2º Bienvenidos a la aldea de Forks
Carlisle despertó con las primeras luces del alba, un sonido junto a él había hecho que abriera los ojos, al mirar, vio a Esme intentando ponerse en pie con Edward en brazos. Rápidamente se puso en pie y fue hasta ella.
-¿Qué haces? Deberías descansar, acabas de tener un bebe- Le regañó Carlisle, preocupado por su necesidad de levantarse.
-Lo se, lo se, no he dormido en toda la noche por estar pensando, necesitaba moverme un poco- Respondió sin mirarle a la cara.
-¿Qué le está dando vueltas a esa hermosa cabecita? ¿Qué es lo que te ha impedido dormir cuando es lo que más falta te hace?- Carlisle temía que le recriminara algo del beso de la noche anterior.
-Alice y Edward.
-¿Alice y Edward?- Carlisle la miró extrañado- ¿Les sucede algo?
-No, ellos están bien pero... ¿Qué vamos a decir sobre ellos?- La cara de Carlisle mostraba su desconcierto, no entendía la angustia de Esme- Ambos se llevan apenas un mes de diferencia, ¿que vamos a decir para que no pregunten nada?
-¿Eso es lo que te ha tenido en vela toda la noche?- Preguntó Carlisle sonriéndole, Esme asintió y Carlisle solo pudo besar su frente acariciando su mejilla- Ya había pensado en eso, tranquilízate- Respondió él sin dejar de mirarla- Edward y Alice son aproximadamente del mismo tamaño, Alice es muy pequeñita a pesar de ser mayor que Edward, si decimos que son gemelos o mellizos nadie levantará sospechas.
-Mellizos- Esme lo meditó unos segundos- Podrían pasar por mellizos, desde luego- Sonrió Esme- Hasta tienen el mismo tono de piel.
-Intenta no preocuparte demasiado, todo saldrá bien, ya lo verás.
Carlisle recogió todo el campamento y subió los bártulos al carro, subió a Esme a la parte trasera del carro, la tumbó y la tapó con las mantas, colocó a Edward en su regazo, puso otro pequeño montón de mantas y colocó a Alice junto a ella.
Emmet subió junto a su padre, en la parte delantera del carro y emprendieron la marcha, estaban cerca del pueblo y no tardarían más de medio día en llegar. Emmet escuchó como Edward lloraba, se giró para verlo y vio como Esme lo acercaba a uno de sus pechos, el niño se calló en el acto. Emmet se acercó a ella muy intrigado por aquel acto, nunca había visto nada parecido.
-Esme, ¿por qué Edward te está mordiendo?
-Edward no me está mordiendo, Emmet- Rió Esme ante la curiosidad del pequeño- Está comiendo, los bebés solo pueden tomar leche y las mamás tenemos leche en el pecho para ellos.
-¿También le darás comida a Alice cuando Edward acabe?
-¿A Alice?- Esme se quedó un poco sorprendida por la pregunta, era lógico que Emmet preguntara aquello, después de todo, Alice también era un bebé- Pues... Supongo que si... Cuando Edward acabe...
-Emmet, deja a Esme tranquila, debe descansar- Pidió Carlisle sonriendo por la curiosidad infinita de su hijo.
El viaje continuó en silencio, Carlisle de vez en cuando miraba la parte trasera del carro, comprobando que todo estuviera bien, ver a Esme tan adorable con su pequeño y con Alice le hizo saber que ella sería una buena madre para Emmet, era lo que ambos necesitaban, alguien así de nuevo en sus vidas.
Ya estaban prácticamente junto al pueblo, Carlisle paró el carro bajo la sombra de un árbol para hablar con Esme y Emmet por última vez antes de entrar, nada podía fallar o estarían perdidos.
Emmet se había dormido en su hombro, con delicadeza lo movió y lo despertó, le hizo una señal para que lo acompañara a la parte trasera del carro, ambos se sentaron junto a Esme que los miraba sin comprender muy bien que pasaba.
-Ya estamos llegando, pero antes de entrar debemos tener claro todo- Miró a Emmet fijamente- ¿Recuerdas lo que te dije hace unos días sobre Esme y Alice?
-Me dijiste que tenía que llamarla mamá, que ella sería mi mamá desde ahora, y Alice mi hermanita.
-Eso es hijo, y Edward también será tu hermano- Le sonrió orgulloso Carlisle mientras le removía los cabellos- ¿Ves lo chiquititos que son?- Emmet asintió- Pues si te equivocas y no llamas a Esme mamá o dices que Alice y Edward no son tus hermanos, alguien puede llevárselos y no volver a traerlos nunca.
-¿Nunca?
-Así es, por eso, siempre tienes que llamar a Esme mamá y a Alice y Edward hermanos, ¿de acuerdo?- Carlisle se estaba asegurando de que Emmet entendiera la gravedad del asunto sin saber nada de lo que en realidad ocurría. Emmet asintió mirando a los pequeños con miedo.
-Mamá, ¿nadie se llevará a Edward o a Alice verdad?
-Nadie, porque vamos a ser muy listos y a llamarnos siempre mamá e hijo- Le sonrió Esme, Emmet se sintió más tranquilo al ver la sonrisa maternal de Esme- No te preocupes, verás como es más fácil de lo que crees.
Emmet se sentó a un lado del carro, acariciando la carita de Alice mientras ella intentaba cogerle el dedo con su manita. Emmet sonreía al ver a su nueva hermana jugando con él de aquella manera.
-Carlisle, ¿como vamos a sobrevivir?
-Lo tengo todo pensado- Sonrió él mirando de nuevo a Esme- Yo trabajaré para conseguir dinero, tú ya tienes bastante con los tres niños.
-No es justo que tu trabajes y yo no.
-Esme, no te preocupes, prefiero que estés pendiente de los pequeños y asegurarnos de que nadie sospecha nada.
-Pero el trabajo en el campo es duro, y además…- Intentó rebatir sus argumentos, pero Carlisle se lo impidió.
-No voy a trabajar en el campo Esme, antes de que Emmet naciera fui el médico de una familia adinerada, aunque no lo parezca por mis harapos y mi vida sencilla.
-¿Eres médico? No tenía ni idea- Dijo Esme sorprendida.
-Estuve años como aprendiz del médico del pueblo en el que me crié y cuando me casé empecé a trabajar como médico particular de la familia Newton, supongo que te sonará- Esme asintió- Pero desde la muerte de mi difunta esposa no he vuelto a utilizar la medicina- Miró a un lado de ellos- En esa caja de ahí tengo todos mis libros y utensilios.
-¿Vas a volver a ejercer la medicina? ¿Estás seguro de eso?
-Esme, ahora somos una familia- Le cortó al instante- Haré lo que sea necesario por sacar adelante a mi familia. Incluso traer niños al mundo aunque no sepa muy bien como hacerlo.
-Siento haberte ofendido, no era mi intención- Bajó un poco la mirada entristecida, pero de pronto recordó algo- Quizá yo podría ayudarte.
-¿Ayudarme?
-Yo nunca he ejercido como tal pero...- Recordó años atrás y sonrió- Mi madre era partera, antes de casarme, cuando era más joven, la ayudé en varios partos, se lo que hay que hacer.
-¿Seguro que quieres hacer eso?
-Si, quiero ayudar en todo lo posible- Respondió firme- Siendo partera, no tendría que trabajar siempre, estaría casi todo el tiempo en casa con los niños y solo trabajaría cuando alguna mujer tuviera que dar a luz.
-Ya que te veo tan convencida, creo que no podré negarme a que desempeñes esa profesión- Le sonrió acariciando su mejilla- Vamos a formar un equipo maravilloso, lo presiento.
Esme se ruborizó y al recordar el beso de la noche anterior solo pudo girar la cara y dejar de mirarle a los ojos. Carlisle no quiso decir nada, si Esme se sentía incómoda era culpa suya y de nadie más. Carlisle volvió de nuevo a las riendas del carro y reemprendió la marcha hacia el pueblo.
En la entrada del pueblo había un gran cartel que decía "Bienvenidos a la aldea de Forks", se veía todo diferente a los pueblos que habían pasado, no había muchas casas y apenas unos cien habitantes, parecía un pueblo acogedor y hermoso.
Carlisle condujo el carro hacia el interior de la aldea, las gentes del pueblo los miraban con curiosidad pero a la vez con algo de reticencia. Un hombre con bigote, parado en la casa del Sheriff, los paró.
-Son ustedes forasteros, ¿qué han venido a hacer aquí?
-¿Es usted el Sheriff del lugar?- Preguntó Carlisle mirándolo de arriba a abajo.
-Si, soy el sheriff, me llamo Charlie y no ha respondido a mi pregunta.
-Somos viajeros de tierras lejanas, buscamos un lugar donde poder establecernos, mi esposa acaba de dar a luz a un niño y una niña y no podemos continuar con nuestro viaje por el momento- Carlisle explicó la situación como si de verdad les hubiera ocurrido así- Íbamos camino del reino de Ernithol, tenemos unos parientes allí, pero me temo que el viaje es demasiado largo y pesado para hacerlo con niños tan pequeños.
-Entiendo- Respondió pensativo el sheriff- ¿A que se dedica?
-Soy médico, y mi mujer es partera, podríamos ayudarlos si nos permitieran quedarnos.
-Parecen una familia normal, pero nunca se sabe, el último médico que tuvimos resultó ser un maldito estafador- El sheriff se puso serio- Por mi pueden quedarse, siempre que no armen ningún tumulto, pero no esperen mucha cortesía de los habitantes de este lugar, al menos no al principio, puede que le cueste encontrar pacientes doctor...
-Cullen, Carlisle Cullen.
-Doctor Cullen- Inclinó la cabeza en señal de saludo- Si continúa hasta el final del pueblo encontrará a la familia Webber, ellos tienen una pequeña casa que quizá puedan alquilarle, dígales que van de mi parte.
-Muchas gracias sheriff, se lo agradezco mucho.
-No lo agradezca y procure no armar ningún jaleo- Le volvió a repetir- Continúe.
El sheriff le dio la espalda y Carlisle continuó con el carro por el pueblo, miró a Esme que continuaba en el interior del carro, en silencio tras haber escuchado la conversación, las miradas de los dos se conectaron y sonrieron, pronto estarían en su nuevo hogar.
Bueno, aquí está el nuevo capítulo, espero que os guste.
¿Como creéis que les irá? ¿Los aceptarán o los echarán?
Voy a intentar subir una vez a la semana un capítulo, pero no prometo nada, que tengo muchas cosas. Intentaré que sea o viernes o sábado, dependiendo de mis niños.
Gracias a los que dejáis reviews diciéndome vuestra opinión. Valoro mucho todos vuestros comentarios.
Nos leemos pronto
