"Este fic ha sido programado por el foro/comunidad Retos fanfiction"


Rule number two,
just don't get attached to
Somebody you could lose

Hermione Granger, ese era el nombre de la chica que le devastaría, que destruiría todo sus planes.

Cuando comenzó la comida ella se sentó con los de Ravenclaw, porque así le pareció mejor, se veían más civilizado y sofisticado. Pero pronto se arrepintió cuando vio a una chica especialmente atractiva en Gryffindor, no es que no había chicas atractivas en Ravenclaw, sino que esta tenía algo que le gustaba mucho.

Pero se recordaba la segunda regla, nunca encariñarse demasiado con alguien que podía perder, y esa chica parecía claramente alguien de ese tipo. Pero las cosas no iban a ir como ella quería, porque cuando la atracción llega no pregunta ni se puede cambiar, puede atraerse por otra persona y olvidar a la anterior pero si llega a enamorarse entonces ya no es divertido ni fácil.

Día 1:

Cuando la noche llegó Fleur se encontró con el antojo de algo para comer, pero era la mitad de la noche, tal vez las cuatro o dos de la mañana, se había despertado así, con demasiadas ganas de comer algo, así que no pudo evitarlo y se levantó. Todos dormían así que no pudo pedir que les acompañe.

Se vistió y bajó del carruaje. Hacía frío, pero suerte que llevaba una túnica pesada de Ravenclaw que una chica de las cuales se hizo amiga, o un poco más que eso, le regaló.

Si no fuera por ello ahora se estaría congelando.

Decidió llegar rápidamente hacia la cocina, se hubiese aparecido pero no podía por los hechizos de defensa de ese colegio, era algo absurdo.

Cuando llegó, vio que aún había un elfo domestico allí, y le pidió por algo de comida. Encantado el elfo se puso a preparar con magia todo un banquete para ella sola, le pareció excesivo pero no le diría nada, no con esa cara de emoción que tenía. Así que se llevó un pedazo de brownies y le pidió que lo demás lo dejara en su cuarto en el carruaje de Beauxbatons.

Así se dirigió hacia afuera, pero se detuvo a la mitad, tal vez sería bueno buscar un libro, después de todo en sus noches de insomnio le sería muy útil.

Con esa idea se fue a la biblioteca, y no tiene idea de cómo no se perdió en el camino, porque de verdad, ese castillo era muy complicado, era imposible tener noción de la ubicación allí. Pero lo logró y así entró allí.

Lo primero que pasó al llegar, fue escuchar un leve sonido, se asustó a la primera, ¿Qué podría haber allí? Y como típica tonta de película preguntó lo esperado.

—…. ¿Quién anda allí?—Y obviamente nadie respondió, por lo que decidió pensar que fue acto de su imaginación.

Aunque eso cambió cuando yendo hacía el primer estante vio a alguien sentado en una mesa. Quiso chillar pero pronto se detuvo al ver de quién se trataba.

¿La chica de Gryffindor?

Vaya coincidencia. Fleur se acercó y pudo notar que estaba dormida con la cabeza apoyada en sus brazos sobre la mesa, era ella quien hacía el sonido, estaba teniendo un suave ronquido.

Nada que ver con los de Gabrielle, que parece un oso, Pensó la chica.

La verdad se veía linda así, aunque solo estuviera alumbrada por la luz de una vela.

¿Qué haces aquí? Es muy tarde para chicas tan lindas como tú

La castaña gruñó y se movió un poco, y por un momento pensó que se había despertado pero no fue así, solo volteó la cara y siguió durmiendo. Suspiró, sabía que tenía que hacer lo correcto, y eso era llevarla a su casa…pero…

Se sentó a su lado y apartó unos cabellos de su cara. Era tan hermosa, de ese tipo de belleza que si no la ves bien no te darías cuenta pero cuando lo haces sabes que mereció totalmente la pena.

Así ella se acercó, iba a besarle. De haber sido cualquier otra chica le habría besado sin problema alguno, sin embargo había algo con ella que le hacía no poder hacerlo, así que solo le besó la mejilla y frustrada la levantó.

Era bien fuerte, parte de su equipo de Quidditch y participante del torneo de los tres magos había hecho de ella alguien bien resistente.

De esa forma la alzó en su espalda y la llevó así hasta la torre de Gryffindor, que se repetía, no tenía ni la menor idea de cómo sabía donde quedaba ni cómo no se perdió, porque Merlín sabe que ella no es buena en ubicarse.

Cuando llegó la Dama Gorda dormía, tuvo que despertarle, y la mujer se molestó muchísimo, no entendía qué hacía esa chica que ni pertenecía a esta escuela aquí, pero le dejó pasar porque vio a la otra en su espalda. También, se quedó mirándole con sospecha hasta que se fue.

Tal vez no haya sido lo mejor forma de empezar el día pero estaba satisfecha, aunque a la próxima no se acobardará y le besará, eso se prometió. Solo esperaba no terminar de romper la regla número dos.

Día 2:

Cuando Hermione despertó lo hizo y no supo cómo dejó la biblioteca, pero allí estaba, en su cama. Se quedó confundida aun más cuando se dio cuenta de que llevaba aún su ropa de ayer, el uniforme y eso le terminó de preocupar. Tenía que preguntarle entonces a la Dama Gorda, si alguien había entrado o salido de allí ella era la única que siempre estaría atenta a eso. Por ello se bañó, vistió y fue a hablarle.

—Sí querida, es más me parece que es una de las extranjeras de trajes celestes, no sé por qué, cómo, ni quién era, pero ella te trajo cargada en su espalda a eso de las cuatro de la mañana hasta aquí, desconfié completamente de ella por supuesto, porque luego de lo de Black quién podría sentirse seguro con alguien extraño paseándose por los pasillos a esas horas como si nada—Le respondió casi sin respirar la mujer.

Hermione entonces solo se extrañó más, ¿Por qué alguien de Beauxbatons le traería hasta aquí sin razón alguna?, así que no lo sabía.

Pero sin importar más ella bajó a desayunar, se sentó donde siempre y con sus amigos. Lo que no notó fue la mirada de una chica en ella desde la otra mesa. Aunque Harry si lo hizo y se extrañó, pero la chica dejó de mirar cuando notó que el chico le observaba.

—Hermione—Le llamó y la chica dirigió su atención a él—Mira hacía la mesa de Ravenclaw—Así lo hizo ella.

—Ah… ¿Y qué se supone que tengo que ver?

—Ves esa rubia, la que es de Beauxbatons—Asintió su amiga—Bueno ella no paraba de mirarte fijamente.

¿Cómo era que una chica como ella le miraba? Cuando Hermione la vio lo primero que notó era que estaba linda, tenía facciones delicadas, cuerpo bien formado y apostaba que debajo de toda esa ropa estaría bien tonificado. Pero se sorprendió con esos pensamientos así que los quitó.

—Bueno mis queridos estudiantes, e invitados, bienvenidos sean a un nuevo año, y por lo tanto inicio de el Torneo de los Tres Magos de este año, y al terminar la comida tendremos el sorteo así que si quieren participar, siendo mayores de edad claro, podrán hacerlo—Les dijo Dumbledore.

Todos aplaudieron luego de eso, y los gemelos Weasley estaban dispuestos en participar no importaba nada, ni la edad ni el riesgo, ellos lo lograría.

Así como lo prometido, pasaron un almuerzo tranquilo y luego la mayoría corrió hasta llegar a donde estaba el director.

Y se hizo de esa forma la elección, Krum, Cedric, Fleur y para la sorpresa de todos allí, Harry. El chico fue citado para hablar con los directivos porque no entendían como lo logró, aunque él insistía que no había sido él, pero poco o nada le creían, solo Dumbledore comenzaba a creerle.

Cuando terminó toda esa locura comenzaron las clases como siempre.

Los chicos de las escuelas extranjeras tenían que pasar por todas las clases, turnándose con las distintas casas.

Primero Beauxbatons con Gryffindor en Pociones remplazando a los Slytherin.

Al llegar se sentó en una mesa cualquiera, justo en la cual Hermione se acostumbraba a sentar con algún compañero al azar que Severus Snape le asignaba, y siempre para molestarle eran de Slytherin.

Así que cuando se dio cuenta de que estaba la francesa no supo que hacer, pero simplemente se sentó, no tenía más qué hacer. Harry alzó una ceja con diversión, vaya coincidencia, también Ron y eso que no se enteraba de nada, pero más bien parecía que era porque no podía quitarle la mirada de la Rubia.