El padre tenía al niño, él se apresuraba a dejarlo en una cueva rodeada con flores de diferentes tipos mientras debajo del bebé se dejaba un rastro de hielo conforme avanzaba.

De inmediato salieron unas pequeñas hadas que al ver al bebé miraron con rencor al rey.

Él se alejó sin mucho importarle en su caballo hacia su reino, dejando a su hijo atrás.

El recuerdo terminó y ambos hermanos no sabían ni como reaccionar, pues estaba claro lo que significaba.

—¿M-Me abandonaron? —Preguntó Elliot intentando ocultar su tristeza.

—No fue su intención, tenían miedo de tus poderes y no encontraron otra salida. No sabían que Elsa los tenía hasta que cumplió tres años, pero ya se habían encariñado con ella como para hacer lo mismo.

—No puedo creerlo, ellos... Eran buenos... —Dijo Elsa con voz quebraday mirando hacia el piso mientras escarcha rodeaba su alrededor.

—Tranquilizate Elsa, ellos no lo habrían hecho si hubieran sabido que hacer —Trató de calmarla el troll.

—¡No! Por eso me encerraron, ¿no? No me querían tener cerca.

—No pienses en eso, ellos ya no están, no sirve de nada enojarse ahora...

—E-Está bien... —Dijo calmándose y poco a poco la escarcha iba desapareciendo.

—Ahora sólo vuelvan al castillo y traten de calmarse, ¿bien?

Los hermanos obedecieron y regresaron sin cruzar miradas, mucho menos palabras, hasta que llegaron al castillo.

—Escucha, sé que eres el heredero, pero merezco más la corona que tú —Habló primero la entonces reina.

—Eso no me interesa, hermanita —Le dijo acariciando su cabello y despeinando su fino peinado—, ya admitiste que soy el heredero, así que, ¿por qué no eres amable y organizas mi fiesta de coronación?

—Pero yo me he preparado toda mi vida para esto, además nadie te conoce y no tienen confianza en tí.

—¿Y crees que con los escándalos que provocaste confían en ti?

Ella no supo que decir. Él tenía razón en lo que decía, pero ella se había esforzado por años para conseguir ser una reina digna y no estaba segura de que él pudiera manejarlo.

—Tengo una idea... —Dijo ella — ¿Qué tal si... Compartimos el reino?... No encuentro otra solución en donde ambos estemos conformes.

—¿Ambos como reyes? ¡Claro! —Le dijo abrazándola, pero ella lo apartó levemente, pues a pesar de todo ella realmente no lo consideraba familia o amistad siquiera.

—Sí, sí... Eso lo veremos luego... Por ahora veo conveniente que conozcas a Anna.

—¿Anna?

—Nuestra hermana... Tres años menor y no tiene poderes. Pero no podemos decirle que tú eres nuestro hermano.

—¿Qué? ¿Y por qué no?

—Ella siempre creyó que nuestros padres eran excelentes personas y no seré yo quien la haga cambiar de parecer. Quiero que tenga una imagen fresca de ellos, igual que todo el reino.

—Uhm, de acuerdo. Entonces, ¿qué pensará que somos?

—Tú y yo... Uhm... Le diremos que eres mi otra mitad , no románticamente, si no por la magia...

—¿Va a creerlo?

—Créeme que sí.

Ambos caminaron hacia la cocina, donde Anna se encontraba comiendo el chocolate que anteriormente le habían dicho que no tocara y el cual le tomó bastante tiempo encontrar.

—¡Elsa! ¿Ya terminaste de hablar con el tipo ese? Te tardaste mucho.

—¿El tipo ese? —Preguntó Elliot indignado.

—¿Ah? —Volteó la pelirroja? —L-Lo siento... —Ella se paró y fue rápidamente a donde se encontraban.

—N-No te preocupes... Soy Elliot —Dijo tomando su mano y besándola para después continuar mirándola.

—Soy... Eh... La Princesa Anna... Encantada.

—¿Me perdí de algo? —Preguntó Elsa alzando una ceja.

—¿Uh? — Él se aclaró la garganta — Oh, si, ehm señorita Anna, soy... La otra mitad de Elsa.

—¿Son novios? — Preguntó la princesa casi en un grito de emoción.

—¡NO! — Aclararon ambos al mismo tiempo.

Bueno, la verdad decidí seguirlo por ese review tan bonito 3 :3 ya que yo me dije que lo seguiría si al menos una persona la leía *uuuu* Gracias uwu