7º Un paso adelante
Al día siguiente, tal y como había dicho, Carlisle fue a ver como se encontraba la señora Webber, Esme le acompañó para cerciorarse de que el ama de llaves estaba teniendo los cuidados que necesitaba, y sin tener a nadie con quien dejarlos, se fueron con los tres niños.
Kate abrió la puerta de la entrada, los llevó hasta la habitación de la señora Webber donde estaba también su marido, Carlisle entró directo hacia la cama donde reposaba su paciente, Esme esperó en la puerta con los niños.
-¿Ha habido algún cambio?- Preguntó Carlisle llegando hasta la cama.
-No, doctor Cullen.
-Bien, entonces puede estar tranquilo, fuera lo que fuera lo que hizo que su esposa enfermara no hará que empeore de nuevo- Carlisle sacó algunos utensilios y comprobó las constancias de la señora Webber, mientras el marido miró hacia la puerta.
-¿Esos son sus hijos?
-Así es- Respondió Esme para que Carlisle se centrara en lo que hacía- No tenía donde dejarlos y quería ver como se encontraba su ama de llaves.
-Oh, bien, Carmen está en su habitación, di órdenes de que no se la molestara a no ser que fuera estrictamente necesario.
-Me complace escuchar eso señor- Sonrió Esme al ver el buen humor de aquel hombre- Si me disculpa, iré a ver como se encuentra.
-Por supuesto, vaya, Kate le indicará el camino.
Esme salió de la habitación, el señor Webber permaneció en silencio viendo como Carlisle auscultaba a su esposa, lo vio sacar un botecito de su maletín, colocárselo a su mujer en la nariz y al instante, esta empezó a moverse y abrió lentamente los ojos.
-¿Qué ha sucedido? ¿Donde estoy?
-Señora Webber, soy Carlisle Cullen, el médico del pueblo, anoche cayó muy enferma y su esposo me hizo llamar de inmediato- Le explicó lentamente- ¿Como se encuentra?
-Muy cansada, me duelen los brazos y la cabeza.
-Eso es normal, no se preocupe, es debido a la fiebre que tuvo ayer- Le sonrió y se levantó de la cama- Necesitará mucho reposo, beber mucha agua y que le de el sol- Le dio las indicaciones al señor Webber- Vendré durante los siguientes días a ver como evoluciona, pero no creo que tenga nada de lo que preocuparse.
-Muchas gracias doctor- El señor Webber le estrechó la mano con fuerza mientras sonreía y lo acompañaba fuera de la habitación- No se como podría agradecerle lo que ha hecho por mi esposa.
-Es mi trabajo señor, me conformo con que deje de pensar que no soy de confianza.
-No se como pude dudar que usted era un buen hombre- Caminó junto a él por los pasillos mientras hablaba- Con una familia tan amplia y visiblemente feliz, era imposible que fuera un mal hombre.
-Se lo agradezco señor Webber.
-Doctor Cullen... Quisiera hacerle una pregunta- El señor Webber paró en mitad del pasillo y miró al suelo- Verá, mi esposa y yo llevamos años casados, hace algún tiempo que esperamos ser bendecidos con la llegada de algún descendiente pero eso no ocurre, ¿al revisar a mi esposa ha visto algo que pueda indicar el motivo?
-Señor Webber, su esposa está perfectamente capacitada para concebir, y dado su estado de salud, estoy seguro de que usted también, solo deje que el tiempo pase, no se obsesione con ello y verá como ocurre antes de lo que piensa.
-Ojalá tenga razón- Suspiró algo deprimido- Pero cada vez tengo menos esperanzas.
-Señor Webber, recuerde que hay familias que tardan mucho en tener descendencia, y otras que no pueden, no debe centrar su felicidad en ello, intente ser positivo, demuéstrele a su esposa que la quiere, que le da lo mismo si tienen un hijo o no y verá como son mucho más felices.
-Gracias doctor Cullen, le agradezco mucho sus palabras- Levantó la mirada y le sonrió- Vaya a buscar a su esposa y a sus hijos, yo los esperaré en la puerta con sus honorarios por el servicio tan esplendido que ha realizado.
Carlisle fue hasta donde estaba la habitación del ama de llaves, allí estaba Esme, entre las piernas de una mujer en camisón tumbada en la cama, palpando el vientre y la intimidad de la señora. Los tres niños estaban a un lado, con la criada que les había abierto la puerta y con un hombre de más o menos la misma edad que él.
-Perdón por la intrusión, ya he terminado de visitar a la señora Webber.
-Un momento Carlisle, no tardaré- Le contestó Esme siguiendo con su labor.
-Papá, este es el doctor Cullen, esposo de la señora Cullen- Le presentó Kate al hombre que tenía al lado- Doctor Cullen, este es mi padre, Eleazar Denali.
-Es un placer conocerle al fin, doctor Cullen, llevo días queriendo ir a verlo por mi esposa, pero si el señor llega a saberlo sin su consentimiento me habría tirado a mi y al resto de mi familia a la calle.
-No se preocupe, es lógico y lo comprendo- Le disculpó Carlisle- Espero que todo esté bien, Esme, tesoro, ¿necesitas mi ayuda?
-Acércate y dame tu opinión- Le indicó, Carlisle miró a Eleazar pidiéndole permiso y este asintió de inmediato, Carlisle se acercó hasta Esme- Creo que el bebé está mal colocado y que por eso está sintiéndose mal.
-Es posible- Carlisle puso sus manos en el vientre y apretó un poco, notó como el pequeño se movía y la cara de dolor de Carmen- Diría que el niño tiene poco espacio para moverse y que es muy probable que venga de nalgas.
-¿Eso que quiere decir?
-No te preocupes Carmen- Le dijo Esme levantándose y limpiándose las manos- Solo quiere decir que tendremos más trabajo cuando des a luz, ¿de acuerdo?
-¿Seguro que no sucede nada malo?
-Seguro, ¿confías en mi?- Ella asintió sin dudarlo- Entonces relájate, sigue todas las indicaciones que le he dado a Kate y cuando sientas algún malestar fuera de lo que sueles sentir, hazme llamar de inmediato.
-Está bien.
Esme cogió a Edward de los brazos de Kate, Carlisle a Alice de los de Eleazar y a Emmet de la mano, y juntos fueron hacia la puerta de entrada donde los esperaba el señor Webber. Antes de salir le dio un fajo de billetes muy grande, Carlisle no se paró a contarlo, simplemente lo cogió y se marchó de allí. Al llegar a casa comprobó que el señor Webber le había dado una suma de dinero enorme por sus servicios, tan grande era que estaba seguro de poder pagar para que alguien reformara la casa por completo y aun les sobraría para poder vivir con tranquilidad unos meses.
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Los días pasaban rápidamente para ellos, habían cambiado mucho las cosas tras haber tratado con éxito a la señora Webber y a su ama de llaves, el pueblo de pronto empezó a confiar en ellos y los pacientes llegaron unos detrás de otros.
La señora Webber se había recuperado por completo y Carmen, su ama de llaves había dado a luz a una niña sana tras un parto algo difícil porque, como bien habían diagnosticado los dos, la niña venía de nalgas.
Un año, ese era el tiempo que había pasado tras ayudar a esas dos familias, un año desde que habían empezado a vivir como una familia más del pueblo, siendo aceptados por todos, sin ningún tipo de excepción.
Edward y Alice habían empezado a balbucear sus primeras palabras y se habían caído varias veces al intentar caminar. A pesar de su inexistente parentesco, ambos se parecían enormemente, como si realmente fueran hermanos, ambos eran muy traviesos y risueños, como auténticos hermanos gemelos.
Emmet había ganado mucha altura en un solo año, con seis añitos en su haber ya era todo un hombrecito, y por su aspecto, todos tenían claro que iba a ser un hombre fuerte y vigoroso. El señor Webber había insistido en que Emmet, y cuando tuviera la edad apropiada Edward, empezara a ir a la escuela del pueblo, Carlisle se había negado porque costaba mucho dinero, prefería enseñarle él en casa, pero el señor Webber se empeñó en ello y pagó la plaza de Emmet.
El pequeño no se quejó, en clase atendía mucho y en casa estudiaba y ayudaba en lo que podía a Esme, que ya era para él como su verdadera madre. Normalmente hacía rabiar a Edward mientras que con Alice era extremadamente protector, aunque los quería a ambos por igual.
Gracias al dinero que le había pagado el señor Webber tras visitar a su esposa, Carlisle contrató a profesionales para reformar la casa, convirtió el altillo en tres habitaciones individuales, para los tres niños, hizo otras dos en la planta baja, una para Esme y otra para él, remodeló la cocina y separó y adecentó el baño. Dejó en el centro una chimenea con un salón muy amplio, y reparó las verjas de fuera, tanto las de la cuadra para el caballo como las del almacén y los terrenos de cultivo.
Eleazar, hablando con un familiar suyo, consiguió que Carlisle pudiera abrir una consulta en el centro del pueblo, en una pequeña casita en la plaza mayor, todo en compensación por haber ayudado a su esposa y a su hija. Esme solo iba cuando alguna mujer en estado necesitaba de sus servicios, el resto del tiempo permanecía en la casa con los niños.
La relación entre Carlisle y Esme era algo difícil de llevar, ambos se trataban como amigos cuando estaban a solas, y fingían ser un matrimonio normal ante el pueblo, y eran los momentos en los que se veían obligados a fingir cuando más felices se sentían los dos.
Tras ese año viviendo de esa manera, Esme había empezado a comportarse de manera diferente, el trato con Carlisle no era como el que habían llevado hasta ahora, aunque él no sabía muy bien que era lo que había cambiado. Carlisle empezó a temer que ella se hubiera cansado de vivir dentro de aquella mentira y estuviera pensando en marcharse, así que se armó de valor, y tras acostar a los niños, siguió a Esme hasta el salón y la obligó a sentarse junto al fuego.
-¿Qué te ocurre Carlisle?- Preguntó sorprendida Esme- ¿Necesitas algo?
-No es a mi a quien le ocurre algo.
-¿Le sucede algo a alguno de los niños? ¿Es eso?- Se alarmó, pero Carlisle negó de inmediato- Entonces no se a quien te refieres- Él se quedó mirándola fijamente- ¿Te refieres a mi? ¿Qué he hecho?
-No has hecho nada Esme, pero te veo extraña, como si... ¿estás pensando en marcharte Esme?
-¿De donde sacas esa idea tan absurda? ¿Tan poco me conoces?- Esme se sintió ofendida, se levantó y caminó hasta la ventana- Nunca ha pasado esa idea por mi mente.
-¿Entonces que es lo que te ocurre? ¿Por qué actúas diferente? ¿Acaso te molesta mi compañía? Por favor, Esme dime que te ocurre.
-Siento como si faltara algo en mi Carlisle, eso me sucede- Dijo sin mirarle- Siento un vacío que parece que se llena cuando estás a mi lado, pero cada vez que sales por la puerta de casa vuelve.
-¿Cómo puedo ayudarte?
-Solo hay una forma de ayudarme Carlisle- Esme se giró hacia él, se sentó de nuevo junto a él y lo besó, enroscando sus brazos alrededor de su cuello. El beso comenzó siendo algo lento, pero Carlisle reaccionó, ambos tenían un fuego en su interior, un fuego que habían guardado durante ese año por miedo al rechazo.
Carlisle cogió a Esme en brazos, sin separar sus labios y la llevó hasta su habitación, la dejó lentamente en la cama y aumentando la pasión del beso quitó la ropa de ella como pudo. Después quitó la suya casi a tirones, quedando ambos en cueros, Carlisle sobre Esme, en la misma cama y sin ser capaces de separar sus labios.
Carlisle se movió sobre ella, colocando su miembro en la entrada de Esme y sin pensarlo, se introdujo en ella. Los dos sintieron un pequeño dolor, habían pasado mucho tiempo sin tener ningún tipo de relación intima con nadie, pero eso no apagó su deseo. Entre jadeos y movimientos apasionados llegaron al clímax, sabiendo que se pertenecían el uno al otro.
Carlisle se dejó caer junto a Esme, la abrazó y tapó con las sábanas, besó sus cabellos repetidas veces sonriendo al ver que ella había correspondido su deseo y su amor. Desde ese momento sabían que serían un matrimonio real, daba igual que no lo pusiera ningún papel, en sus corazones estaban seguros de lo que sentían.
Hola a todos,
¿Qué os ha parecido el capítulo? Por fin sabemos porqué el señor Webber estaba tan amargado, el pobre está desesperado por tener hijos.
¿Os ha gustado el encuentro final?
Ahora si, solo queda un capítulo de la primera parte, Esme-Carlisle, y después empezaremos con la parte Edward-Bella. esa parte aun no la tengo hecho, estoy ordenando las ideas que tengo para hacerla, pero intentaré tener un capítulo cada semana, como mucho cada dos semanas.
Os pido que si me retraso un poco tengáis algo de paciencia, os recuerdo que estoy trabajando, estudiando y tengo dos niños pequeños, tengo poco tiempo, y teniendo en cuenta eso, creo que tampoco tardo tanto en subir capítulos. Lo digo porque algunos me han mandado mensajes solo para preguntarme cuando subo el siguiente, y aunque me gustaría poder subir capítulo más seguido, no dispongo del tiempo que me gustaría para poder sentarme a escribir. Pero siempre os lo digo, yo no dijo nunca una historia a medias, aunque tarde algo más en actualizar, siempre habrá nuevo capítulo hasta que publique el epílogo.
Gracias a todos los que me dejáis reviews, no sabéis lo que me ayudan a escribir, saber que os gusta siempre ayuda a seguir adelante.
Si no pasa nada, el viernes o el sábado subiré el siguiente, puede que antes, no lo se seguro.
Nos leemos pronto
