11º Amores imposibles
Tres días fueron los que tardó Edward en abrir los ojos, tres días en los que Esme y la princesa no se separaban de su lado para nada, tres días en los que Carlisle iba a trabajar sin demasiados ánimos y volvía con ansiedad, temiendo por la vida de su hijo.
Durante esos tres días, Emmet hizo buena amistad con el jefe de la guardia, y Alice con la dama de compañía de la princesa, aunque Bella acudía a los actos que habían sido estipulados, se pasaba el resto del día en casa de los Cullen, hasta que era la hora de retirarse a descansar y volvía a casa del alcalde.
Durante esos tres días, muchos curiosos se acercaron a la casa del médico del pueblo, envidiosos de la atención que la princesa les brindaba, aunque comprendían el motivo, todos deseaban hacerle presentes y cumplidos a la princesa, esperando alguna compensación.
Tanya no fue para menos, como amiga de la familia, entró en la casa para ver a Edward, y de paso, poder hablar con la princesa. Cuando Bella le agradeció sus atenciones y le aseguró que en el momento que pudiera se acercaría para ver, no solo a la familia Webber, sino también a la suya, casi se desmayó, por suerte, Emmet estaba cerca para sujetarla y llevarla de vuelta a su casa.
La tarde del tercer día en que Edward estaba inconsciente, la princesa estaba sentada junto a él, como las tardes anteriores, tomándole la mano, le contaba sus preocupaciones, eso la ayudaba a sonreír un poco cada día.
-Ante las amenazas de los señores del reino de Thunder, mi padre no ha tenido más remedio que acceder a la única solución diplomática que le han dado, que yo me case con el Lord más importante del reino, es decir, al que más le temen, y de esa forma, unir nuestros dos reinos, quedando mi futuro esposo como heredero a la corona- Bella soltó unas lágrimas de frustración- No quiero casarme con ese chiquillo, por lo que me han contado, es tan despiadado como su padre, puede que incluso más- Besó la mejilla de Edward- Ojala pudiera dejar todo de lado, ojala pudiera huir, escaparme contigo, amarnos sin miedo a ser descubiertos, formar una familia- Esta vez besó sus labios- No quiero casarme con ese monstruo- Apoyó su frente en el hombro de Edward- Si fueras tú, si tan solo hubiera una posibilidad de que me amases y de poder estar juntos...
-No hay nada imposible...- Bella levantó rápidamente la mirada hacia el rostro de Edward, y se sorprendió al verlo despierto.
-¡Edward! ¡Has despertado por fin!
-Llevo unos minutos despierto, pero no quería interrumpiros- Le dedicó una leve sonrisa- Eran muy hermosas las palabras que me estabais dedicando.
-No deberías haber escuchado eso, pensaba que no podías oírme- Se ruborizó- Iré a avisar a tus padres.
-Esperad un momento alteza- Edward hizo intento de incorporarse, pero le faltaban las fuerzas, así que Bella corrió a su lado a ayudarlo- Gracias- Le acarició la mejilla- Acercaos un momento- Bella acercó el rostro a él, esperando a que le dijera algo, pero en lugar de eso, Edward cogió el rostro de Bella entre sus manos y besó sus labios con intensidad- Os amo alteza, más de lo que podré demostrar jamás, y os juro que hallaré la forma de evitar que os desposéis con el hombre que se os ha impuesto.
-Ojala fuera verdad, pero no puedes hacer nada, si no lo hago, arrasarán el reino de mi padre, como princesa, es mi deber.
-¿Es que acaso vos no tenéis derecho a ser feliz?- Le acarició la mejilla- Dejadme mostraros cuanto puedo amaros, y si cuando os marchéis seguís empeñada en casaros, os prometo que no os lo impediré.
-Lo lamento Edward, no puedo acceder a lo que me pides.
Bella se levantó y avisó a Carlisle y Esme, que de inmediato entraron corriendo en la habitación, entusiasmado porque por fin hubiera despertado.
Carlisle se quedó a solas con él, revisó que no hubiera algún daño irreparable y que Edward respondiera bien a todos los estímulos que él le daba. Una vez estuvo seguro de que Edward no corría ningún peligro, le permitió levantarse, apoyado en él, y salir al salón a que estirara las piernas.
-Podemos respirar tranquilos- Aseguró Carlisle a todos los de la sala- No parece haber ningún daño, dejando a parte las heridas físicas.
-Estoy bien, de verdad, solo necesito un poco de aire puro.
-Por hoy tendrás que contentarte con llegar hasta esa silla de allí- Le aseguró su padre- Mañana, si sigues sintiéndote bien, puede que te deje salir a dar un pequeño paseo.
-¿Paseos? ¿Quieres que me ponga a dar paseos?
-Conociéndote, en cuanto pongas un pie fuera, saldrás corriendo- Rio Esme mirando a su hijo- Eres muy mal paciente.
-Eso es porque vosotros sois unos exagerados, estoy perfectamente, no necesito dar paseos ni a nadie haciendo de niñera.
-Estoy segura de que lo dicen por tu bien- Le sonrió Edward- Y si no es molestia, me gustaría acompañarte en alguno de esos paseos- Edward la miró con intensidad- Es lo menos que puedo hacer después de arriesgar tu vida por mi.
-Jamás seríais una molestia alteza, pero no lo hagáis por compromiso, no tenéis nada que agradecerme.
-Hablaremos de ello mañana, creo que hoy ya he abusado suficiente de la hospitalidad de esta casa- Se puso en pie y, de inmediato, Jasper y Rosalie la siguieron- Muchas gracias por permitirme estar aquí.
-Es todo un honor alteza.
La princesa y su séquito volvieron a la casa del alcalde, segura de que desde ese momento ya no dispondría de la libertad que había tenido al tener una excusa para ir a casa de los Cullen. Tanto Rosalie como Jasper notaron su pesar, y no dudaron en preguntarle.
-Alteza. ¿os sentís indispuesta?
-No Rosalie, estoy bien- Dijo sin muchos ánimos.
-Algo os aflige, y nos gustaría saber que és, quizá podamos ayudaros a sentiros mejor.
-Nada podéis hacer ninguno de los dos, Jasper- Le aseguró la princesa.
-Aunque no podamos ayudaros, por favor, contadnos que os ocurre, nos tenéis preocupados.
-Rosalie, que gran amiga eres- Le sonrió- Y tú Jasper- Se acercó a él y apoyó su cabeza en el hombro de él- Eres como el hermano que siempre quise, a vosotros no puedo ocultaros nada- Suspiró derrotada- ¿Creéis que debo sacrificarme en este matrimonio en favor del reino de mi padre, aún a costa de mi propia felicidad?- Bajó la mirada- No me hagáis caso, estoy consternada por los acontecimientos, bien sabéis que no deseo este matrimonio.
-Alteza, ¿acaso sentís algo por algún joven?- Bella asintió- ¿Es el joven Edward quien os tiene así?- Bella se ruborizó.
-¿Soy tan evidente?
-No alteza, pero os conozco mejor que nadie, y el interés que habéis mostrado por él estos últimos días ha sido mayor que el que habéis mostrado jamás por nadie que os haya ayudado- Rosalie le sonrió- No es malo que améis a un hombre.
-Si lo es cuando debo casarme con otro.
-Perdonad mi atrevimiento alteza- Pidió Jasper- ¿De verdad amáis a ese muchacho?- Asintió rápidamente- ¿Cómo podéis estar tan segura?
-Siento que mi corazón se acelera cuando me acerco a él, su simple roce hace que se me erice la piel, pero sobretodo, lo sé porque siento que sería capaz de cualquier cosa por él- Una lágrima resbaló por el rostro de Bella, ella de inmediato la limpió y fue hasta la ventana, mirando el horizonte y abstrayéndose de todo.
Rosalie y Jasper se miraron preocupados, nunca habían visto a la princesa tan abatida, los dos sabían que si la princesa se negaba a contraer matrimonio el reino entraría en guerra con los señores de Thunder. En todas partes era conocida la crueldad de los que dirigían ese reino, hacía muchos años que el rey había sido asesinado a manos de sus aristócratas más allegados, y desde entonces, el reino era gobernado por los mismos que mataron al monarca, los condes Edward Masen, los tres condes Vulturis, y el conde Laurent Sullivan.
Rosalie intentó animar a su señora y la ayudó a quitarse la ropa para darse un baño, mientras, Jasper decidió ir a la casa de los Cullen para tener unas palabras con el hombre que tenía a su señora de cabeza.
Cuando llegó, no se sorprendió al verlo salir por la ventana de la habitación en la que lo habían dejado tres días antes, según había escuchado en aquella misma casa, era muy mal paciente. Rápidamente se acercó a él, dándole un buen susto, le tapó la boca para que no dijera nada, y tiró de él hacia la espesura del bosque, queriendo que nadie los viera.
-¿Es que estás loco? ¡Me has dado un susto de muerte!
-Calla y escúchame- Le indicó Jasper- He venido por mi señora.
-¿Le ocurre algo a la princesa?
-Necesito que seas sincero conmigo- Jasper le miró fijamente a los ojos- ¿Qué interés tienes tú en mi señora?
-¿Interés?
-¡No te hagas el loco conmigo!- Le exigió Jasper- ¡Esto es serio! ¡El bienestar de mi señora depende de tu respuesta!
-¡Yo no tengo interés en ella, lo que siento es mucho más que interés!- Jasper esperó a que continuara en silencio- Desde el primer momento en que la vi en este mismo bosque, supe que era la criatura más hermosa de este mundo, y cuando la vi a mi lado al despertar esta tarde, creí que había muerto y estaba en el cielo.
-¿Amáis a mi señora?
-Nunca he amado a nadie como la amo a ella, puedo parecer exagerado, pues apenas he hablado unas frases con ella, pero mi corazón le pertenece desde el mismo momento en el que nuestras miradas se cruzaron- Jasper pudo sentir la pasión con la que él hablaba- No se en qué puede ayudar mi confesión de amor, pero si puedo ayudarla, soy capaz de repetir esto ante quien sea.
-Puede que tengas que hacerlo- Jasper quedó pensativo unos minutos- ¿Estás en condiciones de venir esta noche a casa del alcalde? Quiero hablar contigo y con la princesa.
-Claro, estaré allí cuando todos se hayan acostado.
Tras la visita de Jasper, Edward volvió a entrar por la ventana a la habitación, sin percatarse de que había alguien ahí. Rápidamente cerró la ventana, y fue entonces cuando vio a Alice sentada en la cama.
-¿Te marchabas a alguna parte?
-¿A ti te parece que si fuera a irme estaría aquí?- Le preguntó con ironía, sabiendo que lo había descubierto.
-La verdad, me ha resultado extraño que, cuando hace tan solo 15 minutos estabas en la cama tendido, ahora estuvieras entrando por la ventana, ¿te has visto con alguien?
-¿Y con quién iba a verme Alice?
-No sé, ¿tal vez cierta dama que ha frecuentado nuestra casa los últimos días y que apenas se ha separado de tu cama?
-¿La princesa? ¿Crees que he salido a verme con la princesa?- Edward rio sin ganas- ¿Crees que alguien como ella se molestaría en verse a solas con alguien como yo?
-Ha venido todos los días que has estado inconsciente, está claro que le interesas.
-Ojala fuera cierto Alice- Suspiró sentándose junto a ella.
-Siempre nos lo hemos contado todo, así que, por favor, Edward, dime qué pasa.
-Estoy enamorado de ella, y se lo he dicho al despertarme- Le confesó- Pero ella me ha rechazado, dice que debe casarse y que no puede decir que no.
-¿Y vas a quedarte de brazos cruzados?
-¿Qué quieres que haga Alice? Me ha dicho que no me quiere.
-No ha dicho eso- Le tomó la mano- Ha dicho que no puede decir que no a su matrimonio, pero no ha dicho que no te ame- Le sonrió- Estoy convencida de que ella te corresponde.
-Yo no lo creo, pero supongo que esta noche lo sabré.
-¿Esta noche?- Alice levantó una ceja en señal interrogativa- ¿Qué ocurre esta noche?
-Acabo de encontrarme con el jefe de la guardia de la princesa, me ha pillado mientras intentaba salir, y me ha hecho confesarle mis sentimientos por ella para después citarme en casa del alcalde cuando todos se hayan acostado.
-¿Y vas a ir?- Edward asintió- ¿Y si van a prenderte? ¿Y si te ocurre algo?
-No va a ocurrirme nada Alice, solo voy a escuchar lo que propone.
-Deja que te acompañe, por favor- Alice le puso unos ojitos de cachorrito que sabía que ablandaban el corazón de su hermano.
-¡Oh, está bien!
Una vez escucharon como sus padres se acostaban, los dos salieron por la ventana y se dirigieron a la casa del alcalde, dispuestos a escuchar lo que Jasper tuviera que decirles.
Siento el retraso, estoy con la matricula de mi nena para el cole el curso que viene y no paro de ir ha hacer fotocopias y cosas que me faltan. Pero voy haciendo poco a poco.
Puede que parezca un enamoramiento algo acelerado, no lo se, he querido sacar que los dos sienten amor el uno por el otro pero que Bella tiene claro que debe sacrificar su vida por el reino de su padre. Aunque Jasper no parece estar de acuerdo.
¿Qué puede querer decirles Jasper? ¿Bella cederá o irá al encuentro de su futuro esposo? ¿Edward sería capaz de dejarla marchar?
Acepto sugerencias, voy un poco sobre la marcha así que no tengo claro que voy a poner en el siguiente capítulo.
Nos leemos pronto.
