1º El viaje continua

Los días pasaban y el viaje continuaba, habían tenido suerte, no habían encontrado ningún guardia que estuviera buscando a Esme, y cuanto más se acercaban a los límites del reino más difícil era que encontraran alguno.

Esme le contaba historias a Emmet para enseñarle las diferentes maravillas de la naturaleza, el niño lo escuchaba todo fascinado, Carlisle estaba sorprendido de la facilidad con la que Emmet había aceptado la compañía de Esme, normalmente solía alejarse de la gente que no conocía, pero Esme tenía algo que hacía imposible que se alejara.

Estaban a pocas millas de los límites del reino cuando Carlisle escuchó unos sonidos que no le gustaron nada, paró el carro en el momento y se quedó en silencio, Esme se despertó al notar el carro frenar y se acercó a Carlisle con rapidez.

-¿Qué ocurre?

-Shh... Escucha...- Los dos se quedaron en silencio, al principio no se oía nada y ese silencio en la oscuridad de la noche ponía nerviosa a Esme, pero pronto escucharon algo, unas voces gritando, algunos pidiendo ayuda y otros divirtiéndose- Bandidos- Carlisle se apresuró a salir del carro- Tenemos que alejarnos del carro, si nos ven con él estamos perdidos- Cogió un fardo con las cosas indispensables, envolvió a Emmet con la manta que tenía por encima, cogió otra manta y se alejó con Esme de la mano- Vayamos despacio pero sin parar, tenemos que alejarnos todo lo posible del carro, en cuanto lo vean nos buscarán.

Caminaron en silencio durante un buen rato, Carlisle no dejaba de escuchar a su alrededor, no tardarían en descubrirlos, pero si conseguían cruzar el río sin ser vistos tenían una oportunidad de sobrevivir.

Esme estaba muy pegada a Carlisle, estaba asustada, nunca había vivido una situación como esa, no sabía como debía comportarse, se dejaba guiar por Carlisle, le costaba mantener el paso pero no iba a retrasar la marcha, debía esforzarse, debía ser fuerte por su pequeño tesoro.

De pronto, Carlisle paró en seco, haciendo que Esme chocara con él, ella miró a su alrededor pero no pudo ver nada, la espesura de los árboles impedía que viera nada, sin embargo pudo escuchar el sonido del agua.

-El río- Salió de sus labios con miedo- ¿Qué vamos a hacer ahora?

-Vamos a cruzarlo.

-¿Qué?- Esme sonó tan asustada como estaba y Carlisle tuvo que rodearla con un brazo- Yo... No se nadar.

-No te preocupes, creo que no es tan profundo, de todas formas yo te ayudaré, ¿de acuerdo?- Esme solo asintió y se apoyó en el hombro de Carlisle hasta llegar a la orilla. Carlisle bajó a Emmet y lo despertó- Emmet, escúchame atentamente- El niño lo miró a los ojos- Estamos en peligro, tenemos que estar en completo silencio, ¿de acuerdo?- El niño asintió- Bien, voy a llevarte en brazos hasta el otro lado del río, y tú esperarás ahí hasta que yo vuelva con Esme, ¿entendido?

-Si, papá.

Carlisle cogió a Emmet de nuevo en brazos, se colocó en la cabeza el fardo y las dos mantas y se metió en el río, el agua estaba completamente helada, pero no podían pararse a quejarse o gritar, debían apresurarse, llegaron hasta el otro lado, Emmet salió y cogió las cosas que su padre tenía en la cabeza, se sentó a un lado y esperó a su padre.

Carlisle volvió por el mismo sitio que había ido y se encontró a Esme llorando, estaba temblando de miedo, él se acercó rápidamente, debían cruzar cuanto antes en silencio, empezaban a escucharse murmullos cerca de donde estaban.

-Esme, escúchame, no te voy a soltar en ningún momento, vamos a llegar al otro lado y buscaremos un lugar seguro para pasar la noche- Ella no respondió solo se dejó conducir hasta la orilla- Está muy fría, intenta aguantar- Ella metió los pies y Carlisle la ayudó a caminar, Esme tuvo que cogerse con fuerza del cuello de Carlisle para continuar, entre el frío y el miedo estaba bloqueada- Vamos Esme, casi estamos- Con dificultades llegaron a la orilla, Carlisle consiguió salir con Esme del río, Emmet lo abrazó y los tres juntos se alejaron de la orilla.

Caminaron durante una hora aproximadamente, hasta que Carlisle estuvo seguro de que estaban a salvo, entonces se percató de que tanto Emmet como Esme estaban tiritando de frío, así que buscó un lugar donde guarecerse, encontró una cueva vacía y cobijada no muy lejos de donde ellos estaban.

-Pasaremos aquí la noche- Puso una de las mantas en el suelo- Tumbaros ahí los dos- Emmet y Esme obedecieron y Carlisle les puso la otra manta por encima, después reunió un montón de ramas y consiguió hacer una pequeña hoguera- Dormid un poco, mañana estaremos completamente a salvo.

Esme y Emmet cayeron rendidos por el sueño, el calor de las mantas y el fuego los hizo sentir bien de inmediato. Carlisle se frotó los brazos varias veces y se acercó mucho al fuego para calentarse, habría cabido junto a ellos entre las mantas pero no tenía intención de dormir en toda la noche, iba a quedarse vigilando por si alguno de aquellos bandidos conseguía encontrarlos.

La noche pasó tranquila y en silencio, Esme despertó la primera y se encontró con la mirada de Carlisle sobre ella, se sonrojó al ver la intensidad de su mirada.

-Buenos días.

-Buenos días- Respondió ella incorporándose- ¿Has estado despierto toda la noche?

-Si, no quería arriesgarme a que alguien nos sorprendiera.

-Podías haberme despertado, hubiera vigilado por ti- Le regañó.

-No importa, ahora ya estamos a salvo así que no te enfades por favor.

Después de un rato, Carlisle despertó a Emmet y caminaron por donde habían ido por la noche, Carlisle buscó una zona que apenas cubriera para cruzar el río de nuevo y llegaron hasta donde estaba su carro. Los bandidos lo habían registrado todo y se habían llevado casi todo, pero al menos tenían el carro.

Emmet se subió al carro y Esme, con ayuda de Carlisle también, este antes de subir se quedó mirando en la dirección en donde la noche anterior habían oído a los bandidos. Esme entendió lo que le ocurría.

-¿Crees que queda alguien con vida?

-No lo se- Suspiró- Me extrañaría pero debería ir a mirar por si acaso- Tomó una decisión- Quedáos aquí, iré a mirar.

-Papá, déjame ir contigo.

-No Emmet, tú debes quedarte aquí para cuidar de Esme- Le sonrió a su hijo con dulzura- Ella es una dama que necesita que un fuerte muchacho como tú esté con ella.

-¿De verdad?

-De verdad Emmet- Le aseguró Esme- ¿Te puedes quedar conmigo?

-Vale, me quedaré.

Carlisle asintió y caminó hacia el lugar donde había ocurrido el asalto, no tardó en localizar el lugar, había un carro medio destrozado, pequeñas hogueras a los lados. Junto al carro pudo ver los cuerpos de dos hombres y el de una mujer, no habían sobrevivido al ataque.

Estaba apuntó de darse la vuelta para volver al carro con Esme y Emmet cuando escuchó una voz proveniente de unas rocas un poco más lejanas, se acercó a prisa hacia allí y vio a una mujer muy mal herida con algo entre sus brazos.

-Señora, aguante- Corrió hasta su lado y comprobó por encima su estado, la mujer se estaba muriendo, no iba a poder sobrevivir por mucho que hiciera.

-Por favor... Coja a mi Alice- Le tendió el bulto de mantas, entre ellas estaba una hermosa niña recién nacida- No deje que la encuentren esos bandidos...- Empezó a toser sangre.

-No hable, intente conservar fuerzas.

-Moriré de un momento a otro, solo prométame que cuidará de Alice- Le suplicó la mujer con dificultad- Por favor, prométame que cuidará de ella...

-Como si fuera mi propia hija, se lo prometo.

-Gracias señor...- Sonrió la mujer antes de cerrar los ojos y abandonar el mundo.

Carlisle se levantó con la niña entre sus brazos y caminó de vuelta al carro, miró a la pequeña, no tenía ni un solo rasguño, estaba intacta a pesar del infierno por el que había pasado su familia. La abrigó con las mantas para que no cogiera frío y llegó hasta donde estaban Esme y Emmet.

-¿Había alguien?

-Solo esta niña- Respondió Carlisle tendiéndosela antes de subir al carro- Su madre me ha hecho prometer antes de morir que cuidaría de ella.

-Es una niña muy hermosa.

-Lo se- Carlisle cogió las riendas y emprendió la marcha, Esme acunó a la pequeña y la mantuvo tranquila un buen rato. Emmet la miraba asombrado y reía al ver las caras que hacía Esme para que la pequeña riera.

Durante el camino, Carlisle estuvo pensando sobre su situación muy a fondo, debían hacer algo o tendrían problemas, y Esme tendría que tomar una decisión importante.

-¿Puedo hablar contigo?- Esme asintió dándole la niña a Emmet que la sostuvo como Esme le había enseñado- Tenemos que decidir que le vamos a decir a la gente.

-¿A la gente?

-Piénsalo, un hombre con dos niños y una mujer embarazada- Explicó- Cuando se enteren de que no estamos casados la noticia correrá y pronto tendremos guardias apresándonos, a ti te devolverán con tu marido y a mi me encerrarán de por vida y me quitarán a Emmet y a la niña.

-¿No dijiste que si salíamos del reino estaríamos a salvo?

-Si salimos del reino no podrán encontrarnos los hombres de tu marido si nadie nos delata- Intentó explicar de la forma más entendible posible- Pero si la gente sabe que no somos un matrimonio correrán rumores...

-Entiendo...- Esme suspiró pensativa- ¿Qué propones?

-Es solo una idea, si no te parece bien pensaremos otra cosa- Esme asintió- Cuando lleguemos a algún pueblo del reino vecino nos haremos pasar por un matrimonio normal, Emmet será nuestro hijo, al igual que Alice y el que estás esperando- Esme lo miró asustada- Solo será delante de los demás, viviremos en la misma casa pero solo seremos buenos amigos, ¿de acuerdo?

-¿No hay otra opción? No me gusta mentir.

-Es lo único que se me ocurre sin levantar sospechas- Le cogió la mano- Tendremos que acostumbrar a los niños a que nos llaman papá y mamá para que la gente se lo crea.

-Está bien, lo que sea por mi pequeño.

Durante lo que quedó de viaje hasta llegar al primer pueblo Carlisle le explicó a Emmet la situación en forma de juego, el niño entendió que debía llamar a Esme mamá desde ese momento y se esforzó por hacerlo.

Carlisle intentó evitar los pueblos más cercanos al reino que acababan de abandonar, cuanto más se alejaran de allí menos posibilidades de que los encontraran habían. Viajaron durante cerca de ocho días más, se quedaron cerca de un pueblo pequeño que tenía pinta de acogedor, al día siguiente entrarían para buscar una casa en la que poder quedarse.

Carlisle ayudó a bajar a Esme, la ayudó a sentarse con cuidado y después le entregó a la niña de nuevo, Emmet se sentó a su lado, cada vez estaba más unido a ella. Carlisle preparó una pequeña hoguera para poder pasar la noche y preparó algo de cenar, mientras terminaba de cocinar vio como Esme se frotaba los riñones.

-¿Te encuentras bien?

-Si, es solo que tengo un fuerte dolor de riñones- Se quejó frotándolos con una mano mientras que con la otra mecía a Alice.

-Cenemos y si después continúa doliéndote te daré un masaje.

Carlisle preparó tres platos y cenaron, después le puso a Emmet un cuenco de leche y le enseñó como tenía que dárselo a la pequeña, mojándose el dedo y poniéndoselo en la boca a Alice. Tras dejar a Alice con Emmet, se colocó junto a Esme y le apretó un poco en los riñones.

-¿Te duele mucho?

-Si- Siseó de dolor- Nunca había sentido tanto dolor en la misma zona.

Carlisle volvió a apretar y de pronto los dos se quedaron totalmente quietos, la falda de Esme estaba mojándose, Esme miró a Carlisle preocupada por lo que significaba eso, pero Carlisle solo sonrió y se colocó frente a ella.

-No tengas miedo, yo te ayudaré- Le acarició el vientre- Emmet, hijo, vas a subir al carro con Alice y te vas a quedar allí hasta que yo te lo diga, ¿de acuerdo?

-¿Ocurre algo papá?

-Esme va a tener un bebé hijo, y va ha sentir mucho dolor- Le explicó con delicadeza- No es bueno que un niño lo vea.

-Yo quiero ayudar- Miró a Esme preocupado.

-Emmet, ¿sabes como puedes ayudarme?- Le habló Esme mirándolo a los ojos para calmarlo- Subiendo al carro y cuidando de Alice.

-Está bien.

Carlisle le ayudó a subir con la niña, le explicó lo que iba a suceder sin entrar en demasiados detalles para que no se asustara al escuchar a Esme y después volvió junto a ella. Le levantó la falda y observó con detenimiento como iba la situación.

-No soy un experto en esto, mi mujer solo tuvo uno y yo no estuve solo, pero haré lo que pueda, ¿de acuerdo?

-Yo se del tema, si tienes dudas intentaré ayudar, y además, confío en ti.

Carlisle fue haciendo todo lo que recordaba de cuando nació Emmet, ayudó a Esme a superar el dolor hasta que llegó el momento de alumbrar al bebé, entonces, entre gritos de dolor y empujones, Esme consiguió traer al mundo a su bebé.

-Es un niño- Sonrió Carlisle acercándoselo a Esme a los brazos- Es un hombrecito.

-Edward...- Susurró al verle- Mi Edward...

Carlisle sonrió al verla así de hermosa, curó como pudo a Esme y la tapó con mantas para que no cogiera frío. Después fue por Emmet y Alice y los acercó hasta ella, Emmet tenía los ojitos llorosos del miedo, pero al ver a Esme sonriente con un bebé entre sus brazos sus miedos desaparecieron.

La noche pasó tranquila, Emmet y Alice durmieron de inmediato, Esme no quería dormir, quería disfrutar de la imagen de su hijo, quería ver lo perfecto que era.

-Deberías descansar Esme, ha sido un día agotador.

-Lo se, pero tengo miedo de despertar y que él no esté- Se sinceró acariciando la mejilla de su pequeño.

-Nunca dejaría que eso ocurriera, no le ocurrirá nada.

-Gracias por estar a mi lado para traer al mundo a Edward- Sonrió- Parecías tan feliz cuando lo has visto.

-Si te soy sincero, ha sido como si viera por primera vez a mi hijo, me he sentido igual que cuando nació Emmet- Miró al pequeño- No se explicar el motivo, simplemente ha sido así.

-En cierto modo vas a ser su padre- Rió Esme pensando en las mentiras que iban a contar, pero los labios de Carlisle se posaron sobre los suyos, fue tan solo un instante, pero en ese instante sintió todo el calor que no había sentido nunca.

-Lo lamento, no debí hacer eso- Carlisle se tumbó de espaldas a ella y se quedó en silencio, durante el resto de la noche no dijo nada más, todo se quedó en completo silencio.

Hola a todos,

siento haber tardado, pero estoy con el proyecto de final de ciclo y ando algo perdida, pero aquí está el siguiente capítulo. Espero que os guste y que disfrutéis de ella tanto como yo estoy disfrutando escribiéndola. Si mis peques me lo permiten, tengo intención de subir el siguiente el domingo, pero no aseguro nada.

Muchas gracias de antemano. Si queréis dejarme vuestra opinión os lo agradecería mucho, me gustaría saber si os gusta el rumbo que lleva o si cambiaríais algo.

Nos leemos pronto