—No, Anna, no es mi novio. Los trolls dicen que él es la parte que fortalece mis poderes. Complementa mi magia, no a mi. Es sólo que este tipo no se sabe expresar.

—Este tipo resulta que es el próximo rey, ¿cierto Elsa?

Elsa cerró los ojos mientras suspiraba. Asintió y miró a Anna, quien en vez de darle importancia a quién era él para Elsa, se concentraba en quién era él, sin más.

—Será mejor que te acompañe a recorrer tu nuevo hogar—Dijo Elsa dirigiendo su mirada a su hermano, quien la verdad, no estaba interesado.

—Elsa, si gustas puedo hacerlo yo. Sé que tu trabajo es ocupado, no es problema para mi —Anna se aprovechó de la situación, pues sin pensar en Kristoff ese chico le había parecido encantador. Y más ahora, que sabía que no tenía nada que ver con su hermana.

—De hecho me gustaría invitar a la bella princesa a un paseo por el Jardín Real—Dijo el próximo rey dirigiéndose a la pelirroja.

—¿A mi? ¿Enserio? Oh, yo... ¡Encantada!

—Adelántante Anna, debo hablar con Elliot un segundo —Dijo Elsa con una sonrisa intentando sonar calmada.

Dicho esto, Anna se fue.

—Ni siquiera se te ocurra intentar algo con Anna —Elsa se dirigió a Elliot cambiando su expresión a una enfadada.

—Hey, yo soy el rey. Puedo hacer lo que quiera.

—No me provoques, pues mientras tanto la reina sigo siendo yo, y no solo con eso puedo atacarte —Hizo una esfera de hielo y la mantuvo en su mano.

—Cuidado con tus amenazas, también tengo esos poderes, y a diferencia de ti, yo sí aprendí a controlarlos.

—Te advierto que Anna tiene novio, pronto van a casarse así que no te permito que te entrometas.

—Obligame —Al decir esto, se dedicó a seguir a Anna sin hacer caso a su hermana.

—Elsa corrió hacia el sótano del castillo, donde se encontraban las cosas que nadie utilizaba en el castillo, como cosas descompuestas o pertenencias de reyes anteriores. Un almacén. Se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos en un momento desesperado de calmarse, sin éxito.

El piso poco a poco se convertía en hielo y se expandía lentamente.

—Elsa, cálmate —Eran las únicas palabras que era capaz de pronuncias —¡AH!

Intentó liberas sus sentimientos y lanzó rayos de hielo a todas partes. Escarcha se expandía por las paredes continuando al techo

—No importa... A-Anna... E-Ella ama a Kristoff, ¿no es cierto? No lo cambiaría por Elliot... Y-Y él no se atrevería, solo son alucionaciones tuyas, ¿bien?... Ah... ¡YA!

Lanzó su último rayo de hielo justo igual al que provocó que el corazón de Anna se congelara aquella vez. Este derribó e hizo hielo todo lo que se guardaba en el sótano.

Observó con horror que todo estaba congelado.

—¿P-Pero qué hice?...

Miró sus manos y huyó de ahí.