Los primeros rayos de luz ya se estaban colando por la ventana, indicando que ya era un nuevo día, y que solo falta otro más para llegar a su destino, más no pudo hacer mucho movimiento ya que sentía como algo fuerte se aferraba a él. Medio dormido trato de girar la cabeza para ver que era. Grata fue su sorpresa al ver la cara de Karamatsu muy cerca de la suya, pensó que podría ser uno de los tantos sueños que tenía últimamente, entonces se acercó lo suficiente como para darle un pequeño beso en los labios despierta dormilón, mira que ya amaneciódecía sin vergüenza alguna y como el otro no se movía decidió darse la vuelta, mas no pudo seguir por un dolor de espalda que comenzaba a molestarle… esperen, esperen…. Se supone que en los sueños uno no siente dolor… entonces ¿porque el dolor de espalda?, sacando conclusiones sin más se levantó como loco, lo que causo que Karamatsu cayera en el piso.

pero que mierd… ¡auch!.. Mi espalda… si te querías levantar podría haberme despertado primero para moverme, no era necesario tirarme al suelo brother…- se quejaba desde el suelo, mientras se sobaba su parte trasera.

-- ¡no me mires así, que todo fue culpa tuya! Y en primer lugar ¿qué hacías durmiendo conmigo?, por si no te has fijado estas "camas" son muy pequeñas, apenas entra una persona… con razón mi espalda me está matando- le respondía un Osomatsu rojo de la vergüenza, en parte agradecía que el otro durmiera como tronco, pero aun así no pudo evitar pensar en lo que había hecho hace escasos segundos atrás. Más Karamatsu se excusaba diciendo que tenía frío.

Mientras ellos seguían discutiendo de quien tenía la culpa acá, no se fijaron que un supervisor del tren se acercó a ellos ¿saben?... aún es muy temprano, agradecería que bajaran un poco su volumen para que no molestaran a los demás pasajerostermino por decir algo serio, notando como ambos hermanos asentían y se disculpaban si no fueran hermanos, se asemejan a una de esas parejas de casados que discuten por todos jajaja… nos vemos y controlen su volumendijo para posterior desaparecer del lugar. Tanto Osomatsu y Karamatsu quedaron con cara de WTF?!... mas prefirieron no hablar del asunto.

bien, entonces… me vas a decir por qué has estado tan raro estos díaslanzo el segundo sin reparo alguno, Oso sabía que tarde o temprano volverían a tener esta platica… así que prefirió contarle la verdad… modificándola un poco.

-Lo que pasa… es que… es que m-e gus-gusta alguien—soltó el primero – aun no me confieso por medio a que se burle de mí y pierda su amistad-. Esas palabras por muy simples que sonasen, para Kara eran como cuchillas que se clavaban en su corazón, se había prometido ocultar sus sentimientos, pero solo lograba enamorarse más… así que con una de sus mejores sonrisas fingidas le mostro todo su apoyo a Oso, alegando que no debía de tener miedo, que él no era así, que una vez terminado el asunto de Kayama le ayudaría a confesar esos sentimientos a su persona especial… que pase lo que pase el estaría ahí brindándole todo su apoyo… "ah en verdad que soy masoquista".

Por el resto del viaje los sextillizos se juntaron donde Jyushimatsu y Choro para platicar de cosas triviales, más las horas pasaron volando llegando ya la noche, así que se dispusieron irse a sus respectivas recamaras, la tensión entre Oso y Kara ya no existía, y el resto del viaje fue agradable. Llegando la mañana del día siguiente en donde sus padres los esperaban en la estación, mas sus caras no representaban el mejor de los ánimos, Choro fue el que se atrevió a preguntar del porque las caras largas, grande fue su sorpresa al enterarse que Kayama había fallecido en la madrugada del día de ayer, así que debían dirigirse a su funeral.

Durante todo el día nadie dijo una palabra, ninguno derramo lagrima alguna, ya que se habían prometido no llorar en los funerales, porque no dejaban descansar en paz al difunto y como cualquier otro día ya estaba por acabarse, llegando a la casa de Kayama, que ahora le pertenecía a los ninis, no era como las típicas casa de Japón, Kayama se distinguía por tener un gusto a la cultura occidental, así que la mayoría de sus bienes tenían dicho estilo.

- okey chicos, sé que no es el mejor momento pero… tengo que explicarle sobre la condición que dejo Kayama-sandecía el padre de familia para romper ese silencio incomodo que se había formado… todos le quedaron viendo, dándole a entender que podía continuar como sabrán, todos los bienes de Kayama ahora son de su propiedad, ustedes deciden qué hacer con ellos, pero la familia de ella no estaba de acuerdo a esto así que la obligaron a pusiera una condición… más acepto por consejo de su abogado… dos de ustedes deberán vivir en la cuidad de Tokio por tres meses finalizo para poder ver la expresión de confusión en el rostro de sus hijos.

-Pero… porque pondría una condición tan estúpidadecía el cuarto hijo, afirmando lo que los demás pensaban. como lo vamos a saber, el punto es que se decidan quienes serán los que se quedaran para cumplir con la condición… por favor cúmplanla, saben eso no es nada comparado con los beneficios que tendrán agrega la madre, esperando a que sus ninis se decidan. Después de una ardua y larga "discusión", proponiendo los pros y los contras de la situación, y por discusión nos referimos al juego de piedra, papel o tijera, que los elegidos fueron Osomatsu y Karamatsu.

- ¡AHH!, no es justo… exijo la revancha, aquí no hay pachinko, como se supone que me voy a divertirse quejaba el de sudadera roja, si bien la cuidad no poseía un salón de pachinko, tenía un casino muy lujoso, pero nada en este mundo le contarían a Osomatsu sobre el establecimiento, podría llegar a ser la perdición de él.

Lo siento Osomatsu-nissan, pero es tu deber como el mayor de todos sacrificarte para que tus hermanos menores tengan un mejor futuro—decía Totty más que satisfecho por el resultado, - además las cartas han hablado, así que cumple con tu destinoagrego con un tono amenazante.

- ¡¿pero qué cartas me hablas?, si estábamos jugando piedra, papel o tijera! No es justo, no es justo, no es justocomenzaba a hacer un berrinche, mas todo fue en vano ya que después de tratar por cerca de dos horas no hubo caso, resignándose a aceptar su destino. No le molestaba estar tres meses alejados de su familia, podría corroborar que tan bueno sería en caso de querer independizarse… el problema radicaba en su compañero, tendrían que vivir tres meses juntos, sin la compañía de los demás…. De por sí ya era incómodo, no todos los días te dicen que vas a vivir en una ciudad que no conoces y como agregado especial, te digan que vivirás con la persona de la cual estás enamorado. Pareciera que el destino te estaba jugando una mala broma… cosa que al final pudo corroborar al enterarse que compartirían cama, ya que la casa solo poseía una habitación… sep el destino le estaba jugando una mala broma.

Para Karamatsu fue una sorpresa, el que te digan que vas a vivir con la persona a la cual le dedicas tus canciones sí que sorprendería a cualquiera. Tuvo que dejar de lado esos pensamientos, al enterarse que solo había una habitación, por ende, una cama…. Tenían que compartir cama, no le molestaba, ya estaba acostumbrado si al final de cuentas compartía la cama con sus hermanos, el problema radicaba en que el único que estaba ahora era Osomatsu, y conociendo como dormía llegaría a ver algunos roces.

– Emm… aniki sabes c-creo que dormiré esta noche en el sofá—trataba de sonar lo más tranquilo posible, pudo ver como Osomatsu estaba más nervioso que de costumbre, cosa que prefirió ignorar. La familia restante prefirió devolverse esa misma tarde a su cuidad despidiéndose de los hermanos, más el segundo se dispuso a explorar la casa, debía reconocer que era bastante grande, se sentía muy acogedora, daba un aire muy familiar y protector… definitivamente quería una casa así cuando se casara, y sin darse cuenta Osomatsu paso por su mente, cosa que hizo que se quedara congelado… en qué diablos pensaba…. ¿Casarse?… ¿Osomatsu?, definitivamente estaba mal, así que decidió salir a caminar para poder despejar su mente y tratar de suprimir esos deseos.

Osomatsu observo como Kara se preparaba para salir, talvez iría a conocer la cuidad, pensó que sería un buen momento para aclarar sus pensamientos y decidir qué debería hacer para dejar de sentir este sentimiento.

Cada uno se encontraba en lo suyo, más no se percataron de la sombra cerca de la casa… - Creo que es hora de comenzar el show-.