Buena Noche
Antes que nada feliz cumpleaños al Joven Shaoran Li, Li – kun y demases. En honor a él será este capítulo aunque hayan pasado unos días, gracias por la espera y por estar siempre ahí.
Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP.
Sakura cerró la puerta de su habitación corrió hacia la cama para sacar su pequeña maleta en donde había empacado lo esencial. Podía moverse con libertad sin oxigeno y se sintió más liviana y libre que nunca.
Rodó la maleta por el suelo y volvió a abrir la puerta intentando hacer el menor ruido posible. Todos debían pensar que estaba ya durmiendo, Shaoran seguiría en su despacho y Tomoyo y Eriol seguramente estaban partiendo hacia su luna de miel, la que en algún momento la propia Sakura deseo tener y nunca pudo. Sacudió su cabeza, era suficiente de lamentaciones, en ese momento estaba iniciando una nueva etapa de su vida y estaba más que dispuesta a disfrutar con ella. Dentro de lo que pudiera.
Apretando el mechero contra su pecho y llevando a pasitos su maleta llegó hasta la inmaculada cocina y subiéndose rápidamente encima de una de las sillas de la mesa de centro acercó el mechero encendido a una de los sensores detectores de incendios.
Sabía que lo que iba a hacer estaba mal, seguramente todo el mundo estaba durmiendo pero la distracción le daría la oportunidad de huir sin que nadie se percatara. El detector se encendió después de un minuto de quemarlo y una alarma lejana comenzó a sonar. Sintió el clic que hizo la puerta trasera de la cocina al desasegurarse ya que si había un incendio ninguna puerta debía estar bloqueada para impedir la huida de nadie.
Corrió rodando su maleta y se metió por la parte trasera del jardín cuya puerta también había sido desasegurada. Sintiendo el frio calar caminó por entre las plantas que ella misma habia sembrado y llegó hasta el portalón. En sus planes se encontraba con el médico psiquiatra al cual estaba arrastrando sin remedio a una aventura de la cual no sabía el fin. No quería llenarse de arrepentimiento apenas empezando, ya tendría tiempo para eso luego. Tampoco quería pensar siquiera en comenzar a verlo como algo más que un entrañable amigo. Pero eso era algo que decidiría luego, lo único que importaba ahora era alejarse de Shaoran.
La oscuridad la asustó un poco pero intentó convencerse de que nada iba a pasarle además de que ya la estaban esperando, tenía un plan establecido, habia dado con sus documentos en un momento de suerte y los apretaba en la mano contra sí. Después de medio tiempo dio con la carretera, esta pasaba por la parte trasera de la casa. Ahí habia un auto estacionado tal como habia sido preconcebido, era un auto negro con las placas estipuladas y habia alguien vestido de negro al volante. Instantáneamente supo que no se trataba del médico porque quien se sentaba al volante era más alto y no podía distinguir bien sus rasgos. Por un momento se asustó al reconocer la forma de un pasamontañas sobre el rostro del desconocido. Le recordó seriamente al momento en que fue secuestrada.
Quiso retroceder pero se dio cuenta de que era tarde para eso. Era ahora o nunca y prefería el ahora. Intentó meter en cabeza que se trataba de un cambio de planes de última hora del médico y no algo malo.
Cuando estuvo de pie ante el auto la puerta del baúl se abrió así que suponía que silenciosamente el desconocido le pedía que pusiera allí su maleta. Caminó hacia la parte trasera y deposito en su reducido equipaje cerrándolo luego con fuerza. Una vez estuvo listo las dudas volvieron a asaltarla. Debía subirse a la parte trasera aunque hubiera preferido la delantera y como si el que estaba adelante estuviera leyendo su pensamiento la puerta trasera se abrió suavemente.
Llegaban momentos en la vida en que una decisión cambiaba todo. Durante ese segundo toda su vida, lo poco que habia vivido hasta ese momento pasó frente a sus ojos en una serie de imágenes y supo de alguna bizarra manera que subirse al auto era mejor que lo que dejaba atrás.
Cuando estuvo dentro alcanzó a distinguir en medio de la oscuridad un sobre blanco. Volvió a preguntarse si hacia lo correcto y cuando cerró finalmente la puerta del auto pensó que hacerse esos cuestionamientos, ahora que estaba a merced del desconocido del pasamontaña, era irrelevante.
El auto no arrancaba así que abrió el sobre intentando ver algo en la siniestra semi-oscuridad. Una pequeña lucecilla en el techo de su lado del vehículo se encendió suavemente.
- Gracias – dijo ella esperando haber sido escuchada. Luego procedió a leer la nota que a todas luces parecía ser para ella.
En esta el medico se disculpaba una y otra vez y decía que se encontraría con ella en el destino propuesto. Sintió un ligero acceso de decepcion ya que hubiese querido estar en la compañía de él para no sentirse tan sola. Cuando dejó el sobre a un lado el coche arrancó como si el enmascarado conductor hubiera estado esperando esa señal.
La joven volvía a sentir el miedo, alejarse de su casa la hacía sentir de repente que estaba abandonando algo bueno a pesar de saber que no era así. Pero al mismo tiempo no se sentía egoísta por que por fin estaba tomando y llevando a cabo una decisión por sí misma. Mientras miraba las luces de las casas pasar y luego desvanecerse se despidió de todas las ilusiones que alguna vez albergó, de los sueños que nunca llevó a cabo y todo lo que alguna vez imaginó con su reluctante marido. Y con lagrimas en sus verdes ojos deseo que él, Shaoran, encontrara a una mujer más fuerte y decidida que ella misma, que le robara el corazón y lo hiciera todo lo feliz que pudiera. Le mandó un beso y un abrazo imaginario a su amado y finalmente cerró la puerta de toda su vida, o lo que habia sido, para dar paso al renacimiento.
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Shaoran observaba la tristeza en el rostro de Sakura cuando despegó su vista unos segundos de la carretera y la posó en ella por el espejo retrovisor. Aun a pesar de su pasamontañas y de que seguramente ella se sentía inquieta por su escondida presencia habia hecho a un lado su miedo palpable y se habia subido al auto con alguien a quien ni siquiera hablaba. No podía negar que eso le habia dolido, que ella confiara tanto en una persona que la habia delatado. Pero sabía que él tampoco merecía la confianza de ella, aun así despreciaba sentirse así cuando no tenía derecho a pedirle nada.
Se tragó un suspiro dentro de su propio disfraz y se preguntó con qué improvisaría para confesarle la verdad. Sabía que habría problemas y que existía la dura posibilidad de que ella no le creyera ni decidiera darle una oportunidad. Rezó a todos los dioses que existían porque ella le brindarla última y más valiosa de las ocasiones. Quería hablarle y tranquilizarla porque aun a esa distancia y los segundos de mirarla se dio cuenta de que estaba comenzando a ponerse más nerviosa. Pero porque creía conocerla un poco sabía que si llegaba a pronunciar siquiera una silaba ella se daría cuenta de quién era él.
En vez de dirigirse hacia el aeropuerto se encaminaron hacia los hangares privados de las empresas Li que ella nunca habia visitado y que, como no tenían logo de la empresa, no podía asociar a él. Allí habia una avioneta preparada esperándolos con empleados que ella tampoco conocía.
Sakura miraba la ventana nuevamente ajena a lo que le esperaba, un monologo de pasión y amor.
El auto entró por la gran puerta y siguió hacia los hangares donde habia unas avionetas parqueadas, a lo lejos de ellas habia una sola, más fina que las otras y con los motores encendidos.
Cuando se detuvieron el conductor bajó y se alejó a pasos rápidos y elegantes recordándole a Sakura durante unos horribles segundos, a su esposo abandonado, pero era más que evidente que no podía tratarse de él. Bajó del auto y vio que se acercaba hacia ella un hombre que no conocía, la miró sonriéndole e indicándole a que parte de la avioneta debía dirigirse. Sacó la maleta por ella y la joven a su vez camino hacia la avioneta cuyos motores hacían elevar un poco sus cabellos. El psiquiatra habia introducido muchos cambios al plan original, pensó aleatoriamente Sakura mientras el hombre cargaba con su maletín tras de ella. Otro desconocido recibió su equipaje y entró en la avioneta seguramente para acomodarlo.
Finalmente sus pasos la llevaron al interior del vehículo aéreo. Se suponía que sería un avión comercial pero suponía que con este nuevo plan quería llamar menos la atención.
Escogió una silla que estaba al lado de una ventana y una mujer, también sonriente, se le acercó y le ofreció algo de beber que ella no acepto. Tenía el estomago lleno de nudos y sentía que si se atrevía a echarle algo seguro dañaría el lindo tapizado vomitándolo.
Se recostó contra la silla y cerró los ojos intentando serenarse. La sensación de que algo no estaba bien parecía estarse incrementando a medida que pasaban los minutos. Tomó la decisión de ponerse de pie y averiguar que estaba pasando pero la mujer entro a la cabina de pasajeros nuevamente y le dijo que habían tenido un retraso, que el doctor la encontraría en el sitio propuesto.
- Espere… yo tenía que irme acompañada de él… - dijo Sakura comenzando a negar con la cabeza y haciendo ademan de caminar hacia la puerta pero la mujer gentilmente la detuvo.
- No se preocupe, nos dijo que la cuidáramos bien y que tenía reservada una sorpresa –
"Esto no me gusta"
No era que en la villa hubiese aprendido a ser cauta, de hecho haberse subido a ese auto habia sido un error, uno que parecía no poder resarcir mientras su subconsciente se peleaba con su cuerpo que accedía a la amabilidad de la mujer que la volvió a sentar en la silla . Intentó transmitirle sus miedos a la mujer pero le volvió a sonreír tan beatíficamente que no tenía corazón, literalmente, para alzar sospecha de malas intenciones contra ella. Si su corazón no estaba ya en peligro fisiológicamente, espiritualmente estaba a punto de colapsar.
Aun mientras apuntaban su cinturón de seguridad y se quedaba sola en la cabina después avanzaban por la pista el desasosiego no la dejó.
Una vez en el aire una de las azafatas o eso parecían ser le dejó al lado una bebida caliente que la joven miró de hito en hito. Pero después el hambre no la dejo continuar y aun a pesar de sus premuras se bebió todo el pocillo. Le pasaron un libro, le acomodaron las piernas en un cojín que se pegaba al piso y también le pasaron un portátil para que viera alguna película si le apetecía. Como no sabía manejar esos trastos se decantó por el libro y lo leyó casi todo.
Finalmente el sueño la venció y dejando el libro a un lado reclinó su silla y arrebujándose en su propia ropa, a pesar de que la cabina estaba templada, se quedó profundamente dormida.
Shaoran, ya sin pasamontañas entró en la cabina de pasajeros cuando las cámaras mostraron que Sakura se habia quedado dormida. Se sentó a su lado y alargó su mano para que sus dedos apartaran un mechón de cabello castaño que caía por su frente, la piel se sentía real y suave debajo de sus dedos y resistió el impulso de seguir con ellos la v en medio de sus cejas, contraídas por la preocupación. La contempló el silencio pensando en cuanto la amaba y cuando extrañaba sentir su tacto. Se levantó y camino hacia uno de los muebles de ahí sacó una manta térmica y se la puso cuidadosamente encima para que no se enfriara, aunque para donde se dirigían no la iba a necesitar.
Cuando terminó de acomodarla se dedico a mirarla y a pensar en cómo reaccionaría al saber que habia caído dulce e involuntariamente en una trampa preparada por él.
"Perdóname, solo una vez mas y jamás tendré necesidad de pedirte perdón por nada, porque me dedicaré a hacerte feliz para así ser felices los dos".
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Cuando Sakura abrió los ojos lo primero que vio fue la luz del sol entrando a la cabina. No se movían así que asumió que habían aterrizado ya, lo curioso fue que no se hubiera dado cuenta. Tenía una manta encima y se sentía acalorada por ella. El cinturón de seguridad, ahora lo sentía, estaba apretándole un poco el vientre y no recordaba habérselo puesto. Intentó sacárselo hasta que a la tercera lo logró. Se puso de pie estabilizándose lentamente, observo a su alrededor, no habia nadie cerca y al asomarse a la ventanilla vio que efectivamente estaban en tierra.
¿Por qué nadie la habia despertado?
El silencio y la soledad se le hicieron apabullantes y caminó hacia donde recordaba era la salida de la avioneta. Accionó la puerta y un vaho de clima cálido de le dio en la cara. Era el primer indicio de que algo iba mal.
Por lo poco que habia leído en unos libros al azar New York no era una ciudad con clima cálido y ciertamente el ambiente no era tan limpio como el que estaba respirando. Olía a algo que conocía bien y que extrañaba. Olía a campo lo cual tampoco estaba bien a pesar de que lo disfrutara mucho. Sintió miedo de la soledad que la rodeaba y sin pensar en su equipaje solo se concentró en buscar a alguien que la ayudara. Camino hacia donde los hangares se hacían más numerosos y cuando dio la vuelta en una de las esquinas había un auto. El modelo era casi el mismo que la había llevado de la casa y apoyado en él había un hombre leyendo tranquilamente un periódico. Cuando escuchó los pasos de Sakura, sonrió sobremanera y dejando el papel a un lado se puso en posición casi que militar e hizo su presentación.
-Bienvenida a Tesalia. Mi nombre es Heracles y serviré en lo que me pida – tenía una fuerte dicción y acento de un lugar que no conocía y tampoco sabía que en América había un lugar llamado Tesalia. Hablaba japonés fluidamente y ella entendió lo que dijo.
- Donde… - sentía que se acababa de despertar de un sueño y se hallaba en una realidad diferente a la que había esperado. – ¿Dónde estoy? – seguramente sonaría tan perdida como se sentía pero seguía inquieta.
- Grecia, Tesalia, la ciudad costera y debo llevarla al hotel para que descanse y pueda encontrarse con el señor –
- ¿Hotel? –
- Ordenes del señor Tsukishiro –
Cuando escuchó el nombre del psiquiatra se permitió tranquilizarse un poco. Al menos ya no se encontraban en el continente asiático y aunque no eran los planes, seguramente el medico tendría una valiosa explicación para toda esa premura que le estaba haciendo pasar. Serenándose se dio la vuelta para ir por su maleta pero Heracles la detuvo yendo él mismo.
Cuando volvió ella entró al auto que también estaba fresco y partieron con rumbo desconocido al menos para ella.
Sonrió tontamente al ver lo que nunca había visto, se trataba de edificaciones antiguas y nuevas y de refundo un mar tan azul que parecía imposible. Conocía mares, pero con esos marcos, de casas hermosas y cuidadas de ambiente cálido, era como si los estuviera viendo por primera vez.
Bajó la ventana del auto y dejó que la brisa calara en su rostro.
El viaje en auto duró cerca de una hora, pero no se aburrió, el conductor permaneció en silencio pero parecía estar muy pendiente de ella ya que cada vez que se incriminaba a preguntarle algo este le respondía inmediatamente y se detenía o a comprarle una bebida, comprar una entrada a un baño y demases.
Una vez llegaron a un hotel que ponía Villa Olive, el conductor le dijo que entrara y se anunciara en la recepción.
Ella salió incómodamente y pensó en pedirle que viniera con ella ya que no hablaba griego pero el hombre le dijo que no se preocupara, que la recepcionista era poliglota. No entendía que era ser poliglota pero supuso que lo vería una vez entrara.
Una sonriente recepcionista le devolvió la mirada una vez paró en lo que parecía ser la recepción, le indico en su idioma japonés que se llamaba Sakura… Kinomoto y que le habían informado que tenia reserva, la mujer le confirmo la información y le dijo a un muchacho que la direccionara a lo que entendió como suite.
Entró al ascensor y cuando salió un pasillo casi de realeza le dio la bienvenida. Parecía un pasillo de un castillo y se sintió cohibida ante tanto lujo. ¿Realmente era necesaria tanta preponderancia si de todas maneras el destino seguiría siendo América? ¿O él habia cambiado de opinión?
Se detuvo ante las puertas de la habitación que le habían señalado y pudo hacerse una idea de lo que la esperaba dentro y cuando el hombre que la acompañó con su maleta abrió la puerta con una tarjeta la vista le quitó la respiración.
Sintió que si alguien le preguntara como era seria inútil intentar describirla. Lo único que podía rescatar era que cuando se sentó en el colchón sintió que se hundía en una cama de rosas y plumas y casi podía asegurar que era así.
El hombre le dirigió una sonrisa dejando la maleta a un lado y después salió cerrando la puerta, habia dejado la tarjeta sobre la mesa de entrada así que supuso que esa era su propia llave.
El silencio y la soledad eran sobrecogedores en medio de tanto lujo y se sintió por demás solitaria.
Entró al cuarto de baño de la suite, tan presuntuoso como el resto del cuarto y allí se quitó su ropa para darse un baño y cambiarse ya que el clima excesivamente cálido estaba haciendo que le sudara la piel bajo la ropa que ella pensaba seria para llegar a clima frio.
El agua fresca bañó un poco de su malestar. Cuando salió escogió la ropa más ligera que tenia y tomando una decisión que en otras circunstancias no se hubiese atrevido a tomar decidió salir a recorrer el sitio.
Sonriendo un poco se metió al primer ascensor de los tres que había en el piso y bajó hacia una pequeña nueva aventura.
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A medida que el viaje avanzó él siguió sentado observándola. Sentía que nunca se cansaría de mirarla y así era. Una vez le dijeron que debía retomar su puesto de copiloto le puso suavemente el cinturón de seguridad. Debía seguir cansada si no se habia despertado al tocarla él e intentó rozarla lo menos posible lo cual resulto casi imposible.
Después fue a apoyar el aterrizaje y una vez llegaron a Grecia encomendó especialmente todo lo referente a su esposa. Con gesto severo el se adelantó para supervisar su llegada y sus muchachos de seguridad le iban a estar pasando informes detallados.
No supo inicialmente la razón de haber escogido Grecia como destino. Tal vez porque desde niño le habia parecido algo idílica y siempre quiso conocerla fondo. Y seguramente lo haría, pero de la mano de su esposa.
Superviso por GPS los movimientos de la avioneta y después fue informado que habia salido del aparato y habia abordado el auto indicado.
El hotel tenía mucho espacio que recorrer así que no habia riesgo de que la perdiera o descubriera que estaba siendo vigilada. Parodiaba una prisión segura pero era lo que menos le interesaba.
La dejaría en paz por ese día. Seguía ordenando que le llegaran notas a nombre del médico aunque en última estancia fueran de él. Eran mentiras piadosas porque al fin de cuentas ella se enteraría de la verdad.
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Era un hotel excesivamente grande, pensó Sakura perdiéndose en los terrenos por tercera vez y no importándole. Era una vegetación cuidadosamente ordenada y a la vez tan salvaje como solo la naturaleza podía ser. En cuanto a variedad de plantas y flores habia visto unas que ni siquiera conocía ni sabia el nombre pero olían de maravilla y deseo por unos segundos estar en su antigua casa para sembrar allí de ellas. Pero desechó el pensamiento tan pronto como llegó, lo único que entorpecía el aspecto de jardín de las hadas eran las cámaras estratégicamente escondidas en los arbustos. Habia aprendido a percatarse de esos equipos en su antigua casa y los habia visto allí pero por lo visto hasta en un hotel de esos se necesitaba seguridad.
Cuando dio con el camino de regreso se dio cuenta de que la tarde estaba a punto de caer y que no habia probado alimento alguno en todo el día. Sonrió ante su torpeza y entró al hotel dirigiéndose hacia la recepción a buscar a la mujer que hablaba japonés. La encontró a punto de irse y le pidió saber dónde podía comer algo.
-Puede dirigirse hacia el comedor principal o pedir su comida a la habitación. Es gratis, una de las meseras de esta noche habla su lengua así que si la pide desde la habitación ella traducirá al chef-
Como no quería que su elegante habitación quedara impregnada de olor a comida decidió ir al comedor principal.
Allí encontró a la mesera indicada quien agradecida de poner en práctica sus habilidades atendió cada una de sus solicitudes.
Una vez estuvo saciada y con sueño volvió a su habitación, se cambio rápidamente y se durmió.
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Shaoran seguía los pasos de su esposa escondido entre los arbustos del jardín cuyo plano habia estudiado a fondo con el equipo de seguridad. Habia estado pendiente de sus pasos mientras se mezclaba con la naturaleza como una princesa de las hadas del bosque. Habia velado por ella como un guardián y se habia olvidado de comer al igual que ella. En medio de la vigilancia escogió su escenario estudiando también los sitios de Tesalia. Lo que iba a decirle aun se encontraba en espera. Lo único que sabía era que hacer las cosas con premeditación nunca le había salido como quería, al menos en lo que Sakura respectaba.
Cuando ella volvió al hotel respiró tranquilo y se fue a su propia habitación donde el sueño llegó lleno de incertidumbre.
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Alguien estaba tocando la puerta y el golpeteo sacó a Sakura de su cálido y sofocante sueño. No sabía si acabaría acostumbrándose al clima o si estaría allí el tiempo suficiente para hacerlo. Se puso la bata que encontró en el baño y caminó hacia la puerta un poco temerosa de lo que encontraría al otro lado.
Vio al botones de la noche anterior quien traía con él un carrito con viandas y un sobre blanco.
Con señas le indicó que el desayuno era para ella y que debía leer la nota, que vendría más tarde por los platos sucios o eso le pareció a la joven.
Cuando cerró la puerta abrió el sobre leyendo la nota en el.
"Mi querida Sakura:
Espero que esté disfrutando la estancia. Lamento profundamente los cambios introducidos al plan que habíamos trazado pero espero verla esta tarde para aclararlo todo y ganar su perdón. Un coche la recogerá a la 1:00pm y partirá al destino de nuestro encuentro. Por favor no se prive de nada que desee, usted es una persona que merece ser concedida"
Dejó la nota sintiendo, a su pesar, que la curiosidad la picaba. Tenia inquietud por ver al médico y que le dijera el por qué de esos cambios tan bruscos y sin siquiera avisarle o consultarle si estaba de acuerdo. Aunque no podía quejarse sentía que la engañaba y no le gustaba nada el sentiminto.
Desayuno poco aunque cada plato que probó le pareció delicioso y luego se preguntó si no sería mejor llevarlo ella misma a la recepción. Al final decidió dejarlo quieto y salir a recorrer no los jardines sino la edificación.
Tenía sala de juegos, cuatro piscinas, gimnasio y una sala de algo llamado squash que no tenía idea de que era. Probó con los dardos sin acertar uno, intentó con billar pero solo acabó riéndose, subió sus pies a una caminadora y estuvo allí un rato, dejó de lado el squash por no encenderlo, y aunque quiso probar la piscina no habia traído traje de baño.
Así pasó toda la mañana, entre tanta actividad nueva y refrescante se percató de que nadie de quienes estaban alojados se acercaba a ella ni siquiera a preguntar. No sabía si destilaba alguna hormona que ahuyentaba a la gente pero pensó que era lo mejor, pocos turistas hablaban japonés y no quería ponerse en evidencia.
Subió a la habitación una hora antes del mediodía para alistarse a salir.
Cuando entró a la habitación lo primero que llamó su atención fue la caja blanca que estaba sobre la cama. Era evidente que alguien habia venido a hacerla y el baño también estaba más organizado de lo que ella misma lo habia dejado.
Se acercó cautelosa y abrió la caja, vio en ella un vestido azul que le recordaba dolorosamente al kimono que habia usado cuando arribó a su primera casa, la que habitó al principio de su matrimonio. Habia unos zapatos a juego y cuando abrió la nota firmada por el médico le decía que le honraría si usara ese vestido para la tarde.
Se baño rápidamente y se calzo en el vestido que le quedaba misteriosamente perfecto. Se puso los zapatos y terminó diez minutos antes de que llegara la hora de partir. Bajó a la recepción y habia un auto esperándola a la entrada del hotel, el conductor curiosamente también hablaba japonés y le dijo que la llevaría a un jardín llamado Irini.
Se subió al auto aferrando el pequeño bolso y mirando extasiada la misma vegetación que la seguía rodeando.
Cerca de media hora después el auto entró a una especie de jardín privado y casi tan grande como el del hotel, solo que este tenía arboles más altos y frondosos que creían sin ningún tipo de control o corte.
El auto se detuvo y ella bajó.
- Siga por esta dirección, estarán esperándola –
Así como llegó se marcho con el auto y ella sintiéndose más libre que nunca se quitó los zapatos y caminó pisando la hierba por donde el conductor le habia dicho. Finalmente se acercó hacia un árbol que en su falda tenia extendida una sabana de cuadros que habia visto en imágenes típicas de picnics. Sobre el habia cantidad de canastas con cualquier cantidad de comida. El sol le calentaba la piel mientras terminaba de acercarse y finalmente se arrodillaba en la sabana curioseando entre la comida. En la de la derecha encontró fruta y lo primero que cogió fue un melocotón maduro, los pájaros trinaban alegremente y se permitió cerrar los ojos un momento para disfrutar de la melodía relajante de la naturaleza. Así estaba cuando sintió los pasos acercándose por detrás del árbol, o eso le pareció, no abrió los ojos esperando a que, quien fuera, tomara el lugar frente a ella.
Sus ojos y su razón se habían preparado para ver al psiquiatra en su pulcra belleza masculina, casi inhumana y su sonrisa bondadosa pero a medida que sus ojos se abrían y enfocaban se dio cuenta de que no se trataba de él y la respuesta fue tan chocante que ahogó un grito e hizo lo primero que se le ocurrió.
Arrojó la fruta a un lado y se puso de pie tan rápido como sus descalzos pies se lo permitieron. Podía correr, aun podía huir y pensar que todo era producto de su imaginación o una terrible pesadilla pero lo primero era eso, correr. Se preguntaba dolorosamente porque él estaba ahí cuando el objetivo principal de ella habia sido alejarse.
Una fuerza la barrio con violencia y perdió rápidamente el equilibrio temiendo caer de cara contra el pasto pero su delgada figura fue manipulada con rapidez y su caída amortiguada por el cuerpo de un hombre. Uno que si sus ojos y su trastornada mente no la engañaban no era otro que su abandonado marido.
Estaba sobre él y por un segundo su mente conjuró todas las maneras en las que podía ponerse de pie y seguir huyendo pero él fue más rápido e invirtió sus posiciones con facilidad. Pensó en gritar pero so seria improcedente ya que tenia la casi que plena seguridad de que estaban solos.
Llorar tampoco era una opción por que se sentía demasiado enfadada y dolida como para que las lagrimes decidieran abrirse camino por sus ojos.
¿Quedarse quieta? Tal vez el tiempo suficiente para que dejara de presionarla y le diera oportunidad de escapar pero aun así su cuerpo estaba moviéndose presa del pánico por haber sido descubierta y por el afán de huir de lo que seguramente él le haría en venganza por abandonarlo. Parecía que no se habia percatado de los beneficios que le reportaría su huida y tampoco podía imaginar en donde estaría el médico si su marido se encontraba ahí.
Finalmente sus brazos se cansaron y no pudo retorcerse más. No habia hecho ningún progreso y eso era frustrante por demás predecible. Nunca, a pesar de todo, habia podido hacerle frente a Shaoran bajo ninguna circunstancia. Él la miraba todo el tiempo desde arriba y su belleza lobuna recortada por los rayos del sol la deslumbró por unos momentos. Pero no podía dejarse embelesar por su apariencia, eso lo habia hecho antes y las consecuencias habían sido potencialmente trágicas para sus débiles sentidos.
Después lo único que se escuchó de ambos fue el silencio y sus respiraciones agitadas estrellándose en el rostro del otro.
-No puedo creerlo – fue el susurro entrecortado que salió de los labios de Sakura cuando finalmente aceptó que quien se encontraba sobre ella y metido profundamente entre sus piernas no era un producto de una pesadilla, sino su real Shaoran Li.
Él no dijo nada en ese momento, parecía que no podía sentir nada más que el aliento afrutado de su esposa, sus suaves curvas acunándole y sus ojos llenos de algo que identificó como decepción.
- ¿Que no puedes creer? – acercó peligrosamente su rostro al de ella que lo apartó rápidamente, su tono era suave, solamente lo habia empleado en pocas ocasiones y curiosamente siempre con ella debajo de su cuerpo. Sakura sacudió la cabeza alejando ese pensamiento profundamente licencioso.
- Esto – suspiró ella volviendo su rostro hacia él y mirándolo por fin a los ojos. – Esta situación, este lugar y tú aquí, de entre todos los sitios del planeta.-los ojos lobunos la llamaban irremediablemente como si se valieran de alguna especie de fuerza electromagnética.
- ¿De verdad creíste, por un momento, que iba a dejar que te fueras? – La pregunta no estaba formulada con sarcasmo ni con otro tono diferente al… sensual pensó Sakura sintiendo el calor rodeándola. Tanto el natural como el corporal.
-No veo por qué no – dijo calmándose, intentando que las palabras no se borraran de su cerebro. Intentaba que ese resentimiento indeseado que le inspiraba darse cuenta de la verdad no se revelara en sus palabras y fallando estrepitosamente. – Tú eras el principal interesado, hace un tiempo, en que desapareciera –
Si, Shaoran habia escuchado eso antes y ahora que la tenia presa podía intentar hacerla comprender.
- Tienes razón, pero las cosas cambiaron – Ella sonrió cínicamente y le respondió dejando que un poco más de su rencor se trasmutara en palabras.
- Si alguien más lo hizo por ti, un psicópata te quitó mi peso de encima –
Las palabras le dolían pero ella era mujer y sabia por experiencia que ellas podían guardar el resentimiento en lo profundo del alma y nunca olvidarlo.
-Puedes decir lo que quieras y la verdad te estará esperando conmigo, las cosas son diferentes y no quieres verlo -
- No me interesa haber despertado tu lado compasivo- dijo sintiendo un hondo miedo y a la vez liberación ante su propia osadía. – Ya te dije que no tengo deseos de seguir siendo tu esposa y lo seguiré repitiendo hasta que se te grabe y me dejes tranquila –
- Yo nunca voy a dejar que te vayas – dijo sonriendo cansinamente- Por más que me empujes y me apartes siempre estaré ahí; sobre ti, debajo de ti, a tus lados y adelante- Era una declaración demasiado apasionada y la joven seguía sin estar preparada para entenderla.
-Ah ¿Si? ¿Y qué pasa con lo que quiero?… ¡Ah! – dijo riéndose sin gracia – Olvidé que eso nunca ha tenido relevancia pero es bueno que me respondas. ¿Qué pasa con lo que yo quiero? - El silencio respondió y le dio la suficiente respuesta – ¿Sabes algo, ex marido? Hace poco menos de un año habría dado mi cuerpo entero, alma incluida, por escucharte hablar de mi así pero ¡me cansé de esperarte! – Se volvió con furia retorciéndose sin fuerzas para que saliera de encima de ella – ¡Me cansé de que te acostaras con mil rameras en vez de con quien se suponía que era tu esposa y las restregaras en mis narices y las de los demás sin importarte un poco mis sentimientos! ¡Me cansé de ser ignorada y vivir una vida de prisionera sin tener culpa de nada! ¡Con gusto, de haber estado consiente, te habría pedido que me dejaras morir en tu lugar para escapar de la horrible realidad a la que me condenaste por un odio infundado! ¡Te odio, Shaoran Li! ¡Te odio y quiero que me dejes en paz! – Los decibeles de su voz subieron ante esa terrible suplica.
Cualquier otra persona habría retrocedido ante tal destilo de rencor pero si habia soportado que lo arrancaran de su madre en su infancia, si habia sabido cómo hacer frente a su tío sin enloquecer, esto no lo iba a detener, por que como muchas veces antes estaba en juego su felicidad y en esa ocasión no iba a desperdiciarlo, mientras la tuviera en la mira existía la posibilidad de ser escuchado.
- Me duele escucharte – confesó su debilidad como nunca antes habia hecho- y más me duele saber que tienes razón – Sakura dejó de moverse abruptamente y él aprovechó el momento para mover su mano y acariciar el rostro de ella - Desde que te conocí me duele todo por lo que antes no sentía nada. Durante ese año te odie, si, pero también aprendí a verte y aprendí del dolor de no tener como nunca antes – Ella no quería escuchar sus palabras pero sabía que ponerse a gritar tampoco era posible
- Te lo ruego – dijo ella mirándolo nuevamente y sintiendo como si los ojos la atravesaran como un cuchillo – No quiero oírte, no me sirve oírte ya, y te lo estoy pidiendo como la única cosa que jamás te pedí; déjame en paz-
- Es cierto, nunca pediste nada y fue una de esas cosas que aprendí a amar y a odiar en ti, que nunca pedias nada, vivías como una sombra deambulante, casi inmortal, que poco a poco se llevó lo que quedaba de mi alma –
Sakura rompió a llorar sin pensarlo. ¿Por qué ahora? Se preguntaba una y otra vez desgarrada ¿Por qué ahora tenía que venir con eso?
- Suéltame… - dijo usando el ultimo gramo de fuerza que le quedaba para alejarse de sus palabras que más que un alivio le reportaban un profundo malestar, por que no creía ninguna de ellas.
- Nunca - dijo Shaoran bajando la cabeza para buscar sus labios que permanecieron quietos ante el atrevido asalto de los de él. No quería responderle y no lo hizo aunque le tomó un descomunal esfuerzo. - Aunque nuestra posición indique lo contrario te pido a ti, Sakura Li, que escuches sin interrupción lo que tengo que decirte – Puso uno de sus dedos en los palpitantes labios de la joven al ver que ella abría la boca para protestar en medio de sus dolorosas lagrimas – Sé que no merezco nada de ti y si después de oírme quieres irte intentaré entenderlo - en medio del llanto ella lo miró enfurecida - y razonaré pero lo que nunca hare es dejarte ir, porque te amo y por qué no voy a dejar que lo que pasó arruine lo poco que puedas sentir por mi -
Sus lagrimas y en realidad todo su cuerpo se petrificó nuevamente cuando escuchó las palabras de toda la frase y como estúpida que era, su mente las desmenuzó hasta que se quedo con el "te amo". Pudo haberlo imaginado pero no le iba a pedir que las repitiera por miedo a que descubriera que de repente tenía demasiadas ganas de capitular y que se alejara de su cuerpo para poder pensar claramente.
- Por favor, Sakura – dijo pidiendo de corazón. La joven ya no pensó que ya no le importaba nada y él no se movió tampoco de su posición, solo la observaba esperando que se calmara y le diera la respuesta que necesitaba oír. La paciencia nunca habia sido su verdadera virtud excepto cuando se contenía para no matar a su tío cuando habia sacado lo peor de él.
Cuando se calmó vio sus enrojecidos ojos y pidió una vez más;
-Por favor -
La palabra sonaba en la boca de Shaoran tan extraña como si la estuviera diciendo en otro idioma pero se cuestionaba si debía oírle. Tenía la sensación de que él no se movería hasta que ella afirmara y aun era una opción huir. No, no lo era, él la habia advertido, aunque no se diera cuenta seguía dejándola sin opciones, como siempre.
- Tengo sed – dijo ridículamente y él respondió con una sonrisa tosca.
- Esa excusa no te va a servir –
- No es una excusa- dijo con la voz ronca por el llanto – tengo sed.
Quería, en lo profundo de su oscuridad, someterla así fuera con cuerdas pero ella no tenía a donde ir porque siempre la alcanzaría. Echando ya de menos su calor sin siquiera haberse quitado de encima se movió hacia un lado, lo suficiente para que ella pudiera salir.
Sakura se puso de pie lentamente y caminó alejándose hacia la sabana de picnic dándose cuenta de la ridícula distancia que habia alcanzado recorrer antes de que él la atrapara. Buscó entre la comida encontrando una botella de agua y se bebió la mitad de la botella de un solos sorbo sintiendo como la emoción de la traición se apoderaba de ella. Temía preguntar la razón por la que Shaoran se habia enterado de la fuga y la única explicación posible era que el médico habia revelado el secreto.
Siempre que hablaron se encontraban solos y dudaba que el móvil de Tomoyo hubiera sido intervenido de alguna manera, que era posible pero no probable. Curiosamente la traición del médico no le dolía tanto como lo hacia la de su esposo. Deseaba que por una vez este hubiese respetado sus deseos pero en lo poco o mucho que habia llegado a conocerlo sabia que esa era la naturaleza de Shaoran Li. Aceptaba que iba a tener que hacerle frente e iba a tener que ser en ese momento porque aunque estuviera a una relativa distancia sabía que estaba siendo presa de un profundo escrutinio.
Dejó el agua a un lado ya que, una vez saciada su sed, no podía seguir usándola como excusa para retrasar lo inevitable.
Intentando preparase psicológica y físicamente para lo que le esperaba se sentó en las piernas recogidas en la sabana y se quedó quieta esperando que la conociera lo suficiente para saber que era un signo claro de rendición.
Él dio los pasos que los separaban con rapidez y se sentó frente a ella nunca quitándole los ojos de encima. Rogó para sus adentros por la oportunidad y porque ella lo mirara durante la confesión que iba a cambiar el curso de su vida y milagrosamente, al menos, sus ojos se posaron en los suyos silenciosamente.
- "Cuando tenía nueve años mi padre murió. Era el patriarca de la Dinastía Li y la verdad un padre bastante blando. Después de su muerte quedé con mi madre y hermanas y amaba estar con ellas, vivíamos en una casa gigante que nos habia heredado mi padre al morir. Era el niño de la casa y la verdad me malcriaban mucho pero, ¿Qué niño no ama eso? Aun así habia algo que enturbiaba mi aparente felicidad, algo que a mi corta edad no sabía que significaba y que de haber tenido voz o voto en la decisión aun a esa edad nunca lo habría elegido. Ser el nuevo patriarca de la Dinastía Li, la que se remontaba a épocas casi arcaicas. Era una responsabilidad horrible para tener sobre los hombros y nunca entendí cuanto hasta el día en que fui arrancado de mi madre por el hermano de mi padre. Por línea de sangre el no podía gobernar (lo que siempre habia querido), solo habría podido hacerlo de no haber existido yo pero a cambio de eso decidió hacerme a su imagen y semejanza para preceder todos los bienes de la familia sin dejarme embaucar de nadie. Y debía empezar apartándome de las mujeres que, según él estaban haciendo de mi un hombre débil. Podía llevarlo a cabo, aunque mi madre hubiese actuado la ley dinástica no la favorecía por ser mujer así que simplemente tuvimos que ver nuestras vidas separadas en un segundo."
"Nunca la volví a ver después de ese momento y aunque desee buscarla y hacer algo ante ello o ante el hecho de que mis hermanas querían ponerse en contacto conmigo nunca pude hacerlo, mi tío se encargó de vigilarme bien y solo supe de la muerte de mi madre mucho tiempo después. Para ese entonces mi tío me habia enseñado a odiar a las mujeres por su debilidad y por lo frescas que eran algunas. Habia aprendido a ser mujeriego y a no tomarme en serio nada referente a ellas y así viví muchos años. Hasta que me enteré de otra jugada de mi tío, la misma persona que me habia hecho un misógino ahora quería que me casara, era una jugada de la que no podía escapar; El matrimonio para la unión de las dos familias, japonesa y china en la búsqueda de un bien común o eso quería él que creyera, decía que nuestra unión aportaría bienes monetarios y culturales a la dinastía y como siempre hice con él, a pesar de odiarlo, accedí no sin antes advertirle que nunca tendría hijos y que conmigo moriría la línea de sangre Li "
Se detuvo momentáneamente a tomar aire. Aun no podía creer que revivir todo ello siguiera dándole esa sensación de picor que siempre habia intentado paliar. Todo le venía a la memoria como si hubiese acontecido el día anterior y ella lo miraba absorta. Su oportunidad podía estarse evaporando en un segundo pero necesitaba que ella supiera todo eso de él, para que, a pesar de todo, intentara entenderlo y así crear un camino menos tortuoso de lo que merecía para su perdón.
- "En medio del odio contra mi tío me llene de mentiras a mi mismo para justificar lo que tenía planeado hacer. Me decía que el matrimonio pactado habia sido todo idea del demente de mi tío con el japonés en un intento por amargarme aun más la vida y la libertad relativa de la que habia gozado al menos desde entonces. Odié la figura de una esposa así como mi tío me habia enseñado a odiar a las mujeres y a no dejar que la debilidad que ellas tenían y representaban llegara a afectarme. Ella debía estar consciente de todo, me decía, y debía estar de acuerdo porque ninguna de las zorras que conocía se hubiera sometido a algo tan primitivo como eso. Así que sin saber siquiera quien era cebé un odio y rencor manifiesto hacia ella, de hecho mandé a espiarla en un intento de que su cara se me quedara grabada y así saber a qué atenerme con la mujer que estaba destinada a arruinarme por culpa de mi tío. Pero fue inútil, no pude saber nada de ella que mi tío no me hubiera dicho, pero el sentimiento de aversión era el mismo, nada lo haría cambiar."
"La fecha del matrimonio fue pactada y el día llegó tan inevitable como imposible. Veía como me vestían para esa parodia de matrimonio y sentía que no estaba en mi cuerpo, que era un espectador observando alguna actuación y que cuando decidiera tener un papel todo aquello habría pasado. Cuando la vi intenté no mirarla como una mujer aunque fue difícil, más no imposible. Aun podía demostrar desdén, firmé, accedo y volví a dejar que mi tío jugara conmigo. Nos odie a los dos pero al fin de cuentas el que iba a tener la venganza era yo y ella iba a saber de primera mano lo que significaba tener a alguien cómo Shaoran Li como marido. Fui inclemente, impaciente, intransigente e insensible. Solo me interesaba encerrarla y dejar que se pudriera y vivir mi vida como mejor me pareciera"
Sus palabras sonaban tan duras y fuertes como si las estuviera gritando y Sakura sintió deseos de retroceder ante la devastadora sinceridad de la que estaba siendo testigo, tenía miedo de seguir escuchando todos esos sentimientos negativos y dañinos que él habia tenido hacia ella, sabía que la habia odiado y solo alcanzaba a amainar cuanto, intentó que ese pensamiento no le doliera ya que solo intentaba verlo como alguien a quien no volvería a ver después de la dolorosa confesión y no como a un hombre al parecer torturado y a quien a pesar de todo seguía amando frustradamente.
-"En medio de toda la bruma me encontré con el que fuera mi mejor amigo de la infancia y lo que teníamos al parecer seguía estando ahí, lo hice mi socio y parecía ser la única cosa positiva del entresijo en que se habia convertido mi vida. Intenté olvidarme de mi matrimonio, de mi tío y toda la parafernalia y simplemente seguir disfrutando, ya habia hecho lo que me habían dicho y todo ello se podía ir al diablo, yo era Shaoran Li y nadie más nunca iba a imponerme nada. Me olvidé de ella por un tiempo hasta que un día, la casa que designé su prisión fue puesta bajo blanco terrorista, y completamente destruida, y al no tener plan de contingencia y creer que el ataque se habia debido a algo relacionado conmigo tuve que llevarla a vivir a mi otra casa, la que usaba de vez en cuando y donde ella fue instalada como la esposa Li viviendo al lado del ama de llaves que habia contratado que también se desempeñaba como escolta con honores y retirada por una lesión en espalda. Pensando que las distancias necesariamente tendrían que ser salvadas le dije que me llamara por mi nombre en una petición por demás poco razonable. No quería acercarme a ella de ninguna manera pero sabía que no lo haría así diera algunas concesiones. Por un acercamiento nada inocente decidí alejarme completamente por congoja ante esa debilidad que tantas veces habia señalado mi tío, la abandoné llevando finalmente a cabo lo que me habia propuesto desde el principio, seguir siendo libertino por que despreciaba todas las ataduras y eso era lo que implicaba. Hasta que un día Eriol actuó en contra de mis deseos recordándome lo que habia olvidado, que ella era la prisionera de mi venganza, él, mi amigo, habia sacado a la luz del sol a las enclaustradas y me sentí un poco traicionado y volví a la casa que antes mía, abandoné con ellas. Era un lugar diferente aunque no de pinturas y cosas, el ambiente que se respiraba allí era el mismo que habia en la mansión que compartía con mi madre cuando era niño. Olor a flores y naturaleza que aun en la parte de la ciudad en que se encontraba situada era por demás extraño. Al no poder escapar mi esposa habia decidido crear su propio paraíso a manos de la naturaleza descuidada de lo que yo consideraba nada más que un patio. Y habia ganado el corazón de hielo de mi ama de llaves con solo ser como era. Por mi culpa sufrió un ataque al corazón y después me enteré de la razón, estaba enferma y yo habia tenido un año de ignorarla sin saber cada vez que me preguntaban por cosas que un esposo debía saber pero que yo ignoraba por decisión propia. Una vez se recuperó planeé que viviéramos juntos en pos de la seguridad de ambos aunque seguía creyendo egoístamente que todo me apuntaba a mí. Ciego como estaba no podía ver la realidad del peligro al que enfrentaba aunque mi equipo de seguridad estuviera al tanto de todos los movimientos que iba a llevar a cabo. El tiempo paso y vivimos juntos y comencé a darme cuenta de sus pequeños detalles y de la belleza que antes habia querido pasar desapercibida lográndolo a medias.-"
Sakura sintió sus mejillas enrojecer, que él hablara así de ella la ponía nerviosa, o se sentía hermosa y nunca lo haría pero él la miraba como si lo fuera y esa intensidad hacia que creyera sus palabras a pies juntillas, lo cual era patético en realidad.
- "Llegó una noche en la que cansado me fui a dormir esperando poder encontrar sosiego de ese trámite que era intentar saber que era lo que nos perseguía, recuerdo perfectamente que soñaba con mi madre, como lo hacía de niño, y la sentía cerca, tan cerca como podía estar de ella sin desmoronarme, siempre habia querido mas, un abrazo así fuera de fantasía, un beso en la frente, una caricia, un mimo, nunca aceptaba en realidad cuanto necesitaba esto porque lo habia vivido por tan poco tiempo con ella que no habia aprendido a pedirlo, a las mujeres con las que me acostaba solo les pedía que me dejaran usar su cuerpo, nunca las dejaba besarme o tocarme de un modo mas allá del básico y todo estaba bien así, pero en las noches cuando estaba solo, cuando nadie podía verme, soñaba con el cariño de mi madre y mis hermanas, de las que tampoco supe nada nunca más. Pero esa noche el sueño fue diferente, porque cobro un sentido de realidad a duermevela que nunca habia sentido. Habia percibido la corta distancia de un ser que me quería y que quise ver como mi madre, fue la mejor noche que pasé desde que fui obligado a dejarla y aunque sentía que habia sido ella el olor de la esposa que odiaba era el que estaba impregnado en las sabanas y en mi piel. Comencé a preocuparme poco a poco por el bienestar de ella, casi que creía comenzar a pensar que estaba pagando ya demasiado fuertemente por haberse casado conmigo, intentaba que mis sentimientos no cambiaran y creía que no lo harían. Pero verla en mi mente, recordar los momentos y percatarme que habia sido ella la visitante nocturna mandaron al diablo todas mis convicciones erróneas o no erróneas.
"Quise cuestionarla y así lo hice y perdí el control completamente, o al menos parcialmente. Bese a esa mujer, y fue una caricia inexperta, pero encendió cada parte de mi de una manera en que no lo habia hecho nada. Seguía queriendo cerrarme a los sentimientos o al menos tenerlos lo suficientemente controlados para que nadie sino yo pudieran renegar de ellos. Pero con ese contacto físico me habia quedado clara una cosa y es que ella era mía para hacer lo que quisiera, no importaba para mi si no la habia determinado desde que nos casamos, eso pasaba a un segundo plano por que era mi mujer, al menos de palabra y quería que lo fuera de todos los sentidos. La quería mía y así lo hice. Finalmente conocí a la Sakura que se ocultaba en los kimonos y lo que encontré fue a la mujer más estimulante que jamás habia tenido. No creía que fuera especial, o no quería verlo de esa manera pero la hice mía en la manera más básica descubriendo por fin la perfección de tener relaciones con alguien por quien se sentía algo, así fuera aversión. Ella se entregó a mí en toda su perfección, no hubo dudas, ni siquiera cuando tomé su pureza apartándola a un lado para conseguir mi propio placer. En esa dicha de momento no hubo tío, matrimonio, seguridad, intento de homicidio, nada. Solamente los dos encontrándonos en la cama"
Sakura sentía su pecho arder de vergüenza. El no le quitaba la vista de encima y estaba comenzando a ponerse nerviosa pero tampoco cedió ni dejo de ponerle atención porque sentía que su propia alma lastimada estaba sufriendo la delicada caricia del alivio que nunca habia sentido. Como el bálsamo de la verdad que poco a poco comenzaba a desvelarse, no sabía que seguiría, ni sabía lo que esperaba a la confesión pero se descubrió tontamente queriendo averiguarlo, quería conocer más de ese Shaoran quien como nunca antes estaba hablando todo lo que no habia hablado con ella durante todo ese tiempo.
"La segunda vez fue aun mejor, sentía que habia probado un dulce caramelo y que tenía que tenerlo para mí de alguna y otra manera, fue una mirada y todo se fue al garete. Fue más intento aun que la anterior y por primera vez me sentí aterrorizadamente diferente, entregué en ese acto y aunque ella no se diera cuenta parte de mi propia esencia como persona, como hombre, y eso me asusto. Que ella pudiera sacarme ese tipo de sentimientos era algo con lo que no quería contar. Solo quería escapar y tener tiempo para pensar así que hui de ese lecho de perdición. Ella lloraba y sus lágrimas, que otras veces me habían parecido inútiles e infundadas caían sobre mí como cuchillos filosos. Regresé después como un pez a la carnada dudando pero haciéndolo y cuidando un poco de ella. Y luego vino una bomba detonante que no tenía derecho a recibir y que no podría haber llegado a creer de no haberlo escuchado yo mismo. Ella me quería, me amaba y sentir que alguien apreciaba algo en mí me hizo sentirme del tamaño de una pulga, poco merecedor y para nada apto pero aun así orgulloso de tener lo que tenía como nunca antes. Y justamente cuando empezaba a percatarme de lo fuertes que eran mis sentimientos, aun sin quererles dar nombre ella fue apartada de mi lado tan súbitamente como lo fue mi madre y aunque no lo demostrara el dolor fue tan fuerte como en ese episodio. Solo que ahora yo era mayor y podía hacerme con los medios para alcanzarla así se me fuera la vida en ello. No iba a dejar que la empresa Li decayera por que iba a dejarla en manos de la persona en quien más confiaba, mi mano derecha y casi hermano Eriol. El accedió y me dedique a recabar información pero todo fue en vano, cada día que pasaba sentía como si ella estuviera alejándose al camino de la perdición y era mi culpa"
- Pero no lo era – dijo Sakura hablando por primera vez, escuchar como habia vivido el secuestro desde ese lado de la historia era bastante revelador a la vez que perturbador y ella misma recordaba con saña los truculentos detalles – No era culpa… tuya –
-Puede que no en ese momento pero cuando tu padre vino a contarme la verdad meses atrás del suceso no quise escucharlo. Vino a decirme información relevante y lo eché por que el también era culpable de la situación indeseada así que no merecía hablarme.
"Pero en la segunda ocasión no pude sino callarme oír que presentía que con lo que él me dijera iba a poder encontrar una luz en el camino de la búsqueda y lo comprendí todo. La verdad habia sido malinterpretada por mi exceso de autoestima y sobrevaloración, como siempre creía que todo se basaba en mi pero otra vez estaba equivocado, pero al menos tenía un punto donde enfocarme porque con lo que nos contó, fotografías y detalles pudimos comenzar a seguirle la pista, pero después de tener esa esperanza volvimos a dar con la pared, un punto muerto que no nos permitía avanzar más. La ausencia de la mujer que una vez creí despreciar me hizo ver las cosas como en realidad eran. Cada noche soñaba con ella y con todo lo que podían estarle haciendo. También con todas esas oportunidades que tuve y pudimos tener y que por mi causa nunca fueron posibles. Recordar que ella me quería, porque habia podido verlo en su mirada, sentirlo en mi piel cuando estuvimos juntos, era el único aliciente que tenia. Luego vinieron las llamadas poniendo en mi mente la tortura psicológica más terrible que jamás viví, casi creí que me llevaría a la tumba, o me haría enloquecer… Pero me negué a ello por que debía ser fuerte para ella y no sucumbir aunque deseos no me faltaran."
"Finalmente cuando todo lo que no nos queríamos rendir estábamos a punto de tirar la toalla una llamada, la menos esperada y la más valiosa nos dio lo que necesitábamos saber. No entendíamos que un hombre al que seguramente debían pagar millones pudiera pensar en traicionar al artífice de la venganza pero ese razonamiento era lo que menos importaba en ese momento así como él nos lo hizo ver"
Sakura evocó en su mente la cara de su salvador y el secuaz y oró por ellos en silencio agradeciéndoles una vez más porque sabía que ellos habían sido los responsables de que ella estuviera viva y donde estaba.
- "Ideamos un plan y más pronto de lo que esperábamos el día indicado llegó. Fue una experiencia altamente traumática especialmente cuando la vi rodeada de maleantes y pensé en que cualquier movimiento en falso podía quitármela definitivamente. Lo importante era que seguía viva y mis planes eran mantenerla de esa manera por mucho más tiempo, el suficiente para intentar arreglar todo mi desaguisado. Las cosas se volvieron imposibles. En un segundo estaba a muchos pasos de mi y al siguiente en mis brazos pero no en las condiciones que yo hubiera elegido, ensangrentada y con una bala metida dentro de su cuerpo que estaba destinada a perforar el mío. Como si necesitaba otro motivo para sentirme culpable y quererla más de lo que ya lo hacía. Supe que si no hacíamos algo rápido ella encontraría el deceso en mis brazos. Huimos de lugar, la oportunidad de matar al psicópata que la quería muerta por venganza debía pasar a un segundo plano, lo importante era salvar su vida y estaba seguro de que su padre estaría de acuerdo. Cuando escapamos volando se produjo una fuerte explosión y solo más adelante nos vendríamos a enterar de que el maldito habia muerto en ella llevándose a muchos secuaces con él. Nunca tuvimos oportunidad de identificar al traidor del hombre hasta tiempo después."
Shaoran se movió lentamente hacia Sakura. Ella no se apartó, en realidad sentía que ya no podía moverse se acercara él de la manera en que lo hiciera.
- Estuviste a punto de morir, lo cual me dio la ultima pizca de conocimiento total sobre mis sentimientos, era lo que necesitaba para cerrar definitivamente la etapa de negación y caer de lleno en la de la aceptación. Era hora de aceptar que, a pesar de todo lo que habia vivido desde niño con mi tío, sus lecciones y creencias estúpidas habia terminado enamorándome por primera y última vez. Tu, sin hacer nada e habías robado todo lo que yo habia intentado proteger con superficialidad, misoginia, sexo sin compromiso y rencor. Y la ironía era que todo me explotaba en la cara cuando estaba a un paso de perderte, a horas de que la muerte decidiera visitarte y llevarte de mi lado. Te rogué – en un movimiento lento tomó la mano de Sakura que estaba apretada en un puño y abrió los dedos lentamente para apoyar la suave palma en su propia mejilla – Te supliqué que no me dejaras y oraba, algo que no habia hecho antes porque no habia visto necesidad alguna, por ello. Sabía que no era merecedor de ninguna dadiva pero aun tenía el derecho de pedir, de suplicar así no me fuera a ser concedido. Pero lo fue. Viviste. Volviste a la vida a paso lento pero volviste y creía que era la oportunidad que mis oraciones me habían dado para arreglar las cosas, para compensar el daño tal vez irreparable que habia marcado en ti -
Ahora deslizaba la mano de Sakura lentamente por su rostro haciendo la mímica de lo que deseaba, que fuera ella por voluntad propia quien estuviera acariciándolo. El sol lentamente hacia su recorrido de la tarde dándole al jardín un aspecto casi paradisiaco, un escenario casi perfecto ensombrecido solamente por la apertura del corazón oscuro de Shaoran. Sakura asimilaba la información como si de una esponja absorbiendo agua se tratara, logro no sucumbir a la tentación de copiar el movimiento de manos de Shaoran y simplemente dejó que él lo hiciera sintiendo la piel cálida y el nacimiento de la barba bajo su palma. Las dudas asaltaban su determinación haciéndola hesitar en qué decisión tomaría una vez él considerara necesario terminar, no quería ser presionada pero tenía miedo de que fuera así.
"Despertaste y antes de poder decirte todo esto manifestaste claramente lo que pensabas de mi y de nuestro matrimonio aquel que yo ahora si valoraba y tu no. Lo entendía, pero siempre habia sido enseñado a tenerlo todo y no iba a dejar que tu escaparas. Así tuviera que obligarte y lamentablemente así lo hice. Pensaba que con el tiempo te haría entender que te quería y recuperaría lo que tu sentías por mi pero no fue de esa manera, te cerrabas en banda y pensé por unos momentos en que habia perdido toda posibilidad, pero luego planteé que te conquistaría. Para ese entonces habías planeado fugarte y me enteré el día de la boda de Eriol. Dolió, y mucho, porque era la manera más clara en la que me demostrabas que querías estar lejos de mi. Por segundos cuando me enteré pensé en dejarte ir, pero luego esa penosa idea se borro de mi mente siendo sustituida por una última lucha, una última oportunidad, un último plan para arreglarlo, o al menos para intentar que dejaras de odiarme. Todo esto que te he dicho no es un monologo ensayado, tampoco una confesión aprendida de un libreto de drama, simplemente es la confesión de todo lo que he vivido desde que te conocí, desde que tuve la fortuna de casarme contigo así en un principio no lo viera de esa manera. Conocí un poco de mi mismo y te estoy dando este conocimiento para que hagas lo que creas conveniente con él".
- Ojala en este momento pudiera obligarte a quedarte, Sakura – Lentamente soltó la mano pequeña y esta cayó sin fuerzas al regazo de la joven – Ojala tuviera la cara y el suficiente descaro para exigirte que no me dejaras. Pero ahora no puedo hacer eso, porque no quiero coaccionarte aunque todos mis instintos me digan que lo haga. Quiero que lo decidas por ti misma y quiero confesarte algo más. Algo que nos dolerá a los dos pero que cerrara este ciclo de dolor, o lo que pueda quedar de él. Tú estabas embarazada cuando recibiste el disparo. – Sakura voló sus ojos al rostro de Shaoran sintiendo como el dolor comenzaba a atenazarla – No deseo que me reproches el no habértelo dicho antes, fue por una causa de fuerza mayor, estabas débil, habías perdido mucha sangre y tu corazón, en el estado en que estaba no habría podido tolerar un ciclo como lo es un embarazo. Lo perdiste y aun en medio del dolor no podía de imaginarme como serian nuestros hijos –
Las lagrimas inundaron los ojos de Sakura y anquen también le dolió sabia que no podía dejarse caer por esa noticia tan basta, científicamente seguramente Shaoran tenía razón, no habría sido algo viable pero aun así dolía enterarse y lo curioso era que entendía las razones de Shaoran, en ese momento podía ver el arrepentimiento por tantas cosas en su rostro que por un momento pensó en abrazarlo y decirle que sí, que lo perdonaba, que quería un futuro junto con él y que volvieran juntos a armar su hogar. Pero el miedo a esa faceta nunca vivida y desconocida la hizo retroceder muchos pasos. Ella era una mujer psicológicamente perturbada y su miedo por demás era bastante justificable. Necesitaba pensarlo bien y mas con esta nueva información anexada a toda su triste historia con Shaoran.
- Estoy enamorado de ti, Sakura Li, por tu inocencia y candor, por ser así, etérea, por estar viva, por haber existido por tantas cosas que ya mencioné antes, y sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero lo haré de todas formas, podría ponerme de rodillas y arrastrarme si es lo que quisieras, solo para obtener una parte del perdón que sé que será duro darme. Te lo pido, perdóname, y ámame de la manera en que lo hacías y de la manera en que lo hago yo en este momento -
¿Qué hacer?
Tenía que alejarse, era lo único que tenía en mente en ese momento, el miedo la hacía retroceder por que como muchas veces habia aceptado la valentía tal vez no fuera una de sus más arraigadas virtudes.
- Yo…- dijo tosiendo lentamente sintiendo las lagrimas finalmente inundar sus ojos y deslizarse fuera de ellos como una declaración de dolor y alegría a la vez, dolor por las perdidas, dolor por los recuerdos y alegría por finalmente saber que un hombre, Shaoran Li, su marido, la quería, la amaba…
Pero necesitaba la última prueba y se la pediría en ese mismo momento. Una vez habia escuchado que el amor no precisaba de pruebas, pero ella, que habia sufrido lo que habia sufrido, sentía que tenia derecho pedirla aunque le doliera ver su rostro de la manera en que lo hacía, contraído de pena y, chocantemente, con los ojos brillantes de lagrimas…
Los hombres no lloraban, pensaba ella recordando a su padre, su hermano y a los hombres de la villa que permanecían estoicos e inamovibles ante cualquier situación que se saliera del contexto físico y pasara al emocional.
- Yo te perdono- dijo cuando pudo recuperar lo suficiente de su voz. Parecía una declaración de principios y Shaoran sintió que si alma se iluminaba con alivio pero era fácilmente acuchillada cuando ella continuo la frase – Pero no puedo quedarme contigo, no ahora –Él iba a hablar pero ella se acercó y tocó su rostro finalmente por voluntad propia sintiendo bajo su palma cada estocada que seguramente sus palabras debían estarle dando a él. – No digo que siempre, yo solo necesito pensar, y para ello debo alejarme de ti por qué estar así de esta manera- Se inclinó un poco mas y le besó la frente – Me anula cualquier raciocinio, cualquier capacidad de diferenciar. Y lo necesito de esa manera, te pido que lo entiendas, y lo aceptes y me dejes.-
Por primera vez Shaoran Li dejó que sus emociones lo controlaran y cayeron sobre él con tal fuerza que lloró, roncos sollozos salían de su alma mientras abrazaba rápidamente el regazo de Sakura y hundía su rostro en él sintiendo como su corazón o lo que él creía que debía ser caía muerto en vida. La comprendía, seguramente así se sentía no ser querido, así se sentía saber que por sus acciones y malentendidos habia matado lo que ella sentía por él, y aun así no dejaba de ser doloroso. Descargó en su regazo, como si de alguna manera hubiera retrocedido en el tiempo y vuelto a ser un niño, todo el dolor, todos los sentimientos fuertemente escondidos por obligación, la soledad de toda su infancia y adolescencia y del desamor de adulto.
- Yo te quiero… te quiero – repetía bajo la tela del vestido y Sakura lloró también acariciándole la cabeza y ofreciéndole poco consuelo pero aun así permitiendo que el desahogara lo que seguramente habia guardado durante tanto tiempo. Pero permaneció incólume ante eso. Nunca se habia considerado una mujer vengativa ni lo haría, solamente comprobaría hasta donde llegaba la decisión de Shaoran.
Pudieron haber pasado horas, solo minutos y la tarde entera. Cuando finalmente todos los sentimientos negativos guardados lo abandonaron se permitió deslizar sus manos suavemente por la espalda de Sakura.
- Si es lo que quieres – dijo después de unos momentos sintiendo como le ardía la garganta al pronunciar estas palabras, por lo que ellas implicaban y porque su llanto habia afectado físicamente.
Ella le acarició el cabello, y le hizo levantar el rostro lentamente para que la mirara.
- Es lo que necesito –
Y Shaoran accedió por que por primera vez comprendía aquella estupidez que una vez habia leído y a la que habia calificado como una frase de mierda.
"Si amas a alguien déjalo ir" No se imaginó en ningún contexto que muchos años después estaría llevándolo él mismo a cabo.
"Adiós, mi Sakura"
Bueno mis lectoras, falta poco para el final de esta historia que me ha tomado tres años terminar, no quiero empezar a despedirme desde ahora pero es bueno que nos vayamos preparando, ustedes y yo para el fínale. Gracias por seguir estando ahí, y nos leemos en el próximo, no prometo nada pero actualizare tan pronto como pueda. Un gran abrazo.
