No supo cuántas horas transcurrieron pero ya era de noche, ni cuando habían llegado sus hermanos a la casa, durante todo ese tiempo se dedicó a contemplar el rostro de Karamatsu, el cual se transformó en ser su pasatiempo más grande, incluso más que ir a jugar al pachinko, mas no pudo seguir con su alegría una vez que le segundo comenzaba a despertarse por la bulla emitida por sus hermanos

Una vez despertado Karamatsu, comenzaron a cenar, todo iba bien hasta que escuchan sonar el teléfono de la residencia, mas fue el quinto de ellos que corrió como loco para poder contestar. - ¡Hai… residencia Matsuno…. Ah hola mamá. ¿Cómo están papá y tu allá en Tokio?, linda cuidad ¿no?... ¿Eh, en serio?... ¡genial! Se los contare a los demuscle…. Okey nos vemos…-.

Decía mientras cortaba la llamada y rápidamente se dirigió al comedor para hablarle de la noticia que se había enterado hace poco. chicos… chicos… mami llamo y dijo que nos quiere a todos allá en Tokio, ¡muscle muscle, hustle hustle! Nos vamos de viaje…- finalizo Jyushimatsu para comenzar a dar saltos de la emoción del viaje que tendrían. Un escalofrió recorrió la espalda de los demás, lo sabían… sabían el motivo de aquel viaje, Kayama-san ya estaba en las ultimas y quería despedirse de ellos, desde hace mucho dejaron de llamarla tía abuela, en primera porque a ella no le gustaba, decía que la hacía sentir más vieja de lo que era y en segunda porque siempre existió esa confianza como para llamarla por su apellido.

Una vez terminada la cena, Karamatsu se ofreció en lavar los trastes mientras ellos preparaban sus cosas para el viaje, los demás hicieron caso a su consejo, mas Osomatsu se ofreció a ayudarlo cosa que extraño a Kara, ya que siempre era de estar flojeando y esas cosas. No le dio más importancia y acepto su ayuda, aprovechando que ambos estaban solos aprovecharía de aclarar un asunto que le inquietaba desde hace unos días.

Mmm… Oso ¿te ocurre algo?—lanzo su pregunta sin titubeo alguno, desde hace días había notado que el mayor poseía un mirada algo nostálgica, a pesar de que siempre sonreía para los demás, él podía diferenciar fácilmente el tipo de sonrisa que daba, durante tiempo que pasaron juntos en la secundaria y parte de la preparatoria aprendió a identificar cada una de las expresiones de su hermano mayor.

Mas esa pregunta descoloco un poco al de rojo, si bien sabía que algo le estaba pasando, ni el mismo supo que era… por más que pensara en algo que le haya ocasionado este repentino cambio de humor, hizo lo que mejor sabía hacer, disimular.

pero que estás diciendo Karamatsu… tu hermano mayor está bien…nunca he estado mejor…. Creo que el resfrió te está haciendo ver cosas. dice con la intención de dejar esta conversación hasta acá o que por lo menos cambiar de tema. El otro solo dejo escapar un suspiro resignándose a que su hermano no le contaría lo que le estaba pasando, así una vez terminada su labor se dispuso a ordenar sus cosas para el viaje, dedicándole un buenas noches al mayor de ellos, Osomatsu solo se quedó en su lugar, pudo sentir algo de fastidio en las palabras de Karamatsu, pero que le podía decir… ni el mismo sabía lo que le pasaba, más bien intuía el causante de su personalidad, hace poco sentía un mal presentimiento, no es fuera algo habitual, pero tenerlo presente a cada rato le, incomodaba un poco, más prefirió quedarse con la duda y fingir que nada pasa realmente.

Dejando el tema de lado se dispuso a arreglar sus cosas para el viaje que emprenderían mañana en la mañana. Una vez finalizado los arreglos se dispusieron ir a dormir, pero Karamatsu dijo que dormiría en otra habitación solo para prevenir, no quería enfermar a sus hermanos, pero a la vez quería alejarse un poco de Osomatsu, no quería verlo, por alguna razón sus palabras lo lastimaron bastante, es que acaso ya no se tenían esa confianza que los caracterizo durante su adolescencia… acaso…- ¿es que ya no te inspiro confianza aniki?-.

La mañana llego sin otro inconveniente, una vez revisado por última vez los detalles finales, Choromatsu les indico, que el viaje lo harían en tren y que tomaría dos días en llegar a la cuidad de Tokio, pero que no se preocuparan, ya que el tren en que viajarían poseía una especie de cómodas para que los pasajeros pudieran descansar durante el viaje. Sin nada que decir les entrego sus boletos a cada uno.

- eh… ¿vamos a estar en pareja en cada recamara?… mmm no era lo que esperaba pero será…. Ah ver… Jyushim…- más Totty no pudo terminar con su oración ya que el quinto comenzó a gritar.- ¡yo quiero ir con Choromatsu-nissan, con Choromatsu-nissan… dijiste que me enseñarías el truco de la moneda así que vamos!, ¡hustle hustle!—mientras arrastraba al tercero sin tomar en cuenta su opinión.

No queda de otra Todomatsu… nos toca juntos, así que mueve el trasero.- decía el cuarto a lo que sorprendió al más pequeño de los seis.-- ¡¿Eh… porque yo… no tienes a alguien más?!—o es no quisiese a su hermano pero eso significaba que estaría aburrido todo el camino y no quería eso. No… y no pienso en aguantar al doloroso de Karamatsu o los ronquidos de Osomatsu-nissan, así que, ¡MUEVE EL CULO!- responde algo fastidiado por estar dando explicaciones, cosa que odiaba. Ah… okey okey, te sigofinalizo con un tono de resignación, discutir con el cuarto de tus hermanos era una pérdida de tiempo.

Los mayores solo pudieron observar como sus hermanos los dejaban solos, obligando a ambos viajar juntos, por alguna razón desde la mañana existía una tensión entre los dos. Más ninguno quiso hablar así que optaron por ir a sus lugares antes de que el tren partiera. Una vez dentro del camarote cada uno se dedicó a lo suyo. Sin dirigirle la palabra al otro hasta que ya llego la noche, pero aun así seguían en lo suyo, ni siquiera se habían fijado en la hora, fue que en ese entonces Karamatsu se percató que ya era bastante tarde, talvez los demás ya estaban durmiendo, se levantó de su asiento para ir a asegurar que así fuera, y para saber en qué lugar del tren se encontraban los demás. Pudo notar como ya todos los pasajeros del tren estaban dormidos, al parecer Osomatsu y él eran los únicos despiertos, pero por más ruido que hubieran hecho no molestaría a nadie, ya que su camarote era el que estaba más alejado de todos. Soltando un suspiro se encamino a regresas a su cómoda, y pudo ver como Osomatsu seguía viendo su revista, a pesar de que la comenzó a leer desde que se subieron, tratando de romper un poco el ambiente se dirigió donde Oso.

Oeh, será mejor que durmamos, ya todos lo están haciendo—, pero el otro lo ignoro por completo, acabando con poca paciencia que tenia se acercó donde el mayor para poder encararlo. - ¡¿Qué rayos pasa contigo?! Por alguna razón no me diriges la palabra en todo el viaje, no en todo el puto día además de hacer como si no existiera, no te entiendo ¿tienes algún problema conmigo?—decía ya enojado Kara - si es así dímelo de inmediato y vemos como lo solucionamos… no me gusta estar así contigo… aniki…- dijo algo triste por la actitud que había tomado su hermano mayor con él, mas no tuvo respuesta ya que Osomatsu solo lo miro para después voltearse y seguir con su lectura, así que se resignó… a lo mejor estaría de mejor humor mañana.

Karamatsu se estaba preparando para dormir, más no pudo continuar al escuchar pequeños sollozos que provenían del mayor, acercándose pudo escuchar un ligero "lo siento", mas no lo pensó dos veces y se recostó junto con el mayor, abrazándolo de una forma protectora, ya que así lo sentía… era el más consciente de que sus hermanos podían cuidarse solos, pero aun así haría todo lo que estuviera a su alcance para protegerlos, aunque lo ignorasen y tratasen de doloroso, no le importaba… con tal de ver sonrisas en sus caras él era feliz. Pero sabía que el de rojo era frágil, quizás el más frágil de todos… aparentando una actitud despreocupada en frente de los demás, lograba engañarlos, más a él no, ya lo sabía… sabia distinguir las expresiones de su hermano, desde que empezaron la secundaria comenzó a tomarle más atención, e incluso mucho más que sus otros hermanos… pensaba que era por lo gran parte del tiempo pasaban juntos, así que no le dio mayor importancia, fue solo en el momento en que un día cualquiera se dirigía al salón para la siguiente hora, pero no pudo abrir la puerta ya que adentro del salón se encontraba su hermano mayor, junto con otra chica del mismo salón… por más raro que pareciese decidió quedarse detrás de la puerta a espiarlos… la razón… ni el mismo lo sabía… pero tenía que hacerlo, pero solo basto una oración para que lo sacaran de sus pensamientos.

- ¡Me gustas!... por favor sal conmigo…Osomatsu-kun-.

Tan solo dichas palabras hicieron que le hirviera la sangre… pero… ¿Por qué?…. "Rabia"… no, no podía ser eso, debía estar feliz que a su hermano se le declararan… "Envidia"… debía reconocer que la chica era bonita, mas no era su estilo…entonces ¿qué era?… ¡¿Qué demonios era ese sentimiento?!... Se dispuso irse del lugar, sin escuchar la respuesta de Osomatsu, ya que tenía miedo de la respuesta que daría, miedo a que le arrebataran a su hermano… - ¿Eh?... ya veoasí que era eso… "Celos"… fue como que te callera un balde de agua fría, tenía celos de que la chica le arrebata la atención de su hermano… No, tenía miedo a que Osomatsu se olvidara de él por estar con su "novia", aunque pudo reconocer el sentimiento que tenía por su hermano, no era un tonto, sabia de estas cosas… así que fue fácil reconocer que sentía una atracción por su aniki, un cariño que iba más allá del amor fraternal… y se odiaba… se odiaba por tener estos sentimientos hacia su hermano, eran sucio… por dios era su hermano… sangre de su sangre… era sextillizos… ¿qué hacía a Osomatsu especial en comparación a los otros?...tenían la misma cara... ¡POR DIOS… LA MISMA CARA! Pero a pesar de todo no lo podía evitar, así tomó la decisión de ocultar estos sentimientos, ocultar estos enfermizos sentimientos por más daño que le hiciese, no arruinaría su relación de hermanos con Osomatsu… no ahora… no que comenzaban a tener una cercanía y confianza absoluta. Por más que sufriera, por más daño que todo esto le ocasionaba, lo haría… total si Osomatsu era feliz, él también lo era… aunque doliera.

-Sabes… creo que soy un masoquistadejo salir mientras contemplaba el rostro campante y durmiente de su aniki, mientras de a poco se quedaba dormido.