otro psiquiatra para mi esposa – esta frase salió abruptamente de la boca de Shaoran-
- ¿Perdóneme?- preguntó el médico de más edad sin comprender.
Shaoran seguía experimentando esa sensación nunca antes sentida y seguía diciéndose a sí mismo que los celos no eran buenos consejeros. Lo pensó y demasiado y seguía sintiéndose intransigente ante esa situación.
- Nada, olvídelo – dijo pensando que otra persona había tomado el control de su voz. Puede que se tratara del primer y mínimo signo de lo que se había prometido hacer, cambiar su actitud para con ella, había prometido hacerlo si ella vivía. Se maldijo interiormente y negó con la cabeza callándose la frustración… y después el innegable acceso pero esta vez de emoción oscura al pensar en el momento en que por fin vería a Sakura frente a frente.
El día pasó pero el médico le dijo que prefería que Sakura descansara y él no quería incomodarla, solamente pudo volver a verla cuando era entrada la noche y lo logró porque caso lanzó una amenaza al médico diciéndole que pasaría algo grave si no podía aunque fuera verla.
/*/
Sakura parpadeó indemne cuando la enfermera le dijo que su esposo había querido verla por segunda vez en ese día que se le hacía tan largo como nunca antes, durante las horas que habían pasado desde que había abierto nuevamente los ojos la enfermera Rubí se había encargado de actualizarla en lo que ella consideraba que Sakura debía saber, fue paciente con todas las inquietudes que brotaban de la boca de la joven. La había visto varias veces, la había ayudado a bañarse, a vestirse y había cambiado el parche que sostenía ese tubo fuera de su tórax.
Pero cuando había llegado la noche y ella tenía que irse le había dicho que su esposo quería verla...
No había querido pensar siquiera en Shaoran pero parecía que no podía dejarlo fuera de su vida tan fácil como hubiera querido. No sabía que tenía él que decirle, podía ser que venía a reñirla por haberse atravesado entre la bala y él, o puede que viniera a reprenderla por estar viva y no haber muerto. Había millares de opciones pero todas ellas implicaban verlo y era algo para lo que la joven no se sentía capaz.
Puede que en la duermevela de su inconsciente hubiera encontrado valor para aceptar que moriría a pesar de que había despertado, pero en este plano era valiente contra la muerte si tuviera que vivirla pero no contra la fuerza imparable que era Shaoran Li.
La enfermera la miraba expectante y solamente negó con la cabeza escribiendo en el bloc que quería descansar y que tal vez en la mañana pudiera verlo. Rubí asintió transmitiendo ese deseo al médico de cabecera que asintió y siguió reteniendo con excusas al marido de la joven. Pero después de pasada la hora de visita nocturna no pudo encontrar más pretextos para detenerlo ya que era el tutor legal de la señora Li, esperaba que si ella no quería recibir visitas al menos estuviera dormida para el momento en que el señor Li quisiera verla.
Sakura no podía dormir, no podía encontrar una posición cómoda para su cuerpo sin que su tórax se viera involucrado, según Rubí el tubo seria removido una vez dejara de drenar y aun lo hacía, tenía ese líquido naranja sanguinolento que Rubí desocupaba cada dos horas. Quería cerrar los ojos y así lo hizo, solo escuchó el palpitar de su corazón y espero a que este arrullo le diera un poco de paz…
Detrás de sus ojos las imágenes de lo que había vivido le venían inconscientemente a la memoria, tenia recuerdos de su secuestro y su secuestrador, luego el hombre que la ayudaba… ¿Qué había sido de él? ¿De ellos? esperaba que estuvieran bien… aunque algo muy oscuro dentro de sí le decía que nada estaba bien desde esa situación explosiva, quiso llorar pero sentía los ojos secos y debía intentar dormir… y de verdad lo intentó hasta que los pálpitos de su corazón se convirtieron en pasos… pasos lentos y pesados cuya cadencia conocía mejor que los de ella misma.
Cerró los ojos con fuerza esperando que creyera que estaba dormida, intentó regular su respiración y relajar sus músculos mientras dentro de ella se deba una terrible debacle. Aun no se sentía fuerte para enfrentarlo, para decirle a pesar de su falta de valor que quiera vivir lejos de él, que su paso por la muerte le había dado una perspectiva y que quería hacer algo diferente a ser la abnegada, silenciosa, ignorada y adornada esposa de un rico. Seguramente esa nueva oportunidad de vivir significaba algo más que permanecer recluida a los deseos de un marido… ¿no? Quería que hablaran civilizadamente y que él comprendiera que ella no era una obligación con la que tenía que cargar, que le iba a dar la libertad a cambio de que le diera la suya.
-Sakura…- el susurro oscuro, ronco y anhelante estuvo a punto de hacer que abriera los ojos para preguntarse si realmente era su esposo el que estaba hablando o solo se trataba de un espejismo.
Intentó que su corazón no saltara y milagrosamente lo logró, si algo se agitaba en su interior el monitor sería el primero en delatarla. La cadencia de sus latidos no se aceleró y siguió respirando con lo que esperaba fuera normalidad. Después sintió que una mano enorme, cálida y si no se equivocaba temblorosa le tocaba la frente, sentía ese calor traspasándola y estuvo a punto de gemir por la cantidad de sensaciones que esa simple caricia le produjo. No podía serle indiferente y ser consciente de eso en ese momento la hizo odiarse mucho más.
Sigue durmiendo, o al menos sigue fingiendo que lo haces, sabes que no tienes la suficiente fuerza para verlo otra vez, no después de haber estado tan cerca de no verlo nunca más.
La mano ahora le acariciaba las mejillas descendiendo hasta sus labios, a su pesar el monitor comenzó a marcar su actividad cardiaca con más velocidad.
Maldito traidor, pensaba ella intentando volver a sosegarse sin conseguirlo, la mano se detuvo momentáneamente y supo, casi que percibió que él se había dado cuenta de que estaba despierta. No iba a poder mentir más tiempo y cuando la mano volvió a su frente acariciando la forma de sus cejas sus ojos se abrieron a la ligera oscuridad para verlo por fin frente a sí.
Los ojos de ambos se recorrieron con ansia aunque ninguno de los dos lo sintiera así, Sakura se sentía escaneada a fondo y lo único que podía ver eran los ojos oscuros de Shaoran mirándola a ella de la misma forma. Él no retiraba la mano y no sabía cómo interpretar eso. Simplemente seguirá mirándolo y respirando agitadamente haciendo que el tubo tirara de su piel incesantemente.
Tenía arrugas de tensión en la frente aunque eso no disminuía su atractivo, pensó ella incongruentemente sintiendo que no tenía derecho a ello. Sus ojos eran dos llamaradas que parecían alcanzarla y dejarla otra vez sin nada. No sabía cómo lo hacía pero le sostenía la mirada esperando que él la quitara o hiciera algo más que tocarla y observarla.
Incapaz de seguir soportando la cruda sensación de ese cuerpo extraño apartó a mirada de su amado y taimado esposo y se concentro en intentar acomodarse lo mejor que pudo removiendo con delicadeza la mano que él había dejado apoyada en su rostro.
Shaoran la observaba incapaz de hacer nada más. Después de meses de desear su conciencia ahora se hallaba frente a ella sin poder siquiera emitir una palabra. Había conectado con sus ojos verdes, esos inusuales ojos esmeralda que durante ese momento parecieron devorarlo entero. La cruda emoción de saberla viva anulaba cualquier otra emoción pero no podía moverse, de repente ella quito su mirada y un gesto de dolor deformo sus facciones.
Ella se acomodó en la cama dolorosamente y esperó que fuera él quien dijera la primera palabra como siempre solía hacerlo. Solo que ese silencio volvía a apoderarse de todo. Finalmente después de mucho tiempo se volvió para verlo, puede que inclusive se hubiera ido de la habitación y ella no se diera cuenta, pero no, seguía ahí simplemente observándola. Incapaz de hablarle tanto por el dolor de su garganta como el de su alma se inclinó hacia la mesa de noche, alargó su mano hacia su nuevo método de comunicación y escribió rápidamente lo que le pareció sería lo mejor.
"¿Qué haces aquí?"
Era una pregunta que había aprendido a hacerse cada vez que él posaba sus ojos en ella, la diferencia radicaba en que esta vez no había nada negativo en esa mirada, aunque su intensidad estaba comenzando a afectarla. Los ojos de él bajaron a leer lo que ella había escrito. No pensó que esas fueran las primeras palabras que le iba a decir (o en este caso dirigir ya que técnicamente no estaba hablando) Después de meses de imaginarse todo lo que le iba a confesar, a decir y a pedir, se hallaba ahora en estado de silencio chocante, como si cada palabra de su vocablo se hubiera borrado ante ella.
- Me… alegra que estés bien – dijo titubeando como nunca antes había pasado. Sonaba como un tímido impúber y eso lo descolocó con demasiada facilidad.
Sakura intentó que el rencor no se apoderara de lo poco que quedaba sano de sí misma, la tonalidad oscura de su voz no le dejaba adivinar si estaba diciendo la verdad o solamente comentaba eso por deber. Antes de poder detenerse su mano escribió…
"Me sorprende… normalmente deseabas que estuviera de muchas maneras, menos bien"
Él leyó en silencio pensando en que se merecía esa primera afrenta, después de todo solo en las últimas semanas que habían estado juntos se había atrevido a sentir algo más que ira hacia esa mujer.
- ¿No puedes hablar? – dijo secamente ante la negativa de ella de usar su voz como si él fuera indigno de escucharla, veía como escribía con esfuerzo y pensaba que…
- Técnicamente no debo usar mi voz hasta que mi garganta este mejor – dijo en un carraspeo y Shaoran volvió a sentirse como el vil gusano que era al escuchar su voz lastimada.
-Lo… lo siento, no sabía – se maldijo por volver a titubear cuando era un experto en las frases completas y cortantes.
Ella negó con la cabeza sonriendo pesadamente y después dijo otra vez:
- ¿Qué estás haciendo aquí? – seguramente se había escuchado como una rana cantando pero sinceramente en ese momento dejó de importarle, lo único que quería era que él… la abrazara, y besara y dijera que la amaba pero como era más que evidente que no iba a pasar prefería no tenerlo frente a sí, había sufrido demasiado por él.
- Eres mi esposa, no tengo otro lugar donde estar – contestó después de un momento con una serenidad que estaba lejos de sentir
La mirada escéptica de ella le dio de lleno en el pecho. Por supuesto, ella no sabía que él estaba… que la ausencia de ella en su vida le había hecho darse cuenta de que no podía vivir sin su presencia y, al nunca haber hablado de sus sentimientos antes, confesárselo le iba a llevar más tiempo del que quería. Ella negó con la cabeza.
- Bueno – tosió lo mas suavemente que pudo aferrándose a las sabanas. – Ya cumpliste con el protocolo de rigor…ahora debes irte a descansar –
- No voy a moverme de aquí –
Había tal inflexión en su voz que por un momento Sakura se sorprendió, pero luego recordó que él hablaba así, su tono inconmovible la había hecho estremecerse más veces de las que podía recordar, creyó que todos esos meses o días que estuvo secuestrada la habían inmunizado contra él pero la verdad en ese momento se sentía aun más débil que antes de su secuestro.
- Ni por un momento… - iba a terminar la frase cuando él se adelantó tan rápidamente que la asustó, retrocedió dejando a un lado el dolor de su tórax esperando la primera reacción de él pero este solo levantó la mano y poso uno de sus largos y viriles dedos sobre sus labios resecos.
- No se me ocurrió que pudieras tener la garganta tan lastimada, sigue escribiendo –
El tacto de su dedo en sus labios era algo casi intolerable, ella movió la cabeza alejándose de esa caricia y la mano calló lentamente hacia un lado.
"Ni por un momento pensaría en decirte lo que tienes que hacer, simplemente estoy facilitándote las cosas"
- Lo más fácil sería que te mejoraras y salieras de esta unidad pronto – dijo poniendo en habla sus deseos.
"Seguramente eso deberán decidirlo los médicos"
Shaoran asintió, no tenía idea alguna de cómo abordar una conversación sobre sentimientos con ella, y eso probaba cuan poca era su experiencia en el campo de las emociones. De haber sido otra persona seguramente ya la habría tomado en sus brazos y la hubiera callado a besos y mordiscos en los labios pero la fría reserva y la abnegada mirada que había en su rostro le impedían acercarse como él quería.
Una parte de si, la más salvaje que había aprendido modales de su tío le decía que ella simplemente tenía que amarlo y obedecerle ciegamente ya que había aceptado un matrimonio por conveniencia pero la parte que sabía que ella lo amaba, aunque no se mereciera ese amor, le hacía ser el cuasi torpe adolescente que tenia frente a si a la beldad de su adoración.
- Tu recuperación será lenta por lo que deberás permanecer aquí, yo vendré a verte y estaré cuando me necesites -
Ella negó lentamente con la cabeza.
-Tu… no debes estar aquí – dijo dejado con un gesto de frustración en bloc y el lápiz en la mesa de noche, volvió a su posición original y lo miro fríamente - Comprendo que la situación te obliga a estar presente pero…- tomo aire para volver a hablar – No necesitas cuidarme ni menos estar acá abandonando toda tu vida -
- No me estoy sacrificando y nadie me obliga a nada, lo sabes bien. – Claro que lo sabía, pensó la joven, si hubiese estado en su mano y ella fuera otra persona lo habría obligado a amarla, pero había cosas que nunca podría ser y esa era una de ellas.
Asintió volviendo a toser y esperó a que él retomara la palabra pero parecía contento de quedarse callado mirándola, le recordaba en tiempo pasado cuando la miraba de la misma manera, como si estuviera analizando cada poro de su piel, cada pestaña de sus parpados y cada cabello de su cabeza.
Volvió a acomodarse de manera que se pudo recostar y esperó a que el sueño llegara pero no era fácil teniéndolo frente a ella.
- En verdad, me siento aliviado de que estés consiente otra vez -
Ella afirmó con la cabeza incapaz de hacer nada mas, no comprendía el empeño de él en quedarse viéndola, como si de alguna manera le costara trabajo estar ahí. A pesar de su cansancio le hizo a él la pregunta que sabía que era el único que podía responder.
-¿Qué fue lo que pasó? – fue la última palabra que emitió en mucho tiempo.
Shaoran suspiró y tomó una incómoda silla de hospital para sentarse acechando la cabecera de la cama. Le dolió verla con el tubo todavía y le dolió mas verla reacomodarse una y otra vez incomoda. Haciendo a un lado todas las precauciones del médico y esperando que ella no se fuera a enloquecer por su imprudencia comenzó a relatarle en lenta cadencia todos los hechos tal y como él los había vivido desde que ella fue secuestrada, tal vez mas adelante pudieran hablar de cómo había sido la experiencia por parte de ella pero ahora le relataba solamente por que ella se lo había pedido, parecía tan perdida y pequeña en esa cama de cuidados intensivos que solo quería guardársela en el bolsillo para su propio deleite.
Paso contándole las llamadas y el proceso que siguió después cuando empezaron recibir llamadas anónimas dando detalles que solo un traidor podía saber. Le conto que el escolta con quien estaba era el único que había quedado vivo de todos con los que iba ese día y que después de que fue llevada del hangar todo había explotado y nadie había quedado vivo. Con esa inflexión al decir que ninguno de esos bastardos lo había logrado los ojos de Sakura se dieron a las lágrimas que secó penosamente de sus mejillas acartonadas.
- No debí decirte nada – dijo Shaoran frenando el impulso de inclinarse y secarle el mismo las lágrimas especialmente cuando se movió en la silla y ella volvió a apartarse.
Ella negó con la cabeza pero no sabía si estaba afirmando que no debió decirle nada o simplemente negaba para autorizarlo a que continuara.
- Debes descansar, mañana nos veremos otra vez – iba a inclinarse a darle un beso en la frente pero se lo pensó mejor. Aunque ardía en deseos de hacerlo estaba seguro de que ella se lo impediría.
- Gra…- tosió sonoramente y tomó aire con fuerza – Gracias por decírmelo –
- No creo que haya hecho bien pero supongo que no he hecho muchas cosas bien-
La mirada de ella busco la suya y él la sostuvo nuevamente cautivado por la forma almendrada y verde de sus ojos. Cómo la amaba. Ella se recostó en la cama y apoyó finalmente su cabeza en la almohada cerrando los ojos y diciendo:
-Adiós –
Él espero a que se durmiera para salir de esa casi prisión.
Cerró los ojos y se agarró partes del cabello desesperado por hacer algo más que dejarla esa noche allí sabiendo que ya estaba en este plano. Nada había salido como lo había esperado, no había sido capaz de gritarle que la amaba y que no conocía alegría mayor a la de saber que estaba viva. Sacó el móvil y tecleó un mensaje para Eriol comunicándole las nuevas, seguramente iría en la mañana con la doncella para ver a Sakura y a partir de ahí no tendrían mucho tiempo para hablar en privado hasta que ella terminara de recuperarse y volviera a la casa. Durante un momento se preguntó si ella volvería, no sabía nada de lo que era ahora Sakura después de la experiencia terrible que le había tocado vivir. Puede que incluso sus sentimientos hubiesen cambiado y de ser así seguramente tendría que esforzarse para conquistarla de nuevo aunque todavía se preguntara como había logrado que alguien con el corazón como ella pudiera enamorarse de un ser despreciable como él mismo.
/*/
Eriol cerró el celular y miró hacia Tomoyo que se hallaba sentada tejiendo un individual casi que sumida en sus pensamientos, había ido a visitarla después de dejar a Shaoran y habían hablado, ella estaba concentrada en su costura y ahora lo miraba como si temiera preguntarle quien era a pesar de tener el derecho.
Sentía por dentro su pecho a punto de explotar de alivio, la recuperación servía para dos marchas, para aliviar la irascibilidad de su amigo y para que la boda con la doncella fuera un hecho más probable.
- Era Shaoran – dijo sentándose al lado de ella. Tal como hacia siempre que él estaba cerca apartó su costura y se sonrojó intensamente.- Tu señora ha recuperado la conciencia –
Tal como lo había vaticinado ella lo miró entre sorprendida e incrédula luego lanzó sus brazos a su cuello y se refugió en su hombro mientras lloraba con placidez.
Duró mucho tiempo su abrazo, después ella se separó tocando levemente el pecho de Eriol en cuya camisa habían quedado plasmadas algunas de sus lágrimas.
-Lo siento – dijo alejándose lentamente. El acunó su cara en sus manos y le besó suavemente la nariz.
- No te disculpes, Sakura es como tu hermana y es lógico que estés así por su recuperación -
- Es que… durante tanto tiempo fue algo casi que imposible…- puso sus manos sobre las de Eriol y le besó inocentemente la nariz a él. – Gracias… por soportarlo todo a mi lado-
El asintió sonriéndole y después la beso en los labios suavemente.
- Si nos es permitido mañana te llevaré a verla -
Tomoyo asintió contenta y después presto su boca para que Eriol siguiera aprovechándose de ella. No le habló de nada de la boda pero Eriol sabía que era solo cuestión de tiempo antes de que ella accediera a que formalizaran una fecha.
/*/
Al día siguiente Ruby entró temprano en la mañana para ayudar a Sakura a bañarse, ese día y los siguientes, después de muchas valoraciones, le decía la enfermera, tendría su primera cita con el psiquiatra que evaluaría las consecuencias que quedaron de la experiencia traumática que ella había tenido y aunque no le gustaba la idea de hablar su garganta había amanecido un poco mejor. Tomo los antibióticos y el enjuague para garganta y espero al primero de siete médicos que vinieron a verla.
Muchos de ellos solo le preguntaban cómo se encontraba o como seguía, solo dos de ellos revisaron su tubo y le dieron la buena nueva de que sería retirado en dos días más si todo iba bien.
Al medio día mientras era alimentada con un caldo sin sabor vio a lo lejos y con una bata de protección a Tomoyo caminando hacia ella con lágrimas en los ojos. Los de ella misma se llenaron de humedad al verla, como la había extrañado en ese tiempo.
Cuando entró y la enfermera se retiró ambas se abrazaron todo lo fuerte que la condición de Sakura les permitió.
- Gracias por venir – dijo Sakura con la voz ahogada secando suavemente las lágrimas del rostro de Tomoyo y las suyas propias.
-Pensé… que nunca la volvería a ver - dijo Tomoyo entre lagrimas ahogándolas con su puño.
- Ya estoy de vuelta – dijo Sakura apartándose finalmente y mirando a la doncella que tomó una silla cercana y se sentó en la cabecera de la cama. - Cuéntame ¿Qué ha pasado por aquí? –
Tomoyo le hizo un recuento de la situación, explicaba los detalles específicos que la enfermera Ruby no había podido, le explico detalladamente lo que el mismo señor Eriol le había revelado a ella. Sakura se sobresaltó internamente cuando Tomoyo repetía una y otra vez que el señor Li había estado al pendiente, demasiado al pendiente. Intentaba no hacerse ilusiones por lo que no dejó que esa pizca de información la alterara más de lo conveniente. Lo que si le llamó la atención fue cuando Tomoyo le reveló entre sollozos de alegría que el señor Hiragizawa y ella finalmente se iban a cazar. Durante unos momentos envidió la felicidad y los destellantes ojos de Tomoyo, después se sintió como una miserable por esos pensamientos infundados, sinceramente lo único que deseaba para su doncella era que su matrimonio fuera lo totalmente opuesto a lo que había sido el suyo propio.
Lo que seria, pensó mas para sí, de todas maneras Tomoyo se enteraría tarde o temprano que tenía intenciones de pedirle la separación a Shaoran, aunque eso violara todas las leyes de la física y aunque su padre no estuviera de acuerdo y la repudiara aun mas por ello no iba a quedarse al lado de Shaoran mas tiempo.
Cuando Tomoyo se fue llegó la enfermera con la media cena. Se la comió esperando conseguir la suficiente fuerza para lo que le esperaba.
/*/
Touya leyó el mensaje que le llegó al móvil, provenía el jefe de seguridad Liu y decía que su hermana había vuelto a la conciencia. Como cualquier Kinomoto hombre que se respetara la emoción de alivio no se manifestó en su rostro sino en su corazón, acaba de salir de dejar dormido a su padre y no le iba a dar la noticia hasta que hubiese descansado bien.
Había permanecido en esa casa con autorización de Li, los dos, como la familia de su esposa, aunque sabía que no le caía bien al marido de su hermana y el sentimiento era completamente mutuo. Aunque Touya sabía que no tenían derecho a reclamar nada a Li ya que ellos mismos, la familia de Sakura, la habían tratado como una prisionera y a medida que el tiempo había pasado la cosa había empeorado. En el mensaje Liu le detallaba lo sucedido y las probabilidades de recuperación de Sakura eran bastante altas.
Cerró el móvil y respiró hondo antes de dar la vuelta por uno de los pasillos y tropezarse de ello con una muy cargada de ropa señora Mizuki.
Ella le había dado su nombre y apellido y el respeto que siempre había sido una de sus grandes virtudes le impedía llamarla por su nombre de pila. Aunque se sentía idiota llamándola señora ya que ella no aparentaba tener más de treinta años. Después de su primer encuentro en la cocina habían sido dos más pero ninguno lo había llevado más allá de preguntarle su nombre. Una parte muy profunda le decía que ella le gustaba y aunque no la conocía si se conocía a sí mismo y sabia que lo que había sentido al mirarla a los ojos no lo había sentido nunca.
Se agachó para ayudarla a recoger lo que habían tumbado juntos y cuando se pusieron de pie ella le dirigió una trémula sonrisa y siguió su camino a donde fuera que se dirigiera.
Mientras caminaba Kajo sentía su corazón sosegarse a medida que daba los pasos, había sido un encuentro casual y tan repentino y poco duradero como los demás, ella también había contado los encuentros que habían tenido y no podía dejar de llevar a ese muchacho en su cabeza. Debería dejarse de ideas tontas y madurar… más.
Nunca había tenido amor en su vida y no iba a empezar ahora, el amor era para los débiles y ella no quería serlo, su educación se lo impedía.
/*/
A medida que avanzaron los días finalmente llego el turno del Dr. Tsukishiro para ver a la señora Li. Esta había estado recibiendo la visita de diversos especialistas y también de su esposo.
Su esposo.
Yue no veía esto como impedimento para acercarse, aun no sabía si tenía algún interés romántico en ella pero estaba seguro de que algo tenía esa mujer que lo atraía sin saber por qué. Se cuestionaba continuamente, mientras estudiaba el caso, si en caso de que se tratara de algo más que atracción por una mujer, como actuaria.
Caminó los pasos que lo separaban de la unidad de cuidados intensivos de donde ella saldría en los próximos días. Su tubo de tórax había sido retirado por orden del cirujano y su corazón marcha a la perfección recuperándose satisfactoriamente.
Tocó con los nudillos la puertecilla del cubículo y ella levanto la mirada del libro que estaba leyendo para mirarlo a él. De inmediato quedó embebido por esa mirada verde que solo había visto una vez personalmente y de resto en fotos. Era una muchacha simplemente esplendida, con color de ojos inusual, palidez e inocencia a pesar de lo que había sufrido, o eso era lo que revelaba su rostro, una inocencia incorruptible y hermosa.
- Buenos Días – dijo acercándose la silla y caminando hacia la cabecera de la cama. Los ojos de ella lo siguieron hasta que se sentó en la silla y aclarándose la garganta ella le respondió el saludo. Su voz lo cautivo de inmediato y espero poder contener la oleada de sentimientos desconocidos que estaban comenzando a apoderarse de èl. – Me llamo Yue Tsukishiro y soy su médico psiquiatra. Normalmente en casos como el suyo queda algún tipo de trauma psicológico, no soy su medico orgánico, simplemente puede verme como un amigo con el que hablar –
Ella lo escuchaba en silencio, no se sentía particularmente confiada en ese momento pero al verlo tan serio, con su bata y confianza de medico intento pensarlo dos veces. No sabía por dónde empezar más que por mirarlo y asombrarse nuevamente de cuan perfecto y bien definido era su rostro. Su conciencia la llevo a comparar incongruentemente su cara con la de Shaoran. Los rasgos de este médico eran particularmente angelicales sin hacerlo ver andrógino, los rasgos de Shaoran eran duros, serios e implacables. Eso le dio confianza, no era una experta leyendo rostros pero después de Tomoyo no había confiado en nadie más. Además la presencia de ese ser la llamaba de una manera extraña como si pudiera comenzar a sentir una conexión instantánea aunque no lo conociera realmente.
Sonrió con premura y espero a que el comenzara con sus preguntas. Pero él solamente la miraba como si esperara que fuera ella quien iniciara la conversación.
- No sé por dónde empezar – comentó sintiendo esa sensación de que la sangre subía toda a su cabeza.
- Cuénteme de su infancia – dijo el doctor cruzando los brazos sobre su ancho pecho y haciendo que la bata se estrechara en lo que parecían ser brazos bien formados.
- No me interesa hablar de mi infancia – respondió casi que automáticamente ante el rechazo que se produjo en su cabeza al intentar recordar cómo había sido esa época, llena de privaciones, no monetarias sino espirituales.
- ¿Hay algo de lo que quiera hablar? ¿O continuaremos con esa terapia en silencio, mirándonos a los otros hasta empezar a contar defectos? – por un segundo Sakura se sintió atacada y levantó sus ojos impotentes para encontrarse con la mirada sonriente del médico.
- Lo siento… no estoy acostumbrada a hablar demasiado – cuando era pequeña nadie le ponía atención y al vivir con Shaoran se había limitado a hablarle de lo necesario o cuando la sacaba de sus casillas.
- El objetivo de esto es que se sienta mejor, psicológicamente hablando –
- No me siento especialmente desconcertada o desubicada – el resoplo una risa entre dientes.
- Eso es un estereotipo, todo el mundo piensa que el hecho de hablar con un psicólogo o psiquiatra implica que hay algo mal en sus cabezas -
- ¿Y no es así? – preguntó ella pensando que la voz del médico era especialmente calmante, como una inyección de analgesia después del pinchazo.
- No, al menos no en mi caso ¿o me ve con cara de pensar que usted está loca? -
Ella no podía identificar lo que había en la mirada de ese hombre cuando la veía a ella. Y no quería empezar a hacerlo, durante mucho tiempo se había preguntado qué pasaba por la cabeza de las demás personas cuando la veían a ella y no había resultados concluyentes, así que era frustrante.
-No lo sé – respondió con sinceridad. – Usted puede pensar muchas cosas de mi y aun así permanecer estoico mientras yo me devano la cabeza sacando muchas conclusiones de que es lo que piensa -
- No se desgaste, la verdad pienso que usted es una mujer llena de valor, belleza e inocencia- era completamente fuera de ética el hecho de alabar las virtudes de los pacientes, más bien su trabajo era exaltarlas de manera que ellos se dieran cuenta por si mismos de todas sus bondades pero con ella había sido imposible contenerse.
- Gracias por eso, aunque este desviándose de la realidad de mi –
- ¿A qué se refiere? –
- No soy valiente, porque de haberlo sido en estos momentos no me encontraría en esta situación, no soy bella por que las mujeres bellas consiguen cosas con las que yo ni siquiera me he atrevido a soñar y lo poco que quedaba de mi inocencia fue tomado por aquel hombre que me secuestró -
- ¿No cree que sea hermosa, valiente e inocente? Una persona hermosa lo es sin necesidad de que se lo digan y cuando se lo dicen es como se ve a los ojos del que lo pronuncia, una persona valiente está viva, como usted, después de la terrible experiencia que le tocó vivir y una persona inocente se sonroja como en este momento lo está haciendo usted – dijo Yue estoicamente, como si de verdad creyera cada palabra que decía.
Sakura lo miro con los ojos humedecidos, como si en realidad no esperar a que el respondiera con esos argumentos o como si nadie nunca la hubiera halagado con nada. Si él hubiese estado en el lugar de Li habría atesorado a esta inocente con muchas cosas.
- Veo el enfoque en estos momentos de cómo poder ayudarla. Va a tener que aceptar en esta terapia esas tres iniciales cualidades y darse cuenta de otras más que la rodean-
- Solo quiero…- ella inspiró hondo como si estuviera tomando fuerzas de donde no tenia - Solo quise una vida normal desde pequeña, y nunca lo conseguí, no creo que eso vaya a cambiar ahora, tengo un esposo que no me ama, una casa que no es mía, lo único mío es mi amistad con mi doncella que me acompañó al inicio de esta nueva desventura que fue preparada para mí por mi padre y el tío de mi esposo -
- No necesita depender de su esposo, no en estos tiempos –
- Fui su esposa secreta, fui criada casi que feudalmente, no puedo cambiar conceptos de tradición de la noche a la mañana -
- Si puede, mucha gente lo hace, y carecen de su valor -
- En estos momentos lo único que quiero es vivir en paz, ya he tenido suficiente de obligaciones, de… tanto -
- Sakura… - dijo Yue acercándose y tomándole la mano al ver la mirada de desolación de ella - No soy de las personas que creen en misticismos, dioses, budas y todos aquellos entes en los que la gente se refugia en busca de ayuda ficticia. Pero creo que la misma naturaleza le ha dado una oportunidad para empezar de nuevo, una vida como siempre la quiso, lejos de las tradiciones, y de las cosas que le son adversas -
Ella lo escuchaba pensando en que eso mismo había creído ella en ese periodo previo que vivió antes de volver a la realidad. Que si iba a morir que fuera así, y si no que aquello era una oportunidad que el destino le estaba dando para cambiar la vida que ella misma había escogido por sumisión ante lo que los demás siempre quisieron.
-¿Como podría? – dijo no solo pensando en con que se mantendría, de qué viviría sino también en lo que diría Eriol y si por esa decisión que quería tomar se vería afectada la boda que estaba planeando con Tomoyo.
- Piense primero en si está segura de llevarlo a cabo, en si de verdad cree que un cambio es lo que debe tener su vida -
Contra eso no tenía nada que pensar, sabía que necesitaba un cambio, y era porque no quería sufrir más.
- Quiero hacer un cambio- el doctor le sonrió beatíficamente y asintiendo comenzó a tomar notas.
- Hablemos de objetivos a corto, mediano y largo plazo, ¿que quisiera llevar a cambio de aquí a unas semanas? -
Sakura lo pensó por unos momentos y lo único que le venía a la mente era:
- Alejarme de mi esposo, que me deje en paz -
El sonido de una puerta abriéndose interrumpió la consulta lo suficiente para que ambos miraran hacia la puerta y vieran a un fiero Shaoran entrando como tromba al cubículo y mirándolos como si de alguna manera lo hubieran traicionado.
