5º El conde Masen

Como todas las semanas, el primer lunes de cada mes, el conde Edward Masen había salido a cazar con su séquito. Por regla general, su esposa Esme lo acompañaba para que todas las gentes importantes del condado se deleitaran y envidiaran su belleza, pero debido a su embarazo no podía seguir acompañándolo a sus salidas y debía quedarse en casa. No le permitía salir de la mansión en la que vivían por nada del mundo, solo podía salir con él para que los demás vieran a quien pertenecía, el resto del tiempo debía resguardarse en su habitación hasta su llegada.

Tras estar todo el día de caza, el conde volvió a su mansión, ya había anochecido cuando llegó. Fue directamente a su habitación a buscar a Esme, pero ella no se encontraba allí, enfadado porque Esme hubiera desobedecido salió de la habitación y la buscó por toda la casa, pero no había rastro de ella.

-¡Señora Dawson!- Gritó el conde desde la escalera.

-¿Si señor? ¿Ocurre algo?

-¿¡Donde está Esme!?- La cogió los brazos con fuerza- ¡Tú sabes donde está!

-No se donde está señor, creí que al no encontrarse en su habitación habría salido con usted.

-Sabes muy bien que ella no puede acompañarme cuando voy de caza- La zarandeó- ¡Dime donde ha ido!

Por el pasillo, al escuchar los gritos de su señor, el joven Dawson se acercó a ver que ocurría, él tenía el alto cargo de guardia personal del conde. Sabiendo lo violento que era el su señor con su esposa, al ver como tenía agarrada a su madre se asustó.

-¿Sucede algo con mi madre, señor?

-¡Esme no está en su habitación y tu madre no quiere decirme donde ha ido!- La volvió a zarandear mirándola con furia.

-Señor, no se nada- Dijo la mujer llorando.

-Madre, si sabes algo de la señora dilo de inmediato- Le pidió su hijo viendo como su amo se ponía cada vez más rojo de la ira.

-¡Dime donde está o mandaré que te azoten!

-No se a donde fue la señora, lo juro- Lloró desesperada- Solo la vi salir de su habitación, no me dijo a donde iba, pensé que quizá había ido a la biblioteca a por algún libro- Lloró más fuerte- Lo juro, no se nada más, lo juro, lo juro.

El conde la apartó a un lado con brusquedad y esta cayó al suelo, estaba enfadado, Esme lo había humillado al marcharse de esa forma, a hurtadillas, la rabia se apoderó de él y empezó a golpear la puerta de la habitación que tenía al lado.

Cuando la mano le dolía tanto que no pudo continuar dando golpes miró a Dawson con ira.

-Quiero que peinéis todo el reino, no debe haber un solo lugar que no haya sido registrado, encontrarla- Dawson cogió a su madre- ¡ENCONTRADLA!- Dawson salió corriendo arrastrando a su madre con él.

Lleno de ira y odio volvió a su habitación, tiró todo lo que encontró dentro, sin importarle que era o para que servía, necesitaba acabar con esa rabia que le consumía por dentro. Una vez acabó con las cosas de su habitación fue al salón, cogió una botella de su mejor wkisky y se lo bebió a toda prisa, después se sentó tambaleándose en la silla y se quedó dormido.

Los días pasaban y no se sabía nada de Esme, el conde no sabía que hacer, nadie sabía nada de ella y la gente del condado empezaba a preguntarse porqué no la habían visto desde hacía días por el mercado de la mano de su marido. Él esperaba encontrarla antes de que los pueblerinos descubrieran su desaparición y la del condecito que estaba por nacer.

Cada día que pasaba, el conde estaba más desesperado, contaba cada segundo que tardaban en encontrar a Esme, no dejaba de beber, no se bañaba, apenas comía, todo le daba igual, solo quería que la encontraran y cuanto antes.

Los guardias no cesaban en la búsqueda, día y noche esa era su única misión, pero por más que buscaban no había señales de ella.

El conde miró el cuadro de Esme que había colocado sobre la chimenea, cogió la botella de whisky y la lanzó contra él, haciendo que se rompiera y el licor empapara todo el cuadro.

-¿Por qué? ¿Por qué me has abandonado? ¿Cómo eres tan ingrata? Después de todo lo que he hecho por ti, de todo lo que te he dado ¿Así me lo pagas?- Empezó a llorar- Eres una desagradecida, te has llevado a mi hijo contigo y cuando te encuentre pagarás por ello.

-Señor- Habló Dawson entrando de pronto en la estancia.

-¡Idiota! ¿¡No sabes llamar antes de entrar!?

-Lo lamento señor, pero pensé que querría saber cuanto antes la situación- Dijo con pesadumbre haciendo una reverencia- Hemos encontrado a la condesa Esme.

-¿Donde está esa maldita ingrata?

-Señor, la hemos encontrado, pero me temo que...- Dawson no sabía muy bien como decir lo que tenía que decir.

-¿Qué? ¿Qué sucede?

-Señor, la condesa ha fallecido- No pudo mirarlo a los ojos mientras le decía esas palabras- La hemos hallado en la orilla del río unos pueblos hacia el oeste.

-Eso es imposible- El conde Masen se dejó caer en el sillón destrozado- ¿Seguro que es ella?

-Tenía la cara desfigurada, pero eran sus ropajes, estaba embarazada y a punto de cumplir, tanto ella como la criatura que tenía en su seno han perecido.

El conde estaba totalmente atónito, no sabía como reaccionar ante aquella noticia, que se hubiera ahogado era algo que no hubiera sospechado nunca.

-¿Dices que tenía la cara desfigurada?

-Así es señor, totalmente destrozada- Respondió Dawson.

-Quiero que encontréis al culpable, pagará muy caro el haber matado a mi mujer y a mi hijo- El conde estaba totalmente furioso- Nadie toca lo que es mío. ¡NADIE!

Dawson salió de la estancia dispuesto a encontrar al asesino de la condesa, su señor estaba totalmente destrozado por la pérdida y él también, la señora Esme era la mujer más dulce y encantadora que había conocido nunca y por nada dejaría que su muerte quedara impune.

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Esme iba recuperándose poco a poco del parto, tenía la sensación de que todo iba a salir bien aunque sabía que les costaría salir adelante. Nunca se había sentido tan libre, ni siquiera antes de prometerse con Edward Masen, se sentía feliz aunque formara parte de una familia irreal.

-Esme, ¿estás bien? Te noto algo distraída.

-¿Eh?- Esme miró a Carlisle saliendo de su ensimismamiento- No te preocupes, solo estaba pensando- Sonrió.

-¿Eres feliz Esme?- Esme lo miró extrañada- Me refiero a aquí, viviendo de esta manera con nosotros.

-Nunca en mi vida he sido más feliz- Besó su mejilla- Solo soñaba despierta, no te preocupes, no tiene nada que ver con eso- Se dirigió a la cocina- Vosotros habéis hecho que sea muy feliz.

Aquí tenéis un nuevo capítulo, espero que os guste. ¿Qué os parece el punto de vista del conde? Por supuesto, la mujer que han encontrado no es Esme, ¿Alguien se aventura a decir que va a pasar?

Gracias a todos los que dejáis comentarios y le dais a favoritos o a seguir, tanto en la historia como a mi como autora, es importante para mi ver que os gusta.

Nos vemos el viernes que viene.

Nos leemos