Bueno les traigo un nuevo capitulo de dinastía, poco a poco, a pasos un poquin largos, vamos acercándonos a la conclusión de esta historia, gracias por estar ahí y por su paciencia, nos leemos en un próximo capitulo. Tenia unos errores de ortografia que me encargué de corregir en su mayoria, espero que sepan disculparme.

Mara

Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP

DINASTÍA LI

CAPITULO XXVII

Shaoran sabia que ese momento llegaría, sabia que a medida que pasaban los días el encuentro entre su mujer y ese medico iba a ser inevitable. Una cantidad de poderosas opciones le habían pasado lista en su cerebro. Cambiarla de hospital, lo cual implicaría cambiar a toda la escuadra medica que sabia del estado de su mujer y estaban al corriente de todos los detalles tanto como él mismo. Cambiarla de medico lo cual implicaría exactamente lo mismo y haría que se sintiese aun mas estúpido de lo que ya se sentía. Entre otras muchas...

¿Que se había apoderado de él? Los celos definitivamente eran demasiado malos consejeros. Le estaba cegando ante lo insoslayable y ademas estaba demasiado al tope con todo y recordando una y otra vez el encuentro con Sakura. Sabia que podía haber sido mejor. Sabia que lo seria, solo tenia que tener un poco mas de tiempo. Después de todo una oportunidad les había sido dada, a ella de vivir y a él de hacer las cosas mejor. Y no pretendía perderla.

No la volvió a visitar, al menos que ella se enterara, sabia que su presencia la afectaba y no esperaba causarle mas problemas de los que ya había acarreado para su vida. todos los días indagaba de sus progresos, investigaba de sus inquietudes y escuchaba como eran respondidas, ansiaba el momento oportuno de confesarle todo y ahí si, a pesar de que ella estuviera fría e inamovible, le diría todo lo que había guardado para si.

El día en que Sakura tenia programada la visita del psiquiatra habría querido estar presente pero el medico de cabecera de su esposa le había dicho que su presencia sería contraproducente. Y lo había entendido por una parte. Pero nadie le impediría estar ahí, nadie excepto que ese día se presentó un inconveniente con un negocio crucial de su empresa y aunque quería dejarlo todo en manos de Eriol y Liu no se haría el negocio si el no estaba presente, era un asunto legal extremo y se iría a la cárcel y ellos también si no lo solucionaba. no le llevo mas de unos minutos, o eso le pareció, solucionarlo pero el camino de regreso a la clínica fue largo y tortuoso por el flujo de carros y tuvo que subir los últimos tramos de la institución corriendo como alma que lleva el diablo.

Cuando entró a la unidad de cuidados intensivos la enfermera de recepción le dijo que la consulta ya había comenzado y empezó a caminar hacia la unidad de su esposa tan rápido y sigilosamente como sus pies se lo permitieron. Antes de entrar escuchó la tenue voz de su mujer hablando, el sonido le parecía como unas campanillas, casi inaudible pero presente, y también la voz mas oscura y decidida del medico, por entre el vidrio podía ver que era él, ese cabello de extraña tonalidad rubia ceniza, inclinado demasiado cerca de la cama de su esposa y con una de sus manos en las de él.

Vio rojo, como seguramente hacían los toros cuando alguien agitaba esas telas delante de ellos. su mente le hacia la jugada y el la seguía como borrego. Habiendo infinidad de posibilidades de por qué estaban tan cerca uno del otro la única que se le ocurría era que el medico estaba coqueteando con su esposa, yendo contra todo código moral que ellos mismos juraban.

Permaneció estoico donde estaba esperando que su corazón se calmara, no era un neandertal de las cavernas (bueno, si lo era) y no podía dejarse llevar nuevamente por sus instintos. excepto que una parte de la conversación, y lo que decían se hizo campo en su oído derecho.

- ¿Como podría? - decía ella, y el tono de inquietud y miedo estaba tiñendo cada letra de esa frase, por un momento se le encogió el corazón y se preguntó sobre que asunto ella dudaba tanto.

- Piense primero en si esta segura de llevarlo a cabo, en si de verdad cree que un cambio es lo que debe tener su vida -

¿Cambio? Si, evidentemente nada iba a ser igual, ella iba a volver a su casa y la tendría viviendo como la verdadera princesa que era. Una vez la situación de su seguridad y del finiquito de esa porquería que era el maldito Kato ella seria libre para ser una esposa convencional de estos tiempos, no de esas épocas en las que le había tocado crecer, y con un marido amoroso al lado que la protegiera de todos y de todo.

- Quiero hacer un cambio - decía ella con un poco mas de desición y menos miedo en su voz como si algo que hubiese visito, seguramente en el rostro del medicucho le hubiese dado algún tipo de fuerza para decidirlo así. escuchó el rasgar del un lápiz sobre papel y esperó ansiosamente, sintiéndose como un espía de pacotilla, a que lo siguiente fuera hablado.

- Hablemos de objetivos a corto, mediano y largo plazo ¿Qué quisiera llevar a cabo de aquí a unas semanas? -

Seguramente la mujercita querría tener paz y tranquilidad en su casa, al menos durante los primeros días en que pudiera estar segura de que no perdería su libertad de nuevo, seguramente también quería salir de esa unidad donde había estado hospitalizada tanto tiempo, una lista interminable de deseos se abría ante él proveniente de ella pero lo que respondió destrozó completamente sus visiones de ellos juntos, el futuro que tan brillantemente él había planeado sin contar con la opinión de ella, sin saber realmente si ella quería seguir a su lado o no. Ella se lo estaba confirmando nuevamente, la amaba pero nunca terminaría de conocerla realmente.

- Alejarme de mi esposo, que me deje en paz -

No tenia derecho a sentirse herido pero así era, se sentía devastado justo en ese momento al enterarse de cuales eran los verdaderos deseos de Sakura. ella no quería darle una oportunidad a lo de ellos pero sabia en el fondo que era por que ya había dado muchas y el no las había visto, en medio de su ceguera.

Pero era algo que no podía permitir, no dejaría que ella se fuera, no podía dejarla, tenia la sospecha de que si lo hacia nunca la volvería a ver, y era algo para lo que, después de todo lo que había pasado, no se sentía nada preparado. Antes de siquiera pararse a pensar si estaba haciendo bien o mal entró en el cubículo de la UCI y ellos instantáneamente se alejaron uno del otro ante su mirada. esperaba no estar mostrando nada en su rostro que pudiera revelar que había escuchado una parte de lo que habían dicho, la mas dolorosa para él, aunque puede que su cara lo estuviera delatando después de todo por como ellos a su vez lo estaban mirando.

- Buenos Días - dijo con la voz excesivamente seria, se dio cuenta de que el medicucho lo miraba seriamente, nuevamente se sentía como si fuera un rival y el sentimiento era completamente mutuo.

- Buenos Días, señor Li, precisamente nos encontrábamos en la primera consulta de... su esposa - Shaoran lo miró impasiblemente siendo consciente de que Sakura aun no había respondido aunque el saludo había sido exclusivamente para ella. Cuando dirigió sus ojos a su forma delgada y débil la mujer apartó los ojos temiendole, o quizá completamente incapaz de mirarlo a los ojos por la repulsión que le producía, o simplemente no quería mirarlo. Puede que temor no fuera, después de todo no temía en nada a la idea de abandonarlo. El silencio perduró hasta que ella cedió.

- Buenos Días -

Yue sabia que no debía estar ahí, o al menos no debía permanecer, pero su instinto de protección, obsesivamente dirigido a ella le decía lo contrario, quería defenderla de la intensa mirada de su esposo, quería tomarla en sus brazos y apartarla de ese hombre que, por todo lo que había escuchado, no la valoraba en absoluto. Ella le temía, a pesar de que quisiera abandonarlo o quizá solamente se hallaba enfadada y su enfado parecía miedo, tendría que conocerla mas a fondo para saberlo.

Sakura observó a Shaoran mientras lentamente este comenzaba a caminar hacia ellos, como si fuera algún animal salvaje al acecho y se paraba a los pies de la cama aferrando con fuerza los bordes de esta con toda la fuerza que hacia falta para que diez nudillos aparecieran blancos.

Algo perdido dentro de Sakura quería obligarla a preguntarle cansinamente por qué estaba de mal humor. Aunque parecía estar siempre de ese semblante en ese momento era aun mas notorio, pero se contuvo. Si quería llevar a cabo los propósitos que se había fijado minutos antes debía empezar en ese momento. Permaneció callada esperando que él y el medico llevaran la conversación, a pesar de que su garganta se había recuperado parecía que perdía el habla en presencia de ese marido suyo. Seguramente Shaoran querría saber como evolucionaba, seguramente quería saber que tan rápido volvería a encerrarla en la mansión e irse a vivir su vida loca como antes. Observó un momento la mirada de Shaoran fija en el rostro del psiquiatra y pensó en si los instintos homicidas podían verse en los ojos, y decidió que si.

Cuando ninguno de los tres dijo nada mas el silencio se volvió como un aire viciado que Sakura se veía obligada a respirar sin hacer nada para detenerlo, se sentía extrañamente como algún tipo de trofeo que estaba en medio de dos contrincantes, bueno, acostada en medio.

Finalmente seria el Dr. Tsukishiro quien daría su brazo a torcer. Aunque todo en él le decía que se opusiera finalmente ganó la lógica, el marido tenia que estar ahí "Por ahora" pensó para si el medico poniéndose de pie de la silla y estirando su larga, estilizada y masculina mano hacia Sakura que la tomó sin dudarlo y la apretó con mas fuerza de la necesaria, como un pedido mudo de que no la abandonara y por segundos quiso ceder. Si el fuera el amante de ella no dudaría en ceder, pero por ahora seguía siendo solo su medico y a pesar de estar violando las reglas medicas de no enamorarse de sus pacientes estaba cayendo rápida e irremediablemente en un enamoramiento demasiado intenso con esa muchachita. En ese momento lamentablemente se hallaba en juego la reputación de la clínica como institución con altos valores morales y respeto hacia los pacientes y su reputación como medico de la clínica por estar contra fraternizando mas de lo que era permitido con sus pacientes.

Pero todo se resumía al por ahora. Algo en él mismo le decía que tenia que ayudarla y de alguna manera u otra lo haría. Soltando la mano de ella casi que con pesar por su expresión desolada le dijo en un modo que sonaba a tierna advertencia.

- Volveré mas adelante, nos vemos - dijo finalmente abandonando a la mujer de ojos suplicantes a la voluntad de ese espécimen que tenia como esposo.

Cuando se fue Shaoran se sintió un poco decepcionado de que no se hubiera armado camorra, en esos momentos quería vérselas a puños con alguien para liberar algo de la tensión que lo estaba consumiendo, quería azotar algo y que mejor cosa que un idiota que andaba metiendo ideas raras como cucarachas en la cabeza de su mujer. Nuevamente volvía a sentirse como el jugador al cual le llevaban ventaja. Él era lo que el doctor no. El medico parecía tener en cuenta los sentimientos de los demás, parecía practico, bien parado y serio. Shaoran aunque serio y educado se dejaba llevar por sus instintos. era como el fuego, como un lobo salvaje intentando dejar atrás su verdadera naturaleza. Y justo en ese momento se preguntaba si estaba ciego ante una verdad que no quería aceptar, se indagaba si él era lo suficientemente bueno para alguien como Sakura.

Intentando convencerse de que así era quiso hablar suavemente, quiso enunciar educadamente que no permitiría que se fuera pero su tono fue amenazador, todo lo contrario a lo que quería, sus instintos lobeznos haciéndose cargo de su boca.

- Así que quieres alejarte de mi -

Sakura abrió mucho los ojos percatándose en dos segundos que Shaoran si había estado escuchando la consulta. Se sintió traicionada en su intimidad pero recordó que no era la primera vez que su marido la traicionaba, ya debería estarse acostumbrando aunque no se quedaría el tiempo suficiente para hacerlo. ya no. No haría nada para delatar su dolor, había dado suficiente de si misma para eso. Tratando de convencerse de que no tenia un acceso de miedo mezclado con adrenalina finalmente tuvo el suficiente valor para mirarlo a los ojos y sostenerle la mirada.

- Si - la voz le salio temblorosa pero no era tiempo de ponerse a pensar en como había sonado, lo único que le interesaba era poner el claro lo que había decidido. - Quiero alejarme de ti, quiero que me des el divorcio e irme de tu casa - dijo ello rápidamente antes de desfallecer ante los ojos pardos que casi la redujeron a polvo, eran tan intensos y expresivos que volvió a amilanarse durante un momento, como si todavía fuera la misma mujer que él ni siquiera se había preocupado de conocer.

- ¿Cual es la razón? - a Shaoran no se le ocurría ninguna, al menos no en ese momento, era un miserable, claro que sabia por que, aunque ella no supiera todo lo que había sufrido intentando encontrarla, no encontraba ocasión de confesarle su amor, y en esos momentos eso era lo ultimo en lo que estaba pensando, por lo pronto conseguir que no se fuera de su lado, mas adelante agasajarla, pero primaba el instinto de conservación y así tuviera que usar sus tácticas mas sucias, ella no se iría de su lado.

- No voy a contestar a esa pregunta - dijo Sakura mas moduladamente pero sintiendo su corazón palpitar en su pecho de manera angustiante.- Simplemente no quiero estar mas a tu lado -

Quería ahorrarse otro año mas de esa vida condenada al ostracismo que él había elegido para ella, averiguar si había algo mas allá de lo que ella misma había vivido.

-No vas a divorciarte de mi - había tal inflexión en su voz que Sakura sintió intensificarse su miedo pero eso no la haría cambiar de opinión, quería y debía mantenerse fuerte. Shaoran por su parte intentaba evitar al mínimo algún tipo de confrontación pero se acercaba peligrosamente al limite de su paciencia por el pensamiento de la marcha de ella, que por supuesto cada vez estaba mas cerrada y no creería una palabra si le decía que la quería con locura.

- Por favor - dijo en tono suplicante sintiendo un acceso de desesperación que rayaba en la insanidad. Nunca había rogado por nada, al menos no frente a alguien, siempre había sido dentro de su mente por que sabia que era inútil y aunque su posición no cambiaría empezaba a pensar que estaba perdiendo el poco y valioso tiempo que había conseguido. - Tu no me quieres a tu lado, nunca lo hiciste, mi presencia te fue impuesta y lo aceptaste por que así estaba estipulado, pero nunca me has querido, nunca quisiste una esposa, y después de todo esto lo único en lo que quiero y puedo pensar es en dejarte vivir tu vida, así como lo hacías aun estando casado conmigo, no me necesitas y puedes dejarme libre, liberarnos a los dos solo firmando un acta de divorcio -

El dolor era casi que palpable, Shaoran sentía sus fuerzas desvanecerse ante la suave y locuaz suplica pero no podía hacer nada, ella no se iría si estaba en sus manos.

-No puedo - aceptó ante ella pero no dejando traslucir ninguna emoción. Sakura bajo la mirada y la fijo en sus manos imperceptiblemente temblorosas.

- ¿Que sentido tendría?, piénsalo bien. No quieres a una señora Li, quieres tu vida en la ciudad, con mujeres hermosas de tu brazo, gastando millones en causas inverosímiles, no tienes razones para retenerme. Quiero irme, quiero ver la boda de mi doncella y después quiero irme -

- ¿A donde irías? ¿De qué vivirías? Por demás esta descontado que no irías con tu padre, guardas rencor hacia el por orillarte a esta unión. No tienes nada con lo que empezar y si te dejo, te iras sin nada mas que lo que tienes puesto - No había crueldad en el tono de Shaoran pero estaba utilizando la táctica del temor que todos teníamos a emprender nuevos proyectos para manipularla.

- Serias capaz de hacer algo así? Después de todo este tiempo de permanecer en silencio, de aguantar todo lo que me hiciste. no me darías nada para empezar de nuevo? - el reproche mezclado con la incredulidad estaban haciendo un nudo en la garganta de Sakura.

- Tu eres quien quiere irse - dijo razonablemente e implacablemente.

- ¡Porque quiero ser libre!- exclamó fuera de si Sakura - ¡Quiero librarme de tu presencia y los recuerdos que tengo de ti y de esta cosa horrible que me paso! ¡Quiero la vida que me fue negada, quiero que alguien me ame de verdad, quiero tener hijos...! - perdió la fuerza y comenzó a llorar por lo que sabia que no conseguiría.

Shaoran quería llorar con ella, pero debía permanecer fuerte, tenia que hacerlo, por salvar lo que sabia que ambos podían conseguir. No seria fácil y solo ahora comenzaba a ver el arduo camino que tenia por delante, pero nunca había sido perezoso, ni se había rendido ante algún obstáculo. La empresa y el reto mas importante de su vida acababa de ser puesto en bandeja de plata y no pensaba dejarlo de lado. Ella entendería, se proponía en esos momentos hacerla entender.

Sakura vio como Shaoran se iba por el rabillo de ojo, aun seguía mirándose las manos temblorosas pensando en cuales eran sus opciones. Sentirse nuevamente traicionada en esos momentos se volvía algo tradicional, aprendía ahora que aunque tuviera padre, hermano y marido se nacía solo y se moría solo.

Evaluó sus opciones pensando en cual era la mas razonable, Shaoran tenia razón, maldito fuera (pensó en retractarse de haberlo maldecido pero al pensar en todo lo que le había ducho, en como lo había visto en el pasado y demás, lo único que se le ocurría era maldecirlo otra vez)ella no tenia nada que fuera propio, ni siquiera joyas, tal vez sus vestidos pero dudaba mucho que pudiera hacer una fortuna de ellos, eran mas bien sencillos y nada fuera de lo convencional. Siempre le habían dado todo pero en esos momentos debía aprender a enfrentar la vida como lo que era, una gran nada.

No tenia un anillo real de compromiso o casada lo cual le daba una idea de lo mucho que Shaoran la apreciaba como esposa. Seguramente solo le había servido cuando no tenia una mujer disponible y por eso habían consumado su matrimonio, recordó las caricias pausadas... los besos lentos y llenos de una sensualidad desconocida para ella. Cerró los ojos intentando no dejándose avasallar por recuerdos que a la larga no le servirían de nada, aunque fueran las únicas memorias que conservara de las veces que estuvo cerca de él no podía vivir de ellas para siempre.

Pensó en lo que el dr Tsukishiro le había dicho y eso le dio un poco mas de fuerzas para seguir. Y la única opción que encontró en medio de toda su desesperación la tenia en ese medico. Él la ayudaría a escapar.

Huir era un buen método cuando lo que tenias en frente se hacia cada vez mas denso, y dentro de su corazón Sakura sabia que era la única opción y contaba con que ese doctor la ayudaría. Tenia que hacerlo, se veía como alguien en quien se podía confiar. Esperaría a que llegara nuevamente a otra sesión y le comunicaría sus planes esperando que no la tildara de loca y en vez de ayudarla, la ayudara pero a recluirse en una institución mental o algo así,.

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Tomoyo tocó casi con reverencia la tela del muestrario que estaba evaluando. Eriol le había dicho que una modista de un especializado centro de confecciones la recogería en la casa para llevarla a que escogiera la tela que le gustaría para su vestido de bodas.

Completamente emocionada dejó que la mujer que la condujo la llevara a ese sitio y le mostrara sus telas. Todas eran preciosas y la pequeña doncella no sabia cual de todas esas hermosas telas escoger. Miró a la mujer llena de dudas y la señora entendió a la perfección la mirada de la hermosa muchachita. Muchas mujeres habían pasado por ese centro con esa duda pintada en sus rostros y ella sabia como aconsejarlas, lo mejor que una mujer le podía decir a otra.

- Escoja aquella con la que sabe que va a sentirse cómoda, al igual que el diseño de su vestido. Un matrimonio se supone que es una ocasión especial y por especial debemos sentirnos bien con lo que portamos -

- Pero que sucedería si escogiera mal e hiciera quedar mal a mi prometido – comentó inocentemente Tomoyo.

- Si él la ama de verdad no le importara realmente como vaya vestida -

Tomoyo pensó en cuando no estuviera vestida y se escandalizó un poco dentro de si al pensar siquiera en eso, pero su curiosidad virgen se lo impedía y no podía negar que se había imaginado muchas veces a Eriol y a ella solos. Senea se burlaba constantemente de ella después de volver del retiro de las montañas diciéndole que cuando se casara en la cama seguramente seria tan fría como en el exterior.

No era fría, pensó Tomoyo con rebeldía. No era fría una persona como ella, que se sonrojaba con pudor y sentía como le hervían las mejillas y las manos cada vez que estaba cerca de Eriol. Suspiró pensando que nuevamente se estaba dejando llevar por los recuerdos de un pasado que tenia planeado enterrar y dejar atrás. Una nueva vida empezaba para ella. No, era en ese momento cuando comenzaba a vivir.

Se acercó a la mujer y la abrazó deseando por un momento que fuera su señora, quien seguramente estaría esperando para que le contara los detalles de su boda. La doncella se sentía un poco mal por estar tan feliz pero Sakura le había asegurado que todo marchaba bien, que se asegurara de ser feliz por las dos y que no se preocupara por ella. Que estuviera segura de lo que tenia y conseguir y que contara con su presencia.

Tocó la seda rojiza y se enamoró instantáneamente del material, miró sonriente a la consejera de modas que a su vez asintió completamente encantada.

- No debería decirlo yo, pero tiene usted un gusto excelente -

Comenzaron a tomarle las medidas y cada vez se sentía mas cómoda en ese sitio, todas las mujeres allí la felicitaban por su compromiso y le decían que seguramente seria una de las novias mas bellas que habrían visto.

Si, las cosas podían mejorar.

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- Está bromeando ¿Verdad? - dijo el Dr. Tsukishiro mirando sin poder creer lo que oía.

- Usted me dijo que tomara las riendas de mi vida, es lo que estoy intentando hacer -

- Pero ¿ha pensado en las consecuencias de esa desición? -

Sakura asintió pensando si había sido buena idea comentarle la desicion que había tomado al medico, no parecía tan feliz como se sentía ella de haberla tomado. Y comenzó a amedrentarse de que no la apoyara y algo peor, que le contara a Shaoran y ahora si la enclaustrara completamente.

- No puedo volver a esa casa, al menos no puedo quedarme en ella, usted tenia razón, quiero vivir mi vida, quiero tener una oportunidad, quiero... -

El espíritu positivamente débil de la mujer era casi que contagioso. Yue sabia que era bueno que se interesara por cosas nuevas y diferentes pero en medio de todo su orgullo por ella persistía la sensación de que estaba encoraginandola para tomar la desicion errada.

Pero cuando pensaba en su esposo y en lo poco que sabia de la relacion de ellos tambien creia que lo mejor era que ella permaneceria lejos de él.

- ¿A donde iria? ¿Con qué se mantendria? - Sakura intentó no recordar la dolorosa sensacion que sintio cuando Shaoran le dijo lo mismo pero en un tono mas terrible.

- No sé, creo que podría ir a un albergue, podría coser o tejer ajeno, podría lavar. Se que no es mucho – añadió al ver la expresión casi que esceptica del medico. - No deje que me caiga, no me abandone ahora que necesito un aliciente -

Sorprendentemente se daba cuenta de que era la única persona en la que podía confiar. Tomoyo, aunque su mejor amiga, estaba viviendo una etapa que Sakura no quería estropear. Una vez que estuviera casada y acomodada Sakura sabia que podía irse sin preocuparse por dejarla atrás. Eriol la amaba y la cuidaría por siempre, ese amor si era algo que valía la pena. No podía estropear eso pero al mismo tiempo le daba bastante medida para planear las cosas, para elaborarse un futuro inmediato y después mas adelante mirar que seria de su vida.

- Sakura – dijo Yue acercándose a la cabecera de la cama y volviendo a tocar esa mano. - Yo quiero ayudarla, pero necesito que piense realmente que esta segura de esto, si huye su marido la buscara, pensara que ha sido nuevamente secuestrada y...-

- A el no le importa lo que me pase, solo me quiere a su lado para presumir de tener enclaustrada a su esposa mientras el puede divertirse a sus anchas con mujeres mucho mas hermosas que yo -

- Creo que esta exagerando – dijo Yue pensando en que él mismo, viviendo en mundo real había visto pocas o casi ninguna mujer con la belleza de Sakura.

- No, usted no lo conoce como yo, o al menos lo que me ha dejado conocer, no me gusta, no lo quiero mas, no lo aguantaré mas. Mi corazón ha sido sanado, pero siento que puedo recaer y volver a enfermarme si sigo viviendo favor, ayúdeme, se que pido mucho y se que como un medico mio estoy cometiendo un grave error, pero si pudiera conseguirme un trabajo, algo que hacer, algo con lo que ganar dinero, así sea poco pero algo... -

Yue la miró en silencio sintiendo como temblaba de desesperación la mano en las suyas. Una cantidad de posibilidades se abrían ante él como nunca las había evaluado. Ayudaba a sus pacientes por que ese era el código moral que se había establecido, los ayudaba con terapia pero nunca antes con algo como lo que ella pedía. Sus pacientes querían huir del poder negativo de sus mentes, su paciente actual quería huir de su casa.

Es una mujer casada, se repetía como un mantra, puedes arruinarla y arruinar tu carrera. Y la parte que había contenido, aquella que veía la luna indomable irse cada termino de noche sin que pudiera retenerla, rebelde sin causa le dijo que debía huir e irse con ella, o ayudarla al inicio y esperar a que estuviera divorciada para después pedirle que fuera su esposa.

- Todavía no puedo hacerlo, tengo que ir a la boda de mi doncella pero después de ello...-

Su indesicion volvía a presentarle dudas de lo que estaba ya urdiéndose en su mente para ayudarla. Antes de poder detener su respuesta apretó suavemente la mano y le dijo;

- Yo la ayudaré, no sé como lo haré pero se lo prometo -

Sakura sintió que era bañada con una nueva ducha de alivio y esperanza, las puertas de un futuro se abrían para ella y aunque lo que estaba del otro lado de ellas era negro como el destino incierto seguramente seria mucho mejor que lo que dejaba atrás.

Antes de detenerse se inclinó e ignorando el dolor en sus costillas puso sus brazos alrededor del medico que se quedó casi que petrificado ante su cercanía y envolvió sus brazos torpemente alrededor de ella.

- No se va a arrepentir – susurró contra el grisaseo cabello. Yue, aun sintiéndose tan agradablemente como se sentía, se preguntaba si ella tendría razón.

Rubimoon se dio media vuelta dándose cuenta de la importancia de toda la información que había escuchado. Era información demasiado valiosa y ella no era cotilla pero sentía que su corazón enamorado hasta los cimientos del medico Tsukishiro, se rompía despacito a despacito al saber que él bien podía irse y llevarse con el a la esposa de otro hombre. Solo alguien con verdaderos sentimientos se arriesgaría así y la joven enfermera no sabia que desicion tomar.

Era cierto que su paciente tenia carencias, pero tenia un marido al que respetar, algo en su voz decía que ese marido no la quería, pero la joven no habías estado presente en conciencia en esos momentos en que su esposo venia a visitarla, no había visto su expresión de profunda desesperación y descarnado amor cada vez que la veía en la misma situación de los días anteriores, cuando ella no avanzaba ni retrocedía en su recuperación. Se daba cuenta de que seguramente era un marido que no sabia como expresar sus sentimientos y estaba completamente enamorado de su esposa y ella no lo sabia. Estaba planeando huir con un hombre que la misma Rubí amaba con locura.

Eran ese tipo de decisiones y acciones que solo una mujer enamorada podría verse en la tesitura de llevar a cabo.

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Tomoyo vino a visitarla en los días siguientes y Sakura la escuchaba casi nostálgica hacer referencia a todos los preparativos de su boda. No recordaba si había sido alguna vez tan ingenuamente feliz como lo era ahora su doncella y cada vez que ella se disculpaba por mostrar tan fervientemente su entusiasmo ante su señora que todavía seguía delicada de salud Sakura la volvía al animo diciéndole que no debía preocuparse.

- Mereces esto, Tomoyo, y lo sabes. Desde que eramos pequeñas y jugábamos en la villa prometimos ser felices y ahora lo estas siendo y no voy a permitir que te amilanes por mi -

- Es que... me pongo a pensar en su propia boda y yo...- Tomoyo bajo la mirada y negó con la cabeza – No me siento con derecho a ser tan feliz... -

Sakura sintió que sus propios ojos se llenaban del lagrimas ante la adecuada descripción de su situación y recuerdos. Pero eso no debía impedirle sentirse entusiasmada por la boda.

- Si sigues con eso me negaré de plano a acompañarte a ese matrimonio – Tomoyo puso una expresión horrorizada y Sakura hizo esfuerzos para no quitar su graciosa expresión severa.

- Está bien -

Sonriendo volvió a escucharla hablar de su maravilloso marido.

A medida que los días siguieron, Sakura fue dada de alta de la unidad de cuidados intensivos y trasladada a una habitación hospitalaria donde finalmente su conexión pulmonar fue retirada y su herida suturada. Aun le dolía un poco pero el medico cirujano le dijo que era mientras los tejidos terminaban de recuperarse, en esa habitación había televisor pero no lo encendió ni una vez. Las horas le pasaban mirando el techo y pensando en sus planes de huida. Tal vez con ella lejos Shaoran entendería que no estaban hechos ni nacieron para estar juntos y le daría un divorcio sin complicaciones. Ella no necesitaba y quería nada de él así que su dinero y el que seguramente recibió de su dote le bastarían para seguir con su vida y dejarla en paz.

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La situación de Fujitaka empeoraba a medida que los días pasaban, después de enterarse de que su hija estaba de vuelta y saberla a salvo su enfermedad parecía haberse hecho cargo de él y no iba a durar demasiado.

Recibía todo el cuidado que puede recibir un paciente con cáncer en la casa de Li, quien no había dicho nada de la estancia de ambos ahí. Aunque se había negado a que Fujitaka se levantara de la cama para ver a su hija al menos una vez. Y no por que no quisiera que la viera aunque algo de eso había sino por que no estaba seguro de que el padre de su esposa soportara siquiera salir a la calle. Había adelgazado notablemente y las ojeras acusadas en sus ojos lo hacían parecer en un estado de constante desvanecimiento. Touya seguía dando tumbos por la casa aunque de vez en cuando viajaba a la villa para asegurarse de que todo estaba bien.

Las investigaciones habían terminado dando conclusión a todo peligro de secuestro para alguien de la familia a medida que los cabecillas de Kato caian como ratas en las trampas.

El día previo a su egreso del hospital Sakura fue comunicada por fin del estado de su padre y las pocas probabilidades que tenia de vida.

La joven se sorprendió pero no sintió nada mayormente significativo que pena por el destino de su padre. Entendía que no había nada que ella pudiera hacer y que el quería verla para redimirse de la manera en que había actuado con ella. Tenia dudas en verlo ya que después de todo era su padre y durante su secuestro había entendido en parte la motivación que lo había llevado a criarla como lo hizo y a llevarla a entregarla a otro hombre buscando protección. Pero lo que no perdonaba era que al menos no se hubiese asegurado de que su futuro esposo le prometería un destino mejor que el que le habían dado.

Tomoyo vino a ayudarla a vestirse y a alistar la maleta con todo lo que había sido dejado para ella ahí. Shaoran no se había acercado en los días anteriores aunque una parte, la que mas odiaba de si misma, esperaba verlo nuevamente. Quería preguntarle si había cambiado de opinión pero todo le decía que no lo había hecho.

El día llego, también el tiempo de todos los médicos de despedirse de ella.

Cuando llegó el turno del Dr. Tsukishiro, este estrechó la mano de Sakura dejando disimuladamente en ella todos los teléfonos a los cuales podía comunicarse con él.

Para planear su escape.

Sakura suspiró ante la vista de los autos blindados que la esperaban a la salida del hospital, Tomoyo llevaba la maleta mientras una de las enfermeras empujaba la sillita de ruedas. Fue ayudada a levantarse y a ingresar en el auto, y hasta que no estuvo sentada respirando por su cánula de oxigeno suplementario no pudo darse cuenta de quien era su acompañante.

- Espero que hayas amanecido bien – dijo sin mirarla y la joven sintió como si el tiempo retrocediera al inicio de todo. Una razón mas para largarse por pies.

No le respondió, tenia ira, un sentimiento tan negativo como cualquiera de los que se apoderaban de su cuerpo hacia ese hombre insensible que era su esposo.

Miró por la ventana pensando en que a el no le importaria si hablaba o no y tampoco volvio a hablarle. El camino que conocía empezó a hacerse presente acercándola nuevamente a su cárcel dorada.

Cuando llegaron fue Shaoran quien se acercó a ayudarla y aunque deseaba apartarle la mano de un manotazo necesariamente tuvo que apoyarse en él para caminar por que también tenia que ser ayudada a llevar el carrito de oxigeno. Tomoyo se bajo con la maleta y enseguida fue relevada de ese cargo por uno de los hombres de seguridad que no podían faltar así el peligro hubiese pasado.

Cuando entraron a la casa el aireado interior la hizo sentir ahogada, al igual que los recuerdos y lo poco que en realidad había cambiado todo. Seria capaz ahora que estaba en territorio de su esposo, llevar a cabo sus planes?.

Kajo hizo una reverencia y se veía de alguna manera mas joven que como Sakura la recordaba, como si estuviera arreglándose mas aunque no podía entender el motivo.

- Me alegra que este bien, señora – dijo contritamente la mujer. Sakura recordaba que aunque la ama de llaves había alejado un poco su rencor hacia ella siempre había tenido sentimientos que no había podido identificar. Pero no podía importarle menos. Se iría y probablemente no volviera a ver a ninguno de ellos. Su hermano estaba en una de las esquinas del sofá de la sala y se puso de pie al verla llegar.

No era de los de abrazos y amor fraternal así que Sakura no esperaba nada de eso de él y no se llevó ninguna decepción. Solamente los ojos negros de su hermano parecían tener vida y le decía con ellos que se alegraba todo lo que sus emociones permitían, de que estuviera de vuelta. Ella inclinó todo lo que pudo su cabeza hacia su familiar y después fue conducida por Shaoran a la habitación que conocía bien.

Nada cambiado, todo en el sitio como si de alguna bizarra manera ella no se hubiese ido nunca. Se sentía tan desganada que por dentro parecía querer explotar, pero dueña de sus emociones no hizo nada de ello, quizá en la noche cuando estuviera sola, las lagrimas de decepción y desagrado la controlaran pero no ahora.

Se sentó en la cama y miro hacia el frente esperando que Shaoran se fuera y la dejara en paz.

El no sabia como actuar, que decir o que hacer. Desde que habían salido del hospital ella había permanecido como una estatua viviente, nada emocional, como si no estuviera sintiendo nada mas. Sabia que era mala idea llevarla nuevamente a la casa pero la gestión para comprar otra para crear una vida con los dos aun no había sido concretada y sus otras propiedades estaban muy lejos y ella no estaba en condiciones de viajar. Así que había vuelto a esa habitación, donde ella había sido suya alguna vez, donde perdió el control de su corazón y donde ella lo enamoró. Ella se notaba incomoda y creía saber por qué. Seguramente la casa le traía malos recuerdos de lo que había pasado antes pero era una situación que se le salia de las manos.

- Espero que estés cómoda, aunque no tanto. Solo nos quedaremos en esta casa mientras te recuperas y estoy pensando en comprar otra -

Ella volvió su mirada hacia él y le soltó sin mas;

- ¿Que has decidido sobre nuestro divorcio? -

Eso lo calló inmediatamente pero no lo amilanó. Caminó hacia ella lentamente hasta que estuvo parado frente a su figura sentaba y con una cánula de oxigeno al rededor del rostro.

Levantó sus manos y la joven hizo un gesto de apartarse que a él le dolio profundamente. Poso ambas manos en su rostro y la obligó a levantar sus ojos para mirarlo.

- No va a haber divorcio -

Los ojos verdes lo miraron impasibles y él bajo los suyos a los labios pálidos y entreabiertos que parecían llamarlo como un canto de sirena. Se moría por besarla y por un segundo no se contuvo posando su boca deseosa sobre los labios que hasta hace poco estaban recuperándose de la sequedad que solo un tubo de respirador podía dejar en ellos.

La besó suavemente, presionando los labios contra los de ella no intentando ir mas allá.

El corazón de Sakura palpitó con fuerza y era algo positivo, o al menos eso creía ella, que no le doliera ya cuando eso pasara. No entendía nada y no quería hacer un esfuerzo intentándolo. Que Shaoran la besara no significaba nada. Solo le revelaba hasta qué punto ella seguía siendo vulnerable a él. Mientras sentía como su rostro iba siendo aferrado con mas pasión por esas manos y sus labios siendo besados con mas ardor se dio cuenta de que aun lo amaba, que por mas que intentara verlo con rencor él aun poseía su corazón y no podía dejarlo saber eso. No mientras planeara su huida, si él llegaba a saber que aun lo amaba la usaría, manipularía y cuando se aburriera de ella la desecharía como al inicio.

No devolvió el beso, solo dejó que el se deleitara si es que eso era lo que estaba haciendo, aunque le costó un enorme esfuerzo contenerse y no abrazarlo como había deseado hacerlo millones de veces mientras permanecía en cautiverio. Ahora lo único que quería es que dejara de dolerle, sino el corazón al menos el alma.

Cuando Shaoran se retiró se sintió como si de alguna extraña manera la hubiera perdido, ella tenia los ojos abiertos, impasibles como si no le hubiese afectado al igual que e´como si no hubiera muerto e ido al paraíso cuando sus labios tibios y pálidos entraron en contacto con los de él.

Podría haber llegado al limite el amor que Sakura había afirmado sentir por él, había dañado verdaderamente tanto las cosas entre ellos?

Bueno, era tiempo de arreglarlo. Sonriendo de lado casi que con resignación le dijo:

- Espero que puedas descansar -

El silencio fue el único respondiente, pero ya estaba comenzando a acostumbrarse. Y esperaba que no durara mucho tiempo.

Cuando su esposo salió pudo quitarse de encima el disfraz de indiferencia y sentir como su cuerpo se estremecía anhelando sus besos y su contacto, que no volvería a recibir pues su plan iba a ser puesto en marcha.

Tomó su carrito de oxigeno y caminó sigilosamente hacia la sala en donde sabia que debía haber un teléfono, pero al mirarlo apoyado en el soporte pensó en si estaría intervenido o algo parecido. Sabia que ese tipo de tecnología existía y él podía enterarse y nunca podría ser libre de él.

Se sintió atrapada y sabia que la única salida era abusar de la inocencia de su doncella para que le consiguiera un móvil.

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Tomoyo le enseñó las fotos que le habían hecho cuando había posado con las hermosas muestras de tela. Sakura tomaba el te de valeriana que la doncella le había traído y sonreía pensando en lo hermosa que se vería cuando su vestido estuviera listo.

- Has hecho una elección maravillosa, Tomoyo -

- Tuve ayuda de la modista pero ella me dijo, eso mismo -

- Asi es -

Ambas sonrieron y Tomoyo le dio un sorbo al te de ella. Veia a su señora un poco mas recuperada pero aprendiendo a conocerla sabia que algo la estaba preocupando, mas como un tormento.

- ¿Está bien? -

- No, realmente. Pero supongo que las cosas no pueden estar peor -

- Por favor no hable así, no sabe cuanto me duele -

- No, Tomoyo, no debe dolerte, es la situación en la que el destino de cada una nos puso, lo único en lo que tienes que tener tu mente es en esto, los preciosos momentos previos de tu matrimonio. -

Tomoyo se removió un poco cuando sintió que el móvil que Eriol le había facilitado la semana pasada vibraba en uno de los bolsillos de su vestido.

Sakura vio con asombro como la doncella sacaba el móvil y respondía amorosamente a las preguntas que le hacia su prometido. Era su oportunidad. Se sentía mal de aprovecharse de esa situación pero cuando estabas atrapado como ella se sentía cualquier gesto que indicara a realización de sus planes era mas que bienvenido.

Cuando la llamada terminó Sakura pidió a Tomoyo que le trajera un poco mas de te y como si los dioses se hubieran apiadado de ella dejó el móvil encima del escritorio.

Le llevó un minuto descifrar el manejo, después de todo no era un haz con la tecnología, pero finalmente dio con la opción llamar. Saco de la parte interna de su quimono la tarjeta que conservaba del doctor y marco los dígitos esperando que se hiciera así.

- Yue Tsukishiro al habla -

- Es... bueno yo...- dudó en hablar pero ya era demasiado tarde para arrepentirse – No se si me recuerda... soy Sakura Li... Kinomoto -

El silencio le respondió y pensó lo peor, si la llamada se había cortado o si él sencillamente había terminado la llamada.

- Claro que me acuerdo -

- Si, bueno yo... no se si recuerda... -

- Si, recuerdo perfectamente lo que decidió -

Pensó que él empezaría a intentar disuadirla de cambiar de opinión y en su cabeza comenzó a idear sus propios argumentos para responderle pero el no dijo nada mas sino:

- ¿Cual es su plan?

Sakura dijo rápidamente lo que había pensado. Yue la escuchó en silencio pensando en que era el plan mas descabellado pero el se la llevaría, la ayudaría a escapar y mas adelante, solo mas adelante decidiría su destino.

Un estruendoso ruido interrumpió la llamada. Sakura se dio la vuelta para ver en el umbral de la puerta y con rostro de haber escuchado todo a su amable doncella, que en ese momento le dirigía una mirada llena de dolor.

Como si la joven Sakura no necesitara otro motivo para sentirse culpable.

- Debo irme – dijo pulsando lo que a ella le pareció era el boton de terminar la llamada.

No sabia que decir, quizá no debería habérselo ocultado, pero era demasiado tarde para arrepentirse, lo único que deseaba era que Tomoyo entendiera sus razones y las aceptara sin hacerle saber nada a Eriol y ni a Shaoran.

Eso esperaba.