12º La solución de Jasper
Cuando por fin llegó la noche y Edward estuvo seguro de que Carlisle y Esme estaban acostados, sigilosamente salió de la habitación, Alice ya estaba bajando por las escaleras, así que una vez los dos estuvieron seguros de que no serían descubiertos, salieron de la casa y se dirigieron hacia la casa del alcalde.
Jasper estaba en la puerta de servicio, esperando a Edward, al ver que lo acompañaba su hermana se puso rígido.
-Se suponía que tenías que venir solo, lo que tengo que deciros es máximo secreto si de verdad quieres el bien de la princesa.
-Mi hermana y yo no tenemos secretos entre nosotros- Le aseguró- Ella no dirá nada, simplemente quiere ayudar.
-¡Jura que no dirás nada!- Ella asintió rápidamente- ¡Júralo por tu vida!
-Lo juro, señor, jamás diré una palabra de lo que hoy me sea revelado.
Jasper asintió y les hizo una señal para que ambos le siguieran, los llevó a uno de los salones que habían destinado a la princesa, un salón para su uso privado. Una vez allí los hizo esperar unos minutos, hasta que ambos escucharon la voz de la princesa.
-Jasper, ¿qué es lo que sucede? ¿A que viene tanto secretismo?
-Vos confiad en mí, alteza- Le pidió.
-Tú y Rosalie sois mis más íntimos amigos, claro que confío en ti.
Al instante se abrió la puerta, y por ella entró la princesa, seguida de Rosalie y Jasper. Al ver que Edward y Alice se encontraban allí, se sorprendió mucho, ruborizándose por encontrarse en camisón ante ellos.
-¡Jasper! ¡No sabía que teníamos visita! ¡No estoy visible!- Se tapó detrás de Rosalie.
-Alteza, vuestro atuendo no nos incomoda- Le aseguró Alice, viendo a su hermano tan colorado como un tomate- Hemos venido porque vuestro jefe de la guardia nos ha convocado.
-¿Qué sucede Jasper?
-Alteza, vos me habéis dicho hoy mismo vuestros sentimientos hacia este muchacho- Ella se ruborizó aun más, y lo miró enfadada, sintiendo que había traicionado su intimidad- Y él siente lo mismo por vos, por eso mismo quiero que hablemos claro todos- Tanto Edward como Bella lo miraron sin comprender- Soy un soldado del reino, alteza, pero ante todo, soy vuestro amigo y protector, y no soporto veros decaída, dejando atrás al hombre a quien amáis, y menos sabiendo a quien debéis desposaros- Jasper endureció sus facciones- Aun no puedo comprender como vuestro padre ha sido capaz de comprometeros con él, yo no le desearía eso ni a mi peor enemigo.
-¿Quién es el prometido de la princesa, para que lo veáis como alguien tan vil y despreciable?- Preguntó Alice, sorprendida por sus palabras.
-El hijo del conde Edward Masen de Thunder, Anthony Masen.
-¿Vuestro prometido es ese monstruo?- Preguntó Edward, totalmente conmocionado- ¿Tan poco os ama vuestro padre como para lanzaros sin más a un destino tan terrible?
-¿Es que acaso lo conocéis?
-No alteza, al menos no personalmente, pero hasta aquí han llegado los relatos de sus atrocidades- Dijo con asco- Y soy incapaz de comprender como un padre entregaría a su propia hija a alguien como él.
-Mi padre mira el bien de su pueblo, no podéis cuestionarle por ello.
-Claro que puedo- La voz de Edward sonaba dura y fría- Yo jamás entregaría a mi hija a un destino así, aunque el reino entero se sumiera en el más oscuro caos.
-Se que hablas con el corazón, pero un soberano debe mirar el bien de su pueblo, y es mi obligación como princesa aceptar esa decisión.
-Con el mayor de los respetos, alteza- Dijo Edward, mirándola a los ojos- ¿Es que acaso pensáis que una vez os hayáis desposado con ese tipo, el conde Masen dejará vuestro reino en paz?- Bella lo miró con preocupación- Todo lo contrario, al casaros con su hijo le estáis dejando la puerta abierta para entrar en vuestro reino, y una vez falte vuestro padre, se apoderará del reino y lo manejará a su antojo.
-Mi padre goza de muy buena salud.
-También lo hacía el rey de Thunder antes de que lo asesinaran sus señores- Añadió Alice. Bella se sentó, horrorizada, en la silla más cercana, llevándose las manos al rostro, llorando desconsolada- Alteza, nadie debe deciros que hacer con vuestra vida salvo vos misma.
-¿Y qué puedo hacer? Si desobedezco a mi padre no podré volver a casa jamás, eso sin mencionar las consecuencias que tendría mi marcha de cara al reino de Thunder, y si obedezco estoy condenando de todas formas a mi pueblo.
-Alteza, ¿me permitís daros mi opinión?- Preguntó Rosalie, colocándose frente a su señora, Bella asintió, tomándole la mano- Si, hagáis lo que hagáis, el reino de Carmody va a entrar en guerra igualmente, haced caso a vuestro corazón y sed feliz- Bella la miró fijamente, sorprendida por su franqueza- Vos habéis sacrificado muchas cosas en favor del reino y de vuestro propio padre, y él, sabiendo que sois una hija obediente, os está intentando utilizar en un desesperado intento de sosegar la sed de sangre del conde de Masen- Le apretó la mano y le dedicó una leve sonrisa a su señora- Ya es hora de que miréis por vos, y si de verdad amáis a Edward y el os ama a vos, marchaos con él, alteza, no lo penséis dos veces y hacedlo.
-¿De verdad pensáis que debería hacer eso?- Jasper y Rosalie asintieron- ¿Y tú Edward? ¿Me amas lo suficiente para emprender conmigo un viaje sin rumbo?
-Os seguiría hasta el fin del mundo, alteza.
-Tendremos que vivir escondidos, puede que para siempre- Le aseguró.
-Mi señora, si es con vos a mi lado, soy capaz de ir al mismísimo infierno y vivir allí hasta el fin de mis días.
Bella se levantó y lo abrazó, sin importarle quien estuviera a su lado, sin guardar las apariencias, lo abrazó como llevaba deseándolo desde que se habían encontrado en el bosque.
-Mi señora, si de verdad vais a marcharos, deberéis cambiar de atuendo, no podéis mostrar nada que haga pensar a nadie que sois de la realiza- Le indicó Alice- Debemos poneros un vestido sencillo, poco llamativo, y deberéis dejar todas vuestras joyas.
-Está bien.
Entre Alice y Rosalie se dedicaron a dejar a Bella lo más pueblerina posible, mientras, Jasper le indicó a Edward un camino a través del bosque que los llevaría a una zona deshabitada, muy cerca de la costa, y le indicó que tendrían que buscar algún lugar en el que guarecerse por esos lares, hasta que se calmara un poco el escándalo que estaba apunto de ocurrir tras la fuga de la princesa.
Edward tomo nota de todo lo que le decía Jasper, sabiendo que debía cumplir todas sus órdenes para poder sobrevivir junto a su amada. Después le entregó una bolsa con mucho oro, suficiente para vivir cómodamente durante algún tiempo. Una vez Bella estuvo cambiada y lista, Jasper los guió por los pasillos de servicio hasta las cuadras, allí los esperaba un hombre vestido con sotana.
-¿Qué es esto Jasper?
-Es vuestra boda alteza- Tanto Edward como Bella se quedaron parados al escucharlo- No permitiré que os marchéis sola con un hombre si este no es vuestro marido, jamás pondría en duda vuestra honra.
Bella y Edward se miraron, se ruborizaron y sonrieron, después se pusieron ante el sacerdote y pronunciaron sus votos, teniendo como testigos solamente a Jasper, Rosalie y Alice.
-¿De donde has sacado un sacerdote que esté dispuesto a colaborar tan rápido?
-Este hombre de Dios es mi más fiel amigo, estamos juntos desde que éramos pequeños, y me acompaña en todas mis misiones por si sus servicios son necesarios- Le explicó- Normalmente es necesario en el campo de batalla, para ayudar a los moribundos a hallar la paz, pero como podéis ver, puede resultar útil en otras circunstancias.
-¿Podemos confiar en vos, señor?
-Alteza, le debo mi vida a Jasper, haría cualquier cosa por ayudarle- Le aseguró- Podéis estar tranquila, vuestro secreto está a salvo conmigo.
-Ahora, daos prisa, coged un caballo y marchad cuanto antes, cuanto más tardéis en partir, más fácil es que os descubran.
-Jasper, ¿y qué sucederá con vosotros?- Preguntó Bella, preocupada por la suerte de sus amigos.
-Mañana diremos que habéis decidido adelantar vuestro viaje, y que habéis partido con algunos de nuestros hombres, y nosotros partiremos hacia Thunder para anunciar a vuestro exprometido que os habéis extraviado en el camino y que no sabemos donde os encontráis.
-Y yo hablaré con nuestros padres, Edward, estoy convencida de que ellos entenderán que te hayas marchado, y sabes muy bien que ellos jamás te delatarán.
-Lo sé, muchas gracias por todo, a todos- Edward abrazó a su hermana, a Rosalie y por último a Jasper- Os lo debemos todo.
-Solo prométeme que la cuidarás y protegerás con tu propia vida si fuera necesario.
-Te lo prometo.
Bella hizo lo mismo, se despidió de ellos, subió al caballo después de que lo hiciera Edward, quedando entre sus brazos, y sin más, salieron presurosos hacia los bosques, camino de la costa, buscando un lugar seguro y tranquilo en el que poder pasar algún tiempo.
Rosalie entró en la casa nada más verlos partir, entristecida por ver marchar a su señora, a la que tanto quería. Jasper decidió acompañar a Alice hasta su casa, preocupado porque algún bandido la asaltase.
Durante el trayecto, Alice y él estuvieron hablando de trivialidades, cosas sin importancia, riendo y disfrutando de su compañía, hasta que llegaron al árbol que marcaba los límites del terreno donde vivían.
-Muchas gracias por haber ayudado a mi hermano en su felicidad- Le dijo Alice sonriente, tomándolo de la mano- Se que lo hacíais por la felicidad de vuestra señora, pero eso no quita que lo hayáis hecho feliz a él.
-Me siento feliz de veros sonreír a vos- Le acarició la mejilla- Solo por vuestra sonrisa vale la pena la tristeza de ver a mi señora partir.
-Sois muy amable, señor, y si no fuera porque pronto tendréis que partir, me atrevería incluso a besaros.
-¿Y qué os impide hacerlo?
-Yo solo podría besar al hombre con el que fuera a desposarme, así que, aunque me sienta atraída por vos, debo resistir la tentación- Dijo mirando el suelo.
-No la resistáis- Cogió su rostro entre sus manos, levantó su faz para poder mirarla a los ojos y la besó, fue un beso corto y casto, pero lleno de sentimiento- Mi señora, cuanto he deseado probar vuestros labios.
-Oh, Jasper, ¿por qué es todo tan complicado? ¿Por qué no podemos ser dos simples pueblerinos que se enamoran?
-Vos jamás seréis una simple pueblerina, mi señora- Volvió a besarla- Volveré a por vos, os lo prometo.
-No hagas promesas que no puedes cumplir.
-Soy un hombre de palabra, y por mi honor, os juro que volveré a por vos y pediré vuestra mano a vuestro padre- Dijo con seriedad.
-¿Lo dices en serio?
-Yo nunca bromeo cuando mi honor está en juego- Besó su mano- Volveré y os desposaré- Besó de nuevo sus labios- ¿Me esperaréis?
-Toda la eternidad si es necesario, mi amado Jasper.
-Bendita seáis, mi tierna Alice- La besó una vez más antes de soltarla- Marchad a vuestro hogar, yo debo volver para no levantar sospechas.
Ella le dedicó una sonrisa sincera y tierna antes de alejarse de él y marcharse a su hogar, con una promesa guardada en su corazón, llena de esperanza y de amor.
Bueno, aquí tenéis el siguiente, se que no es muy largo, pero he creído que era conveniente cortar aquí. En el próximo veremos como le comunica Alice a Carlisle y Esme la marcha de Edward y como Jasper y Rosalie se presentan ante el conde Masen.
¿Qué creéis que hará? ¿Cómo reaccionarán Carlisle y Esme? ¿Y el conde? ¿Qué harán Edward y Bella?
Espero que os guste.
Nos leemos pronto
